INTERNACIONAL
La popularidad de Donald Trump cae de cara a las elecciones de medio término en Estados Unidos

A poco más de seis meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos, los republicanos, preocupados, se enfrentan a un clima político desalentador que, según temen los líderes del partido, podría conducir a una derrota aplastante en otoño si no mejora.
Ahora se prevé que la Cámara de Representantes caiga en manos demócratas, mientras que el control del Senado -que no hace mucho se consideraba un baluarte del Partido Republicano– está cada vez más en juego, a medida que los candidatos demócratas de todos los niveles electorales acumulan importantes fondos para sus campañas.
En privado, los estrategas políticos republicanos intercambian sinónimos para describir el ambiente cada vez más sombrío: agrio, feo, malo, desolador. Señalan que muchas cosas pueden cambiar antes de noviembre, y mantienen la esperanza de que los días de la gasolina a 4 dólares y la guerra en Irán pasen antes de las elecciones.
“Si las elecciones fueran en mayo, los republicanos perderían”, dijo Newt Gingrich, expresidente republicano de la Cámara de Representantes, quien instó a los líderes de su partido a “mejorar un poco la realidad, y mejorar muchísimo las comunicaciones” para salvar sus mayorías este otoño.
“La guerra, la sensación de asequibilidad y la gasolina: algo de eso tiene que aclararse para ganar”, dijo Gingrich. “Si no cambia, empezaré a arrancarme el pelo”.
El atentado perpetrado el fin de semana en la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca por un hombre armado fue un vívido recordatorio de la volatilidad de la política estadounidense, y del largo trecho que queda hasta noviembre, cuando más giros y cambios podrían alterar el panorama.
Sin embargo, durante meses, las perspectivas del Partido Republicano se han debilitado a la par que la fe de los votantes en que Trump puede arreglar la economía. Por primera vez en años, los votantes afirman en algunas encuestas que confían más en los demócratas en temas tan básicos como la inflación y el costo de la vida, lo que amplía las oportunidades del partido.
“Lo que ha cambiado es que siempre se supo que la Cámara de Representantes iba a ser un reto”, dijo Marc Short, estratega republicano que fue jefe de asuntos legislativos de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump. “Ahora, mucha más gente piensa que el Senado también está en juego”.
Un punto positivo, según algunos republicanos -y una diferencia importante entre las elecciones legislativas de 2018 y las de este año- es lo organizada y centralizada que está la maquinaria de Trump en sus esfuerzos por conservar el poder. La semana pasada, el equipo político de Trump se reunió en el Waldorf Astoria de Washington para elaborar estrategias y compartir planes. Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, instó a los asistentes a ignorar a los detractores externos.
“La gente ya debería saber que no debe descartarnos”, dijo Wiles, según dos personas con conocimiento de la conversación.
Además, los republicanos iniciaron la primavera con una importante ventaja: el dinero. Los principales super PAC (Comités de Acción Política de gasto independiente) y comités de partido republicanos tienen una ventaja de unos 600 millones de dólares sobre sus rivales demócratas, según muestran los registros federales.
Los principales republicanos también argumentan que el panorama político sigue favoreciéndoles, incluso a pesar del deterioro del clima político. Solo tres republicanos actuales de la Cámara de Representantes están en distritos que Trump perdió en 2024. Y para que los demócratas consigan la mayoría en el Senado, necesitarían dar la vuelta al menos a tres escaños en estados que Trump ha ganado las tres veces que se ha postulado a las elecciones: Carolina del Norte, Alaska, Texas, Iowa u Ohio.
Ahora mismo, los demócratas no tienen ningún escaño en el Senado en los estados en los que Trump ha ganado todas las veces que se ha postulado a las elecciones.
El senador Chuck Schumer por Nueva York, líder demócrata, dijo en una entrevista que tenía confianza porque los votantes se sienten afectados económicamente e ignorados por los republicanos en el poder. El índice de desaprobación de Trump está en su punto más alto de su segundo mandato, según el promedio de encuestas de The New York Times.
“Ven que Trump les perjudica, y que no hace lo que prometió”, dijo Schumer. “Los republicanos deberían estar muy, muy preocupados”.
