POLITICA
Certezas, rencores y concesiones: Máximo Kirchner busca su reconstrucción

Dos certezas se cruzan en el futuro de Máximo Kirchner. La primera, que la economía no va a mejorar y que los próximos 18 meses no serán los mejores en décadas, sino una caída “empinada”. La segunda, que quien gane las próximas elecciones presidenciales deberá enfrentar un cronograma de pagos de deuda imposible sin una renegociación del acuerdo con el FMI. Aquel que se negó a convalidar durante el gobierno de Alberto Fernández y su madre, renunciando a la presidencia del bloque de diputados. Esa encrucijada parece haberlo forzado a romper viejos moldes. A hacer concesiones. Trae desafíos de difícil concreción, pero también oportunidades impensadas. Máximo Kirchner busca su reconstrucción.
Si las oportunidades del kirchnerismo se resintieron con la condena e inhabilitación de Cristina Kirchner, la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de octubre pasado parecían haberlas aniquilado. Pero la Argentina es generosa en regresos imposibles y surgimientos inesperados: los dos últimos presidentes son prueba de ello.
La economía libertaria, con consumo deteriorado, cierre de empresas e inflación latente, le ofrece una ventana al kirchnerismo para explorar nostalgias. “Nosotros hemos sido cultores de las cuentas ordenadas del Estado”, apela Máximo Kirchner en encuentros reservados, con un ojo puesto en el gobierno de su padre, Néstor Kirchner. “Siempre fuimos pro empresas, pro industria nacional, también en las malas”, agrega, ahora mirando al gobierno de su madre. Piensa, por ejemplo, en el crédito de US$70 millones que le otorgó en 2009 a General Motors, para evitar su cierre. Admite que la protección estatal dio lugar a desviaciones. “Hay que hablar con algunos sectores para que no se excedan”, entiende. La industria textil aparece primera en esa lista.
Así como las luces rojas en el tablero económico le abren una ventana al kirchnerismo para intentar sintonizar con empresarios y consumidores, los constantes ataques de Milei a los periodistas, en general o con nombre y apellido, lo animan a golpear una puerta que parecía amurallada. “Nosotros sacamos calumnias e injurias del Código Penal. Y votamos en contra de derogar el estatuto del periodista”, advierte el diputado nacional ante el recuerdo de la confrontación que los gobiernos kirchneristas establecieron con los medios no alineados.
Por allí pasa otra clave de su presente. Máximo Kirchner fue criado bajo el poder y en medio de él. Fue sucesivamente el hijo del intendente de Río Gallegos, del gobernador de Santa Cruz, del presidente, de la presidenta y de la jefa del peronismo. Ninguno de ellos puede estar en la boleta. Pero el gentilicio kirchnerista recobra profundidad en las encuestas de la mano del presente económico. Es otra oportunidad para reconstruirse, pero viene con un desafío: Axel Kicillof.
El gobernador bonaerense es sinónimo de kirchnerismo para una gran mayoría de votantes peronistas, demasiados absortos en sus peripecias cotidianas como para prestar atención a las batallas por WhatsApp o redes sociales entre camporistas y dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Ese es un problema. El otro, o el mismo, es que Cristina y Máximo Kirchner no encontraron aún una fórmula, relevante a los oídos de su electorado, para explicar que ellos y Kicillof no son lo mismo. Y por qué.
Lo que hay es un anecdotario, ya frondoso, de desencuentros. Momentos en los que Kicillof desoyó pedidos, consejos o, peor, directivas. De Cristina, pero también de Máximo. No haber aceptado ser el candidato a presidente, en 2023, fue uno de los primeros. Aún perdiendo esos comicios –con el detalle de dejar a Eduardo “Wado” de Pedro como candidato a la gobernación–, Máximo Kirchner cree que Kicillof hubiera podido caminar libremente el país estos años y estaría mejor parado para las presidenciales de 2027. “Ahora no tiene reelección y tampoco puede salir de la provincia”, comenta entre los suyos.
El quiebre definitivo vendría el 17 de octubre de 2024, cuando Kicillof encabezó un acto por el Día de la Lealtad Peronista en Berisso, sin La Cámpora ni el massismo, pero desde el escenario propuso “la construcción de una alternativa superadora”. Superadora al kirchnerismo.
