ECONOMIA
Con exportaciones récord, la balanza comercial de marzo arrojó un superávit de más de USD 2.500 millones

Por una fuerte suba interanual de las exportaciones, que marcaron un nuevo récord, en marzo de 2026, la balanza comercial alcanzó un superávit de 2.523 millones de dólares. De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), con este resultado se consolida una tendencia de 29 meses consecutivos con saldo positivo. El valor total del intercambio comercial, que suma exportaciones e importaciones de bienes, ascendió a USD 14.766, lo que implicó un incremento del 16,6 por ciento.
Durante el tercer mes del año, las exportaciones sumaron USD 8.645 millones, registrando una suba del 30,1% en comparación con marzo de 2025. “Este ascenso fue impulsado por un alza de 25,3% en las cantidades exportadas, y en los precios de 3,9%. La serie desestacionalizada se elevó 19,8% y la tendencia-ciclo, 1,2% en comparación con el mes anterior”, explicó el Indec.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en su cuenta oficial de X que durante el tercer mes del año, las exportaciones de bienes “alcanzaron un nuevo récord histórico”. “Asimismo, se registró un récord de exportaciones de Combustibles y Energía, alcanzando un superávit comercial energético de USD 1.090 millones, el mayor de la historia para un mes individual”, subrayó el titular del Palacio de Hacienda.
Por el lado de las compras al exterior, las importaciones totalizaron USD 6.122 millones, lo que implicó un incremento interanual del 1,7%. “Esta suba se atribuyó a la suba de los precios de 5,8%, ya que las cantidades disminuyeron 3,7%. La serie desestacionalizada y la tendencia-ciclo registraron un incremento de 0,4% y 0,2% respectivamente, en comparación con febrero de 2026″, precisó el Indec.
Durante el período analizado, todos los sectores exportadores presentaron incrementos en comparación con el mismo lapso del año previo. Los Productos Primarios alcanzaron los USD 845 millones, lo que representa una suba del 56,2%. En este grupo, los volúmenes exportados crecieron 62,7%, mientras que los precios cayeron 3,8%. Dentro de esta categoría, los cereales sobresalieron con un aumento de USD 421 millones.
Las Manufacturas de Origen Industrial sumaron USD 502 millones más en la comparación interanual, lo que equivale a un alza del 26,4%. Tanto las cantidades como los precios subieron 13,6% y 10,8%, respectivamente.
El rubro Combustibles y Energía marcó un récord al alcanzar los USD 1.235 millones, con un crecimiento de USD 232 millones respecto de marzo de 2025, es decir, una variación del 23,2%. Este resultado estuvo vinculado principalmente al mayor envío de carburantes y petróleo crudo. El volumen exportado subió 29,1%, aunque los precios bajaron 4,5%. Si bien el precio internacional del petróleo crudo muestra una tendencia al alza, los valores reportados para marzo se corresponden con operaciones aduaneras iniciadas hasta 45 días antes de la fecha de exportación.
Las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario alcanzaron los USD 2.659 millones, lo que implica un aumento del 18,9% frente al mismo período del año anterior, con un incremento de USD 423 millones. En este caso, los precios subieron 9,7% y las cantidades, 8,5 por ciento.

En marzo, las importaciones sumaron USD 6.122 millones, lo que implicó un aumento de 1,7%, equivalente a USD 103 millones más que en el mismo mes de 2025. Los precios se incrementaron 5,8% y las cantidades descendieron 3,7%. El uso con mayor crecimiento fue Resto, que agrupa bienes ingresados por servicios postales (courier), con una suba interanual de 105,9%. El rubro que más creció, tanto en porcentaje como en valores absolutos, fue alimentos y bebidas básicos para la industria, con un aumento de 61,7% y USD 171 millones.
Las compras de Vehículos Automotores avanzaron 17,3%, lo que significó USD 68 millones adicionales. Las cantidades subieron 26,4% y los precios cayeron 8,8 por ciento.
Las importaciones asociadas a Bienes Intermedios alcanzaron los USD 2.177 millones y registraron un alza de 10,2% respecto de marzo de 2025. Las cantidades aumentaron 9,2% y los precios 1,2 por ciento.
Los Bienes de Consumo lograron una variación positiva de 6,6%, equivalente a USD 57 millones más, en comparación con el mismo período del año anterior. Las cantidades crecieron 4,0% y los precios 2,8%. En Bienes de Capital, se verificó un incremento de 4,5% y USD 52 millones, asociado a un aumento de 8,0% en los precios, ya que las cantidades bajaron 3,1 por ciento.
El rubro Combustibles y Lubricantes experimentó una baja interanual de USD 91 millones y una caída de 38,5%, por la disminución de 31,0% en los precios y 10,2% en las cantidades. Por último, las compras de Piezas y Accesorios disminuyeron 18,1%, con una reducción de USD 240 millones frente a igual mes del año anterior. Las cantidades descendieron 28,1% y los precios subieron 14,3 por ciento.
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ECONOMIA
Cuánto cobran los empleados de comercio en junio 2026 con el pago del aguinaldo

