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ECONOMIA

El costo de la inacción ante la expectativa deflacionaria

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«Una alternativa a los esquemas tradicionales es la implementación de modelos de valor compartido, donde los honorarios del proveedor se vinculan directamente al aumento de ventas o a los ahorros generados por el software», asegura el autor (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mercado de desarrollo de software atraviesa una transformación impulsada por la capacidad de la inteligencia artificial para generar código de manera automatizada. En este contexto, se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”. Este fenómeno ocurre cuando las empresas postergan la ejecución de proyectos bajo la premisa de que la tecnología reducirá los costos de desarrollo en el futuro inmediato. Sin embargo, este análisis omite el cálculo del costo mensual de mantener procesos manuales y la ausencia de captura de datos durante el periodo de espera.

La discusión sobre la inversión tecnológica debe desplazarse desde el precio del contrato hacia el costo de oportunidad de no implementar la solución. Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta. La ejecución inmediata permite la acumulación de datos, el aprendizaje operativo y la iteración de procesos, factores que otorgan una ventaja en el mercado que no se recupera mediante ahorros en el presupuesto de programación.

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La integración de herramientas de asistencia de código ha dejado en evidencia la fragilidad del modelo de facturación basado en horas hombre. Este sistema tradicional confunde el esfuerzo con el valor generado, creando una distorsión de incentivos. Si un equipo técnico resuelve en tres días una tarea que anteriormente requería tres semanas, el modelo de horas penaliza la eficiencia del proveedor y reduce su ingreso. Por el contrario, si el proveedor extiende los tiempos para mantener su facturación, se produce un quiebre en la confianza con el cliente.

Se observa una tendencia en la toma de decisiones corporativas que podríamos denominar “parálisis por expectativa deflacionaria”

La transición hacia la facturación por resultados y por impacto representa la evolución necesaria en la industria. El enfoque debe situarse en la resolución de problemas, la eliminación de procesos ineficientes y la generación de ventajas para el negocio. En Argentina, este cambio enfrenta la resistencia de estructuras de control basadas en planillas de tiempo, lo que genera una brecha entre la capacidad de la tecnología y los modelos de negocio vigentes.

Una alternativa a los esquemas tradicionales es la implementación de modelos de valor compartido, donde los honorarios del proveedor se vinculan directamente al aumento de ventas o a los ahorros generados por el software. Este enfoque alinea los intereses de ambas partes, transformando la relación de proveedor-cliente en una sociedad con riesgo compartido. Bajo este esquema, si el software no produce los resultados proyectados, el cobro diferencial no se ejecuta.

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La viabilidad de este modelo depende de la existencia de métricas claras y de la disposición de las empresas a transparentar sus datos financieros. En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos. Por tanto, la labor inicial del consultor tecnológico consiste en asistir al cliente en la construcción de capacidades de medición antes de formalizar el vínculo contractual. Este rigor en la definición del problema permite una selección de proyectos con alta probabilidad de retorno de inversión.

Ante el temor a la obsolescencia técnica, surgen los contratos de evolución continua o modelos de suscripción de desarrollo. Bajo esta modalidad, el cliente no adquiere un producto estático, sino un activo vivo que recibe actualizaciones permanentes de acuerdo con los avances de la tecnología. Este sistema previene la necesidad de ejecutar reingenierías completas cada pocos años, garantizando la vigencia de la herramienta en el tiempo.

Mientras el costo marginal de creación de software desciende, la brecha competitiva para quienes optan por la espera aumenta

A pesar de su lógica técnica, la adopción de este modelo en mercados con alta inflación y volatilidad económica encuentra obstáculos estructurales. La resistencia a compromisos financieros de largo plazo es una respuesta a la incertidumbre del horizonte económico. Frente a esto, la estrategia de implementación sugerida es iniciar con proyectos de alcance definido que demuestren valor inmediato, permitiendo que la transición hacia una suscripción sea una consecuencia natural de los resultados obtenidos en la primera fase de trabajo.