De momento, los republicanos están enfrascados en un cruce de acusaciones tras la aprobación de una medida de redistribución de distritos en Virginia la semana pasada. Se espera que le cueste al partido hasta cuatro escaños en el Congreso. La Casa Blanca inició la polémica nacional sobre la redistribución de distritos el verano pasado en Texas, pero después de la medida de Virginia y la nueva propuesta de mapa publicada el lunes por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, el Partido Republicano podría terminar con una ventaja mínima. Muchos se preguntan cuándo –o si– el equipo de Trump desplegará un super PAC de 350 millones de dólares que hasta ahora no han utilizado.
Algunos de los aliados de Trump están discretamente exasperados por la falta de enfoque del presidente, según las entrevistas con más de media decena de estrategas republicanos que hablaron de forma anónima para discutir conversaciones privadas. Incluso los eventos diseñados específicamente para promover políticas populares se han visto ensombrecidos por disputas inútiles e innecesarias.
La prueba número uno fue su táctica de relaciones públicas a principios de este mes para destacar la disposición de “no gravar las propinas” de la ley fiscal del año pasado, cuando una repartidora de DoorDash entregó un pedido de McDonald’s a Trump frente al Despacho Oval. Pero Trump se desvió de su propio evento orquestado al hablar de su continua disputa con el papa.
Mike Murphy, un veterano estratega republicano, describió el clima como un momento de “pánico” para el Partido Republicano, y bromeó sobre un “repunte de las ventas de licor a los republicanos” que buscan adormecer el dolor político.
“No puedo imaginar un escenario peor que en el que se encuentra ahora mismo”, dijo Murphy sobre Trump, y añadió: “Los demócratas -no porque hayan hecho algo, sino porque no son Trump- han subido”.
Para los republicanos, el ritmo de las malas noticias se ha acelerado.
Están surgiendo nuevas fisuras en el movimiento MAGA (Hagamos a Estados Unidos grandioso de nuevo, por su sigla en inglés) a causa de la guerra en Irán. Tucker Carlson, el popular expresentador de Fox News, se disculpó la semana pasada en su pódcast por “engañar a la gente” al haber apoyado a Trump en el pasado.
Han surgido nuevos signos de debilidad en la economía, uno de los temas clave. Una encuesta de Fox News mostró la semana pasada que, por primera vez en 16 años, los votantes confiaban más en los demócratas que en los republicanos en materia económica. Un decepcionante 34 por ciento de los votantes aprobaba la manera en que Trump ha manejado la economía, mientras que el 66 por ciento la desaprobaba.
Y ya aparecen nuevos ejemplos de ventajas demócratas. El principal super PAC alineado con los demócratas de la Cámara de Representantes hace poco empezó a reservar 272 millones de dólares en tiempo publicitario para el otoño en distritos disputados, y se calcula que el 80 por ciento del gasto se destinará a escaños ocupados por republicanos.
El principal super PAC republicano, por su parte, reservó el mismo día 153 millones de dólares en publicidad. Pero dividió su gasto más equitativamente entre las oportunidades ofensivas y la defensa de los escaños republicanos.
El Cook Political Report, que evalúa las contiendas políticas, considera que 217 escaños de la Cámara de Representantes favorecen a los demócratas. Hacen falta 218 escaños para ganar la mayoría, lo que significa que los republicanos tendrían que barrer en todas las elecciones calificadas como dudosas u obtener un mejor resultado para mantener la mayoría en la Cámara de Representantes.
La semana pasada, Cook publicó también una encuesta sobre los 36 escaños que con mayor probabilidad determinarían el control de la Cámara de Representantes y descubrió que los candidatos demócratas, en promedio, se veían favorecidos frente a los republicanos, 50 por ciento contra 44 por ciento. Trump había ganado esos mismos escaños por dos puntos en 2024, lo que significa que el entorno político había girado ocho puntos en dirección demócrata.
En la contienda por la financiación entre candidatos, los demócratas superan mayoritariamente a los republicanos. En 11 de las 12 elecciones que los demócratas de la Cámara de Representantes han etiquetado como “de rojo a azul” –escaños principales que pretenden cambiar–, el aspirante demócrata recaudó más que el republicano en el primer trimestre.
Solo un aspirante republicano que había participado en el programa equivalente del Partido Republicano recaudó más fondos que un titular demócrata el trimestre pasado. Ese titular, el representante Henry Cuellar por Texas, se enfrentaba a cargos federales por soborno y lavado de dinero hasta que Trump lo indultó el año pasado.
Incluso antes de que lleguen las elecciones de otoño, los republicanos están dando muestras de que sus expectativas han disminuido.
