POLITICA
Cristina Pérez le respondió a Manuel Adorni: “Mucha gente que te votó y te creyó también se siente traicionada”

La periodista y escritora Cristina Pérez respondió este viernes a Manuel Adorni, luego de que el jefe de Gabinete aludiera a una “traición” personal por la cobertura periodística de las investigaciones judiciales sobre su patrimonio y los viajes al exterior que realizó como funcionario. “En cuanto a sentirse traicionado, Manuel, pienso que mucha gente que te votó y te creyó también se siente traicionada”, afirmó Pérez durante una editorial en Radio Rivadavia.
El intercambio entre la conductora y el funcionario se originó tras una entrevista que Adorni concedió al canal de YouTube Neura, conducido por Alejandro Fantino, donde cuestionó, sin nombrarla, a una periodista por haberse “horrorizado” ante uno de sus viajes al exterior. El comentario surgió en el contexto de investigaciones judiciales que indagan el origen de los fondos utilizados para esos desplazamientos. La mención fue rápidamente interpretada en redes como una referencia directa a Cristina Pérez, quien en su programa matutino le respondió de manera explícita.
Adorni expresó: “Una persona que conduce un noticiero se horrorizó por uno de mis viajes. Estaba horrorizada por adónde viajé, qué terrible con todo esto. Y esa persona estuvo a punto de viajar conmigo. Te digo más: no sé si no había sacado los pasajes para irse conmigo. Son cosas que indefectiblemente caen en la traición”.
El eje de la controversia está vinculado a la cobertura que realiza Pérez en el programa Siempre Más de LN+ y en Radio Rivadavia sobre las pesquisas judiciales a cargo del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, quienes investigan el patrimonio de Adorni y los viajes al exterior, entre ellos, uno a Aruba.
Pérez defendió su labor periodística y sostuvo que, desde el inicio de la investigación, requirió explicaciones públicas al funcionario tanto en privado como al aire. Señaló: “Cuando comenzó la investigación contra Manuel Adorni, tengo la tranquilidad en el corazón de haberle dicho en privado lo mismo que dije en público: que tenía que explicar todo cuanto antes, especialmente por la gente que le había dado su confianza y que creía en él”.
La periodista remarcó que transparentó desde el principio la relación personal que la unía a Adorni, quien trabajó durante años en Radio Rivadavia. “Aclaré a la audiencia mi amistad personal con Manuel. Pero también advertí el mismo día que mi rol era el del periodista mientras Manuel es un funcionario. O sea, yo avisé. El que avisa no traiciona”, subrayó.
Uno de los fragmentos más destacados de la editorial giró en torno a la distinción entre amistad y responsabilidad profesional. Pérez afirmó: “Muchas veces lo que digo puede no coincidir con el oyente, con alguno de mis compañeros, de mis amigos o de mi familia, pero eso es parte de la normalidad, porque es la vida en democracia”. Y añadió: “Podemos pensar distinto y no por eso estamos traicionando a alguien. ¿Qué es la lealtad? ¿Cubrir? ¿Ser cómplice? Yo no creo en esa lealtad. Creo en la lealtad del que dice la verdad”.
La periodista puntualizó que la noticia sobre los viajes de Adorni no radica en el destino elegido, sino en el objeto de la investigación judicial. “Los viajes del jefe de Gabinete no son noticia por el destino que eventualmente haya elegido. Se puede ir cualquier argentino donde quiera porque está garantizado en la Constitución Nacional”, explicó. Añadió: “Los viajes empezaron a ser noticia cuando trascendió en la investigación que habían sido pagados con dinero en efectivo, porque esa pesquisa lo que busca es el origen de los fondos”.
Pérez insistió en que el debate público no se centra en cuestiones personales, sino en la obligación de los funcionarios investigados de brindar explicaciones claras. “Acá no tiene que ver dónde se fue o con quién se fue. Tiene que ver con qué dinero lo pagó y si lo puede explicar”, sostuvo.
La conductora rememoró que conversó personalmente con Adorni sobre los viajes antes de que la controversia se hiciera pública. “En mi caso personal, decidí no viajar al exterior con mi marido mientras fuera ministro de la Nación. Y claro, éramos amigos con Manuel, porque presumo que después de lo que dijo ayer él no lo siente de la misma manera”, expresó.
Luego detalló que, en ocasiones previas, habían analizado juntos posibles destinos. “Hablamos muchas veces de viajes y eventualmente pudimos haber analizado, pero recuerdo que le recomendé no viajar a ese destino. Y por un problema puntual también, porque había una situación muy crítica en Venezuela y también en Colombia, y me parecía inconveniente”, manifestó.
Durante la editorial, Pérez cuestionó el modo en que Adorni eligió responderle públicamente. “Nunca aludí ni hablé por terceros ni traté de ensuciarlo a sus espaldas. Siempre dije de frente lo que pensaba”, afirmó. Y, dirigiéndose directamente al jefe de Gabinete, agregó: “No fui a hablar con otro aludiendo a vos. Te lo dije a vos de buena fe”.
El eje del contrapunto

