DEPORTE
Cuatro ex jugadores del fútbol argentino fueron denunciados por un casino de Las Vegas por deudas de más de USD 2 millones

Un casino de Las Vegas presentó demandas contra cuatro ex jugadores argentinos luego de reclamar una deuda conjunta de USD 2,6 millones por créditos de juego no saldados, lo que podría derivar en embargos y restricciones migratorias en Estados Unidos. El caso, que cobró notoriedad después de la detención del periodista Enrique Felman en febrero, ahora involucra a figuras del fútbol como Sergio Berti, José Turu Flores, Sergio Zárate y Norberto Ortega Sánchez, quienes ahora enfrentan procesos judiciales en el Tribunal de Distrito del Condado de Clark.
El casino Resorts World Las Vegas, que impulsa las acciones legales, ya había conseguido atención pública al lograr la detención del ex cronista de TyC Sports durante 13 días en la ciudad de Miami a comienzos del año, tras acusarlo de una deuda similar. De acuerdo con la investigación publicada por La Nación y firmada por los periodistas Pablo Fernández Blanco y Francisco Jueguen, el resort exige pagos individuales de USD 501.000 a Berti, 500.500 dólares a Flores, 1.002.000 de la moneda norteamericana a Zárate y USD 626.000 a Ortega Sánchez. En total, el reclamo suma el monto exacto que figura en el expediente: USD 2.629.500.
De acuerdo con el expediente citado por periódico, entre enero y abril de 2023, los cuatro ex jugadores recibieron makers, que son instrumentos de crédito habilitados para el juego y extendidos por el casino. Estos instrumentos no fueron saldados tras la sesión de apuestas, lo que motivó el inicio de los litigios civiles bajo la representación del estudio jurídico Sklar Williams.

Las demandas tramitadas en el Centro de Justicia Regional de Las Vegas pueden tener consecuencias limitadas en la Argentina, donde la ley impide que una deuda de juego contraída en el exterior implique sanciones penales. Sin embargo, los involucrados deberán comparecer ante la Justicia estadounidense, que podría autorizar el embargo de activos internacionales o impedir su ingreso futuro al territorio de Estados Unidos.
Una parte central del esquema involucra al representante Maximiliano Palermo, quien, según la investigación, organizaba los ya conocidos viajes a Las Vegas para futbolistas, periodistas y apostadores: los invitados tenían cubiertos los pasajes, alojamiento, comida y ofreciendo bonos promocionales del casino. Palermo se dedica a la representación de jugadores de casino y recibe comisiones proporcionales a las pérdidas de los invitados.

Tras su liberación en febrero, Felman declaró a La Nación que actuó siempre bajo la promesa de que Palermo asumiría cualquier deuda de juego: “Para promocionar el casino y hacer ganancias, llevaba a 400 personas por mes, les daba un crédito, jugaba con la plata de los demás y te decía que se hacía cargo de la deuda. Después, por motivos que desconocemos, desapareció del planeta y nos dejó la deuda. Yo fui víctima”, expresó el cronista.
Los cuatro jugadores argentinos tienen antecedentes destacados en el fútbol profesional. Sergio Berti (57 años) debutó en Boca Juniors en 1989 y luego se incorporó a River Plate, donde ganó siete títulos. La carrera de La Bruja incluyó un largo recorrido por clubes como Huracán, Parma, Zaragoza, América de México, Barcelona de Guayaquil y presencia en la Copa del Mundo Francia 1998 y las Copas América Uruguay 1995 y Bolivia 1997, bajo la dirección de Daniel Passarella, en la selección argentina.

El Turu Flores, de 54 años, y que hoy es ayudante de campo de Mauricio Pellegrino en Lanús, se consolidó en Vélez Sarsfield y fue pieza clave en la conquista de El Fortín de la Copa Libertadores, la Copa Intercontinental, la Copa Interamericana y tres torneos locales entre 1993 y 1996 bajo la conducción de Carlos Bianchi. Luego de eso, jugó en Las Palmas, Deportivo La Coruña, Valladolid, Mallorca, Independiente, Aldosivi y cerró su carrera en el Lyn Oslo de Noruega, para luego desempeñarse como entrenador.
