ECONOMIA
El FMI elogió al Gobierno, pero enciende luces amarillas: incertidumbre electoral, fatiga social y percepción de corrupción

(AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)
La semana pasada estuvo plagada de buenas noticias sobre la marcha de la economía. En el frente externo, las exportaciones siguen aumentando y en abril se registró un superávit comercial récord, de USD 2.710 millones. El Central aceleró compras y las reservas están a punto de superar los USD 47.000 millones, un nuevo máximo para este gobierno.
En el frente interno, la actividad económico marcó en marzo una clara recuperación respecto de febrero. Según el último valor, la economía creció al 5,5% interanual y se consolida en máximos en lo que va de la gestión de Javier Milei. Prácticamente todos los sectores mostraron mejoras interanuales, incluso lo más complicados, como construcción, industria y comercio.
Pero no todas son buenas noticias. La demanda interna es a esta altura un karma para el Gobierno y no exhibe signos de repunte. Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023. Los aumentos de tarifas y la caída de ingresos en términos del salario, en un marco de aún elevada inflación, impactan negativamente a la hora de las compras en el supermercado.
Estos datos no hacen más que dejar a la vista el contraste de un país que marcha a dos velocidades. Por un lado están los sectores ganadores como agro, energía y minería. Pero luego están la industria y el comercio, que recién ahora empiezan a encontrar un piso luego de fuertes caídas en 2024 y 2025. El resultado es que algunas provincias presentan fuerte crecimiento (Neuquén es el caso más claro) y otras siguen en situación crítica: sucede en el Gran Buenos Aires y otros grandes aglomerados urbanos que dependen de sectores hoy en declive.
Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023
La baja de la inflación pasó a ser clave para que los salarios recuperen terreno. Pero todo apunta a un proceso lento. Las expectativas de un índice de 2% o incluso menos en mayo se van diluyendo a partir de algunos aumentos puntuales en alimentos. Ahora el promedio de consultoras estiman cerca de 2,3%, mejor que en abril pero todavía lejos del nivel deseado por el equipo económico.
El economista y profesor del CEMA, Jorge Ávila, se mostró cauteloso respecto al proceso de desinflación en los próximos meses: “Va a ser difícil que baje mucho más allá del 2% porque el Central está emitiendo muchos pesos para comprar dólares. Y esos pesos los precisa el Tesoro para luego comprarle divisas al BCRA y pagar deuda. Por eso es muy importante que el riesgo país baje de los 400 puntos y Argentina recupere el acceso al mercado internacional. Pero lo veo difícil porque el mercado tiene miedo al regreso del kirchnerismo”.
Justamente a esos riesgos aludió de manera bastante más explícita que de costumbre el FMI en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina, difundido el viernes a la noche.
El Fondo es muy elogioso con el Gobierno, en especial por los continuos esfuerzos por mantener el superávit fiscal. También enfatiza que es fundamental fortalecer al BCRA vía acumulación de reservas. E insiste en la necesidad de regresar a los mercados internacionales para asegurar financiamiento. Esto se transformó en algo relevante para el propio FMI, a partir de los USD 7.000 millones que Argentina debería pagarle al organismo entre capital e intereses en 2027.
Pero junto a los elogios llegaron las advertencias, que ponen en palabras lo que les sucede a los inversores que evalúan oportunidades y riesgos en Argentina.
En un apartado, el Fondo hace foco en los peligros que conlleva el proceso electoral y la volatilidad que podría traer sobre las variables financieras y en particular al dólar. Además, hace referencia al “cansancio social” producto de una bonanza económica que no llega aún a los grandes conglomerados urbanos. En ese sentido, aconseja al Gobierno a mantener o profundizar los programas de asistencia a los sectores más vulnerables. Y pone el acento en el aumento del desempleo, especialmente el joven. “Estas situaciones podrían restarle apoyo popular a las reformas”, advierte.

Sin hacer referencia a ningún episodio en particular el Fondo menciona también el aumento de “percepción de corrupción”, que podría derivar en un menor respaldo al oficialismo y una disminución de la confianza.
El propio presidente Milei introdujo la cuestión electoral esta semana, en su anuncio de rebaja de retenciones al dcir: “el cronograma de reducción va a continuar en 2028, si es que nos reeligen”. Es una de las primeras veces que refiere explícitamente su intención de continuar por cuatro años, pero sobre todo deja en claro que se vienen medidas que tendrán un inevitable tinte electoralista.
