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Combustibles alternativos: ¿los aviones y barcos podrán funcionar con algas?

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Células verdes giran en torno a una cámara iluminada con luz roja, impulsadas por una cuchilla a través de agua burbujeante. Estas pequeñas células de algas marinas, llamadas gametofitos, se convertirán en una variedad de kelp de rápido crecimiento, parte de lo que alguna vez fue una iniciativa financiada por el gobierno para desarrollar biocombustibles sostenibles para el transporte en Estados Unidos.

La electricidad procedente de la energía solar y eólica puede impulsar automóviles; sin embargo, los barcos y las aeronaves funcionan en gran medida con combustibles líquidos elaborados con un alto porcentaje de petróleo o gasolina.

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Al quemarse, estos emiten dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que provoca el calentamiento global. El biocombustible, refinado a partir de material orgánico como plantas o algas, es una posible opción para cambiar la composición de los combustibles.

Un tipo de biocombustible proviene del kelp. Mediante un proceso que utiliza calor y presión para producir combustible, conocido como licuefacción hidrotermal, esta humilde alga podría impulsar barcos y aeronaves sin necesidad de ningún derivado del petróleo.

“Necesitamos otras fuentes de energía que sean sostenibles; no podemos depender únicamente del petróleo”, afirmó Scott Lindell, científico marino del Instituto Oceanográfico Woods Hole, a unos 90 minutos en auto al sur de Boston. “Difícilmente hay algo más simple, o que crezca tan rápido y de manera tan sostenible, como las algas marinas”.

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De la tierra al mar

Los biocombustibles existentes, como el etanol derivado del maíz, funcionan principalmente como aditivos de la gasolina. Los cultivos de maíz requieren tierras agrícolas, agua dulce y pesticidas, mientras que el kelp, en cambio, puede cultivarse en el océano con recursos mínimos.

Aunque cualquier bioetanol -ya sea producido a partir de maíz o de kelp- libera gases peligrosos al quemarse, como el acetaldehído, en general, estos combustibles producen menos gases de efecto invernadero en comparación con los derivados del petróleo.

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Investigadores como Lindell han logrado criar con éxito variedades de kelp que, en algunos casos, producen hasta tres veces más biomasa que las cepas convencionales. Sin embargo, las empresas energéticas se muestran reacias a invertir en proyectos de acuicultura a gran escala sin una demanda demostrada, y los agricultores dudan en ampliar la producción sin un comprador garantizado, lo que crea un círculo vicioso que ha frenado el desarrollo de la industria.

El interés de los gobiernos

Las granjas acuícolas actuales siguen siendo pequeñas y suministran kelp principalmente a restaurantes, empresas de cosméticos y productores de fertilizantes. Hauke Kite-Powell, ingeniero y analista económico en Woods Hole, señaló que ampliar la producción de kelp para sostener una economía de biocombustibles requeriría un apoyo gubernamental sostenido, más allá del sector privado.

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Aunque la volatilidad del precio del petróleo, impulsada en parte por conflictos internacionales como la guerra en Irán, ha provocado oleadas de renovado interés en la independencia energética, el respaldo del gobierno a opciones como el biocombustible fluctúa en Estados Unidos. En 2016, un programa dirigido por el Departamento de Energía se propuso desarrollar herramientas para la producción de biocombustible a base de kelp.

El programa, conocido como MARINER (Macroalgae Research Inspiring Novel Energy Resources, o Investigación en Macroalgas que Inspira Nuevos Recursos Energéticos), incluía proyectos que iban desde el desarrollo de cepas de kelp resistentes al calor, capaces de soportar el calentamiento de los océanos, hasta estudios sobre genomas de algas marinas. El Departamento de Energía suele respaldar proyectos exploratorios, de alto riesgo y alta recompensa, y los investigadores vinculados a MARINER indicaron que lograron avances, como aumentar los rendimientos del alga.

