POLITICA
Una advertencia que sacudió al Gobierno

Hace casi tres semanas se produjo la discusión interna más importante de los últimos tiempos en la cúpula del Gobierno. Ocurrió el lunes 30 de marzo en la reunión de la mesa política. Fue el día en el que Luis Caputo reconoció que había tomado todas las medidas posibles para reanimar la economía y que el menú de opciones técnicas dentro del plan que impulsa se había agotado. “Ya tiré toda la carne al asador”, fue la frase que sintetizó su repaso, que incluyó desde el ajuste fiscal y el torniquete monetario, hasta el acuerdo con el FMI y la ayuda de Estados Unidos. Fue una expresión de cierta impotencia que dejó preocupados a quienes lo escuchaban. Allí estaban Karina Milei, Santiago Caputo, Manuel Adorni, Diego Santilli, Patricia Bullirch, Martín y Lule Menem, e Ignacio Devitt.
Pero eso fue sólo una parte del planteo del ministro. Inmediatamente después reclamó una señal política contundente que disipara las desconfianzas de los mercados, que hacen que el riesgo país no baje como debería, si se observan los fundamentals del programa. En concreto, reclamó un acuerdo de gobernabilidad con al menos una decena de gobernadores. Su propuesta fue canjear un apoyo estructural en el Congreso para este año y el próximo, a cambio de un pacto político para no competirles en sus territorios en las elecciones provinciales. Una reedición del debate del año pasado. Es decir, condicionó la suerte del plan económico a una estrategia política.
Y un dato adicional muy importante: Caputo también dijo ese día que el acuerdo que proponía debía cerrarse “ahora”, no el año próximo. Su argumento fue que el programa necesita dar señales de sustentabilidad en este momento crítico, para poder enderezar las variables antes del ingreso al clima electoral (que en el Gobierno vaticinan que se va a disparar después del Mundial), para cuando ya sea tarde y los incentivos para consensuar sean menores. Recordó el impacto económico que generó en 2025 la incertidumbre política, cuyos efectos, según su diagnóstico, sobreviven hasta ahora.
Como era de esperar, el planteo tan vehemente del ministro generó un sacudón interno. No cayó bien que el principal garante del rumbo económico le endilgara al ala política la responsabilidad del éxito. “Fue rara la argumentación, porque desde diciembre venimos aprobando en el Congreso todos los proyectos que mandamos”, comentó un testigo de la conversación.
La primera reacción fue de Karina Milei, quien en línea con lo que viene siendo su estrategia electoral desde el año pasado, mostró su desacuerdo con la idea de negociar abiertamente con los gobernadores. Volvió a plantear allí su intención de fortalecer LLA en todo el país, objetivo que debería plasmarse en los armados provinciales.
Fue la primera vez que hubo un contrapunto entre Caputo y Karina en una reunión de este tipo. “Ella sintió que se le estaba metiendo en su propio territorio, el electoral”, interpretó uno de los testigos. Bullrich y Santiago Caputo, con matices avalaron la posición del titular de Hacienda, aunque con una advertencia: el objetivo central es lograr la reelección del Presidente, y los acuerdos locales deben estar ordenados en función de esa consigna. En consecuencia, habrá provincias donde convendrá pactar, y otras en las deberán competir contra el gobernador local.
Dos altos funcionarios que hablaron en los últimos días con Javier Milei, interpretaron que el Presidente avala la posición más dura de su hermana, no sólo por su escasa vocación por los acuerdos políticos, sino porque tiene una visión más técnica de las prestaciones del plan económico. Aunque la sintonía entre Luis Caputo y Milei es absoluta, son varios los altos funcionarios que últimamente notan en el ministro una mayor preocupación que en el líder libertario por el enfriamiento económico. Tiene motivos. Marzo cerró un trimestre decididamente malo, con indicadores de inflación y salarios negativos. Abril debería ser otra cosa.
Si bien el debate que abrió Caputo no continuó en las semanas siguientes y quedó pendiente de resolución, en el sector de Karina Milei dan cuenta de que algunos resortes se activaron. Un primer paso fue la reunión que tuvieron este lunes la hermana del Presidente, Santilli y Lule Menem con Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, los más cercanos de Pro y la UCR.
