POLITICA
Los riesgos de la obstinación política en tiempos de ebullición social

La conversación digital de los argentinos muestra un clima social más áspero, con la negatividad en alza por cuarto mes consecutivo y un universo emocional dominado por fuerte sentimientos como la culpa, el odio, la tristeza, la preocupación, el enojo y la venganza.
En este clima social tan adverso, el caso de Manuel Adorni aparece como el segundo nombre más dominante en la charla digital local detrás del de Javier Milei, asociado a un debate digital que inflige un daño reputacional al corazón mismo del poder libertario.
Ante este escenario, cabe preguntarse si el Presidente, en modo “bombero incendiario” debe moderar su discurso buscando bajar la tensión pública o bien continuar con un agite político dañino para el humor de los argentinos.
La gobernabilidad, por otros medios
Desde el punto de vista institucional, un gobierno puede tener margen formal para tomar decisiones, con el riesgo de perder margen social para sostenerlas.
Abril mostró precisamente este problema: la conversación de los argentinos en redes sociales develó una negatividad que combinó el malestar social general, la crisis política de gobierno de Javier Milei, en un texto de ansiedad pública potenciada por ambos fenómenos.
En ese contexto, la gobernabilidad de Milei enfrenta un riesgo: que la confrontación permanente, que pudo haber servido como combustible electoral o como técnica de cohesión del núcleo duro, empiece a rendir cada vez menos como herramienta de gobernabilidad.
La motosierra comunica mejor cuando promete futuro, pero impacta peor cuando el público empieza a agitar sentimientos de culpa, odio, preocupación y desesperación.
La llamada polarización afectiva, como fenómeno en cuestión, puede amenazar la cohesión social, obstaculizar la formulación efectiva de políticas públicas y aumentar la distancia social entre grupos políticos.
Lo que luce como una decisión de riesgo, para los libertarios pareciera ser una opción válida para darse volumen político y fundamentalmente lograr gobernabilidad.
Adorni, el “jarrón chino”
Sostener en el cargo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aparece como una decisión de alto costo reputacional para Milei.
Adorni es un actor central que ordena la conversación general en redes sociales, sólo detrás del presidente.
En una charla pública ya deteriorada, esa centralidad convierte su permanencia en un recordatorio constante de la crisis interna se sufre el gobierno.
Desde el punto de vista de la gestión de crisis, el peor escenario es aquel en el que el gobierno no logra cerrar el episodio ni resignificarlo.
De hecho, la gestión libertaria intentó obturar la crisis con la exposición desafiante de Manuel Adorni en el Congreso, en su presentación del informe de gestión.
La teoría situacional de comunicación de crisis, usada en estudios de reputación, diferencia entre negar, minimizar, reconstruir y dar respuestas de base.
La evidencia experimental muestra que las respuestas informativas —explicar qué pasó, cómo afecta al público y qué se hará para evitar repetición— pueden mitigar el deterioro reputacional, mientras que la ausencia de respuesta o el simple “recordatorio” de méritos previos puede empeorar la confianza y la percepción pública.
Si Manuel Adorni permanece sin una respuesta institucional robusta, el gobierno queda atrapado en una defensa de pertenencia.
Sirve para decir “no nos vencerán”, pero no servirá para reconstruir confianza.
Y en un contexto de alta crispación de la conversación pública, con 59% de negatividad en abril, la “épica del aguante” puede terminar pareciéndose demasiado a la obstinación.
Atacar a la prensa: útil para polarizar, malo para gobernar
El ataque a la prensa que el gobierno sostiene y profundiza puede tener un rendimiento táctico en pleno despliegue del Adornigate: activa identidad, ordena enemigos, retiene conversación y disciplina al propio espacio.
Pero en un clima digital deteriorado, su efecto de gobernabilidad es regresivo.
La agresión abierta al periodismo no sólo suma conflicto: transforma una crisis de gestión en una crisis de legitimidad informativa.
La investigación sobre acusaciones de desinformación realizadas por políticos muestra que esas acusaciones pueden reducir la confianza general en los medios entre ciudadanos con actitudes populistas fuertes.
La clave es que el ataque no impacta sólo sobre un medio específico: puede derramar sobre la confianza en la institución periodística en general.