Luis “Toto” Caputo también hizo una referencia electoral en un reportaje radial: “Aún si la economía no repunta la gente no lo va a votar a Kicillof, porque no quiere volver al pasado”.
La evolución de las distintas variables económicas muestra que en la mayoría de los sectores se habría tocado un piso. Algunos están volando y los más rezagados empiezan a recuperar, aunque desde niveles muy bajos como sucede con la industria y la construcción.
A diferencia de lo que le ocurrió a Mauricio Macri, la posibilidad de una crisis cambiaria -al menos este año- lucen minúsculas. Al contrario, el BCRA seguirá comprando muchos dólares al menos hasta julio. Después ingresarán divisas de la energía, emisiones de deuda provinciales y de empresas. Todo indica que el 2026 luce con una oferta adecuada de divisas.
Las dudas se concentran en la dinámica del 2027. Carlos Melconian consideró “inexorable” un proceso de dolarización en la previa electoral. Los antecedentes le dan la razón. La compra récord de divisas de 2025 en medio de las elecciones legislativas requirieron de la ayuda del Tesoro americano para evitar un descontrol cambiario.
Todo eso volverá el año que viene. Las PASO serán en agosto y en el primer trimestre empezarán a definirse las candidaturas. La “ventana” de tiempo del Gobierno para que el fuerte superávit comercial llegue a los bolsillos es relativamente corto. En el mejor de los casos, deberá conformarse con haber evitado un nuevo estallido cambiario, ponerle un piso a la actividad y continuar con un proceso suave de desinflación.

¿Alcanza para que Milei consiga su reelección? No solo es demasiado prematuro ensayar una respuesta, sino que será una incógnita imposible de despejar posiblemente hasta octubre del año que viene.
La economía y las mercados entrarán en pocos meses en un estado de alta incertidumbre. Será difícil evitar que el riesgo país, las tasas de interés, el dólar y el nivel de actividad eviten el impacto.
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ECONOMIA
El BCRA realizó una de las mayores compras del año y ya suma u$s13.000 millones en 2026

El Banco Central (BCRA) volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario este viernes y realizó una de las compras de divisas más importantes de las últimas semanas. La autoridad monetaria adquirió u$s345 millones, la cuarta compra más elevada en el año, lo que llevó el saldo positivo acumulado en 2026 por encima de los u$s13.000 millones.
La rueda tuvo un volumen operado de u$s461 millones, por lo que el Central absorbió cerca del 75% de todas las divisas negociadas en el mercado oficial.
Con el resultado de este viernes, el saldo comprador de julio trepó a u$s1.936 millones, mientras que las compras netas acumuladas en lo que va del año alcanzaron los u$s13.118 millones.
Además, el Banco Central extendió a 134 ruedas consecutivas la racha con saldo comprador, una dinámica que refleja su sostenida presencia en el mercado oficial de cambios.
Qué ayudó al BCRA a sumar una buena cantidad de dólares
Por el volumen de la intervención, en el mercado interpretaron que se trató nuevamente de una compra en bloque, probablemente vinculada con la liquidación de una obligación negociable (ON).
Este tipo de operaciones volvió a aportar una importante oferta de divisas, complementando la liquidación del sector exportador y permitiendo que el Banco Central concretara una absorción muy superior a la observada en las ruedas recientes.
De esta manera, el ingreso de dólares proveniente de emisiones de deuda corporativa continúa consolidándose como una fuente adicional para fortalecer las reservas internacionales.
En paralelo con las compras de divisas, las reservas internacionales brutas aumentaron u$s499 millones y cerraron la jornada en u$s49.183 millones.
Así, el stock de reservas recuperó el nivel de u$s49.000 millones, luego de la baja registrada en la rueda anterior, impulsado principalmente por la intervención del BCRA en el mercado oficial.
Además de la compra de dólares, las reservas recibieron un leve impulso por la valorización del oro.
El metal precioso avanzó 0,11% durante la jornada, lo que habría sumado alrededor de u$s5 millones al valor contable de las tenencias del Banco Central.
