SOCIEDAD
Día de la Bandera: por qué se conmemora hoy, 20 de junio

El 20 de junio, Día de la Bandera, se constituye como una fecha fundamental en el calendario nacional argentino, marcando un feriado inamovible que, en esta oportunidad, se articula con el fin de semana largo. La jornada no solo funciona como un espacio de descanso, sino que posee un profundo significado patriótico, dado que es el día elegido para conmemorar el paso a la inmortalidad de Manuel Belgrano, abogado y jefe del Regimiento de Patricios, figura central en la construcción de la identidad nacional durante la revolución independentista.
La historia del símbolo patrio tiene su origen en 1810, cuando la Primera Junta le encomendó a Belgrano la tarea de crear una insignia que lograra distinguir a las tropas en el campo de combate y representara, al mismo tiempo, a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tras haber diseñado la escarapela con los colores celeste y blanco, el prócer extendió esta elección cromática hacia la bandera. El primer ejemplar, confeccionado por María Catalina Echeverría, fue izado por primera vez el 27 de febrero de 1812 a orillas del río Paraná, en la ciudad de Rosario, ante la presencia del propio Belgrano y los soldados del Regimiento N°5.
Aunque el diseño inicial fue ratificado formalmente por el Congreso de Tucumán el 20 de julio de 1816, la trayectoria de aquel primer estandarte fue compleja: viajó junto a su creador hacia el Alto Perú y se mantuvo con paradero desconocido hasta el año 1883. No obstante, el vínculo emocional y político entre la figura de Belgrano y su creación persiste hasta nuestros días, consolidándose a través de la Ley 12.361, sancionada por el Congreso de la Nación en 1938, que estableció la conmemoración anual en la fecha del fallecimiento del prócer, ocurrido un 20 de junio de 1820 en su residencia de Buenos Aires.
En la actualidad, el 20 de junio se transformó en un hito transversal en la vida social y educativa del país. Durante esta fecha, miles de instituciones escolares en todo el territorio realizan el tradicional juramento a la bandera, un acto en el cual los alumnos expresan su compromiso y lealtad a la Nación. Esta ceremonia busca mantener vivo el legado del hombre nacido el 3 de junio de 1770, quien no solo fue un militar destacado, sino también un gestor clave en los primeros años de independencia. El feriado invita a reflexionar sobre la importancia de los símbolos patrios como elementos cohesionadores de una sociedad que, más de dos siglos después, sigue reconociendo en aquel estandarte celeste y blanco los valores fundacionales de su historia. La efeméride se consolida, entonces, como un momento de pausa necesaria para valorar la trayectoria de Belgrano, un hombre cuya visión estratégica permitió que la Argentina contara con un emblema propio capaz de identificar a la patria en su búsqueda de libertad, soberanía y unidad nacional frente a los desafíos que planteaba el siglo XIX.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
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SOCIEDAD
Contra los vampiros: el cementerio de hace 400 años que sepultaba a sus muertos con candados

