ECONOMIA
Deudas al tope y morosidad récord: el plan de salvataje que estudian provincias, municipios y bancos

El fuerte aumento de los índices de morosidad bancaria y no bancaria que se observa desde diciembre pasado en la mayoría de los créditos otorgados a personas y familias es uno de los efectos no deseados del actual programa económico. Esto responde, en gran parte, a la fuerte suba de las tasas de interés del año pasado, muy por encima de la inflación, en un contexto de salarios con una indexación cercana a esa inflación.
En la actualidad, tanto el sistema bancario como el no bancario argentino atraviesan una etapa de transición, con tasas de interés en baja pero con niveles de mora en créditos personales y tarjetas en niveles récord. En marzo, estos alcanzaron los registros más altos desde la crisis de 2001.
El aumento de la morosidad genera una gran preocupación en el Gobierno, en los bancos públicos, privados y provinciales, y en las empresas dueñas de billeteras digitales.
El índice de morosidad aumentó en los primeros meses de 2026. De acuerdo con informes del sector y cálculos de la consultora 1816, la irregularidad en la financiación con tarjetas de crédito a familias llegó al 11%, el mayor nivel desde la crisis de 2001-2002. En el sector no bancario, las cifras rondan el 25%, con un impacto más fuerte en jóvenes y jubilados.
Esto genera intereses moratorios y punitorios, junto con reportes negativos en centrales de riesgo y posibles acciones legales, como embargos. En marzo, la morosidad bancaria alcanzó el 11,2%, según datos extraoficiales, con un impacto del 9,1% en las familias.
Uno de los problemas más graves son los altos niveles de morosidad en entidades no bancarias —mutuales, cooperativas y financieras del interior—, producto del aumento de la mora en préstamos otorgados principalmente a trabajadores del sector público mediante sistemas de código de descuento. En algunos casos, estos niveles superan el 30% y resultan difíciles de refinanciar.
Cómo funciona el plan santafesino que otros gobiernos estudian replicar
En este contexto se inscribe el reciente programa lanzado por la provincia de Santa Fe, que también analizan implementar otros gobernadores e intendentes afectados por la misma problemática.
El denominado «Plan de Protección de los Ingresos», lanzado por el gobernador Maximiliano Pullaro, contempla una batería de medidas orientadas a reducir la morosidad en préstamos otorgados a empleados estatales, trabajadores privados, autónomos y jubilados cuyos ingresos se ven afectados por estos descuentos asociados a créditos.
El objetivo es, por un lado, aliviar el ingreso disponible de las familias en el corto plazo y, al mismo tiempo, ordenar un sistema de financiamiento que se convirtió en un factor relevante de conflictividad salarial, como se observó en febrero.
Según fuentes cercanas al gobierno provincial, el plan busca aliviar la carga financiera mediante la refinanciación de deudas en hasta 24 cuotas con tasas fijas y, en el caso del sector público, garantizar que las deducciones no superen el 25% del salario, en línea con criterios similares a los utilizados en créditos hipotecarios.
El programa también incluye herramientas para el sector privado, con líneas de crédito para consolidar deudas a plazos de hasta cinco años y tasas por debajo del promedio del mercado.
Al analizar la iniciativa, se observa que combina herramientas de alivio inmediato con instancias de educación financiera y asesoramiento institucional. Además, apunta a recuperar el ingreso disponible de las familias, afectado por cuotas e intereses que se descuentan mensualmente del salario o la jubilación.
Según datos de la provincia, un 35% de los empleados estatales tiene descuentos por créditos en sus recibos de sueldo, y unos 12.000 superan el umbral del 25% de afectación salarial. A este universo se suman:
- Unos 7.000 jubilados afectados por descuentos excesivos
- Cerca de 60.000 trabajadores autónomos y del sector privado con compromisos financieros
El plan busca reducir los altos niveles de deuda no bancaria y frenar prácticas de financieras, mutuales y entidades que operan con códigos de descuento y aplican intereses punitorios y costos adicionales que, en algunos casos, representan casi la mitad de un ingreso bruto promedio de $800.000.