Con los datos de este viernes, el promedio diario de compras del Banco Central durante julio se ubicó en u$s121 millones.
Si bien ese ritmo es inferior al registrado en mayo, cuando promedió u$s137 millones diarios, continúa por encima de los u$s68 millones observados durante junio.
La jornada volvió a mostrar que, además del ingreso de divisas por exportaciones, las operaciones de financiamiento corporativo siguen desempeñando un papel clave en la oferta de dólares, permitiendo al BCRA acelerar transitoriamente la acumulación de reservas y sostener una posición compradora firme en el mercado oficial.
De los dichos de Ravier a la mirada del mercado: qué pasará con el dólar
Mientras el precio del dólar sigue subiendo, la mención del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto a que es «una posibilidad» que pueda llegar a los $1.800 en los próximos meses generó ruido en la City, ya que establece una nueva referencia que condiciona al mercado y marca el posible inicio de una aceleración moderada. Asimismo, provocó inquietud por considerar imprudente que desde el Gobierno se barajen posibles cotizaciones. Incluso, algunos economistas arriesgan que estas declaraciones oficiales no fueron inocentes.
Por lo pronto, este viernes subió por tercera rueda consecutiva el precio del dólar minorista -en este caso 10 pesos- y se ubicó en $1.520 a la venta en el Banco Nación, la cifra nominal máxima histórica registrada.
Así, en todo julio, el billete estadounidense avanza un 1,3%, pero en todo el año acumula una suba de apenas el 2,7%, un nivel que queda bastante por debajo respecto a la inflación de los primeros 7 meses, que ronda el 18%.
Justamente, por este atraso cambiario, no «suenan» casuales las palabras del vocero presidencial en el canal de streaming Carajo, donde aclaró que, si en los próximos meses se genera un ajuste cambiario, sería «mínimo», por lo que subrayó que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Y acotó que sería «una posibilidad» que el dólar llegue a los $1.700 o $1.800.
Incluso, agregó que al observar el promedio del tipo de cambio de los últimos años, «hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa», sentenció.
Las declaraciones de Ravier generaron cierto impacto en la City debido a que el hecho de que el Gobierno fije un valor probable para los próximos meses ya establece una nueva referencia. Hoy el precio del dólar mayorista ronda los $1.500, por lo que estas palabras oficiales indican que el tipo de cambio podría avanzar un 20% en los próximos meses.
«Por declaraciones como esas, es obvio que ahora suba el precio del dólar. La verdad, no me parece prudente ese tipo de menciones, sobre todo viniendo de un funcionario de alto nivel. Puede tener consecuencias en el corto plazo, alimentando la demanda y disminuyendo la oferta. No creo que nadie pueda definir con relativa certeza lo que puede pasar a fin de año; Argentina es un país muy volátil en esa materia y es difícil hacer anticipos«, dice a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
Precio del dólar a fin de año: qué proyecciones y pronósticos espera la City
Parte de la sorpresa y del ruido generado en la City por las declaraciones de Ravier respecto a que $1.800 es un precio «posible» para el dólar reside en que se ubica en una cifra superior a lo previsto por algunos actores del mercado para fin de año. Sin embargo, existe una fecha precisa en la que se estima que pueda alcanzar esa cifra el año que viene.
De hecho, el propio Gobierno había estimado meses atrás, al presentar el Presupuesto 2026 aprobado en el Congreso de la Nación, que el tipo de cambio iba a ser de $1.423 a fin de año. Esta era una referencia bastante más baja que la indicada ahora por el vocero presidencial.
Por su parte, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA a inicios de julio, en el que se encuestó a 44 economistas nacionales, se pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.673 para diciembre que viene, lo que arroja una variación interanual esperada del 15,5%, cifra inferior a los $1.800 mencionados por el vocero.
Una cifra similar fue prevista días atrás por el informe mundial FocusEconomics, elaborado a partir de las estimaciones de 45 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales de inversión, en el que revelan que la cotización esperada para el tipo de cambio mayorista es de $1.659 para fin de año.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este viernes se negoció un precio de dólar mayorista de $1.650 para fin de diciembre. A su vez, en las negociaciones se prevé que alcance los $1.800 recién a fines de mayo de 2027.
