POLITICA
Círculo rojo: Milei entrampado entre el “riesgo Adorni”, la economía y las expectativas del establishment

“Adorni chorro”, le gritaron a Patricia Bullrich el viernes mientras recorría Villa Lugano, en el sur de la capital. Dos días antes, la senadora le había reclamado públicamente, en el prime time televisivo, a Manuel Adorni que presentara de manera inmediata la declaración jurada para aclarar su crecimiento patrimonial, a contramano de la estrategia oficial, después de que el contratista de la casa de Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, atestiguara en la Justicia que el jefe de Gabinete se gastó USD245.000 en refacciones.
La declaración del testigo fue un bombazo. También la reacción explosiva de Bullrich, que obligó a Javier Milei, esa misma noche de miércoles, a insistir, una vez más, en la permanencia de su ministro -“ni en pedo se va”, aseguró-, y a confirmar, sin precisiones, que adelantaría la presentación de su rendición de bienes.
El Presidente está enajenado: ve conspiraciones por todos lados. Desde Chile, antes de volar a Argentina, en una breve gira que tuvo por ese país vecino, la ex ministra de Seguridad intentó explicarle telefónicamente por qué el jefe de ministros tenía que dar explicaciones públicas. No lo convenció. Según trascendidos internos, Milei habría además discutido a los gritos en Olivos con un periodista por ese tema. El viernes, frente a un gabinete agotado por el caso, Milei volvió a sostener al funcionario: “No lo voy a ejecutar para ganar una elección”. Una hora antes, en una conferencia de prensa insólita en la que se intentó guionar las preguntas y dominar la agenda pública, al ministro Luis Caputo, “Toto”, lo consultaron por el “riesgo Adorni”, e incluso se le preguntó a los ministros si recibían “sobresueldos”. El jueves por la noche, en una conversación con Alejandro Fantino, el jefe de Gabinete resaltó, falazmente, que no esclarecía su situación patrimonial para no “entorpecer a la Justicia”, y que en algún momento se decidirá a hablar: “Voy a hablar, y voy a hablar mucho, sí claro, voy a hablar, más de lo que se imaginan”, desafío, en modo víctima.
El Gobierno no logra dar vuelta la página. Los ministros están fatigados: cualquier anuncio se opaca por el escándalo patrimonial del ex vocero. Milei no pudo festejar el crecimiento de marzo de la industria y la construcción, dos de los sectores más castigados por este programa económico; tampoco llegó a capitalizar, como esperaban, la publicidad del “Súper Rigi”, la suba en la calificación crediticia de la Argentina o el retroceso del Riesgo País. Algo similar ocurrió con la exposición minera que se desarrolló el jueves en San Juan, que aglutinó a media docena de gobernadores, empresarios y el sector “karinista” del gabinete, con Karina Milei a la cabeza, alrededor de un rubro que está en franca expansión y que planea invertir miles de millones de dólares en los próximos años. Ni siquiera se celebró públicamente el fallo del juez federal de La Pampa, Juan Pablo Baric, que rechazó la cautelar presentada por el gobernador de esa provincia que pedía dar marcha atrás con la Ley Glaciares, una resolución que era muy esperada por el sector y por el gobierno, en la que trabajó, según las fuentes, Juan Bautista Mahiques.
El ministro tiene, sin embargo, una tarea más acuciante: la supervisión de los expedientes que se tramitan en Comodoro Py. “Sesenta días”, deslizaron en esos tribunales que es el lapso al que se habrían comprometido en el Gobierno para administrar algunas de esas investigaciones. El escándalo Adorni ya lleva unos dos meses al tope de la agenda, y los más experimentados operadores judiciales no recuerdan causa, como la que se tramita por enriquecimiento ilícito contra el ministro coordinador, que haya tenido un movimiento tan intenso con un funcionario de esa talla en funciones: el desfile de testigos es incesante.
Pero la caída en la popularidad del Presidente y en las expectativas por el futuro no se justifica solo por el escándalo coyuntural del derrotero judicial de Adorni. En todo caso, ese escándalo, que paralizó a la gestión, funcionó en estos meses como un catalizador de una demanda social mucho más estructural por el funcionamiento de la economía. Un estudio reciente de la consultora CasaTres, de Mora Jozami, relevó que el 55% considera que el empeoramiento de la situación económica es por las políticas implementadas por Milei, y solo 1 de cada 10 cree que el gobierno está resolviendo los problemas del programa. El 42% respondió, además, que lo peor está por venir, y un 64% contestó que es más importante “evitar la pérdida del empleo” que “bajar la inflación” (31%).