Un cementerio de cuatro siglos de antigüedad, situado cerca de la localidad de Pień en Polonia, revela los métodos que utilizaban los pobladores del siglo XVII para asegurar que sus muertos permanecieran en sus tumbas. Esta necrópolis alberga más de 100 entierros, de los cuales al menos 30 presentan marcas características de rituales.
Cómo eran los rituales antivampiro hallados en Pień, Polonia
Los arqueólogos hallaron numerosos cuerpos enterrados con pesados candados de metal sujetos a los pies, una práctica aplicada principalmente a niños, mujeres jóvenes y personas temidas o marginadas por la comunidad.
El objetivo de este procedimiento, citado por el Daily Mail, simbolizaba el cierre definitivo de una etapa de vida y actuaba como una protección física para impedir que el difunto lograra levantarse de su tumba.
Las tácticas de contención incluían además el uso de hoces colocadas sobre el pecho o cerca del cuello de los fallecidos. Según detalla Popular Mechanics, los aldeanos creían que si el cuerpo revivía e intentaba erguirse, el filo del instrumento le causaría una herida mortal en el cuello para detener su avance.
Por qué el miedo a los vampiros marcó entierros del siglo XVII
El profesor Dariusz Poliński, de la Universidad Nicolás Copérnico, quien dirige las excavaciones desde 2005, sugirió que estas prácticas respondían a un miedo profundo hacia lo desconocido o hacia las muertes repentinas. Poliński declaró a Business Insider que la población sentía un temor irracional ante personas que fallecían en circunstancias extrañas o que padecían alguna discapacidad física o trastorno mental.
El experto añadió que, en esa época, la muerte súbita se consideraba un hecho aterrador y los niños que no recibían el bautismo también generaban pavor entre los vecinos. Otras estrategias documentadas en el sitio incluían enterrar los cuerpos boca abajo para que “mordieran la tierra”, así como cortar cabezas, cercenar piernas o aplicar el peso de piedras sobre los restos.
Qué revela el caso de la mujer del candado triangular en Polonia
La conexión con el vampirismo suele vincularse a la percepción popular de la época sobre las enfermedades contagiosas que diezmaban a las comunidades. Matteo Borrini, antropólogo forense de la Universidad John Moores de Liverpool, explicó a Business Insider que, siglos atrás, se atribuían las pandemias a la presencia de seres no muertos que atacaban primero a la familia y luego al resto del vecindario.

A pesar de estas creencias, la realidad de los enterrados podía ser diversa, como lo sugiere el caso de una mujer hallada con un candado triangular. Según reporta CBS, esa mujer no era una marginada, pues fue sepultada con un valioso tocado de seda tejido con hilo de metal precioso, lo que indica un estatus social elevado.

Este hallazgo sugiere que, más allá de la mitología, las circunstancias específicas de la muerte de un individuo pudieron ser suficientes para que sus allegados optaran por medidas extremas. El miedo era real en el siglo XVII, y aunque hoy respondan a explicaciones supersticiosas, las hoces y los candados encontrados en Pién confirman la intensidad del pánico que dominaba a la sociedad polaca de aquel tiempo.
SOCIEDAD
Hay quien dice que estos gráficos ‘a lo PlayStation 1’ son feos. Vengo a convencerte de que son increíbles

A todos nos gusta el píxel art. Vemos esos cuadraditos de colores y nos fascinan. El estilazo que han llegado a alcanzar pixel artists como Miky Arias o Nerkin provocan que se nos desencaje la mandíbula al ver sus trabajos en Farlands o en Blasphemous. Pero el videojuego no vive solo de píxel art. Es cierto que le tenemos muchísimo cariño, ya que es un estilo que comprendemos como propio de nuestro medio, pero no es el único. Tras los cielos azules y pixelados de Super Nintendo y Mega Drive, llegaron los oscuros polígonos rotos y que se hacían trizas bailando en nuestra pantalla de PSX. Cuando en ese instante se dio el salto de un estilo a otro, los gráficos de la primera PlayStation se tacharon de híper realistas, de maravillosos, de fabulosos. ¿Lo recordáis? Sin embargo, hoy en día están totalmente denostados.
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Nos cuesta horrores regresar a ellos, a diferencia de lo poquito que nos cuesta jugarnos a un nuevo JPRG de Super NES con su esplendor pixelado. Pues bien, esta percepción es un error y vengo a convencerte de por qué. Y también a Alberto Pastor, redactor jefe de esta casa, que no me deja hablar de los juegos que recuperan esta estética, que me dice que no os gustan.
El auge de los juegos Low Poly
«El hecho de hacer low-poly en Discopup surge por la necesidad (…). Al coger la estética low-poly y la aplicamos a Animal Crossing, se da el paradigma de que pilla un punto de terror. El juego te da mala espina y la estética te lleva a momentos raros, a un tono híbrido entre curiosidad, miedo risa…». Esto me lo contó el equipo de desarrollo Discopup, Parry Mechanics, un videojuego que mezcla una estética PS1 con modelados y uso de la cámara más del gusto de PS2. Esto es justo lo que se logra cuando se aplica este estilo visual: un mal rollo único que te sacude como ningún otro, una sensación muy Twin Peaks.
Da tan mala espina esta estética, y a la vez es tan artificial, que hace que esta mezcla sea perfecta y única. Lynch lo aprobaría
Discopup es un título fascinante. Va de una foca que quiere entrar en una discoteca solo para perros. Para lograrlo, tiene que engañar a un portero de que es un perro. Eso lo lleva a una búsqueda alocada contra el tiempo por todo el barrio. El tono del juego está entre Silent Hill, The Secret of Monkey Island y la propia Twin Peaks. Da tan mala espina esta estética, y a la vez es tan artificial, que hace que esta mezcla sea perfecta y única. Lynch lo aprobaría.