Pérez defendió la obligación profesional de informar incluso ante la existencia de una relación de amistad con la persona involucrada. “Mi lealtad como periodista es con el público, no con el funcionario”, remarcó.
En otro tramo de su descargo, rechazó que la lealtad implique omitir investigaciones o preguntas incómodas. Reiteró: “¿Qué es la lealtad? ¿Cubrir? ¿Ser cómplice? Yo no creo en esa lealtad. Creo en la lealtad del que dice la verdad”.
La conductora también reveló que aconsejó personalmente a Adorni que respondiera públicamente las denuncias desde el inicio de la investigación judicial. “Mi sugerencia como periodista, ciudadana y amiga es la misma del día en que te llamé por teléfono y te dije: ‘Salí a explicar, Manuel’”, relató.
La periodista procuró mantener una separación entre lo profesional y lo personal. “Entiendo desde lo humano que este momento no debe ser fácil. Y ahí sí pienso en la persona que yo considero un amigo”, dijo, aunque acto seguido marcó límites: “A mí no me gusta el barro ni meterme en la vida privada de nadie, incluso cuando se meten en la mía”.
Las declaraciones de Pérez generaron una fuerte repercusión, ya que evidenciaron una tensión creciente alrededor de las investigaciones que involucran a Adorni, uno de los funcionarios de mayor exposición del gobierno de Javier Milei.
Hasta hace pocos meses, Adorni figuraba entre las personalidades con mejor imagen dentro del oficialismo libertario. Sin embargo, la difusión de las investigaciones judiciales sobre su patrimonio y sus viajes comenzó a erosionar parte de su capital político y mediático.
En ese contexto, la respuesta de Pérez fue interpretada como una defensa explícita de la autonomía profesional y del rol institucional del periodismo, frente a intentos de trasladar el debate al plano personal.
Esto cobró particular relevancia porque Adorni, en sus declaraciones con Fantino, evitó responder concretamente sobre las observaciones judiciales y centró su discurso en la decepción personal por la cobertura mediática. Pérez, en contraste, buscó devolver la discusión al terreno de las explicaciones públicas: “Pienso que mucha gente que te votó y te creyó también se siente traicionada”, reiteró.
Sobre el final de su editorial, Pérez dejó abierta la invitación para que Adorni responda preguntas en una entrevista periodística. “El jefe de Gabinete está invitado para responder a una entrevista periodística en la radio donde trabajó o en el canal donde trabajó y en mi mesa de trabajo. De frente, sin vueltas, honestamente y con todo respeto”, afirmó.
Cerró con una última observación dirigida al funcionario: “Esas son mis formas. Lamento sentir que no fueron las tuyas”.
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POLITICA
La Cámpora endurece cada vez más su postura para el 2027: CFK candidata y Kicillof comparado con Vandor

El sector más extremo del cristinismo endurece cada vez más su postura respecto al escenario electoral del año que viene y el proceso de reorganización del peronismo. Para La Cámpora y los dirigentes que orbitan a su alrededor no hay otro candidato a presidente posible que no sea Cristina Kirchner. Aunque esté condenada y detenida. Las expresiones se repiten en las voces más potentes del espacio. Cada día. Cada semana.
Para ese esquema político Axel Kicillof no solo no es el candidato a presidente del peronismo, sino que, además, es un traidor. El miércoles se encargó de marcarlo con una parábola histórica el diputado provincial Facundo Tignanelli, cuando comparó al gobernador bonaerense con el sindicalista Augusto Vandor.
El entonces secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue asesinado por la izquierda peronista en 1969, acusado de traidor. Tal es así que la misión para matarlo fue denominada “Operativo Judas”, en referencia al apóstol que traicionó a Jesús. Fue uno de los impulsores de lo que se denominó un “peronismo sin Perón”. Hace poco desde La Cámpora aseguraron que Kicillof está construyendo un “kirchnerismo sin Cristina”.
“Tenemos historia de revertir las realidades que nos explican desde el posibilismo que no se puede. Soy de una familia peronista de La Matanza. Mis abuelos militaron la Resistencia Peronista creyendo y trabajando para que Perón vuelva, no para ver cómo encontraban una alternativa con Vandor”, fue la explicación que dio Tignanelli durante una entrevista con Futurock.

