POLITICA
El dato que más preocupa a Milei, la jugada del PJ para “ganar la calle” y la definción sobre Adorni

Para Javier Milei hay algo peor que perder el control de la agenda: perder la calle. La oda a la paciencia que ensayó con un tuit busca aventar un desenlace temido: una manifestación popular frente a la Casa Rosada a fin de mes.
El Presidente prometió acompañar a Manuel Adorni el 29 de abril a la Cámara de Diputados para la exposición obligada del jefe de Gabinete. En el día del animal, la oposición no tiene pensado mostrar ni un rasgo de humanidad sobre el patrimonio del exvocero. Para el día siguiente, la CGT convocó a una marcha a Plaza de Mayo.
Los intendentes peronistas empezaron a moverse. “La gente no da más. Si yo puedo sugerir algo es que vayan frente a la Casa Rosada”, dice un peronista, como el consejo de un viejo Vizcacha del conurbano.
Milei está frente a una encrucijada aristotélica. Aristóteles define al tiempo como la medida del movimiento entre dos instantes. Adorni en la jaula del león y una plaza de la bronca frente al balcón presidencial. Tan pertinente la frase motivacional de Ayn Rand que la empresa de la esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, usa como promoción: “La pregunta no es quién va a dejarme, sino quién va a detenerme”. ¿Con qué ficha el Presidente buscará salir de la encerrona?
¿De campaña en Córdoba?, Patricia Bullrich admitió el viernes públicamente la posición interna sobre el caso Adorni, anticipada aquí el domingo último: bancar hasta que no haya una imputación de la Justicia.
Adorni deberá demostrar cómo pagó el departamento en Caballito y la casa en el country de Exaltación de la Cruz. Pero también tiene en la cuenta el pato de la Procuración de la Nación. El cargo es la finalísima del poder al que aspiran el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y el juez Ariel Lijo, en cuyo juzgado detenta una trifecta poderosa: las causas de Adorni, ANDIS y los créditos del Banco Nación.
La pelea es tan determinante que no solo divide al gobierno entre Karina Milei, que sostiene a Mahiques, y, Santiago Caputo, a Lijo. Es un parteaguas que involucra a todos los resortes desde el subterráneo mundo de los espías hacia abajo. No es un error de localización. El sótano del poder es en verdad el altillo.
El AFAgate también depende de esa escalada. Hasta la llegada de Mahiques en Justicia, el caputismo avanzó contra Chiqui Tapia y Pablo Toviggino en la Inspección General de Justicia y con la denuncia de ARCA por la retención de aportes por 19 mil millones de pesos.
Con Mahiques, cercano al mundo AFA, la pelota paró. El ministro extendió hasta el 14 de abril el plazo para que la Asoción del Fútbol Argentino apele el rechazo de la IGJ a la relocalización de la sede oficial en Pilar y la veeduría de 180 días aún no arrancó.
Tampoco parece que vaya a comenzar ya. Renunció uno de los dos veedores. El 1 de abril el abogado Agustín Ortiz de Marco comunicó que tenía una intervención, pero que el 8, después de un reposo, iba a poder presentarse. Pasan cosas raras: “Mandó un mail preguntando si podía asistir el viernes 10 y cuando le confirmaron que sí, mandó otro mail el jueves avisando que no viene. Se le habían mandado dos cédulas intimándolo a que se presente. Y ahora dice que ‘le cayó un montón de laburo y no puede’”. ¿Una muestra de que el trabajo es la principal preocupación que muestran las encuestas? La AFA sigue sumando estrellas. El miedo a perder empleo llega a niveles extremos: sensibilizó al Ministerio de Seguridad bonaerense que ideó una especie de protocolo para que las policías puedan subir contenido a Onlyfans sin correr el riesgo de ser sancionadas.
Tapia ya inauguró la sede en Pilar y espera que la Cámara Nacional en lo Civil confirme ese domicilio como el oficial. Sería una carambola perfecta si el fallo llega antes de que la Cámara Federal de Casación Penal resuelva si el juez de Campana Adrián González Charvay debe seguir con la investigación, como quieren Tapia y Toviggino, o vuelve a Marcelo Aguinsky o Daniel Rafecas.