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La democratización de la generación de código a través de la inteligencia artificial ha convertido a la programación estándar en una mercancía con precio a la baja. Las organizaciones que operan exclusivamente como fábricas de código enfrentan la competencia de herramientas automatizadas que operan sin interrupciones y con costos mínimos. El valor en el mercado actual se ha desplazado desde el volumen de líneas de código hacia la capacidad de diagnóstico y diseño estratégico.

La función crítica de las empresas de desarrollo hoy es la arquitectura de valor. Esto implica identificar el problema de fondo del negocio, algo que, a menudo, no coincide con los requerimientos expresados en el documento inicial del cliente. “La inteligencia artificial no ha reducido el valor del pensamiento estratégico, sino que lo ha encarecido al volver escasa la capacidad de discernir qué código es necesario generar y cuál debe omitirse para evitar deuda técnica.” En este sentido, la arquitectura define la capacidad de escala de un sistema y su alineación con los objetivos de largo plazo de la organización.

El juicio técnico y la dirección estratégica de la arquitectura son factores diferenciales en un entorno donde el costo de los materiales básicos de construcción de software colapsa. Al igual que en la construcción civil, cuando los materiales se abaratan, la calidad final depende del diseño estructural. La capacidad de cerrar la brecha entre lo que el cliente solicita y lo que su operación requiere exige un entendimiento profundo tanto de la tecnología como del negocio.

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En el entorno local, existe una falta de hábito en la medición del impacto real de la tecnología en los resultados operativos

En este nuevo escenario, el riesgo para las empresas que deciden esperar a la herramienta perfecta es perder su posición competitiva frente a actores regionales. Mientras se postergan decisiones en busca de menores costos, competidores en mercados como México, Brasil o Colombia ejecutan soluciones con las herramientas disponibles, acumulando un aprendizaje organizacional que no se puede adquirir mediante presupuesto.

Argentina cuenta con ventajas competitivas en términos de talento e ingenio para operar en condiciones de escasez. No obstante, la inacción compromete la relevancia regional y la capacidad de atraer inversión. La ejecución rápida y la aplicación de criterio sobre la tecnología disponible superan en términos de eficiencia a la búsqueda de la perfección técnica proyectada a futuro. Aceptar que la velocidad de implementación es un factor determinante permite a las organizaciones capturar valor en el presente y consolidar su posición en un mercado en constante aceleración.

En definitiva, la tecnología disponible hoy, bien aplicada, siempre le ganará a la tecnología perfecta de mañana que nunca se implementó. Tal como dijo Marc Benioff: Faster is better than perfect!” (¡Rápido es mejor que perfecto!)

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El autor es Co-Founder y CEO de The App Master



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ECONOMIA

Proyectan que la minería aportará el 10% de las exportaciones argentinas en 2026

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Video: La guerra por el ‘oro blanco’, China y Estados Unidos posan sus ojos en la zona del Triángulo del Litio (Archivo DEF)

La minería aportará USD 1 de cada USD 10 exportados por Argentina en 2026, según un informe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El dato cobra dimensión en un año en que las exportaciones nacionales podrían alcanzar un récord histórico de entre USD 90.000 millones y USD 100.000 millones, según estimaciones privadas, superando la marca de USD 88.446 millones de 2022.

Este crecimiento, resalta el estudio, se dará pese a una caída ya prevista en la producción local de oro y plata. Esta baja, no obstante, se podrá recuperar en valor por la suba en el precio internacional de aquellos materiales, así como también del litio.

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De acuerdo con el úlitmo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, las exportaciones nacionales alcanzarían los USD 96.056 millones en 2026. Sobre esa base, la participación de la minería pasaría de cerca del 7% en 2025 a más del 10% del total exportado este año.

Según CAEM, las exportaciones mineras totalizaron unos USD 6.075 millones en 2025, equivalentes al 6,9% del total nacional, lo que significó a un alza del 31% frente al año anterior. El último Resumen Productivo de la entidad proyectó que en 2026 el sector podría superar los USD 9.000 millones y crecer más del 50 por ciento.

Ese salto convive con dos movimientos distintos dentro de la actividad. Según el estudio de CAEM y la BCR, los metales preciosos enfrentan una caída productiva y mayores costos operativos en la Argentina, mientras que el litio avanza por expansión de volúmenes y una recuperación de precios prevista para 2026.