Por su parte, Sergio Zárate (57 años) es parte de una familia repleta de futbolistas y, como el resto de sus hermanos, se formó en Vélez. Construyó buena parte de su carrera en el exterior: integró equipos como Nürnberg y Hamburgo en Alemania, Ancona en Italia y Necaxa, América y Puebla en México. Su último club fue Deportivo Merlo en 2002/03.
Con 62 años, Norberto Ortega Sánchez es otro de los históricos del fútbol argentino que está involucrado en el caso: debutó en Tigre en 1982 y luego pasó a San Lorenzo, club con el que obtuvo el Torneo Clausura 1995 tras dos ciclos. Además, jugó en Racing, Vélez, Talleres, Argentinos Juniors, Platense, Godoy Cruz, y también militó en el exterior en el Elche y Lorca en España, y Millonarios en Colombia.
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DEPORTE
La modificación histórica en los penales que analiza la FIFA para el Mundial 2026

(REUTERS/Carl Recine)
La definición por penales es, probablemente, el momento de mayor tensión emocional que puede ofrecer el fútbol. Allí convergen la técnica, la fortaleza mental, la capacidad del arquero y, también, un factor que siempre estuvo presente: la suerte. Precisamente sobre ese último aspecto la FIFA analiza introducir una modificación histórica en pleno desarrollo del Mundial 2026. La propuesta consiste en simplificar el procedimiento previo a una tanda de penales mediante un único sorteo de moneda.
Actualmente, los capitanes participan de dos lanzamientos: el primero determina el arco donde se ejecutarán los remates y el segundo establece qué equipo comenzará pateando. El problema que detectó la FIFA es que un mismo equipo puede ganar ambos sorteos y acumular una doble ventaja antes de que se ejecute el primer disparo. Por un lado, elegir el arco que considere más favorable —muchas veces vinculado a la ubicación de su parcialidad— y, por otro, obtener el derecho a iniciar la serie.
Desde el análisis estadístico, la preocupación no es menor. Diversos estudios académicos utilizados por la FIFA sostienen que el equipo que ejecuta el primer penal posee una ventaja psicológica significativa sobre su rival. La razón es sencilla: quien comienza suele trasladar la presión al adversario, obligándolo constantemente a reaccionar al resultado parcial de cada ejecución.
La propuesta que hoy se encuentra bajo estudio de la IFAB apunta justamente a corregir esa posible desigualdad. Con una única moneda al aire, el capitán ganador deberá elegir entre dos beneficios: ejecutar primero o seleccionar el arco. El equipo perdedor recibirá automáticamente la opción restante. De esta manera, el azar continuará formando parte del procedimiento, pero sin permitir una acumulación de ventajas para una misma selección.
Desde una mirada reglamentaria, la eventual modificación implicaría una adecuación específica de la Regla 10 – Determinación del Resultado de un Partido, apartado referido a los procedimientos para definir al ganador cuando una competición exige que uno de los equipos avance o se consagre campeón.
En consecuencia, no se trataría de una simple cuestión administrativa, sino de una modificación directa sobre el protocolo oficial que regula la finalización de los encuentros empatados. La importancia de este posible cambio radica en que la FIFA considera que la fase de penales forma parte integral de la determinación del resultado final. Por ello, cualquier ajuste en el mecanismo previo debe incorporarse expresamente al texto reglamentario para garantizar uniformidad de aplicación en todas las competiciones oficiales.
Desde una perspectiva arbitral, la propuesta se encuadra dentro de una tendencia cada vez más visible en la evolución de las Reglas de Juego: reducir la incidencia de factores aleatorios y aumentar las condiciones de equidad deportiva. Del mismo modo que la tecnología de línea de gol eliminó las dudas sobre si el balón cruzó totalmente la línea o que el VAR busca corregir errores claros y manifiestos, esta modificación procura que ninguna selección llegue a una definición con ventajas acumuladas exclusivamente por efecto de la fortuna.