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ECONOMIA
Oficial: la mora de las familias volvió a crecer en mayo y casi triplicó al nivel del año pasado

La morosidad del sistema financiero argentino registró un nuevo avance en mayo, impulsada principalmente por el deterioro en los préstamos otorgados a las familias. De acuerdo a datos oficiales, la irregularidad de los hogares ascendió a 12,8 por ciento durante el quinto mes del año. Se trata del mayor nivel en más de 20 años.
Según el último Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 7,7% a nivel agregado, lo que representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril y 5,1 puntos más en comparación interanual.
El informe oficial destaca que el incremento de la mora tuvo como principal motor el desempeño de los créditos familiares. En mayo, el indicador de irregularidad para este segmento alcanzó 12,8%, superando en 0,7 puntos porcentuales el registro del mes anterior y en 8,3 puntos el dato de hace un año. Aunque el ritmo de deterioro se moderó en los últimos meses, la cartera irregular sigue mostrando un crecimiento real sostenido, impactando en la capacidad de pago de los hogares.
Ahora bien, si se analiza la calidad de cartera por línea, se encuentra que el mayor ratio de irregularidad la tienen los créditos personales, que alcanzaron en mayo un nivel de mora del 15,9% (10,4 puntos más que igual mes del año pasado). Le siguieron las tarjetas de crédito (11,% de irregularidad), los adelantos (6,4%) y los préstamos con garantía prendaria (5,8%). Completan la lista los documentos (3,4%) y los créditos con garantía hipotecaria (2,1%).
En las empresas, el indicador de irregularidad se ubicó en 3,5% durante mayo, 0,1 punto porcentual por encima de abril y 2,5 puntos más que un año atrás. Se trata de un nivel sensiblemente menor al de las familias, aunque también en ascenso.
El BCRA reconoció que el crédito comenzó a mostrar señales de recomposición. El saldo real de préstamos al sector privado en pesos aumentó 0,3% en mayo, luego de cuatro meses consecutivos de caídas, impulsado por las líneas comerciales y las de garantía real, mientras que el consumo volvió a retroceder.

En moneda extranjera, el financiamiento a privados creció 2,6% entre puntas de mes. En tanto, los depósitos del sector privado en pesos se redujeron 0,9% real, golpeados principalmente por las colocaciones a plazo.
De acuerdo con el Banco Central, pese al avance de la mora, el sistema financiero mantiene un colchón amplio para afrontarla. Las previsiones constituidas por las entidades cubrían en mayo el 86,3% de la cartera irregular y el 6,6% del total de créditos otorgados. Al considerar en conjunto la morosidad, el nivel de previsiones y el capital regulatorio, el crédito en situación irregular neto de previsiones representó apenas 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable.
En ese marco, la integración de capital del sistema se ubicó en 30,7% de los activos ponderados por riesgo, con un exceso de integración de 280,3% por encima de la exigencia normativa. Estos niveles de solvencia le otorgan a la banca margen para absorber el impacto de la mora sin comprometer su estabilidad.
Por otro lado, los indicadores de liquidez también se mantuvieron en niveles sólidos. El indicador que contempla únicamente las disponibilidades en pesos se ubicó en 11,9% de los depósitos en esa moneda, mientras que al sumar los títulos públicos y las operaciones de corto plazo con el BCRA, el ratio ampliado alcanzó 32,7 por ciento. En moneda extranjera, los activos líquidos representaron 50,9% de los depósitos en esa denominación.
El deterioro no se limita al porcentaje de cartera irregular. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del BCRA, la carga mensual de los servicios de deuda de las familias representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal, un nivel que hace dos años no llegaba al 9 por ciento.

El salto responde, entre otros factores, a que la tasa de interés real de los créditos a personas dejó de licuarse por la inflación y se volvió significativamente positiva.
Los datos oficiales señalan que el deterioro golpea con mayor intensidad a los segmentos más jóvenes: entre los deudores de 18 a 25 años la irregularidad supera el 40%, mientras que la proporción desciende de manera progresiva a medida que aumenta la edad. La morosidad también es más pronunciada en las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% del crédito a familias y donde el indicador ya ronda el 30%, muy por encima del promedio del sistema bancario tradicional.
