ECONOMIA
El Gobierno postergó pagos para cuidar el superávit fiscal: la deuda flotante del Tesoro trepó casi $2 billones en marzo

Mientras que en marzo el Gobierno logró obtener un superávit primario de $930.284 millones que, tras el pago de intereses se tradujo en un superávit financiero de $484.789 millones, datos oficiales dieron a conocer ayer que en el mismo período la deuda flotante -gastos realizados pero no pagos- creció unos $2 billones. El retraso de pagos es una herramienta habitual del Tesoro, que según especialistas tiende a acentuarse cada mes de marzo, pero las dimensiones de la variación sorprendieron en un contexto de caída de la recaudación porque sugieren que la disciplina fiscal requiere cada vez de mayores esfuerzos por parte de la cartera que conduce el ministro de Economía, Luis Caputo.
El informe de deuda exigible publicado por la Tesorería General de la Nación correspondiente al tercer mes del año mostró que el pasivo pendiente de la administración central se ubicó en $4.044.758,20 millones, cuando en febrero había cerrado en 1.950.414,50 millones de pesos.
La variación sorprendió por su volumen, aunque especialistas plantean que el aumento de la deuda flotante registrado en marzo podría estar vinculado a factores estacionales. A modo ilustrativo, el año pasado se observó un comportamiento similar, con un fuerte incremento de los gastos pendientes de pago durante marzo que luego se revirtió en abril, cuando el mix de ingresos y gastos mejoró. Por ese entonces, gran parte de la suba se compensó el mes siguiente y el Estado logró alcanzar un nuevo superávit fiscal mensual. Por este motivo, no descartan que el crecimiento actual sea transitorio y se corrija durante el mes corriente.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda flotante constituye un pasivo del Estado, en la medida que representa obligaciones ciertas pendientes de pago.
“Los gastos pendientes de pago comprenden tanto obligaciones que están dentro de su plazo de pago como obligaciones ya vencidas (atrasos), que involuntaria o intencionalmente no fueron canceladas a su fecha de vencimiento. La acumulación excesiva de pagos atrasados genera consecuencias negativas para las operaciones del gobierno y para el funcionamiento de la economía”, define la OPC.
No obstante, aclaran especialistas, si bien se acerca, no tiene relación lineal con el sector público no financiero -fragmento del Estado sobre el que se calcula el salgo fiscal- ya que son datos de la administración pública nacional, un universo más amplio.
Esa diferencia hace que los números publicados ayer funcionen como una aproximación, permiten deducir que en marzo se “pisaron” pagos y, por los números, que esos pagos postergados fueron voluminosos.
El salto en la deuda flotante generó un intenso debate entre economistas y analistas del sector privado, en el marco de un superávit financiero de 0,2% durante el primer trimestre de 2026. Según el jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, “la deuda flotante creció en marzo, aunque hay que quitarle la estacionalidad. Si lo miran interanual, creció 13,5% interanual, impulsado por bienes y servicios y transferencias. Si se mira desestacionalizado, la variación mensual fue del 28,3%”.
Las estadísticas oficiales de la Tesorería General detallan que las mayores subas de marzo correspondieron a los rubros de bienes y servicios y transferencias. Los compromisos exigibles por bienes y servicios ascendieron de $53.293 millones en febrero a $314.966 millones en marzo. Las transferencias, por su parte, pasaron de $885.236 millones a $1.658.142 millones en el mismo período. Estos dos conceptos explicaron la mayor parte del incremento mensual observado en la deuda flotante.
El crecimiento mensual de la deuda flotante mostró particularidades propias del período. Vitelli señaló que, “si bien crece 100% mensual la deuda flotante en marzo, la realidad es que hay que mirarlo desestacionalizado porque normalmente en marzo tiende a crecer el número. El año pasado también creció. Hay que mirarlo de manera interanual, en donde crece en términos reales o desestacionalizados y en donde aumentó un 28,3%”.
El economista advirtió que este aumento de gastos respecto al resultado base caja podría derivar en un déficit. Sin embargo, recordó que el año pasado ocurrió una situación similar: en marzo hubo un salto en el gasto impago, pero en abril se compensó gran parte de ese incremento y se logró cerrar ambos meses marzo y abril- con superávit fiscal.