El antecedente inmediato que impulsó el debate se produjo recientemente en una definición europea donde un mismo equipo obtuvo ambos sorteos previos a la tanda. Aquella situación reabrió una discusión que desde hace años ocupa a estadísticos, psicólogos deportivos y especialistas en reglamento. Si finalmente la IFAB aprueba la iniciativa, no cambiará la esencia de los penales. Continuarán definiendo los jugadores, los arqueros, la preparación emocional y la capacidad para soportar la presión extrema. Lo que sí cambiará será la forma en que se distribuyen las ventajas iniciales antes del primer remate. La modificación representa, en definitiva, un nuevo paso en la búsqueda permanente de un fútbol más justo, donde el resultado dependa cada vez más de las decisiones y capacidades de los protagonistas y cada vez menos de los efectos acumulativos del azar. Porque en el fútbol moderno la discusión ya no pasa por eliminar la suerte, sino por evitar que la suerte otorgue privilegios que puedan condicionar una definición.
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River Plate analiza el regreso del colombiano Rafael Santo Borré

Borré festejando un gol con la camiseta de River-. Foto: Twitter @RiverPlate
River Plate continúa moviéndose en el mercado de pases para intentar aumentar la jerarquía de su plantel de cara al segundo semestre del año. Uno de los principales objetivos, tanto de Eduardo Coudet como de la dirigencia del Millonario, es la de concretar la contratación de un centro delantero. Sin embargo, la mano viene dificil en las operaciones que eran primordiales. Ante esto, en la entidad de Núñez, volvió a aparecer la figura de un viejo conocido que ya supo ser campeón: Rafael Santos Borré.
Según algunas informaciones, la negociación ya está en marcha para tratar de concretar el pase del colombiano a River. Actualmente, el club dueño de su pase es el Internacional de Porto Alegre, quien parecería no tener problemas en negociar al delantero siempre y cuando la oferta sea interesante para el club.
El llamado de Coudet y la buena predisposición del jugador
Uno de los factores más importantes en esta operación es la presencia de Eduardo Coudet. El «Chacho», quien ya lo dirigió al futbolista colombiano en su paso por el Inter de Brasil, se habría comunicado con el jugador para hacerle saber su deseo de contar con él y hacerlo parte importante de su proyecto futbolístico. Además, según trascendió, Rafael Santos Borré vería con buenos ojos retornar al club donde mejor le fue.
En cuanto a su contrato, cabe destacar que el futbolista está ligado al club brasileño hasta el 2028. Por lo tanto, habrá que ver qué ingeniería realiza River Plate para concretar el regreso de un futbolista muy querido por los hinchas.
Un goleador que dejó su marca en Núñez
Hablar de Borré es hablar de una de las figuras más importantes de la etapa más exitosa de River en los últimos años. Entre 2017 y 2021 disputó 149 partidos y convirtió 55 goles, convirtiéndose en el máximo goleador de la era de Marcelo Gallardo. Además, fue una pieza fundamental en la obtención de la Copa Libertadores 2018, la histórica conquista frente a Boca Juniors en Madrid, además de otros títulos nacionales e internacionales.
Su capacidad para presionar, asociarse con los mediocampistas y aportar goles en momentos decisivos lo transformó en un futbolista muy valorado por los hinchas y por los distintos entrenadores que pasaron por el club.
Una negociación que ilusiona a los hinchas
Por el momento no existe un acuerdo cerrado, aunque las conversaciones avanzan y el deseo del jugador podría resultar determinante. River Plate necesita reforzar su poder ofensivo y considera que Rafael Santos Borré reúne experiencia, conocimiento del club y vigencia competitiva para convertirse nuevamente en una pieza importante.