Los datos recientes del Indicador de Consumo Familiar (ICF) que Poliarquía elabora desde el 2008 -publicados en el último informe de la Fundación Pensar, titulado “Sobreviviendo”-, y que releva la capacidad real del consumo de las familias, registraron una caída del 3% en el primer trimestre del 2006 respecto del trimestre anterior, y un retroceso interanual en torno al 10%. Las cifras muestran una marcada heterogeneidad territorial: “Nuestros datos muestran que el deterioro reciente se concentra más en el Gran Buenos Aires, mientras que el interior del país exhibe una dinámica más positiva”.
Esa heterogeneidad obliga al sistema a mirar con mayor atención al conurbano bonaerense, que concentra a buena parte del padrón electoral.
Los intendentes están cada vez más preocupados: ninguno, de cualquier extracción partidaria, ve señales de reactivación de la actividad o el consumo: “No hay un mango”. El gobierno, por el momento, no tiene previsto expandir el consumo. Según un reciente informe de la consultora Empiria, del ex ministro Hernán Lacunza, el ingreso disponible de los hogares cayó en febrero 2,1% mensual respecto al mes anterior, y se consignó una caída mayor en los hogares de menores ingresos (-2,7%). La recaudación, más allá de la mejora nominal en los números de abril de ARCA, también volvió a evidenciar una caída real de casi el 4% en relación a la inflación. Pero el deterioro no es solo económico: también es social. El miércoles, en la reunión que Marcelo Colombo, de la Conferencia Episcopal, mantuvo con jefes comunales y referentes del peronismo del GBA -Gabriel Katopodis, Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi, Mariel Fernández, Ariel Sujarchuk, Mariano Cascallares y Roberto Álvarez, del sindicato AEFIP-, se trazó un panorama alarmante en relación a violencia intrafamiliar, adicciones y problemas vinculados con la salud mental. También se abordó la situación económica: “No hay hoy un escenario de eclosión, pero no sabemos si no lo puede haber mañana”, dijo un intendente.
Hubo lugar también para la discusión política: la Iglesia reclamó que se dejen de lado las internas. Se ve que el pedido pasó de largo porque al día siguiente, en el Senado provincial, se llevó a cabo un escandaloso encuentro de legisladores de Fuerza Patria en el que hubo gritos, insultos y chicanas por la conformación de comisiones que mantiene paralizada esa cámara y que exhibe el nivel de tensión de la guerra a cielo abierto entre Axel Kicillof, Cristina Kirchner y La Cámpora. No estuvo Verónica Magario, pero sí Sergio Berni, Malena Galmarini y Emmanuel González Santalla. También Germán Lago y Jorge Paredi, que expresaron la voz del gobernador. La unidad del bloque pende de un hilo. Se advirtió, incluso, que podría correr riesgo de fractura si la vicegobernadora no da marcha atrás con algunas designaciones. “Que lo hagan, y lo expliquen públicamente”, desafiaron fuentes de la gobernación.
En el peronismo del interior hay una creciente inquietud por la candidatura de Kicillof: dicen que, en un buen número de provincias, sigue muy asociado al kirchnerismo duro, y que, en todo caso, tiene que mostrar mayores muestras de autonomía. Las comparaciones son odiosas. Un diputado del interior abundó: “El peronismo no resiste otro Alberto Fernández, Axel tiene cuatro jueces de la Corte sin nombrar hace seis años, cinco ministros que no le responden a él, y la última lista de diputados y senadores provinciales no las armó”.

Círculo rojo expectante, interna en llamas. Los pases de factura en el peronismo, la división interna y la ausencia de una tercera vía competitiva explican, en parte, por qué Milei, a pesar de la caída en su imagen y el desgaste del programa económico, aún mantiene chances muy concretas de ser reelecto.
Las encuestas más serias, que registraron en estos meses un retroceso en la gestión presidencial, exhiben una paridad entre Milei y Kicillof. Algunas de ellas evidencian, además, un escenario abierto en un hipotético ballotage entre ambos.