El martes volvieron los piquetes por la eliminación del plan “Volver al trabajo”. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió que la Provincia recibió un 40% menos de remedios del Remediar: “Cuando uno no recibe esa medicación, en 15 días está en la guardia con una crisis. Va a colapsar el sistema de salud por emergencia. Empezar la temporada alta sin medicamentos es como ir a la guerra sin fusiles”.
La crisis de los colectivos copó la parada de un hastío social que empieza a pasar de la resignación a la ebullición. “Hay un recrudecimiento de la crisis, la paciencia agotada. La guita que no alcanza , el endeudamiento ya es terminal y todo sigue aumentando: tranporte, servicios, alimentos. Empezamos a ver desbordes y reclamos, caos cotidianamente”, dice un funcionario de Axel Kicillof. No es causal: el Gobernador, que aceleró el armado para la candidatura presidencial, lleva a todas partes un manual de la crisis. Reclama a la Nación una deuda de 22 billones de pesos.
En una encuesta en manos del peronismo es sintomática la grieta entre los que, en el balotaje, votaron a Sergio Massa y a Milei. “La preocupación para los mileistas siempre es la corrupción. Mientras que para los peronistas era la inflación y ahora el desempleo”, dice un dirigente con acceso al análisis, asombrado por el resultado: “Los que dicen que no tienen deuda, pasa del 36% en septiembre último al 25% ahora, o sea, cae casi 10 puntos. Pero más gráfico es que los que dicen haber votado a Massa son los más afectados por la crisis, que están super endeudados, y los mileístas dicen que no tienen deuda”.
Por sí o por no. En el massismo festejan un trabajo de la consultora Alaska, de Juan Courel, que señaló que si el balotaje entre Massa y Milei fuera hoy saldría: 52,1% – 47,9%. El exministro de Economía finge perfil bajo, hechizo que romperá, dicen, después del Mundial.
Un documento interno para los clientes de la consultora ABECEB, de Dante Sica, ministro de Producción durante el gobierno de Mauricio Macri, analiza el impacto de la crisis en Medio Oriente y concluye que el escenario es “oportunidad con volatilidad”. Algunos de los puntos clave:
- Presión inflacionaria: El aumento del petróleo podría sumar entre 0.6 y 0.9 puntos porcentuales al IPC nacional, amenazando una inercia inflacionaria que aún es frágil.
- Doble cara energética: Si bien el conflicto encarece los combustibles locales, mejora la balanza comercial energética exportadora, facilitando la meta del BCRA de sumar US$ 10.000 millones en reservas.
- Freno al crédito: La volatilidad global fomenta el flight to quality, encareciendo el costo del crédito y postergando el regreso de Argentina a los mercados internacionales.
- Encuestas en rojo: Los indicadores de empleo e ingresos pesan más en la opinión pública que las cifras de crecimiento.
- Crisis de reputación: El “caso Libra” y la polémica por Adornis han restado capacidad al Gobierno para dominar la agenda mediática en un momento de alta incertidumbre externa.
Conclusión para el inversor: El escenario actual exige una gestión de alta precisión. Los motores de crecimiento están encendidos, pero conviven con señales de alerta en costos y financiamiento. La diferencia estará en la capacidad del Gobierno para ajustar rápido y capturar valor en un entorno de alta volatilidad.
Entre la oportunidad y la volatilidad también navega Karina Milei. Decidida a instalar la Boleta Única Papel donde más pueda, pidió una reunión en La Plata de los legisladores libertarios con Luz Landivar, directora nacional Electoral del Ministerio del Interior. No hubo asistencia perfecta como antes.
La otra obsesión de la Hermana de Hierro es Santiago Caputo. Parafraseando a Clarice Lispector, el asesor tiene conciencia de que lo mira tanto, no tantas veces, sino tanto. Como Milei y Adorni a la Fragata, el horizonte que los unió en otro abrazo de confirmación para ver zarpar a la Libertad. El otro desenlace temido.
Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni, Santiago Caputo, CGT, Axel Kicillof, Sergio Massa
POLITICA
Política, insultos y el miedo a vivir con quienes piensan distinto

Hay algo que cambió en la manera en que los argentinos y las argentinas se relacionan entre sí. No fue de golpe ni es obra de una sola persona. Pero en 2025 se volvió visible de una manera en la que ya no puede ignorarse. La política dejó de ser un tema de debate y se convirtió en tribus, en una frontera. Y esa frontera no divide solo en el Congreso o en las redes: divide familias, separa amistades, filtra parejas, condiciona empleos, genera insomnio. Bienvenidos al political sorting —o clasificación sociopartidista—: el proceso por el cual la identidad partidaria se superpone a casi todas las dimensiones de la vida social. Ya no sos solo votante de tal o cual partido. Sos libertario, sos peronista, sos “zurdo” —con todo lo que eso implica para el barrio donde querés vivir, para las personas con quienes compartís tu casa, para con quien tomás un café y con quien definitivamente no.
Lo decimos con datos. Una encuesta realizada en la previa electoral, durante septiembre de 2025, relevó cuatro sectores políticos: libertarios (LLA), peronistas o kirchneristas (Fuerza Patria), centristas moderados (UCR, PRO, CC) e izquierda (FIT y afines). El período: plena previa electoral, con el 26 de octubre en el horizonte y un ciclo que incluyó elecciones nacionales, provinciales y municipales a lo largo de todo el año. El contexto inmediato: un presidente cuyo estilo discursivo convirtió la deslegitimación del adversario en componente sistemático —48 veces en Davos el 23 de enero, 40 veces en la apertura del Congreso el 1 de marzo—, y cuyo impacto sobre la convivencia ya era observable incluso entre el 40% de sus propios simpatizantes, que mostraban reservas ante el tono.
¿Se siente libre de expresar su identidad sin temor al rechazo? El gradiente entre sectores es casi perfecto: 80,5% de acuerdo total en el sector libertario, 66,4% en el centro, 59,4% en el peronismo, 51,4% en la izquierda. A mayor cercanía con el poder político oficialista de este ciclo, más libertad percibida. No es un dato de objetividad —no dice quién tiene razón—: es un dato de posición. El viento sopla a favor de unos y en contra de otros, y eso se siente en el cuerpo y en las conductas.
¿La política se volvió más agresiva? También aquí hay gradiente, pero invertido: lo perciben el 87,6% de la izquierda, el 81,5% del peronismo, el 79,8% del centro y solo el 66,4% de los libertarios —y con mucho menos convicción: el 34,7% opinó totalmente de acuerdo, frente al 59% de la izquierda. Los libertarios son simultáneamente el sector que más etiquetas deshumanizantes usa y el que menos agresividad percibe en el ambiente político. Esa contradicción no es un error en los datos: es una de sus claves de lectura más importantes. No es lo mismo disparar que recibir.
El barrio como búnker ideológico. Una primera lectura: quienes quieren homogeneidad ideológica son muchos, muchísimos y en todos los segmentos ideológicos. El 49% de los libertarios elegiría vivir en un barrio donde la mayoría comparte su ideología (frente a solo el 37,4% que prefiere diversidad). Es el sector con la preferencia más marcada por la segregación residencial ideológica, muy por encima del centro (33,4% quiere homogeneidad vs. 53,5% que prefiere diversidad), la izquierda (40% vs. 43,5%) o el peronismo (44,6% vs. 43,5%). La batalla cultural que se predica hacia afuera convive con una tendencia muy marcada a encerrarse hacia adentro. La paradoja no es menor.
El daño en los vínculos es real y profundo. En una escala del 1 al 5 sobre cuánto dañó la hostilidad política las relaciones clave —amistades, familia, trabajo—, tres sectores muestran un balance claramente negativo: izquierda 73,3% con daño significativo vs. 25,7% sin daño; peronismo 64,2% vs. 34,1%; centro 60,4% vs. 37,2%. Solo el sector libertario invierte esa relación: 45,5% con daño vs. 52,9% sin daño. El optimismo o la mayor homogeneidad de sus redes sociales los protege. Por ahora.
