ECONOMIA
El dólar volvió a caer y se aleja del techo de la banda cambiaria

Con un volumen de USD 503,1 millones operados en el segmento de contado del mercado de cambios, el dólar mayorista cedió cinco pesos o 0,4%, a 1.359 pesos. El tipo de cambio exhibe en abril una baja de 23 pesos o 1,7%, que se amplía a 96 pesos o 6,6% en lo que va de 2026.
El Banco Central estableció una banda superior de su esquema cambiario en los $1.679,05, que dejó al dólar mayorista a 320,50 pesos o 23,6% de ese límite de libre flotación, que por su magnitud permite al BCRA comprar divisas en el mercado sin alterar las cotizaciones de forma significativa.
El dólar al público descontó también cinco pesos o 0,4%, a $1.380 para la venta en el Banco Nación, un nuevo piso desde el 13 de octubre. En tanto, el dólar blue quedó sin variantes a $1.410 para la vente, tras haberse operado a un máximo de $1.415 al mediodía.
Aún con una inflación de 3,4% en marzo, informada el martes por el Indec, los contratos de dólar futuro negociaron con predomino de bajas. Las posturas con vencimiento a fin de abril volvieron a concentrar los negocios y cedieron 6,50 pesos, a 1.371 pesos, para quedar a 332,22 pesos o 24,2% de la banda cambiaria superior prevista para el cierre de este mes, en los 1.703,22 pesos.
Asimismo, conocido el IPC de marzo, la banda superior del esquema cambiario deberá expandirse para el cierre de mayo un 3,4%, para alcanzar los 1.761,13 pesos. Los contratos de dólar futuro para el fin del mayo se pactaron a $1.392, es decir, a 369,13 pesos o 26,5% de ese límite, cifra que deja en claro las nulas expectativas de devaluación, al menos en el corto plazo, que coincide con el período de mayor superávit comercial del año.
Max Capital recordó que el ritmo de compras oficiales de divisas en el mercadose sostiene “por encima del nivel de referencia del 5% comunicado por el Banco Central. Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA ha comprado dólares todos los días excepto el 2 de enero, con compras diarias promedio de USD 85 millones”.
“Las nuevas restricciones apuntan a cerrar arbitrajes en el mercado de cambios que estaban presionando sobre las reservas. En el corto plazo, eso puede reducir parte de la demanda técnica sobre bonos en dólares utilizada para estos esquemas. Sin embargo, el efecto de mediano plazo es positivo: al aliviar la presión sobre las reservas y mejorar la capacidad de acumulación, se fortalece el perfil crediticio del soberano. En ese sentido, el impacto neto debería ser constructivo para la deuda hard dollar”, comentaron los analistas de Mills Capital.
Este miércoles se informó que el FMI y el Gobierno alcanzaron un staff-level agreement con las autoridades por la segunda revisión del acuerdo de facilidades extendidas (EFF, por sus siglas en inglés), lo que habilitaría un desembolso cercano a USD 1.000 millones una vez que el caso sea aprobado por el Directorio del organismo.
“Más allá del monto, el comunicado es constructivo porque sugiere que el Fondo ve una mejora en la implementación del programa tras la aprobación del Presupuesto 2026, cambios al esquema monetario y cambiario, y una acumulación inicial de reservas. Hacia adelante, el mensaje más importante es que el FMI volvió a validar el ancla macro del programa: equilibrio fiscal, política monetaria todavía contractiva y una meta exigente de recomposición de reservas”, analizaron los expertos de Balanz Research.
“En particular, destacó que las compras de divisas del BCRA ya superan USD 5.500 millones en lo que va del año y planteó como objetivo un aumento de al menos USD 8.000 millones en reservas netas durante 2026, apoyado además por una estrategia de financiamiento que incluye deuda en dólares bajo ley local, repos y préstamos externos. En nuestra lectura, la señal es claramente positiva para el marco macro y para la narrativa de acceso al mercado, aunque todavía queda el paso formal del Board y la implementación de las medidas pendientes», añadieron desde Balanz.
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ECONOMIA
“Ganar o ganar” en pesos: cuáles son los bonos más buscados por el mercado y por qué crece su demanda