Las distancias personales podrían ser mucho anteriores. Por ejemplo, cuando ante alguna crisis de gobierno la Cristina presidenta reprendía o aleccionaba a sus pupilos Máximo, Wado y Axel. Los dos primeros salían atribulados de esas cátedras impiadosas. No Kicillof. “Niño burbuja”, comenzaron a decirle. Esa impermeabilidad del economista, interpretan ahora, es lo que luego lo llevaría a desatender consejos y directivas. A “no articular políticas”, dicho en mejores términos.
Máximo Kirchner y Kicillof llevan más de un año sin hablarse. La última vez fue durante la discusión por el desdoblamiento de las elecciones de 2025, que el cristinismo rechazaba. Cuando el gobernador decidió desoír los planteos, el hijo de la expresidenta le lanzó una chicana: que, junto al desdoblamiento de 2025, decretara también el adelantamiento de los comicios bonaerenses de 2027.
Esa posibilidad (que le quitaría a Kicillof el impulso del voto bonaerense a su boleta presidencial) asoma hoy como una salida a los desencuentros entre ambos: una salida transaccional y con la misma lógica de 2023: que un acólito de Cristina pueda disputar el bastión bonaerense. De Pedro, Mariel Fernández, Mayra Mendoza, Federico Otermin, Federico de Achával son nombres que rondan la cabeza de Máximo Kirchner. Él no se incluye en la lista. La posibilidad de que la causa Hotesur y Los Sauces, donde está procesado, se active en medio de los comicios no le es ajena.
En ese tren transaccional, la ruptura con Kicillof mantiene algunas esquinas diplomáticas. Básicamente, responsabilizar al entorno del gobernador, más que al propio Kicillof, como instigador de la sedición. “Personajes que sin división no valen ni $3,50”, afirman en La Cámpora. La idea de que los “agravios prescriben a los seis meses”, postulada por Cristina, aún no echó raíces en su hijo y sus aliados.
Pese a eso, y más allá de las rencillas, Máximo Kirchner está entre quienes proponen un frente para 2027 que incluya a Kicillof y todas las tribus peronistas detrás de un programa de gobierno. “Pero que empiecen a dar muestras ahora de estar acá”, desliza entre los suyos. Piensa en las votaciones del Congreso y los apoyos que gobernadores peronistas dieron a “leyes que van a afectar los años venideros”. El pago adelantado con quitas de Bienes Personales, el RIGI, la ley de glaciares o del fuego integran ese listado de condicionantes para el próximo gobierno.
No todo es reacción. El diputado impulsa un proyecto de ley que busca meter una cuña en la zona núcleo agroindustrial. Recrea el Fondo Federal para el Desarrollo Nacional, que le devuelve a las provincias el 60% de lo recaudado por las retenciones a la soja y sus derivados. Pero que pondera, dándole un porcentaje mayor de recursos, a las provincias productoras.
Mientras tanto, y pese a que repite que no está disputando una candidatura personal, el diputado decidió salir a caminar. El fin de semana pasado, mientras Kicillof lo reemplazaba como presidente del PJ bonaerense, recorrió localidades del sur de Santa Fe. “No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente anti-Milei, ni anti nada. Tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”, afirmó Máximo Kirchner durante una de las paradas de esa visita, en la localidad de Santa Teresa.
Este viernes volvió a mostrarse en público, en Cañuelas, en un acto por el Día del Trabajador. Allí, la idea de que el próximo gobierno nacional estará severamente condicionado por el cronograma de pagos al FMI volvió a emerger de manera central. “Es imposible pagar estos vencimientos y que al mismo tiempo la sociedad argentina viva bien. Yo quiero que me digan cómo vamos a hacer. Después aparecen diciendo ‘vamos a subir los salarios y las jubilaciones’. ¿Cómo? ¿Con este nivel de vencimientos actual cómo vamos a hacer? Esta es la pregunta y la discusión central de la argentina hoy”, alertó en una entrevista con el medio Ar12.
