POLITICA
Ley de Lobby: las tres normativas de EE.UU. en las que el Gobierno basó el proyecto y las dudas sobre su control

El Gobierno basó su proyecto de ley de Lobby en tres normas de Estados Unidos y abrió una discusión interna sobre qué organismo deberá controlar el nuevo régimen si el Congreso lo sanciona. En el Ejecutivo reconocen que el texto tomó como referencia la Lobbying Disclosure Act de 1995, la Honest Leadership and Open Government Act de 2007 y la Foreign Agents Registration Act de 1938, aunque aclaran que la adaptación fue hecha “salvando las distancias” con el sistema institucional argentino.
En la Casa Rosada niegan que la iniciativa haya respondido a un pedido de sus vínculos políticos o económicos en Washington. Sostienen que formaba parte de las reformas programáticas iniciales de La Libertad Avanza, aunque no fue incluida en la primera versión de la Ley Bases que el Gobierno envió al Congreso a fines de 2023. Según fuentes oficiales, el proyecto fue presentado internamente por Santiago Caputo y trabajado por la Secretaría Legal y Técnica, que encabeza María Ibarzabal, junto con equipos del Ministerio del Interior, a cargo de Diego Santilli.
El dato que llamó la atención dentro del propio Gobierno es que el Ministerio de Justicia no intervino en la confección del proyecto, pese a que el texto incluye tipologías penales, sanciones administrativas, restricciones para exfuncionarios y un capítulo específico sobre intereses extranjeros. En Balcarce 50 descartan de forma tajante que Justicia vaya a ser la autoridad de aplicación del régimen, en un contexto atravesado por la interna entre el sector de Karina Milei y el de Santiago Caputo, y por los cambios recientes en esa cartera con el desembarco de Juan Bautista Mahiques.
La comparación con Estados Unidos expone una diferencia sensible. La ley de registro de agentes extranjeros, conocida como FARA, es administrada por el Departamento de Justicia y obliga a registrar a quienes actúan en nombre de gobiernos, partidos, entidades o principales extranjeros para influir en la política pública o la opinión pública estadounidense. En cambio, la ley de divulgación del lobby de 1995 y sus modificaciones posteriores se apoyan en registros y reportes ante el Congreso: los lobbistas presentan información ante las oficinas administrativas del Senado y de la Cámara de Representantes.
El proyecto argentino mezcla elementos de esos dos mundos. Por un lado, crea registros de gestores de intereses, reportes trimestrales y publicidad de contactos, en línea con la lógica de la LDA. Por otro, incorpora una regulación específica para gestores de intereses extranjeros, con reportes especiales y sanciones agravadas cuando la actividad esté vinculada a defensa nacional, seguridad interior, inteligencia, relaciones exteriores, contratación pública, infraestructura crítica o recursos naturales, un enfoque que se acerca más a la lógica de FARA.
El punto de mayor incertidumbre está en la autoridad de aplicación. El texto establece que, en el ámbito del Poder Ejecutivo, será el organismo o jurisdicción que el propio Ejecutivo designe. Para el Poder Legislativo, en cambio, asigna esa función a las secretarías administrativas de Diputados y del Senado. En los hechos, la definición más relevante queda abierta: quién controlará el registro, fiscalizará reportes, recibirá denuncias, aplicará sanciones y requerirá información en el Ejecutivo.
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No se trata de un detalle administrativo. El proyecto le da a la autoridad de aplicación poder para verificar la veracidad de la información presentada al momento de la inscripción, exigir subsanaciones en un plazo de diez días hábiles, requerir información a sujetos obligados y gestores de intereses, fiscalizar la actividad, instruir procedimientos sancionatorios y aplicar sanciones. También podrá recibir denuncias, ordenar correcciones de registros o reportes y remitir antecedentes a órganos con competencia administrativa, política o penal.
Ese diseño abre dudas sobre la capacidad real de investigación y monitoreo que tendrá el organismo que finalmente sea designado. En Estados Unidos, el control de agentes extranjeros está vinculado al Departamento de Justicia, mientras que el sistema argentino dejaría la arquitectura inicial en manos de una autoridad administrativa a definir por reglamentación. La pregunta política es si ese organismo tendrá músculo técnico, autonomía, acceso a información sensible y coordinación con áreas de seguridad, inteligencia y justicia.
La inquietud crece por el capítulo de intereses extranjeros. El artículo 24 establece que los gestores de intereses extranjeros deberán presentar, además de los reportes trimestrales, otros requerimientos o informes cuando existan razones fundadas de transparencia institucional, defensa nacional, seguridad interior, inteligencia nacional, relaciones exteriores u otros motivos de interés público. Esa redacción cruza la regulación del lobby con áreas que normalmente involucran información reservada, inteligencia estratégica o seguridad del Estado.