La ansiedad política tampoco respeta ideologías. El 44,3% del peronismo, el 38,2% de la izquierda, el 33,7% del centro y el 26,7% de los libertarios admiten haber sufrido ansiedad o insomnio por discusiones políticas agresivas, sean presenciales o digitales. Como señala Emily Sydnor en Disrespectful Democracy (2019), la incivilidad tiene consecuencias psicológicas concretas para los individuos. Los datos lo confirman: la política ya no solo divide, también enferma —aunque sea poco a poco, de manera leve y rutinaria.
El amor tampoco puede todo. ¿Aceptaría una pareja con ideología contraria a la suya? La izquierda es la más restrictiva: solo el 40% dice que sí, y el 46,7% directamente descarta la relación. Más que los libertarios (40,3% la descarta), el peronismo (44,1%) o el centro (31,9%). Si la pareja fuera de su hijo o hija, el 11,4% de los votantes de izquierda lo excluiría de la familia —más del doble que cualquier otro sector. Rompe el estereotipo habitual sobre de qué lado está la intolerancia en la Argentina. Los datos no hacen concesiones a ningún bando y, en general, la explicación de la diversidad está asociada a un condicionante muy potente: que no se hable de política, como más adelante se verá.
El capítulo más incómodo es el de las etiquetas. Los motes con que cada tribu designa a los otros fueron recopilados colaborativamente en redes sociales para este estudio. ¿Los usó alguna vez? En etiquetas deshumanizantes —“ratas”, “cucarachas”, “termos”, “marrones”—, el sector libertario lidera claramente: 37,3% las usó, frente al 26,5% del centro, el 21% de la izquierda y el 20,2% del peronismo. Pero, cuando se pregunta por etiquetas de extremo ideológico —“fascista”, “nazi”, “comunista”—, el mapa se invierte de manera exacta: la izquierda lidera con el 39% de uso declarado, seguida del peronismo (27%), el centro (25,7%) y los libertarios (23,7%). Dos estrategias distintas de incivilidad discursiva. Ningún sector queda limpio. Y ese es exactamente el punto.
Lo que duele, también, difiere cualitativamente. Al peronismo le parecen graciosos “peronchos” y “choripaneros” —los puede resignificar como insignia—, pero le duelen “negros de mierda” y “parásitos” —los que atacan su dignidad de clase.
Al libertario le divierte “libertonto”, pero lo hiere “niños nazis” —cuando el mote deja de ser burla y se vuelve acusación histórica seria.
Al centrista le causa gracia “gorila” y “tibio”, pero lo lastima “vende patria”.
Para la izquierda, “zurdo” y “trosko” son casi emblemas, pero “zurdo de mierda” y “mugriento” duelen sin remedio.
El umbral del dolor está siempre donde el insulto ya no puede neutralizarse con ironía ni apropiarse como orgullo identitario.
El patrón que atraviesa toda la encuesta es el silencio como solución. En casi todas las preguntas sobre tolerancia al otro ideológico —como pareja, como familiar funcionario de un gobierno que se detesta, como amigo—, la respuesta más elegida en todos los sectores incluye siempre alguna variante de “sí, pero no hablaríamos de política”. Entre el 25% y el 35% de los encuestados, según la pregunta y el sector, pone esa condición. Eso no es integración. No es deliberación democrática. Es una tregua precaria que funciona hasta que deja de funcionar, y casi todos lo saben sin decirlo.
Un plus para la “batalla cultural”. Es la que el sector libertario pregona, pero no termina de reflejarse del todo en sus conductas. Son el sector que más evita hablar de política en familia, que más etiquetas degradantes usa en el ámbito digital pero menos rechaza trabajos por razones ideológicas, y el que menos percibe la agresividad del ambiente, aunque sus líderes la producen sistemáticamente. Del lado opuesto, los sectores progresistas muestran más coherencia entre discurso y conducta —pero en una dirección que también cuesta: más restricción en amistades, más exclusión familiar, más rechazo a la pareja ideológicamente opuesta. La coherencia puede ser un problema cuando lo que se proclama es el cierre.