Investigadoras del Instituto Oceanográfico de Woods Hole analizan trozos de kelp en el laboratorio. Foto: AP

El programa reflejaba una iniciativa similar de prueba de viabilidad que comenzó en la década de 1970 y que se canceló rápidamente una vez que los precios del petróleo se estabilizaron. El laboratorio de Lindell, financiado por MARINER, se centró en mejorar el rendimiento del cultivo mediante la cría selectiva de kelp con cualidades deseables, como capacidades no reproductivas para evitar el cruce con kelp silvestre, de modo que, con el tiempo, los agricultores pudieran ampliar su producción del alga.

La financiación de Lindell a través de MARINER duró seis años y concluyó en 2024. Desde entonces, las oportunidades de financiación federal para investigación han sido menos numerosas y se han retrasado. Pero la necesidad urgente de energía sostenible sigue vigente, sostuvo. “No creo que las cosas hayan cambiado de manera increíble desde la primera crisis del petróleo”.

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Pocos mercados

Los agricultores señalan las dificultades para encontrar compradores constantes de kelp. Oliver Dixon, un cultivador de mariscos con sede en Point Judith, Rhode Island, cultiva el alga para complementar su negocio de ostras durante el invierno. Hasta este mes, espera cosechar alrededor de 4.500 kilogramos de kelp y vender la mayor parte a restaurantes locales y mercados de mariscos.

“Los compradores van y vienen; es bastante desalentador”, comentó Dixon. Su granja de 3,6 hectáreas (9 acres) es cientos de veces más pequeña de lo que se necesitaría para producir biocombustible y, sin una demanda comprobada del sector energético, no tiene planes de expandirse.

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Bren Smith, agricultor oceánico y cofundador de GreenWave, una organización sin fines de lucro que apoya a agricultores oceánicos, sostiene que el problema no es la falta de demanda, sino dónde tiene sentido económico el kelp: actualmente es más viable en productos como cosméticos o alimentos, en lugar de combustible, que sigue siendo uno de sus usos de menor valor.

“Ya hemos cometido este error antes, ¿no?”, expresó Smith, refiriéndose a las inversiones a gran escala en investigación del kelp enfocadas en la producción de combustible en lugar de los innumerables usos del alga. “Competir con la industria más avanzada técnicamente y subsidiada del planeta: la industria de los combustibles fósiles”.

Apuesta a largo plazo

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Aun con un comprador garantizado, ampliar el cultivo de kelp enfrentaría obstáculos regulatorios, según Kite-Powell. En Estados Unidos, las aguas costeras se priorizan en gran medida para la recreación, la pesca y la conservación, lo que dificulta obtener permisos para grandes proyectos de acuicultura. En contraste, países de Asia suelen priorizar extensas granjas de algas marinas, que a veces cubren bahías enteras.

Por ahora, la mayoría de las granjas en Estados Unidos siguen siendo pequeñas y cercanas a la costa. Dixon explicó que no puede obtener un permiso para mantener la infraestructura de su granja en el agua durante todo el año, lo que le obliga a retirar sus líneas y anclas cada primavera y reinstalarlas en otoño.

Trasladar las granjas más lejos de la costa podría permitir operaciones más grandes, pero introduce desafíos de ingeniería y ambientales, incluido el riesgo de que diversos animales marinos queden atrapados en ellas y la posibilidad de que el kelp cultivado compita con otras formas de vida marina para obtener nutrientes.

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“Todavía no comprendemos completamente cuáles podrían ser todos los efectos secundarios ecológicos de la agricultura oceánica a muy gran escala”, advirtió Kite-Powell.

Aun así, científicos como Lindell siguen confiando en que su trabajo se aplicará a una industria de biocombustibles en el futuro. En su laboratorio hay viales y matraces de vidrio con más de 2.600 cepas de kelp de azúcar recolectadas en toda Nueva Inglaterra, que él continúa estudiando y criando de forma selectiva con la esperanza de que la industria energética transite hacia fuentes renovables. Para él, los precios volátiles del combustible y la naturaleza finita de recursos como el petróleo apuntan a un cambio en el futuro.

