POLITICA
Ley de Lobby: las tres normativas de EE.UU. en las que el Gobierno basó el proyecto y las dudas sobre su control

El Gobierno basó su proyecto de ley de Lobby en tres normas de Estados Unidos y abrió una discusión interna sobre qué organismo deberá controlar el nuevo régimen si el Congreso lo sanciona. En el Ejecutivo reconocen que el texto tomó como referencia la Lobbying Disclosure Act de 1995, la Honest Leadership and Open Government Act de 2007 y la Foreign Agents Registration Act de 1938, aunque aclaran que la adaptación fue hecha “salvando las distancias” con el sistema institucional argentino.
En la Casa Rosada niegan que la iniciativa haya respondido a un pedido de sus vínculos políticos o económicos en Washington. Sostienen que formaba parte de las reformas programáticas iniciales de La Libertad Avanza, aunque no fue incluida en la primera versión de la Ley Bases que el Gobierno envió al Congreso a fines de 2023. Según fuentes oficiales, el proyecto fue presentado internamente por Santiago Caputo y trabajado por la Secretaría Legal y Técnica, que encabeza María Ibarzabal, junto con equipos del Ministerio del Interior, a cargo de Diego Santilli.
El dato que llamó la atención dentro del propio Gobierno es que el Ministerio de Justicia no intervino en la confección del proyecto, pese a que el texto incluye tipologías penales, sanciones administrativas, restricciones para exfuncionarios y un capítulo específico sobre intereses extranjeros. En Balcarce 50 descartan de forma tajante que Justicia vaya a ser la autoridad de aplicación del régimen, en un contexto atravesado por la interna entre el sector de Karina Milei y el de Santiago Caputo, y por los cambios recientes en esa cartera con el desembarco de Juan Bautista Mahiques.
La comparación con Estados Unidos expone una diferencia sensible. La ley de registro de agentes extranjeros, conocida como FARA, es administrada por el Departamento de Justicia y obliga a registrar a quienes actúan en nombre de gobiernos, partidos, entidades o principales extranjeros para influir en la política pública o la opinión pública estadounidense. En cambio, la ley de divulgación del lobby de 1995 y sus modificaciones posteriores se apoyan en registros y reportes ante el Congreso: los lobbistas presentan información ante las oficinas administrativas del Senado y de la Cámara de Representantes.
El proyecto argentino mezcla elementos de esos dos mundos. Por un lado, crea registros de gestores de intereses, reportes trimestrales y publicidad de contactos, en línea con la lógica de la LDA. Por otro, incorpora una regulación específica para gestores de intereses extranjeros, con reportes especiales y sanciones agravadas cuando la actividad esté vinculada a defensa nacional, seguridad interior, inteligencia, relaciones exteriores, contratación pública, infraestructura crítica o recursos naturales, un enfoque que se acerca más a la lógica de FARA.
El punto de mayor incertidumbre está en la autoridad de aplicación. El texto establece que, en el ámbito del Poder Ejecutivo, será el organismo o jurisdicción que el propio Ejecutivo designe. Para el Poder Legislativo, en cambio, asigna esa función a las secretarías administrativas de Diputados y del Senado. En los hechos, la definición más relevante queda abierta: quién controlará el registro, fiscalizará reportes, recibirá denuncias, aplicará sanciones y requerirá información en el Ejecutivo.
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No se trata de un detalle administrativo. El proyecto le da a la autoridad de aplicación poder para verificar la veracidad de la información presentada al momento de la inscripción, exigir subsanaciones en un plazo de diez días hábiles, requerir información a sujetos obligados y gestores de intereses, fiscalizar la actividad, instruir procedimientos sancionatorios y aplicar sanciones. También podrá recibir denuncias, ordenar correcciones de registros o reportes y remitir antecedentes a órganos con competencia administrativa, política o penal.
Ese diseño abre dudas sobre la capacidad real de investigación y monitoreo que tendrá el organismo que finalmente sea designado. En Estados Unidos, el control de agentes extranjeros está vinculado al Departamento de Justicia, mientras que el sistema argentino dejaría la arquitectura inicial en manos de una autoridad administrativa a definir por reglamentación. La pregunta política es si ese organismo tendrá músculo técnico, autonomía, acceso a información sensible y coordinación con áreas de seguridad, inteligencia y justicia.
