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Marcelo Polino opinó sobre Grecia Colmenares en Gran Hermano y su experiencia trabajando con ella: “No sabía dónde estaba”

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El periodista recordó el paso de la actriz por el Bailando y anticipó su paso por GH Italia (Video: SQP, América TV)

La confirmación del ingreso de Grecia Colmenares a Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) generó expectativa inmediata entre los fanáticos del reality. La actriz venezolana, ícono de las telenovelas de los años 80 y 90, desembarca en la casa más famosa del país para ocupar el lugar que dejó Andrea del Boca tras su abrupta salida por motivos de salud. Sin embargo, mientras el público debate qué puede aportar su presencia, una voz autorizada del espectáculo fue tajante al respecto: Marcelo Polino.

En un móvil con SQP (América TV), el periodista no dudó en compartir su mirada sobre la incorporación de la actriz y dejó una frase que rápidamente resonó: “A mí me gusta mucho como nombre, pero no creo que nos vaya a dar muchas sorpresas dentro de la casa”. Su análisis, lejos de ser improvisado, se apoya en experiencias previas con la protagonista de éxitos como Topacio y Más allá del horizonte, a quien conoció en distintos contextos televisivos en la Argentina.

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Durante la charla con Yanina Latorre, el periodista reconstruyó cómo fue convivir laboralmente con Colmenares, especialmente en su paso por Bailando por un sueño. Según su relato, la actriz llegaba con una impronta muy marcada, propia de otra época de la televisión. “Es una mujer con una personalidad muy aniñada y con un estilo de vida de diva de la década de los noventa”, aseguró, al tiempo que describió que, en ese contexto, “no sabía muy bien dónde estaba”.

Polino afirmó que Grecia Colmenares podría no sorprender en el reality debido a su personalidad marcada por épocas pasadas de la televisión

Ese contraste, para el periodista, fue clave para entender su desempeño en formatos más actuales. “Cuando se encontró con todos nosotros, estaba como media desencajada. Sentimos que nunca se dio cuenta dónde había estado”, agregó, en una reflexión que mezcla crítica y descripción de un cambio de época en la industria televisiva.

El arribo de Grecia Colmenares al reality se da en un momento particular del programa. La salida de Andrea del Boca —tras una fuerte caída dentro de la casa que obligó a su internación y posterior abandono— dejó un vacío que la producción decidió cubrir con otra figura histórica de la ficción latinoamericana. La elección no es casual: se trata de una actriz que marcó generaciones y que supo construir una carrera internacional a partir de melodramas que fueron éxito en toda la región.

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Nacida en Venezuela en 1962, Colmenares inició su carrera siendo apenas una niña y alcanzó su consagración con títulos como Topacio, que la catapultó a la fama internacional. En la Argentina, su vínculo con el público se consolidó con María de nadie, una novela que se convirtió en un fenómeno de audiencia en los años 80. Desde entonces, su imagen quedó asociada a ese tipo de producciones, con personajes intensos, románticos y atravesados por el drama.

Grecia Colmenares llegará a la casa más famosa de la Argentina (Video: GH, Telefe)

Sin embargo, su trayectoria también incluye participaciones en realities, tanto en la Argentina como en el exterior. En 2012 formó parte de Bailando por un sueño, mientras que años más tarde ingresó al Grande Fratello italiano, donde permaneció durante varios meses y logró conectar con la audiencia, que la apodó “Leona” por su fortaleza. Esa experiencia, en teoría, podría jugar a su favor en este nuevo desafío.

Pero Polino no parece convencido. “Ya estuvo en otros realities y no pasó nada”, sentenció, minimizando su capacidad de generar contenido dentro de la casa. Para él, el atractivo de su participación pasa más por el peso simbólico de su nombre que por lo que pueda ofrecer en la dinámica del juego.

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Otro de los puntos que puso sobre la mesa tiene que ver con la adaptación al formato. Gran Hermano propone una convivencia extrema, sin privilegios ni jerarquías, donde todos los participantes comparten espacios y rutinas en igualdad de condiciones. Y allí, según el periodista, podría aparecer un conflicto. “No sé cuánto va a aguantar eso. Viene de otro lugar”, deslizó, en referencia al contraste entre la televisión actual y la lógica con la que se manejaban las grandes figuras en décadas pasadas.

