POLITICA
Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la toma del Instituto Perón

El juez federal Sebastián Ramos procesó al dirigente social Juan Grabois por liderar la toma del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, en junio del año pasado, y lo embargó por $5.000.000. Le atribuyó los delitos de violación de domicilio y resistencia a la autoridad.
El juez dio por acreditado que Grabois encabezó el ingreso al lugar —que estaba cerrado y custodiado— y luego alentó la permanencia pese a la orden de desalojo transmitida por la Policía, que llegó al lugar después.
El procesamiento, dictado el viernes, alcanza también al militante Valentín Peralta, que fue embargado por un millón de pesos.
El hecho ocurrió pasado el mediodía del sábado 7 de junio de 2025. Un grupo de exempleados, acompañados por distintos dirigentes políticos, como Grabois, tomó la sede, ubicada sobre la calle Austria, en el barrio de Recoleta, en protesta contra su cierre, el despido de sus empleados y una “posible” venta del edificio. Lo hicieron a través de Un Café con Perón, el bar lindero, que está conectado con el Instituto por una puerta.
De la toma -una “permanencia pacífica”, según los manifestantes- participaron también la legisladora Victoria Freire y la diputada nacional Natalia Zaracho.
Los manifestantes fueron desalojados un par de horas después por la Policía Federal y fuerzas de la Ciudad, que despejaron el edificio y la esquina y se llevaron detenido al dirigente, en medio de empujones y forcejeos.
Al ser indagado por el juez, a principios de mes, Grabois evitó declarar, pero se desligó del ingreso al lugar en un descargo que presentó su abogado, Nicolás Rechanik.
En el escrito, el dirigente sostuvo que llegó en calidad de abogado de una cooperativa y solo para mediar “institucionalmente”.
El juez no dio crédito a esa versión. Dijo en su resolución que los videos incorporados al caso muestran a Grabois en el patio interno del bar, luego avanzando por el pasillo que conectaba con el Instituto y, minutos después, ingresando al edificio encabezando al grupo de manifestantes, tras la caída de una placa de durlock y un ventilador.
“Dichas imágenes resultan elocuentes para desvirtuar los dichos de esa parte en tanto sostuvo que habría concurrido al establecimiento en su rol de abogado y con posterioridad al ingreso de los manifestantes”, dice Ramos en su resolución.
Valoró especialmente que el dirigente social hubiera posteado en sus redes sociales un mensaje convocando a “defender” el Instituto, que, según dijo, había sido “usurpado” por el “gobierno oligarca”.
En la causa intervinieron el fiscal Carlos Rívolo y el Ministerio de Capital Humano, en el rol de querellante.
Tras el procesamiento, el frente Patria Grande emitió un comunicado en el que calificó la medida como un “mamarracho jurídico”. “No nos vamos a dejar amedrentar por Milei y la mafia judicial de Lago Escondido”, sostuvieron.
La referencia alude al sobreseimiento que el juez Ramos ordenó sobre todas las personas que fueron investigadas por el viaje a Lago Escondido, incluido el ahora ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El descargo también asocia el procesamiento de Grabois con el llamado a indagatoria de José Luis Espert, una causa que tramita en San Isidro y se inició con una denuncia del dirigente.
“No hay dudas de que lo de Espert es solo la punta del iceberg de una red de lavado de dinero que, en caso de avanzar la investigación, se llevará puesto unos cuantos más”, dijeron.
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Presunto enriquecimiento ilícito y sus contratos con Grandio: cómo avanzan las causas judiciales contra Adorni

Las causas judiciales que tienen en la mira al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, continúan en pleno trámite y avanzan con distintas medidas de prueba ordenadas por la Justicia.
Si bien ninguna de las investigaciones llegó todavía a una definición de fondo, en las últimas semanas se produjeron movimientos que buscan determinar si existieron irregularidades vinculadas con su patrimonio y con un viaje realizado a Punta del Este durante el feriado de carnaval en un vuelo privado con toda su familia y el periodista Marcelo Grandio.