La inquietud crece por el capítulo de intereses extranjeros. El artículo 24 establece que los gestores de intereses extranjeros deberán presentar, además de los reportes trimestrales, otros requerimientos o informes cuando existan razones fundadas de transparencia institucional, defensa nacional, seguridad interior, inteligencia nacional, relaciones exteriores u otros motivos de interés público. Esa redacción cruza la regulación del lobby con áreas que normalmente involucran información reservada, inteligencia estratégica o seguridad del Estado.
El texto también dialoga con otra agenda del Gobierno: la reforma electoral. En Balcarce 50 impulsan una modificación que busca prohibir la contratación de consultores extranjeros en campañas políticas. En paralelo, el proyecto de lobby crea una categoría especial para la representación de intereses extranjeros y obliga a declarar beneficiarios, clientes o principales del exterior. La combinación de ambos temas muestra una preocupación más amplia del oficialismo por la influencia externa en decisiones públicas, campañas y procesos regulatorios.
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La iniciativa además introduce restricciones para exfuncionarios. Quienes hayan ocupado cargos públicos no podrán actuar como gestores de intereses durante 24 meses ante el organismo donde se desempeñaron ni sobre asuntos en los que hubieran intervenido por su función. También se extiende la restricción a personas jurídicas vinculadas cuando el exfuncionario dirija, administre, represente o controle la voluntad social de la empresa.
El capítulo penal es otro punto fuerte del proyecto. La gestión clandestina de intereses prevé penas de seis meses a dos años de prisión e inhabilitación especial para quien realice lobby sin estar inscripto. La falsedad u ocultamiento agravado contempla sanciones para quien presente reportes o documentos falsos con el objetivo de ocultar al verdadero representado, cliente, beneficiario o principal extranjero. La representación clandestina de intereses extranjeros eleva la pena hasta tres años cuando la gestión busque influir en decisiones vinculadas a defensa, seguridad, inteligencia, relaciones exteriores, contratación pública, infraestructura crítica o recursos naturales.
También se penaliza la obstrucción dolosa de la fiscalización, con multas de 100 a 2000 salarios mínimos e inhabilitación especial de uno a cuatro años para quien oculte, destruya, altere o suprima documentación obligatoria requerida por la autoridad de aplicación. Esa combinación de sanciones administrativas y penales refuerza la pregunta sobre qué área del Estado tendrá a su cargo la primera capa de control.
La Argentina ya tenía antecedentes en la materia. El Decreto 1172/03 estableció un régimen de publicidad de audiencias de gestión de intereses en el ámbito del Poder Ejecutivo, pero no creó una ley integral de lobby ni un sistema equivalente para el Poder Legislativo. Ese decreto tuvo como antecedente debates impulsados por la Oficina Anticorrupción a comienzos de los 2000, cuando se discutieron proyectos sobre acceso a la información, audiencias públicas, elaboración participativa de normas y gestión de intereses.
Gobierno, Estados Unidos
POLITICA
Según un politólogo de Brasil, las críticas de Javier Milei son funcionales a la campaña de Lula da Silva

«Esto, en el fondo, es una crisis entre gobiernos, no entre sociedades“, afirmó el politólogo brasileño Oliver Stuenkel, de la Fundação Getulio Vargas (FGV), al analizar el choque diplomático desatado tras la visita del presidente argentino Javier Milei a São Paulo, donde el 25 de julio llamó “presidiario” y “ladrón” a su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un acto de respaldo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
En diálogo con Infobae a las 9, Stuenkel describió el vínculo entre ambos países como una historia de integración profunda que excede lo comercial, más allá de las rivalidades ideológicas. “Dos rivales en los años ochenta que se aproximaron y hoy tienen sociedades muy conectadas. No solamente una relación comercial, es un proyecto de integración muy profunda en todos los niveles”, señaló.
En esta línea, el analista subrayó que América del Sur es la región de menor riesgo geopolítico del mundo, condición posible en buena medida gracias al rol de Argentina y Brasil como principales economías del bloque. A su vez, remarcó que inversores brasileños reconocieron que la tensión política complica la ampliación de la relación bilateral, pero descartaron un daño económico a corto plazo.