“Llegaremos a darnos cuenta de que las cosas han cambiado en el mercado y que no podremos exprimir más petróleo de la tierra dentro de 30 años”, afirmó.

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Padres ejecutados, hijos raptados: la desaparición forzada de más de 50 niños salvadoreños en la “Guinda de Mayo”

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Una madre campesina y su hijo pequeño observan un río sinuoso, cuya mano se desvanece en el agua, simbolizando los ríos Sumpul y Gualsinga, con un helicóptero militar sobrevolando la escena. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estruendo de las hélices rasgaba el cielo plomizo de Chalatenango entre el 27 de mayo y el 9 de junio de 1982. No eran misiones de rescate; eran los helicópteros del ejército salvadoreño que descendían en las inmediaciones de los ríos Sumpul y Gualsinga para ejecutar el operativo militar “Limpieza”, conocido entre las familias sobrevivientes como la “Guinda de Mayo”.

Mientras las comunidades campesinas huían despavoridas entre la maleza para salvaguardar la vida, un engranaje estatal y militar se activaba con un propósito tan silencioso como estremecedor: separar a los hijos de sus padres mediante el terror, la muerte y el desarraigo.

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En total, 55 niños y niñas se desvanecieron en el torbellino de aquella ofensiva bélica. 44 años después, Margarita Zamora, especialista en investigación de la Asociación Pro-Búsqueda, revela en entrevista exclusiva con Infobae los detalles de una de las prácticas más macabras del conflicto armado salvadoreño: un modus operandi sistemático diseñado para el tráfico humano de menores, camuflado bajo el ropaje del auxilio humanitario.

“La práctica del ejército era asesinar a los padres y llevarse a los niños. De esa manera, no había nadie que los reclamara”, explica Zamora con una serenidad dolorosa. El desparpajo de las familias en la huida facilitaba la captura. Madres exhaustas que arrastraban a dos o tres infantes, cargando bebés en brazos mientras esquivaban las ráfagas de fusilería, se ponían en total vulnerabilidad.

Un emotivo poema de Jaime Joel Rivera Miranda que recuerda a las víctimas de la ‘Guinda de Mayo’. A través de la metáfora de las flores flotando en el río Sumpul, se rinde homenaje a las vidas perdidas durante el conflicto armado.

Al ejecutar a los progenitores en el terreno, las guarniciones militares transportaban a los sobrevivientes en helicópteros hacia sectores como La Sierpe o Victoria, en Cabañas.

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El horror militar daba paso inmediato a la burocracia civil. Los niños eran entregados a la Cruz Roja, a damas voluntarias y a orfanatos locales bajo actas falsas que declaraban un “abandono moral y material total”.

Se borraba su identidad y se catalogaban como huérfanos extraviados. “En ningún momento fueron extraviados”, enfatiza la investigadora. “Ellos no andaban paseando; andaban guindeando, corriendo para salvar sus vidas”.

Detrás del discurso institucional de “salvación” operaba una red clandestina integrada por abogados locales y altos mandos castrenses mencionando reportes históricos de entrevistas a miembros del Estado Mayor de la época que convirtieron el drama en un negocio millonario.

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Los trámites de adopción internacional se cotizaban entre los 5,000 y 15,000 dólares por niño. Abogados con rutas comerciales ya establecidas los distribuyeron por el mundo:

  • Francia
  • Italia
  • Estados Unidos
  • Suiza
  • Holanda
  • España
  • Inglaterra
  • Suecia.

Parejas extranjeras pagaban la cifra creyendo que auxiliaban a huérfanos desamparados, desconociendo que la sangre de los padres biológicos aún manchaba los expedientes de origen.