“Es imposible que Kicillof sea presidente”, dijo la semana anterior, en el exclusivo hotel Llao Llao, “Toto” Caputo frente a un centenar de empresarios y emprendedores de primerísimo nivel en el tradicional foro. Ese selecto grupo del círculo rojo, que apuntala y promociona el proyecto libertario, está convencido del programa, en particular por la solidez de la macro, y propicia la reelección del Presidente. Pero más allá de Milei, les importa el rumbo. El mensaje es: con o sin Milei, lo importante es sostener el programa. “Ellos son los dueños del rumbo: pueden cambiar al presidente, pero para ellos lo relevante es mantener el plan económico”, opinó un consultor que asesora a varios de ellos.
En ese contexto, sectores del establishment empresario comenzaron a analizar alternativas. Una de ellas es Kicillof, lanzado abiertamente a la carrera hacia el 2027: el viernes, estuvo en Córdoba, una plaza muy esquiva para el kirchnerismo.

A Bullrich también comenzaron a prestarle más interés. Es más: hubo empresarios medios, también algunos industriales, que enviaron mensajes para conocer de primera mano si es cierto que la jefa del bloque de LLA en el Senado tiene intenciones de ser candidata en el 2027. Cerca de la ex ministra, que se entrevistó en Chile con el presidente Juan José Kast, deslizaron: “Si fracasa Milei fracasamos todos, están locos los que piensan que ella puede ser la salvación… A menos que sea algo consensuado…”.
La caída en la popularidad de Milei y los desaciertos domésticos de su gobierno hicieron que en el PRO se volviera a fantasear con una hipotética candidatura de Mauricio Macri, enemistado con Milei. El jefe del PRO está exultante con algunos pedidos del establishment para que analice una eventual postulación el próximo año. Macri disfruta esos consejos, y que se cree la ilusión de un posible retorno a medida que se agravan los tropiezos del oficialismo: “Mauricio siempre quiso ser un buen ex presidente”.
Pero más allá de las especulaciones futuras, que incluyen a dirigentes variopintos como Victoria Villarruel, Dante Gebel o Jorge Brito, existe en simultáneo un grupo eufórico de empresarios, por fuera de los que se congregaron en Llao Llao la semana anterior, de sectores en alza como el petróleo, la energía y la minería. En el primer trimestre del año el superávit comercial fue de USD 5.500 millones, muy superior a los USD 1.100 millones del 2025, apalancado fundamentalmente por la producción petrolera, que alcanzo niveles récord, con un aumento de casi el 16% interanual: 874.000 barriles por día.
Las expectativas de la industria son altamente auspiciosas. El Gobierno lo entendió desde el día uno. Por algo, la política en torno a Vaca Muerta no se corrió ni un ápice del sendero iniciado entonces por Cristina Kirchner y continuado por Macri y Alberto Fernández. En ese aspecto, hay un interés muy elevado de las compañías petroleras por un poder que es tan o más importante que el Ejecutivo en términos de la aplicación de esas políticas: el Judicial.
Por eso, operadores, funcionarios y abogados de esas compañías, principalmente de YPF, siguen con muchísima atención los concursos en el Consejo de la Magistratura y el envío de pliegos al Senado por parte del ministro Mahiques en algunas de las vacantes de juzgados y tribunales federales clave para ese sector. Es el caso de Neuquén (TOCF), Bariloche, Viedma y la cámara federal de apelaciones de General Roca, en Río Negro, en cuyo concurso quedó primero Hugo Greca. Se trata, además, en algunos casos de juzgados con competencia electoral: un incentivo para la relación de la Casa Rosada con los gobernadores.
Ese rubro, el electoral y político, y el judicial están en manos de Karina Milei, que desde las elecciones de octubre pasado se impuso a Santiago Caputo en la interna despiadada que sacude al oficialismo y que, según algunas fuentes libertarias, explica, en parte, la permanencia de Adorni en la Jefatura de Gabinete.
El tufillo de esa interna se tornó irrespirable. Hay referentes cercanos al consultor estrella que incluso se cuestionan la permanencia en el gobierno. Caputo sigue convencido de que debe permanecer adentro: cree, por los resortes y las relaciones que todavía administra, que una salida suya puede dañar seriamente a Milei. Es una disputa que el círculo rojo también minitorea con atención. Altísimas fuentes aportaron, en tanto, que esa interna empezó a permear puertas adentro de Las Fuerzas del Cielo.