El episodio que desató la crisis ocurrió el sábado 25 de julio, cuando Milei viajó a São Paulo para el acto de proclamación del Partido Liberal (PL) que lanzó la candidatura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, para las elecciones de octubre. Ante los militantes, el mandatario argentino se refirió a Lula como “presidiario” y “ladrón”, alertó sobre un supuesto «riesgo Lula» en los mercados financieros y llamó “basura calva” al juez del Tribunal Supremo Federal (TSF), Alexandre de Moraes.
La Cancillería brasileña calificó los dichos de “extremadamente graves e inaceptables” y sostuvo que no existe precedente de un jefe de Estado extranjero que, en suelo brasileño, ataque al presidente y a las instituciones democráticas del país.
La respuesta formal fue el retiro del embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, llamado a consultas, y la convocatoria del representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones. Stuenkel advirtió que la presencia del canciller argentino junto a Milei en el acto del PL agravó el escenario: “Si fuera solamente Milei es como un: bueno, es su proyecto personal. Pero estuvo con el jefe de la diplomacia argentina. Esto dificulta el trabajo típico de los diplomáticos, que es preservar algo cuando los presidentes usan una retórica un poco más radical”, precisó.
Lula respondió con un gesto de desdén. Cuando la prensa le pidió una valoración sobre los insultos, el presidente brasileño ironizó: “¿Quién es ese tipo?”, mientras aguardaba en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores la llegada del presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, adoptó un tono más directo en una entrevista con la emisora Radio Jornal de Pernambuco, al calificar a Milei de “payaso” y afirmar que “el riesgo país de Argentina es mucho más alto, la deuda pública es mucho más alta y la inflación es mucho más alta”.
Stuenkel atribuyó el comentario de Durigan, en parte, a su propia posición dentro del PT. El ministro asumió la cartera de Hacienda tras la salida de Fernando Haddad y “aún está ganando la confianza del núcleo del partido”, lo que pudo haber influido en su decisión de reaccionar con esa contundencia ante un electorado muy afín a Lula.
La postura dominante en el gobierno brasileño fue, no obstante, la de contener el conflicto. Tanto Itamaraty como el empresariado se pronunciaron a favor de la calma, en un momento que Stuenkel describió como “teóricamente excelente” para la relación bilateral: Brasil impulsa la ratificación del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea (UE) y mantiene negociaciones paralelas con Canadá y Singapur. “Existe claramente una estrategia brasileña de no intensificar en este momento este conflicto”, señaló el politólogo.
En el plano electoral, la lectura dentro del entorno de Lula fue opuesta a la alarma. Asesores del presidente brasileño le confirmaron a Stuenkel que los ataques de Milei son vistos como un activo de campaña: “Esto está excelente. Las imágenes de Milei junto con Flavio durante la campaña nos dan bastante material para hablar del tema que queremos, que es soberanía”, le dijeron.
La narrativa que el Partido de los Trabajadores (PT) busca instalar -indicó el analista- es la de una elección entre dos caminos: la defensa de la soberanía frente a la injerencia de actores externos —Donald Trump, Milei, Benjamin Netanyahu— en los asuntos internos de Brasil. “Cada minuto que estamos hablando de eso no estamos hablando de otros problemas, como seguridad pública”, apuntó Stuenkel, en referencia a los temas que Flávio Bolsonaro debería priorizar en los debates.
Stuenkel también cuestionó el beneficio real del viaje para las aspiraciones del candidato del PL. A su juicio, el objetivo principal de Milei pudo haber sido proyectarse ante Trump como el referente del movimiento conservador en América Latina y ganar posición como interlocutor privilegiado de Washington en la región. “Es muy difícil argumentar que la visita ayuda de hecho a Flávio Bolsonaro”, sostuvo.
El analista enmarcó el episodio en una tendencia más amplia: el alineamiento ideológico transfronterizo entre presidentes —Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa, Trump— como nuevo factor de la política regional. Una dinámica que, advirtió, puede complicar la cooperación entre gobiernos de distinto signo sin generar necesariamente beneficios concretos, dado que las relaciones internacionales dependen más de intereses geopolíticos y económicos que de afinidades ideológicas.
