INTERNACIONAL
Vuelve Marcelo Cohen: reeditan su gran novela de mil páginas ‘Donde yo no estaba’

Vuelve Marcelo Cohen. Sigilo reeditó su novela Donde yo no estaba, a veinte años de su primera publicación. Un libro de más de mil páginas que presenta uno de los proyectos narrativos más amplios de la literatura argentina reciente. Definida como una novela realista situada en un universo fantástico, su historia es narrada por Aliano D’Evanderey, un mayorista de lencería femenina, esposo, padre y participante activo de la vida social y política de la isla del Delta Panorámico donde transcurre la acción.
El personaje aparece presentado como un hombre de sensatez singular, cuya curiosidad convierte la escritura en un programa de vida. Ese programa consiste en “adelgazar la personalidad”, borrarse de manera progresiva y dejar que el mundo ocupe su lugar. El diario personal que escribe funciona como el espacio donde se registra esta comedia sobre la muerte y sobre las dificultades de la vida en común.
El núcleo de la trama se activa cuando esa calma se rompe por tres hechos: la separación de su mujer, enamorada de otro hombre; el diagnóstico de una enfermedad extraña que podría matarlo en cualquier momento; y la aparición de varios personajes atribulados. La novela plantea que esa cadena de acontecimientos empuja al protagonista a realizar un gesto capaz de desatar una crisis en su comunidad. Ese movimiento lo arrastra, además, a una aventura existencial.

Marcelo Cohen nació en Buenos Aires en 1951 y murió en 2022. Sin dudas está entre los escritores más originales de la literatura contemporánea en español: se destacó como narrador, traductor y ensayista. Entre 1975 y 1996 vivió en Barcelona, etapa en la que escribió y publicó libros como El país de la dama eléctrica, Insomnio, El oído absoluto, El fin de lo mismo, El testamento de O’Jaral e Inolvidables veladas. En 1996 regresó de manera definitiva a Buenos Aires.
Su obra ensayística incluye ¡Realmente fantástico!, Música prosaica, Un año sin primavera, Notas sobre la literatura y el sonido de las cosas y Una morada ambulante. Además, tradujo a autores como William Burroughs, Alice Munro, Clarice Lispector, Nathaniel Hawthorne, J. A. Baker, J. M. Coetzee, M. John Harrison y Philip Larkin, dirigió la colección “Shakespeare por escritores” y “Línea C”, y junto con Graciela Speranza fundó la revista Otra Parte. Murió en 2022, a los 71 años.
El universo en que ocurre esta historia pertenece al ciclo del Delta Panorámico, inaugurado por Cohen con el libro de relatos Los acuáticos, publicado en 2001, y que expandió con Casa de Ottro, Balada, Gongue, Algo más, La calle de los cines y Llanto verde. Ese espacio fue concebido por el autor como “el mundo de las posibilidades de nuestro mundo”. La reedición de Donde yo no estaba devuelve al centro de esa constelación una de sus piezas más extensas. A continuación, un fragmento.
SÁBADO 16 – A veces el monitorio de casa cumple sus funciones con un celo arrasador. Hoy a la hora del desayuno, justo cuando me llevaba la taza de cafeto a la boca, el individuo se encendió en la pared para informarme de que en el techo del cobertizo de las herramientas siguen extendiéndose unas manchas de hume- dad. Parecen plantas flotantes en proceso de replicarse, señor, dijo. Molesto con su relamido estro poético, que debe de ser un sello de la empresa programadora, fui rezongando a los fondos del jardín; pero en cuanto entré en el cobertizo caí en la cuenta de que el monitorio tenía razón, pues las humedades han cobra- do tal colorido y vivacidad que si uno tuviera fe, como dicen que ocurría antaño, debería atribuirles un alma, o una condición morbosa. Entretanto el monitorio ya se había concretado en la pantalla mural, que allí está bastante deslucida, y hacía guturales cálculos sobre la mejor manera de cambiar la membrana asfáltica del techo antes de que lleguen los aguaceros, dónde encontrar losas para el exterior y el tipo de impermeabilizante más apto para llenar los posibles resquicios. Habrá también que masillar la ventanita, agregó, a lo que respondí pidiéndole que me pasara una relación de gastos de albañilería. Luego le ordené que se apagase. Tanto me había desconcertado interrumpir el desayuno que solo al salir del cobertizo reparé en que al costado de la puerta, entre la cicuta de la tapia trasera del jardín, había un cráneo de paloma que el viento debió de transportar