El diputado camporista, que forma parte de la mesa chica de Máximo Kirchner, apuntó contra quienes ven como “una utopía pensar que Cristina pueda ser candidata” y buscan “una alternativa”, como en su momento hizo Vandor, siguiendo el paralelismo histórico, que entendía que Perón había cumplido su ciclo.
La molestia de Tignanelli se manifestó también en una afirmación que relacionó la decisión de Kicillof, de no visitar a la ex presidenta, con la situación económica y social de la Argentina. “Desde que Axel tomó distancia de Cristina, cada vez le fue peor al pueblo argentino. No sé en qué momento vio Axel que tenía que tomar distancia de Cristina y eso no fue bueno para el país”, señaló. La interna rompe límites todo el tiempo y deja en el aire definiciones que multiplican la polémica.
La diputada nacional y secretaria general de La Cámpora, Lucía Cámpora, también le apuntó al gobernador bonaerense sin nombrarlo. “No creo que alcance con decir Estado presente o defendamos esto. Hay que discutir las medidas que hay que tomar. Hay que enfrentarse a sectores muy poderosos y no veo tan claro que todos se animen. Es una discusión de ideas”, sostuvo durante una entrevista con el canal de streaming LACA.
“La que crece en las encuestas es Cristina, a pesar de que la han perseguido y violentado. Son cada vez más los argentinos que la quieren votar. Lo vemos en la calle y en las encuestas. Sigue siendo la que representa una esperanza. No estamos dispuestos a aceptar que ella no esté en la cancha”, afirmó la legisladora.

En el cristinismo sostienen la idea de que el gobierno que viene, en el caso de ser opositor, no tendrá legitimidad si la ex presidenta no es liberada. Tiempo atrás lo puso en palabras el ex secretario general de la presidencia Oscar Parrilli, en la previa de una reunión del PJ Nacional: “Va a ser un candidato trucho el que esté el año que viene, porque ella está proscripta. Es una democracia inconclusa si ella está presa”.
El cristinismo plantea que no hay otro candidato posible que no sea Cristina Kirchner y que si ella está presa, la democracia es trucha y el candidato que represente al peronismo no será del todo legítimo. En ese lugar se van atrincherando, discursivamente, cada vez más. Entonces, la amenaza de una ruptura con otros sectores del peronismo empieza a tener más consistencia.
Si Kicillof no es el candidato posible y tampoco lo es alguien del PJ Federal, a los que acusan de no tener fuerza para enfrentar a los poderes y de ser acomodaticios frente al círculo rojo, las posibilidades de un candidato aceptado se reducen en un gran porcentaje. O es CFK o es Máximo Kirchner, que ayer volvió a hablar en público y sumó su cuarto acto como orador principal en lo que va del año.
Algunos dirigentes cristinistas creen que lo mejor es un candidato puro. Mayra Mendoza fue tal vez la que mejor lo expresó en sus redes sociales: «Hay una receta para cumplir con nuestras obligaciones como país, primero con la gente y luego el resto: CRISTINA LIBRE y KIRCHNER para la Argentina». Esa es la receta del cristinismo en este tiempo.

La tesis del camporismo es que Cristina Kirchner es la que más mide en las encuestas, la que conduce a la mayor parte del peronismo, la que tiene mayor experiencia y la que tiene mayor influencia en el electorado de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 40% del padrón. En el resto del peronismo discuten casi todas esas afirmaciones. No hay unidad y, sobre todo, hay un hartazgo creciente en la convivencia política puertas adentro del justicialismo.
“Si alguien va camino a pelear la presidencia de la Nación, no puede negar o prescindir de Cristina”, explicó, hace un tiempo, Teresa García. El mensaje fue para Kicillof, al que le reprochan no ir a ver a la ex mandataria desde octubre del año pasado, y argumenta la postura que atraviesa a todo el cristinismo respecto a ese vínculo tan complejo y al proyecto electoral que tienen en mente. Por eso para todo ese espacio el gobernador bonaerense es, en definitiva, “un candidato por default”, tal como dijo Máximo Kirchner.
Para el camporismo no hay candidato que no sea Cristina Kirchner. Ahí está anclada su postura, su militancia política y su capacidad de negociación hacia adelante. Le reclaman a todas las vertientes del peronismo que levanten la bandera de la libertad y la inocencia de la ex presidenta. Pero esa postura, en los hechos, y teniendo en cuenta la amplitud del peronismo a nivel nacional, la tiene un sector minoritario del movimiento político.
Los representantes de otras líneas internas piden por la libertad de la ex jefa de Estado cuando se los preguntan en algún medio de comunicación o sostienen que la causa judicial esta amañada. Pero no lo mantienen en el vértice de la agenda política, tal como lo pide el cristinismo. Entonces, las exigencias aumentan pero las respuestas no cambian. Esa dinámica provoca cada vez más tensión y rispideces, y empuja a los representantes ultra K a pelear por la instalación de su causa política.
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POLITICA
El gobernador de Jujuy rechazó eliminar las PASO, aunque abrió la puerta a volver a suspenderlas