“Para obtener una conclusión fehaciente y consecuente con la realidad, hay que esperar el dato de abril para ver si cae y si fue la estacionalidad propia o bien hay un trasfondo de esto que hace que esté aumentando de manera genuina”, concluyó el analista.
Estos datos se conocen luego de un mes en el que la situación de las deudas del Gobierno con distintos sectores tomó mayor visibilidad pública. Tal fue el caso del conflicto con las empresas que gestionan los colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) o la deuda con proveedores de PAMI, dos casos públicos en los que el retraso en las partidas fue evidente y hasta conflictivo.
Otra fuente del mercado, que prefirió conversar con Infobae en off the record, analizó el fenómeno a la luz de los resultados fiscales oficiales. “Viendo que el resultado financiero de marzo fue de $500.000 millones y casi $1 billón el primario, suponiendo que el aumento de la deuda flotante es de $2 billones (en donde una parte son transferencias figurativas, pero hay una parte en donde no se pagan bienes y otras transferencias), muestra la debilidad de las cuentas teniendo en cuenta que hay una caída importante del nivel de actividad. Pateaste pagos de bienes y servicios y de transferencias, lo hiciste financieramente para cerrar el base caja y que te de positivo”, expresó.
Algunos analistas señalan que, aunque la deuda flotante registró un incremento considerable en marzo, todavía existe margen para que continúe aumentando. “La deuda flotante de la administración central creció 13,5% respecto a un año atrás. Si bien aún se encuentra lejos del límite que se acordó con el FMI (cerca de $ 8 billones), es una muestra del mayor desafío que enfrenta el Gobierno en el frente fiscal”, destacó el economista de Analytica, Claudio Caprarulo.
La Tesorería General de la Nación, desglosando por rubros, informó que los compromisos vinculados a personal sumaron $428.140 millones en marzo (en febrero, $358.869,24 millones), mientras que los bienes de uso alcanzaron $50.319 millones (en febrero, $11.407,99 millones). La adquisición de títulos y valores representó $43.379 millones (versus $1.837,61 millones) y la inversión financiera, 50.721 millones de pesos.
Dentro del total, los gastos figurativos (corrientes y de capital) registraron un salto significativo: de $347.731 millones en febrero pasaron a $1.266.483 millones en marzo. Los gastos figurativos para aplicaciones financieras se mantuvieron estables, con $39.560 millones tanto en marzo como en febrero. El salto mensual de la deuda flotante impactó en todas las partidas principales, aunque el mayor peso recayó sobre bienes y servicios y transferencias. El monto total de deuda exigible de marzo triplicó el nivel de febrero, según las estadísticas oficiales.
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ECONOMIA
Qué pasaría con las exportaciones y la recaudación fiscal si se eliminaran por completo las retenciones al agro

Foto de archivo. REUTERS/Matias Baglietto
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó los efectos de una eventual eliminación de los derechos de exportación sobre el sector agroindustrial argentino mediante un ejercicio de simulación con el modelo Agmemod. El trabajo compara un escenario base, en el que se mantienen las condiciones actuales, con otro en el que las retenciones se reducen de manera gradual en dos años hasta desaparecer en 2028. El horizonte de análisis se extiende hasta la campaña 2035/36 y contempla variables productivas, comerciales y fiscales.
El estudio proyecta que, bajo el escenario base, el área sembrada crece de 39,9 a 41,1 millones de hectáreas entre 2026 y 2036, mientras que la producción total pasa de 134,6 a 165,9 millones de toneladas.
En contraste, la eliminación de retenciones genera una expansión mayor. El área sembrada alcanzaría las 43,4 millones de hectáreas en 2036, lo que implica 2,2 millones de hectáreas adicionales respecto del escenario base, equivalente a un aumento del 5,4%.
En términos productivos, el salto también es significativo. La producción total se ubicaría en 182,6 millones de toneladas hacia el final del período, es decir, 16,7 millones de toneladas más que en el escenario con retenciones, lo que representa un incremento del 10,1 por ciento.

El informe señala que “el mayor crecimiento absoluto corresponde al cultivo de soja, seguido por el maíz”, lo que refleja el impacto diferencial de la medida sobre cultivos con mayor carga impositiva inicial.
