DEPORTE
“Insaciable”: los detalles desconocidos de la metamorfosis de Messi hasta convertirse en el líder de la selección argentina
“Cuando una meta ya alcancé / Cuando la clave revelé / Cuando llegué a conocer lo desconocido / Si algo imposible quedó atrás / Y lo que era extraño es habitual / Mi interés de pronto quedó desvanecido”.
Lionel Messi llegó al Mundial de Alemania 2026 con 18 años. 20 años después (y 47 títulos, 916 goles, 415 asistencias, ocho Balones de Oro, un trofeo ecuménico, dos Copas América y una Finalissima) con casi 39 en el pasaporte, dio un recital en sus dos primeros partidos de su sexta Copa del Mundo. Tres goles ante Argelia, dos contra Austria. En su lugar, cualquier mortal (si es que con su talento se lo puede agrupar entre los mortales), después del último ítem tildado en Qatar, se hubiese recostado en el lecho de laureles con total derecho. Messi, no.
Ya sin las presiones que lo persiguieron toda su carrera (sobre todo cada vez que se vistió de albiceleste), aunque sin resignar un ápice de apetito, encaró su proyecto en el Inter Miami, con la Selección siempre de fondo. Se puso metas más cortas: primero la Copa América 2024, las Eliminatorias; también el Mundial, si el tiempo no se devoraba la explosión, si las piernas seguían respondiendo a la mente, a la intuición. Gracias al fútbol, lo hicieron.
“Si pude ya encontrar lo que buscaba / Cuando un deseo intenso se cumplió / Si resolví el truco que me desvelaba / La magia que quedaba se acabó”.
No hubo una comunicación oficial. Hasta el propio Lionel Scaloni confesó que lo llamó para saber si estaba disponible, con el afán de citarlo, de tener presta la cinta de capitán. “Estaba esperando que saliera la lista”, respondió, como si fuera uno más en la nómina, un número, y no precisamente el 10.
Una sobrecarga muscular inoportuna alteró el guion justo en el último partido con su club antes de sumarse al plantel para la gran cita. Tal vez fue solo el giro para darle una pátina de épica más, como si le faltara a su historia. Porque volvió a la acción justo en el último amistoso antes del Mundial, y lo hizo con un gol frente a Islandia. Y con la motivación palpitante jugó ante Argelia con los bríos de aquel adolescente del mohín a José Pekerman porque no entró en el duelo de cuartos de final ante Alemania en 2006, que decretó la eliminación albiceleste.
Uno, dos tres goles. Todos golazos, cada uno con diferente impronta. Cayó otro récord, cayeron las dudas en Argentina por la epidemia de molestias físicas, los rivales fueron debidamente notificados de que el campeón está en la casa, con Messi, el eterno Lionel Messi, al comando. Y, contra Austria, martilló el aviso.
“Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador / Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador».
Siempre quiere más. Insaciable, como dice la canción de la banda uruguaya El Cuarteto de Nos. Messi siempre fue Messi. El de la gambeta en patines, el que levita con la pelota. Con más años, es el mismo que se divertía esquivando baches en Grandoli o en Newell’s, o en las canchas realeadas del potrero. Con la lava del fuego sagrado siempre a punto de erupcionar, aunque entonces con un perfil más reservado.
Sí, el “animal deportivo”, tal como lo definió el preparador físico Gerardo Salorio, histórico de las juveniles de Argentina, es parte de él. No así el perfil del líder que construyó. Ese carácter introvertido, por caso, lo definió desde que cruzó por primera vez el portón del predio de Ezeiza que hoy lleva su nombre.
“Llegó acompañado por el padre, Jorge, y el representante. Salió el preparador físico, que era Salorio y le dijo: ‘Si no te cortás el pelo, no podés jugar’. Decí que no le hizo caso, ja. Tenía unas ganas de jugar para Argentina…“, supo contarle a Infobae el recordado Omar Souto.