El mes de junio trae un nuevo ajuste en los salarios de los empleados de comercio, junto con el cobro del medio aguinaldo, lo que impacta de manera directa en el ingreso mensual. La aplicación de la última etapa del acuerdo paritario firmado entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) y las cámaras empresariales del sector representa una actualización clave para quienes trabajan bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75.
El incremento salarial vigente, definido en la negociación paritaria más reciente, contempla una recomposición total del 5% sobre las escalas básicas. Esta mejora se distribuyó de manera escalonada, con una suba del 2% en abril, seguida por dos tramos de 1,5%, uno en mayo y otro en junio. Así, los haberes de este mes reflejan el último tramo acordado, lo que consolida un nuevo piso salarial para todas las categorías del sector.
El acuerdo no solo prevé aumentos porcentuales. Durante el trimestre, los empleados de comercio también acceden a un bono extraordinario total de $120.000. Este monto se compone de una suma fija de $100.000, que se distribuyó en los meses previos, y un adicional de $20.000 que se incorpora en abril, mayo y junio. Según la grilla oficial difundida por FAECYS, los valores salariales para junio ya incluyen estos importes no remunerativos, aunque la liquidación del aguinaldo se realiza de manera independiente.
La liquidación salarial de junio muestra que prácticamente todas las categorías superan el millón de pesos en bruto. La estructura de haberes varía según el puesto y la antigüedad, pero cada categoría recibe los ajustes y adicionales correspondientes. La infografía central de la nota detalla los valores específicos para cada función, permitiendo una consulta rápida y visual de las diferentes escalas.
El Sueldo Anual Complementario (SAC) o aguinaldo corresponde al 50% de la mayor remuneración mensual bruta percibida entre enero y junio. Esto incluye el sueldo básico, los adicionales, las comisiones, las horas extras y todas las sumas remunerativas habituales. Para quienes no hayan trabajado el semestre completo, el cálculo se realiza de manera proporcional, dividiendo el mejor sueldo del período por 12 y multiplicando ese resultado por la cantidad de meses efectivamente trabajados.
El pago del aguinaldo está regulado por la ley 27.073, que fija como fecha límite para el cobro el 30 de junio. Este año, el plazo máximo recae en martes, pero la normativa otorga a las empresas hasta cuatro días hábiles adicionales para completar la acreditación, lo que puede postergar el pago hasta el lunes 6 de julio. Este margen busca facilitar la gestión administrativa de las liquidaciones.
Además del aumento porcentual y del bono extraordinario, el acuerdo incluye sumas no remunerativas que se incorporan en la liquidación mensual. Estos montos no generan aportes jubilatorios ni contribuciones patronales, pero influyen en el cálculo de conceptos como presentismo, antigüedad, horas extras, vacaciones, indemnizaciones y el propio aguinaldo.
A modo de ejemplo, si un trabajador recibe adicionales por manejo de caja, comisiones o presentismo, estos importes también se suman para determinar el monto final del SAC. Quienes están empleados bajo jornada reducida, horario parcial o presentan ausencias injustificadas perciben los incrementos y sumas adicionales de forma proporcional al tiempo trabajado.