Ilustración en acuarela con mapa de El Salvador central, niños de espaldas, líneas a países como Francia, EE.UU. con siluetas de niños, y un helicóptero militar bajo nubes.
Ilustración en acuarela que representa la diáspora salvadoreña, con niños emergiendo de un mapa de El Salvador y líneas hacia países como Estados Unidos y España, bajo un cielo nublado y un helicóptero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desglose de las víctimas de la Guinda de Mayo, sistematizado recientemente por Pro-Búsqueda, reconstruye las identidades rotas del operativo.

La cifra exacta de infantes desaparecidos la componen 27 niños y 27 niñas. El último caso es el más perturbador: un bebé cuyo sexo se desconoce porque el ejército capturó a su madre embarazada en plena fuga, perdiéndose el rastro de ambos hasta el día de hoy.

Las edades de todos ellos oscilaban entre los cero y los diez años, al momento de ser arrebatados. De los 55 casos documentados en este operativo, Pro-Búsqueda ha logrado resolver 31 casos; 17 ya experimentaron el “abrazo postergado” al reencontrarse vivos con sus raíces familiares.

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Sin embargo, 13 han sido localizados fallecidos; la investigación confirmó que fueron ejecutados de forma masiva en un solo lugar aniquilado por las tropas, aunque la falta de voluntad judicial solo ha permitido la exhumación de seis de ellos.

El caso número 31 constituye una paradoja del trauma: un joven localizado en Francia, cuya identidad biológica fue confirmada mediante pruebas de ADN, pero de momento ha decido no reencontrarse con su familia biológica.

Rosa Rivera, sobreviviente, relata los desgarradores eventos de la «Guinda de Mayo» de 1982. Un operativo militar en Chalatenango que se convirtió en una masacre, dejando cientos de desaparecidos, incluyendo a muchos niños, cuyas familias aún buscan justicia.

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Aún quedan 24 nombres flotando en la incertidumbre absoluta de Chalatenango. Entre ellos se encuentran los expedientes de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz, un caso paradigmático con sentencia internacional que obliga al Estado salvadoreño a investigar el paradero y castigar a los responsables individuales de la masacre. Sin embargo, la impunidad se mantiene incólume.

“El principal obstáculo sigue siendo la negación del Estado a abrir los archivos militares. Los oficiales que participaron en estas masacres tienen la información; estos hechos no se borran de la memoria. Falta voluntad política para darnos la verdad”, denuncia Zamora.

Acuarela: libro abierto con siluetas translúcidas de niños y adultos en sus páginas, algunos con raíces. En la mesa, manchas de café, papeles arrugados y una pluma.
Una ilustración en acuarela representa siluetas translúcidas de adultos y niños con raíces sobre las páginas de un libro abierto, rodeado de papeles arrugados y una taza de café, evocando una reflexión sobre la identidad y la herencia familiar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los padres de las víctimas envejecen y mueren con las manos vacías. Ante esto, Pro-Búsqueda resguarda un banco de perfiles genéticos diseñado gracias al impulso pionero del padre Jon de Cortina (Q.E.P.D.) y el doctor Cristian Orrego.

Aunque los padres biológicos mueran, sus códigos genéticos permanecen listos para cotejar el ADN de cualquier adulto en el mundo que hoy, superando los 40 años, dude de su procedencia y sospeche haber sido un bebé extraído de la guerra salvadoreña.

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La búsqueda no cesa. Es el intento tardío pero firme de escribir las líneas de una página en blanco para decenas de identidades robadas que aún ignoran que, en un rincón de El Salvador, hay una raíz destruida que jamás dejó de esperarlos.



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Former Biden aide sounds alarm on Democratic party backing Platner as scandal deepens: ‘Dangerous game’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Former Press Secretary for First Lady Jill Biden Michael LaRosa said he has been «shocked» by the amount of Democratic support for Maine Senate candidate Graham Platner and that the Platner campaign reveals a line in the sand within the Democratic Party.

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«I am shocked at some of the people, some of the Democrats who I consider friends, being so all-or-nothing about this guy, and I don’t really understand why,» LaRosa told Fox News Digital. «He is not really representative of the values I would expect in a Democratic candidate, even by today’s standards. I’m a little surprised at the number of people who are circling the wagons just to beat Susan Collins.»