Es, al fin y al cabo, una de las certezas que marcarán al próximo presidente. Esa, y la convicción de que la economía no mejorará, como afirma el Gobierno, sino todo lo contrario. “El que gane tiene que saber que deberá tomar decisiones que le van a generar enemigos poderosos”, advierte Máximo Kirchner a quien lo quiera oír. Bajo esa admonición, busca reconstruirse.
Marcelo Veneranda,Mariano Spezzapria,Máximo Kirchner,Axel Kicillof,Cristina Kirchner,Conforme a,Máximo Kirchner,,Interna peronista. Máximo Kirchner llamó a “no pensar simplemente en espacios anti-Milei”,,»Desocupación y miseria». Máximo Kirchner apoyó a los trabajadores despedidos de Fate y criticó a Milei,,“Es una ironía del destino”. Máximo Kirchner salió al cruce de Milei y Macri tras el fallo por YPF a favor de la Argentina
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La oposición dialoguista resiste las colectores y complica el plan de La Libertad Avanza para destrabar la reforma electoral

El oficialismo en el Senado ya le puso fecha al intento de alcanzar acuerdos con la oposición dialoguista por la reforma electoral: será en septiembre, un mes que la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ya tiene marcado en su agenda.
La prioridad del Gobierno sigue siendo “la eliminación de las PASO”, reiteró la senadora. Sin embargo, mientras busca reunir apoyos, la Casa Rosada también analiza alternativas para modificar el proyecto enviado al Congreso. Entre ellas aparecen desde la posibilidad de reincorporar las listas colectoras hasta volver a suspender las elecciones primarias, como ocurrió en los comicios legislativos de 2025.
“Nosotros queremos que no haya PASO, porque es un sistema donde por ahí no compite nadie contra nadie”, planteó Bullrich este miércoles al salir del Senado.
No obstante, tomó distancia de la posibilidad de habilitar colectoras. “Surgió la idea de las colectoras, que deforman el sistema electoral. Es retroceder y llevarse una parte de las PASO a la misma elección”, advirtió.
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En los bloques dialoguistas aseguran que la discusión todavía no empezó formalmente y que el Gobierno ni siquiera presentó un borrador con los cambios que pretende introducir.
El senador del PRO Martín Goerling Lara sostuvo que “el Gobierno quiere eliminar las PASO y la mayoría de los senadores, que estuvimos dialogando, queremos mantenerlas, pero aún no se abrió esa discusión”.
En la UCR, el bloque que conduce Eduardo Vischi, al igual que el PRO y los espacios provinciales, espera que durante agosto el Gobierno envíe al Congreso un anteproyecto con una alternativa constitucional para reemplazar las PASO. Una de las opciones que circula es suspender nuevamente las primarias mientras se diseña un nuevo mecanismo electoral.
El rol de los gobernadores
La presidenta del bloque Convicción Federal, Carolina Moisés, considera que la discusión electoral hoy pasa principalmente por los gobernadores.
“En el caso de Convicción Federal esperaremos las conclusiones de Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz antes de emitir opinión”, señaló la legisladora, en referencia a los mandatarios de Catamarca, Tucumán y Salta.
La estrategia oficial es trasladar luego al Senado los acuerdos que logre cerrar con las provincias. Una vez concluidas esas negociaciones, buscará replicar esos consensos entre los legisladores nacionales.
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“Estimo que también se realizarán consultas con los demás gobernadores peronistas y con la conducción del PJ Nacional”, le dijo Moisés a TN.
Con los mandatarios provinciales, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, ya tiene agendados nuevos encuentros para avanzar en alternativas a la eliminación de las PASO, uno de los ejes centrales del proyecto enviado por la Casa Rosada al Senado.
La iniciativa también incluye cambios en el financiamiento de los partidos políticos y la incorporación de la figura de Ficha Limpia para la postulación de candidatos.
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Sin embargo, la mesa política que encabeza la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ahora también evalúa volver a suspender las PASO, una alternativa que ya recibió el respaldo del gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, tras una reunión con Santilli. En paralelo, analiza introducir modificaciones a la ley de Boleta Única de Papel para permitir ese esquema.
De ese modo, cada fuerza política podría competir con distintos candidatos al Congreso, pero con un único candidato presidencial.