La secretaria General, Karina Milei, el subsecretario de Gestión Institucional, Lule Menem, y el ministro del Interior, Diego Santilli, recibieron a los gobernadores de Entre Ríos y de Mendoza, Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo.
PresidenciaSi bien ese encuentro se difundió como de gestión, la realidad es que allí se habló esencialmente de la estrategia electoral. El mendocino se llevó el compromiso que había ido a buscar: que el año próximo habrá una PASO entre un candidato suyo y Luis Petri, y que se impondrá un fair play en la campaña, es decir, un compromiso de que Milei no va a desbalancear la competencia en favor de su exministro. Frigerio, en tanto, integra el reducido lote de gobernadores, junto con Carlos Zdero y Claudio Poggi, con los que la Casa Rosada está decidida a reeditar el acuerdo electoral que hicieron el año pasado. Hay una consigna en estos movimientos que reside en el empoderamiento de los socios más fieles. Tampoco LLA tiene grandes nombres allí.
La idea del Gobierno es avanzar después con los aliados del segundo anillo, tratativas que van a ser mucho más complicadas. En ese lote están Gustavo Sáenz, Raúl Jalil, Alberto Weretilneck, Ignacio Torres, Marcelo Orrego y Osvaldo Jaldo, al que podría sumarse Claudio Vidal. En la ciudad irán con candidatos propios, si es necesario, enfrentando a Pro (Bullrich recibió esta semana un aval explícito de Karina Milei para que empiece a armar su campaña). Lo mismo en Córdoba. Santa Fe es una incógnita.
Pero en estas conversaciones empieza a filtrarse otra novedad importante: en el Gobierno se está debatiendo la posibilidad de acordar con los mandatarios aliados un desdoblamiento electoral. Esto representaría un giro en la lógica que imperó hasta ahora, a partir de la enseñanza del año pasado, cuando el oficialismo perdió casi todas las elecciones locales, y después ganó en al.
La evaluación es que esta estrategia puede ser peligrosa en 2027, porque una seguidilla de derrotas en las provincias adversas podría derivar en mayor incertidumbre económica, que a la vez haga naufragar la reelección. Otra vez, las variables económicas y políticas enlazadas. Por eso una idea que se evalúa es dosificar el calendario con triunfos en provincias aliadas, para neutralizar las probables derrotas en distritos desfavorables. Pero este planteo todavía es resistido por el propio Milei, quien entiende que lo mejor sería generar un efecto arrastre de su postulación presidencial hacia sus candidatos en las provincias, todos votando el mismo día.
Así como Toto Caputo fue quien enlazó la economía con la política, otro ministro, Juan Bautista Mahiques, terminó por ligar la política con la justicia para conectar los tres nudos que hoy tienen maniatados al Gobierno. El problema es que no está claro por dónde se puede empezar a desatar esa madeja.
Su arribo al gabinete encrespó de un modo previsible la interna inmortal entre Karina Milei y Santiago Caputo, no sólo porque marcó un cambio en la conducción del ministerio, sino porque abrió la puerta a un combate subacuático en todos los territorios. Un ejemplo mínimo de esta semana surge al preguntarse por qué se enardeció tanto la pelea digital entre Lilia Lemoine y el Gordo Dan. La primera respuesta indica que fue una reacción porque la fiscal porteña Celsa Ramírez imputó a once tuiteros de Las Fuerzas del Cielo que difundieron datos personales del karinista Sebastián Pareja. Había mucha bronca acumulada y estalló.
Pero podría haber otra explicación complementaria, porque en el sector de Santiago Caputo están convencidos de que la fiscal Ramírez está en el área de influencia de Mahiques, y ven detrás de su decisión una voluntad del ministro por erosionar al asesor presidencial.
Algo similar viene ocurriendo con las causas de la AFA, en donde cada movimiento que hace Mahiques es inmediatamente interpretado como una acción destinada a beneficiar a Claudio Tapia y Pablo Toviggino, por su vínculo con el mundo del fútbol. Esto ocurrió cuando se supo que los candidatos propuestos por el Gobierno para completar la Cámara en lo Penal Económico son los jueces de ese fuero Alejandro Catania y Juan Galván Greenway, a quienes le atribuyen una sintonía con el ministro. Este Tribunal es el que estará a cargo de revisar la investigación por la retención de aportes previsionales por parte de la AFA, causa en la que ya están procesados Tapia y Toviggino. Cuando imperan las suspicacias, cada detalle es una conspiración.