Negociaciones incompatibles con la función pública y dádivas
Uno de los expedientes que sigue en etapa de instrucción es el que investiga el vuelo privado a Punta del Este. Allí, se busca reconstruir las circunstancias en las que se realizó el viaje y establecer quién afrontó los costos.
En ese contexto, los investigadores analizan el vínculo entre Adorni y el empresario Marcelo Grandio, además de los contratos que este último habría mantenido con la TV Pública y otros organismos estatales. El objetivo es determinar si existió algún tipo de contraprestación indebida o si el pago del vuelo podría configurar delitos como una posible coima o una negociación incompatible con la función pública.
Por el momento, la causa continúa con la producción de pruebas y todavía no hay una definición sobre la eventual existencia de responsabilidades penales.
Presunto enriquecimiento ilícito
La otra causa por la que se investiga a Adorni es por presunto enriquecimiento ilícito y también registró novedades en las últimas horas. El fiscal Gerardo Pollicita ordenó una serie de medidas de prueba destinadas a reconstruir la evolución de su patrimonio.
La principal decisión fue solicitar a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAFI) un informe técnico sobre la evolución patrimonial tanto de Adorni como de su esposa.
Ese estudio será una de las pruebas centrales de la investigación, ya que permitirá comparar los ingresos declarados con la evolución de sus bienes —entre los que se cuentan un departamento en Caballito, una casa en Indio Cuá y ahorros en pesos y en dólares— y determinar si existen inconsistencias que requieran mayores explicaciones.
Una vez concluido el informe, el fiscal Pollicita evaluará sus resultados. En el caso de que sea favorable para Adorni, la causa podría encaminarse hacia un sobreseimiento. Pero si se detectan inconsistencias patrimoniales, la fiscalía podría requerirle una citación a declaración indagatoria, una decisión que luego deberá resolver el juez Ariel Lijo.
Leé también: El Gobierno busca reordenar la comunicación tras la parálisis por el caso Adorni: volverán las conferencias de prensa semanales
Por ahora, las investigaciones permanecen en etapa de instrucción y la Justicia continúa reuniendo pruebas antes de adoptar definiciones sobre la eventual responsabilidad de los involucrados.
El hermano de Manuel Adorni, también investigado
En paralelo, también avanza la investigación relacionada con el patrimonio de Francisco Adorni, hermano del funcionario, a quien el fiscal federal Guillermo Marijuan pidió indagar.
En ese caso, la Justicia analiza declaraciones juradas y documentación para establecer si existen elementos que permitan sospechar un posible enriquecimiento ilícito.
Manuel Adorni
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El Gobierno intenta un reseteo para dejar atrás más de 100 días de una lenta agonía

Crónica de un final anunciado. Después de 100 días de agonía, Manuel Adorni terminó ayer su corta vida política y con su caída se va buena parte del relato anticasta y la credibilidad del propio Javier Milei, su principal sostén en este tiempo. El letargo decisional con el que se movió el Presidente dejó incluso condicionada su autoridad. El empujón final lo precipitaron los propios y aliados que no encontraron más motivos para inmolarse por un simple jefe de Gabinete al que no le cerraban los papeles. Milei lo sostuvo hasta el minuto final.
Nadie podrá decir que Adorni cayó por acción de la oposición, que perdió con su salida el único eje discursivo sólido que había encontrado para frenar al Gobierno, con poca efectividad. Ganó Patricia Bullrich, la única que se atrevió a desafiar a los hermanos Milei y consiguió salir airosa, por ahora, de una jugada al filo de la lealtad, con desenlace incierto. Sumó puntos Diego Santilli, con su nuevo ascenso y la absorción de Interior, que se confirmará en las próximas horas, y quedó sumamente golpeada la estrategia de conducción política de la propia Karina Milei.