Las diferencias también tienen un correlato territorial. En el norte del país, la proporción de personas en mora supera el 30%, mientras que en el centro y en provincias como Neuquén se ubica por debajo del promedio nacional. A su vez, entre quienes accedieron a préstamos exclusivamente a través de entidades no bancarias, por dificultades para calificar en la banca tradicional, el nivel de incumplimiento supera el 50 por ciento.
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ECONOMIA
Vocero de Milei dijo que un dólar a $1.800 es «posible» y la City alerta por fin de la paz cambiaria

Mientras el precio del dólar sigue subiendo, la mención del vocero presidencial, Adrián Ravier, respecto a que es «una posibilidad» que pueda llegar a los $1.800 en los próximos meses generó ruido en la City, ya que establece una nueva referencia que condiciona al mercado y marca el posible inicio de una aceleración moderada. Asimismo, provocó inquietud por considerar imprudente que desde el Gobierno se barajen posibles cotizaciones. Incluso, algunos economistas arriesgan que estas declaraciones oficiales no fueron inocentes.
Por lo pronto, este viernes subió por tercera rueda consecutiva el precio del dólar minorista -en este caso 10 pesos- y se ubicó en $1.520 a la venta en el Banco Nación, la cifra nominal máxima histórica registrada.
Así, en todo julio, el billete estadounidense avanza un 1,3%, pero en todo el año acumula una suba de apenas el 2,7%, un nivel que queda bastante por debajo respecto a la inflación de los primeros 7 meses, que ronda el 18%.
Justamente, por este atraso cambiario, no «suenan» casuales las palabras del vocero presidencial en el canal de streaming Carajo, donde aclaró que, si en los próximos meses se genera un ajuste cambiario, sería «mínimo», por lo que subrayó que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Y acotó que sería «una posibilidad» que el dólar llegue a los $1.700 o $1.800.
Incluso, agregó que al observar el promedio del tipo de cambio de los últimos años, «hoy estamos un poquito abajo. Si hubiera una corrección, esa corrección no sería significativa», sentenció.
El pronóstico del vocero de Javier Milei puede acabar con la paz del dólar
Las declaraciones de Ravier generaron cierto impacto en la City debido a que el hecho de que el Gobierno fije un valor probable para los próximos meses ya establece una nueva referencia. Hoy el precio del dólar mayorista ronda los $1.500, por lo que estas palabras oficiales indican que el tipo de cambio podría avanzar un 20% en los próximos meses.
«Por declaraciones como esas, es obvio que ahora suba el precio del dólar. La verdad, no me parece prudente ese tipo de menciones, sobre todo viniendo de un funcionario de alto nivel. Puede tener consecuencias en el corto plazo, alimentando la demanda y disminuyendo la oferta. No creo que nadie pueda definir con relativa certeza lo que puede pasar a fin de año; Argentina es un país muy volátil en esa materia y es difícil hacer anticipos«, dice a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
En ello coincide Jorge Colina, economista de IDESA, al sentenciar: «El Gobierno no tiene que fijar, ni tampoco predecir, el precio del dólar, sino que tiene que salir por completo del cepo cambiario y dejar que el mercado determine el tipo de cambio. Esa es la solución de fondo».
Además de malestar, también se generó cierta incertidumbre y desorientación en la City ante un posible cambio de política cambiaria.
«El vocero lo mencionó como ‘una posibilidad’, pero no creo que el Gobierno quiera que el dólar se vaya hasta los $1.800. La verdad es que no lo veo, porque si no, no estaría vendiendo los bonos dólar linked ni estaría vendiendo futuros como para dar un poco de previsibilidad respecto al tipo de cambio. No me cierra eso; además, a esos precios, si se empieza a mover más la economía, los exportadores te llenan de dólares«, opina Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios.
Al respecto, Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica Consultora, agrega a iProfesional: «El vocero no fue preciso ni en plazos ni en valor; es difícil inferir a partir de sus declaraciones un cambio en la política cambiaria del Gobierno para los próximos meses. De todas formas, lo esperable es que el tipo de cambio deje atrás las subas marginales que tuvo hasta ahora, a excepción de junio, cuando avanzó un 5%».
Precio del dólar a fin de año: qué proyecciones y pronósticos espera la City
Parte de la sorpresa y del ruido generado en la City por las declaraciones de Ravier respecto a que $1.800 es un precio «posible» para el dólar reside en que se ubica en una cifra superior a lo previsto por algunos actores del mercado para fin de año. Sin embargo, existe una fecha precisa en la que se estima que pueda alcanzar esa cifra el año que viene.