El texto también dialoga con otra agenda del Gobierno: la reforma electoral. En Balcarce 50 impulsan una modificación que busca prohibir la contratación de consultores extranjeros en campañas políticas. En paralelo, el proyecto de lobby crea una categoría especial para la representación de intereses extranjeros y obliga a declarar beneficiarios, clientes o principales del exterior. La combinación de ambos temas muestra una preocupación más amplia del oficialismo por la influencia externa en decisiones públicas, campañas y procesos regulatorios.
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La iniciativa además introduce restricciones para exfuncionarios. Quienes hayan ocupado cargos públicos no podrán actuar como gestores de intereses durante 24 meses ante el organismo donde se desempeñaron ni sobre asuntos en los que hubieran intervenido por su función. También se extiende la restricción a personas jurídicas vinculadas cuando el exfuncionario dirija, administre, represente o controle la voluntad social de la empresa.
El capítulo penal es otro punto fuerte del proyecto. La gestión clandestina de intereses prevé penas de seis meses a dos años de prisión e inhabilitación especial para quien realice lobby sin estar inscripto. La falsedad u ocultamiento agravado contempla sanciones para quien presente reportes o documentos falsos con el objetivo de ocultar al verdadero representado, cliente, beneficiario o principal extranjero. La representación clandestina de intereses extranjeros eleva la pena hasta tres años cuando la gestión busque influir en decisiones vinculadas a defensa, seguridad, inteligencia, relaciones exteriores, contratación pública, infraestructura crítica o recursos naturales.
También se penaliza la obstrucción dolosa de la fiscalización, con multas de 100 a 2000 salarios mínimos e inhabilitación especial de uno a cuatro años para quien oculte, destruya, altere o suprima documentación obligatoria requerida por la autoridad de aplicación. Esa combinación de sanciones administrativas y penales refuerza la pregunta sobre qué área del Estado tendrá a su cargo la primera capa de control.
La Argentina ya tenía antecedentes en la materia. El Decreto 1172/03 estableció un régimen de publicidad de audiencias de gestión de intereses en el ámbito del Poder Ejecutivo, pero no creó una ley integral de lobby ni un sistema equivalente para el Poder Legislativo. Ese decreto tuvo como antecedente debates impulsados por la Oficina Anticorrupción a comienzos de los 2000, cuando se discutieron proyectos sobre acceso a la información, audiencias públicas, elaboración participativa de normas y gestión de intereses.
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Otra señal sobre la visita de León XIV a la Argentina: a fin de mes llega el nuevo nuncio apostólico

El enviado diplomático que el papa León XIV eligió para representar a la Santa Sede en la Argentina llegará a Buenos Aires a fin de mes, según confirmaron a Infobae fuentes eclesiásticas. Aunque el Vaticano todavía no oficializó la fecha, el desembarco de monseñor Michael Wallace Banach es interpretado dentro de la Iglesia como uno de los movimientos institucionales más relevantes desde que comenzaron los preparativos reservados para una eventual visita del Pontífice al país.
La fecha que hoy aparece como más probable es el 22 de julio, aunque todavía está sujeta a los ajustes propios de la agenda diplomática de la Santa Sede.
En ámbitos eclesiásticos explican que la presencia de un nuncio apostólico en funciones resulta indispensable para coordinar una visita papal. El nuncio apostólico articula el trabajo entre la Secretaría de Estado del Vaticano, la Conferencia Episcopal Argentina y las autoridades nacionales, además de intervenir en todos los aspectos vinculados con el protocolo, la organización, la seguridad y el desarrollo de las actividades del Santo Padre.
Por ese motivo, su llegada es interpretada como uno de los movimientos institucionales más relevantes desde que comenzaron los sondeos reservados para organizar una eventual gira de León XIV por Sudamérica. No implica una confirmación oficial del viaje, pero sí representa un paso considerado necesario para avanzar hacia una etapa de coordinación más concreta.

Escenarios de itinerario y criterios de organización
Como anticipó Infobae, la Santa Sede mantuvo en las últimas semanas contactos reservados con autoridades de la Iglesia argentina para evaluar distintas alternativas de organización e itinerario de una visita que, según el escenario que hoy manejan distintos ámbitos eclesiásticos, podría concretarse durante la primera semana de noviembre.
Dentro de esas conversaciones comenzó a delinearse una prioridad pastoral que atraviesa toda la planificación: lograr que el Pontífice pueda encontrarse con la mayor cantidad posible de fieles durante una estadía que, en principio, se extendería por alrededor de tres días.