En ese momento, declamaba su personalidad desde su desparpajo, vencía la timidez con habilidad. Un jugador sin temperamento no se aplicaba solo las inyecciones para resolver el déficit de la hormona de crecimiento, no respondía a las patadas pidiendo de nuevo la pelota, o no era capaz de rechazar una y otra vez las ofertas de España -hasta el cocinero lo tentó- para cumplir el sueño de jugar para Argentina, cuando se había marchado del país a los 12 años para sumarse a la Masía de Barcelona.
Un futbolista sin su ambición sin fin no jugaba un Mundial Sub 20 con 17 años y, pese a iniciar como suplente, se convertía en top scorer y figura. O no crecía en el espejo de Ronaldinho hasta fagocitarlo. O no le torcía el brazo a Guardiola para jugar los Juegos Olímpicos de Beijing (y colgarse la medalla dorada) o para hacer añicos los pizarrones, salir de la banda derecha y llenar canastas como falso 9. Pero no llevaba riendas de vestuario. Guiaba desde el juego, desde su talento. Podía opinar en el vestuario, pero la voz la llevaban otros.
“No pierdo el tiempo en festejar / Ni paro para meditar / Voy como Sísifo cargando con su piedra / Y cuando al límite llegué / Y la frontera traspasé / El reto se esfumó pero sigue mi carrera”.
La cinta de capitán la recibió interinamente en la era Maradona y ya con continuidad con Alejandro Sabella, quien dio el golpe sobre la mesa como Carlos Bilardo con Diego en el 83. En el medio, con los vaivenes de la Albiceleste, quedó en el foco de las críticas porque su rendimiento en un Barcelona de época era descollante y no se repetía en una Argentina convulsionada. Incluso, los reproches llegaron a apuntar sobre su argentinidad, porque parte de su desarrollo se dio en Catalunya. O con el cartel del “club de amigos”.
“Todos decían ‘no canta el himno, no canta el himno’. Y en realidad nadie escuchaba que en los torneos ponían la parte que no era la cantada. Cuando cambió, ¿vieron? Leo lo canta”, lo defendió Omar Souto, quien fue una especie de segundo papá en Ezeiza para la Pulga. De hecho, fue quien llamó por teléfono a su casa para su primera convocatoria, aunque se equivocó de nombre y lo llamó “Leonardo”.
“Cuando alcancé el trofeo que deseaba / Si el día esperado ya pasó / Cuando atrapé la presa que anhelaba / El juego al que jugaba terminó”.
La gloria merodeó varias veces en aquella colección de finales ingratas. Pudo ser en la Copa América de 2007, cuando todavía era un niño. Luego, en el Mundial de Brasil 2014, cuando le pasó por al lado al trofeo y lo miró con frustración, como si fuera inalcanzable. Los dos torneos intercontinentales de 2015 y 2016, con los penales infames ante Chile, casi le hacen bajar los brazos. O lo hicieron, pero por apenas unos días. “Es increíble, pero no se me da”, dijo, antes de presentar una renuncia que el Patón Bauza revirtió con un viaje a España y un puñado de palabras.
“Hablaba más con los compañeros para expresar lo que sentía, no era de levantar la voz. Por ahí, esa función la cumplía Mascherano. Hoy está más maduro, más abierto a hablar con todos y decir lo que piensa”, semblanteó alguien que conoce a la perfección los pasillos de Ezeiza. Pero esa búsqueda inclaudicable, ese insistir, seguía hablando de su tesón. Mientras, por más que cargara con la cinta, Masche era su escudo.
“Yo decía que iba a ser un jugador muy importante, por eso lo llevamos en el primer Mundial siendo muy jovencito, pero creímos que le iba a hacer muy bien estar en alemania. El liderazgo apareció con el transcurso de los años. Fue pasando el tiempo, se fue acostumbrando a sus compañeros y terminó con un liderazgo muy importante”, supo narrar Hugo Tocalli, histórico ladero de José Pekerman y legendario formador, al hablar de esa transición, que llevó su tiempo.
“Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador / Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador».
Las turbulencias en el Mundial 2018 fueron un empujón para que aflorara la versión que hoy disfruta Argentina. “Hay líderes de cancha y líderes de vestuario”, supo acuñar Salorio. El rosarino siempre lo fue con el balón en los pies. La metamorfosis se dio donde las cámaras no llegan. O sí, pero solo cuando los celulares de los jugadores lo permiten.