Ficha Limpia, otra discusión pendiente
Los bloques dialoguistas también reclaman una definición de la Casa Rosada sobre la posibilidad de tratar por separado el capítulo de Ficha Limpia de la reforma electoral.
Tanto el PRO como la UCR ya presentaron proyectos para implementar esa figura antes de las elecciones presidenciales del año próximo.
Una de las iniciativas lleva las firmas de los senadores del PRO Martín Goerling Lara y Cristina Huala. La otra fue impulsada por los radicales mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez, con el respaldo del gobernador Alfredo Cornejo.
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Según explicaron sus autores, el objetivo es “garantizar la probidad en la función pública y resguardar la integridad del sistema democrático”.
Los proyectos alcanzan delitos como fraude contra la administración pública, cohecho, malversación de fondos, negociaciones incompatibles con la función pública, enriquecimiento ilícito y encubrimiento, entre otros.
Pero en el oficialismo hay otro punto que genera preocupación. Se trata de la propuesta presentada por el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, que modifica la ley de elecciones primarias para convertir las PASO en optativas, en lugar de eliminarlas. Una alternativa que, por ahora, aparece más cerca de reunir consensos que la postura original del Gobierno.
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Sistema de colectoras: siete claves para entender la alternativa a las PASO que estudia el oficialismo

Uno de los objetivos inmediatos del Gobierno en el Congreso es avanzar con la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para destrabar una discusión que permanece estancada en el Senado, el oficialismo analiza ofrecer a sus aliados un mecanismo alternativo de competencia interna. Mientras La Libertad Avanza (LLA) busca consolidar el liderazgo de Javier Milei de cara a una eventual reelección, Pro, la UCR y los gobernadores aliados reclaman una herramienta que les permita preservar espacios propios.
La idea que circula en las conversaciones incorpora un sistema de colectoras, que cumpliría con el objetivo de la Casa Rosada de mejorar las chances de Milei en 2027, pero que no se volcó aún en un texto definitivo y que fue cuestionado incluso por Patricia Bullrich, que ayer dijo que no le gusta. Existen interrogantes respecto de aspectos centrales de su funcionamiento: cómo se emitiría el voto, qué categorías podrían tener colectoras, cuántas se habilitarían y de qué manera se contabilizarían los sufragios.
Estas son algunas de las principales preguntas que hoy rodean la reforma que analiza el Gobierno.
1: ¿Cómo funcionan las listas colectoras?
En términos generales, este mecanismo permitiría que distintas listas “colecten” votos para un mismo candidato presidencial, pero, al mismo tiempo, compitan en determinadas categorías -legislativas y, eventualmente, también ejecutivas provinciales y municipales- sin necesidad de celebrar una elección primaria previa.
2: ¿Cómo se combina con los distintos mecanismos de votación?
A nivel nacional ya rige la Boleta Única de Papel (BUP), que concentra toda la oferta electoral en una única papeleta. A diferencia de la elección anterior, en 2027 incluirá también la categoría presidencial.
Si prospera la idea de colectoras, cada frente tendría un único candidato a presidente y vicepresidente y podría presentar listas colectoras para diputados y senadores nacionales. Ese esquema debería integrarse dentro de la BUP.
En las provincias donde las elecciones sean concurrentes a al, el nuevo sistema deberá convivir con el mecanismo de votación local: Boleta Única de Papel, como en Córdoba, Mendoza y Santa Fe; Boleta Única Electrónica, como ocurre en la Ciudad de Buenos Aires y Salta; o boleta partidaria tradicional, utilizada en la mayoría de las provincias.
Si bien el oficialismo piensa en una reforma que incluya a las provincias y municipios, hay un límite institucional importante. El Congreso solo puede legislar sobre las elecciones nacionales, es decir, las de presidente y vicepresidente, diputados y senadores nacionales.
Si las provincias decidieran replicar este esquema para elegir gobernadores, legisladores provinciales o autoridades municipales, dependerá de cada gobernador y de las legislaturas provinciales, que deberán modificar sus propias leyes electorales. Si además resuelven unificar o hacer concurrentes y sus elecciones con las nacionales, el mecanismo podría convivir en una misma jornada electoral.
