POLITICA
Alerta meteorológica sobre el clima social

Javier Milei dice que a él le gusta acelerar en las curvas. Y que lo hace aun cuando la pista se pone resbalosa. Es una verdad a medias. El Presidente ya ha demostrado en varias ocasiones que sabe pisar el freno cuando en el tablero de conducción las luces rojas pasan al bordó, sobre todo en materia económico-financiera. Al límite, pero ha sabido frenar.
La mezcla de audacia extrema con moderación acotada es celebrada, sobre todo, por los siempre pragmáticos inversores, banqueros y grandes empresarios, que comulgan ideológicamente con el Presidente, pero que privilegian la viabilidad y sostenibilidad en el tiempo de las políticas promercado antes que las batallas para tener razón, que tantas veces obnubilan al libertario. En ese punto han aparecido algunos interrogantes y han ampliado el radio de consultas.
Las dudas radican en cuánta sensibilidad y qué capacidad de reacción efectiva tiene el conductor cuando acelerar y frenar se vuelven operaciones aparentemente contradictorias, pero que deben realizarse, casi en simultáneo, en circuitos paralelos: el económico, el político y el social. La realidad nunca es unidimensional y el dogma no tiene respuestas para todo. Menos, todo el tiempo.
La determinación para sostener el rumbo económico de manera inalterable en ciertos aspectos, aun cuando empiezan a expandirse sus efectos negativos, o la actitud siempre beligerante para afuera y extremadamente tolerante hacia adentro frente a los escándalos por presuntos hechos de corrupción que tocan a la cima del poder asoman como los focos de duda, que inquietan a los grandes tomadores de decisiones económico-financieras. La sustentabilidad del proyecto mileísta es la gran pregunta que se hacen. Milei lo sabe. Se lo planteó el polémico tecnomagnate Peter Thiel en su controladísima y publicitada visita a la Casa Rosada.
En ese plano, el área metropolitana bonaerense, donde se da la mayor concentración social del país y, al mismo tiempo, los mayores efectos negativos de la política económica, empieza a estar bajo la lupa. Su condición de caja de resonancia con altísima visibilidad obliga a esa mirada (o a esa escucha).
Las señales que surgen de las encuestas, de los grupos focales y de la percepción cotidiana que tienen los referentes políticos y, sobre todo, sociales o religiosos con inserción en ese territorio justifican las prevenciones.
Caída de ingresos, pérdida o temor a la pérdida del empleo, endeudamiento personal y prolongación del esfuerzo sin mejoras a la vista asoman como las causas de un malestar creciente, que se agudiza con escándalos como el incremento del patrimonio inmobiliario y los gastos suntuarios que no logró explicar ni justificar aún el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. O, en menor medida, con la disputa a cielo abierto que se da en el oficialismo. También impactan los recortes en sectores que generan alta sensibilidad social, como la asistencia a discapacitados o los fondos para las universidades.
Las modificaciones en el humor social que se registran en el conurbano bonaerense, además, impactan por su magnitud en las encuestas nacionales respecto de la imagen presidencial y de la gestión de gobierno y profundizan la caída que se viene registrando en los últimos dos meses. Pero no es un fenómeno acotado sino extendido. En el AMBA sólo se profundizan algunas opiniones y sentimientos negativos, hoy superiores a las emociones positivas que despierta el oficialismo.
La extensión del fenómeno se puede ver en casi todas las encuestas de opinión y quedó reflejada en el último Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que realiza Poliarquía para la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el cual mostró la tercera caída mensual. Se presume que se verá lo mismo en el próximo índice de Confianza en el Gobierno, que ya lleva cuatro meses a la baja.
En el caso del ICC se dio la particularidad de que en el último mes la mayor caída porcentual se dio en el interior del país (10,57), aunque es allí donde la confianza se mantiene más elevada (45,3%). En el Gran Buenos Aires se partía de mucho más abajo: con una caída de solo 1,53%, la confianza solo alcanza al 36,82%. Al mismo tiempo, en los sectores de ingresos más altos fue donde menos cayó el índice (1,8%), mientras que fue muy pronunciada la baja en los hogares de menores ingresos (12,6%).
La persistencia de la mala percepción de la marcha de la economía y de la gestión parece ser clave para la agudización de las emociones negativas. Así surge de los grupos focales realizados por la consultora Trespuntozero.