La caída de Adorni se precipitó el jueves, cuando el Senado levantó la sesión convocada por el oficialismo por falta de quórum. Fue el segundo ultimátum de la jefa del bloque libertario a la Casa Rosada. El primero había sido la semana anterior, cuando logró postergar la apertura del recinto y le dio tiempo al binomio presidencial para tomar una decisión. Eso no pasó. Sólo atinaron a acomodar el área de Comunicación, nombraron a un nuevo vocero, Adrián Ravier, y a un secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y dejaron a Adorni ahí, vaciado, pero en su sitial.

La relación entre el Senado y la Casa Rosada empezó a espesarse el martes, con el faltazo de Bullrich a las reuniones que le armó Karina a Adorni con un puñado de senadores. Todos a cara de perro. Los más nuevos fueron sin chistar. Los que ya tienen dos años en sus puestos lo hicieron a regañadientes. La foto puso a Karina al mando de la estrategia de darle el último respaldo al funcionario sin funciones. Leída con el diario del lunes, una estrategia completamente fallida que la dejó expuesta y sin red. Al otro día, Bullrich levantó sin aviso el informe de gestión previsto para el 2 de julio, y el jueves, con el peronismo en alerta, no le quedó otra opción que levantar la sesión que ella misma había convocado. Antes, se encargó de citar a la comisión de Asuntos Constitucionales para que iniciara el camino parlamentario de la remoción. Fue otro aviso. No a Adorni. A Milei, entonces, de viaje en España.
La decisión llegó al filo. Si nada cambiaba en la noche del sábado, en 15 días, la suerte de Adorni se consumía sin retorno en el fuego denso de quedarse con el título de ser el primer jefe de Gabinete en ser destituido del cargo en la historia reciente. Sería su récord, pero también el de Milei, que se alza ahora con la ingrata cifra de haberse comido a tres jefes de Gabinete en apenas dos años y medio. Ostenta el récord de recambio en el vértice del poder.
“Tienen que tomar una decisión, esto no se sostiene más”, le dijo Bullrich a Karina Milei el jueves, por teléfono. “Está el Presidente afuera, esperá a que vuelva”, le contestó ella. El viernes se desataron todos los rumores, que nadie frenó. Fue el día del estreno del nuevo vocero, que se limitó a presentarse y retomó paradójicamente la idea de la moral como política de Estado. Difícil maridaje el tono Ravier con el No odiamos lo suficiente a los periodistas (NOLSALP).

“Parece que se viene”, referían cerca de Bullrich, con cierta ansiedad, sobre la salida de Adorni. Lo recitaban como un canto. Ella cree que fue una “piedra en el zapato” y que su misión se cumplió, no sin consecuencias. “Controlen a Patricia”, fue la orden que bajó Karina. El miércoles instaló a Diego Santilli todo el día en el Congreso. El funcionario hace base en el despacho de Martín Menem. Desde ahí operó para sostener al todavía jefe de Gabinete. La desconfianza hacia Bullrich fue creciendo. Pueden dar cuenta dos senadores karinistas, Ezequiel Atauche y Agustín Coto, que remaron estos últimos 15 días las estrategias enfrentadas que salían de la Casa Rosada y que chocaban de lleno con las ideadas en el Senado. Ellos se plantaron en contra, por ejemplo, de que Bullrich avalara que no se necesitaban dos tercios de los legisladores presentes para avanzar con la moción de censura. Karina incluso mandó a armar otro grupo de Whatsapp. El bloque está roto. Atauche avisó previo a la sesión fallida: “La Casa Rosada va a seguir aguantándolo”. Finalmente, después de que todo se rompiera internamente, Milei aceptó soltarlo.