Despite criticism across the political spectrum over Platner’s resurfaced sexually explicit and vulgar online posts, including one mocking a Purple Heart veteran shot multiple times by the Taliban, and a tattoo of a Nazi symbol on his chest have drawn criticism across the political spectrum, Platner continues to lead in the polls.

LaRosa accused Democrats of brushing off serious concerns over Platner’s controversial past.

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DEMOCRATIC MAINE SENATE CANDIDATE GRAHAM PLATNER CONFRONTED BY MS NOW HOST ABOUT TATTOO CONTROVERSY

Former Press Secretary for First Lady Jill Biden Michael LaRosa warns the Democratic party is playing a «dangerous game» backing Maine Senate candidate Graham Platner. (Fox News Digital ; Joe Raedle/Getty Images)

«Democrats are playing a really dangerous game,» he said. «It’s really funny to me how selective and how short memories are in politics.»

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LaRosa added that he personally draws the line at backing «a Democrat who has Nazi tattoos,» adding that Platner was «just not for me.»

«I get it,» he said. «I want the Senate seat, I want Democrats to win, I want Chuck Schumer to be the majority leader, but I’m not willing to take anybody off the street to run just because they arouse some vibes in a few portions of the Democratic Party.»

LaRosa said five-term incumbent Republican Sen. Susan Collins is «much more my style than somebody who I consider kind of a performative economic populist like Graham Platner,» adding that Platner attended elite private schools that LaRosa’s «family certainly couldn’t afford.»

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«It’s kind of odd to hear him talk about the elite when he was educated by the most elite of New England prep schools,» LaRosa said.

LaRosa told Fox News Digital that he believes winning the election is «just not worth it» if it means supporting Platner.

KNIVES OUT FOR FETTERMAN: MAVERICK SENATOR JOINS LONG LINE OF DEMS PUNISHED FOR BREAKING FROM LEFT

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Platner is taking on Susan Collins in Maine

Graham Platner, Democratic candidate for U.S. Senate, speaks at a news conference Thursday, April 30, 2026, in Lewiston, Maine. (Robert F. Bukaty/AP PHoto)

«It’s his own behavior that disqualifies him. It’s his own history of rhetoric, of advocating for political violence, of mocking wounded U.S. soldiers shot by the Taliban. All of that stuff, it’s just not worth it for me as a Democrat.»

He said just because Platner is a Democrat does not mean he is qualified to serve in the U.S. Senate.

«That does not make him a good candidate,» he said. «It won’t make him a good senator. It just makes him a D. What’s the point in having a party if you don’t have standards anymore?»

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Despite Platner’s high polling numbers, LaRosa pointed to his experience campaigning in 2020 with former Maine House Speaker Sara Gideon, who repeatedly surged ahead of Collins in the polls before Collins won re-election in one of the most expensive races in state history, calling it a «cautionary tale.»

«Sara Gideon did not trail Susan Collins in a single poll,» he said. «Six years ago, our Democrat outpolled, outraised and outspent Susan Collins, and the state of Maine on Election Day chose both Joe Biden and Susan Collins by 9 points.»

Platner became the Democrats’ presumptive nominee in the June 9 primary to decide who will face Collins in November after two-term Gov. Janet Mills ended her campaign last month.

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More moderate stances that have drawn criticism from some Democrats, including Sen. John Fetterman’s support for Israel after the Oct. 7 Hamas attacks and criticism of Democrats’ handling of border security, «were extremely normal or mainstream in the Democratic Party» years ago but are now being used to purge strong candidates, LaRosa explained.

«We’re going to do to John Fetterman exactly what Trump is doing to candidates who opposed him or aren’t with him 100% of the time, and I don’t like it,» he said. «I don’t like that my party is going to target John Fetterman for simply having, holding and defending views that were extremely normal or mainstream in the Democratic Party.»