Mientras el mercado de pases sigue abierto, la ilusión crece en Núñez. El regreso de uno de los héroes de Madrid ya dejó de ser un simple rumor y empieza a tomar forma como una posibilidad concreta para el equipo de Coudet que deberá ser competitivo tanto en el ámbito internacional, disputando la Copa Sudamericana como en el local, donde deberá afrontar el Clausura de la Liga Profesional y la Copa Argentina.
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La doble vara en el Mundial: por qué expulsaron a Almirón en Paraguay por taparse la boca, pero Bellingham no fue sancionado en Inglaterra

Paraguay se jugó su futuro en el Mundial con un jugador menos durante todo un tiempo por la expulsión de Miguel Almirón en el estreno de la nueva reglamentación que sanciona a los futbolistas que se tapen la boca. Y luego de esa trascendental decisión que puso en riesgo la estadía paraguaya en la Copa del Mundo, la llamada “Ley Vinicius-Prestianni” ya desató toda una enorme polémica en el certamen por una teórica doble vara en el duelo entre Inglaterra y Ghana.
Si bien la televisación oficial no mostró la escena, los fotógrafos de distintas agencias captaron a Jude Bellingham tapándose la boca para hablar con el capitán rival, Jordan Ayew, quien se mostró sorprendido durante el hecho. Sin embargo, hubo una diferencia inicial entre Ayew y el caso Almirón: el defensor turco Mert Muldur automáticamente reclamó que su rival se cubrió para decirle algo e impulsó el llamado del VAR. El qatarí Khamis Almarri, en la herramienta tecnológica, invitó al juez salvadoreño Iván Barton a chequear lo sucedido.
En el caso de Inglaterra-Ghana, ni la transmisión del partido mostró el hecho. El hondureño Said Martínez no reparó en el tema y el norteamericano Armando Villarreal tampoco lo convocó desde la cabina del VAR.
Lo cierto es que la Copa Mundial 2026 ha puesto bajo la lupa una conducta que durante años pasó inadvertida: los jugadores que se cubren la boca durante una confrontación. Sin embargo, no todas las acciones son iguales y el análisis de los casos de Jude Bellingham y Almirón permite comprender por qué una misma imagen puede generar debates sobre la uniformidad de los criterios arbitrales.
La nueva orientación reglamentaria busca proteger la transparencia y combatir conductas que puedan ocultar insultos, amenazas o expresiones discriminatorias. Por ello, cuando un futbolista se cubre la boca en medio de una confrontación con un adversario o con un oficial del partido, el árbitro es el único que está habilitado para considerar la acción como una conducta contraria al espíritu del juego. La clave no está únicamente en el gesto, sino en el contexto completo de la acción.
El 28 de abril del 2026, IFAB y FIFA realizaron una reunión especial en Vancouver (Canadá) para incluir esta nueva reglamentación de cara al Mundial. En el comunicado, adelantaron que se había aprobado “por unanimidad la tarjeta roja para los jugadores que se tapen la boca para ocultar un comportamiento discriminatorio”. En el detalle, indicaron: “Jugadores que se tapan la boca en situaciones de enfrentamiento con los rivales. A discreción del organizador de la competición, cualquier jugador que se tape la boca en una situación de enfrentamiento con un rival podrá ser sancionado con una tarjeta roja”. Sin mayores especificaciones.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, realizó un posteo celebrando esta decisión con el objetivo de “proteger la integridad de nuestro deporte y garantizar que el respeto mutuo siga rigiendo el fútbol en todos los niveles”. Y agregó: “Hemos acordado por unanimidad que, a discreción del organizador de la competición, cualquier jugador que se tape la boca en una situación de confrontación con un rival podrá ser sancionado con una tarjeta roja”.