durante la noche. Nunca antes había visto un cráneo de paloma sin su revestimiento de carne y plumas. Los huesos de este ya se han puesto por completo blancos, secos y quebradizos como yeso, pero la forma total sigue intacta, sin grietas ni imperfecciones. Habríase tomado por una artesanía de no ser porque en el fondo de las órbitas destellaba una presencia que se avivó mientras lo estaba examinando. Entonces, como si ese parpadeo me lo hubiera señalado, reparé en el lujurioso abandono en que ha caído ese rincón del jardín, y se me ocurrió que me corresponde hacer allí algo; y esta vez la vecindad de una tarea me reconfortó. No es tan arduo para un humano naturalizarse. Los muertos abren los ojos a los vivos. Creo en esto, no sé si con firmeza. Pareciome que el reflejo, quizás un bichito fosforescente refugiado entre las cuencas vacías, me estaba pidiendo que adecentase lo que la abundancia silvestre ha puesto lúgubre e hirsuto, tan diferente de la pulcritud del resto de nuestra casa. Lo difícil era hacer algo con el cráneo de la paloma, fuera guardarlo en un estante, desprenderse de él o eliminarlo. Elegir es una enfermedad de la mente. Me exaspera a veces el soliloquio admonitorio de mi Locutor Interior, su barroca música de ventajas e inconvenientes, sus frases de aliento y sus reprimendas. Pero por suerte hoy no había elección. Dejé el cráneo donde estaba, rogando que Gul no vaya a quebrarlo de un mordisco. La naturaleza nunca ha dicho que necesite las obras del hombre. Pero, como tampoco se queja cuando el hombre la mima, me ceñí al cometido de hacerme cuanto antes con unas tijeras de podar, digamos antes del sábado próximo. Cler, que amorosamente había vuelto a calentarme el cafeto, recordó que el jardinero siempre trae unas tijeras suyas pues en las tiendas es muy difícil encontrar ese instrumento anticuado. No supo explicarme por qué el jardinero no poda las hierbas de la tapia. Tampoco lo averiguaremos de la perruna reticencia de Gul.
MARTES 19 – En el negocio siguen las lerdas tareas de fin de temporada, aunque no sin un atisbo de indomable prisa por acercar el porvenir. Entre todos hemos limpiado estantes, lavado recovecos y sudado como deportistas entre el vals de la polvareda. Mis empleados aprestan los exhibidores para las prendas de estación fría, además de reacomodar el género de verano que no ha salido. A decir verdad queda bastante poco. Repasando con Soneida el saldo de inventario, comprobé que apenas consiste en unas cajas de bikinis de tisúheir y esos pijamas porosos que por alguna razón nos ha costado imponer. Soneida insiste en que los colocaremos en invierno a tiendas de aquellos cuartieres donde menores sean las restricciones de energía y más intensa la calefacción. También señaló que debemos encargar una partida de sostenedores inteligentes, de esos que adaptan su elasticidad al tamaño y la oscilación de los pechos de las deportistas. La contenida salacidad de Soneida contribuye a agudizarle la perspicacia. Si la competencia que muestra en los gustos actuales de su sexo sigue reflejándose en las ventas, acabará por ganarse un aumento de sueldo.
En casa, al anochecer, Fiena y Sereno no han parado de repetir que hoy hizo treinta y nueve grados de temperatura. Exhalan la palabra gradosss con un siseo estridente, como si amplificando la crueldad del calor acumularan méritos para resarcirse en la busca del placer. Lo más admirable de mis hijos, y acaso de todos los jóvenes, es la falta de dirección; lo que les permite (la deriva mental, digo) incluir los fenómenos atmosféricos entre los atributos del sistema sociopolítico que según ellos aplasta a la juventud. Pero tratar el calor como un régimen tiránico los anima a mantenerse en acción constante. Sugieren una y otra vez que nuestra civilización de agua dulce tiene a la gente presa de la baja tensión arterial y, por eso, de la obsecuencia tarada. No obstante sé que los rebeldes como ellos nunca compran sal clandestina, lo que me alegra porque es carísima. Se ríen si les digo que el secreto del frescor es la quietud, se ríen y matan mosquitos, y los golpes me hacen reír a mí también, y en esa risa también se desvanece el calor. Ahora han salido los dos, Fiena a su sesión de entrenamiento de balompo y el muchacho con sus amigos los gemelos Braimande a uno de esos clubes donde tocan la música que les gusta. La luna está en creciente. No entiendo por qué me duele tanto la cabeza.