El entendimiento firmado entre FAECYS y las cámaras empresariales incluye una cláusula de revisión salarial para junio. Ambas partes se comprometieron a reunirse durante este mes para analizar la evolución de la inflación y el impacto sobre las escalas salariales. El objetivo declarado consiste en sostener el poder adquisitivo de los trabajadores frente al aumento del costo de vida y mantener actualizados los valores en función de las condiciones económicas.
Las sumas no remunerativas acordadas hasta junio se incorporarán al salario básico recién a partir de julio de 2026. Además, el convenio establece un aumento en la contribución patronal destinada a la obra social del sector, que pasó de $8.500 a $28.000 mensuales por cada trabajador comprendido en el convenio.
La negociación incluyó a la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Unión de Entidades Comerciales. Todas las actualizaciones y sumas extraordinarias tienen alcance nacional y afectan a los trabajadores encuadrados en el convenio colectivo mencionado.
El acuerdo garantiza que todos los empleados de comercio registrados accedan en tiempo y forma a los incrementos, bonos y al pago del aguinaldo. Los detalles sobre fechas de pago, montos y condiciones particulares pueden consultarse en los recibos salariales y a través de los canales oficiales del sindicato.
Al recibir la liquidación de junio, es fundamental revisar que se hayan incorporado los ajustes salariales, el bono extraordinario y el monto correspondiente al medio aguinaldo. Las sumas no remunerativas deben figurar de manera diferenciada, ya que impactan en el cálculo del SAC, pero no generan aportes previsionales.
El recibo debe detallar el salario básico actualizado, los adicionales, las sumas fijas y el desglose del SAC, permitiendo así verificar que la liquidación respeta lo acordado en la paritaria vigente. En caso de dudas o diferencias, los trabajadores pueden consultar con su delegación sindical o con el área de recursos humanos de la empresa.
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ECONOMIA
La inflación desaceleró, pero no la canasta básica: los aumentos más lejanos a la media y qué se proyecta para el resto del año

Argentina atraviesa un proceso de desaceleración inflacionaria que, aunque visible en las góndolas, está lejos de ser uniforme. Mientras algunos alimentos que el año pasado subían a ritmo acelerado empezaron a calmarse, otros que parecían controlados volvieron a presionar al alza.
El panorama que surge de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) es el de una economía en transición: con señales alentadoras pero también con tensiones que los especialistas no pasan por alto.
Los analistas del mercado destacan que entender qué hay detrás de cada precio es entender, en parte, qué puede esperarse en los próximos meses.
Entre abril de 2024 y abril de 2025, el promedio de los productos relevados por el Indec en supermercados subió 42,1%. En los doce meses siguientes, de abril de 2025 a abril de 2026, ese promedio bajó a 32,4%, aunque esconde disparidades en el desagregado de cada rubro.
Entre los productos que más moderaron su ritmo de aumento aparecen algunos de consumo cotidiano. Los huevos, por ejemplo, habían subido 53,5% en el primer período y prácticamente no registraron variación en el siguiente: apenas 0,1%. La manteca pasó de aumentar 42,6% en un año a subir un 17,3% en el otro, y el café molido fue de un incremento del 62,7% a 26,5 por ciento.

El cuadro tiene su contracara. La carne picada común, que ya había subido 49,5% entre abril de 2024 e igual mes de 2025, aceleró su ritmo y llegó al 57,2% en los siguientes doce meses. El aceite de girasol pasó de tener una suba anual de 36,7% a incrementarse 53,8%. Y la harina de trigo, que prácticamente no había subido entre 2024 y 2025 (2,9%), registró un alza del 15,3% en el último año.
Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, apunta a dos factores centrales para explicar el comportamiento del precio de los cereales y de la carne:
- “Internamente, las panaderías trasladaron a los mostradores el aumento de tarifas, combustibles y costos logísticos. A eso se sumó el contexto internacional: los precios mundiales registraron subas impulsadas por disrupciones geopolíticas y el encarecimiento de los fertilizantes.
- ”En el caso de la carne vacuna, la fuerte suba responde a la normalización de un mercado que mantuvo sus precios rezagados tras cuatro años de severas políticas intervencionistas. Entre 2019 y 2023, se aplicaron restricciones a las exportaciones, cupos y señales contradictorias que desincentivaron la inversión y destruyeron la previsibilidad del sector. A eso se sumó la sequía, que eliminó 1,4 millones de terneros y achicó la oferta disponible. El resultado fue un mercado con demanda firme -tanto interna como externa- y menos cabezas para abastecer».
José Vargas, director de Evaluecon, dijo a Infobae: “Algunos alimentos no reaccionan de igual manera porque sufren sobreoferta, se cae la demanda o dependen más del consumo doméstico”.
Muchas empresas prefirieron hacer más promociones, dar bonificaciones o resignar márgenes de ganancia (Vargas)
Vargas agregó: “La marcada pérdida de poder adquisitivo de los salarios le puso un tope a la remarcación, por lo que muchas empresas prefirieron hacer más promociones, dar bonificaciones o resignar márgenes de ganancia”.