Tal vez es lo que busca el gobierno de Javier Milei, contrariando los manuales de buenas prácticas políticas.
Para el presidente, el problema es práctico: un gobierno que necesita reformas, negociación legislativa, tolerancia social al ajuste y credibilidad externa no puede vivir indefinidamente en guerra con todos los intermediarios de confianza.
La prensa puede ser incómoda; convertirla en enemigo permanente es pegarle al termómetro que, en realidad, es el medio que marca la fiebre, pero no explica la enfermedad que la causa.
Moderar el discurso no es retroceder: es administrar poder
Más allá de si Javier Milei debe abandonar o no su identidad política, la cuestión es si puede gobernar con la misma intensidad discursiva con la que construyó poder: los datos de abril sugieren que no le conviene.
La moderación, en este contexto, no implica volverse “tibio”, sino separar la situación en tres planos:
- confrontar por temas (como fue la reforma laboral).
- negociar por gobernabilidad (como lo hizo con los gobernadores aliados)
- responder con transparencia ante crisis (como no lo hizo hasta ahora con Adorni)
En un contexto de negatividad en aumento, el gobierno debe bajar el volumen del conflicto identitario y subir la calidad de la explicación pública.
No es tan difícil, aunque resulte casi impracticable para el gobierno de La Libertad Avanza.
Según Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro “Cómo mueren las democracias”, estos regímenes políticos no dependen sólo de reglas formales, sino también de normas informales como la tolerancia mutua y la contención institucional.
Cuando los rivales pasan a ser tratados como enemigos existenciales, aumenta la tentación de usar cualquier herramienta para bloquearlos o destruirlos.
Esta perspectiva aplica de lleno al problema argentino: la moderación discursiva no sería una concesión estética, sino un mecanismo de reducción de riesgo institucional.
Construir puentes con opositores cercanos
En presidencialismos fragmentados, gobernar exige algo más que voluntad ejecutiva.
En ese sentido, Javier Milei entendió que trabar acuerdos con gobernadores aliados (cercanos o lejanos ideológicamente) le permite construir un interesante músculo político, con resultados parlamentarios.
Esta suerte de coalición ad hoc del gobierno libertario dio sus resultados en leyes clave como la reforma laboral, que fue aprobada (no sin sobresaltos) en el Congreso, pese a haber tenido fuertes resistencias en la sociedad.
El problema es si el caso Adorni (y más aún la imposibilidad de librase de sus efectos) no está poniendo en juego esos méritos acuerdistas del gobierno con distintos sectores políticos.
¿Será esa la razón por la cual Patricia Bullrich vienen exigiéndole al gobierno una solución concreta a la situación de Manuel Adorni, para atemperar los ánimos opositores que se blandean sobre futuros acuerdos parlamentarios?
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La realpolitik expone a Javier Milei a una inevitable corrección de método: si necesita aprobar nuevas reformas, sostener el vínculo con los gobernadores, ordenar el Congreso y administrar conflictos sectoriales, debe ofrecer algún tipo de previsibilidad a los opositores más cercanos.
Esta concesión no implica cogobierno, pero sí forjar la interlocución, fijar reglas (más o menos) claras y establecer un mínimo de respeto público, en favor de la salud del debate público.
Javier Milei, Manuel Adorni
POLITICA
El gobierno de Milei apuesta al triunfo de Bolsonaro y el peronismo, a la “resurrección” de Lula da Silva

Sin presencias programadas de ministros del gabinete y funcionarios en territorio brasileño, el presidente Javier Milei aguardará el domingo en la quinta de Olivos los resultados del crucial balotaje en ese país, en el que su favorito, Flávio Bolsonaro, protagonizará, con ventaja inicial, la batalla final contra uno de sus rivales políticos predilectos: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Nadie descarta que, en medio de un eventual festejo, se decida un veloz e inmediato viaje presidencial a San Pablo para saludar a su aliado, si el triunfo de la primera vuelta se confirma este domingo por la noche en las urnas y la región, como desea el universo libertario, termina de “pintarse de azul”.
“No va a ir nadie antes, pero somos optimistas y por ahí vamos a festejar”, afirma un alto funcionario en Balcarce 50, a tono con la confianza del Presidente en el resultado de una elección que divide, como casi ninguna otra, aguas en la política nacional.