3: ¿Cuántas colectoras se habilitarían por frente?
Es uno de los puntos todavía abiertos. Resta definir si existirá un límite máximo de listas internas y quién tendrá la facultad de autorizar su participación.
Otra de las novedades es que, según el esquema que analiza el oficialismo, los partidos no necesariamente deberían integrar una misma alianza electoral para presentar colectoras. Es decir, este esquema permitiría que fuerzas distintas adhieran a un mismo candidato presidencial sin integrar sus estructuras partidarias. Así, por ejemplo, Pro o la UCR podrían mantener identidad propia en las categorías legislativas mientras “colectan” para la candidatura presidencial de Milei.
4: ¿Cómo se contabilizarían los votos de las listas internas?
Es el interrogante más importante y el que determinará si el esquema se diferencia o no de un esquema de lemas.
El Gobierno rechaza esa comparación y asegura que los votos de las distintas listas de un mismo frente no se acumularán para definir al ganador de una categoría. Esa es, justamente, la principal diferencia que busca marcar respecto del sistema de lemas utilizado en algunas provincias.
En la práctica, todas las listas competirían entre sí, incluso las que pertenecen a un mismo frente. Cada una conservaría identidad propia y sería considerada una oferta electoral autónoma. La diferencia es que las listas que “colectan” para un mismo candidato presidencial compartirían únicamente esa categoría superior.
En las categorías ejecutivas resultaría electa la lista más votada. En el caso de la elección presidencial, además, seguirían vigentes las reglas actuales para evitar una segunda vuelta. Es decir, una fórmula se consagraría en primera vuelta si obtiene más del 45% de los votos afirmativos válidamente emitidos, o al menos el 40% con una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales respecto de la segunda fórmula más votada. De no cumplirse esas condiciones, correspondería realizar un ballottage.
En los cargos legislativos, en cambio, el diseño es más complejo. En la Cámara de Diputados se aplicaría el sistema de reparto actual -el sistema D’Hondt, con un piso mínimo del 1,5%- que se adjudicará directamente sobre cada lista. Es decir, las bancas se asignarían según el desempeño individual de cada lista y no por la acumulación de votos del frente.
El caso del Senado presenta una dificultad adicional. La Constitución Nacional establece que dos bancas corresponden al partido más votado y una al que le sigue en cantidad de votos. En el oficialismo sostienen que también se habilitaría la competencia interna para esa categoría, aunque admiten que el incentivo para acordar una lista común sería mayor: si un frente dispersa demasiado sus votos entre varias listas colectoras corre el riesgo de quedarse sin representación.
Esto es porque los votos de de las listas de un mismo frente compiten entre sí. Las dos bancas corresponderían a la lista más votada de toda la elección y la restante a la segunda lista más elegida.
5: ¿En qué beneficiaría este sistema a los aliados?
Aunque el diseño todavía no está cerrado, el esquema fue pensado fundamentalmente para ofrecer una alternativa a los gobernadores aliados frente a la posible eliminación de las PASO.
Para los mandatarios provinciales, permitiría preservar liderazgos territoriales y mantener márgenes de autonomía dentro de un esquema que priorice la reelección de Milei.
Para los dirigente de Pro y la UCR “sin tierra”, en cambio, ofrecería la posibilidad de competir por espacios legislativos sin quedar completamente absorbidos por el oficialismo. Mantendrían su nitidez partidaria, aunque, en la práctica, podrían perder espacios de representación.
“Eluden quedar relegados por el voto útil”, resume un referente libertario. Sin embargo, es posible que, frente a la posibilidad de que su lista quede completamente relegada, busquen acordar lugares fijos dentro de la lista oficial.
6: ¿Habrá una opción para votar todas las categorías de una misma lista dentro un frente?
La BUP aprobada para las elecciones nacionales no incorporó un casillero para votar todas las categorías de una misma fuerza política. El objetivo fue reducir el efecto arrastre de la candidatura presidencial sobre las listas legislativas.
En el oficialismo buscan incorporar esa herramienta en este nuevo intento de reforma, con la intención de fortalecer el desempeño de la opción oficialista en todas las categorías. Sin embargo, los aliados podrían rechazar esa posibilidad por considerar que los desdibujaría como opción frente a la lista puramente violeta.