Por otro lado, el documento señala que “la eliminación de retenciones impacta directamente sobre el precio percibido por el productor (precio FAS), mejorando los márgenes netos de producción”, lo que incentiva tanto la expansión del área como la inversión en tecnología e insumos.
El escenario sin retenciones también muestra un aumento en el comercio exterior. En volumen, las exportaciones del complejo agroindustrial alcanzarían las 126,9 millones de toneladas en 2036, frente a 112,7 millones en el escenario base, lo que implica un incremento de 14,1 millones de toneladas, equivalente al 12,5%.
En valor, la diferencia también es más que relevante. Las exportaciones pasarían de USD 44.100 millones en el escenario con retenciones a USD 50.500 millones en el escenario sin ese tributo, lo que representa USD 6.400 millones adicionales por año hacia el final del período.

El informe destaca que la ganancia en divisas es liderada por el complejo soja, que aportaría más de USD 5.200 millones adicionales.
En cuanto a la composición de los envíos, el escenario de eliminación de retenciones plantea un aumento generalizado en los distintos productos. El mayor salto relativo se daría en el poroto de soja, seguido por aceite y harina de soja, mientras que trigo y maíz también registrarían incrementos en los volúmenes exportados.
El documento indica que “la diversificación de la oferta exportable se mantendría”, ya que otros cultivos como girasol y cebada también muestran avances, en un contexto de expansión general del complejo agroindustrial.
Uno de los ejes del análisis es el impacto sobre la recaudación. El informe plantea que la eliminación de retenciones implica, en una primera instancia, una pérdida directa de ingresos para el Estado nacional, pero identifica mecanismos de compensación tanto directos como indirectos.
Entre los canales directos se destacan el incremento en la recaudación del Impuesto a las Ganancias y del impuesto a los Débitos y Créditos, mientras que entre los indirectos se incluye el efecto multiplicador de la mayor actividad económica.
En términos temporales, el resultado no es inmediato. El informe precisa que el Estado nacional obtendría un resultado neto positivo a partir del cuarto año desde la eliminación de los Derechos de Exportación, es decir, desde el ciclo 2029/30.
Para 2036, la recaudación nacional sería superior en USD 297 millones en el escenario sin retenciones respecto del escenario base.

En el caso de las provincias, el impacto sería diferente. El informe señala que “la eliminación de los DEX no supone ninguna pérdida para éstas ya que es un impuesto no coparticipable”, mientras que la mayor actividad económica amplía la base imponible de tributos como Ingresos Brutos y Sellos.
De este modo, hacia 2036 las provincias recaudarían USD 989 millones adicionales respecto del escenario base.
Al considerar el consolidado entre Nación y provincias, el punto de quiebre fiscal se alcanza en 2028. El informe indica que “el único año con pérdida neta de recaudación consolidada sería 2027, cuando la primera reducción de alícuotas generaría un costo de USD 153 millones”, mientras que a partir del año siguiente la recaudación total superaría al escenario con retenciones.
Para el final del período analizado, la recaudación consolidada sería superior en USD 1.286 millones anuales.
El trabajo incorpora además el efecto multiplicador del sector agropecuario sobre el resto de la economía. Según el informe, el incremento en la producción y la inversión generaría impacto favorable en otras actividades, lo que ampliaría la base imponible de distintos tributos.
El documento sostiene que el incremento en la inversión de los productores y en su ingreso disponible se propagaría al conjunto de la economía con un multiplicador, generando recaudación adicional en todos los niveles del Estado.

En ese marco, se concluye que la eliminación de retenciones “constituye una reforma con beneficios verificables y robustos en producción, divisas y recaudación fiscal de mediano plazo”, con un costo de transición que el informe describe como acotado en relación con los resultados posteriores.
El análisis se basa en un modelo de equilibrio parcial que proyecta variables como área sembrada, producción, consumo y exportaciones a partir de supuestos sobre precios, costos e impuestos.
En ese marco, el informe concluye que los efectos de la eliminación de retenciones se reflejan en un aumento de la producción, un mayor ingreso de divisas y una mejora en la recaudación fiscal en el mediano plazo, luego de una etapa inicial de transición.