Como escribió Amós Oz: «la semilla del fanático siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo« (Contra el fanatismo, 2023). Y como documenta Liliana Mason en Uncivil Agreement (2018), la clasificación sociopartidista genera rencor e incivilidad, incluso entre sectores comparativamente moderados. La polarización afectiva ya no es un fenómeno de los extremos, está presente y transversalizada en toda la sociedad.
Lo que está en juego no son los resultados electorales, lo que está en juego es la posibilidad de seguir habitando el mismo país, con un mínimo de respeto mutuo y reconocimiento del otro como ciudadano legítimo —aunque uno piense que está profundamente equivocado. La grieta no es el problema en sí. El problema surge cuando convivir deja de dar espacio al debate y se convierte en el borde de un abismo desde el que solo se lanzan piedras.
El silencio obligado en las cenas de Navidad no es convivencia. Es, a lo sumo, la postergación de un problema que tarde o temprano vuelve a la mesa —y siempre con más fuerza.
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Mario Riorda es profesor de Comunicación Gubernamental y de Crisis en la Universidad Austral.
Patricia Nigro es profesora sobre temas de Ciencias del Lenguaje y Discurso Político en la Universidad Austral.
Este artículo forma parte de la investigación “¿Qué está cambiando en la comunicación política latinoamericana con los discursos de incivilidad?”, radicada en la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral. La encuesta aludida fue realizada por sistema CAWI, 800 casos (200 por cada grupo seleccionado), entre el 25 y el 27 de septiembre de 2025 por Zuban/Córdoba
Mario Riorda,Patricia Nigro,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei: las últimas medidas del Gobierno,,Según la principal cámara. Cuáles son las preocupaciones de las empresas de EE.UU. en el país,,El impacto en las expectativas. El riesgo del affaire Adorni para la economía
POLITICA
El Gobierno avanzará en la reducción de gastos de cada ministerio y fijó fecha para concretarlo

Pese a las semanas complejas, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, elevó un pedido a los nueve ministros que coordina y demandó avanzar en la reducción de los gastos de cada cartera. Según supo Infobae de fuentes oficiales, el requerimiento gira en torno a recortar un 2% en materia de gastos corrientes y un 20% de capital.
El pedido tuvo lugar el pasado lunes, durante la reunión de Gabinete que se celebró en Casa Rosada, y de la que participó el presidente Javier Milei durante el primer tramo de la misma. En la segunda hora, el ministro coordinador, que atraviesa semanas complejas a raíz de la investigación abierta por supuesto enriquecimiento ilícito, fijó como fecha límite el jueves 30 de abril para que los titulares de los ministerios presenten su plan de ajuste.
Se trata del día después de la fecha clave en la que el funcionario se presentará en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión para el que recibió más de 4500 preguntas de los bloques opositores. Por estos días, los equipos técnicos trabajan en las consultas de gestión, pero además en las preguntas que en referencia a la causa judicial abierta.
Desde el entorno del jefe de Gabinete descartan que el pedido afecte el normal funcionamiento de los ministerios, algunos de ellos con problemas como el de Salud, que registra deudas con los prestadores de PAMI, uno de los temas que más preocupan a la administración. “No, no debería afectar en nada”, expresó una importante voz ante este medio al tiempo que remarcó la cifra del 20% en gastos de capital es un número “reducido”.

Esta determinación, que va en torno con el lineamiento impartido por el propio presidente Javier Milei, alcanza a las carteras de Salud, Capital Humano, Justicia, Defensa, Seguridad, Relaciones Exteriores, Economía, Desregulación y Transformación del Estado, e Interior.