“Hay una sensación generalizada de imposibilidad: aunque uno se esfuerce, no logra salir adelante. Se registra una tensión constante entre la penuria y la resistencia activa: se rechaza la idea de la resignación, pero se reconoce que el margen se va achicando. El enojo le empieza a ganar a la angustia, y el clima comienza a parecerse al que llevó a Milei al poder”, señala Shila Vilker, directora de la consultora que hizo el estudio cualitativo. El universo de consultados incluyó a trabajadores formales e informales y desempleados, con hijos y sin hijos a cargo.
Una de las particularidades que surgió en esos grupos y llamó la atención de los encuestadores fue la dificultad para conciliar el sueño que se expuso espontáneamente y se registró sin diferencia de edades y segmentos.
“De noche la cabeza da vueltas con preocupaciones económicas”, es una de las conclusiones del informe. Y se destaca la mención extendida al “consumo de alcohol y ansiolíticos como auxiliares para dormir, así como la decisión de recurrir a la atención psicológica”. A eso, Vilker agrega: “Aparece en la narrativa el concepto de que la crisis atraviesa el cuerpo y lo afecta. Eso no lo habíamos visto en focus anteriores”.
Cuando se le pregunta por las consecuencias de ese estado de ánimo, la consultora dice que “hay más clima de implosión que de explosión”, aunque el avance del factor enojo abre interrogantes.
En eso coincide el sociólogo y antropólogo Pablo Semán, que realiza de forma sostenida trabajos de campo en los sectores populares, especialmente, en el área metropolitana.
“La caída de planes, de asistencia alimentaria, de empleo de todo tipo y los programas nacionales pisados hacen que la situación en los barrios sea muy complicada. Domina la angustia y parece que la situación va a implotar. Pero es terreno fértil para cualquier cosa”, explica el investigador.
“Hacia afuera parece salir en forma de hurtos, robos más violentos, violencia intrabarrios, junto con el comercio y el consumo de sustancias tóxicas. El problema es que en muchos lugares se está rompiendo la cadena de contención que había entre vecinos, referentes barriales e intendentes”, agrega Semán.
Al respecto, explica: “Los intendentes, mayoritariamente, no tienen plata y muchos tampoco saben bien qué pasa. Los referentes no quieren pegarles a los intendentes, pero tampoco reciben nada como para dar y los vecinos no reciben nada de ellos. Así, los referentes se quedan sin capital y sin influencia, y los intendentes rezan para que no pase nada. La caída de la recaudación y de la coparticipación los está matando”.
La baja de los ingresos municipales por reducción de la actividad económica y, en consecuencia, de la coparticipación ha potenciado un círculo vicioso que se traduce en aumento de tasas para tratar de compensar por precio lo que las comunes pierden por cantidad, lo cual aumenta el malestar de los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones. Una combinación explosiva.
Con esa pintura coinciden a grandes rasgos intendentes bonaerenses de diverso signo (camporistas, kicillofistas, cristinistas, macristas y radicales), aunque también destacan algunos matices.
“Los que se la rebuscan mejor, paradójicamente, son los de los municipios más grandes, porque, aunque tienen más demanda, también tienen más recursos. Y, sobre todo, los que pusieron plata a plazo fijo. Ahora están aguantando con eso, pero no les sobra nada”, dice un estrecho asesor del intendente de uno de los dos distritos más grandes del conurbano.
Para completar el cuadro, el director del Observatorio de la deuda social de la UCA, Agustín Salvia, señala: “Hoy tenemos menos inflación y eso es un beneficio. Pero hay más trabajo informal, aumentó la precarización laboral y hay más dependencia de los programas sociales que antes”.
El especialista agrega que, si bien se registra una caída de la pobreza, “hay más pobreza crónica estructural. Y los niveles de pobreza están solo un punto abajo de los que teníamos en 2023”.
La referencia temporal de Salvia parece explicar el humor que se registra en algunos sectores sociales donde las demandas continúan sin ser satisfechas o donde se agravaron las penurias por efectos del programa económico que afectó fuertemente a rubros dadores de mano de obra intensiva. Un clima que para Vilker empieza a asemejarse al que hizo posible el acceso de Milei al Gobierno. Pero sin un Milei que lo capitalice. No es un dato menor.
La compleja situación en los grandes conglomerados urbanos también es expuesta por la Iglesia católica. “La demanda de alimentos en los comedores de Cáritas ha crecido en los últimos meses. También, registramos dificultades para acceder a otras cosas básicas, como medicamentos, y reclamos por la falta de trabajo”, dijo a LN+ el arzobispo de Luján, Jorge Scheinig, en la previa a la misa por el aniversario del papa Francisco a la que asistieron funcionarios de los gobiernos nacional y bonaerense, y dirigentes de diversos partidos políticos.