Una de las causas que impulsó el diseño de este mecanismo fue el malestar salarial expresado por policías y docentes en las protestas de febrero, donde muchos trabajadores señalaban que, aunque sus salarios superaban el millón de pesos, percibían montos significativamente menores debido a descuentos por créditos.
El problema afecta principalmente a los sectores de menores ingresos. En casos extremos, hay empleados con compromisos equivalentes a hasta cinco salarios.
El cambio clave que obliga a reordenar todo el sistema financiero
El plan establece un cambio clave: el tope de descuentos sobre el salario bajará del 50% al 25%, lo que obligará a reordenar el sistema vigente.
En ese sentido, la provincia avanzará con un reempadronamiento de entidades —cooperativas, mutuales y financieras— que operan con códigos de descuento. Entre ellas figura el Nuevo Banco de Santa Fe, aunque representa solo el 10% de la cartera crediticia de empleados estatales. El mayor problema se concentra en cooperativas, mutuales y financieras, a las que se les pedirá refinanciar deudas bajo nuevas condiciones.
Si estas entidades no aceptan adecuarse al nuevo límite, el gobierno provincial podría restringirles el acceso a nuevos clientes dentro del sistema. En paralelo, se reserva la posibilidad de intervenir en casos sin acuerdo y ofrecer asistencia financiera a tasa cero.
Las mutuales sindicales, que operan con códigos de descuento, suelen prestar a tasas más bajas, pero el mayor problema de endeudamiento se concentra en otras entidades, como una mutual de alcance nacional denominada Red Mutual.
El código de descuento es un mecanismo por el cual mutuales, cooperativas o sindicatos debitan automáticamente cuotas o préstamos del salario o haber previsional, funcionando como una retención directa.
El aumento de la morosidad afecta hoy a una gran cantidad de familias —y en menor medida a empresas—, generando preocupación en asociaciones bancarias como ADEBA, ABA y ABE, así como en fintech y billeteras virtuales, donde el endeudamiento no bancario es particularmente elevado.
La mora crece porque, con una inflación más baja, las cuotas ya no se licúan y la deuda pesa más sobre los ingresos, mientras que las tasas reales positivas encarecen la refinanciación.
En la Expo EFI, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirmó que «el aumento de la mora bancaria se está saneando» y relativizó el salto reciente. Señaló que los bancos ya habrían visto el pico de morosidad y que hay indicios de mejora en los datos de marzo y abril.
También destacó que los bancos debieron reconstruir sus sistemas de evaluación crediticia y que hubo una primera ola de créditos otorgados con menor información, lo que contribuyó al aumento de la mora.
Además, remarcó que, con menor inflación, desaparece el efecto de licuación de las deudas, lo que incrementa el peso de las cuotas sobre los ingresos.
Para dimensionar la situación, antes de la pandemia la morosidad promedio del sistema era del 7% en diciembre de 2019, tras haber sido del 3,2% en 2016. Durante la pandemia, la flexibilización regulatoria redujo artificialmente los niveles de mora.
A diferencia de ese período, la situación actual responde a un contexto en el que muchos se endeudaron desde 2024 esperando una recuperación económica más fuerte, con salarios creciendo por encima de la inflación y una baja más pronunciada de tasas.
La mora en tarjetas de crédito bancarias subió del 2% en enero de 2025 al 11% en enero de 2026. En hogares alcanza el 9,3%, en fintech supera el 25% y en entidades no bancarias supera el 30%.
Este escenario afecta principalmente a familias y genera creciente preocupación tanto en el sistema financiero como en el universo de crédito no bancario.