MIÉRCOLES 20 – Hoy por la tarde, circa 16 hs, le avisé al contador que tenía unas diligencias que hacer, lo que no era una excusa, y escapé a la calle a fundirme con los viandantes. Estaba resuelto a comprarme unas tijeras de podar, y poseído del deber las veía guiarme los pasos como un espejismo. Pero en la avenida Tresby, donde todos los comercios están saldando, se agolpaba tal masa de compradores aturdidos, sin duda por la imposibilidad de comprar, que por poco paso de largo ante la ferretería. Me inspira confianza el escaparate de esa tienda oscura, un cambalache de implementos de todas las eras de la técnica. La dependienta se internó un buen rato en el dédalo de anaqueles antes de volver con un surtido de tijeras en las manos tiznadas. Mientras fingía elegir como si supiera, creí ver que ella caía en un abismo interior, o quizá se elevaba hacia un limbo. Era una mujer más ajada por el dolor que por los años, con una cabellera larga y dura de color escoba, como erizada por una delgadez impropia de su alrededor de cuarenta años. Esperó mi decisión con una cortesía minada de nerviosismo. Cuando al fin me hubo empaquetado unas grandes cizallas de acero, y se disponía a cobrármelas, confesó atribulada no recordar qué me estaba llevando. Me apresuré a decírselo, y entonces ella dijo que desde luego, sí, las tijeras, pero que era la cuarta vez en el día que le ocurría aquello; y no por excepción: en las últimas semanas venía olvidando los hechos recientes con una asiduidad cada vez más despiadada, como si a cada instante la secuestrasen de sí misma o la mente lo absorbiera todo, hasta las trivialidades más indecentes, y nada le devolviera salvo avisos de que debía ocuparse de tal o cual cosa. ¿Qué me pasa, señor?, preguntó de golpe dejando caer las manos sobre el mostrador, con tal violencia que debió de hacerle daño. Repuse que nada distinto de lo que nos pasa a muchos; a saber, sentir que el pensamiento de una tarea incumplida, de un plan a largo alcance, de una discusión frustrante o de una ocasión desaprovechada nos arrebata fuera de lo inmediato (ejemplo, empaquetar unas tijeras o acariciar una mano), con el consiguiente malestar que esto acarrea y la añadida mortificación de advertir luego cómo lo inmediato ha huido, como dicen por ahí, irreparablemente. Pero sin duda ella no me oyó porque ya estaba repitiendo: ¿Qué me pasa? ¿Usted puede, señor, decirme qué me pasa? El hecho de que le tocara el codo pareció devolverla a la actualidad del diálogo, aunque en realidad se calló la boca. Decidí quedarme clavado allí todo lo posible (mientras la permanencia no se alargara tanto como para sugerir locura), pues suponía que un silencio compartido, y mecido en los antagónicos ritmos de nuestras respiraciones, la ayudaría a recuperar la atención. Pero la indefectible ansiedad de ella la propulsó a enjaretarme de pronto, con un pálido semblante de escarcha, que para colmo estaba cada vez más aquejada de tafofobia, esto es, temor enfermizo a que la entierren en vida. Aunque intenté matizar que la tafofobia, no existe en realidad para la ciencia médica, ella no paraba. Si llego a despertarme después del funeral, dijo, porque alguien cree que me morí de infarto pero estoy nada más desmayada, no tendría fuerza en las manos para empujar la tapa del ataúd, ni potencia en los pulmones para hacerme oír bajo dos metros de tierra. Me da pavor, dijo. Pavor. Tuve que oír una recua de nombres de personajes célebres que padecieron esa fobia, entre ellos Adom Spereguy, el filósofo Noquerstam, nuestro expresidente Solye y la diva Mim Gosche (quien por cierto contó su caso con pormenor en unas plomizas memorias), antes de poder deslizarle que todos, o casi todos, hemos tenido alguna vez esa fantasía espeluznante. Le aclaré que existen incluso crónicas sobre lugares en donde se acumulaban cadáveres putrefactos, cada uno de los cuales llevaba atado a un dedo un cordel sujeto por el otro extremo al badajo de una campana. Hice un silencio elocuente.