El pedido de paciencia social reclamado con impaciencia por Milei, como agudamente señaló el politólogo Vicente Palermo, parece demostrar que en la Casa Rosada hay o empieza a haber conciencia del clima social crecientemente adverso. Tanto como exhibir las dificultades de forma y de fondo que tiene el Gobierno para hacerle frente a esa realidad.
La iracundia mileísta con la construcción constante de enemigos y la intolerancia a sus contradictores nunca deja de alcanzar nuevos picos. Un camino que lo lleva a refugiarse en su núcleo duro, mientras las encuestas muestran una caída de los neutrales y un aumento de los disconformes.
El show pirotécnico que promete protagonizar pasado mañana Adorni y la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, con el apoyo presencial de Milei, difícilmente ayude a sumar nuevos amigos. Justo cuando necesita conseguir voluntades para algunos proyectos de ley cruciales como la reforma electoral.
Las preguntas que emergen sobre la sustentabilidad del programa libertario reparan en esos asuntos aun entre quienes celebran los logros macroeconómicos del Gobierno y valoran la moderación en ciertos aspectos como el cambiario o el financiero, con la baja de tasa y de encajes bancarios para tratar de dinamizar una microeconomía golpeada.
De todas maneras, también aparecieron recientemente algunas voces de alerta para el mediano plazo, aún de quienes coinciden en que si se atravesaran con éxito las turbulencias y desequilibrios actuales las perspectivas a futuro son excepcionalmente favorables. Eso sí, con varios perdedores, en el camino.
Al llamado de atención que viene haciendo uno de los economistas más apreciados por la Casa Rosada, como es Ricardo Arriazu, por la alta velocidad de destrucción y la lenta capacidad de construcción de la transformación en marcha, se le han sumado otras expresiones más críticas.
Entre ellas, la del economista Roberto Frenkel, que advirtió que si no hay modificaciones, entre otras en el tipo de cambio, “esto no es sostenible ni durable”. En la misma línea se expresó su colega Martín Rapetti, cuya consultora esta semana le dio una alegría al Gobierno al difundir una recuperación de la actividad en marzo, después de la sonora caída que exhibió el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) en febrero. Rapetti también puso en cuestión la viabilidad del modelo si no se introducen cambios y advirtió que aún con esa recuperación de marzo el nivel de actividad del trimestre será negativo y el del año bastante menor que el estimado por el Ministerio de Economía.
Con todos esos datos no parece difícil explicar el alerta sobre el clima social. La pregunta que se hacen cada vez más actores es si los atiende, los entiende y cómo los procesa el Gobierno. Parece hora de activar más radares.
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POLITICA
Horas cruciales en el Gobierno: Milei llega de su viaje a España y definirá el futuro de Adorni como jefe de Gabinete

Javier Milei regresa este sábado de España y se enfrentará al momento de mayor tensión en el Gobierno con Manuel Adorni, en medio de versiones de renuncias y posibles reemplazos para el jefe de Gabinete, que está cada vez más aislado.
El viernes, cuando el Presidente disertaba en Madrid, en Buenos Aires se aceleraron movimientos un tanto inesperados. El sector de Karina Milei y el de Santiago Caputo, después de mucho tiempo, parecieron trabajar en tándem por un mismo objetivo: definir la salida del ministro coordinador. La noticia empezó a trascender rápidamente en los celulares de los periodistas acreditados en Casa Rosada hasta llegar a los principales medios de comunicación. Incluso se desató una danza de nombres que todos admitían que esta vez era real.
Por la noche las versiones se asentaron. Hubo reuniones en Balcarce 50 que parecían confirmar los rumores. Una de ellas fue la de Manuel Adorni con su equipo. ¿De despedida? Otra, más sugestiva, fue la de Karina Milei con Martín Menem y Diego Santilli. ¿El reemplazo?
El otro nombre que circuló por estas horas, aunque con menos fuerza, fue el del canciller, Pablo Quirno, quien tiene diálogo directo con el mandatario nacional.
Sin embargo, por unanimidad, se decidió esperar a que Javier Milei llegara a la Argentina. A esta altura era el único que podía bajar el martillo para el otro lado y definir que el jefe de Gabinete siga en su cargo. Y su palabra, claro, vale. Hubo quienes deslizaron que no era acertado tomar una determinación de este calibre sin el Presidente. “Primó el sentido común”, sintetizó un funcionario que se fue tarde de la Casa Rosada.