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Participación de la minería en las exportaciones argentinas
Participación de la minería en las exportaciones argentinas (CEAM-BCR)

Según CAEM, la producción de oro en Argentina cayó a 1.184 mil onzas en 2025, un 6% menos que un año antes y 42% por debajo del nivel de hace una década. El informe atribuyó esa baja al agotamiento natural de operaciones maduras y a la falta de inversiones suficientes en exploración y desarrollo para compensar la caída de las leyes minerales.

Aun con esa merma, las exportaciones de oro alcanzaron USD 4.094 millones en 2025, un 30% más que en 2024, sostenidas por el aumento del precio internacional de referencia. Para 2026, la proyección señala una producción en niveles similares a los del año previo, con el ingreso de Río Negro como productor aurífero por el inicio de Calcatreu y la reactivación de Casposo en San Juan.

Según el estudio, el oro podría exportar USD 5.129 millones en 2026, un 25% más -en valor- que en 2025, con un precio promedio proyectado de USD 4.353 por onza. La mejora, en este sentido, vendría del precio y no de una recuperación de la extracción.

La plata muestra la misma lógica. Con una contracción todavía mayor en la producción, en 2025 se produjeron 22,1 millones de onzas, un 7,8% menos interanual y 35% por debajo de 2019, el nivel más bajo de la última década.

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Pese a eso, las exportaciones de plata sumaron USD 785 millones en 2025, un 22% más que en 2024, impulsadas por un precio promedio de USD 38,8 por onza. Para 2026, la producción bajaría a 19,5 millones de onzas, otro 10% menos frente a 2025.

san gabriel . mineria - oro
san gabriel . mineria – oro

El informe proyectó, no obstante, que las exportaciones de plata treparían a USD 1.172 millones en 2026, un 49% más que el año anterior, con un precio promedio de USD 60 por onza. El resultado, según el estudio, volvería a mostrar que la plata puede generar más divisas incluso con menor producción.

El caso del litio es distinto: el crecimiento proviene del aumento de la producción. Según CAEM, en 2025 Argentina alcanzó 116 mil toneladas LCE, un 56% más interanual y 241% por encima de 2018, por expansiones y aumentos de capacidad en Salar Olaroz, Mina Fénix y Cauchari-Olaroz, además de la incorporación y crecimiento de nuevos proyectos.

Ese mayor volumen compensó la caída del precio promedio de exportación, que bajó a USD 8,7 por kilo. Aun así, las exportaciones de litio llegaron a USD 911 millones en 2025, un 44% más que en 2024.

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Para 2026, el escenario intermedio del estudio prevé una producción de 172 mil toneladas LCE, un 48% más que en 2025, por una mayor utilización de la capacidad instalada y el avance de proyectos. A diferencia de lo ocurrido el año anterior, la mejora esperada combinaría más volumen con mejores precios.

Según el informe, el precio promedio de exportación del litio se ubicaría en torno a USD 14,9 por kilo y las ventas externas escalarían a USD 2.559 millones en 2026. Eso implicaría un aumento del 181% frente a 2025 y convertiría al litio en el principal motor del crecimiento minero por volumen y precio.



Participación de la minería en las exportaciones argentinas

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ECONOMIA

El presidente del BCRA viajó a China, pero niegan acuerdo inminente de renovación del canje de pesos por yuanes

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, viajó a China para participar de un evento del BIS.

Este fin de semana, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, viajó a China. Lo que generó versiones sobre posibles medidas respecto al swap que vence en los próximos meses y que ya se anticiparon las intenciones de renovarlo. Sin embargo, fuentes oficiales de la entidad aseguran que este no es el principal motivo de la visita y que no hay que esperar por anuncios sobre el cierre de esta semana.

El viaje Bausili a China coincidió con la proximidad del vencimiento del swap de monedas con el país asiático, lo que incrementó la atención sobre el futuro del acuerdo. Pero en el BCRA confirmaron que la presencia del funcionario en China responde principalmente a su participación en un simposio del Banco de Pagos Internacionales (BIS), donde va exponer el 10 de junio sobre desafíos económicos y tendencias internacionales. “El viaje de Bausili no es por el swap con China. Está yendo a un simposio del BIS en donde tiene que exponer”, afirmaron fuentes oficiales de la entidad a Infobae.