Pero el problema mayor no anida en la guerra de operaciones dentro del propio Gobierno, sino en el extraordinario impacto que tuvo el recambio en Justicia dentro de Comodoro Py. Para un sector poderoso de la casta que mora en esos tribunales el arribo de Mahiques y de su segundo, Santiago Viola, fue interpretado como “una declaración de guerra”. Se trata de la cofradía que impulsaba a Guillermo Montenegro para el ministerio y que se sintió marginado y enfrentado. Esta agrupación de intereses mutuos se referencia en el juez Ariel Lijo, y cuenta con una participación activa de su colega Marcelo Martínez de Giorgi, y la bendición de María Servini. Su terminal en el Gobierno fue siempre Santiago Caputo. Detrás del cortinado, se mueve Ricardo Lorenzetti. Y directamente en las sombras, Antonio “Jaime” Stiuso.
Esta agrupación está muy activa últimamente. Por un lado, en el plano político, para incidir en los nombres de los postulantes a definir para los juzgados vacantes. También para entrar en la discusión si es que se reabre la negociación por la Corte y la Procuración. “Quieren ser tenidos en cuenta. La designación de Mahiques y de Viola fue tomada como una provocación”, argumentan desde ese sector.
Estas inquietudes animaron la conversación que este miércoles a la noche mantuvo un grupo de comensales, encabezados por Lijo y Martínez de Giorgi, que por esos misterios del destino, tienen a su cargo las tres causas que más preocupan al Gobierno: $LIBRA, Andis y la de Adorni. Con la excusa de festejar el cumpleaños del salteño Sáenz, se juntaron los dos jueces, el homenajeado, los gobernadores Jalil y Jaldo, un trío de senadores de sus provincias, Guillermo Andrada, Flavia Royón y Sandra Mendoza (ellas dos integrantes de la comisión de Acuerdos), a los que se sumó la jujeña Carolina Moisés. En la Casa Rosada deberían prestar atención a esa cena, si es que pudieran conocer el carácter de esa tertulia.
En torno de ese remolino judicial se agitan versiones, sospechas y especulaciones que atraviesan Comodoro Py por estos días. ¿Es cierto que Viola hizo correr la versión de que ya había “hablado” con Gerardo Pollicita, y de que eso enardeció al fiscal que investiga el presunto enriquecimiento ilícito de Adorni? ¿O que Karina Milei le puso bolilla negra al juez Mariano Borinsky, después de que cometió la herejía de reunirse con Santiago Caputo en la Casa Rosada, a la vista de todos, porque estaba enojado después de que hundieran su proyecto de reforma del Código Penal?
Esta agitación judicial tiene particularmente estresado a Mahiques, que conoce bien el paño y sabe que se le está complicando el cumplimiento de la promesa que le hizo a Karina Milei de ocuparse de las causas que la salpican. No tiene dudas de que el ritmo que llevan las investigaciones más sensibles no es habitual en la justicia federal, y entiende que es una reacción por su designación. Así se lo comentó a miembros del Gabinete. Pero el ministro tiene una herramienta muy poderosa en sus manos: decenas de designaciones de jueces pendientes, que le permiten moldear un nuevo mapa judicial. En el fondo, lo que está en juego es un nuevo esquema de poder en los tribunales.
En este contexto no sorprende que Mahiques se haya subido ayer al avión que llevó a los hermanos Milei a Israel. Es su viaje oficial inaugural. Según dicen en su entorno, lo invitó el propio Presidente. Los dos hablan con bastante frecuencia, evidencia de que, por primera vez desde que asumió, Milei se está interesando en el laberinto judicial. Habría influido en ese cambio la presión de su propia hermana, quien se dio cuenta de la sensibilidad del tema hace ya varios meses.
El estancamiento económico, las riñas políticas y las disputas judiciales configuran una especie de estrecho de Ormuz que tiene estrangulada la gestión del Gobierno. Emerge en este cuadro un síndrome que ya se ha transformado en una evidencia empírica: al Gobierno le cuesta demasiado lograr períodos prolongados de estabilidad, en general por errores autoinfligidos.
Si se repasa la montaña rusa del último año se nota con claridad que los mejores momentos de la gestión coinciden con períodos de orden interno y objetivos comunes y, por el contrario, las fases duras conviven con las disputas intestinas y la dispersión de propósitos.