Grecia Colmenares
La experiencia de Colmenares en formatos anteriores, como Bailando por un sueño y Grande Fratello, genera dudas sobre su adaptación al formato de Gran Hermano

En ese sentido, también recordó cómo era el trato hacia Colmenares en sus años de mayor exposición. “Cuando la trajeron a la Argentina, tenía motorhome, peluquero, vestuarista y un séquito de gente”, detalló. Esa imagen, asociada a una industria con mayores recursos y otra concepción del estrellato, choca con el formato austero y horizontal del reality.

Aun así, Polino destacó un aspecto positivo de la actriz: su vínculo con el país. “Ella quiere mucho a la Argentina, lo siente como su segundo país”, afirmó, dejando entrever que su participación también puede leerse como un intento de reconectar con ese público que la acompañó durante los momentos más altos de su carrera.



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Sofía Zámolo contó cómo fue trabajar con Ricardo Arjona en Malibú: “Uno de los momentos más lindos de mi vida”

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El videoclip oficial de «Apnea», de Ricardo Arjona con la participación de Sofía Zamolo

En el año 2014, la participación de Sofía Zámolo en el videoclip de “Apnea”, el primer sencillo del álbum Viaje de Ricardo Arjona, marcó un antes y un después en la carrera de la conductora y modelo. La experiencia, vivida en las montañas y el parque de Malibú, California, se transformó en uno de los recuerdos más valiosos de su vida profesional, según ella misma relató en las últimas horas sus redes sociales.

El rodaje tuvo lugar el 21 de marzo, coincidió con su cumpleaños y, además, con un momento personal delicado: venía de atravesar una separación tras muchos años de noviazgo. Este contexto personal dio un matiz especial a su vivencia en el set, donde la noticia de haber sido elegida para protagonizar la llenó de emoción. Apenas recibió la llamada, no dudó en compartir la alegría con su madre y sus hermanos, anticipando lo que sería una jornada inolvidable en su carrera.

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La jornada de filmación comenzó a las 5.30 de la mañana, aunque los nervios y la ansiedad hicieron que llegara una hora antes, temiendo perderse en el camino. En el marco de la visita del guatemalteco al país, Zámolo recordó con gratitud la calidez y profesionalismo del equipo: “Grabamos el día entero con un equipo de make up, peinado, vestuario y producción increíble, súper cálidos”, relató en un posteo de Instagram, en que compartió imágenes de ese momento. En ese entorno, logró disfrutar y absorber cada instante pese a la exigencia de la grabación.

Sofía Zámolo posa al aire libre, recordando el día que filmó el videoclip de «Apnea» junto al cantante Ricardo Arjona.

El mensaje del tema resonó especialmente en ese momento de su vida, potenciando la carga emotiva de la experiencia. Zámolo compartió: “Uno de los momentos más lindos de mi trabajo fue filmar junto a Ricardo Arjona el videoclip de su canción ‘Apnea’, una de mis preferidas por su letra y significado”.

La elección de Malibú como escenario aportó un entorno natural y escénico que acompañó la narrativa del videoclip. La combinación del entorno, la música y el contexto personal de la modelo hizo del rodaje una experiencia singular. El trabajo en equipo fue otro de los puntos destacados por Zámolo, quien remarcó el trato cercano y profesional recibido durante toda la jornada.

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La participación en el videoclip se enmarcó en una etapa de la vida profesional de la modelo marcada por nuevas oportunidades en Estados Unidos. Originalmente había viajado al exterior en enero de 2014, con la intención de permanecer solo un breve tiempo, pero distintas propuestas laborales prolongaron su estadía.

Mujer rubia de espaldas, con chaqueta oscura y falda larga vaporosa, corriendo en la orilla de una playa rocosa con el mar y un sol brillante
La modelo Sofía Zámolo corre en la orilla del mar, imagen que evoca el rodaje del videoclip «Apnea» junto a Ricardo Arjona.

Durante ese año, en Nueva York, Zámolo fue parte de la cobertura del Fashion Week, un evento central para la industria de la moda internacional. Este trabajo le permitió ampliar su experiencia en medios y moda, consolidando su perfil como conductora y modelo con proyección internacional.

Posteriormente, en Los Ángeles, aprovechó la oportunidad para perfeccionarse en teatro y actuación. Tomó clases durante un mes y medio con Marjory Valance, profundizando su formación artística y sumando herramientas para su carrera. Estas experiencias en diferentes ciudades estadounidenses marcaron un crecimiento profesional y personal para Zámolo, quien supo capitalizar cada oportunidad que surgía durante su estadía.

La conexión con la música de Arjona se remonta a su infancia. Su hermana fue quien primero la introdujo en el repertorio del artista guatemalteco, y con el tiempo, su gusto por sus canciones creció al punto de convertirse en una referencia musical en su entorno familiar y de amistades.