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Las mismas fuentes explicaron que, si bien podría producirse alguna reunión vinculada a la renovación del swap, el motivo central del viaje no es ese. “No esperen que al regreso de Bausili al final de la semana haya novedades con el swap. Quedan todavía dos meses y nunca se cierran con anticipación”, detallaron.

El swap entre Argentina y China está vigente desde el 2009 bajo un acuerdo marco que se renueva cada tres años. El propio Bausili, en la última conferencia de prensa, remarcó que el swap vence este año y que las negociaciones para su extensión avanzan dentro de los plazos habituales. “Estamos hablando con ellos igual que todas las últimas veces para extenderlo, no hay ningún plan de eliminarlo”, afirmó. Sostuvo que el diálogo con las autoridades chinas es fluido y que nunca se plantearon modificaciones. “En nuestra cabeza esto sigue siendo estable y cuasipermanente”, subrayó.

El informe del Banco Central registró una caída marcada en los fondos activados del swap con China durante el último año.
El informe del Banco Central registró una caída marcada en los fondos activados del swap con China durante el último año.

Fue durante esa misma conferencia de prensa que Bausili ratificó que el diálogo con las autoridades chinas sigue los canales habituales en foros multilaterales como el G20 y el BIS. Y reiteró que nunca se discutieron cambios de fondo en el mecanismo del swap, al tiempo que definió la relación financiera bilateral como estable. “Yo estoy participando de un evento del BIS en China en junio y me voy a juntar con ellos; me junto con ellos cada vez que hay una oportunidad, en el G20 y en el BIS, todas oportunidades”, comentó.

A mediados de mayo con la publicación del informe de Estados Contables del Ejercicio 2025, se despertaron versiones sobre que el Gobierno podría pretender no renovar el swap con China ante la reciente ayuda del Tesoro de los Estados Unidos. Es que al 14 de enero el saldo remanente del swap era de USD 679 millones, lo que implicó una devolución de casi el 90% de los fondos activados durante la gestión anterior. Los fondos en uso pasaron de 21.000 millones de yuanes (USD 3.097 millones) al cierre de 2024 a 7.000 millones de yuanes (USD 1.032 millones) al 31 de diciembre de 2025. La tendencia se mantuvo durante los primeros días de 2026.

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Sin embargo, Bausili explicó que el “componente activado” del swap otorga flexibilidad para operar tanto en el mercado local como en el internacional sin pedir autorización. Cuando los fondos están en el exterior (offshore), el mecanismo permite convertirlos a dólares y transferirlos internacionalmente según la estrategia del BCRA. Las regulaciones chinas, por su parte, imponen controles de capitales que condicionan la administración de esos recursos. “En el caso de China, es más atractivo tener la posición onshore con controles o offshore sin controles, según la situación”, precisó el funcionario. Así, cuando el BCRA deposita los fondos onshore, accede a mejores tasas de financiamiento.

La opción entre cuentas onshore y offshore responde a variables como el nivel de reservas, la liquidez y la estructura de pasivos del BCRA. Este esquema brinda cierta capacidad de ajuste ante las exigencias del contexto financiero internacional y las necesidades de gestión de reservas. Y en el último tiempo, Bausili logró recomponer el balance por medio del repo con banco internacionales que se anuncio en enero por USD 3.000 millones y el programa de compra de reservas que en lo que va del año ya se superó la meta de USD 10.000 millones que había fijado para 2026.

Las negociaciones por la renovación del swap no deben entenderse sin el costado de la relación comercial entre China y Argentina. “En el corto plazo, y siempre dentro de la esfera comercial, la dificultad con China proviene de otro lado: el enorme superávit externo que está buscando canalizarse hacia mercados donde tenga capacidad de penetración”, aseguró el economista Ricardo Carciofi en el informe Inserción internacional de Argentina: esta vez podría ser diferente para el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

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El trabajo afirma que hasta ahora las compras a China han sido funcionales a los objetivos del Gobierno, que desde 2024 y sobre todo en 2025, avanzó en la apertura comercial desmontando mecanismos no arancelarios. como medidas antidumping y controles de pago de importaciones.