“Los bienes transables se frenaron más rápido porque se estancó el dólar, se desplomó el consumo y afectó también el aumento de importaciones”, precisa Vargas. En contraste, los servicios continuaron subiendo con más fuerza por la indexación y el reacomodamiento de costos.
Una de las variables que más preocupa a los especialistas de cara a los próximos meses es el comportamiento de los precios regulados. La nafta súper, por ejemplo, que había subido 34,8% entre abril de 2024 y abril de 2025, registró un aumento del 70,4% en los doce meses siguientes.
Vargas fue directo: “El ajuste de subsidios va a seguir impactando mucho de manera directa en luz, gas, transporte y combustibles. Y de manera indirecta a través de empresas que trasladan sus mayores costos en logística, producción y distribución. Las tarifas tienen un efecto multiplicador muy importante”.
El ajuste de subsidios va a seguir impactando mucho de manera directa en luz, gas, transporte y combustibles. Y de manera indirecta a través de mayores costos en logística, producción y distribución (Vargas)
“Los precios de los alimentos son muy sensibles al transporte, combustible, electricidad, cadena de frío, fertilizantes y envases. Por eso los aumentos de combustibles y energía terminan yendo directo al precio final”, contó el director de Evaluecon.

Neufeld proyectó que “los rubros que aumentarán por encima del promedio en los próximos meses serán vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, y transporte. Le asignamos una probabilidad relevante a que los precios en surtidores sigan fuertemente presionados por el bloqueo en el estrecho de Ormuz y su impacto en el costo energético global».
El economista de Fundación Libertad y Progreso agregó: “Las decisiones que tome el Estado sobre cómo absorber ese shock, vía subsidios o traslado a precios, serán determinantes”.
Maximiliano Gutiérrez, responsable de la sección Monetaria-Cambiaria del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), analiza la estrategia macroeconómica del Gobierno y destaca: “La desaceleración inflacionaria no es casual: responde a una corrección de los desequilibrios monetarios que durante años alimentaron la suba de precios”.