7: ¿Cuál es el objetivo político del Gobierno?
En lo inmediato, el Gobierno busca eliminar las PASO y argumenta que la medida simplificaría el calendario electoral y reduciría el gasto público.
Pero detrás de esa explicación existe también un objetivo político. Karina Milei pretende conservar el control de la oferta electoral oficialista y evitar que las disputas internas condicionen el armado de LLA. El esquema permitiría que los aliados compitan dentro de una misma coalición sin fragmentar la candidatura presidencial.
La meta de fondo es fortalecer la reelección de Javier Milei. La secretaria general lo repite en las reuniones partidarias. “La prioridad es la reelección de Javier”, sostiene frente a quienes participan de esos encuentros.
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Milei prepara una gira internacional para buscar inversiones y desafía a Lula con una visita a Jair Bolsonaro

El presidente Javier Milei dio hoy detalles de una agenda internacional cargada para las próximas semanas, que incluye viajes a Brasil, Perú, Colombia y Ecuador, en una secuencia que el Presidente vinculó de manera directa con su política exterior y con la búsqueda de más comercio e inversiones para la Argentina.
El mandatario precisó que el 25 de julio viajará a Brasil, donde estará en San Pablo por el acto en el que, según dijo, será ungido candidato presidencial Flavio Bolsonaro. En ese contexto, agregó un dato que no le caerá bien al presidente brasileño Lula Da Silva: en una extensa entrevista con radio Now 97.9, Milei dijo que se hará un tiempo para ir a Brasilia a saludar a Jair Bolsonaro.
El día después, el 26, el mandatario contó que estará en el país para asistir a la inauguración de la muestra en La Rural. Será una estadía fugaz porque el 28 se encontrará en Perú para la asunción de Keiko Fujimori.
A esa escala le sumó otro viaje a Colombia para la asunción de Abelardo de la Espriella como presidente, prevista para el 7 de agosto. Además visitará al presidente de Ecuador Daniel Noboa, con quien afirmó que tiene acuerdos pendientes de firma.
El Presidente presentó esa serie de traslados como parte de una estrategia de apertura externa. “Tengo un poco cargada la agenda”, dijo, antes de definirla como la de “un presidente dispuesto a abrirse al mundo”.
Comercio exterior e inversiones
Durante la entrevista, Milei sostuvo que el objetivo de esa actividad internacional es ampliar la inserción económica del país. “Argentina tendría que tener el triple de comercio que el que tiene”, afirmó, y agregó que ese aumento representaría una nueva inyección de crecimiento económico.
En ese mismo tramo, el jefe de Estado defendió la utilidad política y económica de sus giras. “Funcionan bastante bien mis viajes”, sostuvo, y adjudicó a esa exposición externa los resultados en materia de inversiones.
Como respaldo de ese argumento, aseguró que mediante el RIGI ya se consiguieron USD 150 mil millones en inversiones. También mencionó un proyecto de USD 2.200 millones para el “SuperRIGI” vinculado a la energía nuclear, que, según indicó, sería el primero dentro de ese esquema si obtiene media sanción.
Milei enfatizó que “ir a mostrar el caso argentino en el mundo” está dando resultados “en términos de conseguir inversiones”.
Al ser consultado sobre la posición de los gobernadores frente al RIGI y al SuperRIGI. Su respuesta apuntó a marcar una diferencia entre las provincias que adhirieron al régimen y las que no lo hicieron.
“No sé, pregúntele a Rolando Figueroa cómo se siente con el RIGI”, respondió Milei, en alusión al gobernador de Neuquén. Luego afirmó que a “todos los que adscribieron al RIGI les está yendo muy bien”.
Esa defensa derivó en una crítica a los distritos que no acompañaron la iniciativa. Milei sostuvo que las únicas provincias que no están recibiendo esos beneficios son Buenos Aires, Formosa y La Rioja, cuyos gobiernos, “por cuestiones ideológicas o por oponerse a todo lo que hace el gobierno”, están “condenando a sus poblaciones”.

