“El proceso de apertura ha sido capitalizado principalmente por dos países: Brasil y China. Ha sido China el que más ha aumentado su participación en todo el espectro del menú importador: bienes de capital, insumos y artículos de consumo, incluyendo las compras por plataforma”, destaca el informe de Carciofi.

En 2025, precisa, las importaciones provenientes de China crecieron un 54,9% respecto a 2024, a un ritmo que duplica el de las importaciones totales y deja también muy atrás el aumento de las compras a otros grandes socios comerciales de la Argentina: Brasil, EEUU y Europa. Ante esa situación, destaca, “el Gobierno ha elegido no confrontar y ha renunciado a poner en práctica mecanismos de defensa comercial”.

De hecho, renovar el canje de monedas sería más bien un mecanismo de defensa financiera.

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Santiago Bausili

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ECONOMIA

Las consultoras coinciden: la preocupación de empresarios e inversores no es la economía, sino las elecciones de 2027

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Lentamente, los análisis políticos sobre la política en van prevaleciendo sobre los datos de la macroeconomía

La pausa que tuvieron las acciones de Inteligencia Artificial en el Nasdaq y el comportamiento de los bonos del Tesoro norteamericano junto al derrumbe del oro y de las criptomonedas afectó a la región incluyendo a la Argentina, donde el dólar subió 2,4% y las acciones no pudieron consolidar su recuperación.

Hoy el mundo no tiene los clásicos refugios del oro y los Bonos del Tesoro y los que amagaban ocupar ese lugar, como el Bitcoin y otras criptomonedas, enfrentan una de las crisis más importante desde su nacimiento.

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Los bonos del Tesoro de EEUU se fortalecieron y su rendimiento cedió a 4,5% por los mejores datos de empleo de la economía de EEUU que quita de la mente de los integrantes de la Reserva Federal cualquier intención de bajar las tasas de interés. Por el contrario, es posible que la suban en un futuro no muy lejano.

Esta situación fortaleció al dólar frente a las principales monedas del mundo. Es un estímulo indeseado porque detrás está el crecimiento de la inflación que se traducirá en tasas de interés más caras para la deuda argentina y la de los países de la región. El índice de Emergentes cayó 6,5% esta semana.

El escenario favorece al país con más dólares por exportación de petróleo, pero atenta contra otro objetivo central de la gestión de Javier Milei: lograr una inflación mensual que empiece con uno.

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Con todo, las consultoras focalizaron la política más que la economía. Les preocupan las internas del Gobierno más que el comportamiento de la economía.

EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, advierte que “falta más de un año para las elecciones presidenciales del 2027; sin embargo, en las charlas con inversores o en los coffee breaks de la convención del IAEF la pregunta que flotaba en el ambiente es qué puede pasar durante el período electoral y después de las elecciones. Es una pregunta relevante porque en política tiene vigencia aquella famosa frase de Bill Clinton: es la economía, estúpido. En otras palabras, si la inflación y el desempleo son bajos, lo más probable es que el Gobierno de turno gane las elecciones. Pero lo que está en la cabeza de muchos inversores es la pregunta inversa. Para que la economía ande bien hace falta que la política también lo haga. Y la pregunta que hoy prevalece en los pasillos es qué va a pasar con la economía si en las elecciones no le va bien a Milei. Todavía está fresca en la memoria la turbulencia cambiaria que vivimos en 2025 y el rescate agónico del gobierno de Trump para evitar una crisis cambiaria. Esa fue una elección de medio término. Ahora están en juego los próximos cuatro años”.