Nueva grieta
Más allá de Adorni, la relación a seguir será entre los fieles y los díscolos. Se abre una nueva grieta en el oficialismo. El caso deja secuelas. La encrucijada se traslada ahora a Bullrich. De cómo pueda recomponer la relación interna dependerá su futuro. Está claro que Milei no va a ceder su reelección. No dejará un plan B. Los pasos de la senadora dan cuenta de que más tarde o más temprano podría armar un espacio propio. Tiene con qué. Los radicales en el Senado son más bullrichistas que Bullrich, y ella mantiene la habilidad para juntar partes del PRO. En Diputados podría desarmarle el bloque a La Libertad Avanza después del pase, este año, de sus diputados a las filas violetas. “Con esto ella podría rearmar Juntos por el Cambio”, anticipan en el oficialismo, no sin temor a que una movida independentista los perjudique electoralmente.
Todos podrán decir que ganaron algo. Bullrich, porque fue la primera y única en diferenciarse públicamente. El PRO de Mauricio Macri y su arista libertaria, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, porque entienden que el tiempo que le dieron al Gobierno les dio la razón. La oposición más dura se alzará con el trofeo de haberle provocado el desgaste necesario en el parlamento para que el camino se cerrara esta misma semana.

El otro actor de poder fue la Justicia. La versión que más circuló en la previa a la decisión de la salida de Adorni indicaba que había existido un arreglo judicial para que el funcionario fuera llamado a indagatoria, y ese solo hecho político le abriera la puerta a Milei para anticiparse y tener una razón para obligarlo a dar un paso al costado. Sería indagatoria y plancha, sin mucho apuro por avanzar con celeridad. Algo así como sacarlo, pero con garantías de protección. El caso escandaloso de Martín Insaurralde es una muestra clara de que los tiempos judiciales superan cualquier límite imaginable. En esa versión, el acuerdo implicaba protección final para Adorni, más allá del avance que tuvo la causa hasta ahora. Se esperaba, de hecho, para esta semana un llamado a indagatoria en la investigación por presuntas dádivas, por el viaje a Punta del Este, que nunca ocurrió. Ese tramo de la investigación está cerrado.
Al Gobierno se le habían terminado las dilaciones. Pasado mañana estaba convocada la comisión de Asuntos Constitucionales en Diputados. Ahí el camino más rápido era discutir el proyecto de Esteban Paulón, que tenía giro solo a esa comisión. La oposición ya se había asegurado las 18 firmas necesarias: 13 de Unión por la Patria, 3 de Provincias Unidas, 2 de PRO y 1 de la UCR y podían sumar una más de Innovación Federal. Mauricio Macri dijo el viernes por la noche que su partido iba a votar a favor de la interpelación. Eso significaba que en dos semanas, Adorni estaba afuera por decisión de la oposición y los aliados.
Derrotado sí, paralizado no
Más allá del desgaste evidente de estos 100 días, cuando se juega por los puntos, el Gobierno sale airoso. Pasó esta semana cuando hizo fracasar la sesión especial pedida por la oposición. Pagó más costo el PRO que La Libertad Avanza. Y al otro día, llamó a sesión, obtuvo el quórum sin sobresaltos y le dio media sanción al Super RIGI, el esquema de amplios beneficios fiscales que, según denuncia la oposición, promete convertir a la Argentina en un enclave extractivista sin ningún control estatal. Si el Gobierno quiere, en 15 días lo tiene aprobado en el Senado.
Lo que demostró el caso Adorni es que más allá del escándalo, el Gobierno avanza a paso firme con políticas de fondo. No se trata de lo que tapa el Mundial. A esta altura, se trata de lo que tapó Adorni. En estos 100 días, la Casa Rosada avanzó con 150 pliegos de jueces y fiscales, la mayoría de ellos avalados por el peronismo en el Senado. Se dio el gusto incluso de no firmar el pliego aprobado de María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon que le valió otra de las diferenciaciones de Patricia Bullrich. Concesionó la hidrovía por 30 años, arrancó el debate por la nueva ley de sociedades, y está a punto de darle media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada que esconde la derogación casi total de la ley de tierras sancionada en 2011 y que ponía límites del 15% a la compra por parte de extranjeros. Las limitaciones pasarán a ser solamente para los Estados. Esto último fue lo que evitó el bloque del peronismo en el Senado cuando decidió no dar quórum el jueves pasado. Si habilitaba la sesión pedida por el oficialismo, los votos estaban para que se aprobara ese capítulo sin cambios. Sin Adorni, el panorama vuelve a complicarse para la oposición. Adorni, en algunos casos muy puntuales, como este, actuó como dique de contención. Sin ese factor, la oposición tiene todas las de perder.