Treinta y nueve republicanos de la Cámara de Representantes han optado por no postularse a la reelección en 2026. Son más que en cualquier otro año en casi un siglo, según los registros recopilados por la Brookings Institution, que ha seguido los abandonos del Congreso desde 1930. La buena noticia para los republicanos es que la mayoría deja escaños seguros para el Partido Republicano.
Sin embargo, el único año en el que las cifras se acercaron fue 2018, a mediados del primer mandato de Trump. Treinta y cuatro republicanos de la Cámara de Representantes se retiraron o buscaron otros cargos antes de esas elecciones. En ese entonces también se esperaba que perdieran la mayoría, y así fue.
“Estar en la minoría no es tan divertido como estar en la mayoría”, dijo Molly Reynolds, vicepresidenta y directora de estudios de gobernanza de la Brookings Institution, y añadió que otros factores también han hecho poco atractivo el servicio en el Congreso.
A finales de 2025, los asesores de Trump predijeron que el presidente centraría su atención en los asuntos internos, concretamente en los costos y la economía, en el año electoral.
Pero gran parte de la atención de Trump se ha centrado en el extranjero, primero en Venezuela y ahora en Irán. También se ha ocupado de proyectos favoritos que los demócratas han tachado de ejercicios de vanidad, como un nuevo salón de baile en la Casa Blanca y un proyecto de arco del triunfo en Washington. El mes pasado, su comisión de arte aprobó una moneda de oro con el rostro de Trump.
En un momento dado, Trump, frustrado por lo que consideró una cobertura crítica del diseño de su salón de baile, llevó una representación impresa del mismo a la parte trasera del Air Force One para mostrársela a los periodistas. “Será el mejor salón de baile del mundo”, dijo Trump, antes de responder a las preguntas sobre los últimos acontecimientos en la guerra con Irán.
Los planes de Trump para su super PAC, dotado con 350 millones de dólares, se ciernen sobre las elecciones intermedias.
“No creo que los republicanos estén en desventaja en cuanto a gastos en estas elecciones”, dijo esta semana en CNN James Blair, jefe adjunto de personal de la Casa Blanca, quien se ha tomado licencia para supervisar a tiempo completo las operaciones políticas de Trump.
Blair calificó de positivos los resultados en Virginia, a pesar de que su partido perdió.
La medida electoral ganó, explicó, por tres puntos porcentuales, un margen mucho menor que el que registraron los demócratas cuando ganaron el estado en 2024 y 2025. “Si los republicanos obtienen una media similar a la de anoche en Virginia, no solo añadiremos escaños al Senado, sino también a la Cámara de Representantes”, dijo Blair.
“No ignoramos la historia de las elecciones intermedias, obviamente, ¿verdad?”, añadió Blair más tarde. “Pero es demasiado pronto para declarar la derrota”.
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Matt Zdun colaboró con reportería.
Shane Goldmacher es corresponsal de política nacional del Times.
Matt Zdun colaboró con reportería.
The New York Times, data-cc, data-cc-nyt
INTERNACIONAL
Traspaso de mando de Laura Fernández se celebrará con ausencia significativa de expresidentes

La ceremonia de traspaso de poderes que se celebrará el viernes 8 de mayo en el Estadio Nacional de Costa Rica marcará un hecho singular en la historia reciente del país: Laura Fernández, presidenta electa, asumirá el cargo sin la presencia confirmada de la mayoría de exmandatarios, luego de que la Asamblea Legislativa enviara invitaciones formales pese a su decisión de no convocarlos directamente.
El evento, abierto al público y gratuito, presentará como novedad la realización inmediata del primer Consejo de Gobierno en el mismo recinto, consolidando el mensaje de apertura institucional promovido por la futura jefa de Estado.
Al cierre de este martes, sólo Miguel Ángel Rodríguez Echeverría había ratificado su participación, mientras que Rafael Ángel Calderón Fournier, Abel Pacheco, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado, quienes gobernaron entre 1990 y 2022, ya comunicaron su decisión de no asistir a la ceremonia del 8 de mayo. Calderón Fournier declaró a Amelia Rueda que sí recibió la invitación, pero no acudirá. Rodríguez Echeverría, en tanto, detalló que la invitación fue enviada por la Asamblea Legislativa y confirmó su presencia en el acto.