En los últimos días, de a poco, la cúpula libertaria fue reorganizando la estrategia de comunicación y le fue quitando tareas al ministro coordinador, que también está siendo presionado por el Congreso, que busca su remoción a través de una moción de censura.
En Madrid, el mandatario nacional insinuó por primera vez la posibilidad de echar al funcionario, cuando durante una entrevista aseguró que, si bien confía en su palabra, no dudaría de “eyectarlo de una patada“ si la Justicia lo declara culpable.
En este contexto, ya comenzó a circular la versión de que Adorni renunciará durante el fin de semana, una idea que en el entorno presidencial no niegan, pero aclaran que “todavía no está confirmada”.

Quien aparece con más chances para reemplazarlo es el ministro del Interior, Diego Santilli, con buena relación con los gobernadores y con el Congreso, además de con el PRO, partido al que todavía pertenece.
Su ascenso, en este sentido, podría significar también la recomposición de las relaciones con uno de los principales aliados parlamentarios que tiene el oficialismo.
Además, “El Colo“ supo ganarse tanto la confianza de la secretaria general, Karina Milei, como del asesor presidencial, Santiago Caputo, por lo que convence a ambos sectores.
“Estaríamos de acuerdo con que fuera él, pero también si es Pablo Quirno u Horacio Marín. Con los tres estaríamos giga on board y con los tres nos llevamos bárbaro”, explicaron en el campamento del consultor político.
De acuerdo con lo que pudo saber Infobae, el titular de la cartera del Interior ya recibió días atrás la propuesta de asumir como jefe de Gabinete, pero en ese momento le pidió al mandatario y a su hermana tiempo hasta el 2 de julio para responder.
“Calculo que si Adorni se va finalmente en estos días, va a tener que responder antes de lo que estaba previsto”, señaló una persona al tanto de ese ofrecimiento.
Si esto ocurre, el Ministerio del Interior quedaría en manos de Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación y uno de los encargados de las negociaciones parlamentarias.
El dirigente generó una muy buena relación con Santilli durante este tiempo, trabajando a la par con él para conseguir los votos para las leyes que impulsaba la Casa Rosada.
Mientras “El Colo” conversaba con los gobernadores, Devitt trasladaba y cerraba los acuerdos con los diputados y senadores en el recinto.
Aunque todavía se estaba definiendo la nueva estructura que quedaría en la Jefatura de Gabinete, estaba prácticamente descartado que desapareciera el Ministerio del Interior y se transformara en una Secretaría, como ocurrió cuando nombraron a Guillermo Francos.

Por otra parte, quienes conversan a diario con Santilli aseguran que el funcionario, cuando se reunió con Karina Milei, “ya había aceptado” la propuesta de reemplazar eventualmente a Adorni.
El plazo hasta el 2 de julio que había puesto para pensarlo originalmente fue antes de que, de manera sorpresiva y por razones que no quedaron claras, Adorni cancelara el informe de gestión que iba a brindar esa misma fecha.
De hecho, el último respaldo explícito por parte de Milei se dio en aquella oportunidad, cuando reposteó el mensaje que el funcionario publicó en su cuenta de X, en el que aseguró que está “a disposición“ para presentarse en el Senado cumplir con ese protocolo, “como marca la Constitución Nacional”.
La aclaración surgió en medio de otro cruce con Patricia Bullrich, que previamente había dicho en público que ella “logró que se cancelara” esa presentación, insinuando que al Poder Ejecutivo no le convenía que ocurriera.
En el entorno del actual ministro coordinador sostienen que, en realidad, son los propios legisladores los que no lo quieren escuchar y no enviaron las preguntas correspondiente, por lo que fueron ellos los que suspendieron el encuentro.
Sin embargo, las declaraciones cruzadas trajeron más malestar con la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, que es la representante del oficialismo más crítica de Adorni.
Por otro lado, Milei también le fue quitando tareas al funcionario para dárselas a otras personas, y nombró a Adrián Ravier como vocero y a Fabián Fernández como secretario de Prensa.
En la Casa Rosada hay una estrategia de mejorar la manera de comunicar las cosas, no solo sacando de escena al jefe de Gabinete, para que las denuncias en su contra no opaquen los logros de gestión, sino también cambiando la organización.

Es por eso que una de las órdenes que se dio, como trascendió esta semana, fue la de que todo tipo de comunicado pase primero por Ravier, para que haya más coordinación entre los Ministerios.
“Era un quilombo eso. Veremos si se puede acomodar. Más que nada porque, además, hay que retomar la iniciativa”, señaló a Infobae una de las personas detrás de este plan.