El periodista Ariel Senosiain publicó el diálogo en Rusia entre Sampaoli y los referentes (con Messi, ahora sí, entre los protagonistas principales) en el libro El Mundial es Historias. Fue luego del oprobioso 0-3 ante Croacia que dejó a Argentina en el borde del abismo de la eliminación en primera ronda.
-No nos llega lo que decís. Ya no confiamos en vos. Queremos tener opinión.
-¿Opinión en qué?
-En todo.
-¿Y ustedes van a armar el equipo, dirigir los entrenamientos, todo?
“Me preguntaste diez veces a qué jugadores querías que pusiera y a cuáles no, y nunca te di un nombre. Decime adelante de todos si alguna vez te nombré a alguien”, lo cruzó Leo, dándole a entender que, hasta esa situación límite, jamás había interpuesto su criterio o relación con sus compañeros para objetar determinaciones o realizar sugerencias.
Según reza la crónica, “en la sala, además de los veintitrés jugadores y los tres integrantes del cuerpo técnico, estaba presente Claudio Tapia. El presidente de la AFA sabía de antemano lo que le dirían al entrenador, a quien sólo le dijo: ‘Tenés que ceder’”. Fue ahí que nació el “doble comando”, cristalizado en aquella foto de Sampaoli, Mascherano y un pizarrón en Rusia. Alcanzó para el triunfo épico ante Nigeria, pero no para vencer a la súper poderosa Francia, que de todas formas tuvo sus momentos de flaqueza.
Sin embargo, sentó un precedente, aunque muchos creyeron que el tropiezo ante Les Bleus podía ser el último compromiso de Messi en un Mundial. Lógico, a Qatar iba a llegar con 35. Una cifra límite para cualquier mortal, pero no para Messi.
“Nunca tengo suficiente, no lo puedo evitar / La adrenalina me domina si pienso en lo que vendrá / Soy como un vaso que gotea apenas un pozo que no se llena / Y mientras almuerzo ya estoy pensando en la cena / Si tengo uno, quiero dos, si no me siento mal / No es codicia ni malicia, es ambición emocional / Por obseso no hay receso, lo que obtengo lo desecho / El progreso se nos debe a los insatisfechos / Seré un inconformista, un paria masoquista / Y en verdad la palabra saciedad no está en mi lista / Y con el afán de superarme, arriesgarme no me importa / ¡Quiero tener el pan pero también quiero la torta!“.
Lionel Scaloni lo pensó frutilla de esa torta. Armó la transición en el interinato y lo llamó junto a Pablo Aimar desde Valencia para explicarle su plan. Los detalles aparecen en la brillante biografía del entrenador escrita por el periodista Diego Borinsky. “Le dijimos que íbamos a asumir y su primera reacción fue reírse, estaba contento. ‘Me parece bárbaro, espero que les vaya bien’, nos dijo. Y luego agregamos: ‘Te esperamos con los brazos abiertos’. No había apuro, teníamos hacer una especie de casting y, cuando él regresara, que viera que había potencial”, remarcó.
El mensaje fue más profundo: “Vas a disfrutar, vas a pensar solo en lo futbolístico. Te vamos a poner un equipo con el que te sientas cómodo y en el que los compañeros se van a sentir cómodos con vos”. Luego de una decepción tan fuerte como la de Rusia, Messi pudo haber pensado que eran palabras vacías. Tal vez quiso ver para creer. Y vio. El delantero se sumó a un grupo en vías de consolidación. Rodrigo de Paul se convirtió en el nuevo Mascherano, pero en otro rol, más bien escudero. Messi ya era otro Messi.
Tal vez esta versión más contestataria, más hacia afuera, surgió en la Copa América de 2019, a partir de las injusticias por el arbitraje en la semifinal ante Brasil, que lo hicieron estallar sin protocolo ante los micrófonos. El tercer puesto también habló. La semilla ya mostraba brotes.