Por su parte, Chinchilla Miranda y Arias Sánchez negaron haber recibido invitación y ambos descartaron su asistencia: Chinchilla agregó que estará fuera del país por compromisos profesionales y Alvarado Quesada notificó en la red social X que tampoco podrá estar presente por obligaciones laborales en el extranjero.

La Asamblea Legislativa confirmó a AmeliaRueda.com que la gestión de invitaciones a los exjefes de Estado fue realizada por su Departamento de Protocolo el jueves 23 de abril, conforme al procedimiento habitual para ceremonias de toma de posesión. La controversia surgió luego de que Fernández afirmara que no invitaría especialmente a exmandatarios y defendiera su postura de “ciudadanía abierta”, afirmando: “El traspaso es abierto al público. Es abierto a cualquier costarricense que guste asistir”. El Congreso aclaró que el acto de juramento corresponde a una sesión plenaria legislativa y, por tanto, es este poder el responsable de las invitaciones. Hasta el momento, la Asamblea indicó: “A la fecha, quienes han respondido han justificado su no asistencia al acto de toma de posesión”.
Para el público general que desee presenciar la investidura y la instalación del consejo de ministros, las entradas podrán solicitarse sitio web kuikpei.com, con un límite de tres boletos por persona. La actividad en el Estadio Nacional está programada para iniciar a las 11:00 horas y será gratuita.
El traspaso de poderes de 2026 estará, además, marcado por una estructura inédita en la administración pública costarricense. Laura Fernández anunció que, tras recibir la banda presidencial, presidirá la primera sesión del Consejo de Gobierno en el propio estadio, en presencia de la prensa y el público. En palabras de la presidenta electa: “Ese día no solo vamos a hacer el traspaso de poderes, sino que el primer Consejo de Gobierno será también ahí, delante de todos los costarricenses”; allí se procederá a la juramentación del gabinete y a la firma de los primeros decretos ejecutivos de la gestión.

De este modo, Fernández justificó la singularidad de la convocatoria: “¿Por qué me voy a ir después del traspaso a un salón cerrado donde no pueda estar la prensa ni la gente, si nosotros somos servidores de la gente?”. La mandataria electa destacó que el sentido de su decisión es reforzar la transparencia y la cercanía en el inicio de su gobierno.
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INTERNACIONAL
GOP gubernatorial hopeful blasted by critics for ‘lying’ on stage about illegal immigrant hires

NEWYou can now listen to Fox News articles!
Rick Jackson, a Republican gubernatorial hopeful in Georgia, is facing heat from critics calling him a «fraud» and claiming he lied during a debate earlier this week when the candidate struggled to answer whether he has illegal aliens working for him.
«I don’t know,» Jackson replied when his fellow Republican frontrunner in the race, Lt. Gov. Burt Jones, asked him point-blank whether he has any illegal aliens working for him.
Jackson explained he was not directly involved in the hiring process in question, but he also said on the debate stage that anyone making hires for him «obey[ed] the laws,» including verifying employment eligibility using the appropriate federal «verification» measures despite saying the opposite during a sworn deposition.
After his contradictory remarks on the debate stage Monday night, Jackson’s critics leaped at the opportunity to call him out, pointing to his sworn remarks from a worker’s compensation case, during which Jackson admitted that new hires were not vetted using mandatory federal I-9 forms meant to ensure employees are eligible to work.
FLORIDA GOV DESANTIS TANGLES WITH REPORTER OVER ILLEGAL IMMIGRATION, TELLS HER ‘YOU SEEM TO HAVE NO SYMPATHY’
Republican candidate for governor in Georgia, Rick Jackson, has been embroiled in controversy over whether he has been hiring illegal immigrants to do landscaping at his mansion. (Rick Jackson for Governor/Charles Ommanney via Getty Images)
«Rick Jackson is lying to someone. Either he lied in his deposition under oath or he lied to Georgians on the debate stage,» said political strategist Phil Vangelakos after the debate. «It’s pretty clear that he knows he’s employed illegal immigrants.»
«Richie Rick Jackson is a fraud that will say what he needs to in order to win and is pretending to be a Trump Conservative, when in fact, he is a Bush moderate,» said Georgia Tea Party activist Debbie Dooley, who is unrelated to the football coach turned Republican candidate for Georgia governor, Derek Dooley. «He campaigns against illegals, yet he hires them.»