En este contexto, Milei pasará una semana en Buenos Aires, sin grandes actividades públicas confirmadas hasta el momento, y ya comienza a pensar en el viaje a los Estados Unidos.
El Presidente asistirá en Washington a los festejos por los 250 años de la independencia de ese país, por lo que podría encontrarse, o al menos cruzarse, con su par local, Donald Trump.
Si bien la agenda todavía no está definida, las autoridades nacionales no descartan reuniones con empresarios, aunque sí está cancelada su visita a la Fragata Libertad.

En el mismo momento en el que el mandatario esté en suelo norteamericano, el buque escuela, uno de los navíos más representativos de la Argentina, se encontrará amarrado en uno de sus puertos, participando también de un evento en honor al aniversario de la revolución estadounidense.
En un principio estaba la idea de que Milei se hiciera un espacio para trasladarse hasta Nueva York, donde se realizará el “Sail 250”, y abordar la fragata, pero finalmente se canceló.
Antes de todo eso, el 30 de junio, el líder libertario viajará a Asunción, en Paraguay, para ser parte de la Cumbre de Presidentes del Mercosur.
Se trata de un evento especial, ya que se da luego de que se firmara el acuerdo comercial entre este bloque regional y la Unión Europea, y en un momento en el que se está discutiendo sobre su implementación.
POLITICA
La fisura con Karina que marca el final de Adorni, los cambios en la comunicación oficial y las revelaciones del caso Insaurralde

El lunes, cuando Manuel Adorni publicó en redes la primera foto recibiendo en su despacho al nuevo vocero del Gobierno, Adrián Ravier, y deseándole suerte en la función de reemplazo como la voz oficial, hubo quienes comentaron con ironía que la imagen funcionaba como una muestra del estado de su situación: sentado en la silla de su escritorio, el jefe de Gabinete no tiene sobre la mesa ni un solo papel. Ni un expediente, ni anotaciones. Nada. Un espacio completamente vacío de trabajo a la vista.
Ayer, en la presentación oficial de su nuevo rol y de la política oficial de comunicación que liderará desde hoy, Ravier mostró hasta qué punto acaban de cambiar los objetivos. Con un tono calmo y cálido, sostuvo: “En los últimos meses, la comunicación pública se enfocó en cuestiones ajenas a la marcha general del Gobierno”. Ravier habló de explicar lo más clara y contundentemente posible las reformas económicas, la necesidad de impulsar medidas que expandan libertades y dio como ejemplo la aprobación del súper-Rigi y el debate sobre la nueva ley de sociedades que avalaría a la inteligencia artificial como un sujeto posible de administrar una firma. Recordó que la moral es una política de Estado. Teléfono para Adorni. Y para terminar concluyó: “Voy a hacer de la sala de prensa un lugar de respeto y apertura al debate de ideas. Somos servidores públicos y nos debemos a la sociedad (…) Concibo al periodismo como un eje central de la democracia”.
El jefe de Gabinete no estaba en la sala durante el discurso del nuevo vocero. Sólo lo acompañaba, como parte de un gesto de autonomía de la nueva dupla, el otro protagonista de este nuevo esquema, Fabián Fernández, que migró desde YPF y que arrastra una larga experiencia en comunicación política. Los cambios incluyen el fin del discurso soberbio o sobrador. ¿Quién convenció al Presidente de cambiar drásticamente el tono confrontativo? El equipo apuesta a retomar la conversación pública después de más de tres meses donde la causa de supuesto enriquecimiento ilícito de Adorni logra sobrevivir hasta un mundial donde Messi está tocando niveles mesiánicos de popularidad.
La vocería y la secretaría de Medios con Ravier y Fernández funcionarán bajo la órbita de jefatura de Gabinete cuando antes estaban en el ámbito de la Secretaría General. Es una delicadeza burocrática en favor de Adorni en un contexto donde Karina Milei recibe hasta a los suyos con quejas estructurales sobre la continuidad. La lista es interminable: se les está demorando eternamente la discusión legislativa por la reforma electoral -sobre todo la discusión por la suspensión o eliminación de las PASO-, y ni hablar de que el desorden que provoca el entuerto de Adorni les impidió hasta articular un uso más fructífero de los videos de Jesica Cirio haciendo un house tour por los dólares de Insaurralde.
Esta misma semana algunos alfiles de Karina recibieron como respuesta la misma que tuvo Bullrich: unos días más de tiempo para la definición. Por momentos, no está claro si pretende lograr que el destino del exvocero se diluyera sin remate o estaba empezando a preguntarse seriamente sobre los costos de sostenerlo. Los que hablan con la hermana del Presidente la escucharon mirar con desconfianza algunas firmas de Adorni en el Boletín Oficial que no fueron consultadas previamente con ella. Se fue fisurando la confianza a pesar del cariño personal.