El Tesoro sigue manejando con mucha comodidad las licitaciones de títulos que realiza cada dos semanas. En la de ayer consiguió refinanciar 110% de los vencimientos que afrontaba en pesos y además colocó otros USD 300 millones de bonos cortos en dólares, que le sirven para seguir juntando para el pago de deuda más grande que le queda por delante en julio, por unos 4.300 millones de dólares.
Esta vez, el mayor interés de los que participaron en la licitación se concentró en los denominados “bonos duales”. Se trata de títulos en pesos que pagan al vencimiento según lo que sea más beneficioso para el inversor: el CER (o sea la inflación acumulada) o la tasa de plazo fijo mayorista (TAMAR).
La ventaja para los compradores de este título es que se “gana o gana” al menos en pesos. Por supuesto que la variable que termina definiendo si se trató de una buena inversión es la evolución del tipo de cambio. Si el dólar en los plazos de estos títulos supera a la inflación y la tasa entonces el rendimiento en moneda dura pasa a ser negativo.
Este bono le permitió al Tesoro extender los plazos de colocación en moneda local, ya que una de las series vence en junio de 2028 y el otro en el mismo mes pero del 2029, es decir bien entrado el próximo período presidencial. En el primer caso el rendimiento quedó en un equivalente a CER más 4% y en el segundo de CER más 6,19% anual.
La demanda por estos títulos fue muy significativa y en total se colocaron 5,3 billones de pesos, casi la mitad del total. De esta manera, el Gobierno busca salir del cortoplacismo y romper el temor del mercado respecto a lo que podría suceder con estos pagos durante la próxima administración.
El equipo económico se sigue manejando con cautela y no convalida por ahora que los pesos que se emiten para comprar dólares queden en el mercado. Por eso, la refinanciación de la deuda en pesos que vencía fue de 110 por ciento. La base monetaria en lo que va del año muestra una disminución nominal de 5%, a pesar que la inflación acumulada en el primer trimestre es de 9,4 por ciento.
De esta manera, el plan de remonetización se mantiene en “stand by”. El objetivo es primero ver una baja de la inflación y que se sostenga en el tiempo. Por lo pronto, el Indec publicará hoy el dato de abril y se espera que se ubique alrededor del 2,5 por ciento. Sería la primera baja en diez meses, luego del piso de 1,5% que se registró en mayo del año pasado.

El segmento de deuda en moneda dura mostró interés inversor, con la colocación de USD 150 millones para cada uno de los bonos AO27 y AO28. Hace algunas semanas, el equipo económico había ampliado el cupo a USD 350 millones para cada título. Sin embargo, ese tope máximo solo se ejecutó en la instancia previa.
El bono AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027, se adjudicó a una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,12%, equivalente a una tasa nominal anual (TNA) de 5,00 por ciento. Por esta opción, Finanzas recibió ofertas por USD 279, en línea con subastas anteriores.
Por su parte, el AO28, que vence el 31 de octubre de 2028, se colocó a una TIREA de 8,55% (TNA de 8,24%). En este caso, el monto ofertado ascendió a 267 millones de dólares. La Secretaría informó que el jueves se abrirá una segunda rueda para estos títulos, al precio de corte de la licitación, por un monto adicional de USD 100 millones en cada tramo.
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ECONOMIA
El consumo de mate cayó un 9% y marcó su peor nivel en 5 años