Esa lógica explica también las alternativas que hoy permanecen bajo análisis. El esquema que se estudia contempla una llegada a Buenos Aires, un encuentro institucional con el presidente Javier Milei y las principales autoridades nacionales, una actividad multitudinaria con epicentro en la avenida 9 de Julio, una visita a la Basílica de Luján y una posible escala en Córdoba.
La elección de esos lugares responde a una misma estrategia. La avenida 9 de Julio permitiría una convocatoria masiva en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Luján constituye el principal centro de peregrinación católica del país y el santuario donde se venera a la Virgen patrona de la Argentina, mientras que Córdoba aparece como un punto estratégico para reunir a fieles provenientes del centro y del norte argentino sin multiplicar los traslados dentro de una agenda necesariamente breve.
Ninguna de esas actividades integra todavía un programa definitivo. Todas forman parte de un proceso de evaluación que continúa bajo la estricta reserva que caracteriza históricamente a la diplomacia de la Santa Sede.
En paralelo, el dispositivo organizativo también comenzó a mostrar movimientos en los otros países que integrarían el recorrido papal. Esta semana, según reveló Infobae, una misión del Vaticano llegó a Uruguay para iniciar reuniones vinculadas con la preparación de la eventual visita de León XIV y analizar la posibilidad de incorporar una ciudad fronteriza con la Argentina al itinerario. Ese movimiento fue interpretado como otro indicio de que la planificación avanza simultáneamente en los distintos destinos contemplados para la gira.
En ese contexto, la llegada de Michael Wallace Banach adquiere una relevancia particular.

El perfil del nuevo nuncio y su experiencia reciente
León XIV no eligió a cualquier diplomático para representar a la Santa Sede en la Argentina. Cuando el 14 de mayo lo designó como nuevo nuncio apostólico en Buenos Aires, optó por un perfil que reúne características poco frecuentes y que distintos referentes eclesiásticos consideran especialmente valiosas frente al escenario que encontrará en el país.
La primera tiene que ver con su propia historia. Banach comparte con León XIV una condición poco habitual dentro de la diplomacia pontificia: ambos nacieron en Estados Unidos. Oriundo de Worcester, en el estado de Massachusetts, el nuevo nuncio desarrolló prácticamente toda su carrera fuera de su país de origen, después de formarse en la Academia Pontificia Eclesiástica, la institución encargada de preparar a los futuros representantes diplomáticos del Vaticano. Esa coincidencia de origen es interpretada como un elemento que facilita una relación de confianza con el Pontífice.
El segundo aspecto está vinculado con su experiencia más reciente. Antes de ser destinado a la Argentina, Banach fue nuncio apostólico en Hungría, donde debió sostener la relación cotidiana entre la Santa Sede y el gobierno del primer ministro Viktor Orbán. Durante esos años administró un vínculo diplomático con uno de los liderazgos políticos más fuertes y personalistas de Europa, una experiencia que dentro de la Iglesia consideran especialmente valiosa frente al contexto político argentino.
Existe, además, un tercer elemento que hoy adquiere un significado especial.
Durante su misión en Hungría, Banach participó en la organización de la visita que el papa Francisco realizó a ese país. Aquella experiencia le permitió intervenir en la coordinación de todos los aspectos que supone un viaje apostólico: la relación con las autoridades civiles, el trabajo conjunto con la Iglesia local, el protocolo, la seguridad, la logística y la planificación de los actos públicos.
Banach no llega a aprender cómo se organiza una visita papal. Llega después de haber participado en la organización de una.
Ordenado sacerdote en 1988, desarrolló una extensa carrera dentro del servicio diplomático de la Santa Sede. Antes de ser designado nuncio en Hungría cumplió funciones en distintas representaciones pontificias, entre ellas Bolivia y Nigeria, además de desempeñarse en organismos internacionales. Esa trayectoria lo convirtió en uno de los diplomáticos de carrera con mayor experiencia dentro de la estructura vaticana.

Señales diplomáticas y regla de confirmación del Vaticano
Durante los últimos meses también se sucedieron otros movimientos que fortalecieron el vínculo entre Buenos Aires y la Santa Sede. En febrero, el canciller Pablo Quirno entregó personalmente a León XIV una carta de invitación firmada por el presidente Javier Milei para visitar la Argentina. Más recientemente, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, desarrolló una agenda institucional en el Vaticano que incluyó encuentros con el Pontífice y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
La semana pasada, además, dos de los cuatro cardenales argentinos —Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, y Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba— participaron en Roma del consistorio extraordinario convocado por León XIV, un encuentro que coincidió con un momento de intensa actividad alrededor de la eventual gira sudamericana del Papa.