Tras participar del acto por la vigilia del Día de la Independencia en Tucumán junto a Javier Milei, el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, tomó distancia este jueves del proyecto del Gobierno para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque dejó abierta la posibilidad de acompañar una nueva suspensión. “Pensaría que podríamos suspender otra vez, como ya ocurrió, pero no eliminarla”, afirmó. Además, consideró que “son una buena herramienta”.
La definición se dio en un momento en el que la Casa Rosada busca reunir apoyos para avanzar con la reforma política que el presidente volvió a colocar entre sus prioridades legislativas y luego de que Milei pidiera públicamente el respaldo de los gobernadores para impulsar el paquete de proyectos que enviará al Congreso. Entre esas iniciativas figura la eliminación de las PASO, una propuesta que todavía requiere acuerdos parlamentarios con fuerzas políticas y mandatarios provinciales.
Sadir sostuvo que el tema fue parte de las conversaciones que mantuvieron los gobernadores de la Unión Cívica Radical (UCR) y también de los intercambios con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Sin embargo, aclaró que todavía no existe una posición cerrada. “Hemos hablado bastante de ese tema con Santilli, pero obviamente no hay una definición. Dependerá del Congreso. Sobre todo, me parece que demanda hablar más entre los gobernadores y también con los legisladores para tener una definición clara”, señaló en declaraciones a Radio Rivadavia.
La posición del mandatario jujeño introduce un matiz dentro del grupo de gobernadores que mantienen diálogo con la Casa Rosada. Si bien acompañó distintas iniciativas del oficialismo en el Congreso, en este caso dejó en claro que no comparte la eliminación permanente del sistema de primarias. La discusión volverá a quedar en manos del Congreso, donde el oficialismo necesitará construir mayorías para avanzar con una de las reformas que Milei incluyó entre las prioridades de la nueva etapa de su gestión.
El diálogo con la Casa Rosada
Además de referirse al debate electoral, Sadir valoró el vínculo que mantiene con el Gobierno nacional y consideró que la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete puede fortalecer esa relación. “Está bien que haya más diálogo porque es lo que necesitamos”, afirmó.
El gobernador también relativizó la posibilidad de que hubiera existido una reunión política con Milei durante el acto realizado en Tucumán. “No hubo una charla a solas”, dijo, y explicó que, una vez finalizado el Himno Nacional, el Presidente “saludó a todos y se fue”.
Sobre el discurso presidencial, sostuvo que Milei realizó “una breve reseña de algunos puntos” incluidos en el Pacto de Mayo y repasó parte de la agenda legislativa que el Gobierno pretende impulsar en las próximas semanas. Según señaló, el mensaje también incluyó un agradecimiento a los gobernadores que acompañaron distintos proyectos oficiales.
Entre esas iniciativas, Sadir destacó la Ley de Modernización Laboral, al considerar que las modificaciones “favorecen las inversiones” y actualizan el marco normativo.
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POLITICA
El Gobierno reactivó la calculadora electoral: el factor Villarruel, los resabios de Adorni y otra vez el Milei conciliador