Sin embargo, fue el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, el italiano Pierluigi Collina, el que le agregó una capa más de interpretación al hecho durante una conferencia de prensa con los medios posterior al anuncio de esta medida: “Sólo se aplicará la tarjeta roja si se trata de un altercado. Si es un intercambio amistoso —por ejemplo, porque ambos jugadores suelen jugar en el mismo club, pero ahora se enfrentan representando a sus selecciones nacionales— no se tomará ninguna medida».
En el caso de Jude Bellingham, desde una perspectiva técnica, ante una situación de estas características, el procedimiento más sólido para garantizar transparencia y uniformidad hubiera sido que el VAR invitara al árbitro a una revisión de la acción. No necesariamente para determinar de manera automática una expulsión, sino para que el árbitro pudiera observar integralmente el contexto, valorar el significado del gesto y asignarle posteriormente la sanción disciplinaria que correspondiera.
La fortaleza de una regla no se encuentra únicamente en su redacción, sino en la consistencia de su aplicación. Cuando una conducta ha sido identificada por el legislador como una acción potencialmente sancionable, resulta fundamental que todos los episodios similares reciban el mismo nivel de análisis y control.
En el caso de Almirón, la discusión es idéntica. La evaluación no debe centrarse exclusivamente en si el jugador se cubrió la boca, sino en determinar por qué lo hizo, en qué contexto ocurrió y cuál fue la interacción con los demás protagonistas. La sola imagen aislada nunca puede reemplazar el análisis integral de la jugada. La credibilidad del arbitraje se construye sobre la uniformidad de criterios.
Si la intención de la norma es erradicar conductas que oculten expresiones incompatibles con el espíritu del juego, entonces cada situación que presente indicios similares debería ser revisada con el mismo rigor técnico. Solo así la regla dejará de ser una herramienta ocasional para transformarse en un instrumento confiable, previsible y aceptado por todos los actores del fútbol.
El verdadero desafío no es sancionar más, sino sancionar igual ante situaciones comparables.
Allí reside la esencia de la justicia arbitral y la razón por la cual la intervención tecnológica debe estar al servicio de la coherencia y la credibilidad de las decisiones. Por ello, más allá de la decisión particular adoptada en cada caso, lo verdaderamente reprochable es la falta de uniformidad en la respuesta arbitral. Cuando el fútbol observa que ante conductas similares se producen consecuencias diferentes, no se cuestiona únicamente una decisión: se pone en duda la credibilidad, la transparencia y el espíritu mismo de la regla.
Más allá de la decisión final, el tema abrió el debate en todo el mundo. Paraguay, que se jugaba su eliminación ante Turquía, ganó 1-0 ese partido con un futbolista menos durante todo el segundo tiempo y perderá a una de sus figuras para el trascendental choque de este jueves ante Australia que marcará su destino en la competencia.
Del otro lado, ni los medios ingleses escaparon a la controversia que se generó por este tema. “Jude Bellingham se arriesga a recibir una tarjeta roja por un gesto debido a una polémica norma en el partido del Mundial que enfrenta a Inglaterra con Ghana”, afirmó The Sun. En su análisis del caso, el Daily Mail planteó: “Aunque la decisión de expulsar a un jugador por taparse la boca durante un ‘incidente conflictivo’ queda a criterio del árbitro, lo que está claro es que, inevitablemente, habrá una zona gris en cuanto a cómo se define esto, ya que es evidente que Ayew no le dio tanta importancia a la situación como lo hizo Muldur con Almirón“. La BBC advirtió sobre la diferencia de contextos entre el caso Almirón y el de Bellingham, pero reconoció: “Sin embargo, hay dudas sobre la fiabilidad de este cambio legislativo. Existe la posibilidad de que un jugador lo utilice para provocar la expulsión de un rival en una situación como esta”.
Tras la victoria 4-2 sobre Croacia, Inglaterra empató 0-0 con Ghana en un partido que tuvo a Bellingham llevándose el premio al MVP del juego. Si bien lidera el Grupo L con 4 unidades, su suerte se conocerá en la última fecha cuando enfrente a Panamá, ya eliminado.

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