“Los procesos inflacionarios persistentes, como el que venimos experimentando desde hace años en Argentina, se originan cuando sobra dinero en la economía; es decir, cuando la oferta de dinero crece a un ritmo superior a su demanda de pesos”, explica Gutiérrez.
La notable desaceleración que comenzó en 2024, dice el economista del Ieral, “responde a la corrección de este exceso: una tasa de emisión monetaria que fue desacelerando a lo largo del año y una recuperación sostenida en la demanda de pesos.”
Ese aumento en la demanda de pesos tiene, para Gutiérrez, una causa principal: la consolidación del equilibrio fiscal como pilar de la gestión. Al cerrar la canilla del financiamiento monetario del déficit, el Gobierno eliminó una de las principales fuentes de emisión.
El equilibrio fiscal se ha erigido como un pilar identitario de la gestión Milei y por ende permite mantener cerrada la vertiente de emisión monetaria para financiar las necesidades del gobierno (Gutiérrez)
“El equilibrio fiscal se ha erigido como un pilar identitario de la gestión Milei y por ende permite mantener cerrada la vertiente de emisión monetaria para financiar las necesidades del gobierno”, sostiene. A eso se suma la recuperación de la actividad económica, que también incentivó la demanda de pesos por razones transaccionales.
De cara a lo que viene, Gutiérrez plantea dos escenarios posibles:
- En el optimista, donde la demanda de dinero supera las expectativas iniciales, “la inflación punta converge hacia el 18%/19% anual”.
- En el pesimista, donde esa demanda crece poco, “la inflación se mantendría en niveles cercanos al 30% anual”.
En cualquiera de los dos casos, remarca Gutiérrez: “La inflación de este año se estima que será menor a la de 2025 y sustancialmente inferior a la de los años precedentes. La clave, estará en la capacidad del Banco Central de calibrar sus intervenciones».
José Vargas considera probable que la desaceleración continúe, pero de manera más lenta y con altibajos: “Consideramos una convergencia hacia un 2% mensual promedio hacia fines de 2026”.
Sin embargo, el analista advierte que persisten factores que pueden acelerar el aumento del índice: “Ajustes salariales, reacomodamiento de tarifas, pass-through cambiario, indexación de contratos y fundamentalmente la incertidumbre electoral 2027”. Por todo eso, descarta la posibilidad de una inflación mensual que empiece con cero: “Argentina tiene mucha inercia y no hay estabilidad cambiaria sostenible”.
Julián Neufeld proyecta una inflación en torno al 26% para el corriente año. “Prevemos una rápida profundización del proceso desinflacionario, con variaciones mensuales que comiencen con ‘uno’ a partir del segundo semestre y tiendan a acercarse a ‘cero’ hacia diciembre sin llegar a alcanzarlo todavía.” Esa proyección, aclara, está sujeta a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a las decisiones de política energética que tome el gobierno.
En cuanto a qué productos podrían seguir corriendo por encima del promedio, los analistas consultados apuntan en la misma dirección: los servicios regulados. Vargas también menciona carnes y lácteos “por suba de costos domésticos, recomposición del precio internacional y exportaciones”.
Del otro lado, entre los que podrían quedarse más quietos, enumera frutas y verduras -dependen de las condiciones climáticas-, productos masivos con consumo deprimido, indumentaria y electrónica importada.
Según la encuesta de expectativas de inflación elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella -que en mayo relevó a cerca de 1.000 personas en los principales centros urbanos del país-, los argentinos esperan que la inflación alcance el 37,5% en los próximos doce meses, un valor 3,5 puntos porcentuales por encima de lo que estimaban el mes anterior. La mediana se ubicó en 30%, sin cambios.
Las expectativas subieron en las tres regiones relevadas: en el Gran Buenos Aires treparon de 35,6% a 42,2%, y en los hogares de menores ingresos pasaron de 35% a 41,7%. Los analistas privados, en tanto, son más optimistas: el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indica que el consenso de las consultoras prevé una inflación anual de 30,5% para 2026. El FMI, en su último informe de staff, proyectó un 25 por ciento.

Para los expertos, las expectativas de inflación no son un dato menor: cuando los consumidores anticipan aumentos, tienden a adelantar decisiones de consumo y las empresas encuentran más margen para remarcar. En un proceso de desinflación, anclar esas expectativas es tan importante como la variación del índice mensual del Indec.
Vargas resumió así su escenario base: “Inflación descendente, pero con pisos relativamente altos, y con regulados y algunos alimentos todavía corriendo arriba del promedio durante el resto del año”.
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ECONOMIA
La UIA anticipó una nueva caída de la actividad industrial en abril y alertó por la debilidad de varios sectores

La actividad manufacturera volvió a mostrar señales de debilidad en abril. Según las estimaciones difundidas por la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción industrial registró una caída interanual de 0,7% durante el cuarto mes del año y una baja de 0,4% frente a marzo en la medición desestacionalizada. El dato es un anticipo y forma parte de un informe de coyuntura elaborado por el Centro de Estudios de la entidad (CEU), que relevó indicadores de consumo de energía, producción sectorial y comercio exterior.
El documento sostuvo que “los primeros datos disponibles de abril indicaron mayoritariamente una baja respecto al mes anterior”. La UIA elaboró esa estimación a partir de datos de cámaras empresariales, organismos públicos y privados y consultas a referentes industriales.
Entre los sectores con peores resultados apareció nuevamente la industria automotriz. La producción de autos cayó 3,9% mensual, afectada por una menor dinámica de ventas al mercado interno. El sector automotor también mostró un desempeño negativo en el acumulado del primer cuatrimestre frente al año anterior, con una caída de 18,6%, mientras quedó 12,1% por debajo de los niveles de 2022.
El informe también mostró una retracción en la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales. Ese indicador cayó 2,9% frente a marzo, aunque en la comparación acumulada del primer cuatrimestre mostró una mejora de 5,5% frente a 2025. Sin embargo, el consumo energético industrial todavía se ubicó 4,6% por debajo de 2022.