En enero del año pasado, Milei estaba en un gran momento, después de cerrar un 2024 con varios objetivos cumplidos. Pero a fin de ese mes fue a Davos, y agitó a todos con su discurso cargado de polémicas. Después se sumó $LIBRA y se agrietó la interna Karina-Santiago por el diseño electoral. De enero hasta abril fue una etapa de retroceso.
En abril se cerró el acuerdo con el FMI y en mayo LLA ganó la ciudad, metas que habían unificado a todas las tribus. Momento de alza. Pero el exitismo posterior agrietó el clima y sin rivales enfrente se pasó a una etapa de ciénagas. Derrotas provinciales, adversidad en el Congreso, inestabilidad financiera, y el golpe bonaerense. Crisis, quizás la peor.
Pero después vino el tuit de Scott Bessent y la recuperación de la elección de octubre. Otra vez para arriba. Tras el triunfo, recambio de gabinete, internas, y nuevamente dificultades. En diciembre se produjo la renovación del Congreso y las sesiones extraordinarias fueron verdaderamente extraordinarias. Se aprobaron todas las leyes y Milei fue a la Asamblea cargado de gloria. Eso ocurrió el 1 de marzo. Tres días después se realizó el recambio en Justicia, y otra vez el vía crucis.
Esta sintética recorrida permite visualizar la disfuncionalidad operativa que muestra el Gobierno y que habilita una dimensión más profunda para el planteo que hizo en la mesa política el ministro Caputo. Hay un encadenamiento de factores económicos, políticos y judiciales anudados entre sí que están trabando este pasaje de la gestión y que configuran un modelo inestable. Se entiende su pedido de reacción urgente.
Jorge Liotti,Conforme a
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La Justicia citó a Chiqui Tapia para que explique qué rol tuvo la AFA en la liberación de Nahuel Gallo

La Justicia citó a Claudio “Chiqui” Tapia para que explique qué rol tuvo la AFA en la liberación de Nahuel Gallo. Días atrás, el gendarme dio una extensa declaración.
El fiscal Carlos Stornelli solicitó que el titular de la Asociación del Fútbol Argentino se presente a declarar para responder sobre el operativo que permitió la excarcelación del gendarme que estuvo 448 días preso en Venezuela.
Meses atrás, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, confirmó que Gallo recibió una videollamada de Tapia momentos antes de subirse al avión que lo trajo de nuevo a la Argentina. En ese intercambio, el titular de la AFA le confirmó que iba a volver al país.
Además, la funcionaria cuestionó el rol de la AFA en la liberación del agente, aunque reconoció su función como medio de negociación. “No lo veo como una apropiación, sino como una necesidad de protagonizar y decir: ‘Lo trajimos nosotros’”, expresó.
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Monteoliva contó que Gallo fue trasladado desde la cárcel de El Rodeo I hasta el avión privado con la cara tapada. En ese contexto, explicó que el gendarme recibió el llamado de Tapia cuando estaba a punto abordar el vuelo.
“Ahí es cuando confirma que era la AFA, porque dos personas en un avión privado que te dicen que te van a llevar a Argentina después de estar un año y tres meses en cautiverio, podés pensar cualquier cosa”, manifestó la titular de la cartera de Seguridad.
Durante ese llamado, Gallo le agradeció a “Chiqui” Tapia por intervenir en su liberación, según dijo la ministra. Además, remarcó que la AFA fue quien negoció su salida de Venezuela, pese a los esfuerzos del Gobierno por concretarlo. “No solo hizo de taxi, fue quien hizo una negociación”, sumó en una entrevista con A24.
Semanas atrás, Gallo denunció ante la Justicia Federal las torturas que sufrió durante los 448 días que permaneció detenido en Venezuela y aseguró que decidió hablar para exigir justicia. “Hoy di un paso que me costó mucho: por primera vez conté lo que viví en Venezuela desde el 8 de diciembre de 2024. Volver a esos momentos duele. Revivirlos no es fácil. Pero hay algo más fuerte que el miedo: la verdad”, expresó en sus redes sociales.
Gallo afirmó que su testimonio busca visibilizar una práctica sistemática. “La verdad es que el régimen venezolano sí tortura, y lo sigue haciendo. No es un discurso, es una realidad que muchos hemos vivido”, sostuvo.