A esa puja se sumaron, en paralelo, los chispazos internos originados tras el reclamo público de Bullrich para que Adorni adelante la presentación de su declaración jurada. Karina Milei, muy celosa de esos movimientos que alteraron la estrategia oficial de silencio atroz, avaló sin embargo que se mantuviera el viernes la recorrida de la senadora por la ciudad de Buenos Aires, un territorio que pretende arrebatarle al PRO el próximo año. Ese objetivo sufrió un duro traspié por la caída política del ex vocero. Bullrich, por caso, está segura de que se debe alcanzar un acuerdo con el PRO en la capital en el 2027, una hipótesis que, por ahora, es rechazada por la hermanísima.
La rebelión de la ex ministra de Seguridad es inversamente proporcional al encuadramiento de Diego Santilli, capaz de cualquier tipo de acatamiento con tal de ser postulado oficialmente por la hermana de Milei como el candidato a gobernador bonaerense, su máximo proyecto. Por eso el funcionario no blanquea públicamente que, como buena parte del gabinete, está harto de las derivaciones del caso Adorni. Cerca del ministro del Interior confirmaron que tiene todo preparado para avanzar un paso más en ese proyecto una vez que culmine el Mundial de fútbol, en julio, y que ya tuvo una primera confirmación por parte de los hermanos presidenciales cuando ganó las elecciones de octubre pasado como cabeza de lista de LLA. Después del Mundial prevé oficializar sus planes para la provincia: Isidoro Guillermo Bonicatto, un colaborador de confianza que trabajó en el CEAMSE, el organismo en el que Santilli conoció de cerca a Claudio Tapia, “Chiqui”, podría tener un rol destacado.
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POLITICA
Del dólar blue al SIRA. La Justicia rastrea la conexión con exfuncionarios del gobierno de Massa y Fernández

Comenzó con una pelea entre ”cueveros» y se transformó en una investigación clave que tiene en vilo a la política. La Justicia analiza una serie de maniobras para obtener dólares al tipo de cambio oficial en pleno cepo, durante el gobierno de Alberto Fernández. La causa en sus comienzos indagaba la posible vinculación entre financistas y funcionarios del Banco Central. Luego incorporó el “circuito paralelo” para autorizar importaciones, conocido como Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA). Los chats y audios en poder de los investigadores judiciales reflejan una supuesta intermediación con “la gente de adentro” para obtener un rédito de entre el 10 y el 15% de las importaciones.
Alrededor de Martín Migueles, un joven que comenzó como ladero de Elías Piccirillo, el financista conocido como el “rey del blue”, aparecen “la vieja del Central”, “la señora” y “Pato”, los sobrenombres que usan en los chats para identificar a los cómplices que conseguían dólares baratos o facilitaban importaciones.
Con diferentes roles, “la vieja del Central”, “la señora” y “Pato” permitían acelerar los trámites a cambio de un sistema aceitado de coimas. ¿Quiénes son lo máximos responsables? Antes de que se levante el secreto de sumario, la Justicia pidió identificar a los funcionarios que intervinieron en una serie de operaciones sospechosas dentro de la Secretaría de Comercio, la exAFIP y el Banco Central, por entonces comandadas por Matías Tombolini, Carlos Castagneto y Miguel Ángel Pesce, respectivamente.
“Deberá aportarse un listado completo de los funcionarios que intervinieron en los procesos de aprobación de SIRA durante el año 2023, debiendo identificar específicamente a aquellos que participaron en la aprobación de las solicitudes”, se lee en los oficios enviados a los tres organismos.
“Contestaron parcialmente, dijeron que la autorización final era de la Secretaría de Comercio, pero faltan los nombres”, dijo anoche una fuente de la investigación.
Concretamente, se pidió información sobre los trámites realizados por tres empresas: Nemes Fuentes N. y Mazzarini S. S.H, Técnicas Ferroviarias Argentina (TEFASA), propiedad de Miguel Ángel Jiménez (vicepresidente de Racing durante la gestión de Víctor Blanco), y Fizika S.R.L.
Con esto, la fiscalía a cargo de Franco Picardi busca subir en la escala de responsabilidades del presunto “circuito paralelo”.
Las pruebas surgieron de la extracción del teléfono de un exsocio del financista Elías Piccirillo, Martín Migueles.