POLITICA
Caputo viaja al G20 en busca de sumar respaldo internacional al programa económico: expectativa por el encuentro con Bessent

El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a fines de agosto a Estados Unidos para participar de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, que se realizará en Asheville, Carolina del Norte. También está previsto que integren la delegación el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y otros funcionarios del equipo económico.
La cumbre será encabezada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. En el Gobierno evitan confirmar por ahora si ambos mantendrán una reunión bilateral y aseguran que la agenda se dará a conocer más cerca de la fecha del viaje. El encuentro marcará una nueva participación de Caputo y Bausili en una cumbre financiera internacional luego de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, realizadas en abril en Washington.
En aquella ocasión ambos defendieron ante inversores el programa económico, ratificaron el rumbo fiscal y monetario del Gobierno y anticiparon que profundizarían las reformas estructurales para reducir impuestos, desregular la economía y mejorar la competitividad. Si bien el Tesoro estadounidense aún no difundió la agenda bilateral de Scott Bessent para la cumbre, en Balcarce 50 consideran probable que existan espacios para encuentros entre funcionarios durante las actividades oficiales.
La reunión estará encabezada por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en el marco de la presidencia estadounidense del G20. Según informó el Tesoro norteamericano, los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales debatirán sobre modernización de la regulación financiera, desequilibrios macroeconómicos globales, transparencia y reestructuración de deuda, activos digitales, sistemas de pagos transfronterizos, fraude financiero y educación financiera.
También se espera que buena parte de las conversaciones estén atravesadas por la coyuntura internacional, marcada por la volatilidad de los precios de la energía, el conflicto en Medio Oriente, la evolución de las tasas de interés de los principales bancos centrales y las tensiones comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump.
Como ocurre en cada reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, Santiago Bausili participará junto al resto de las autoridades monetarias de los países miembros e invitados. El foro reúne habitualmente a los responsables de la política monetaria para debatir sobre estabilidad financiera, regulación, inflación, mercados y coordinación macroeconómica.
En el Gobierno buscarán además continuar mostrando los avances del programa económico ante funcionarios, organismos multilaterales e inversores. El Ejecutivo sostiene que el orden fiscal, la desaceleración de la inflación y las reformas impulsadas durante los últimos meses fortalecieron la posición argentina en los mercados internacionales.
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El viaje también se producirá en medio de la profundización del vínculo económico entre Buenos Aires y Washington. La Argentina continúa trabajando en la implementación del acuerdo comercial firmado en febrero y la Casa Rosada espera avanzar en los próximos meses con los pasos regulatorios pendientes para su tratamiento parlamentario.
En Balcarce 50 mantienen además un seguimiento permanente de la política comercial de Estados Unidos luego de la decisión de la administración Trump de mantener para la Argentina el arancel mínimo del 10% sobre las exportaciones alcanzadas por la investigación vinculada al trabajo forzoso, mientras continúan las negociaciones sobre el resto de los capítulos del acuerdo bilateral.
La reunión del G20 se realizará semanas después de la visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, a la Argentina, donde respaldó el programa económico y mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei y el equipo económico. En el Ejecutivo consideran que ese respaldo fortaleció la posición del país de cara a los próximos encuentros internacionales.
Luis Caputo, Estados Unidos
POLITICA
Berensztein analizó el escenario electoral: por qué cree que el malestar social no se traduce en votos contra Milei

La percepción social sobre la economía y la política en Argentina muestra un contraste marcado: mientras el gobierno proyecta optimismo sobre el futuro, gran parte de la población expresa preocupación y desconfianza. El consultor político Sergio Berensztein, de D’Alessio Irol, advirtió que los últimos datos reflejan que los argentinos consideran que están peor que el año pasado
Berensztein explicó en Infobae en Vivo que “una cosa es la foto que tenemos hoy y otra cosa la proyección político-electoral”. El consultor señaló que la canalización de este malestar social depende de la oferta opositora y destacó que “para que eso se canalice electoralmente hay que analizar la oferta opositora”.