Con este panorama a la vista, lejos de estar en retirada, el Gobierno aparece tras bambalinas en una avanzada sin precedentes. La rapidez con que la que mueven los verdaderos factores económicos de poder mundial evidencian que Adorni terminó siendo una anécdota. El maridaje entre Super RIGI, extranjerización de la tierra, sociedades automatizadas, el ingreso de la Argentina a Pax Silica y el desembarco de Peter Thiel en Buenos Aires es la muestra más acabada de esa avanzada del Gobierno que lo posiciona geopolíticamente pegado a Estados Unidos, sin poner ninguna condición.
El mercado y el peronismo explotado
El estreno del nuevo vocero económico se dio en medio de la suba de un 5% del tipo de cambio en junio. Según el último informe del Banco Provincia, “la menor oferta del sector agropecuario y la desaceleración de la emisión de obligaciones negociables explicaron buena parte de la suba”. A eso se sumó la depreciación del Real brasileño (+3,3% en junio), en un escenario adverso para las monedas emergentes a nivel global. La entidad supone que en contraste, “la moderación de las compras del Banco Central, que tuvo su segundo peor mes del año -solo detrás de enero- atenuó las presiones alcistas. “La autoridad monetaria compró USD 1.250 millones en lo que va de junio, casi la mitad que en mayo: USD 2.600 millones. Si bien acumula USD 11.000 millones en el primer semestre, la desaceleración de las últimas semanas puede marcar que la segunda mitad del año no será tan buena como la primera en materia de intervenciones en el mercado cambiario”.
El salto del tipo de cambio fue calificado como “leve viento de frente” por la consultora 1816. De todos modos, refleja positivamente la caída del precio del petróleo, que, supone, “ayudará a bajar la inflación más rápido” y destaca que el salario real privado registrado rebotó en abril tras 7 meses seguidos en baja. Es interesante que una de las referencias económicas más importantes del mercado reflejó que hubo casi nulo interés por la frase de Máximo Kirchner al sostener en Parque Lezama que la deuda debía ser reestructurada. “Indiferente”, calificó la reacción del mercado. Y a partir de ahí elabora hipótesis del escenario político económico. Entre las razones de que no tuviera rebote semejante amenaza ensaya que los inversores confían en la reelección de Milei y que incluso los grandes tenedores de bonos confían en que el principal candidato opositor tendrá otro discurso, algo así como parte de la batalla cultural mileísta ganada. Una de las razones con las que especula es que “la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político porque heredará superávit primario y porque, según estimaciones oficiales, las exportaciones de energía y minería serán unos USD 40.000 millones anuales superiores a las que había en la era de Alberto Fernández”.
El peronismo en llamas
La interna peronista desbordó. Máximo Kirchner inauguró la nueva etapa de confrontación. Lo que se decía hacia adentro, ahora se blanquea hacia fuera. La estrategia del diputado es presentar la candidatura de Cristina Kirchner. Muchos cerca de la ex presidenta, que tienen diálogo a dos bandas, se preguntan el por qué del lanzamiento anticipado y sin destino que hizo Máximo si Cristina juró a todos que no volvería a ser presidenta.