Nahuel Gallo, Chiqui Tapia, AFA
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Un Tesla que va por el ripio

“El socialismo es el infierno”. Javier Milei alcanzó esa conclusión en el correr de una charla nocturna con su filósofo de cabecera, Alejandro Fantino. La idea lo golpeó como una revelación e inspiró el epílogo de su próximo libro, en el que se propone demostrar la superioridad moral de sus ideas económicas con base en la tradición judeocristiana. Cuenta ese episodio con una mezcla de fervor religioso y el dejo de insatisfacción de un profeta incomprendido.
Sus últimas apariciones públicas, planificadas para revivir el clima de optimismo social, exhibieron el malestar que le despierta la duda de los desencantados. “Si vos no tenés las pelotas para ser libre, entonces no te quejes”, dijo el jueves en un canal de streaming oficialista. Lo repitió de mil maneras: “Si los argentinos prefieren la esclavitud, bueno, listo” o “si prefieren boludear y comerse operaciones nos vamos a hacer mierda”.
Es una narrativa novedosa en un líder acostumbrado a la euforia y el triunfalismo. Milei se resigna a la tortura de esperar. Ni la inflación empezará con 0 en agosto ni “volarán” los salarios en el corto plazo, como solía prometer. Pero necesita demostrar, hacia adentro y hacia afuera, que no titubea. Que no va a cambiar de rumbo, aunque la autopista imaginada hacia la libertad que idealiza sea, por ahora, un camino de ripio.
La aparición mediática del jueves tenía por finalidad celebrar el índice de precios de abril, que volvió a bajar después de diez meses. Dio 2,6% y mayo empezó con ligera tendencia a la baja. Son niveles de alivio que lo acercan al umbral de una estabilidad de medio pelo. Se ilusiona con un quiebre en la tendencia recesiva en sectores como el comercio, la industria y la construcción, aunque sin que se vislumbre en el horizonte un boom de actividad ni un salto significativo en los ingresos de las familias.
A Milei se le atraganta la empatía. En lugar de ofrecerla, suele reclamarla hacia sí. Se arroga ser quien más sufrió el ajuste porque congeló su sueldo de presidente. Les respondió así a quienes el martes salieron a protestar por los recortes en la universidad pública. Defiende el nuevo recorte del gasto que, consecuencia de la baja en la recaudación, dispuso en casi todas las áreas de la administración, salvo en el Ministerio de Justicia.
Le resulta irritante cuando los periodistas de televisión consultan a los pasajeros de trenes por el aumento del transporte sin subrayar la necesidad de recortar los subsidios. “¿Cómo se van a sentir? ¡Como el orto! El problema es cómo carajo lo pago”.
Su fastidio alcanzó cotas mayores por la polémica por el Tesla Cybertruck que el diputado libertario Manuel Quintar estacionó en el garaje del Congreso. Se indignó cuando leyó en redes sociales que Martín Menem le había pedido sacarlo de ahí porque era un gesto innecesario de ostentación. Milei llamó a Menem para recriminárselo. El presidente de la Cámara de Diputados negó la información que había surgido de fuentes cercanas a él. Y corrió a defender en público al jujeño Quintar.
“Si el tipo se ganó honestamente el dinero, se lo gasta en lo que se le canta el culo”, sentenció Milei. Quintar es un empresario de la salud que fue peronista hasta que se quedó fuera de las listas del PJ en 2023 y apostó por La Libertad Avanza (LLA). Pasó de abrazarse con Milagro Sala a Karina Milei. Y así logró retener el control político sobre el PAMI en su provincia, mientras sus clínicas privadas prosperan. Se gastó unos 200.000 dólares en el Tesla que estrenó sin patente. Lo considera su aporte a “la batalla cultural”.
Milei lo avaló con el ahínco que usa para defender el crecimiento patrimonial de Manuel Adorni desde que es funcionario público. Son “víctimas de operaciones de la casta”, insiste.