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ECONOMIA
La Argentina arranca la semana en los mercados con un dato desfavorable a cuestas: qué otras dos cifras serán clave

Apareció el dato que faltaba en la trilogía que sigue de cerca el Gobierno y que mejor refleja el humor del país. Ya se habían conocido los resultados positivos en la actividad económica y en la confianza del consumidor, que cortó una racha de tres caídas consecutivas. Restaba el dato de Confianza en el Gobierno, y aquí se produjo un freno. El indicador que elabora la Universidad Torcuato Di Tella bajó 1,6% en mayo, sumando cinco caídas consecutivas. Además, se ubica en el mismo nivel que encendía alarmas en septiembre, cuando se temía que el Gobierno no triunfara en las elecciones de medio término, e iguala el registro de cuando comenzó la decadencia del Gobierno de Mauricio Macri.
No es la mejor señal para iniciar una semana en la que mañana se licitarán bonos del Tesoro para cubrir vencimientos por $11 billones. El dato clave será si se completarán los USD 2.000 millones que tiene en mente el ministro de Economía, Luis Caputo. Es probable que lo consiga, porque los Bonares AO27 y AO28, que se licitan en dólares billete, recaudaron desde su lanzamiento USD 1.625 millones, y ahora se licitarán USD 555 millones en dos tramos. Por el AO27 se exige una tasa de 5% y no se aceptarán ofertas por encima de ese porcentaje. Estos bonos pagan intereses mensuales y el capital se cancela en su totalidad al vencimiento.
Los vencimientos en pesos suman $11 billones, cifra que se espera alcanzar con holgura, impulsada por la reaparición del carry trade (apuesta a los activos en pesos). La particularidad de esta licitación es que, a diferencia de otras ocasiones en que se buscaba estirar los plazos, los vencimientos llegan solo hasta 2027, año en que finaliza el mandato del presidente Javier Milei.
Se espera que la LECAP a tasa fija, que vence en noviembre, concentre más de la mitad de los vencimientos.
Adcap Grupo Financiero realizó un análisis y recomendación para los inversores: “Luego de que el dato de inflación de abril de 2,6% confirmara la reanudación del proceso de desinflación, mejoró el tono para los BONCAP (bonos a tasa fija), reflejado en que el breakeven de 2026 se estabilizó por debajo del 30%, mientras que el de 12 meses cayó de 28% a 25%. En nuestra visión, la inflación seguirá por encima del 2% hasta agosto y, por eso, continuamos favoreciendo la curva de BONCER hasta fin de año (TZXD6 a CER -1%), donde todavía esperamos que los bonos ajustados por inflación rindan 2% más que los BONCAP. También seguimos esperando que el tramo medio de ambas curvas tenga un mejor desempeño que el corto y el largo plazo, dado que los inversores solo están extendiendo duration hasta junio de 2027. Dentro de los BONCAP, seguimos prefiriendo el T30A7, que combina un rendimiento del 27% y buena liquidez”.

En esta licitación se ofrecerán dos BONCER, con vencimiento en marzo y septiembre de 2027.
Respecto a los vencimientos de deuda en dólares, Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, advirtió: “Tras los fuertes desembolsos iniciales del FMI al aprobarse el acuerdo en abril del año pasado, los flujos netos con el FMI ya son negativos. Según el cronograma, queda una revisión para la segunda mitad del año que podría liberar un nuevo desembolso por USD 900 millones, mientras que se prevén pagos de intereses y amortización por un total de USD 2.800 millones en lo que resta del año. Para 2025, los vencimientos totalizan USD 7.600 millones, con desembolsos potenciales por USD 1.800 millones sujetos a dos nuevas revisiones”.
La apertura de los mercados, de todos modos, depende de una trama internacional que no termina con el acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permite liberar el tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz.
El optimismo que muestra el mercado ante la posibilidad de mayor estabilidad tiene consecuencias. Hoy se conocerá la inflación core o subyacente de Estados Unidos, una medición que excluye alimentos y energía. Además, otros dos índices que se conocerán en la semana influirán en el ánimo de los inversores globales: la segunda estimación del PBI y las solicitudes semanales de empleo.