Según sus palabras, hoy faltan “figuras convocantes, narrativas originales y sobre todo enfocadas en los problemas reales de la sociedad”. Agregó que el gobierno “afirma parámetros narrativos discursivos muy claros y la oposición está opacada”.
En este sentido, mencionó la figura de Axel Kicillof y observó: “tiene un piso de votos potencialmente interesante, pero un techo muy bajo”. Precisó que el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires “penetra muy limitadamente en el interior del país” y que existe una saturación en el interior de candidatos porteños o bonaerenses.
Imagen de Milei y dinámica electoral
Por otra parte, Berensztein detalló los números de imagen del presidente: “Tuvo un pico al año de gestión, noviembre del 2024, de 48%. Hoy está en 36%. Hubo una caída, pero nunca estuvo en 70%. La caída es más o menos importante, de 20%”.
El consultor resaltó que “después de dos años y medio de gestión, habiendo hecho un ajuste sin precedentes en la Argentina. Cuando uno compara cómo está Milei hoy en relación a Macri o Alberto Fernández a la misma altura de gestión, Milei está mejor habiendo hecho el ajuste”.
En este sentido afirmó: “tener un desgaste como el que tuvo Milei, habiendo hecho el ajuste, es muy meritorio”.
El consultor observó que “la elección se define por la oferta” y que, actualmente, la falta de figuras opositoras convocantes dificulta una competencia clara. Berensztein sostuvo: “algunos creen que esto es transitorio y que de acá a fin de año van a aparecer candidatos o los que están van a tener propuestas un poquito más convocantes y más precisas. Otros creemos que esto no va a ser tan sencillo”.
Fragmentación y provincialización de la política
El especialista se detuvo en la saturación de candidatos del área metropolitana de Buenos Aires: “hay saturación en el interior de los candidatos porteños o bonaerenses”. Remarcó que “la porteñización de la agenda electoral o de la oferta electoral generó cierta saturación en el interior y hay una demanda de gente que tenga una sensibilidad federal, si no es del interior, tiene que tener una narrativa que reconozca las autonomías provinciales”.
Sobre la dinámica electoral, el consultor explicó: “la Libertad Avanza, si bien legalmente puede competir en los veinticuatro distritos, en la práctica no tiene una estructura política armada como para dar pelea a nivel provincial y en los casos en que la pudiera tener, en la práctica el gobierno necesita los votos de los gobernadores locales y cede”.
Al mismo tiempo apuntó que en provincias como Córdoba y Santa Fe, “La Libertad Avanza, aún sin estructura y sin nada, viene de hacer dos muy buenas elecciones”. En esas elecciones, según el consultor, “apelaron a apellidos históricos para instalar esas candidaturas”, aunque aclaró que la campaña la lideró Milei y que se trató de elecciones nacionales.
Desafección política y voto joven
El consultor analizó el fenómeno de la desafección política, especialmente entre jóvenes de sectores populares. Berensztein lo definió: “eso se llama política de desafección. Cuando vos perdés interés en la cosa pública y te refugias en la vida privada o en ONGs o en otro tipo de sociabilidad, pero no sentís cercanía ni incentivos para participar del debate público”.
Sostuvo que esta tendencia no es solo argentina, pero en el país “se está dando de una manera singular, porque esto coincide con una situación donde no hay oportunidades tampoco de inserción en el mercado de trabajo”.
Agenda económica y contradicciones oficiales
Berensztein analizó el discurso económico del gobierno y señaló: “el país tiene una agenda económica muy acotada, no habla de política industrial”. Precisó: “el presidente habla de reformas, pero hizo nada más que una y parcial, que fue la laboral, no hizo la tributaria, no hizo la reforma previsional, la reforma monetaria, la reforma financiera, nada. Habla de reformas en el aire, 16 mil reformas”.
Sobre el funcionamiento del Banco Central, Berensztein planteó: “fíjense las contradicciones de Milei que son fabulosas. Una es: él habla de independencia del Banco Central, jueves da un discurso. ¿Cómo es el Banco Central hoy? Totalmente dependiente”. Añadió: “el Banco Central hoy depende del humor del presidente”, concluyó.
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