El expediente expone una trama con personas que tenían llegada a filiales gubernamentales. Ejemplo de ello es “la señora”, quien “presumiblemente tendría intervención en áreas estatales vinculadas con la evaluación o aprobación de dichas solicitudes” en la Secretaría de Comercio y otros organismos que participaban en el circuito administrativo del sistema SIRA.
El 2 de marzo de 2023, una persona identificada como “Ariel Saponara” le escribió a Migueles: “Che tenés algún contacto para liberar las declaraciones de importación. Yo tengo un amigo que entre todas las cometas se va al 15%. Pero capaz hay algunos por unos puntos menos. Son auto elevadores y repuestos de las mismas máquinas”. El exsocio de Piccirillo le respondió: “La sira?”. Luego le envió un audio: “Si, bol…, esa yo la saco al toque, la saco rápido la SIRA y a mí me cobran más o menos un 11 o un 12 por ciento”.
Saponora es un abogado que trabajó en el Ministerio de Seguridad de la Ciudad y tiene vínculos con el mundo policial. Llamativamente, en su sitio de Linkedin figuraba como personal de Presidencia de la Nación, pero en los registros oficiales no tiene ingresos a la Casa Rosada. El viernes, luego de la difusión de su nombre, decidió cerrar esa página.
Tras recibir el encargo de Saponora, Migueles se contactó con “el Pipo”, a quien la Justicia identificó como Héctor Ezequiel Caputto. “Escúchame tengo esto, a ver si lo podemos armar. Ahí te copio y te pego y avísame”, le avisó a través de un audio. Y le copió un mensaje en el que detallaba que se trataba de importación de maquinaria.
“Escúchame, dale, perfecto entonces. Esta sería la primera que me pasás, ahí hablo con la señora esta, a ver si le sirve directamente que se lo mande así“, se lee en una de las respuestas atribuidas a Caputto. Según la investigación, ese hombre se encargaba de “canalizar las solicitudes hacia quienes tenían capacidad de influir en su aprobación”.
Los clientes brotaban. En una conversación del 30 de marzo de 2023, Migueles habla con Caputto de otro cliente. “Es un pingazo el chabón, boludo, es muy amigo del manco”, dice. Unos días después, vuelve sobre el mismo tema y alude directamente a Daniel Scioli. “Pipo, ahí me dieron el ok de esas 152 lucas, metele pata boludo, metele pata que entramos derecho ahí con Scioli papá, metele pata, ¿cómo podemos hacer con eso?”. Fuentes judiciales explicaron que el funcionario no forma parte de los investigados en la causa.
¿Cómo calculaban su presunta ganancia? En un trámite de autorización del SIRA presuntamente gestionado por Caputto y Migueles, se detalla que la mercadería a importar costaba $54.600. Una vez que avanzó, Caputto le explicó al financista: “Escúchame, serían 54600 lo que era la SIRA, por 200, lo que era el dólar oficial, da 10 palos 920. Eso por el 15%, que es lo que nos cobran adentro, es un palo 638, divido el blue, 376, da 4356 dólares. Eso es lo que tenemos que dejar adentro. O sea que esos 4356 es lo que tenemos que pagar adentro nosotros. Vos le cobraste el 10% blue, o sea el 10 blue de 54600 son 5460 dólares más o menos. Menos lo que tenemos que pagar adentro, nos quedan 1100 USD para repartir más o menos. Avísame vos como queres hacer con…no sé si hablaste algo con Pato, no sé si hablaste con él (…)”.
Los investigadores todavía intentan identificar a “la señora” y “Pato” como parte del grupo que trabajaba con Migueles. Todos ellos hacían las gestiones en los tres organismos por donde pasaba el SIRA.
procuró contactar al exsecretario de Comercio, Matías Tombolini, y al exjefe de AFIP, Carlos Castagneto, pero no tuvo éxito. Otra fuente del caso señaló que “no existían en el ámbito de la AFIP usuarios habilitados para operar con el sistema automatizados”. Asimismo, allegados a la gestión de Pesce en el BCRA negaron la existencia de un “circuito paralelo”. Sin embargo, en el expediente hay cinco funcionarios de ese organismo investigados por el mercado del blue. Uno de ellos, Romina García, aseguró en una conversación grabada de manera clandestina por Elías Piccirillo que había “gente de arriba entongada”.