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ECONOMIA
Empleados de Comercio; Gobierno no homologa la paritaria y gremio convocó a marcha a Plaza de Mayo

La paritaria pactada entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) y la Unión de Entidades Comerciales Argentinas (UDECA) continúa sin homologarse por el ministerio de Capital Humano a través de la secretaría de Trabajo, lo que generó la reacción del gremio que lidera Armando Cavalieri.
Más allá de las protestas formales, el sindicato de mercantiles aprovechará la marcha a la Plaza de Mayo, convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), para expresar su malestar por la postura del gobierno en torno a su negociación salarial.
Cuáles son los puntos del acuerdo que cuestiona el gobierno
La Casa Rosada no cuestionó el acuerdo del 5,4% para los meses de abril, mayo y junio, más el pago de un bono extraordinario de $120.000 para todas las categorías, sino la cuota solidaria del 2,5% en lugar del 2% del tope que puso la reforma laboral, como así también el aumento del aporte patronal a OSECAC de $8.500 a $28.000.
Sobre la cuota solidaria, desde el gobierno sostienen que, si bien no es un costo para el empleador, es un incumplimiento de los límites fijados por la nueva ley laboral y es un precedente para otros gremios. Para FAECYS, en cambio, la cuota es necesaria para sostener la estructura sindical, por eso judicializó la medida y existe una cautelar que mantiene por el momento estos aportes solidarios, 2% al gremio y 0,5% a la Federación (que es la que nuclea a todas las seccionales del país).
En cuanto a la Obra Social de los Empleados de Comercio y Actividades Civiles (OSECAC) es el más conflictivo, ya que pasar de $8.500 a $28.000 significa una suba del 230% como aporte patronal. Fuentes oficiales consideraron «excesiva» la suba y que no está vinculada a la recomposición salarial, a la vez que aumenta el costo laboral en un contexto de ajuste. Asimismo, estimaron que son unos $33.000 millones mensuales para la obra social mercantil.
Molestia de Cavalieri y convocatoria a la Plaza de Mayo
Para Cavalieri, «sin homologación, se demora el salario», subrayando que «hay empresas que pueden desconocer el acuerdo y no pagar la actualización salarial que fue aceptada por las cámaras empresariales». Si continúa demorada la homologación, el gremio amenazó con reclamar la reapertura de la paritaria.
Por ahora, la mayoría de las empresas están cumpliendo con el aumento como está establecido, evitando reclamos posteriores o medidas de fuerza de la organización gremial. Desde el entorno de Cavalieri dejan entrever cierta animosidad contra FAECYS, ya que «se han homologado paritarias como la de Camineros o la de Construcción (UOCRA) sin que haya cuestionamientos de ningún tipo».
Frente a este escenario, la Federación de Empleados de Comercio resolvió que «el 30 de abril a las 15 horas, junto con la CGT, nos movilizamos en favor del reclamo contra la caída del poder adquisitivo, la pérdida del salario y el endeudamiento de los asalariados», situación que implica «pérdida de derechos conquistados por los trabajadores y trabajadoras».
Detalló que «también se realizará una celebración religiosa recordando al Papa Francisco», e informó que la columna de Comercio, que contará con la participación de delegaciones y trabajadores mercantiles de todo el país, se movilizará de manera organizada hacia Plaza de Mayo.
Por último, remarcó: «Nuestro compromiso es en defensa del trabajo digno, el empleo registrado y los derechos laborales, y convocamos a todos los compañeros y compañeras a participar con unidad, conciencia y responsabilidad, confiando en que la jornada se desarrollará en un clima de tranquilidad y respeto democrático, siempre en defensa de los derechos laborales».
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ECONOMIA
Un índice clave puede completar un triángulo de noticias adversas para el Gobierno

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Hoy se conocerá el Índice de Confianza en el Gobierno que, se descuenta, será negativo y completará, junto a la Actividad Económica y la Confianza del Consumidor -que en la semana pasada mostraron caídas importantes- un triángulo adverso de noticias para el Gobierno de Javier Milei.
El problema de esta tríada de indicadores va más allá de la economía y se traslada a la política que, cada vez más intrincada, impone dudas sobre las elecciones de 2027. Los tenedores de bonos son los más tensos y esta semana eso se puede reflejar en la licitación del Bono hard dollar AO28, porque su vencimiento va más allá del mandato de Milei.