La yerba mate, producto emblema entre los argentinos, siente el impacto de la crisis de poder adquisitivo. La buena noticia es que subió la demanda externa
13/05/2026 – 19:17hs
El mate, compañero inseparable de los argentinos en hogares, oficinas y espacios públicos, enfrenta un escenario de retroceso sin precedentes. Los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) encendieron las alarmas del sector al confirmar que, en febrero de 2026, los despachos al mercado interno alcanzaron los 19,2 millones de kilos, lo que representa una caída interanual del 9%. Esta cifra no solo marca el volumen más bajo para el segundo mes del año en los últimos cinco años, sino que consolida una tendencia de contracción que se arrastra desde mediados de 2025.
La caída del consumo doméstico responde directamente a la erosión del bolsillo de las familias, que ante la persistente inflación y el reajuste de precios en góndola, se vieron forzadas a modificar sus hábitos cotidianos. Expertos en el mercado yerbatero advierten que muchos hogares optaron por reducir drásticamente sus compras o volcarse hacia envases de menor formato para estirar el presupuesto mensual. Esta retracción, que comenzó a gestarse en julio de 2025, acumula en los últimos ocho meses una baja del 7,3%, evidenciando cómo el producto insignia de la cultura argentina no pudo escapar de la delicada situación económica actual.
La yerba mate y su el auge en el mercado externo
Mientras el consumo interno transita un momento de estancamiento y retracción, el panorama hacia afuera del país ofrece una postal completamente diferente. La demanda internacional se convirtió en el pulmón que permite sostener la actividad de un sector golpeado, con un crecimiento en los despachos al exterior que alcanzó el 46,6% interanual en enero de 2026. Este fortalecimiento de la exportación actúa como un contrapeso necesario para las empresas yerbateras, que ven en los mercados internacionales una vía de escape frente al desplome de la compra doméstica.
Sin embargo, esta dualidad no despeja las preocupaciones de la cadena productiva. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) ha puesto de relieve la fragilidad de las economías regionales vinculadas a esta industria, señalando que la yerba mate lidera la lista de producciones en situación crítica. A pesar del dinamismo exportador, los productores primarios advierten que el precio que perciben por la hoja verde se mantiene muy por debajo de los costos de producción -especialmente afectados por el incremento en los insumos logísticos como el gasoil-, planteando serios interrogantes sobre la rentabilidad y sostenibilidad de la zafra para miles de familias misioneras y correntinas.
El impacto en la góndola y los cambios de hábitos
Más allá de las estadísticas oficiales, el fenómeno se traduce en una reconfiguración de los patrones de compra en los supermercados. El consumidor argentino, conocido por su lealtad a marcas de primera línea, comenzó a migrar de forma masiva hacia segundas y terceras opciones, o incluso hacia marcas propias de las grandes cadenas que ofrecen un diferencial de precio competitivo. Este comportamiento refleja una búsqueda por optimizar el rendimiento del gasto básico mensual, donde la yerba mate, aunque es un producto de primera necesidad, pasó a ser objeto de una administración mucho más austera.
En este contexto, la industria yerbatera se enfrenta a un desafío de largo aliento: la necesidad de adaptar su oferta a un mercado que, en el corto plazo, parece no tener intenciones de recuperar los niveles históricos de consumo. Mientras el INYM monitorea de cerca si esta caída del 9% es un piso definitivo o si existe margen para una mayor retracción, los actores del sector agroindustrial coinciden en que la recuperación del mercado interno estará íntimamente ligada a una estabilización de los ingresos reales de la población.
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ECONOMIA
Hoy se conocerá la inflación de abril: el Gobierno anticipó una baja fuerte y busca consolidar la desaceleración

Luego del 3,4% que marcó la inflación en marzo, el Indec dará a conocer hoy el dato de abril. En un contexto en el que el Gobierno habla de desaceleración y asegura que se cortará la tendencia de alza que lleva diez meses, y si bien los relevamientos de consultoras confirman que habrá una baja en el indicador, la incógnita es de cuánto será –cuánto bajará– y qué sucederá en mayo.
En una entrevista reciente, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que “la inflación de abril va a ser sustancialmente más baja que la de marzo”. El funcionario aseguró que las previsiones ubican los datos de abril entre “2,5% y 2,8%”. Este descenso, argumentó, es una señal clara del proceso de desinflación y, de acuerdo a su análisis, “a partir de junio se vienen los mejores meses”
Las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central también anticiparon una desaceleración significativa para el cuarto mes del año. Las consultoras previeron que la inflación de abril se ubicará en 2,6%. En caso de cumplirse la proyección, sería la primera desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en casi un año. La proyección de los encuestados se mantuvo sin cambios respecto a la encuesta anterior, lo que refleja una expectativa de estabilidad en el ritmo de aumento de precios para abril.