Ese crack retraído, que desbloqueaba a Mister Hyde solo con la pelota, le dejó la reja abierta. ¿Louis Van Gaal lo subestimó en los cuartos de final de Qatar 2022 antes del choque ante Países Bajos? Combustible para Messi, con Topo Gigio en las barbas del bravucón. Tuvo su tobillo hecho una bola de bowling, como Maradona en Italia 90, pero en la final de la Copa América 2024, de la que solo lo pudieron sacar entre lágrimas. Si hasta con su papá atravesando un problema de salud y a pocos días de cumplir 39 años, da la cara en un nuevo Mundial, en el que ya se convirtió en el máximo anotador de la historia del certamen y se bate a duelo con jóvenes como Kylian Mbappé o Erling Haaland.
“Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador / Y siempre quiero más / ¡Un insaciable! / Y siempre quiero más / Un depredador».
Messi siempre quiere más. Un insaciable. Tiene los banquetes sobre la mesa, pero juega con la panza vacía. Tal vez persigue la única marca que le falta, una utópica, casi imposible: la de ganarle al tiempo.
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El W35 de Chacabuco levanta el telón: 13 argentinas ya tienen un lugar asegurado en el cuadro principal
El circuito profesional femenino vuelve a tener una parada en el norte de la provincia de Buenos Aires. Después del exitoso paso por Pergamino, este lunes comenzará el cuadro principal del W35 de Chacabuco, certamen organizado por la Asociación Argentina de Tenis (AAT) que reparte 30.000 dólares en premios y tendrá una amplia representación argentina en las canchas de polvo de ladrillo del Centro de Tenis Los Marinos.
Hasta el momento hay 13 representantes nacionales con un lugar asegurado en el cuadro principal, aunque ese número todavía podría aumentar debido a que restan definirse varias plazas provenientes de la qualy.
Entre las argentinas confirmadas aparecen Victoria Bosio -segunda favorita y finalista del W35 de Pergamino-, Justina González Daniele -sexta preclasificada-, María Florencia Urrutia -octava cabeza de serie-, Francesca Mattioli, Josefina Estévez, Luna Cinalli, Lourdes Ayala, Luciana Moyano y Berta Bonardi, a quienes se suman otras cuatro jugadoras que recibieron un wild card, tales los casos de Sofía Meabe, Melina Maruca, Emily Zornada y Mía Brayotta.
Se destacan los cruces Bosio-Bonardi y Urrutia-Moyano en la primera ronda. Además, Mattioli buscará dar la sorpresa ante la italiana Giorgia Pedone, máxima favorita. La nómina definitiva dependerá de los ingresos desde la clasificación y de eventuales bajas de último momento.
La realización del W35 de Chacabuco forma parte de una estrategia que apunta a consolidar un calendario internacional para el tenis femenino argentino. Días atrás, Pergamino y Chacabuco presentaron de manera conjunta ambos torneos del calendario ITF World Tennis, una iniciativa que les permite a las jugadoras competir en el país, reducir costos de viaje y sumar valiosos puntos para el ranking mundial sin necesidad de salir al exterior.
La importancia de este tipo de competencias excede el resultado deportivo. Para muchas tenistas argentinas representa una oportunidad de competir en casa frente a rivales internacionales y continuar su desarrollo dentro del circuito profesional, en una etapa en la que cada punto puede resultar decisivo para acceder a torneos de mayor categoría.
El certamen se disputará hasta el domingo y reunirá a varias de las principales exponentes del tenis sudamericano, junto con jugadoras europeas y norteamericanas que eligieron la gira argentina sobre polvo de ladrillo para continuar su temporada.
Después del W35 de Pergamino, el torneo de Chacabuco confirma además el crecimiento del norte bonaerense como una nueva sede del tenis femenino internacional. En apenas dos semanas consecutivas, ambas ciudades albergan competencias profesionales que fortalecen el calendario ITF World Tennis en la Argentina y amplían las posibilidades de competencia para las jugadoras de la región.

Victoria Bosio (335° en el ranking WTA) cayó este domingo en la final del W35 de Pergamino ante la brasileña Carolina Alves (338°) por 4-6, 6-3 y 6-2.