Ninguno de esos movimientos constituye, por sí mismo, una confirmación oficial del viaje. La diplomacia vaticana mantiene desde hace siglos una regla inalterable: las visitas papales solo se anuncian cuando el itinerario, el protocolo, la logística y las condiciones de organización quedaron completamente definidos.
La llegada de Michael Wallace Banach a Buenos Aires tampoco implica que la visita de León XIV esté confirmada. Pero sí representa, probablemente, el movimiento más concreto que dio hasta ahora la Santa Sede para comenzar a organizarla desde la Argentina y ya no solamente desde Roma.
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Myriam Bregman: “Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por el peronismo”

Mientras algunos dirigentes del peronismo insisten en tender puentes con la izquierda, la diputada nacional Myriam Bregman desestimó cualquier posibilidad de confluir con el Partido Justicialista (PJ). Cree que una parte del electorado que rechazó a Javier Milei ya no se siente representada por el justicialismo.
En una entrevista con , la referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) calificó los llamados a la unidad del PJ como “discursos para la tribuna” y sostuvo que la experiencia del peronismo “está prácticamente agotada”.
“Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por la oposición tradicional”, afirmó, y cuestionó que el principal espacio opositor “no estuvo en la calle” para enfrentar el ajuste del Gobierno.
No es un dato menor su diferenciación del PJ. Según el informe de junio de AtlasIntel para Bloomberg, Bregman es la segunda dirigente con mejor imagen del país, detrás de Patricia Bullrich. Ese crecimiento despierta interés en un peronismo que busca evitar que una oferta de izquierda le reste votos en la oposición a Milei.
Bregman también defendió un programa de gobierno basado en confrontar con los factores de poder económico, planteó que un gobierno de izquierda debería intervenir para evitar el cierre de empresas como Fate (neumáticos) y derogar reformas como la de la Ley de Glaciares. En política internacional, además, tomó distancia del grupo Hamás al asegurar: “No tengo nada que ver con la política, los métodos ni la estrategia de Hamás”. A la vez, volvió a denunciar que Israel comete un “genocidio” contra el pueblo palestino en Gaza.
—¿Va a ser la próxima candidata presidencial de la izquierda?
—No es una decisión tomada, ni siquiera una decisión personal. Es algo que se irá definiendo entre las fuerzas del Frente de Izquierda (FIT). Pero es evidente que la sociedad me fue ubicando en ese lugar. Lo veo en la calle, en las redes sociales y en cada encuentro con quienes nos acompañan. Hay un reconocimiento a lo que hicimos durante estos más de dos años de gobierno de Javier Milei. Cada vez más personas nos dicen que fuimos quienes enfrentamos al Gobierno de la manera en que había que hacerlo: en el Congreso, en la calle y acompañando cada conflicto. Cuando alguien me dice “te necesitamos presidenta”, no lo interpreto solamente como un apoyo a una candidatura. Expresa algo más profundo: que una parte importante de quienes no votaron a Milei siente que fue defraudada por la oposición tradicional, especialmente por el peronismo. Ese sector hoy ve en la izquierda una referencia para enfrentar al Gobierno.
—Usted aparece sistemáticamente entre los dirigentes con mejor imagen del país. Sin embargo, la izquierda no logra romper su techo electoral en una elección presidencial. ¿Por qué cree que pasa?
—No comparto esa idea de que la izquierda tenga un techo fijo. Hemos crecido en los últimos años. En la Ciudad de Buenos Aires obtuvimos nuestros mejores resultados en mucho tiempo; en la provincia de Buenos Aires fuimos la única fuerza que rompió la polarización entre La Libertad Avanza (LLA) y el peronismo; en Jujuy llegamos al 25% en algunos lugares. Lo que ocurre es que las elecciones presidenciales están atravesadas por una lógica de polarización muy fuerte. Desde hace años, las dos grandes fuerzas construyen una estrategia basada en el “mal menor”: vota por mí para que no gane el otro.
—¿El llamado “voto útil”?
—Yo diría que es un voto bastante inútil para resolver los problemas de la sociedad. Nuestro desafío es romper ese esquema. Pero para eso no alcanza con juntar votos. Hay que construir fuerza social organizada. Además, creo que estamos frente a un fenómeno internacional. En distintos países empiezan a crecer candidaturas de izquierda que ponen en el centro problemas concretos como la vivienda, el trabajo o el costo de vida.
—¿Cómo se transforma eso en una propuesta concreta de gobierno? ¿Qué haría un gobierno de izquierda?