The criticism against Jackson stems from a worker’s compensation lawsuit Jackson found himself embroiled in, which included documents and records indicating he was paying at least one landscaper at his mansion who is undocumented, possibly more. The story was first reported by The New York Post ahead of Monday night’s debate.
The suit was filed against Jackson Investment Group, LLC, and JIG Real Estate, LLC, which is owned by the former firm. Jackson is publicly listed as the CEO of both companies as well.
SCOOP: TRUMP ALLY TO LAUNCH KEY BATTLEGROUND STATE CAMPAIGN IN BID TO FLIP DEMOCRAT-HELD SENATE SEAT
According to the case’s filings, Jackson «maintained a long-standing workforce of multiple laborers performing landscaping and property maintenance work for decades, including individuals without work authorization who nonetheless performed continuous employment for the employer.»
Jackson was deposed as part of the case, during which Jackson indicated he was unaware that his hires were undocumented immigrants. However, according to the deposition, Jackson was aware that his new hires were not being vetted using mandatory I-9 verification forms.
«No,» Jackson replied when asked in the deposition if he does any employment verification through the I-9 system.
In other parts of the deposition, Jackson echoed what he said Monday night, that he was not directly involved with the hiring of workers and only engaged with the landscaping superintendent.
DEMOCRATS VYING FOR NYC MAYOR SPAR OVER DEFUNDING POLICE, COMBATING ICE
«I know that sounds confusing,» Jackson explained in his deposition. «But most of our — if we have other employees, we usually hire them through JIG or another entity. I’m talking about if JIG has employees, we hire them through another entity. I’m not sure that we have any direct employees, from a payroll standpoint, out of JIG Real Estate.»

Rick Jackson, Republican candidate for governor of Georgia, speaks at a campaign event. (Rick Jackson Campaign)
Greg Bluestein, a reporter with the Atlanta Journal-Constitution, pointed out Wednesday that it «didn’t take long» after Monday night’s debate for one of Jackson’s leading opponents in the GOP primary battle, which will culminate with a May 19 primary election, to attack Jackson over the inconsistency of his statements.
«No I-9’s, no background checks for decades,» says a narrator in an attack ad from the Jones campaign. The ad then cuts to Jones asking Jackson on the debate stage whether he has any illegal immigrants working for him, to which Jackson responds, «I don’t know.»
TRUMP FRONT-AND-CENTER AS NATION’S BIGGEST CITY HOLDS PRIMARY ELECTION FOR MAYOR
«He knew,» the narrator chimes in. «He’s not just hiring illegal immigrants, he’s lying to Georgians.»

Burt Jones, then-Republican candidate for lieutenant governor, speaks as Republican Gov. Brian Kemp listens at a press conference in Atlanta, Ga., on Nov. 7, 2022. (Elijah Nouvelage/Getty Images)
When asked for a response to the backlash, Jackson’s team said that the takeaway from the debate «is the universal agreement that Burt Jones has used his office corruptly to enrich himself and attack his political opponents.» The campaign spokesperson also alleged that much of the criticism targeting Jackson stems from people part of the Jones campaign.
«It’s like a corrupt politician to attack Rick over someone hired by his landscaper,» the spokesperson added. «In the debate exchange, Rick talked about hiring thousands of people per year, a reference that could only be about Jackson Healthcare, which has used E-Verify since 2012. Rick would never knowingly hire someone in the country illegally and, as governor, he’ll make Georgia No. 1 in criminal illegal deportations.»
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The primary election on May 19 will also include GOP front runners Attorney General Chris Carr, Secretary of State Brad Raffensperger, and former college football coach Dooley.
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INTERNACIONAL
Estados Unidos: en un fallo clave, la Corte Suprema cambió una medida electoral que podría favorecer a los republicanos

Con un fallo este miércoles, la Corte Suprema estadounidense de mayoría conservadora cambió una medida electoral que impide a los Estados rediseñar distritos con criterios raciales, una decisión que limita los derechos de las minorías y que podría abrir la puerta a que republicanos recuperen circunscripciones de mayoría negra en el sur del país.
En una votación de 6 a 3, alineada con la mayoría automática conservadora ante la minoría progresista que integra la Corte, el Tribunal dio la razón a los que demandaban contra el Estado de Luisiana por haber creado un segundo distrito de mayoría negra. Anuló así una parte esencial de la Ley del Derecho al Voto de 1965, una de las grandes conquistas de la era de los derechos civiles.