He said Democrats could be in for a «major disappointment» and that he personally would not «publicly support, give money to, contribute to or work for» Platner.

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MAINE GOV JANET MILLS DROPS OUT OF DEMOCRATIC RACE FOR SENATE, SIGNALING SHE STRUGGLED TO RAISE ENOUGH MONEY

Sen. Susan Collins speaking at a podium indoors

Sen. Susan Collins, R-Maine, addresses the press at Washington Crossing Inn in Washington Crossing, Pa., on Nov. 6, 2022. (Mark Makela/Getty Images)

«My party seems to think that this guy represents what the rest of America wants or what Maine voters want or what people outside of the Beltway actually want,» he said. «Democrats believe that Graham Platner seems to represent what people are yearning for and wanting outside of Manhattan and D.C.»

LaRosa said the decision is now up to the voters and «Maine now has the choice» to decide if Platner will represent «their values and their views and their anger and their frustrations.»

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«They now have the opportunity to vote for him or Susan Collins, and we, the Democratic Party, have given and provided Maine that choice for them, and so now they’re going to decide,» he said.

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Fox News Digital reached out to the Platner campaign for comment.

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Elecciones en Colombia: el país vota para consolidar o revertir la agenda política de Gustavo Petro

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El ambiente en las principales capitales y en las zonas rurales de Colombia es de una tensa expectativa. Las elecciones presidenciales de este domingo no representan una jornada electoral común; se han convertido en un auténtico plebiscito sobre el rumbo histórico de la nación con el reveló del presidente socialdemócrata Gustavo Petro.

Con las urnas listas, la ciudadanía se prepara para decidir qué modelo de sociedad guiará al país, en un escenario fragmentado donde conviven visiones ideológicas diametralmente opuestas y donde la agudizada violencia rural y urbana sigue siendo el examen definitivo para cualquier gobernante.

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Entre una baraja de 11 aspirantes presidenciales, las encuestas han mostrado una reñida carrera entre tres punteros: el oficialista Iván Cepeda que iría adelante como favorito y los opositores el líder de la nueva derecha Abelardo de la Espriella y la liberal Paloma Valencia. En cualquier caso existe firmemente la alternativa de una segunda vuelta que se definirá el 21 de junio.

“Colombia es un país que permanece profundamente dividido en temas sociales, económicos y políticos”, aseguró a The Associated Press el analista político Sergio Guzmán.

“Petro es una figura polarizante, pero no es impopular: cuenta con cerca del 40% de aprobación, según encuestas, y también tiene un muy alto rechazo entre algunos sectores”, agregó.

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Pero ese apoyo explicaría el fortalecimiento de Cepeda, que además ha enarbolado banderas liberales, defendiendo el capitalismo, la Constitución y el equilibrio de poderes, señales a la clase media centrista. Colombia, señalan los analistas, no es un país de izquierda, sino capitalista con un gobierno socialdemócrata que plantea un orden con mayor distribución del ingreso. Petro, sin embargo, es un líder polémico que ha hecho constantes declaraciones controvertidas, últimamente defendiendo al ex presidente Evo Morales, pese a la ofensiva golpista que lleva adelante contra el gobierno centrista de Rodrigo Paz.

Desde la perspectiva de los analistas tanto el presidente como Cepeda representan un sector político que busca consolidar el Estado Social de Derecho a través de reformas estructurales en salud, pensiones y la tenencia de la tierra.

Para sus defensores, Cepeda encarna la persistencia de una agenda enfocada en los derechos sociales y la salida negociada a los conflictos. No obstante, desde los sectores críticos se les acusa de promover un estatismo excesivo que debilita la confianza empresarial y de mostrar debilidad en la gestión de la seguridad ciudadana.