El plan del kirchnerismo de Parque Lezama parece ser Cristina candidata, Máximo conducción. No queda claro, una semana después, cuántos de los que fueron al acto seguirán apoyando esa consigna. Por el momento, Axel Kicillof volverá a mantenerse al margen de la respuesta. Trabaja incluso en desarmar el desafío del no pago de la deuda. La semana pasada, su ministro de Economía, Pablo López, estuvo en Nueva York reunido con fondos de inversión y tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires para garantizar el pago de los próximos vencimientos. Ya habían hecho algo parecido en el último viaje a España. Según la mirada del gobernador, el mercado no ve un problema en el frente financiero, sino en la consolidación del programa de Milei en el frente interno vía una microeconomía que no arranque y lo haga perder las elecciones.
El Gobierno cerró una semana muy dispar. La arrancó con números que muestran una mejora en la imagen presidencial y la cerró con la salida obligada de Adorni. En las más altas esferas oficiales se ven mejor que hace dos meses, cuando la inflación de marzo tocaba el 3,7% y la caída de Milei en los sondeos de opinión no encontraba piso. El último dato del Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la universidad Di Tella mostró una recuperación en junio de 3,9% respecto de mayo. En términos interanuales, el índice disminuyó 11,4%. Es el primer aumento en lo que va de 2026, señal de que el Gobierno necesita resetearse urgente.
Adrian Ravier,vocero presidencial,Casa Rosada,acto oficial,comunicación
POLITICA
Axel Kicillof ya admite un “punto de quiebre” con el kirchnerismo, pero ordenó no contestarle a Máximo

La avanzada explícita del kirchnerismo, con cuestionamientos directos a Axel Kicillof dentro de la interna del PJ, cayó como una bomba de profundidad entre los partidarios del gobernador, que empiezan a reclamarle que abandone su estrategia de no contestar las agresiones y definieron como un “punto de quiebre” la andanada que inició Máximo Kirchner en el Parque Lezama y continuaron Sergio Berni y Mario Ishii en el Senado bonaerense.
Según pudo saber , la mesa chica del axelismo -que integran funcionarios de su gabinete e intendentes del conurbano- sería propensa a “romper y enfrentar” al kirchnerismo, impulsar un adelantamiento electoral para 2027 y dar una “muestra de autoridad” que implique el desplazamiento de funcionarios de origen cristinista, como Florencia Saintout o Juan Martín Mena. Bajo evidente presión, el gobernador opta por poner paños fríos.
De hecho, fuentes cercanas a Kicillof aseguraron que en los dos encuentros que tuvieron lugar el viernes en La Plata -uno del Movimiento Derecho al Futuro y otro más reducido en la propia gobernación- se habló del “armado nacional y federal” en torno al proyecto presidencial del gobernador. “Nosotros vamos a seguir con tono propositivo y con la mirada puesta en un programa. Mientras ellos nos ponen como enemigos, los dejamos hablando solos”, remarcaron.
El propio Kicillof se los dijo a los dirigentes del MDF que lo escucharon en la capital provincial. “Nuestra agenda no es la confrontación”, sostuvo, pero lo matizó con una señal al kirchnerismo: “El próximo gobierno popular no puede tener presos políticos”, enfatizó. En esa categoría incluyó a la expresidenta Cristina Kirchner, al exministro Julio de Vido y a la expiquetera jujeña Milagro Sala. Los tres tienen condenas judiciales, pero Kicillof las considera políticas.
De todos modos, en el entorno del gobernador sostienen que para acercarse a hablar con Cristina Kirchner en San José 1111 deben darse “condiciones de igualdad, no de sumisión”. Lo dicen porque la última vez que estuvieron cara a cara, el 1 de octubre de 2025, Kicillof tuvo que escuchar de boca de la expresidenta “un listado de situaciones que la disgustaron”. Miden cada palabra, pero en buen romance se entiende que los reproches fueron altisonantes.
Drama político
“Para mí, Cristina es San Martín”. La frase resuena en los principales despachos de la gobernación, en La Plata, y no la pronuncia algún kirchnerista “patrulla perdida” que ocasionalmente pasa por allí. Pese a los cortocircuitos que pasaron de castaño oscuro, el que suele apelar a esa peculiar definición es el propio Kicillof. Sus interlocutores -los integrantes de su mesa chica- comprenden en ese mismo instante la dimensión del drama político que atraviesa.