Alzando entonces las cejas, la mujer me preguntó si tanta gente había podido equivocarse. Le dije que, en efecto, la tasa de miedo a ser enterrado en vida supera con mucho la de ocurrencia del suceso, sobre todo desde que la justicia exige que no se disponga de ningún cadáver sin el legal certificado de defunción. Lo leí en una revista, le aseguré. El viraje científico del diálogo dio un tono más carnal a sus mejillas, como si al compadecerme le hubiera endosado algo de mi sangre. Entonces ella razonó que, al fin y al cabo, aquello no debía de suceder nunca, nunca, y que a partir de hoy ya no tendría miedo; pero que el aplacamiento de la tafofobia la dejaría sola con sus engorrosas distracciones, lo que la atemorizaba aún más; la soledad, vale decir. Quizá la pena me impidiera observarle con adecuado ardor que de hecho llevábamos un buen lapso conversando de manera concentrada y retributiva, pero a ella la mera observación la consoló. Meneando la cabeza, lo que curiosamente le aflojó el pelo almidonado, me suplicó que no le hiciera caso, ya, y me deseó que usara las tijeras con provecho, pues me consideraba una persona bondadosa. En ese punto dejé que mi educación esbozara una sonrisa y salí de la tienda, deseoso de llegar a la calle para elegir otro gesto. Pues si algo me apetecía escaso era sonreír, atónito como me sentía al verme súbitamente cuajado en una definición. ¿De dónde salía ese azoramiento? Me había limitado a permanecer allí, esperando que la angustia de la mujer remitiese un poco, como si algo me dijera que ninguna historia puede culminar, y por lo tanto librar de su peso a quien la guarda, mientras no consiga que al menos un oyente la aguante hasta el fin. Ahora bien: en este caso se había interpuesto un ardid, consistente en la precipitación del final por medio de mi cooperación, cosa que no todos los oyentes hacen. Y se vislumbra aquí un raro intríngulis. Porque entre el final lógico de la historia de esa mujer y el final forzado por mi intervención quedaba un resto de anécdota, algo que iba a molestar a la mujer como una miga en el escote, hasta que capturara otra atención en la cual depositarlo entero. De modo pues que mi supuesta bondad era muy parcial, inoperante y dudosa. Bondad, auténtica bondad, es embucharse la historia entera sin decir ni pío. Pues si existe una promesa de alegría en tener menos volumen de persona, dice el maestro Rosezno, un buen procedimiento de despersonalización es ingerir lo que de sus personas suelten otros, y en el mismo acto evacuar parte de uno. Cuando volvía a mi negocio casi me lleva por delante una pareja que venía trastabillando. El hombre tenía la cara ensangrentada y la mujer no lograba convencerlo de que se dejara restañar las heridas. Caray, me he cansado. Cler ha puesto el cráneo de paloma que encontré el lunes en un estante de la sala, encima de la musicaja, junto al cuadro de Esmelty, no como un adorno más sino como un recordatorio. Solo Cler puede obrar con gusto esa contigüidad entre el artefacto humano y la vida animal, o entre el diseño y la muerte. Lo más notable es que no hace ningún hincapié en la armonía, esa aspiración que endurece un poco los movimientos. Por eso duerme tan bien. Y no es que por mi parte duerma mal; no diría tanto. Pero ella duerme como si muriera unas horas, para revivir con la mañana, castaña clara y expectante, con solo un día más de edad.
JUEVES 21 – Hoy recibí la visita de Atarvo Glamis, el coadjutor de la Junta de Comercio (y comisionado del gabinete del presidente Goyfrena). Traía almibarados elogios a mi desempeño empresarial, de parte de una fraternidad que más ajena siento cuanto más recalca Glamis la palabra nuestra. Quieren que integre una lista para las próximas elecciones a la Junta, si no por mi futuro al menos en honor al recuerdo de mi padre, etcétera. Las elecciones a la Junta serán en agosto próximo, poco antes de la renovación de las presidenciales. Es un mero dato. Mientras le servía una infusión de yecle, Glamis coló ciertas informaciones sobre la marcha de la culturización en las Islas Balugas. No me huele bien, aunque no sé a qué me huele, que los murmoranos nos alegremos tanto de culturizar unas islas cercanas que jamás nos habían interesado. Glamis se desvi- vió por exhibir sus relaciones con el canciller Tab, por quien habría sabido que las gestiones del cuerpo de culturización están logrando allanar las tensas relaciones entre la población vernácula y nuestros maneros, esos colonos disfrazados. De paso deslizó que los minerales de las Balugas reactivarán nuestra economía. Por mi parte no sabía que en las Balugas hubiera minerales, y él no especificó cuáles pudiere haber. Le comenté cuán desconcertante resulta que sigan siendo materia confidencial las noticias sobre un proceso que tiene ya cuatro años de historia; él me replicó que es así porque Isla Múrmora nunca había emprendido una empresa como esta. Pero pre- siento que tampoco él sabe si en las Balugas existe algo o alguien que culturizar, y si se han hecho prospecciones o puros y brutos desplazamientos de población. Le pregunté si alguna vez se había figurado el raro encuentro