En ese micromundo aseguran que cuando Karina fue sin él a la Cámara de Diputados para festejar la aprobación del súper-RIGI, no se trató de una maniobra para cuidarlo: fue un gesto de aislamiento. El último acto de un final que terminó de escribirse con la llegada del nuevo vocero. Nadie quiere que el martes, cuando estrene las conferencia de prensa, Ravier tenga que seguir respondiendo sobre Adorni. Y Bullrich ya dejó claro que no hay más nada por ganar en el Senado. Si no lo saca el Gobierno, lo sacará la oposición.
Por primera vez todas las fuentes coinciden en que hoy mismo, tendrá que dejar su cargo.
Esta semana la Rosada había buscado y encontrado un camino para mostrar precisión política en la necesidad de ganar tiempo en Diputados y en el Senado cuando parecía que serían los legisladores quiénes resolverían el final de la saga infinita del jefe de Gabinete. De la mano de Cristian Ritondo, el PRO gastó todo el crédito político en conceder que los pedidos de interpelación se traten en comisión argumentando cuestiones técnicas y ganando tiempo para el oficialismo. Esteban Bullrich, cuya vara moral es indiscutible, hizo una carta pública de renuncia al partido que fundó Mauricio Macri y al que pertenecía desde su origen.
Fue un entuerto desesperante para el expresidente porque en el Senado, el jefe de Bloque PRO, Martín Goernig, estaba decidido a conseguir los dos tercios para tratarlo sobre tablas. Pero pasaron cosas. La sesión que tenía que hacerse ayer tenía presentes a los aliados de LLA, al PRO y a los radicales pero los que no se sentaron para dar quórum fueron los de La Libertad Avanza y … el peronismo. Una coreografía que muestra el interés del oficialismo en ganar tiempo y del justicialismo en mantener viva la sangría del principal funcionario del Gabinete.
Enriquecimiento ilícito
Son todos movimientos que sería impreciso todavía cuantificar qué consecuencia tienen en la sociedad más allá de lo que van mostrando las encuestas. Pero semejante desparramo de casta en una coincidencia temporal tan contundente, difícil que ayude al vínculo entre los argentinos y su dirigencia. Ni el Mundial logra morigerar el impacto de las investigaciones por enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni y Martín Insaurralde, que se superpusieron esta semana con un timing ostentoso. Son tutoriales de distinto volumen (lo del exintendente de Lomas es de una escala estrambótica) del oficio de algunos funcionarios públicos de gastar muchísimo más que lo que se declara (en el caso de Adorni, se sabe, ahora declaró que ocultó 500 mil dólares). Insaurralde sigue sosteniendo que jamás tuvo ingresos fuera de la función pública. 
Vale la pena ingresar por un momento en el detalle que revela el pedido de indagatoria que el fiscal Sergio Mola acompañado por el titular de la Procuraduría de Lavado, Diego Velasco, firmaron hace ya casi dos años contra Insaurralde y su entorno íntimo familiar.
La madeja que encontraron los fiscales es ejemplar como fotografía de maniobras típicas de ocultamiento entre familiares y sociedades sospechadas. Para hacer foco solo en un caso: la historia de la mansión de San Vicente donde Jesica mostró los dólares, empezó en 2006 cuando la segunda esposa de Insaurralde firmó la compra de dos lotes acompañada por él, que tuvo la delicadeza de no firmar la escritura. Unos meses después le vendieron los terrenos a DOIO SRL, que a su vez en 2011 se los vendió a SASAXA, una sociedad creada por Insaurralde junto a su sobrino que tenía apenas el 10%. DOIO era de Victor Donadio, un empresario cuyo hermano estuvo casado con la hermana de Insaurralde.
Víctor resultó un feliz benefactor de la obra pública municipal: hizo Pileta y Vestuarios en Villa Albertina en 2010, la Estación de Transferencia Banfield en 2011 y en 2013 la rompió: tuvo contratos de mantenimiento y reforma del Honorable Concejo Deliberante, el Hogar de Mujeres Fátima Catán y el Cuartel de Bomberos y Centro Cívico. Todo gestión Insaurralde.
Cuando SASAXA se hizo cargo de la propiedad de los lotes en 2012, Insaurralde puso a sus hijos al frente: uno tenía 18 años y el otro 19. No fue impedimento para que esa sociedad refaccionara y terminara de construir la mansión de 841,76 m2 entre superficie cubierta y descubierta y una piscina de 73,40 m2. Una piscina grande como un depto de tres ambientes.