Con el riesgo país en crecimiento por el conflicto del Golfo Pérsico, para la licitación de mañana el Tesoro elevó en USD 200 millones a USD 350 millones el monto por bono a colocar en primera vuelta. En la segunda, se licitarán al mismo precio de la primera USD 100 millones por bono.
El escenario internacional se complicó, como sucede cada fin de semana: las novedades de la madrugada pueden ser obsoletas cuando abran los mercados. El viernes Donald Trump desistió de seguir las conversaciones con Irán, pero el domingo por la noche Irán replicó que el estrecho de Ormuz en ninguna circunstancia volverá a funcionar como antes del conflicto. En otras palabras, están demandando un peaje por resarcimiento de los daños de la guerra.
El petróleo respondió en el mercado overnite con alzas. En la noche del domingo y apenas iniciada la madrugada del lunes, el Brent aumentaba 2,5%, mientras el oro bajaba 1% y los principales indicadores de las Bolsas de Nueva York retrocedían 0,30 por ciento.
Por eso las consultoras dejaron de lado o rozaron mínimamente el impacto del conflicto internacional; saben que todo lo que digan corre el riesgo de ser una noticia antigua en el fin de semana.
EconViews, que dirige Miguel Kiguel, señala que “los números son cada vez más claros y empiezan a hablar, con una economía bipolar que funciona a dos velocidades. El problema para el gobierno es que la sostenibilidad del programa depende de que el crecimiento llegue a gran parte de la población, mientras lo que se observa es que los ganadores hasta ahora son pocos sectores (minería, energía y agro) y que no emplean mucha mano de obra. Los perdedores, como la construcción, la industria y los servicios, que son los grandes empleadores, están estancados o cayendo. El empleo y los salarios no traccionan y sufre el consumo masivo, lo que se refleja en la fuerte caída en el índice de confianza del consumidor y en algunas encuestas sobre la imagen del Gobierno. El riesgo es que no tenga éxito en lograr que el crecimiento se generalice al resto de la economía y comience a crecer el malestar en vísperas del año electoral”.
Hay amplio respaldo al rumbo del programa económico, en especial por el avance en las reformas estructurales y la consolidación del equilibrio fiscal. Pero falta pragmatismo en la toma de decisiones
En ese contexto, prosigue la consultora, “en Wall Street también aparecen señales de alerta, que se manifiestan en la resistencia del riesgo país a bajar. Por un lado, hay un amplio respaldo al rumbo del programa económico, especialmente por el avance en las reformas estructurales y la consolidación del equilibrio fiscal. Pero está la idea de que falta pragmatismo al tomar ciertas decisiones, como ocurrió cuando tuvo la oportunidad de volver al mercado de deuda en enero y se optó por seguir dependiendo del financiamiento de organismos multilaterales, que deberían ser los prestamistas de última instancia”.

(La Capital de Mar del Plata)
Tras mencionar que la caída de los salarios y del empleo, el informe se pregunta “si el modelo de dos velocidades es políticamente sostenible. Evidentemente en el Gobierno están tomando nota de esto. El Banco Central ha revertido el apretón monetario que causó un fuerte aumento en la mora y complicó la cadena de pagos. Pero todavía parece que la prioridad es bajar la inflación, con lo cual se sigue favoreciendo la estabilidad del tipo de cambio, a pesar de las constantes subas en los precios, y no se convalidan aumentos en las paritarias por encima de la inflación. Estas dos anclas no favorecen la reactivación económica, y muestran que existe rigidez casi dogmática en algunas políticas (o la obsesión con una muy rápida desinflación). Los próximos meses dirán si el Gobierno mete un volantazo. En principio, un cambio de dirección ya visible es el de la política monetaria, que (mientras el tipo de cambio lo permita) viene siendo más laxa. Las tasas bajaron y se mantienen relativamente estables, lo que debería empezar a impulsar a un crédito ahogado por el incremento de la morosidad. Por el lado fiscal hay menos margen. Un poco porque el Gobierno no cree en la política fiscal, y otro porque no hay demasiado espacio para actuar sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas. Donde sí es posible que haya más flexibilidad es en el ancla salarial, soltando las riendas para que se acuerden paritarias más generosas, y en usar el FGS Fondo de Garantía de Sustentabilidad de los jubilados), que hoy es un inversor bobo, en apoyar el crédito a largo plazo”.