entre un manero nuestro (o acaso un mercenario) y un ignoto nativo balugano. Glamis pareció molestarse. Desenrolló un panegírico de nuestro sistema. Lo consabido: la Democracia Gentil murmorana es una experiencia político-civilizatoria, el mejor parate que se ha inventado contra el espíritu de movilización del progreso, afiebrado, arrasador. Le dije que, si bien es cierto que la Democracia Gentil ha hecho de nuestra isla un espacio mucho más laxo que en tiempos de mis abuelos, a veces temo que se trate de un alarde, un ni esto ni aquello, pasivo y represivo, por cuyas costuras desborda el nervio de la competencia. ¿Pasivo o represivo?, me apretó él. No lo sé, Glamis, repuse. Mi duda lo desinfló; y en el desalentado manotazo con que espantó una mosca inexistente vi la constancia de que no es hipócrita. Un instante después recondujo la charla hacia su motivo predilecto: la moral de los administradores. Hoy habló mucho de la manipulación, entendida en el sentido de las relaciones personales. Habló en contra, claro. Hay un poso de poesía libertaria en este hombre. Pero me aburrió tanto que al poco me encontré imaginándome en el lugar de su esposa, la de Glamis, público de un soliloquio del marido sobre el pecado y la compulsión a manejar a los demás, en el curso de una cena hogareña, un día cualquiera de la semana, con el calor y la humedad y los mosquitos revoloteando en torno a la lámpara; y aunque la escena no era desagradable volví a aburrirme y me despabilé. Glamis aún discurría sobre la tendencia humana a coaccionar las mentes ajenas para que emitan lo que esperamos de ellas. Decía que él no quiere ser un déspota. El botarate se atormenta, busca de veras una moral para ajustarse a ella. Pero sus escrúpulos nunca me persuadirían de ser directivo de la Junta de Comercio. Virilidad, firmeza, caridad inteligente, capacidad de acción concentrada y reacción amplia y veloz a los defectos de la época: todo cuanto pediría de un buen hombre público en mí sigue en vías de formarse. Y se me va haciendo tarde, pues todavía no logro desprenderme de veleidades fútiles, o ideas de esas veleidades. Una cosa me gustó, y es cómo estrecha Glamis la mano. En realidad, intuyo que tiene ambiciones políticas, incluso la decisión de realizarlas pronto, y es como si en el apretón buscara sorberle a uno algo. Llegué a casa con una molestia mínima, como una respiración incompleta, que solo afloró cuando en el cuarto de baño, frente al espejo, noté que mi crecido bigote cubría el labio de abajo. Ignoro cuánto tiempo estuve deliberando: de una parte tiraba el impulso de afeitarme el bigote por completo, como para eliminar una defensa innecesaria, o cambiar de personaje, y de otro el deseo de hacer bien el trabajo de recorte. Ninguno de los dos era genuino. Allí había en el espejo una efigie de la pasión inservible, apta para el museo del hombre arcaico. Para colmo, comprendí que en los últimos tiempos me miro muy poco en el espejo, y solo para efectuar tareas prácticas de este tipo, como si rehuyera ver algo exasperante, quizá mi propia presencia. El caso es que estos recelos, sumados a la alarma por uno que otro pelo blanco que produzco, se resolvieron en un trabajo torpe, sobreactuado, que me dejó el borde inferior del cepillito unos tres milímetros por encima de su largo habitual. Una ancha franja de piel morena separa ahora el vello canoso del labio superior, lo que me da, dice Cler, un aire de gigoló, de esos que parecen sonreír por partida doble. Me complació ser objeto de esa caracterización. Pero no creo que haya ganado en ambigüedad, habida cuenta de que durante la cena todos, Cler y los chicos, me preguntaron sin rodeos qué cuerno iba a hacer con las cizallas de podar que he comprado. Así que luego del cafeto fui al fondo del jardín, encendí el reflector, arranqué la mala hierba y corté a ras del suelo la que me parecía buena. Considerando que los ladridos del cargoso Gul no me dieron tregua, el trabajo supera con mucho lo que hice con el bigote. Al cabo comprendí que el perro no le ladraba al chasquido de las tijeras. Tengo que llamar al fumigador, porque la casa rebosa de leboches.
Marcelo Cohen,Donde Yo No Estaba,libro,literatura,novela,ficción,Sigilo,editorial,diseño,arte
INTERNACIONAL
Los capturaron cargando televisores y lavadoras tras aprovechar incendio en almacén de República Dominicana

Un incendio de grandes proporciones afectó este sábado las instalaciones de un almacén, ubicado en la marginal de la autopista Las Américas, kilómetro 13, en Santo Domingo Este, donde la Policía Nacional recuperó productos saqueados y detuvo a más 17 personas involucradas en robos tras el siniestro.
Así lo confirmaron fuentes oficiales y medios locales, tras la viralización de imágenes en redes sociales que mostraron a varias personas llevándose electrodomésticos y otros artículos mientras avanzaban las llamas.
El operativo permitió la detención de diecisiete personas en flagrante delito, quienes fueron sorprendidas presuntamente cargando mercancías sustraídas del establecimiento, entre ellos se encontraban televisores, neveras, lavadoras, microondas y otros electrodomésticos.