La división replica las tensiones actuales entre el Gobierno y la oposición: mientras libertarios y sus aliados macristas (estos últimos, cuidando las formas) apuestan al triunfo de Bolsonaro y la consolidación del esquema de gobiernos de derecha alineados con Donald Trump, el peronismo en sus diferentes vertientes, buena parte del radicalismo y la izquierda apuestan a una resurrección de Lula, derrotado por dos puntos en la primera ronda, pero dispuesto a pelear hasta el último minuto la posibilidad de otro período al frente del país más grande del continente.
“Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas”, escribió el presidente Milei, con el resultado de la primera vuelta ya conocido. Luego de guardar un llamativo bajo perfil durante buena parte de aquella campaña, Milei salió a festejar el triunfo de Bolsonaro, y sobre todo la derrota parcial de uno de sus principales antagonistas.
También recordó haber apoyado a Bolsonaro cuando las encuestas no lo favorecían y en el Gobierno se adjudicaron parte de la remontada del candidato liberal, como iniciadores de la “ola azul” que hoy tiene a la mayoría de los gobiernos de la región (Uruguay, México y Brasil son excepciones) con signo político derechista. Sin embajadores en funciones-la relación diplomática bilateral se degradó al nivel de encargados de Negocios en agosto- Milei apuesta a todo o nada: si Lula volcara la elección a su favor, el vínculo entre ambos mandatarios podría incluso empeorar en los próximos meses.
Esta semana, Milei volvió a tomar partido, al acusar de “zurdo ladrón” a Lula y expresar su deseo de que “su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección”. La Cancillería brasileña, que encabeza Mauro Vieira, le contestó en duros términos, al afirmar que “esta manifestación antidemocrática es inaceptable, desequilibrada y no se condice con la postura que debe tener el jefe de Estado de un país amigo”. Durante el último debate entre ambos, y a modo de chicana, Lula desafió a Bolsonaro a “utilizar la motosierra”, mientras criticaba el plan económico libertario.
Con otro estilo, alejado de los insultos hacia el candidato del PT, el macrismo también juega sus cartas con Bolsonaro. El expresidente y titular de Pro, Mauricio Macri, firmó días atrás junto a otros exmandatarios de la región, miembros todos del grupo Libertad y Democracia, una solicitada en apoyo al hijo de Jair Bolsonaro, quien según su visión garantiza “un Brasil que avance por el camino de la libertad, la seguridad, el crecimiento económico y la generación de oportunidades para todos sus ciudadanos”.
El peronismo, por el milagro
Con menos entusiasmo y presencia que antes de la primera vuelta, el kirchnerismo estará para dar su apoyo al presidente brasileño.
Los representantes de la CTA autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy y Luis Cabezas, se sumarán al búnker “abierto” del PT, al igual que referentes de la CGT y legisladores del Parlasur. Se espera a los cristinistas Eduardo “Wado” de Pedro y Sol Magno, y el peronista Gabriel Fuks, entre otros referentes, aunque muchos de los que estuvieron el domingo 4 ya no prevén viajar a San Pablo ni a Brasilia.
De ese espacio llegarán también a Brasil la massista Sabrina Selva y el kirchnerista Matías Molle, aunque por otra vía: fueron invitados por la Fundación Universitaria del Río de la Plata, al igual que los legisladores libertarios Emilia Orozco y Damián Arabia (simpatizan con Bolsonaro) y los radicales Pablo Juliano y Carolina Losada.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof, que dio su explícito apoyo a Lula da Silva en la previa de la primera vuelta, también estará atento.
“Una victoria de Lula no sería solamente una victoria para Brasil, sino una señal de que la extrema derecha no es invencible y de que el progresismo puede gobernar construyendo mayorías populares con un proyecto de futuro, en este contexto mundial tan complejo”, afirmó a Cecilia Nicolini, asesora en asuntos internacionales de Kicillof, quien representará al precandidato presidencial peronista en el bunker del PT en San Pablo.