En un procedimiento que evalúa un posible incumplimiento al Código de Ética, las autoridades del Banco Central interrogaron a García sobre ese audio. “Señala que ella no tiene pruebas de eso, que lo dijo porque estaba nerviosa, y como para llevar la conversación, que ni sabe porque lo hizo y que está dispuesta a rectificarse en la justicia” (sic), dejaron sentado en un documento oficial que se sumó a la causa judicial.
Según sumarios del BCRA, el circuito del blue movió al menos US$900 millones. La ganancia era tan amplia como la brecha cambiaria. ¿Había connivencia entre los funcionarios y los financistas? “La vieja del central, se llevó una fortuna, y exige exige, si gana plata igual”, le escribió Francisco Hauque a Migueles el 7 de mayo de 2021.
La auditora clave
Los chats encontrados en el teléfono de Migueles llegan hasta mediados de marzo, justo después de la detención de Elías Piccirillo por el operativo ilegal en las inmediaciones del Palacio Duhau. El 28 de ese mes, Migueles habla con Francisco Hauque, el financista emboscado por Piccirillo. “Hay que prender el ventilador. Ya está amigo. Vallejos Fernández. Todos unas mierdas. Que vayan todos presos. Me cansé”, se queja Hauque. Y agrega: “Me dejaron en bola. Acá nadie va a disfrutar nada”.
“Vallejos” en realidad se trataría de Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas, otro de los financistas investigados por la maniobra del rulo financiero. Y “Fernández” alude a Valeria Fernández, una contadora que firmó los estados contables de unas 10 casas de cambio sospechadas. Para el fiscal Picardi, esa mujer podría ser un eslabón clave de la maniobra del blue. Por eso pidió allanarla y le secuestró algunos dispositivos que van a ser peritados.
La contadora, vinculada a Juan Manuel Agra, un financista que decía tener llegada a la política, también está siendo investigada en otro expediente que llevan adelante la jueza María Servini y el fiscal Carlos Stornelli. Este viernes, en simultáneo con el levantamiento del secreto, el juez Ariel Lijo le pidió a Servini que se inhiba de seguir avanzando. Hay un tercer expediente por la maniobra del dólar blue en poder de la jueza María Eugenia Capuchetti, que también pidió quedar con todas la causa. La disputa promete escalar hasta la Cámara de Casación. Hay muchos intereses en juego.
El diálogo entre Migueles y Hauque involucra a otros protagonistas de la trama. “Mira como terminé, me robaron la fórmula. Para llenarse todos de guita. A Cirio la quiero bien presa”, se descargó Hauque. Cirio era la mujer de Piccirillo cuando ocurrió el episodio del Palacio Duhau. Esa noche, el financista se reunió con el ex policía “El “Lobo” Smith, acusado de la maniobra, en la casa que le alquilaba a Migueles, en el lote 192 del barrio “El Yacht”.
El funcionario de Tigre que gestionaba los trámites
Del análisis del celular de Migueles también surge una gestión para habilitar una agencia. Se presume que se trata de ARG Exchange, donde convivieron Piccirillo, Migueles y Matías Bocca. Según un sumario del BCRA, esa agencia vendió, en pleno auge del cepo, US$250 millones a otras entidades que no justificaron el origen de los fondos.
Según el expediente, la gestión habría estado a cargo de Daniel Chiliutti, un histórico funcionario de la Municipalidad de Tigre. “Sigue como director en la Secretaría de Gobierno”, confirmaron desde el Municipio ante una consulta de . Los mensajes son del 2022. “Me podés venir a ver mañana a la Secretaría de Gobierno a partir de las 10 de la mañana. Así hablamos un cachito porque no sé qué tenés, qué no tenés, a ver qué podemos hacer”, se escucha en un audio atribuido al funcionario.
contactó a Chilliutti, quien dijo no tener conocimiento de qué se trata.
“Los intercambios analizados permiten advertir la existencia de un canal de comunicación directo y personalizado para la tramitación de un procedimiento administrativo que, en principio, debería sustanciarse a través de los mecanismos institucionales ordinarios”, sostuvo Picardi al pedir los allanamientos de marzo.
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POLITICA
Las diferencias entre La Libertad Avanza en el Senado y la Casa Rosada liman los acuerdos con los aliados

A pesar del incipiente “consenso” -aún no sellado en su totalidad- para modificar la ley que blinda el derecho a la propiedad privada, el sendero de la “buena voluntad” en el Senado comenzó a presentar espinas en las últimas semanas, tras negativas de la Casa Rosada a la hora de convalidar acuerdos entre libertarios y la oposición dialoguista. Esto pone en riesgo diálogos sobre varios proyectos y, en medio de reminiscencias del “por todo y contra todos”, genera un mal clima de cara a la eventual sesión que se piensa en la Cámara alta para el jueves 14, aún sin confirmación oficial.