—Lo primero es entender que se puede llegar al Gobierno sin tener el poder para transformar las cosas. El mejor ejemplo es el de Alberto Fernández. Logró una unidad política amplísima y, sin embargo, fracasó porque nunca enfrentó a los factores reales de poder. Cualquier propuesta de la izquierda parte de decir la verdad. No hacemos promesas vacías. Decimos desde ahora qué intereses hay que afectar y que esas transformaciones solo van a ser posibles si la sociedad se organiza para defenderlas. Hoy las jubilaciones, las tarifas o el precio de los combustibles están condicionados por los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Ningún programa serio puede eludir esa discusión. También hay que discutir salarios, despidos y cierres de empresas. No todos pueden decir qué van a hacer, nosotros sí. Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos. ”— Myriam Bregman
Te pongo un ejemplo muy concreto: el caso de FATE. Después de haber ganado millones y millones, de haber hecho trabajar a sus empleados durante toda la pandemia porque la actividad fue declarada esencial, ahora el dueño decide cerrar la empresa y deja a cientos de familias en la calle. ¿Por qué el gobernador Axel Kicillof no puede declararla de utilidad pública y ponerla a producir? Desde la izquierda somos los únicos dispuestos a afectar esos intereses. Lo mismo con las reformas ambientales. Nosotros derogaríamos los cambios en la Ley de Glaciares, como también revisaríamos el RIGI y el Súper RIGI, porque creemos que forman parte de un mismo esquema de entrega de recursos estratégicos.
—Algunos dirigentes del peronismo, como José Mayans, plantearon públicamente la necesidad de tender puentes con la izquierda e incluso la mencionaron a usted. ¿La fueron a buscar?
—No, por supuesto que no. Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos. La respuesta es no, porque tenemos proyectos políticos muy diferentes.
—En el acto del 1° de Mayo usted calificó al peronismo como una fuerza “moderada” como algo negativo. ¿Qué quiso decir?
—Que el peronismo ya no representa una alternativa para transformar la realidad. Lo vimos cuando fue gobierno y lo seguimos viendo ahora en la oposición. Acaban de votar, junto con otros bloques, el fortalecimiento de un Poder Judicial que persigue opositores y garantiza la continuidad de este modelo. Nosotros no tenemos nada que ver con ese proyecto político.
Por eso nosotros planteamos la necesidad de poner en pie un nuevo movimiento histórico, que la experiencia con el peronismo está prácticamente agotada, más allá de que puedan ganar o no una elección, es evidente que no van a transformar la realidad y que no van a sacar al país de este lugar en el que estamos, más bien lo convalidaron cuando estuvieron en el gobierno, por ejemplo convalidando el acuerdo con el Fondo Monetario.
—¿Cree que el PJ sigue condicionado por la figura de Cristina Kirchner?
—Cristina Kirchner es parte del PJ. Es su presidenta y una de sus principales dirigentes. Si otros se sienten condicionados por ella, tendrán que responderlo ellos. Lo que sí veo es que nadie logra explicar por qué se pelean.
A Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica. ”
— Myriam Bregman
Sus disputas parecen ser de poder, no de programas para sacar a la Argentina de la crisis. Quienes votaron al peronismo hace dos años no imaginaron que su representación terminaría reducida a esta fragmentación.
—¿Cristina Kirchner debería ser indultada?
—No sé si esa es la figura jurídica. Lo que sí tengo claro es que fue juzgada por un Poder Judicial completamente parcial. Soy abogada en causas de lesa humanidad y veo todos los días cómo se flexibilizan las condiciones de detención para represores condenados. En cambio, a Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica. Hubo corrupción durante su gobierno, eso no lo niega ni ella. Pero tampoco es aceptable que jueces con vínculos evidentes con Mauricio Macri sean quienes juzguen a su principal adversaria política. Toda degradación de las garantías democráticas termina volviéndose contra el conjunto de la sociedad.
—¿Hay hoy algún punto de encuentro posible entre la izquierda y el peronismo?
—Desde que asumió Milei insistimos en que había que coordinar la pelea en la calle. Fue imposible. El peronismo conduce la CGT, las dos CTA y la mayoría de los grandes sindicatos. Milei prácticamente no tiene representación en ese mundo. Entonces la pregunta es: ¿dónde estuvieron durante estos dos años y medio de ajuste, despidos, pérdida salarial y represión? Después aparecen los discursos sobre la unidad, pero durante todo este tiempo no estuvieron donde había que estar.
—En Ferro usted habló de construir un “partido de la nueva clase trabajadora” en unidad. En ese contexto, ¿cuánto condiciona la propia interna la construcción de una alternativa amplia y competitiva?