El riesgo es que, si los datos resultan negativos, podrían profundizar la caída de los bonos del Tesoro, que rinden 4,50%. La baja de los precios de los bonos implica mayores tasas de rendimiento.
La calificación negativa de la deuda estadounidense provocó que China y Japón vendieran estos títulos para mejorar la calidad de sus reservas. Se sumó Turquía, que el jueves anunció una importante venta de bonos. Entre China y Japón ya liquidaron alrededor de USD 700 mil millones.
Estados Unidos enfrenta el problema del rebrote inflacionario tras el aumento del petróleo. Por eso, el mercado espera dos subas de tasas adicionales en lo que resta del año, con el impacto de una caída del salario real, porque la mayoría de la población activa está endeudada con hipotecas, tarjetas de crédito o préstamos personales. La morosidad es un problema similar al que enfrenta la Argentina.
Esta crisis, a diferencia de otras, dejó a los inversores sin refugios tradicionales: el oro y los bonos del Tesoro retrocedieron en sus precios durante el conflicto.
En el mercado overnight, los operadores mostraban anoche un optimismo muy cauto. La volatilidad se transformó en la norma; por eso, lo que ocurra hoy no afectará la rueda de mañana. Anoche, las Bolsas de Nueva York operaban con fuertes subas, de hasta 0,90% en el Nasdaq de las tecnológicas, mientras el oro retrocedía 0,6% y el petróleo subía casi 2% a USD 95 por barril.
La casi certeza de una nueva suba de tasas está revalorizando al dólar frente a las principales monedas, lo que plantea un problema porque puede marcar el inicio de una recesión que se propague al resto de las economías.
Corporate Events
ECONOMIA
El Latam Economic Forum celebra su edición 12 con enfoque social y participación de destacados referentes

Este jueves 28 de mayo se realizará la 12.ª edición del Latam Economic Forum, que contará con la presencia, entre otros, del presidente de la Nación, el Dr. Javier Milei. Es un encuentro donde diferentes referentes y expertos comparten su visión de la coyuntura económica; su eslogan nos invita a entender el eje de lo que escucharemos de cada uno de los oradores: “Dónde estamos, hacia dónde vamos”.
Pero en este espacio queremos compartir una mirada particular de este evento. Desde sus inicios, el foro fue concebido a beneficio de causas sociales. Los oradores participan de forma totalmente ad honorem, las empresas se suman como sponsors y el público colabora adquiriendo sus entradas.

Lo recaudado se destina a la ayuda directa que brinda a las familias la Fundación de Acción Social de Jabad (coorganizadora del evento junto a Research for Traders) y a diferentes organizaciones que han ido variando en cada edición. Entre ellas, la Fundación Sí, dedicada a la inclusión social y educativa de jóvenes en situación de vulnerabilidad; MACMA, enfocada en la concientización y prevención del cáncer de mama; y Leoncito Dan, que impulsa acciones solidarias orientadas al acompañamiento de niños y familias. Además, desde hace tres años, la organización beneficiaria principal es la Asociación Cooperadora del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez.
Uno de los principales mensajes de este evento —más allá de la recaudación para quienes más lo necesitan— es que todos podemos hacer algo para mejorar la vida de otro. Lo importante es el compromiso sincero.
Cada uno de nosotros tiene el potencial (y el deber) de contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos. Esto se puede lograr compartiendo alguna de las “tres T”: Tesoro, Tiempo y/o Talento.
Los esperamos en la próxima edición. Más información en latameconomicforum.org.ar.
El autor es Director de la Oficina de Desarrollo de Jabad Lubavitch Argentina
ECONOMIA
La actividad agropecuaria se contrajo en abril, pero el campo produce 16,5% más que en 2025

La actividad agropecuaria registró una caída mensual del 2,6% en abril, afectada principalmente por las demoras en la cosecha y dificultades logísticas derivadas de las abundantes lluvias, según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). A pesar de este descenso puntual, el sector, que proyecta una cosecha récord para este periodo, permanece en valores históricamente elevados, ubicándose 16,5% por encima del nivel alcanzado en abril del año pasado.