Jesica y Martín se casaron en 2014 y vivieron en un departamento de altísima gama en Puerto Madero mientras esperaban el final de las obras en Fincas de San Vicente. El depto era propiedad de Andrés Galera, contratista de obra pública, famoso por ser el propietario de la casa en Dique Luján en la que vivía José López y de la que salió para ir a lanzar los dólares al convento. Cosas de la vida, el arquitecto de la mansión de Insaurralde y la casa de López era el mismo: un profesional recomendado por Donadio, según consta en el expediente.
Insaurralde todavía ejerce el poder desde su casa en el barrio inglés de Banfield. Nadie que quiera negociar algo en la legislatura bonaerense podría negarlo. Un altísimo dirigente no peronista discutía este verano con Juan Pablo de Jesús algunas cuestiones operativas, políticas y modulares de la Cámara de Diputados de PBA. Cuando la negociación se entrampó, lo invitaron a cenar a la casa de Insaurralde para terminar de resolver. Un ejemplo pequeño de ese poder es la custodia permanente de La Bonaerense que el exintendente de Lomas consiguió para su familia más cercana en la puerta de sus domicilios. Un beneficio del que también goza Adorni en Indio Cuá. Después de que el country viviera un escrache en las afueras de su ingreso después del escándalo por su patrimonio, las 24 horas del día, con tres turnos rotativos, hay una camioneta y tres gendarmes custodiando la tranquilidad del barrio privado.
Javier Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli
POLITICA
Adorni, el costo infinito de “ganar tiempo”, el peloteo con el Congreso y el fin a la espera de Milei

El caso de Manuel Adorni inició la semana dominando la disputa en el Congreso y todo indica que la termina con un desenlace esperable después de tres meses y medio corrosivos para el Gobierno. Agrega así una pincelada de necedad al último esfuerzo oficialista para darle un mínimo de aire al funcionario. La movida libertaria para retardar el trámite de interpelación al jefe de Gabinete -en Diputados y en el Senado- reavivó internas, hizo crujir la relación con aliados, siguió postergando proyectos el Ejecutivo y redujo el objetivo de “ganar tiempo” a unos pocos días. En términos prácticos: más que ganar tiempo, pagar políticamente en continuado. Un costo infinito, no sólo político, que habría terminado de convencer a Olivos de la necesidad de buscar un cierre. Es lo que se espera formalmente para el regreso de Javier Milei, desde España.
Parece contradictorio pero resulta una postal del mileismo. Apenas unas horas después de las jugadas en las dos cámaras del Congreso, el clima volvió a tornarse irrespirable en el interior del oficialismo. Y las versiones sobre la salida de Adorni crecieron vertiginosamente hasta transformarse en afirmaciones desde la estructura del Gobierno y en medios legislativos. ¿Había ocurrido algo extraño? Sólo se sumaba algún dato de la investigación judicial y se afirmaba la perspectiva de no poder frenar la semana próxima el tema de la interpelación. Novedoso sí fue el registro de Olivos, y un cruce realista entre el agotamiento de la defensa sostenida por Karina Milei y la posición, cuidada, de Santiago Caputo.
Con todo, y en una noche de viernes marcada sin vueltas por trascendidos sobre el posible reemplazo de Adorni, quedaba algún resquicio de duda o recelo asociado a las “características” de Milei: la obcecación y cerrazón presidencial para sostener decisiones, expresadas como algo más que estallidos de malhumor o “emocionalidad importante”. Se verá. Pero como mecánica de poder, alimenta el ejercicio de verticalidad a cargo de Karina Milei. Se espera ahora el desenlace a cargo del Presidente, del mismo modo que era acatada -en muchos casos, a disgusto- la orden de cerrar filas con Adorni y operar como si se tratara de aprobar una ley vital para el Gobierno: presión sobre aliados, tratativas con Gobernadores para alinear votos.
Lo dicho: las jugadas consumieron el martes y el miércoles en la Cámara de Diputados y concluyeron el jueves en el Senado, apenas unas horas antes de que el oficialismo hiciera circular intensamente que la suerte del jefe de Gabinete estaba echada. Y que el Presidente lo resolvería a su regreso de España. Las especulaciones variaban únicamente por cuestión de horas. Algunos hablaban de este sábado, tal vez poco antes del último partido de la Selección en la fase de grupos. Otros se inclinaban por el domingo.