—No hay ninguna interna. Somos cuatro partidos distintos, que incluso provenimos de tradiciones diferentes, pero los cuatro somos partidos de izquierda, trotskistas, y siempre lo decimos de cara a la sociedad. Tenemos un mérito que otras fuerzas políticas no pueden mostrar: somos un frente estable desde 2011. Creo que hoy somos la coalición política más estable de la Argentina. Eso también les da confianza a quienes nos votan, porque saben que votan una cosa y eso es lo que va a pasar. No es que mañana nos vamos a estar peleando en el Congreso o cambiando de bloque, como ocurre en otras fuerzas.
— En ese acto también dijo “moderada nunca”. Javier Milei también construyó su liderazgo reivindicando posiciones intransigentes y rechazando la moderación. Más allá de las diferencias ideológicas, ¿encuentra algún punto de contacto entre la forma en que él y usted hacen política?
—No. Son formas completamente opuestas, porque las formas tienen que ver con las ideas que cada uno representa. Milei hizo un culto de la agresión, de la violencia contra la izquierda, de la reivindicación de los genocidas y de la misoginia. Yo discuto ideas políticas; no agredo personas. Milei intenta rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder. ”— Myriam Bregman
Cuando tengo que apoyar un conflicto de trabajadores, nunca dudo de qué lado ponerme. Milei es un veleta. Sabe que tiene que cumplir con el Fondo Monetario, que le debe su carrera política a [Scot] Bessent (secretario del Tesoro de Estados Unidos) y a [Donald] Trump, que lo salvaron cuando el gobierno estaba mal herido, y después va cambiando y va diciendo una cosa o lo contrario según lo que le convenga. Bueno, se le hacen muchos chistes alrededor de lo de China, pero porque es escandaloso.
—¿Es pragmático?
—No. Más que pragmático, es oportunista. Vino a llevar adelante un programa de saqueo y de entrega.
—El Gobierno impulsa una reforma electoral que permitiría que distintas listas legislativas adhieran a un mismo candidato presidencial. ¿Qué lectura hace?
—Lo que está haciendo Milei es rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder. Veremos quién se anima a enfrentar eso, nosotros ya te digo que sí. Si todos los que se llenan la boca hablando de democracia, se llenan la boca hablando de república, se animan a enfrentar la reforma electoral de Milei que te la vende como derogar las PASO. La discusión sobre las PASO es secundaria. Lo central es que intenta adaptar las reglas electorales apara su beneficio y para que las campañas sean pagadas por quienes pagaron la campaña de [José Luis] Espert. Quieren legalizar eso.
—Si el escenario electoral termina polarizado entre el oficialismo y el peronismo, ¿cómo hace la izquierda para no quedar atrapada en esa lógica?
—No sabemos cómo será ese escenario y no voy a hacer futurismo. Lo importante es cómo llegamos a esa elección. Nosotros estamos impulsando comités en todo el país para organizar a quienes simpatizan con la izquierda y construir una fuerza capaz de enfrentar a la ultraderecha. Nuestra imagen no se construyó con marketing ni con consultoras. Se construyó estando en la calle, acompañando los conflictos de los trabajadores, de las mujeres, de los estudiantes y de quienes defienden la educación pública. Las elecciones tienen que ser la consecuencia de esa construcción política, no el punto de partida.
—Durante muchos años la izquierda tuvo una presencia muy fuerte entre los jóvenes. Hoy una parte importante del electorado joven acompaña a Javier Milei, sobre todo los varones. ¿Qué pasó?
—Yo creo que estamos, al revés, en un momento de reversión de esa tendencia. Fue una tendencia mundial donde la ultraderecha logró instalar dirigentes que aparecían como disruptivos y captaban ese descontento, especialmente entre los jóvenes varones. Eso también pasó en la Argentina. Pero también empezaron a darse otros fenómenos. Las enormes movilizaciones en solidaridad con el pueblo palestino, que algunos comparaban con las protestas contra la guerra de Vietnam, mostraron otra vez a miles de jóvenes enfrentando a la policía en los campus universitarios. Hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.”— Myriam Bregman
Y si uno mira la evolución del voto entre 2023 y 2025, Javier Milei perdió apoyo en los sectores populares. Hay una reconversión de ese voto hacia una derecha más tradicional. Muchos jóvenes pensaron que, quitándoles derechos a otros trabajadores o eliminando lo que Milei llamaba “privilegios”, ellos iban a vivir mejor. Venían de años de precarización, de trabajos muy malos, de no encontrar perspectivas. Creyeron que eso iba a cambiar y hoy siguen arriba de la misma bicicleta, cobrando peor y comprobando que quitarles derechos a otros no mejoró su situación. Por eso creo que estamos en un punto de inflexión. Hay un diálogo muy importante con esos sectores. Lo que sigue funcionando es un sistema político y mediático que presenta siempre dos opciones. Nunca aparece la izquierda como una alternativa real. Eso es lo que nosotros tratamos de romper con mucha militancia y mucho esfuerzo.