La actividad vinculada a la construcción presentó resultados dispares. Los despachos de cemento registraron una baja mensual de 5,7%, mientras que el Índice Construya mostró una suba de 5% frente a marzo. Pese a ese rebote, ambos indicadores continuaron muy rezagados respecto de años anteriores. Los despachos de cemento quedaron 22,5% por debajo de 2022 y el Índice Construya acumuló una caída de 30,3% frente a ese mismo año.
En el segmento de alimentos y bebidas también aparecieron caídas durante abril. La producción láctea retrocedió 5,3% mensual, la faena vacuna cayó 4,5% y la producción de bebidas disminuyó 1,7%. La UIA incluyó esos datos entre los indicadores que reflejaron una desaceleración de la actividad industrial durante el cuarto mes del año.
El patentamiento de maquinaria industrial mostró un comportamiento diferente. Ese indicador avanzó 5,6% mensual en abril, aunque acumuló una caída de 3,8% en el primer cuatrimestre frente al mismo período de 2025. La metalmecánica también registró una baja de 1,3% mensual y acumuló un retroceso de 6,2% en el año.

(Infobae)
En el frente externo, el informe destacó una mejora en las exportaciones hacia Brasil. Las ventas al principal socio comercial de la Argentina crecieron 13,2% mensual, impulsadas por mayores exportaciones relacionadas con la cosecha y también por envíos del sector automotor. En cambio, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial cayó 7,9% desestacionalizado frente a marzo, en gran parte por la elevada base de comparación del mes previo.
Además de las estimaciones de abril, el documento de la UIA repasó los datos oficiales de marzo publicados por el Indec. Según el informe, la producción industrial registró en marzo una suba interanual de 5% respecto del mismo mes de 2025 y un crecimiento de 3,2% frente a febrero en términos desestacionalizados.
A pesar de esa mejora mensual, la actividad industrial acumuló una caída de 2,3% en el primer trimestre del año frente al mismo período de 2025. La UIA también señaló que el nivel general de producción quedó alrededor de 9% por debajo de 2022.
El relevamiento mostró un comportamiento heterogéneo entre sectores. Diez de las dieciséis ramas industriales que integran el índice crecieron en comparación con marzo del año pasado y catorce mostraron mejoras frente a febrero.
Entre los sectores con mayores subas interanuales aparecieron la producción de sustancias y productos químicos, con un crecimiento de 15,9%; la refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con un avance de 13,5%; y madera, papel, edición e impresión, con una mejora de 12,8%.
También crecieron la producción de vehículos automotores, carrocerías y autopartes, con un avance de 7,6%; los productos de metal, con una mejora de 9,2%; y los productos minerales no metálicos, con un incremento de 6,9%.
En contraste, varios rubros continuaron con caídas pronunciadas. La producción de productos textiles retrocedió 23,3% interanual en marzo y acumuló una baja de 27,1% en el primer trimestre. La fabricación de maquinaria y equipo cayó 11,3% interanual y acumuló un retroceso de 19,7% en el año.
Las industrias metálicas básicas también registraron una caída de 10,1% interanual, mientras que prendas de vestir, cuero y calzado retrocedieron 8,9% frente a marzo de 2025.
La UIA diferenció además entre sectores que crecieron y ramas que continuaron afectadas por la caída de la demanda o por problemas de competitividad. Entre los sectores con mejor desempeño mencionó a las actividades vinculadas con la cosecha, la refinación de petróleo impulsada por el sector hidrocarburífero, algunos segmentos de alimentos y bebidas, la producción farmacéutica y la fabricación de motos.
Según el informe, esos sectores recibieron impulso por una mayor facilidad para importar insumos, mejores ventas internas o una comparación estadística más favorable respecto del año anterior.
En cambio, entre las ramas con caídas aparecieron los materiales para la construcción, el sector siderúrgico, la petroquímica, caucho y plástico y varios segmentos de consumo masivo. La entidad también incluyó en ese grupo a los sectores textil, confecciones y calzado, electrónicos, maquinaria y bebidas.
El documento sostuvo que varios de esos rubros enfrentaron una caída de la demanda final y una mayor competencia de importaciones.
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