El gobernador y pretendiente presidencial todavía lucha consigo mismo para asimilar que su “madre de la Patria” no lo elija para representar al peronismo el año próximo. Esa actitud de la jefa del PJ nacional le duele demasiado a Kicillof, no así los cuestionamientos públicos de Máximo, como los que le dedicó en el discurso de Parque Lezama. De hecho, para los axelistas más irreverentes el hijo de la expresidenta se encuentra en una etapa “trosco-fundamentalista”.
Esa caracterización no parece casual: una de las amenazas políticas que sueltan por estos días los kirchneristas es que están dispuestos a presentar un candidato propio en 2027, tal vez en alianza con la izquierda, con tal de no apoyar al gobernador. “Lo que hizo Máximo no fue llamar al diálogo con Cristina, porque él sabe que si hay voluntad política, el puente se hace en un minuto y basta con un WhatsApp, como pasó tras la muerte del Indio Solari”, recordaron.
En todo caso, lo que a Kicillof le interesaría es fijar con Cristina Kirchner -más allá de lo que piense Máximo- una agenda concreta, con orden de prioridades: la primera es confirmar que la candidatura presidencial del peronismo se dirima en una PASO; la segunda es avanzar con la re-reelección de los intendentes; la tercera es definir qué haría un gobierno del PJ con el RIGI y el Súper RIGI que impulsó con éxito Javier Milei; la cuarta es cómo afrontar la deuda externa.
Kicillof también buscaría discutir con Cristina Kirchner una estrategia para que el peronismo no vuelva a perder las elecciones presidenciales con los votos de rechazo en Córdoba, Santa Fe y Mendoza, entre otros grandes distritos del país. “Tenemos que revertir eso si queremos ganar la elección. ¿Qué les vamos a ofrecer a otros sectores para que no nos pase lo mismo que en 2023?“, preguntaron, con la mira en el cordobesismo y en partidos provinciales.
Desconfianzas
Todas esas preguntas, que aún no tienen respuestas, se registran en medio de un rosario de desconfianzas en el seno del principal partido de oposición que, en el caso de la provincia de Buenos Aires, llega al punto de afectar la gestión. Una protesta, con quema de neumáticos y destrozos incluidos en el ingreso a la municipalidad de La Plata, provocó sospechas cruzadas: algunos culparon a Juan Grabois, mientras que otros apuntaron contra Andrés “Cuervo” Larroque.
No es un tema menor, porque el intendente platense, Julio Alak, es uno de los aspirantes a la sucesión de Kicillof en la gobernación, pero son varios los que se anotan para esa competencia interna. En medio de estas rencillas, el nombre que nadie pronuncia por estos días en el peronismo es el de Martín Insaurralde. El exintendente de Lomas fue jefe de Gabinete de Kicillof por pedido explícito de Cristina Kirchner, pero nunca estuvo entre los preferidos del gobernador.
En cambio, otro nombre sorprendió y circuló profusamente en los últimos días, como un posible candidato outsider bajo el paraguas conceptual del peronismo: el del empresario de medios Daniel Hadad. No faltan los que interpretan que con la sola mención de su nombre, en el PJ buscan contrarrestar a otros eventuales candidatos sorpresa, como el banquero Jorge Brito, cuyas aspiraciones tampoco fueron confirmadas, pero las versiones se las atribuyen al macrismo.
Kicillof y sus partidarios entienden que todos los nombres que largan al ruedo como alternativas a su propia candidatura buscan esmerilar las posibilidades del gobernador. Lo mismo olfateaban con la aparición del pastor Dante Gebel, a quien dirigentes del peronismo vinculan a Sergio Massa, aunque él lo niega. “Con Sergio estamos bien, ya nos conocemos mucho”, aseguran en La Plata. El silencio del jefe del Frente Renovador recién se rompería tras el Mundial.
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