—Milei logró romper, de alguna manera, con esa lógica de las dos opciones.
—Milei es el dirigente que más horas de televisión tuvo durante años. Hay estudios sobre eso, no es una opinión mía. Tuvo una ayuda mediática enorme y también hubo sectores políticos que colaboraron para armarle listas y fiscalizarle la elección. Después uno mira quiénes integran LLA provincia por provincia y encuentra a gran parte de la vieja política. Entonces tampoco es cierto que apareció de la nada. A veces se construye la idea de que Milei y Karina Milei fueron dos genios que se pusieron una campera de cuero, cantaron en algunos recitales y llegaron al Gobierno. No fue así. Hubo mucho poder económico, mucho respaldo mediático y también mucha ayuda política. Y esas explicaciones todavía faltan. Porque hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Bueno, esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.
—¿Está hablando de Sergio Massa?
—No personalizo en Massa porque no tengo cómo afirmarlo. Lo que digo es que muchos dirigentes, desde Juan Grabois hasta Sergio Berni, sostuvieron públicamente que hubo sectores del peronismo que ayudaron al crecimiento de Milei. Entonces alguien tiene que explicar qué pasó. Porque después todos apoyaron a Sergio Massa, todos apoyaron a Alberto Fernández, y las consecuencias de esas decisiones las termina pagando el pueblo trabajador.
—Después del ataque de Hamás del 7 de octubre, usted atribuyó esa violencia al contexto de ocupación y apartheid sobre el pueblo palestino. Tres años después, ¿sigue sosteniendo esa posición? ¿Considera que no fue un acto terrorista?
—No, lo que sostengo es exactamente lo que dije en ese momento. Dije que lamentaba profundamente las víctimas civiles y que ese hecho ocurría en un contexto de ocupación y de apartheid que no podía ignorarse. En ese momento, algunos historiadores israelíes, como Ilan Pappé, hablaban de un genocidio incremental. Amnistía Internacional utilizaba el concepto de apartheid. Eso fue lo que yo dije. Hoy ya nadie discute que existe un genocidio en Gaza. Lo que pasó fue que, en aquel momento, muchos prefirieron mirar para otro lado. Tuve la valentía de decir, en aquel momento, algo que hoy reconocen prácticamente todos los organismos internacionales. En el debate presidencial utilicé el término apartheid porque era el que empleaba Amnistía Internacional. Hoy Netanyahu tiene una orden de captura internacional y es un paria mundial. Lo que deberían explicar es quiénes fueron cómplices y permitieron que ese genocidio avanzara en silencio. Después, yo no tengo nada que ver con la política, con los métodos ni con la estrategia de Hamás. Lo que señalé fue el contexto en el que ocurrió el ataque y advertí sobre lo que iba a venir después. Después hubo una operación muy sucia para tergiversar mis palabras.
—¿A qué se refiere?
—Se difundió la mentira de que yo me había opuesto a hacer un minuto de silencio por las víctimas civiles durante el debate presidencial. Eso nunca ocurrió. La Cámara Nacional Electoral tardó una semana en responder nuestro pedido para aclararlo por escrito.
July 2, 2026,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Actualidad política,Conforme a,Cámara de Diputados,,Diputados. Milei espera garantías de Trump sobre los aranceles antes de reactivar la discusión por el tratado de patentes,,Cristian Ritondo. “Las PASO tienen cosas positivas, empujaron tanto a Macri como a Milei”,,Sin nombrar a Adorni. Karina Milei fue a Diputados, agradeció al bloque y pidió “aguantar”
POLITICA
A dos años del Pacto de Mayo, Milei reunirá a 13 gobernadores en Tucumán y evalúan una cumbre clave con Karina, Santilli y Caputo

A dos años de la firma del Pacto de Mayo, el presidente Javier Milei volverá a viajar esta noche a Tucumán para estar presente en la vigilia por el 9 de julio y, al mismo tiempo, estar acompañado por un número significativo de gobernadores de diferentes extracciones políticas, según confirmaron altas fuentes de la Casa Rosada a Infobae.