Los comentarios sobre funcionarios que podrían ocupar la jefatura de ministros corrieron desde la mañana del viernes con cierta soltura, aunque, según el caso, con cuidados frente a los rumores de la caída de alguno de ellos por el malestar de Olivos ante la divulgación propia. Diego Santilli, Pablo Quirno, Sandra Pettovello y hasta Federico Sturzenegger sonaban anoche, en ese orden, como candidatos. El ministro del Interior sobresalía como opción más sólida, ficha de equilibrio doméstico y relaciones políticas fuera del ámbito libertario.
En estas horas, si hacía falta, Milei pudo comprobar personalmente el efecto dominante del caso Adorni en el temario público, registro ineludible del daño en continuado, político y social. En España, con agenda personal, el título lo puso su declaración sobre el jefe de Gabinete. “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada”, dijo, y agregó que cree en la “honestidad” del funcionario, además de avalar la increíble declaración jurada presentada después de meses exposición.

La declaración del Presidente a un medio español generó una interpretación dual. El hecho de condicionar su actitud a lo que finalmente resuelva la Justica podría ser considerada como la repetición de un viejo recurso político para seguir sosteniendo al funcionario. Se sabe que esos son tiempos que suelen superar por mucho a la coyuntura. Pero al mismo tiempo, desde el propio oficialismo prefirieron volcarse por la lectura como advertencia de final de etapa. Eso fue marcado, en definitiva, por el clima interno.
Y en ese clima, asoma menor la especulación sobre si la salida sería una decisión íntima de Adorni, contenida hasta ahora por indicación de Olivos, o si el jefe de Gabinete se aferraba al cargo, frente al caso judicial, y estaría siendo forzado ahora por Milei, y su hermana, como inevitable recurso para tratar de frenar el deterioro violeta. Resulta claro que hace rato venía perdiendo apoyos de colegas del Gabinete y legisladores, salvo decidida presión de Olivos.
Juegan también variados elementos en la trama del Congreso. Después de cruces y tensiones -con internas a la vista y costos de aliados, que dejaron advertencias de último gesto de apoyo-, el panorama volvía a ser negativo para el oficialismo. Quedaron agendadas reuniones de la Comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados y en el Senado -martes y miércoles- y el cálculo en filas de la oposición y de LLA anticipaba que avanzaría la interpelación, con destino de moción de censura.
En ese cuadro, pesan sobre todo los trazos de aliados en la Cámara baja. El PRO, el bloque oficial de la UCR, provinciales y peronistas que juegan con sus gobernadores quedaron afectados por el costo de haber bloqueado la iniciativa de la oposición dura para poner en marcha el trámite de la interpelación. El argumento fue que habían conseguido la convocatoria a comisión, pero eso resultó insostenible frente a la calificación de “blindaje” de Adorni desde la otra vereda.
Como sea, el PRO y la UCR transmitieron otro mensaje en el Senado. Y además, en Diputados, hicieron saber que no darían otro crédito en la cita de comisión. En otras palabras, lo que se perfiló rápidamente es que “ganar tiempo” se reducía a unos días, porque en un par de semanas el tema podía volver al recinto de las dos alas del Congreso.
Otro factor, nada desdeñable, fue el mensaje de Esteban Bullrich. Al anunciar su renuncia partidaria y marcar un límite moral, pegó en el interior del PRO y también entre algunos legisladores radicales. Difícil sostener el juego. Son probables los lamentos en las horas dominadas por las versiones sobre el recambio en la Jefatura de Gabinete.
Todo lo ocurrido en el Congreso viene cargado de tensiones y, especialmente en el Senado, por recelos internos -por los movimientos de Patricia Bullrich y de Victoria Villarruel-, junto a sospechas sobre puntos de contacto con el peronismo, por conveniencias propias. La caída de la última sesión fue leída también con ese cristal, además de postergar otra vez un proyecto del Ejecutivo, en este caso la inviolabilidad de la propiedad privada.
Pero como cuestión de fondo emerge el peloteo entre el Gobierno y el Congreso, en especial entre Olivos y aliados y dialoguistas. El punto fue siempre quién se hacía cargo de resolver el fin de Adorni como funcionario. Más allá de los dichos públicos o por la vía de voceros formales e informales, hasta socios de LLA señalaban que el Gobierno quería sacarse de encima el problema y acusar después de golpistas a los legisladores. Como sea, fue anotada una nueva paradoja: la decisión de retardar la interpelación puso otra vez la resolución del tema en terreno de Olivos. Se verá en estas horas cómo lo procesa Milei.
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