El retroceso mensual se explicó por complicaciones climáticas que demoraron las tareas en los campos y dificultaron el traslado de mercadería a los puertos. Según la BCR, ocho de las 12 series relevadas mostraron caídas mensuales, con los mayores descensos en el avance de labores agrícolas y en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios. El informe destaca que la cosecha de soja fue la más afectada, con un progreso de apenas 17 puntos porcentuales, el menor avance registrado para abril desde el inicio de la serie.
En el sector ganadero, la faena bovina descendió 1,8%, acumulando nueve meses consecutivos a la baja. También se registraron disminuciones en la faena aviar y porcina, así como en la producción de leche. Las exportaciones agroindustriales retrocedieron 3,4% respecto a marzo, en un escenario marcado por el paro de transportistas y las persistentes lluvias.
El análisis interanual evidencia un desempeño sólido del sector, con una tasa de variación de 16,5% respecto al año anterior. En este caso, 10 de las 12 series que componen el índice se ubicaron por encima del nivel de abril de 2025, con la producción primaria avanzando 22,4% interanual, impulsada por la mayor cosecha de girasol del siglo y una cosecha récord de maíz. Solo la faena de bovinos (11,9%) y aviar (3,2%) presentaron caídas frente al mismo mes del año pasado, mientras que crecieron la faena de porcinos (9,9%), la molienda de cebada (13,6%), la de girasol (27,5%), la de soja (2,9%), la de trigo (0,3%), la producción de biodiesel (17,5%), de bioetanol (4,6%) y de leche (2,4%).

En paralelo, la semana pasada, en el marco de una campaña que promete resultados históricos, Javier Milei sorprendió al sector con el anuncio de una reducción de las retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% a partir de junio. La medida, celebrada por los productores, llega en plena definición de siembra y podría aportar mayor previsibilidad al sector.
La BCR estimó el costo fiscal de la medida en USD 29 millones para la campaña en curso, mientras que un informe de la Fundación Mediterránea calcula que la menor recaudación anual en 2027 rondaría entre USD 390 y USD 690 millones.
Desde el sector industrial, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), Gustavo Idígoras, sostuvo que la baja de retenciones representa “una clara señal de la decisión del Gobierno de ir cumpliendo con su objetivo de bajar paulatina y progresivamente los derechos de exportación”. Destacó la publicación de un cronograma para la reducción de retenciones y consideró que establece condiciones claras para la comercialización y exportación durante todo 2026, 2027 y 2028.
El contexto de la medida se da en medio de un fuerte encarecimiento de insumos clave para la siembra, como los combustibles y fertilizantes, impulsados por el conflicto armado en Medio Oriente. Según la BCR, la relación urea/trigo alcanzó el valor más alto de la historia.
El efecto inmediato sobre los márgenes agrícolas se refleja en el precio que puede convalidar la demanda: en el caso del trigo, la BCR estimó que la medida elevaría la capacidad teórica de pago entre 2,2% y 2,3%, con una mejora de hasta USD 4,9 por tonelada.
La baja de retenciones se conoció mientras la agroindustria exhibe un gran momento en el frente externo. Según el Consejo Agroindustrial Argentino, entre enero y abril de 2026 las exportaciones agroindustriales sumaron USD 16.804 millones, un 16,2% más que en igual periodo del año pasado, con un ingreso adicional de USD 2.337 millones. En abril, el sector exportó USD 4.542 millones, USD 650 millones más que en el mismo mes de 2025.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, los seis principales cultivos alcanzaron 163,2 millones de toneladas, 21,25% más que en el ciclo anterior, lo que refuerza las expectativas de un año récord para el agro argentino.
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