El Presidente arribará a la capital tucumana horas antes de las 23, momento en el que comenzará el acto formal en conmemoración por el Día de la Independencia. Se espera que, momentos antes de ir hacia la Casa Histórica de Tucumán, Milei se reuna con todos los gobernadores que asistirán a la cumbre de esta noche.
“Habría un encuentro en la previa de la vigilia en Tucumán entre el Presidente Milei y los 13 mandatarios”, confirmaron desde el Gobierno. También comunicaron que, por parte de Nación, estarán presentes la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro del Interior, Diego Santilli; y el ministro de Economía, Luis Caputo.
El listado de los gobernadores que estarán en Tucumán esta noche y que el Gobierno tiene confirmados son:
- Osvaldo Jaldo (Tucumán)
- Alfredo Cornejo (Mendoza)
- Juan Pablo Valdés (Corrientes)
- Marcelo Orrego (San Juan)
- Gustavo Sáenz (Salta)
- Raúl Jalil (Catamarca)
- Carlos Sadir (Jujuy)
- Rogelio Frigerio (Entre Ríos)
- Rolando Figueroa (Neuquén)
- Ignacio Torres (Chubut)
- Claudio Vidal (Santa Cruz)
- Leandro Zdero (Chaco)
- Elias Suárez (Santiago del Estero)
La gestualidad no es menor y difiere a lo que Milei hizo en 2024, la única vez que asistió a Tucumán para una celebración de estas características. En ese entonces, el libertario llegó por su cuenta al aeropuerto capitalino y directamente se dirigió al acto en la antigua casona en la que se declaró la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América, el 9 de julio de 1816. Solo se limitó a saludar a los mandatarios una vez comenzada la ceremonia y a firmar el Pacto.
La cantidad de gobernadores que fueron dos años atrás fue mayor. Un total de 18. Aun así, el convenicimiento que ellos tenían sobre el sentido de la convocatoria era mínimo. Consideraban que el pacto de diez consensos que impulsaba el Presidente no tenía como correlato un verdadero espíritu dialoguista.

Aunque algunos siguen escépticos, otros creen tener motivos para pensar que esta vez será diferente. Y es que desde el Gobierno afirman que tienen intenciones de mejorar el vínculo con los jefes provinciales. En particular, con aquellos que tienen fortaleza parlamentaria y en sus respectivas provincias.
Los primeros son clave para las reformas que quiere sacar el oficialismo (en particular la política, que contiene la eliminación o suspensión de las PASO), mientras que con los segundos se busca coordinar acuerdos para no entorpecer la marcha de la reelección de Milei de cara a las presidenciales del 2027.
Respecto al 2024 no estarán presentes Jorge Macri (CABA), Martín Llaryora (Córdoba), Hugo Passalacqua (Misiones), Alberto Weretilneck (Río Negro), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).
El porteño tendrá un izamiento a la bandera en Plaza de Mayo y mañana por la mañana se encargará de estar presente en el tedeum que se oficiará en la Catedral Metropolitana. El cordobés mandará a su vicegobernadora Myrian Prunotto, mientras que por el lado de los otros tres mandatarios no dieron motivos particulares por su ausencia. En tanto, Pullaro se encargó de estar en Casa Rosada este miércoles para reunirse con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, para poner en la mesa los diferentes puntos de acuerdo que existe entre ambas administraciones en las reformas legislativas como en los reclamos por fondos que está haciendo la Provincia.
Y es que, mientras tanto, el Gobierno está condicionando los acuerdos electorales de cara a 2027 al apoyo legislativo de los gobernadores aliados en la reforma electoral impulsada por el Poder Ejecutivo, que incluye la eliminación de las PASO. Desde Casa Rosada advierten que los mandatarios provinciales que no acompañen esa iniciativa “no serán tenidos en cuenta para el armado”, aunque el mensaje aún no fue comunicado formalmente a los gobernadores.
Entre los posibles aliados electorales, el oficialismo evalúa acuerdos con los gobernadores Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y, potencialmente, Claudio Poggi (San Luis). Al mismo tiempo, descuenta presentar candidatos propios en todos los distritos donde gobierna el peronismo: La Pampa, La Rioja, Buenos Aires, Formosa y Tierra del Fuego.
Dentro del espacio libertario persisten diferencias sobre los criterios para negociar con las provincias. Mientras el sector de los Caputo apuesta por alianzas amplias que abarquen los planos legislativo, de gestión y electoral, Karina Milei prefiere acordar solo “con los que valga la pena”. Para seducir a los gobernadores sin eliminar las PASO, el oficialismo también estudia un esquema similar al de las “colectoras” que les permita anexar sus listas a las candidaturas nacionales.
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