Pero el grupo de analistas que históricamente mostró mayor precisión en sus estimaciones (Top 10) calculó una inflación mensual de 2,7% para abril (0,1 puntos porcentuales más), repitiendo su estimación del relevamiento previo. Esta cifra sugiere una visión levemente más elevada entre quienes tuvieron mejores resultados en pronósticos recientes.
Las proyecciones de los analistas privados van en la misma dirección. Joaquín Aranguiz, economista del CISE de la Fundación Libertad, señaló que después de diez meses consecutivos de suba en la inflación mensual, el dato de abril marcará una sólida baja. Según sus estimaciones, el índice se ubicará entre 2,4% y 2,8%, en línea con los relevamientos semanales de alta frecuencia y la tendencia que refleja la diferencia entre la curva CER y la tasa fija. Aranguiz precisó que el mercado descuenta una inflación para el mes de abril inferior al 2,5%, mientras que para el período de mayo a septiembre, las proyecciones anticipan un promedio debajo del 1,9%.
El economista explicó que la baja esperada en abril se apoya en los primeros datos oficiales de CABA. Es que esta semana el Gobierno tuvo como anticipo que la inflación en abril en la capital del país fue del 2,5%, un dato que implicó una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo, cuando se ubicó en 3 por ciento. Dentro de ese resultado, el capítulo de alimentos y bebidas tuvo una suba menor al 1,5 por ciento. Como este rubro tiene una ponderación mayor en el índice nacional, la dinámica de precios en la ciudad podría incidir en un registro general más bajo para el país.

El precio de la carne aparece como un factor clave para explicar la desaceleración. Aranguiz indicó que la carne representa cerca del 10% del índice general, por lo que cualquier movimiento en su valor impacta de manera directa en la inflación mensual. Durante el primer trimestre del año, el precio de la carne subió alrededor de un 20%, pero en abril se mantuvo casi sin cambios, lo que favorecería el descenso del índice general.
En el segmento de servicios, la inflación sigue por encima del 2%, con el transporte destacándose por su impacto. El economista señaló que el arrastre estadístico de la suba de combustibles, vinculado al conflicto internacional, solo se reflejó parcialmente en el índice de marzo. Por eso, se estima que entre el 0,3% y 0,4% del dato de abril se relacionará con ese efecto.
Las proyecciones privadas sostienen que el horizonte para los próximos meses podría mostrar tasas de inflación más bajas, en un contexto de tasas reales negativas y tipo de cambio estable. En el REM, la mediana de las respuesta arrojó que el IPC se ubicaría en 2,3 por ciento. Ayer, por caso, YPF dijo que anunció un ajuste de 1% y la continuidad del “buffer” con el propósito de no trasladar sobresaltos del barril del petróleo al surtidor.

Para ayudar a la desaceleración, el Gobierno tomó diferentes decisiones respecto a los servicios públicos. Se corrigió el cronograma de ajustes en las tarifas de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA). El aumento mensual de las facturas pasó del 4% al 3%, en una decisión que impactó directamente en los hogares del AMBA. Esta medida, además de modificar el sendero de actualización original, apuntó a contener la presión inflacionaria en momentos de mayor sensibilidad social. Pero la intervención en las tarifas del agua se complementó con una bonificación extra del 25% en la factura de gas para los usuarios residenciales durante mayo.
También incluyó bonificaciones en la boleta de la electricidad. Ahora, el sistema otorga subsidios a partir de un bloque de consumo que se amplió de 250 a 300 kilovatios/hora, con una bonificación del 10,5%sobre el precio. Para los usuarios que ya contaban con subsidio, el incremento en la cantidad subsidiada y la bonificación compensan la suba previa del costo de la materia prima, que llegó al 12% o 13%. Según fuentes del sector consultadas por Infobae, la estrategia busca que el gasto mensual de los hogares no registre un salto relevante, considerando que el invierno suele generar picos en el consumo tanto de gas como de electricidad.

Los relevamientos muestran que en la primera semana de mayo el rubro alimentos y bebidas tuvo leve variaciones de precios o incluso deflación. Como datos alentadores para el Gobierno, la consultora LCG reportó que no hubo incrementos, EconViews marcó una variación negativa de 0,1% mientras que Analytica fue la única que registró una suba de 0,3 por ciento.
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