Prison of Husks
Paradójicamente, ambos estilos gráficos, el píxel art y el low poly nacieron de una combinación entre limitaciones y necesidades expresivas, pero ambas te llevan a sitios muy diferentes como jugador cuando las disfrutas. Valerie Dusk y Valerie Dawn, autoras de Apolysys me contaron: «crecí jugando con la PS1, y mis primeros recuerdos como jugadora son con la estética de la primera PlayStation. Creo que esas texturas ‘crujientes’ y los modelados de baja carga poligonal le permiten a la mente del jugador rellenar con su imaginación lo que no ve, lo que es muy útil cuando quieres crear cosas surrealistas. No está ahí todo para que lo mires, lo que crea un efecto inquietante». ¿Y a qué género le va esto que ni pintado? No solo al terror, también al Soulslike. Podéis probar ya la demo de Prison of Husks. Este es el primer Soulslike que pruebo con este estilo gráfico. Lo interesante es que se viste con una apariencia que recuerda más a los prototipos originales de ICO para PlayStation que a Dark Souls, lo cual es curioso ya que, sin ICO, Hidetaka Miyazaki jamás habría encontrado el tono ideal para sus aventuras.

Anímate a jugar a Prison of Husks, un ICO hecho Souls
Prison of Husks tiene texturas y aspecto de PSX, pero una cámara más de PlayStation 2. La indefinición ayuda a que sus muñecas protagonistas orbiten entre lo humano y lo monstruoso, y los modelados tan cuadrados favorecen mucho que el escenario tenga más aspecto de máquina, de caja que manipular moviendo manivelas y resortes. El juego es bastante malévolo escondiendo en la suciedad de su imagen muñecas hostiles que nos atacan en las segunda fase del boss, y el toque PlayStation le da una pátina de nostalgia rara que hasta que te sientas raro por tenerla; en plan «¿cómo puedo tener nostalgia por estos gráficos?». Pero luego recuerdas Vagrant Story y, en efecto, sientes nostalgia.
En realidad, lo que impide que este estilo gráfico se haga más popular es su principal valor. Se puede decir que sus gráficos son feos, porque necesitan ser feos y extraños para llevarte emocionalmente a dónde te quieren llevar. Son como ver una paloma muerta. Da asco, pero también te quedas mirándola como un tonto y pensando qué pudo haberla matado.
Esto es lo que más me gusta de esta estética. Cuando alguien recurre a estos gráficos es como que cualquier cosa puede suceder
Hace pocas semanas pude jugar a Dread Delusion. Este es el Skyrim low-poly. Se aprovecha de ese aspecto de PlayStation 1 para hacer algo muy divertido: ser cutre también en sus mecánicas. Es un videojuego increíble porque es sumamente artificial. Te mira un guarda y corre tras de ti como un pollo sin cabeza, sin fantásticas animaciones ni una IA de locos. Corre a por ti con toda la honestidad como lo haría en PSX, y eso te permite engañarlo, solo que a propósito, ya que de eso va el juego. Eso es lo que aporta la capa de lo feo. Tiene que serlo para meterte en un sueño imposible, para que aceptes que aquí rigen las reglas propias de un videojuego de antes. Y a mí esto es lo que más me gusta de esta estética. Cuando alguien recurre a estos gráficos es como que cualquier cosa puede suceder. Una foca puede entrar en una discoteca para perros, previo paso por el cielo con beef incluido de San Pedro. Puedo jugar a un Souls protagonizado por muñecas psicóticas en un demake de ICO o jugar a un Skyrim en el que los bugs sí son parte esencial de la experiencia, no casualidades de la vida.