¿Y si ganara Bolsonaro? “Tendría consecuencias políticas muy profundas para la Argentina y para toda América Latina. Se consolidaría la alianza que viene tejiendo Milei con Trump, desplazando el eje de la agenda geopolítica y diplomática de la región directamente subordinada a Washington”, advirtió la asesora.
el triunfo,se degradó,apoyo,Jaime Rosemberg,Conforme a
POLITICA
Javier Milei ratificó su intención de buscar la reelección en 2027: “No veo a los argentinos votando para atrás”

El presidente Javier Milei se mostró este sábado confiado sobre sus chances de ser reelegido en 2027 y aseguró que confía en que los argentinos van a respaldar la continuidad de su gobierno. “Estoy supertranquilo”, afirmó en una entrevista con Radio Mitre.
Cuando le preguntaron si la gente podía votar con el bolsillo, respondió: “No veo a los argentinos votando para atrás”. Y agregó: “No veo que los argentinos, con matices de caras más nuevas o más viejas, adhieran a las ideas de cien años de decadencia”.
Para explicar por qué confía en un triunfo, el mandatario comparó la situación actual con la que recibió: “¿Tenemos más inflación o menos? Menos inflación. ¿Tenemos más PBI per cápita o menos? Más”. También planteó: “¿Tenemos menos pobres, menos indigentes, menos chicos pobres? ¿Tenemos mejores condiciones de seguridad?”. “Yo confío en los argentinos”, dijo en otro tramo de la entrevista.
Sobre Patricia Bullrich, Milei no confirmó si va a ser candidata a vicepresidenta. “No discuto ese tema todavía. No es el momento”, respondió. Cuando le preguntaron si podría formar parte de la fórmula, dijo: “Obviamente, si es parte del espacio, claramente”. Además, la definió como “un soldado de este gobierno” y “uno de los grandes referentes del espacio”. Este mismo sábado Bullrich dio una señal de acercamiento al publicar una serie de fotos con Milei en la cena de la Fundación Faro.
La economía y las elecciones
El Presidente sostuvo que, si gana las elecciones, las inversiones van a llegar con más fuerza. Según dijo, después de ese “test electoral” el riesgo país podría bajar a 200 puntos básicos y la economía podría crecer entre el 7% y el 8%. “Argentina va a empezar su gran despegue”, afirmó.
Milei aseguró que sus primeros cuatro años de gestión van a terminar con un crecimiento acumulado de entre el 16% y el 18%, aunque no dijo sobre qué base hizo ese cálculo. También afirmó que los ingresos de los trabajadores informales están cerca de un 60% por encima de los que había cuando asumió y que la desocupación está más de dos puntos por debajo de la tasa natural.
Además, habló del largo plazo: “En diez años duplica el PBI. Eso significa que de acá a 20 años usted cuadruplica el PBI per cápita”. Y agregó: “Entre 15 y 20 años nos convertimos en un país desarrollado”. Según dijo, en un plazo de entre 30 y 40 años la Argentina podría llegar a ser la primera potencia mundial.
El mandatario dijo que esas metas dependen de que sigan las reformas. Defendió la desregulación en energía y minería, y puso como ejemplos el fin del llamado “barril criollo” y los cambios en la normativa sobre glaciares. También habló del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que definió como “la política industrial más importante de la historia argentina”. Según dijo, el régimen reúne proyectos por US$ 210.000 millones, de los cuales ya fueron aprobados US$ 70.000 millones.
Cuando le preguntaron por las personas que todavía no ven una mejora en sus ingresos, pidió paciencia. “No me pida milagros. Soy un ser humano. Hago lo mejor que se puede con los recursos que tengo”, respondió. Comparó la situación del país con la de una persona que primero tiene que formarse y ganar experiencia para después cobrar más, y dijo que “esto se construye con trabajo, con tiempo”.
Milei celebró que Netanyahu haya ordenado que los diplomáticos israelíes apoyen a la Argentina en el reclamo por Malvinas
Milei también volvió a hablar de la causa Libra, en la que fue sobreseído este viernes. “Es evidente que fue una estrategia corporativa donde se usó al medio para ensuciar, calumniarme, manchar mi buen nombre y honor, e intentar hacer un golpe de Estado”, afirmó. Cuando le preguntaron si eso podría haber terminado en una ruptura institucional, respondió: “No estuvo tan lejos. Quizás habría que investigar si fueron parte de aquellos que buscaban la caída del gobierno y poner otras figuras para llevar esta transición”.