Bill Clinton definió la campaña electoral de 1992 en EEUU con su frase "Es la economía, estúpido". Aquí también tendría vigencia, pero leída al revés: cuánta impacta la política sobre la marcha de la economía
(AP Photo/Marcy Nighswander, File)
Bill Clinton definió la campaña electoral de 1992 en EEUU con su frase «Es la economía, estúpido». Aquí también tendría vigencia, pero leída al revés: cuánta impacta la política sobre la marcha de la economía
(AP Photo/Marcy Nighswander, File)

A partir de esa lectura, EconViews se hace tres preguntas: 1) cómo va a llegar la economía a las elecciones; 2) qué pasa con la política económica si pierde Milei y si 2027 puede ser una versión 2.0 de la turbulencia cambiaria que sufrimos en 2025; y 3) “en ese caso, que puede hacer el Gobierno para no tener que volver a apostar a un nuevo rescate salvador de una mano amiga”.

Según el informe, “es muy probable que la inflación siga bajando y que sea más estable, pero que sigamos lejos de una inflación de un dígito anual. Con respecto al crecimiento, lo más difícil es predecir si finalmente va a sentirse en los centros urbanos, donde hasta ahora se ha visto poco. Lo más probable es que algo mejore, pero no es claro si va a haber un derrame importante porque las inversiones se concentran en sectores de capital intensivos como minería y energía, donde el RIGI está ayudando. Una pregunta válida es si se puede armar algo equivalente al RIGI para otros sectores”.

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Tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales

En cuanto a la segunda pregunta, para EconViews “pareciera que una parte importante del espectro político no quiere una vuelta al populismo tal cual lo conocimos y seguramente va a mantener una política fiscal saludable y seguir apoyando las inversiones en minería y energía para generar dólares. Aunque un gobierno que no sea de LLA puede volver a políticas algo más proteccionistas, a darle algo más de participación al Estado en la economía, buscar una política cambiaria más activa, pero lejos de lo que fue el gobierno Kirchnerista. Un giro de 45° hacia el centro, lejos de uno de 180 grados. Por último, tenemos las dudas sobre qué puede pasar con el dólar, las reservas y el riesgo país en un año electoral. Seguramente habrá dolarización de portafolios y por momentos puede complicarse el acceso al mercado de capitales. Habrá que ver si el Gobierno toma medidas y se prepara para ello. Sabemos que va a mantener el cepo para limitar las compras de dólares de las empresas. Pero seguramente no va a alcanzar, que es lo que pasó el año pasado. Lo ideal sería que el Banco Central siga comprando dólares en el mercado en forma agresiva, que el Tesoro finalmente vuelva al mercado internacional y coloque este año lo que necesite para el año que viene (prefinancie) y tratar de evitar saltos en el tipo de cambio, para lo cual lo ideal es no dejarlo que se retrase. Tres medidas que ayudan a qué si uno se equivoca, lo haga desde el lado de la prudencia”.

La consultora FMyA, de Fernando Marull, señaló que la actividad en mayo “siguió débil, al igual que abril, a pesar de la baja en la inflación (mayo 2,1%), el rebote en salarios y menores tasas de interés en empresas (2,1% mensual). Para junio proyectamos menor inflación (primera semana 0,9% y 1,9% mensual, por ahora). Seguimos esperando rebote de la actividad para los próximos trimestres y +3.5% para 2026”.

estudio consumo Bain
La demanda de consumo no refleja aún una recuperación que disipe las dudas políticas sobre las elecciones de 2027

FMYA destacó que “también junio arrancó con el dólar un poco más movido, que obligó al BCRA (suponemos) a moderar la suba del tipo de cambio vendiendo bonos DL (dollar linked, atados a la devaluación) en vez de dólar futuro. Mas allá de este aumento, el mercado debiera seguir relativamente controlado, pero despertándose de a poco. Por el lado de la oferta, queda por vender mucha soja y dólares de Obligaciones Negociables. Pero también, tarde o temprano la demanda va a despertar, porque el carry trade (invertir en bonos o plazos fijos en pesos) dio buenas ganancias o por importadores. Igualmente, para mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo: recordamos que dieron de baja mucha cobertura cambiaria, compraron USD 10mil millones de reservas y bajaron la tasa de interés. Ese es el nuevo poder de fuego para evitar ruidos en el dólar”.