Prison of Husks
La estética lowpoly entre PS1 y PS2 no es la única que está regresando. Mina the Hollower nos ha demostrado que la de Game Boy merece muchísimo la pena, y hay títulos muy interesantes que regresan a los amarillos y verdes de la portátil original. Videojuegos como Fugaz regresan a los píxeles mínimos de Atari o Tormenture reexamina el mítico Adventure de una forma única. A mí esto es lo que más me fascina. Son estilos artísticos que nacieron a partir de las limitaciones, pero no dejan nunca de romperlas para ofrecernos experiencias muy nuevas y frescas. Este es el camino que más interesante me parece de la industria a día de hoy. Estéticas baratas y sostenibles, con voz y potentes. Ojalá más gente se acerque a ellas y dejen de hacer falta máquinas que, a día de hoy, nadie puede pagar o equipos de desarrollo que se arriesgan tanto que si no venden cien millones de copias de sus juegos se van a la calle. Ahora llenad la sección de comentarios pidiendo más juegos de estos para que Alberto Pastor me deje hablar más de ellos. Ya no por mí. Por la industria y por los niños, que nadie piensa nunca en los niños.
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La noticia
Hay quien dice que estos gráficos ‘a lo PlayStation 1’ son feos. Vengo a convencerte de que son increíbles
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Adrián Suárez
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Buscan a una joven de 18 años que salió de su casa en Belgrano para ir a clases y no regresó

La Policía de la Ciudad busca a J.B.B., una joven de 18 años cuyo paradero se desconoce desde este martes, cuando salió de su casa en el barrio porteño de Belgrano para asistir a clases al Colegio N° 8 “Julio A. Roca Belgrano” y nunca regresó.
Cerca de las 18.30, al advertir que no había regresado y no lograban contactarla, su madre realizó la denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría Vecinal 13C.
A partir de esa presentación, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4 dispuso una serie de medidas para intentar localizar a la joven y encomendó la investigación a la División Búsqueda de Personas de la Policía de la Ciudad.
Desde entonces, los investigadores trabajan para reconstruir los últimos movimientos de J.B.B. y determinar qué ocurrió desde que salió de su vivienda.
Las autoridades solicitaron que cualquier persona que pueda aportar información sobre su paradero se comunique de inmediato al 911 o se acerque a la comisaría más cercana.

Mientras continúa la búsqueda, familiares y allegados comenzaron a difundir un flyer en redes sociales para intentar localizar a Jessica. Según esa publicación, la última comunicación que la joven mantuvo con su madre fue este martes a las 18.26 y, desde entonces, dejó de responder los mensajes y llamados.
En la misma publicación, la familia solicitó que cualquier persona que tenga información sobre su paradero se comunique al 11-3197-6151, correspondiente a la madre de la joven. En paralelo, las autoridades pidieron que cualquier dato también sea informado al 911 o a la dependencia policial más cercana.

El caso de Jessica se conoce apenas cuatro días después de otra búsqueda que mantuvo en alerta a vecinos del mismo barrio. El viernes pasado, una adolescente de 15 años desapareció cuando regresaba a su casa luego de visitar a una amiga en Belgrano. La menor dejó de responder los mensajes de su familia y fue vista por última vez en la intersección de las calles Cuba y La Pampa, lo que dio inicio a un operativo de búsqueda por averiguación de paradero.
La joven fue localizada al día siguiente en buen estado de salud por personal de la Policía de la Ciudad en un supermercado del barrio porteño de Villa Lugano. Según informó entonces la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 4, las primeras medidas de la investigación permitieron establecer que no había sido víctima de ningún delito, por lo que se dio por finalizada la búsqueda.
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