La Policía detalló que los artículos recuperados fueron trasladados a un centro habilitado para su resguardo. En un comunicado, la institución desmintió “de manera categórica las versiones falsas que circulan en medios de comunicación y redes sociales, en las que se pretende atribuir a agentes de la institución el uso de unidades oficiales para sustraer electrodomésticos durante el incendio registrado en la empresa”.
Según la policía, “las imágenes evidencian, con los electrodomésticos y personal del almacén presentes, que la actuación de nuestros agentes estuvo orientada exclusivamente a enfrentar actos delictivos, agarrar a personas involucradas en robos y recuperar electrodomésticos sustraídos del establecimiento”.
Durante una intervención ante la prensa, el vocero de la institución policial, Diego Pesqueira, explicó: “El reporte que tenemos es que estas personas, que desde mi punto de vista son delincuentes, aprovecharon en el momento que se inició este incendio que ha reducido a cenizas esta empresa. Aprovecharon para saquear y cargar con algunos ajuares. Gracias a la intervención de la Policía Nacional, han sido detenidas hasta el momento más de diecisiete personas, que fueron sorprendidas en flagrante delito mientras cargaban distintos tipos de ajuares”.
Pesqueira agregó que varias unidades policiales se emplearon para trasladar los artículos recuperados y evitar confusiones sobre el uso de vehículos oficiales. “Hemos utilizado varias de nuestras unidades policiales para trasladar a un centro que ha sido habilitado para llevar estos artículos que están siendo recuperados, ocupados, en poder de estos saqueadores, quienes han sido apresados. Queremos aclarar esa parte para que no se vaya a confundir y le agradecemos su pregunta”.
Policías recuperaron neveras, lavadoras, microondas, abanicos y otros electrodomésticos sustraídos de almacén incendiado. (Retomado de: Diego Pesqueira)
Los detenidos serán puestos a disposición del Ministerio Público para los procedimientos legales correspondientes. La Policía Nacional reiteró que su intervención buscó “preservar el orden público, proteger vidas y bienes, prevenir hechos delictivos y garantizar la seguridad durante la emergencia”, al tiempo que exhortó a la población a verificar la información antes de divulgarla y a no difundir contenidos falsos que puedan desacreditar la labor institucional.
Las autoridades mantienen un perímetro de seguridad debido al riesgo de colapso parcial de la estructura del local y piden a la población no acercarse al área, acatando las instrucciones de los organismos de socorro mientras continúan las labores de remoción de escombros y evaluación de daños.
De acuerdo con la Defensa Civil de República Dominicana, técnicos especializados se desplegaron en la zona para colaborar en la extinción del incendio, cuyas causas permanecen bajo investigación. A pesar de la magnitud del fuego, no se han reportado víctimas mortales.
El operativo de emergencia incluyó la presencia de personal del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este, dirigido por el general Roberto Santos Méndez, quien coordinó unas quince unidades, así como la intervención del alcalde Dio Astacio y el subdirector del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), coronel Edwin Olivares.
La Policía Nacional implementó un amplio dispositivo de seguridad para proteger a la ciudadanía, preservar el orden y respaldar las labores de los organismos de emergencia. El despliegue fue supervisado por el director regional Santo Domingo Oriental, general Claudio González Moquete, bajo instrucciones del director general de la institución, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz.
INTERNACIONAL
Bipartisan pair of senators urge Rubio to release aid to African women, children at risk of Ebola

WHO issues WARNING after DEADLY Ebola outbreak
The CDC is coordinating the ‘safe withdrawal’ of at least six Americans exposed to a deadly Ebola outbreak in the Democratic Republic of Congo after the WHO declared a global health emergency.
NEWYou can now listen to Fox News articles!
Senators Lisa Murkowski, R-Alaska, and Jeanne Shaheen, D-N.H., are urging the State Department to release hundreds of millions of dollars in aid to help women and infants affected by an Ebola outbreak in East Africa.
In a letter to Secretary of State Marco Rubio Thursday, the senators urged him to use $608 million in congressionally approved international family-planning funds and distribute $1.7 million in already purchased family-planning supplies.
The supplies, which the senators implied included condoms, hormonal contraception, post-rape care medicine and hemorrhage medicines, are being stored at a site in Geel, Belgium, according to the letter.
The senators said if the supplies aren’t used, their understanding is that they will be «destroyed.»
Sens. Lisa Murkowski, R-Alaska and Jeanne Shaheen, D-N.H., wrote a letter Thursday to Secretary of State Marco Rubio asking the administration to release congressionally appropriated funds to help women and infants at risk of contracting Ebola. (Ida Marie Odgaard/Annabelle Gordon)
EBOLA TREATMENT CENTER SET ON FIRE IN CONGO AFTER RESIDENTS CLASH WITH AUTHORITIES OVER VICTIM’S BODY
«Ebola during pregnancy is catastrophic, with a nearly 100 percent fetal loss rate and catastrophic material mortality risk due to severe hemorrhaging,» the lawmakers wrote.