Econométrica observa que a casi dos meses del inicio de las hostilidades en Irán, el precio del petróleo sostiene su cotización cerca de los USD 100 por barril. “A pesar de los intentos de distensión -explica- ni los anuncios de tregua ni de libre tránsito, han logrado aliviar la presión sobre los precios. Actualmente, el mercado de futuros sigue proyectando un precio por encima de los USD 80 para finales de año”.
Esa volatilidad, afirma, “se traslada al sector agroindustrial global a través de dos canales críticos: el encarecimiento de los insumos y la recuperación de las cotizaciones de los granos. El mercado de fertilizantes atraviesa un shock de oferta sin precedentes. Los países árabes de la región explican, en conjunto, el 35% de las exportaciones mundiales de urea. El cierre y la inestabilidad prolongada en el Estrecho de Ormuz están poniendo en riesgo el flujo de un tercio del suministro global. Como consecuencia directa, el precio de la urea se ha duplicado en apenas unos meses, saltando desde los USD 408 a finales de 2025 hasta alcanzar los USD 850 por tonelada”.

“Este incremento -agrega- impacta en la estructura de costos de los importadores netos. Brasil es el actor más expuesto al importar urea por casi USD 3 mil millones por año. La Argentina, con una importación de urea estimada en USD 400 millones anuales, es otro afectado. Como contrapartida, el precio de la soja ha mostrado un firme repunte, superando los USD 430 por tonelada, su nivel más alto en los últimos dos años y reflejando un alza del 15% los últimos dos meses”.
Según los cálculos de Econométrica, “este año las exportaciones superarán los USD 100 mil millones (+15%), el superávit comercial rondará los USD 20 mil millones y el superávit energético alcanzará los USD 11 mil millones. Con un saldo comercial cercano a los USD 20 mil millones, la economía podrá financiar el pago de los intereses de la deuda externa, el giro de utilidades al exterior e incluso el déficit en servicios (incluyendo turismo), que se reflejará en un superávit en la cuenta corriente del balance de pagos cercano a 0,3% del PBI (USD 2 mil millones). Estimamos que el BCRA comprará más de USD10.000 millones sólo en el primer semestre del año, alcanzando la meta de mínima que se propuso el BCRA para todo el año”.
La Argentina con el actual dólar tiene superávits gemelos: el shock externo baña de dólares la economía y podría imponer un tipo de cambio más apreciado del que soporta parte del aparato productivo
Según la consultora, “las reservas del BCRA cerraron en USD 46.200 millones, acumulando un incremento de USD 24.700 millones durante la presidencia de Javier Milei. La realidad es que la Argentina con el actual tipo de cambio, tiene superávits gemelos. Ahora bien, el shock externo baña de dólares la economía y podría imponer un tipo de cambio más apreciado del que soporta parte del aparato productivo. Justamente por eso el BCRA no sólo compra dólares para ayudar al Tesoro a pagar la deuda externa (todavía sin acceso a los mercados), también compra dólares para sostener el tipo de cambio y ayudar al aparato productivo a sobrellevar el cambio de modelo económico. El mercado se baña de pesos por la compra de dólares que hace el BCRA y baja a toda velocidad la tasa de interés. Los depósitos a plazo fijo ya rinden 22% anual, cuando un mes atrás estaban en torno a 30%. El BCRA alienta la baja de tasas desarma para reducir toda probabilidad de carry trade, justamente para que no aumente la oferta de dólares en el mercado”.
Positivo: el BCRA sigue comprando dólares
En tanto, la consultora 1816 señala que “no terminó abril y el Banco Central ya lleva comprados USD 6.491 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en 2026. Varios datos de esta semana ayudan a entender qué rubros de la balanza de pagos explican el fenómeno (y cuáles no):
- El saldo comercial devengado fue USD 5.508 millones en el primer trimestre, el más alto desde al menos 2009.
- Las empresas llevan liquidados USD6.800 millones por las ON que emitieron desde octubre.
