ECONOMIA
Alarma en la industria: el uso de la capacidad instalada está en su nivel más bajo en 14 años

Los niveles actuales de utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera encienden señales de alerta y reflejan el momento actual que atraviesa el sector: niveles de actividad deprimidos, fuerte heterogeneidad entre rubros y una porción significativa del entramado productivo interrumpidos. El indicador se ubica en valores mínimos de los últimos 14 años y plantea un escenario hacia adelante marcado por una recuperación limitada y desigual.
El dato más reciente marcó un 54,6% en febrero, por debajo del 58,6% registrado en el mismo mes del año anterior. Este resultado implica que casi la mitad del potencial productivo permaneció ociosa, una señal clara de la debilidad que atraviesa la actividad manufacturera.
El indicador expone una fuerte heterogeneidad, aunque con un rasgo dominante: la mayoría de los sectores opera con niveles de producción reducidos, plantas funcionando con menor intensidad y líneas interrumpidas y ajustes en los ritmos de trabajo, en un contexto en el que la demanda interna no logra consolidarse y la competencia externa gana participación.
Plantas funcionando con menor intensidad y líneas interrumpidas y ajustes en los ritmos de trabajo, en un contexto en el que la demanda interna no logra consolidarse
Según el economista de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, el sector atraviesa un escenario de “modo supervivencia”, con niveles de producción que no se registran desde 2009 -excluyendo 2024-. La caída en la utilización de la capacidad instalada resulta prácticamente transversal, aunque el mapa sectorial permite distinguir comportamientos muy dispares.

En ese contexto, la refinación de petróleo aparece como la principal excepción. Es el único sector que opera por encima de su promedio de los últimos 10 años y mantiene una tendencia creciente, con niveles que se acercan a los máximos de principios de los 2000. Este desempeño se vincula con el dinamismo del sector energético. Esta industria tiene un uso de sus instalaciones de 88,9%, según el Indec.
Del otro lado, los sectores más afectados son aquellos ligados a la construcción. Los productos minerales no metálicos, en especial los fabricantes de arcilla y cerámica, operan 47,3% por debajo del promedio del primer bimestre entre 2016 y 2023. La metalmecánica, por su parte, se ubica 22,8% por debajo de esa referencia, precisó Caprarulo.
También enfrentan retrocesos los rubros más expuestos a la apertura comercial. El sector de caucho y plástico muestra niveles 64,2% inferiores al promedio 2016–2023, con fuerte incidencia de la caída en la producción de neumáticos. Los productos textiles se ubican 44% por debajo de ese nivel (el dato de febrero fue 39,9%). En todos estos casos, la utilización de la capacidad instalada marca valores que no se registran desde 2002 o 2003, tras la crisis de la convertibilidad fija entre el peso y el dólar.

El sector automotor ofrece una de las imágenes más claras del desbalance actual. Mientras los patentamientos alcanzan niveles máximos desde 2018, la producción local no acompaña ese movimiento. Más del 80% de los registros mensuales corresponde a vehículos importados, en un contexto en el que el crédito prendario cae en cuatro de los últimos cinco meses. En ese marco, la producción de vehículos acumula una baja del 13,2% desde junio. El uso de la capacidad instalada de este sector en febrero fue de 38,9 por ciento.
Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, definió el nivel de utilización fabril como “muy bajo” y subrayó que el 54,6% implica que la industria opera apenas por encima de la mitad de su capacidad. En su análisis, describió una estructura escalonada entre sectores, con refinación de petróleo con niveles cercanos al 90%, luego actividades como papel y cartón y sustancias químicas, con valores en torno a dos tercios de su capacidad; y finalmente industrias metálicas básicas y alimentos, cerca del 60 por ciento.
Sectores como tabaco y productos minerales no metálicos se ubican en torno al 50%, en línea con la debilidad de la construcción. En el extremo inferior quedan la industria textil, la automotriz, el caucho y plástico y la metalmecánica, que enfrentan dificultades tanto por el lado de la demanda como por la competencia externa.
Sigaut Gravina destacó que estos sectores encuentran obstáculos para exportar y, al mismo tiempo, deben competir con importaciones más baratas, especialmente provenientes de China. Se trata de actividades con mayores dificultades para recuperar dinamismo en el corto plazo.
La industria manufacturera podría mostrar una recuperación moderada cercana al 1%, aunque con un perfil selectivo (Izquierdo)
Desde Abeceb, la economista Natacha Izquierdo dijo a Infobae que el indicador de uso de la capacidad instalada refleja un cambio en las decisiones empresariales, con compañías que optan por importar productos en lugar de sostener líneas de producción local. Ese giro genera una mayor capacidad ociosa y profundiza una brecha entre producción y ventas.
Izquierdo agregó: “Las empresas mantienen niveles de comercialización, pero reducen su actividad industrial, lo que impacta directamente en el uso de la capacidad instalada”.
Izquierdo remarcó: “Hacia adelante, vamos a encontrar que va a seguir habiendo un descalce entre producción y ventas, pero entendemos que la industria manufacturera, si bien en los primeros meses de 2026 acumula ya 6% caída, el panorama es muy heterogéneo entre las ramas, y lo que nosotros vemos es una recuperación moderada del 1% y muy selectiva”.
Además, añadió que “los dos sectores que muestran mayor crecimiento son refinación de petróleo, y eso se ve en el uso de la capacidad, y sustancias de productos químicos, y el resto tiene diversa magnitud”. En contraste, los más golpeados permanecen vinculados con los bienes de consumo durable, vehículos, maquinarias, equipos, productos textiles, explicó. Izquierdo reforzó que la industria automotriz se ubica cerca de un 30% por debajo del año anterior, mientras que la metalmecánica muestra una caída cercana al 20%. Ambos sectores también quedan lejos de sus máximos históricos.
Hacia los próximos meses, los analistas estiman que la evolución del sector dependerá de factores muy específicos. Claudio Caprarulo mencionó posibles recuperaciones en actividades vinculadas a minerales no metálicos, metalmecánica e insumos básicos, impulsadas por proyectos asociados a incentivos y por una eventual reactivación de la obra pública a través de concesiones.
Mientras no se consolide una recuperación sostenida de la demanda interna y de la competitividad sectorial vía reducción de la carga impositiva, difícilmente se observe una mejora sustancial (Caprarulo)
Caprarulo advirtió, no obstante, que el aumento de los costos en dólares y un frente fiscal más exigente configuran un panorama complejo para la construcción. También dijo que el sector automotor podría recibir cierto impulso de la desaceleración de la inflación y la baja de tasas de interés, en la medida en que favorezcan el crédito prendario. Aun así, el avance de los vehículos importados y la apreciación cambiaria se mantienen como factores de presión, al afectar la competitividad frente a Brasil y encarecer los costos locales.
“Mientras no se consolide una recuperación sostenida de la demanda interna y de la competitividad sectorial vía reducción de la carga impositiva, difícilmente se observe una mejora sustancial. En el contexto actual, incluso sectores con ventajas competitivas reales encuentran dificultades para sostener sus niveles de producción”, consignó el economista de Analytica.
En la misma línea, Natacha Izquierdo planteó que la industria manufacturera podría mostrar una recuperación moderada cercana al 1% y muy selectiva, con mejores perspectivas para la refinación de petróleo y los productos químicos, y desempeños dispares en las demás ramas.
South America / Central America
ECONOMIA
En una semana el J.P.Morgan cambió tres veces de opinión sobre la Argentina: la última contrarió el optimismo previo