De hecho, el propio Gobierno había estimado meses atrás, al presentar el Presupuesto 2026 aprobado en el Congreso de la Nación, que el tipo de cambio iba a ser de $1.423 a fin de año. Esta era una referencia bastante más baja que la indicada ahora por el vocero presidencial.
Por su parte, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA a inicios de julio, en el que se encuestó a 44 economistas nacionales, se pronosticó un tipo de cambio nominal de $1.673 para diciembre que viene, lo que arroja una variación interanual esperada del 15,5%, cifra inferior a los $1.800 mencionados por el vocero.
Una cifra similar fue prevista días atrás por el informe mundial FocusEconomics, elaborado a partir de las estimaciones de 45 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales de inversión, en el que revelan que la cotización esperada para el tipo de cambio mayorista es de $1.659 para fin de año.
Por lo pronto, en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este viernes se negoció un precio de dólar mayorista de $1.650 para fin de diciembre. A su vez, en las negociaciones se prevé que alcance los $1.800 recién a fines de mayo de 2027.
«Mencionó esos $1.800 como una posibilidad, claro, pero no es el escenario base que, en general, el mercado está esperando. El techo de la banda de flotación hoy está en eso, así que, desde el punto de vista de movimientos sin intervención, podría darse que llegue a ese valor; pero fue una mención, no lo tomo como que el Gobierno reconozca eso, ni mucho menos. Es un escenario posible», detalla Fernando Baer, economista jefe de Quantum, a iProfesional.
Banda cambiaria y atraso del dólar: qué dicen las consultoras sobre la divisa
Al respecto, el dato que suma en toda esta discusión es que el techo actual de la banda cambiaria establecida por el Banco Central —en la que no interviene en el mercado y que se actualiza de manera mensual al mismo ritmo que la inflación registrada dos meses atrás (t-2)— es, justamente, de $1.836, el mismo nivel convalidado por Ravier.
Es decir, el precio actual del dólar oficial mayorista debería aumentar un 22,4% para equiparar ese nivel máximo de la banda de flotación establecido por el BCRA.
«Creo que, simplemente, el vocero presidencial se está haciendo eco de las proyecciones del mercado. En el último REM, el promedio de estimaciones da un tipo de cambio de 1.666 pesos a fin de año y el máximo esperado es de $1.831. No creo que sea un reconocimiento de que tiene que ser mayor, sino que puede ser mayor. La estacionalidad menos favorable del segundo semestre y la depreciación de las monedas emergentes son las principales razones para que esto se materialice, y no implica necesariamente un salto discreto, aunque equivaldría a una depreciación real cercana al 10% o menos», resume a iProfesional Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio).
Es decir, opina que los $1.800 mencionados serían «una depreciación mayor a la que actualmente proyecta el mercado, pero no es una cifra extrema. De hecho, ese número dejaría al tipo de cambio real en torno al nivel de enero de este año y facilitaría la acumulación de divisas y una menor presión cambiaria de cara a 2027″.
Todo esto ocurre en un momento en el que hay superávit de la balanza comercial, en el que las calificadoras de riesgo mundiales, como Moody’s, mejoraron las notas de deuda de Argentina, y en el que el Gobierno anunció que consiguió los fondos necesarios para refinanciar los compromisos a pagar en moneda norteamericana hasta fines de 2027, con el fin de evitar ruidos cambiarios en los próximos meses, en plena previa de las elecciones presidenciales.
En resumen, Pablo Repetto, gerente general en Aurum, concluye a iProfesional: «Que el dólar se ubique a $1.800 en unos meses sería bastante natural y lógico por el nivel de inflación que hay. Incluso, el año pasado el dólar terminó alrededor de $1.450, por lo que si se considera el 30% de inflación de este año, es como si a fin de año valiera esos $1.800. O sea, sigue valiendo, en términos reales, más o menos parecido a lo de fines del año pasado».
Por eso, sostiene que ubicarse más cerca de los $1.800 «ayudaría a ser más competitivo mientras se corrigen las distorsiones impositivas, que siguen afectando a muchos sectores», finaliza Repetto.
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