La jugadora de Venado Tuerto soportó ampollas y lastimaduras en sus pies durante el partido. Su rival, más entera desde lo físico, marcó diferencias a partir del segundo set y se llevó el título.
“Fue una hermosa semana en el Pergamino Open. Gracias a mi equipo, familia, novio y amigos que siempre están para apoyarme en los momentos más duros. Venimos trabajando mucho y estoy más que feliz y orgullosa”, resumió Bosio, de 31 años y ganadora este año del W15 de Santiago de Chile.
Y agregó: “Gracias por no dejarme caer nunca y porque, cuando las cosas se ponen feas, siempre están ahí para levantarme. Este torneo fue muy especial y vamos por más”.
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Con dos dudas, está es la probable formación de Independiente para visitar a Vélez Sarsfield
La formación de Independiente para enfrentar a Vélez. Foto: Twitter @Independiente
Independiente ya tiene la mira puesta en el compromiso frente a Vélez Sarsfield por la tercera fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional. El equipo dirigido por Gustavo Quinteros buscará conseguir un resultado positivo en el estadio José Amalfitani para seguir sumando en el campeonato y consolidar la idea de juego que viene mostrando desde el inicio de la temporada.
A lo largo de la semana, el entrenador trabajó con distintas variantes y, aunque gran parte del equipo parece definida, todavía mantiene incógnitas en dos posiciones del once inicial. La intención del cuerpo técnico es evaluar el estado físico de algunos futbolistas antes de confirmar la alineación que saldrá al campo de juego.
La probable formación de Independiente
De no mediar inconvenientes, el Rojo saldría a la cancha para enfrentar a Vélez Sarsfield con: Rodrigo Rey; Santiago Arias o Leonardo Godoy, Juan Fedorco, Kevin Lomónaco y Facundo Zabala; Mateo Pérez Curci, Iván Marcone; Maximiliano Gutiérrez, Santiago Montiel, Matías Abaldo o Maximiliano Meza y Gabriel Ávalos.
Las principales dudas pasan por el lateral derecho, donde Santiago Arias y Leonardo Godoy compiten por un lugar, y el extremo por la izquierda se disputa entre Abaldo y Meza mientras que el resto del equipo parece estar definido luego de los últimos entrenamientos realizados en Villa Domínico.
Un equipo que busca consolidar una identidad
Quinteros pretende darle continuidad a un equipo que mostró solidez en las primeras fechas del campeonato. Rodrigo Rey seguirá siendo una pieza clave desde el arco, mientras que la zaga central conformada por Juan Fedorco y Kevin Lomónaco intentará mantener la firmeza defensiva que caracterizó al Rojo en el comienzo del torneo.
En la mitad de la cancha, la experiencia de Iván Marcone volverá a ser fundamental para ordenar al equipo, acompañado por el juvenil Mateo Pérez Curci. Más adelante, Santiago Montiel y Maximiliano Gutiérrez serán los encargados de aportar desequilibrio y abastecer a Gabriel Ávalos, quien volverá a ser la principal referencia ofensiva.
Un partido que puede marcar el rumbo
El duelo ante Vélez Sarsfield aparece como una medida importante para las aspiraciones de Independiente. Además de enfrentarse a otro de los líderes de la Zona A, el Rojo tendrá la oportunidad de demostrar que está en condiciones de competir por los primeros puestos del Torneo Clausura.
Aunque la formación oficial se conocerá minutos antes del inicio del encuentro, todo indica que Gustavo Quinteros apostará por una base que ya dio resultados, con apenas una incógnita en el lateral derecho y la confianza puesta en un equipo que buscará extender su buen comienzo de campeonato.
Independiente,Vélez Sarsfield
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¿Se cae el pase de Diomandé al Madrid? Qué dijo el director deportivo de Leipzig
Una de las novelas del mercado de pases europeo es la que existe entre el Leipzig de Alemania y el Real Madrid por el pase de Yan Diomandé. El extremo marfileño de 19 años es pretendido por la Casa Blanca y desde hace varias semanas se deslizó que el acuerdo estaba cerrado en más de 100 millones de euros. No obstante, una voz más que autorizada del equipo teutón le puso paños fríos a la situación.