«By providing women with the option to voluntarily prevent unplanned pregnancies and to protect themselves from transmission of the virus and have access to clinics, the United States can prevent further deaths of women and the cruel and certain death of any fetus exposed to the virus,» they added.
The senators also asked the State Department to issue a «humanitarian exception» to support the United Nations Population Fund’s existing health clinics in Uganda and the Democratic Republic of the Congo (DRC).

Psychologists speak with Nyota Safi, a patient who recovered from Ebola virus disease, at the Rwampara Ebola Treatment Centre in Bunia, Ituri, in the east of the Democratic Republic of Congo July 13, 2026. (Benediction Murhabazi/AFP via Getty Images)
SUDAN’S FORGOTTEN WAR LEAVES MILLIONS HUNGRY AS GLOBAL ATTENTION REMAINS ELSEWHERE
As of July 29, the Centers for Disease Control and Prevention (CDC) had reported 3,532 Ebola cases in the DRC and 1,556 deaths, representing a mortality rate of roughly 44%.
In neighboring Uganda, there have been 20 confirmed cases and two deaths, according to the CDC.
Murkowski and Shaheen told the State Department the virus’s rapid spread «leaves no time for delay in providing all possible interventions to save lives.»

Health workers start simulations on admission of suspected cases and evacuation of those deceased during a training by medical charity, Médecins Sans Frontières, in Kenya July 10, 2026. (Tony Karumba/AFP via Getty Images)
VACATION HOT SPOT FACES NEW CDC TRAVEL WARNING AS OUTBREAK CASES CONTINUE CLIMBING
«The cost of [the] United States response is approaching $1 billion,» they wrote. «Investment now in voluntary family planning is fiscally rational in addition to being morally urgent.»
Fox News Digital reached out to the State Department for comment.

Secretary of State Marco Rubio attends the ASEAN Post-Ministerial Conference at the Philippine International Convention Center in Pasay, Metro Manila, Philippines, July 22, 2026. (Eloisa Lopez/Pool Photo via AP)
The earliest known case in the latest Ebola outbreak involved a health worker in the DRC’s Ituri Province who developed symptoms in late April and later died, though the World Health Organization (WHO) believes transmission may have begun as early as March.
The WHO was first alerted to the outbreak May 5 after four health workers died within four days. Ten days later, investigators confirmed that the illness was caused by Bundibugyo virus, a form of Ebola.
ebola, aid, state department, health, politics, marco rubio
INTERNACIONAL
El congreso de Guatemala abre sesiones con el debate del nuevo subsidio a los combustibles y citación a funcionarios para fiscalizar el anterior

El Congreso de Guatemala abrirá el segundo período ordinario con el debate del nuevo subsidio a los combustibles anunciado por Bernardo Arévalo, una propuesta que prevé Q12 por galón de diésel y Q3 por galón de gasolina regular hasta el 31 de diciembre de 2026 para contener el alza internacional del petróleo, el precio del pasaje y el gasto de los hogares.
La iniciativa del Ejecutivo, contempla un espacio presupuestario de Q3 mil 480 millones, equivalentes a unos USD 453 millones. El Gobierno sostiene que ese monto saldrá de una readecuación interna del presupuesto, sin deuda nueva y sin tocar los recursos de Salud Pública, Educación ni Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda.
Antes de que el pleno entre al fondo de la propuesta, la Instancia de Jefes de Bloque volverá a reunirse el lunes 3 de agosto. Allí comparecerán los ministros de Finanzas Públicas, Economía y Energía y Minas, junto con autoridades de la Superintendencia de Administración Tributaria, para presentar un informe sobre la ejecución del subsidio anterior y responder dudas de los diputados sobre financiamiento, fiscalización y resultados.
La discusión llega sin consensos cerrados. Tras la reunión de jefes de bloque del jueves 30 de julio, el vicepresidente del Congreso Nery Ramos informó que seguía en análisis tanto la iniciativa del oficialismo para un subsidio directo como otra opción: crear un fondo de compensación que se active cuando los precios internacionales superen un techo previamente definido.

El nuevo esquema supera al apoyo temporal aprobado en el Decreto 11-2026, que rigió entre el 28 de abril y el 2 de julio de este año. Ese mecanismo otorgó Q8 por galón de diésel y Q5 por galón de gasolina, con un costo fiscal cercano a Q2 mil millones.