La decisión abre la puerta a que los republicanos se apuren a rediseñar distritos electorales en poder de sus rivales, especialmente en el sur del país. Son circunscripciones llamadas aquí de “mayoría minoritaria” en las que predomina un grupo minoritario en la composición demográfica del conjunto del país, por ejemplo, los afroamericanos o latinos.
La sentencia cambia las reglas electorales de Estados Unidos durante las últimas seis décadas y podría tener consecuencias en las elecciones legislativas de noviembre, en las que el partido republicano de Donald Trump se juega la mayoría de una o de las dos Cámaras.
Los sondeos actuales indican que los republicanos podrían sufrir no solo la perdida de la cámara baja sino también el Senado ya que muchos votantes están disgustados con ciertas políticas del presidente, sobre todo su gestión de la economía y la inflación, y el manejo de la guerra con Irán, un conflicto que ha hecho que el precio del combustible en Estados Unidos haya alcanzado un pico de hasta 4,16 de promedio en el país.
Sin el respaldo del Congreso con el que ahora cuenta, Trump vería afectada la segunda parte de su mandato y podría crecer la posibilidad de un impeachment.
La mayoría de la Corte, cuya opinión redactó Samuel Alito, uno de los magistrados más conservadores, deroga la disposición que impide que el diseño de los distritos electorales, una práctica que en EE.UU. se conoce como “gerrymandering”, discrimine el poder de decisión en las urnas de los negros, hispanos, nativos estadounidenses y asiáticos, que es un electorado que tradicionalmente vota a los demócratas. O sea que ya no se podrá privilegiar el derecho de esas minorías a verse reflejados en los políticos que las representan.
Según especialistas citados por The New York Times, el fallo podría abrir la puerta a que estados gobernados por republicanos eliminen distritos electorales de población afroamericana o latina —que tienden a favorecer a los demócratas—, y esto podría afectar el equilibrio de poder en el Congreso. Un rediseño de distritos de que sea mayormente poblados por minorías, especialmente en estados del sur de Estados Unidos, podría costarles escaños a demócratas afroamericanos, añadieron.
Si bien en principio la decisión puede mejorar la suerte de los republicanos antes de las elecciones legislativas, está por ver qué tan grande será la ventaja que supondrá en realidad.
El caso afectó directamente a un estado, Luisiana, anulando su mapa de congresistas y probablemente provocará allí que los demócratas pierdan al menos un distrito de tendencia demócrata. Pero los expertos señalaban que no estaba claro de inmediato cómo podría desarrollarse la sentencia en los otros estados que aún no han celebrado sus elecciones primarias este año.
En Florida, donde el gobernador Ron DeSantis y los republicanos presentaron esta semana un nuevo mapa que podría añadir cuatro bancas con inclinación hacia el Partido Republicano. La decisión de este miércoles probablemente alimentará esos argumentos oficialistas.
Más allá de Luisiana o Florida, la situación se vuelve mucho menos clara de cara a estas legislativas. Pero el partido republicano, que se ve muy acorralado por las encuestas de cara a las elecciones, podría comenzar a activar rápidamente el rediseño de distritos en otros estados para conseguir algunas bancas más.
No será tan fácil. “Es extremadamente improbable que algún estado que ya haya iniciado su proceso de votación anticipada intente dibujar nuevos mapas antes de las elecciones de mitad de mandato”, afirma Nick Corasaniti, el experto electoral de The New York Times en un análisis. “Eso equivaldría a desechar votos emitidos legalmente y podría crear caos y confusión entre votantes y candidatos”.
Señala que también es poco probable, aunque aún posible, que los estados donde haya pasado el plazo de presentación de candidatos intenten redibujar sus mapas. Esa medida requeriría que los estados aprobaran nuevas leyes y cambiaran plazos.
Los plazos para presentar la presentación ya han sido superados en muchos estados. Otros han iniciado el proceso de votación anticipada. Eso deja solo a unos pocos estados que podrían intentar redibujar sus mapas para obtener una ventaja partidista en noviembre.
Más allá de todo, el fallo tiene también un peso simbólico significativo, señala The Washington Post, al desmantelar en la práctica el último gran pilar de una ley de 60 años de antigüedad, considerada desde hace mucho tiempo como uno de los logros más destacados de la era de los derechos civiles, que prohíbe las prácticas discriminatorias en el voto y que contribuyó en gran medida a aumentar la representación de las minorías en los cargos estatales y federales.
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