- Los préstamos bancarios en dólares, que se liquidan instantáneamente en el MLC, subieron USD 3.525 millones interanual, sin contar los de tarjeta. Estos préstamos son los que explican, al menos parcialmente, que haya tanta estabilidad cambiaria, dado que generan mucha oferta privada de dólares, pero a su vez son impulsados por la misma estabilidad cambiaria, porque eso hace que sea más conveniente para las empresas endeudarse en dólares.
- Los proyectos del RIGI, que aún no generan ingresos significativos de divisas, implicaron USD 762 millones desde enero de 2025, lo que apenas llega a compensar los giros de dividendos del primer trimestre del año de USD 690 millones”.
El informe agrega que “por el momento no hay recuperación en la demanda de liquidez en pesos en 2026, porque el circulante (la parte de la base que no son los encajes) tocó el lunes su valor nominal más bajo del año, descendiendo 7,5% interanual (caída de más de 16% en términos reales). El BCRA imprimió pesos por cerca de $9 billones vía MLC este año, pero el Tesoro (en licitaciones) y el Central (REPO y secundario) esterilizaron más que eso. La volatilidad de la tasa a 1 día alcanzó su valor más bajo desde el fin de las LEFI. Para consolidar una baja volatilidad es mucho más importante que hayan achicado al 65% la exigencia de encaje diario (venimos de 100% el año pasado) que el relanzamiento de los pases activos (dado que estos pases se dan a una tasa que depende de los rendimientos de cada día, de modo que no implican un regreso del corredor de tasas). La deuda flotante del fisco aumentó $2 billones en marzo, pero el stock sigue siendo bajo en términos históricos”.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “en el plano internacional se prolonga el conflicto en Medio Oriente más de lo que inicialmente se esperaba. No está claro que vaya a haber una resolución pronta y de momento Ormuz continúa bloqueado lo que generó alzas en el crudo, rendimientos de bonos del Tesoro americano y un dólar más fuerte. Brasil (ETF EWZ) retrocedió casi 3% contra el cierre de la semana anterior mientras que el Merval en dólares cayó un 4%. La Argentina recibió dos datos negativos, el de actividad de febrero y el de la caída del ICC (Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella) que sirve de proxy de imagen del gobierno y que, por lo tanto, llevó al mercado a ser más cauteloso. Sobre el final del viernes BCRA publicó el Informe de Evolución del Mercado de Cambios en marzo que en la línea final arrojó una leve mejora contra febrero principalmente por el impulso del Agro. El sector “Personas Humanas” demandó la menor cantidad de divisas desde la flexibilización de restricciones en abril, exceptuando noviembre que venía de una sobredemanda en los meses previos, pero aún sigue firme, principalmente por demanda de turismo e importaciones. Pero hubo otro factor que se destacó por el lado de los egresos y este fue el pago de Utilidades y Dividendos que requirió de unos USD 869 millones, el saldo más elevado (en dólares corrientes) desde mayo de 2010, lo que profundizó el rojo de la línea de Ingreso Primario. Habrá que ver si a partir de los meses siguientes se logra mantener en este nivel dado que se habilitó el acceso para resultados generados a partir del del primer día de 2025”.
El informe agrega que “el tipo de cambio se llevó buena parte de la atención del mercado ya que luego de que el peso se destacara entre las monedas más fortalecidas de emergentes desde el inicio del conflicto bélico en Medio Oriente, pasó a ser la que más se debilitó en la semana, detrás del sol peruano. El dólar mayorista cerró el viernes en $1.399,50 acumulando un alza semanal del 2,6% de la mano de un desplazamiento al alza en los rendimientos de la curva pesos”.
F2 señala que “no hubo una explosión de demanda por dolarización, pero el hecho de que BCRA haya desacelerado sus compras el viernes con un volumen de negocios de USD 955 millones en MLC habla de una demanda firme, veremos si se trata de una cuestión vinculada con el cierre de mes o persiste. Mientras tanto, el Tipo de Cambio Real (TCR) puso en pausa su apreciación dando un pequeño paso para alejarse del mínimo al que llegó luego del salto en diciembre de 2023”.
Los inversores locales deben prepararse para otra rueda tensa donde los afectados volverían a ser bonos y acciones y podría incrementarse la demanda de dólares.
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