El Presidente dijo que unas disculpas no alcanzarían para reparar el daño: “¿Con una simple disculpita alcanza para compensar todo el daño que hicieron?”. Además, adelantó que analiza ir a la Justicia: “Tengo que evaluarlo con mis abogados qué es lo que vamos a hacer, porque esto es un escándalo de proporciones mayúsculas”.

La visita del Papa
Ante la duda por la visita del papa León XIV luego de su operación de cáncer de pulmón, Milei dijo: “Lo importante es que el Papa se recupere y esté bien”. Agregó que, si se recupera y puede viajar a la Argentina, la visita va a ser “alegría, bendiciones” para el país.
El mandatario recordó que el 75% de los argentinos son católicos y consideran al Papa su jefe espiritual, por lo que pidió dejar de lado las cuestiones políticas.
Por último, Milei habló de por qué el papa Francisco nunca vino a la Argentina mientras fue pontífice. Dijo que, en su opinión, Francisco no viajó para no provocar “un terremoto político” en el país y que esa decisión fue un gesto de amor hacia su tierra. Lo definió como “el argentino más importante de la historia” por su rol como líder de la Iglesia católica.
Javier Milei, Elecciones 2027
POLITICA
Milei volvió a atacar a por el caso $LIBRA y dijo que no descarta iniciar acciones legales

El presidente Javier Milei volvió a atacar este sábado a y en particular al periodista Hugo Alconada Mon por la cobertura de la causa $LIBRA, la criptomoneda que promocionó y provocó pérdidas millonarias a sus inversores. Tras su sobreseimiento, por una resolución del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, dijo que no descartaba tomar acciones legales.
En diálogo con Radio Mitre, el mandatario reiteró que la cobertura de la causa judicial fue una “operación” y dejó abierta la puerta para iniciar acciones legales contra aquellos periodistas que siguieron el caso. Durante el programa de Gabriel Anello, Milei apuntó contra y atacó directamente a su director Fernán Saguier. También trató repetidas veces de “delincuente” a Alconada Mon.
“A mí me estuvieron ensuciando desde los medios de comunicación durante un año, ocho meses y nueve días. Concretamente el grupo , bajo responsabilidad total y absoluta de Fernán Saguier, que amparó al delincuente de Hugo Alconada Mon diciendo mentiras durante todo este tiempo. Alconada Mon mentía sobre las cosas que pasaban en Estados Unidos. Ese mismo material se lo hacía llegar yo mismo a Saguier para tomar notificación de que estaba siendo calumniado, injuriado, manchado mi honor por un delincuente y aún así lo siguió”, arremetió.
Y acusó: “El problema era que tenía una deuda fiscal y usaban esto para extorsionarme y presionarme. La deuda del Movistar [Arena]. Es evidente que fue una estrategia corporativa donde se usó al medio para ensuciar, calumniarme, manchar mi buen nombre y honor e intentar hacer un golpe de Estado”.
Luego, vinculó la cobertura mediática con la creación de la Comisión investigadora del caso $LIBRA en el Congreso de la Nación. “Todas estas mentiras que se elaboraron, lo cual es una irregularidad institucional enorme, crearon la comisión del caso $LIBRA. ¿Desde cuándo el Congreso se tiene que dedicar a juzgar? Es un escándalo institucional enorme, es un avance sobre los poderes del Congreso respecto a la Justicia. Es un disparate institucional y además con operadores políticos que también trabajan en el diario , donde la responsabilidad de los Saguier armándole causas a personas inocentes para extorsionar. Es un escándalo de una gravedad enorme», atacó.
Al ser consultado sobre si tomará acciones legales tras su sobreseimiento, aseguró: “Lo tengo que evaluar con mis abogados porque es un escándalo de proporciones mayúsculas. Es una extorsión. Buscan generar caos, ensuciar la figura del Presidente y generar un golpe de Estado para intentar conseguir favores políticos”.
Y ante una pregunta de Anello sobre si el objetivo detrás de la cobertura de era “que se caiga la causa sobre la deuda del Movistar Arena”, Milei contestó: “Exactamente, ese era el móvil”.
Noticia en desarrollo.
$LIBRA,,Conforme a
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