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Sofía Zámolo sentada en un bosque, rodeada de hojas secas y árboles, viste chaqueta negra y falda beige, con una sonrisa leve
La modelo y presentadora Sofía Zámolo, capturada en un ambiente natural, rememora el día que filmó el videoclip de «Apnea» junto al reconocido cantautor Ricardo Arjona.

A lo largo de los años, asistió junto a amigas y primas a varios recitales de Arjona. La admiración por el cantante tuvo un punto de inflexión cuando, a los 19 años, logró conocerlo y tomarse una fotografía como una fan más, sin sospechar que años más tarde compartiría un proyecto profesional con él.

El reencuentro en el set del videoclip fue la materialización de un sueño que parecía inalcanzable en su juventud. Para Zámolo, trabajar codo a codo con un artista al que admiró desde pequeña significó una experiencia de gran impacto emocional y profesional. Así lo expresó públicamente: “Qué belleza fue haber podido trabajar juntos. Por siempre agradecida Ricardo Arjona con vos y con todo tu equipo”.

El recuerdo de aquella jornada sigue vigente en la memoria de Zámolo, quien recientemente manifestó su entusiasmo por asistir al show de Arjona en la Argentina, destacando la influencia de su música en su vida personal y profesional.



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11 curiosidades y errores que hicieron historia en Esperando la carroza, a 41 años de su estreno

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Se cumplen 41 años del estreno de Esperando la carroza, una película que empezó como una comedia negra familiar y terminó convertida en una especie de idioma compartido para varias generaciones. Dirigida por Alejandro Doria y estrenada el 6 de mayo en 1985, la historia de Mamá Cora y los Musicardi atravesó décadas sin perder vigencia en el corazón de los argentinos.

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La película reunió a un elenco que hoy parece irrepetible: China Zorrilla, Antonio Gasalla, Luis Brandoni, Betiana Blum, Juan Manuel Tenuta, Mónica Villa, Julio De Grazia, Enrique Pinti y Darío Grandinetti, entre otros. Con ellos, Doria construyó una sátira feroz sobre la familia, la hipocresía, las apariencias y esa manera tan argentina de mezclar tragedia, gritos y humor en una misma escena.

Aunque todos la recuerdan por sus frases más famosas (del «tres empanadas» al «yo hago puchero, ella hace puchero»), Esperando la carroza tiene una gran cantidad de detalles poco conocidos.

CURIOSIDADES, BLOOPERS Y DATOS INÉDITOS DE ESPERANDO LA CARROZA

  1. La película está basada en la obra teatral homónima de Jacobo Langsner, autor uruguayo nacido en Rumania, y fue adaptada al cine por el propio Langsner junto a Doria. Esa raíz teatral ayuda a explicar parte de su potencia: diálogos filosos, personajes al límite y una tensión que crece como si todo estuviera por explotar.
  2. En 2009 la historia tuvo una segunda parte. Se llamó Esperando la carroza 2 y, aunque cambió de director, mantuvo el guión de Jacobo Langster.
  3. La emblemática casa de Sergio y Elvira sigue intacta en el barrio de Versalles. En 2011 fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. 
  4. El famoso monólogo del «Yo hago puchero, ella hace puchero…» estaba en el guión, pero el remate final de «¡Qué país!» fue una genialidad improvisada por China Zorrilla que terminó de definir a su personaje.
  5. El loro de la película no hablaba, así que la producción le pidió el suyo a un vecino. El hombre aceptó, pero con una condición: que le dejaran al loro original como compañía mientras su mascota estaba en el set de filmación.
  6. Una escena fue eliminada a último momento: Elvira es interrumpida por ese loro.
  7. ¿Por qué Mamá Cora no fue interpretada por una mujer? Aunque se pensó en Niní Marshall, Doria eligió a Gasalla para evitar confusiones y permitir que el público se riera de una situación que, con una abuela real, sería demasiado triste.
  8. ¿Sabías que Mamá Cora casi no aparece? Por otro pedido del director, el personaje pasó de tener una sola escena a estar siempre presente, observando todo desde la vereda de enfrente.
  9. A Betiana Blum se le rompió un zapato cruzando el empedrado en la escena saliendo del cafe. Siguió actuando y a Doria le gustó tanto que le pidió repetir el movimiento de pies para el corte final.
  10. La historia cruzó el Atlántico: en Portugal se realizó una remake para televisión titulada Querida Mae.
  11. ¿Lo habías notado? Cuando a la abuela se le cae la pava a la calle, el micrófono captó un audio que no debía estar: es Gasalla quejándose fuera de personaje por el blooper en plena grabación.