Marcel Schäfer, director deportivo del conjunto que tiene como entrenador a Martín Demichelis, rompió el silencio sobre la situación del fichaje. La misma persona que buscó a Micho para que sea el entrenador esta temporada (viene de un par de victorias amistosas), se refirió al traspaso del extremo hacia Madrid y por qué aún no se realizó.
Qué dijo el director deportivo del Leipzig
En diálogo con Sky Sports Alemania, Schäfer desmintió a la prensa que hace un par de semanas dio como cerrado el acuerdo. Sus declaraciones tuvieron un objetivo indicado: Fabrizio Romano. El periodista italiano, mundialmente reconocido por su información sobre el mercado de pases, anunció mediante su característico «Here We Go» que Diomandé sería nuevo jugador del Madrid.
No obstante, el director germano, un nombre con mucho peso en la Bundesliga y quien posee el récord de ser el jugador con más apariciones en el certamen, advirtió: «El trato no está cerrado. Simplemente no es así. Aún no hemos llegado a esa etapa».
En este sentido, apuntó indirectamente contra el italiano: «Está claro que algunos autoproclamados expertos en fichajes informaron hace unos días que el acuerdo estaba cerrado o le dieron el here we go. Simplemente no es así«.
En este sentido, explicó que la negociación se trabó por un cambio de agente de representación del jugador tras el Mundial, pero que esto no sería problema para que se caiga el fichaje, si es que se da. » No creo que una transferencia se caiga por eso, si es que llega a haber una transferencia en primer lugar», sentenció.
Cómo está la situación de Diomandé, la joya que quiere el Madrid
El marfileño de 19 años, que dio sus primeros pasos en Leganés, no formó parte del último partido amistoso de su equipo en Austria. Del mismo modo, no se subió al avión del plantel para afrontar la última parte de la pretemporada, donde se enfrentará al Leeds en Inglaterra este sábado. Esto sería porque el acuerdo con el Merengue estaría próximo a hacerse oficial, aunque las declaraciones de Schäfer podría significar otra cosa.
Según explicó el propio Demichelis, Diomandé no jugó el último amistoso por una enfermedad, que nada tenía que ver con su posible transferencia. «Sé que es un tema importante. Yan está realmente enfermo. Ya veremos. Aún no he hablado con el médico. Si está sano, tiene que venir con nosotros. Si está enfermo, entonces está enfermo«, dijo Micho.
La increíble historia de Yann Diomandé
Nacido el 14 de noviembre de 2006 en Abidjan, el marfileño de 19 años pertenece al RB Leipzig, de la Bundesliga, con el que viene de hacer 13 goles en 36 partidos con el elenco teutón. Además, tiene una increíble historia de superación…
A Diomandé lo descubrieron a través de un video que cayó en manos del Leganés, un humilde equipo de las afueras de Madrid. Al extremo lo habían rechazado el clubes como el Chelsea, Bournemouth, Rangers y Crystal Palace, entre otros…
“Tenemos al futuro Messi”. Eso dijeron en el Leganés cuando vieron las imágenes del veloz y gambeteador africano. Y no dudaron en llevarlo a España, para que empiece a dar sus primeros pasos en el equipo filial. Su impacto fue tan inmediato que apenas llegó a jugar 10 partidos antes de ser vendido al Leipzig por 20.000.000 de euros, a mediados de 2025.
Sin embargo, no todo fue color de rosas en la historia de Diomande… Mientras daba sus primeros pasos en el fútbol europeo sufrió un golpe durísimo: su hermana, que tenía apenas 15 años, falleció en Costa de Marfil. Su muerte se dio en medio una situación muy extraña: la adolescente fue a una fiesta y le pusieron algo en su bebida.
Durante la Copa de Mundo, el africano hizo pública ese doloroso episodio, con una carta que le dedicó a su hermana. «Tú siempre decías que yo podía ser mejor que Cristiano. Si le veo, le diré ‘hola’ de tu parte. Voy a demostrar que tenías razón o moriré en el intento. Te lo prometo», escribió en un posteo que hizo en su cuenta de Instagram.
RB Leipzig,Real Madrid
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