Lo del Tesla lo animó a contar una anécdota con Elon Musk, el creador de la marca fetiche de autos eléctricos. En 2024, cuando visitó la sede de Tesla en Texas le permitieron probar un Cybertruck igualito al que se compró Quintar. Le gustó tanto que se ilusionó con traerse uno para sus traslados diarios por Buenos Aires. “Me encantó. Cuando me bajé, le dije a Elon si me regalaba uno. Pero no me dio pelota. Le dije: ‘¿Me regalas uno?” Digo, para la Argentina. Para que me pueda mover en un bicho de esos. ¿Sabes qué? Lo pintamos de negro y andamos en eso. Sería un flash total. No lo convencí”. La suerte que tuvo. El amigo Elon lo salvó de una causa por dádivas. Lo privó también del placer de revivir el escándalo de Carlos Menem y su Ferrari roja. El Tesla es mío, mío, mío.
La realidad expone a Milei a dilemas más complejos. El programa económico basado en el equilibrio fiscal le da un reaseguro contra una crisis severa, pero al mismo tiempo le pone límites a la sustentabilidad política del Gobierno. Hay consenso extendido entre los economistas, incluso en los abiertamente opositores, en que de acá a 2027 no habrá inflación desbocada ni default ni una mega recesión. Pero son cada vez más las voces que alertan sobre los riesgos de aferrarse a la receta que fue útil en la fase aguda de la crisis heredada. La motosierra empieza a tocar hueso.
Milei se indigna con quienes exponen discrepancias. Esta semana se atacó con el exministro macrista Hernán Lacunza, que había sugerido enfocarse en la acumulación de reservas para entrar con menos riesgo al año electoral y propuso pasar de ajuste de trazo grueso a una política fiscal más sofisticada, precisa y sostenible socialmente.
A juicio de Milei expresiones como esas son los cantos de sirena a los que alude cuando dice que se va a atar al mástil como Ulises. Traduce el matiz como una operación de enemigos que quieren impulsarlo a gastar más y a devaluar. Sospecha que Mauricio Macri está detrás de un operativo de desgaste de su figura. Marcó con rojo la frase “la gente pagó el costo del cambio y sigue esperando” que el Pro incluyó en su último comunicado. “Quieren vender un mileísmo sin Milei”, reniegan en su entorno cercano.
Su arma para contrarrestar una oferta de centroderecha alternativa es la vieja grieta política. La cruzada contra el kirchnerismo y el miedo al pasado sobreviven como potencial elemento de cohesión de un electorado descontento.
Por contrapartida se ata a vivir en la incertidumbre. Cuando prefiere el conflicto a tejer acuerdos, cuando dice “prefiero perder a entregar a un ministro honesto” o “si los argentinos eligen al verdugo, allá ellos” instala desde el poder la posibilidad de perder las elecciones de 2027, incluso cuando su oposición navega en la confusión y la impotencia. Proyecta la idea del péndulo, tan asociada a la proverbial falta de confianza en la Argentina.
En esa trampa se retuerce el ministro Luis Toto Caputo, cuando un día dice que el llamado “riesgo kuka” no existe y al otro día le echa la culpa a ese fantasma de las dificultades que enfrenta su programa para prosperar. Esta semana intentó explicar que no es una contradicción: aclaró que él opina que el kirchnerismo no tiene ninguna posibilidad de volver al poder, pero que los mercados no creen lo mismo. Por eso, el riesgo país no baja a los niveles de normalidad internacional.
Milei no ayudó mucho a Caputo en la construcción de confianza en su palabra. En la conversación con los streamers oficialistas relató por primera vez cómo tomó la decisión el año pasado de eliminar las letras de liquidez (LEFI) después del levantamiento del cepo cambiario para las personas. “Nadie quería saber nada con eso. Entonces me mira Toto y me dice, ‘¿Estás seguro?’ Sí, las quiero hacer mierda. ‘No, pero ¿cómo vas a hacer eso?’ No, nadie estaba de acuerdo con eso”. Aquella decisión liberó cerca de 10 billones de pesos al mercado y, según analistas, desencadenó alta volatilidad cambiaria y una suba de tasas que ahondó una caída en la actividad económica en los meses previos a las elecciones legislativas. El periodismo informó en ese momento que Caputo se oponía a desarmar las LEFI, ante desmentidas furibundas del ministro y de toda la Casa Rosada. No odiaban lo suficiente a quienes contaban lo que ahora admite Milei.