Este lunes, la investigación judicial sobre el patrimonio y las operaciones inmobiliarias de Adorni suma un nuevo capítulo con la declaración de las acreedoras de las hipotecas del funcionario. A las 8:20, dos de las prestamistas, Graciela Isabel Molina y Victoria María José Cancio, que ayudaron al ministro a adquirir su primer departamento en la calle Asamblea, en el barrio porteño de Parque Chacabuco, llegaron a los tribunales de Comodoro Py.
Tras semanas complejas, el ministro coordinador se muestra activo en la gestión y reaparecerá esta mañana junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en el Instituto Malbrán a las 11. También participará el ministro de Salud, Mario Lugones, en lo que será una recorrida por el laboratorio de seguridad biológica que se inaugurará este lunes.
En la previa, según confirmaron a este medio, la menor de los Milei y el ministro coordinador mantuvieron un encuentro en Casa Rosada.
Al corriente de la actividad de este lunes, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), cuyo titular es Rodolfo Aguiar, anunció que prepara una serie de repudios y protestas en el organismo contra el funcionario al que califican como “persona non grata”.

La fotografía Adorni – Milei se repetirá este jueves en una recorrida por Vaca Muerta, en la que se estima que participe también el titular de YPF, Horacio Marín. Por último, en agenda figura una nueva convocatoria de mesa política prevista para el viernes con intención de aceitar la agenda legislativa que impulsará el Ejecutivo en el Congreso de la Nación.
En Balcarce 50 revelaron que la estrategia para correr de agenda la polémica que involucra al funcionario gira en torno a la determinación de potenciar la dinámica diaria, en lo que definen como hacer “ruido de gestión”. Para eso, el oficialismo tratará temáticas que darán lugar a debates con la oposición como lo será la reforma política, cuyos detalles ultiman antes de enviarla al Congreso, que incluirá la eliminación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero además abrirá la discusión por el financiamiento de los partidos políticos.
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POLITICA
El viaje de Kicillof a España a una cumbre de referentes progresistas reavivó la interna con el kirchnerismo

LA PLATA.- Axel Kicillof está decidido a participar de una eventual interna peronista para dirimir quien competirá el año que viene como candidato a presidente con Javier Milei y proyectarse como el líder opositor para 2027 fuera del país. Pero sus intenciones generan tensiones con el kirchnerismo, que no estaría por ahora dispuesto a alinearse.
El gobernador de Buenos Aires viajará este jueves a España, donde se mostrará junto al presidente Pedro Sánchez, el alcalde de Barcelona, Jaime Collboni, y mantendrá reuniones privadas en búsqueda de inversiones de capital.
El encuentro político principal tendrá lugar luego, en la Global Progressive Mobilisation, una cumbre internacional antónima al modelo del presidente norteamericano Donald Trump y en la que se disertará sobre la importancia de la paz y la democracia.
Kicillof tendrá allí la oportunidad de volver a reunirse con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, a quien visitó en marzo último. Además, podrá sumar otras fotos con líderes regionales como el brasileño Luis Inácio Lula Da Silva y el colombiano Gustavo Petro.
Asistirán otros líderes globales como el vicecanciller de Alemania, Lars Klingbeil; el presidente de los partidos socialistas europeos Stefan Löfven; el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa, y la vicepresidenta de la comisión europea, Teresa Ribera.
Compartirá además escenario con el vicecanciller de Austria, Andreas Babler; la viceprimera ministra de Eslovenia, Tanja Fajon, y el secretario de Estado de Justicia y viceprimer ministro de Reino Unido, David Lammy. Participarán además la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, el líder de la oposición en el Congreso Nacional Indio, Rahul Gandhi, y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
El Partido Justicialista (PJ), que lidera Cristina Kirchner desde la prisión domiciliaria, también tendrá una comitiva propia, según anunció en un comunicado en el que no hubo mención alguna a la presencia de Kicillof en la misma cumbre. “Una delegación del Partido Justicialista, instruida por su presidenta Cristina Fernández de Kirchner y encabezada por el senador Wado de Pedro, participará de la cumbre de partidos, movimientos democráticos y líderes globales convocada por el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez en Barcelona, el próximo 17 y 18 de abril”, se informó desde el partido.