- El contexto externo. Las tasas en Estados Unidos siguen subiendo y el Treasury a 10 años llegó a 5,20%, el nivel más alto desde 2007. Detrás de ese aumento están la suba del petróleo y, por lo tanto, de la inflación que, según casi todos los indicadores, ronda el 3,5% anual. Por ahora es difícil pronosticar una baja de tasas porque, además, persisten un elevado déficit fiscal y una economía que sigue mostrándose fuerte. Esta combinación implica un dólar más fuerte y menos apetito por riesgo, que le pega de lleno a la Argentina.
- El riesgo país que pasó de 400 a más de 600 puntos en solo dos meses. El nivel anterior probablemente descontaba un final de mandato demasiado optimista, y la corrección le complica al Gobierno el financiamiento del año que viene. Colocar deuda afuera no figuraba en el programa financiero presentado este año y hoy tampoco parece una opción. También se han complicado las colocaciones en dólares en el mercado local porque las tasas subieron y el Gobierno no está dispuesto a convalidarlas. Al mercado le preocupa cómo conseguirá el Gobierno los dólares para refinanciar la deuda si estas condiciones se mantienen. Falta mucho para las elecciones, pero la pregunta flota en el ambiente.
- El nivel de actividad, que no levanta cabeza. Si bien los sectores exportadores más competitivos siguen creciendo, por ahora derraman poco al resto de la economía. La caída de julio fue peor que la esperada y es casi un hecho que el tercer trimestre va a cerrar en recesión. Al mismo tiempo, los ingresos no terminan de recuperarse y el mercado laboral se deteriora, con más desempleo y más pobreza. Todo esto empieza a reflejarse en las encuestas”.
REUTERS/Vincent Alban
- Le dan al Gobierno mayores herramientas para enfrentar la volatilidad cambiaria que es razonable esperar el año que viene
- Mayor margen de maniobra a la administración a cargo desde diciembre de 2027 para enfrentar los vencimientos de deuda 2028 (que difícilmente puedan renovarse rápido en el mercado si el oficialismo no reelige).
ECONOMIA
La deuda soberana enfrenta vencimientos por USD 20.000 millones en 2027, en medio de la incertidumbre electoral

Al panorama hay que agregarle una rampante escalada de las tasas de interés de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en la zona del 5% anual, que no se daba desde 2007
La suba de tasas de Estados Unidos presionó a los bonos emergentes y al riesgo país que se acercó a los 600 puntos básicos

A la deuda soberana la vemos más para devengar tasa que para buscar ganancias de capital considerables, al menos hasta las elecciones (1816)
Un candidato opositor que mantenga las ideas económicas centrales podría favorecer una mayor compresión del riesgo país (Botto)

El Gobierno presentó el Presupuesto 2027, con supuestos de crecimiento e inflación algo exigentes y una meta de superávit primario de 1,3% del PBI (Puente)
North America
ECONOMIA
Javier Milei negó que la economía vaya a entrar en recesión: “Hay una desaceleración del ritmo de expansión”

El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
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