El Presidente dice que con esa decisión salvó el gobierno: “Hubiéramos tenido una híper”. Insiste con que consiguió derrotar “un intento de golpe de Estado” al que cada día le encuentra un cómplice nuevo, aunque no siente la urgencia de denunciarlo en la Justicia.
El discurso presidencial se pobló otra vez de insultos. El jueves en las dos apariciones que encadenó ante comunicadores que lo admiran usó 63 insultos y adjetivos deshumanizantes. Lo que Patricia Bullrich llamaría un brote de “emocionalidad importante”.
Llegó al extremo de decirle “porcino iraní” a la diputada de origen libertario Marcela Pagano, que cursa el último tramo de un embarazo. El grueso de sus ataques fue a periodistas, a los que trató de asesinos, chantas, hijos de remil putas, pelotudos, corruptos y mierdas humanas.
Suele basar sus acusaciones en recortes manipulados que circulan por redes sociales. Se informa con un Twitter de Yrigoyen que se arma en la burbuja de exageración de sus fanáticos. Celebra los elogios y premia con reproducciones a los que difunden videos de inteligencia artificial en los que se lo pinta como un héroe mitológico, siempre musculoso y con el rostro afilado.
En ese escroleo infinito reproduce falsedades que acaso crea ciertas. Le achacó por ejemplo al periodista Marcelo Bonelli haber escrito sobre una pelea a golpes con Luis Caputo que requirió llamar una ambulancia a la Casa Rosada. Nunca ocurrió: lo confundió con una broma indisimulable que hizo correr un usuario anónimo. A Débora Plager la acusó de “genocida” con argumentos distorsionados por un video que editó su amigo Gordo Dan.
Otra vez eligió comunicar en estudios donde lo dejan pelear con hombres de paja y sin el incordio de la repregunta. Se hace acompañar por completadores de frases, que a veces se ven en figurillas para acertar la expresión correcta. Le pasó el jueves, en el streaming Carajo, cuando después de cuatro horas seguidas de micrófono se le olvidó el nombre de un economista del que quería hablar. A sus interlocutores los somete a ingentes dosis de estrés: demanda un poder de concentración enorme hacer la mueca justa en medio de un monólogo interior del Presidente, dar la razón a todo o fingir asombro ante un razonamiento como si fueran Arquímedes descubriendo el principio de flotabilidad.

Milei venía de una dura derrota en la batalla cultural contra la prensa libre. La Justicia sobreseyó en tiempo récord a los periodistas de TN que el Gobierno denunció por espionaje, a raíz de un informe grabado en la Casa Rosada con anteojos inteligentes que movió a Milei a cerrar por 10 días la sala de periodistas. Tiene que haber sido doloroso que el fallo lo firmara Ariel Lijo, el juez que él propuso para integrar la Corte Suprema porque era, a su juicio, “el mayor experto en ciberdelitos” de toda la Argentina.
En su rabieta por la repercusión mediática del caso Adorni, Milei fantaseó con la idea de obligar a los periodistas a hacer públicas sus declaraciones juradas de bienes. “A ver si están tan limpios”, toreó. Desconoció algo tan simple como que los periodistas –buenos, malos, honestos o corruptos- no administran dinero público ni ejercen poder coercitivo sobre el resto de los ciudadanos. Incurrió en un reflejo de lo que él llama la casta: la resistencia a rendir cuentas.
Es un síntoma de impotencia ante una página que no termina de dar vuelta, en la que la revolución libertaria se encontró enredada en los tres males que venía a desterrar: precios en alza, abusos de poder y peleas internas paralizantes.
En su equipo hay conciencia de que necesita reconectar con los que confiaron en él y ofrecerles un puente creíble para atravesar la transición económica que su programa persigue. Buscan un mensaje de futuro, dar señales de empatía y explorar acuerdos políticos consistentes. La alternativa tiene el atractivo de la negación: culpar a enemigos imaginarios, abrazarse al confort de la grieta del todo o nada y rendirse al consejo de los aplaudidores que nunca le avisan cuando se está equivocando.