 

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Esperando la carroza; China Zorrilla; Luis Brandoni

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El tierno mensaje de Pampita por el avance de su hija Anita y Sarah Burlando al montar a caballo

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Ana García Moritán y Sarah Burlando participan de clases de equitación. Las niñas montan ponis pequeños en una pista destinada a ese fin (Video: Instagram)

La amistad entre Sarah Burlando y Ana García Moritán se forjó desde muy pequeñas, unidas por la amistad de sus madres Carolina Pampita Ardohain y Barby Franco. Además de compartir el jardín de infantes y una serie de actividades que realizan con entusiasmo y naturalidad, también practican equitación. Desde el primer día, su vínculo creció alrededor de intereses comunes como la danza, el ballet y, más recientemente, la pasión de las niñas por los caballos. Esta afinidad fue el motor que impulsa nuevas aventuras y refuerza una relación que va tomando forma con cada experiencia vivida juntas.

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A principios de abril del año pasado, las hijas de Barby Franco y Fernando Burlando y de Carolina Pampita Ardohain y Roberto García Moritán iniciaron juntas un nuevo capítulo en su amistad: comenzaron sus clases de equitación en un entorno rodeado de caballos pequeños, risas y una atmósfera de ternura. La diferencia de edad entre ellas es mínima, apenas unos meses, pero ese detalle convirtió a Ana en una especie de guía natural para Sarah. En el ballet, Ana la ayudó a girar; en la equitación, la acompañó a cada paso. Esta dinámica se refleja en cada postal de sus jornadas compartidas, donde la complicidad y el apoyo mutuo se hacen evidentes.

Las clases de equitación se transformaron en un espacio de aprendizaje y juego. Tanto Sarah, de cuatro años, como Ana, de tres, demuestran entusiasmo y valentía al montar sus ponis. En una de las sesiones, ambas caminaron junto a su profesora y luego se animaron a montar solas, mostrando confianza y alegría en cada movimiento. Las imágenes y videos compartidos por sus madres en redes sociales capturan estos momentos en los que predominan la espontaneidad y la ternura.

Sarah Burlando, junto a Ana García Moritán, participa con entusiasmo en su clase de equitación, montando un caballo en un picadero al aire libre.

Las jornadas hípicas ofrecen el marco ideal para que la amistad entre Sarah y Ana crezca. El club, con su pista de arena, los ponis preparados con monturas coloridas y la presencia de profesoras atentas, se convierte en un lugar donde la diversión y el aprendizaje van de la mano. En este ambiente, las niñas se muestran motivadas por el desafío de montar y guiar a los caballos, pero también por la posibilidad de compartir la experiencia con alguien cercano.

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En una de las actividades, ambas niñas avanzaron por la pista montadas en sus ponis, seguidas de cerca por la profesora y observadas por sus madres. La escena, registrada en fotos y videos, muestra a Sarah y Ana equipadas con cascos y botas, concentradas en cada indicación. La confianza que se tienen es visible: Ana, la mayor por unos meses, asume el rol de acompañante, marcando el ritmo y alentando a Sarah en cada tramo del recorrido.

Las madres, figuras públicas en el mundo del espectáculo y las redes, eligieron compartir en sus cuentas de Instagram varios de estos momentos. Barby Franco y Pampita subieron historias y publicaciones mostrando a sus hijas durante la clase. El registro visual incluye fotos de las niñas montando a sus ponis, caminando por la pista, observando a la profesora o simplemente disfrutando de la compañía mutua.

Dos niñas pequeñas con cascos negros montan ponis marrones en un picadero de tierra, con una valla blanca y árboles al fondo
Ana García Moritán y Sarah Burlando comparten risas y aprendizaje mientras participan en su clase de equitación a lomos de adorables ponis.

La difusión en redes sociales no solo documenta la actividad, sino que también transmite el espíritu de ternura y alegría que caracteriza a las jornadas ecuestres. Las imágenes evidencian la dedicación de las madres en acompañar a sus hijas y en celebrar cada nuevo aprendizaje. Estas publicaciones permiten a sus seguidores ser testigos de los avances y de la relación especial que une a Sarah y Ana desde la infancia.

En uno de los registros, se puede ver a ambas niñas vestidas con pantalones claros y camisas blancas, llevando cascos de seguridad y botas, mientras montan con seguridad sobre sus ponis. La escena transmite una sensación de tranquilidad y confianza, reforzada por las sonrisas y la actitud relajada de las protagonistas.

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