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El candidato a la Presidencia colombiana por el partido Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro. Foto: XINHUA

Las opciones en juego

Petro, quien militó en su juventud en una extinta guerrilla, logró hace cuatro años una victoria histórica para la centroizquierda. Una vez en el poder, ha buscado que su legado continúe porque asegura que cuatro años no fueron suficientes para un “cambio” que favorezca a los más vulnerables, alegando que la oposición no le permitió ejecutar todos sus proyectos.

Su gobierno logró que la pobreza monetaria -que se mide a partir de un mínimo de ingresos mensuales de 127 dólares- disminuyera pasando del 36,6% en 2022 al 31,8% de la población en 2024, según el último dato oficial disponible. Mientras que el salario mínimo mensual pasó de 309 dólares en 2022 a 554 dólares en 2026. A nivel diplomático logró un acercamiento crucial con el líder norteamericano Donald Trump que lo había acusado de narcotráfico, un cargo sobre el cual Washington no aportó evidencias.

Para Sandra Borda, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, no se trata tanto de un escenario de polarización, sino de un panorama político más amplio del que tuvo Colombia antes de que la centroizquierda fuera un jugador importante en las urnas, en un país gobernado tradicionalmente por la derecha dura o los centristas.

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Abelardo de la Espriella, en su discurso de cierre de campaña el domingo pasado en Medellín, Colombia. Foto: EFE

Como contrapeso radical, ha emergido con fuerza la figura del abogado De la Espriella. Catalogado unánimemente por los politólogos como un referente de la ultraderecha anarco capitalista, de moda en la región, el dirigente, admirador del salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, De la Espriella capitaliza el descontento, el miedo a la inseguridad y el rechazo a las políticas progresistas. Con un discurso de «mano dura», defensa de los valores tradicionales y apelando al nacionalismo, su propuesta promete restaurar el orden mediante el uso riguroso de la fuerza del Estado.

Sus críticos, sin embargo, alertan que sus posturas extremas podrían profundizar la polarización y debilitar el marco de los derechos humanos en las regiones más vulnerables.

En un terreno intermedio se ubica la senadora Paloma Valencia. Representando una alternativa de corte liberal en lo económico, Valencia enfoca su propuesta en el fortalecimiento de las libertades individuales, el libre mercado, el incentivo a la inversión privada y la reducción del aparato estatal.

También una lucha frontal contra la violencia que cambie el lema del oficialismo de “paz total” por “seguridad total”. Los analistas señalan que su discurso busca atraer al electorado empresarial y a las clases medias que desean un retorno a la ortodoxia económica y al respeto estricto de la propiedad privada, marcando una distancia institucional tanto del estatismo de la izquierda como de la estridencia de la ultraderecha.

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La senadora y candidata del Centro Democrático a la presidencia de Colombia, Paloma Valencia, muestra su boleta en Bogotá. Foto: EFE

Más allá de los debates económicos y las doctrinas de partido, las diferentes fuentes analíticas coinciden en un diagnóstico unánime: el reto definitivo del próximo gobierno es, y seguirá siendo, la violencia.

A pesar de los múltiples esfuerzos vastas regiones de Colombia (como el Pacífico, el Catatumbo y el Bajo Cauca) continúan atrapadas bajo el yugo de grupos armados ilegales, el narcotráfico y las disidencias. La violencia no solo se cobra vidas de líderes sociales y firmantes de paz, sino que carcome la legitimidad democrática al coaccionar a los votantes en las periferias.

Ninguna reforma económica será sostenible y ningún modelo socialdemócrata, liberal o de derecha podrá prosperar si el Estado no logra arrebatarle el control territorial a las economías ilegales. La seguridad y la paz no son banderas ideológicas, sino el requisito mínimo de supervivencia para la democracia colombiana.

Mientras el bloque socialdemócrata insiste en el diálogo social y la sustitución de economías ilícitas, la propuesta liberal aboga por el fortalecimiento de la justicia y la inversión, y la ultraderecha promete la asfixia militar de los criminales. Colombia vota en medio de promesas y temores, buscando una salida definitiva al laberinto de su propio conflicto.

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