dijo el jueves,índice de precios de abril,protestar por los recortes en la universidad pública,el diputado libertario Manuel Quintar,“la gente pagó el costo del cambio y sigue esperando”,La Justicia sobreseyó en tiempo récord a los periodistas de TN,Martín Rodríguez Yebra,Javier Milei,Manuel Adorni,Conforme a,Javier Milei,,Medios bajo control. Pese a la decisión de la Justicia, se endurecieron las restricciones para la tarea periodística en la Casa Rosada,,La disputa por fondos y obras. El fuerte ajuste de Caputo complicó los acuerdos de Santilli con los gobernadores,,Aún no volaron en la Argentina. Pilotos de la Fuerza Aérea se entrenan en EE. UU. y esperan hacer este año el primer vuelo de los F-16
POLITICA
El Senado sesiona para aprobar un pacto con holdouts y sancionar la prórroga de la entrega voluntaria de armas

El pleno del Senado volverá al recinto, desde las 15, para aprobar un acuerdo con dos holdouts por u$s 171 millones, el cual deberá ser girado rápido a Diputados para su sanción. Tendrá que obtener luz verde antes del plazo límite, que será a finales del corriente mes.
Además, la Cámara alta se dispondrá a convertir en ley la prórroga del programa nacional de entrega voluntaria de armas y darle continuidad, por cinco años, al camarista federal Carlos Mahiques. El magistrado es el padre del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Para el inicio de la sesión se esperan varias cuestiones de privilegio desde el kirchnerismo, que tendrán como objetivo criticar diversas andanzas Gobierno libertario. Otro punto a saldar será la votación de un nuevo prosecretario de Coordinación Operativa, con guiño hacia PRO. Con ello, el pleno quedará con todas sus autoridades en total funcionamiento.
Fondos buitre
En concreto, el convenio estipula que Bainbridge Ltd. y el grupo Attestor Value Master Fund LP aceptarán una quita superior al 30% sobre las sumas reclamadas en sentencias firmes dictadas bajo jurisdicción estadounidense. Según el texto, el Estado argentino cancelará los pasivos litigiosos con un pago de u$s 67, al primero; y u$s104, al segundo.

Lo adoptado responde al formato internacional de “Entrega contra Pago” (DVP): los fondos se liberarán en simultáneo con la cancelación de los bonos y los acreedores asumirán los costos legales creados por el litigio. E incluye una cláusula de “standstill”, que impide a los acreedores iniciar nuevas acciones legales o interferir en operaciones financieras argentinas hasta que se complete la operación.
Otro ítem destacado en el documento que envió la Casa Rosada al Congreso -con las firmas de Javier Milei, Mahiques y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni– es que un avance derivará en la “finalización de la investigación en curso sobre los bienes” del país”. Es decir, los procesos de “Discovery” relacionados con finanzas, privatizaciones, cuentas bancarias y otros activos de la Argentina.
Armas
El proyecto fue aprobado por Diputados en 2024 e introduce cambios en la regularización de armas de fuego agilizar procedimiento-, por un lado, y prorroga el sistema de entrega voluntaria -administraciones de distinto color político lo han hecho- hasta el 31 de diciembre de 2027.
Semanas atrás, cuando se dictaminó la iniciativa en un plenario de comisiones, expuso el director ejecutivo del Registro Nacional de Armas (RENAR), Juan Pablo Allan. “La burocracia y la ‘papelización’ del registro alejó y puso barreras para el legítimo usuario para la registración y la normalidad. Y, para nosotros, es una persona responsable y ajustada a derecho”, señaló.

Allan agregó: “Las órdenes que recibimos fueron muy claras. Los ejes de la gestión son digitalizar todo el RENAR y hacer que estar dentro de la ley sea fácil. Y eso hemos hecho y hoy lo vemos en las cifras”.
Según el funcionario, se aumentó en un 20% la cantidad de objetos registrados en dos años, que pasaron de 300.000 a 360.000, aunque se estima un total de 600.000 en manos de legítimos usuarios. “Las armas no desaparecen y el Estado necesita la información”, advirtió. Y añadió: “Queda mucho por hacer”.
Allan también hizo mención a mejores detecciones vía “patrones anti fraude”. En esa línea, confió: “Se le pagaba a personas para que compren armas, las registraran y, luego, pasaban a organizaciones criminales. Con la digitalización, detectamos rápido eso y rebotamos a la vieja usanza”.
Por otra parte, el director del RENAR dejó en claro que “la sola presentación -de la declaración- no es automáticamente una aprobación”, sino un primer paso donde luego se chequea “el origen, antecedentes y medidas cautelares sobre personas y objetos”.
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