La comitiva que encabeza Wado de Pedro estará integrada por los diputados nacionales Jorge Taiana, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Lucía Cámpora, Roxana Monzón y Lorena Pokoik, la economista Delfina Rossi, el parlamentario del Mercosur Franco Metaza, el intendente de Merlo y secretario de Relaciones Internacionales del PJ, Gustavo Menéndez, la secretaria de Integración Regional del PJ, Soledad Magno, y la diputada provincial y Secretaria nacional de la Juventud Peronista, Valentina Morán.
El peronismo pretende exponer un diagnóstico crítico del gobierno de Milei y de su fuerza política. Denunciarán prácticas de lawfare, la persecución judicial, proscripción y restricciones impuestas a la principal dirigente opositora del país y presidenta del PJ, Cristina Kirchner.
La cumbre está convocada para que “pensadores progresistas más influyentes alineen sus visiones y dimensionen su impacto”.
Durante dos días -el viernes y sábado próximo- los representantes de partido y movimientos progresistas de todas las regiones “se reunirán para reflexionar, intercambiar y coordinarse sobre los desafíos de nuestro tiempo”.
Lo que resulta más interesante para Kicillof, que el año que viene no podrá competir por la reelección en la provincia de Buenos Aires, es que la cumbre “no es un punto final, sino el comienzo de un trayecto a largo plazo para construir cooperación duradera y una capacidad compartida entre fuerzas de todo el mundo”, según se promociona en su sitio web.
Por la Argentina, Kicillof compartirá cumbre con Jesús Rodríguez, vicepresidente de la Internacional Socialista. Antes de esa cumbre política, el gobernador se reunirá con distintos CEOS y gerentes de empresas españolas para buscar fuentes de financiamiento alternativas e inversiones productivas. Durante el encuentro global buscará tener reuniones bilaterales con distintos líderes.
Antes de viajar a Barcelona, Kicillof se mostrará este martes con intendentes de todo el país en la Federación Argentina de Municipios (FAM) para llevarse una foto de respaldo de alcaldes de todo el territorio nacional contra Javier Milei.
La semana que pasó presentó su proyecto en la Universidad de Buenos Aires y la primera semana de abril se reunió con gobernadores opositores en Tierra del Fuego.
En la UBA, Kicillof participó de un encuentro con alumnos universitarios y autoridades de esa casa de estudios junto al ex ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza y el decano de la Facultad anfitriona, Guillermo ‘Willy’ Durán.
En lo que respecta al armado local, Kicillof recibió la semana pasada a Emilio Monzó y Nicolás Massot, en búsqueda de ampliar su base de sustentación hacia la próxima elección presidencial.
“Tengo el teléfono y el despacho abierto para juntarme con toda la dirigencia política. Es una etapa de construcción”, dijo Kicillof.
Incluso repitió la consigna de llamar a cantar “nuevas canciones”. Esto es, ampliar las consignas del peronismo y más aún del kirchnerismo desde su Movimiento Derecho al Futuro. Mientras tanto, insiste en presentar en Europa con el contenido de su proyecto, plasmado en el libro “Siete lecciones de Economía: de Smith a Keynes”.
María José Lucesole,Partido Justicialista,Axel Kicillof,Cristina Kirchner,Conforme a,,Comodoro Py. Declaran dos mujeres que le prestaron US$100.000 a Adorni para una de las operaciones inmobiliarias,,Análisis. Cinco trampas de las que Milei no logra salir,,Solo en Off. Ministros despistados y caras largas en la semana más delicada e hiperactiva de Adorni,Partido Justicialista,,»Dedíquese a trabajar». La mano derecha de Kicillof dijo que “la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui” y fue criticado por el entorno de Mayra Mendoza,,Las razones del silencio. Cristina Kirchner evita la confrontación directa pese a la durísima arremetida de Milei,,Movimientos en el Senado. Un cisma que acota la influencia de Cristina Kirchner en las negociaciones más relevantes
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