En la historia de sus oscilaciones frente a la “casta” según el momento político, Javier Milei está nuevamente en una etapa conciliatoria. En menos de 24 horas, desde el miércoles al jueves se mostró predispuesto al diálogo con los gobernadores a quienes alguna vez amenazó con “dejar sin un peso”, amigable con la Iglesia, simpático con el otrora odiado Jorge Macri y en pos de la unidad interna libertaria.
A partir de ahora, un pragmático Milei se mostrará, como después de la derrota bonaerense del año pasado, en modo de buena predisposición y sin tendencia alguna a la confrontación. Por caso, ayer saludó cariñosamente a Jorge Macri y a su esposa, Belén Ludueña, que habían llevado a su bebé, Vito, a la Catedral Metropolitana, en un contraste evidente con la homilía del año anterior. En ese momento, Milei había desairado al jefe de gobierno (al igual que a Villarruel). Esta vez, el jefe de Estado no sólo se dirigió a la pareja porteña de PRO con una sonrisa, sino que le dedicó un típico chascarrillo al primo de Mauricio Macri sobre su hijo: “Te salió demasiado lindo”, le dijo.
La impostada postura del Presidente parte de los cálculos de un gobierno que volvió a consultar la calculadora electoral a un año del cierre de listas y de cara al cercano debate en el Congreso sobre la reforma político, con eje en la eliminación de la PASO que Karina Milei, a diferencia de los aliados de PRO, considera indispensable para asegurarse la reelección.

Después de meses de parálisis por el caso Adorni, los números de las encuestas obligaron al Gobierno a exagerar los gestos de unidad puertas adentro y de buena predisposición política hacia afuera. Y ahora, enfocado en el 2027, el Presidente está urgido por transmitir una imagen de continuidad que le permita bajar el “riesgo kuka” y, sobre todo, que su continuidad no parezca condicionada.
El objetivo no declarado de las amigables actitudes del jefe de Estado es remontar la curva de imagen positiva en las encuestas, que, según describen, bajó a los 32 puntos con el sostenido caso de presunta corrupción de Adorni y que el Gobierno, hasta ahora, no logró revertir. Son los resabios de la crisis que le generó el ahora ex jefe de Gabinete al mileismo, de los cuales ahora le cuesta horrores desprenderse.
El Gobierno se siente relativamente tranquilo mientras el peronismo se encuentra fragmentado. Pero vislumbra un problema ante una oposición unida bajo el mando de Axel Kicillof, que mide aproximadamente 27 puntos y dejaría la diferencia proyectada con el oficialismo, analizan, en apenas tres a cinco puntos
En un contexto tan ajustado, en la cúpula nacional admiten temer a “los enanos de derecha”, como denominan a los dirigentes con perfil ideológico similar al de Milei que, si bien no logran el mismo nivel de adhesión, pueden dividir el voto libertario y favorecer directamente a la oposición.
“Perder unos 5 o 6 puntos en las próximas elecciones puede ser peligroso”, dijo un armador con acceso a la cúpula nacional.
Un posible “enano” es la vicepresidenta de la Nación, que anteayer, en Tucumán, envalentonada porque esta vez sí tuvo acceso a la Casa Histórica —el año pasado Karina Milei se lo habían vedado—, se despachó largamente ante los cronistas que cubrían el acto oficial con una serie de declaraciones que le confirmaron al oficialismo que sus planes de ser candidata el año que viene siguen firmes.

“No nos sorprendió para nada”, dijeron en Balcarce 50. Por un lado, se mostraron confiados en que una candidatura de la ex compañera de fórmula de Milei, por sí sola, no puede perjudicar al Gobierno. Por otro, reconocieron que “cinco o seis” candidatos de su estilo podrían poner en jaque al oficialismo. Aunque descartaron que ese escenario de riesgo pueda generarse por la presencia de una coalición de líderes con perfil similar al del Presidente. “En política, dos más dos nunca es cuatro”, razonó un colaborador de Milei y asiduo lector de encuestas.
Los otros gestos de Milei estuvieron dirigidos a los gobernadores, en el Tedeum de Tucumán, donde el Presidente les habló del “futuro”, de las “bases” y retomó los conceptos del nunca concretado (más allá de los papeles) Pacto de Mayo. Días antes, en la jura de Diego Santilli como sucesor de Adorni, Karina Milei se había ocupado de darle un beso a cada uno de los mandatarios provinciales presentes al ingresar, como anfitriona, al Salón Blanco de la Casa Rosada.

Para completar el cuadro de gestos, además de las conferencias de prensa, Milei buscó representarse como gestor. De ahí la reunión de gabinete que definió hacer para analizar los ejes de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central con apenas unas horas de antelación, después del Tedeum por el 9 de Julio. En el mismo sentido planteó la puesta en escena del balcón, poco antes de Gabinete, frente a la Plaza de Mayo, con todos los ministros. Y el abrazo con Santiago Caputo del cual Karina Milei, ante las cámaras que filmaban, no pareció querer participar.
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