Según el Ministerio de Energía y Minas, ese subsidio ayudó a contener la inflación mientras estuvo vigente. Cuando expiró, los precios volvieron a subir hasta superar los Q40 por galón en algunas estaciones de la capital.
Arévalo presentó la propuesta en una conferencia de prensa junto al ministro de Finanzas Públicas Jonathan Menkos y el ministro de Energía y Minas Erwin Barrios. El presidente vinculó la presión sobre los combustibles con las tensiones bélicas en el estrecho de Ormuz, que han empujado al alza los precios internacionales del crudo.
“El precio de los combustibles, tanto el diésel como la gasolina, está golpeando la economía de las familias guatemaltecas y se siente en quienes llenan el tanque de sus vehículos, pero también en el precio del pasaje que utilizan quienes van a trabajar o estudiar”, dijo el mandatario. Luego agregó: “Ningún país de nuestra región está libre de esta realidad. Nos encontramos en medio de una crisis de carácter global”.
Barrios explicó que la diferencia entre los montos asignados al diésel y a la gasolina responde al peso económico de cada combustible. Según el ministro, el diésel tiene un impacto tres veces mayor porque mueve el transporte de personas y mercancías en trayectos cortos y largos.
Arévalo resumió ese criterio con una frase: “El apoyo al diésel es mucho más efectivo que el apoyo a la gasolina, que se limita al vehículo en el transporte”. La apuesta oficial busca contener tanto el costo de carga de combustible como los precios de movilidad y distribución.

La bancada oficialista sostiene que el proyecto aún puede modificarse para endurecer controles. Uno de los diputados que defendió esa línea afirmó tras la reunión del jueves: “Aún estamos discutiendo, aún estamos buscando consensos y acuerdos con los diferentes bloques que nos permitan aprobar lo más pronto posible una medida urgente, necesaria para poder aliviar la crisis que las familias guatemaltecas están enfrentando por el incremento de los precios del petróleo”.
Otra voz del oficialismo planteó que el punto central es evitar que el beneficio se pierda antes de llegar al usuario final. En esa línea, señaló: “Lo que debemos de atacar fuertemente es las alzas del pasaje injustificados. Tenemos denuncias que aún con el subsidio, los transportistas incrementaron el pasaje y esa es la parte que no se vale”.
El Ejecutivo también fijó límites a las alternativas en discusión. Menkos descartó contratar nuevos préstamos o cualquier otro esquema de endeudamiento público para cubrir el subsidio.
Barrios rechazó además una rebaja parcial de tributos como solución suficiente. Indicó que eliminar el Impuesto de Distribución de Petróleo y el IVA al diésel solo produciría una rebaja de Q7 por galón, por debajo del beneficio planteado por el Gobierno.
La fijación de precios máximos tampoco forma parte del plan. El ministro de Energía y Minas sostuvo que esa opción contradice la Ley de Comercialización de Hidrocarburos, basada en el libre mercado, y afirmó: “Los precios tope serían una ilegalidad”.
Arévalo recordó que la aprobación y entrada en vigor del Decreto 11-2026 tomó cerca de dos semanas, del 14 al 28 de abril. El presidente estimó que esta vez el plazo podría ser menor porque los reglamentos y mecanismos de control ya existen y solo requieren ajustes.
El Gobierno anunció además una mesa técnica para definir medidas adicionales si la crisis energética internacional se prolonga más allá del plazo del subsidio. Entre las alternativas figura focalizar el apoyo, aunque el presidente advirtió que ese mecanismo necesitaría al menos dos meses de preparación.
También prevé reforzar a la Dirección de Asistencia al Consumidor y al Ministerio de Energía y Minas para vigilar posibles maniobras especulativas en los precios. A la vez, evalúa si el subsidio anterior favoreció el contrabando de combustible hacia países vecinos para diseñar controles que aseguren que el beneficio se aplique solo dentro del territorio nacional.
En su mensaje final, Arévalo pidió rapidez al Legislativo para aprobar la medida: “Este no es tiempo para divisiones, este no es un tiempo para réditos personales o políticos. Guatemala necesita un Congreso unido que proteja el bolsillo de nuestras familias”. Varias bancadas ya habían expresado su disposición a respaldar una readecuación presupuestaria antes del anuncio oficial, según reportes de medios guatemaltecos del día anterior.
Congreso de la República de Guatemala
POLITICA1 día ago“Casta”, “parásito” y “sea democrático”: fuerte respuesta de Victoria Villarruel a Diego Santilli
INTERNACIONAL2 días agoDem senator swipes credit for bill he opposed amid heated reelection bid: ‘Disturbing pattern’
ECONOMIA3 días agoCuánto cobran los trabajadores de la construcción de UOCRA en julio 2026


