A mediano plazo, imaginamos que el BCRA y el Tesoro van a seguir acompañando la tendencia porque hoy tienen mucho poder de fuego para hacerlo

Sobre las inversiones en pesos, la consultora indicó que “el mercado sigue muy calmo a pesar del movimiento del dólar: LECAP paga entre 1,8 y 2% efectivo mensual a lo largo de la curva. Esta semana hay Licitación del Tesoro y veremos si cambia el menú de bonos en pesos y BONAR (no ofrecerá más BONAR 2027). Dos ideas: Si se confirma que en mayo volvió a bajar la inflación, el mercado migrará a tasa fija, desde CER y de a poco también el mercado buscará como dolarizarse: unos buscarán Bonos dollar linked, dólar futuros u Obligaciones Negociables – BOPREAL – Bonares que van atados al dólar. Los Bonos soberanos esperan nuevas noticias y las acciones vienen bien, al ritmo del petróleo y la baja del Riesgo País”. A su vez, mejoró la imagen presidencial y hay menos ruido mediático del caso Adorni y las internas del Gobierno. Pero para FMyA “no dejan de ser problemas políticos para prestarles atención, porque salen a relucir si hay malos momentos económicos. Faltan 12 meses para que arranque la previa electoral”.

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F2, que dirige Andrés Reschini, observa que “en lo que va del año el Tesoro está comprando al BCRA más divisas de lo que su capacidad de generar caja le permite. Hasta abril, último mes para el cual conocemos el resultado fiscal, habría comprado unos USD 2.252 millones por encima del resultado base caja dolarizado. Consiguió pesos mediante colocaciones de deuda y hoy, luego de la transferencia de utilidades del BCRA y recompra de Letras Intransferibles, el Tesoro posee depósitos en moneda extranjera por unos USD 2.932 millones. más pesos que al tipo de cambio de referencia equivalen a otros USD 8.800 millones. En total, en dólares equivalentes serían unos USD 11.700 millones contra vencimientos en moneda extranjera hasta fin de año por unos USD 11.200 millones, de manera que cuenta con municiones suficientes en divisa local pero la demanda de pesos aún se encuentra frágil y esto lo obliga a mantenerlos parkeados para no empujar al tipo de cambio”.

Sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real

El informe agrega que “en la primera semana de junio el dólar mayorista escaló 2,3% despertando algo de inquietud en el mercado. En futuros el volumen de operaciones no fue anormal pero el Interés Abierto creció algo más acelerado incrementándose en USD 472 millones contra el cierre de mayo. Donde sí se evidenció un salto en el nivel de operaciones, como señalamos durante la semana, fue en soberanos dollar linked, plaza en la que el BCRA ha preferido intervenir para no incrementar su posición vendida en futuros. Esta inyección de oferta de cobertura dejó como resultado una mejora en el atractivo de los sintéticos y probablemente haya contribuido a suavizar el alza en el spot. De todas maneras, con el desempeño del mayorista y los futuros es probable que las estimaciones para fin de año sean revisadas al alza, de mantenerse en esta sintonía”.

F2 indica que “sin acceso a los mercados internacionales de deuda tanto el BCRA como el Tesoro seguirán teniendo necesidades de divisas más allá de lo que establezcan las metas de FMI y sería riesgoso dejar apreciar más al tipo de cambio real, por eso continuará siendo relevante lo que suceda con el dólar a nivel internacional y las divisas de los principales socios comerciales como, por ejemplo: Brasil. Sumado a esto, el apoyo social de cara a las elecciones tendrá influencia en la demanda por cobertura cambiaria, tanto a través del spot como de futuros y dollar linked”.

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En tanto, en el overnite los negocios previos a la apertura de los mercados mostraban una recuperación del Nasdaq, el índice de las tecnológicas que estaba 0,40% arriba, mientras el S&P 500 subía apenas 0,07%. Son tendencias que no se sabe si se van a reafirmar en la madrugada. El oro estaba neutral y el petróleo subía más de 2% con el Brent en USD 96 por barril. Lo positivo es que el dólar estaba en baja frente a las principales monedas del mundo. No aparenta ser un buen escenario para países emergentes ni para la Argentina.

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