El detonante ocurrió el miércoles pasado, cuando el jefe del PRO en el Senado, Martín Goerling Lara (Misiones), anunció -vía red social X- que diversas iniciativas relacionadas con Ficha Limpia comenzarán a ser analizadas en los próximos días. Es decir, por fuera de la amplia reforma electoral que envió el Ejecutivo para dinamitar las PASO. De hecho, llamó la atención el cabildeo de diputados “karinistas” para forzar todo en el mismo paquete. Más curioso fue que éstos se enteraron tarde que, en el Congreso, corre un “deadline” hasta finales de mayo para avalar un pacto del Estado con dos holdouts. Prioridades.
De nuevo en la Cámara alta, lo cierto es que, hasta el término de la corriente semana, aún no se llamó a comisión para Ficha Limpia. Y la jugada de Goerling pone en la plana principal algo básico: demostrar si en Balcarce 50 la quieren de verdad. Votos hay en el Senado, como contó este medio durante el último período estival. Sí avanzaría propiedad privada que, de hecho, tuvo otro inconveniente: el oficialismo intentó apurar un dictamen exprés sin siquiera convocar de nuevo al plenario, que había pasado a un cuarto intermedio. Algo parecido a lo que se hizo en la ley Bases, en 2024. De mínima, desprolijo. Al final, no ocurrió.
La ley en cuestión tuvo la novedad -ya adelantada- de la eliminación, por completo, del capítulo referido al Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP). Una derrota para el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien denostó el sistema en manos de Nación y buscaba delegar en las provincias. Detrás de todo esto hay una mega millonada en juego. Todo sea por el déficit fiscal cero, el alma del plan económico.

También es cierto que, de esta manera, sobrevive un sistema de regularización de barrios populares promocionado en la era Cambiemos por la exministra macrista Carolina Stanley y referentes piqueteros, como el actual diputado cristinista Juan Grabois. Fue votado con amplísimo apoyo de los espacios políticos de esa época y operadores privilegiados suelen vanagloriarlo con un exceso -para nada- sugestivo.
A los proyectos mencionados se le deben sumar los cambios a le ley de salud mental -hay cerca de 60 invitados y el martes próximo habrá plenario-, la eterna siesta en la norma sobre discapacidad -sin respetar desde el Ejecutivo la insistida con dos tercios por ambas Cámaras-, y otras delicias que marcan el pulso del Senado. Un ejemplo claro es que dialoguistas dejaron en stand by los pliegos judiciales ya analizados en la comisión de Acuerdos. No hay un solo dictamen de mayoría. Y para la potencial sesión del 14, donde hay ascensos diplomáticos en fila, ya son muchos los que piden que aparezca antes la lista de 2026.
“Hasta que no vengan los del interior, estaremos sin novedades. Ya le dimos casi todo desde diciembre a los libertarios. El problema no es con -la jefa oficialista, Patricia- Bullrich, que es una mujer de palabra. Pero sospechamos que el Gobierno nos quiera extorsionar con los jueces que nos interesan para que votemos más leyes. Se agotó esa avivada”, sentenció un experimentado legislador a Infobae.
Otro movimiento que hicieron los aliados en la Cámara alta -Bullrich incluida- y que no pasó desapercibido el miércoles último fue, tras un encuentro en la bancada radical, la cumbre informal -no fue Labor Parlamentaria- que mantuvieron con la vicepresidenta y titular del Cuerpo, Victoria Villarruel. “No nos metemos en sus internas. Pero ser parte de esta desconexión que quiere imponer el Ejecutivo es un delirio y no podemos intoxicar más el clima acá”, reflexionó una senadora dialoguista ante este medio.

Premios
Como se informó semanas atrás, la otrora kirchnerista Carolina Moisés (Convicción Federal) no sólo se quedó con el premio de la vicepresidencia de la Cámara: sumó un lugar en la siempre juguetona bicameral que controla los organismos de inteligencia, conocida por tener presupuesto reservado. Es lo único así en el Congreso. Al cristinismo le dejaron un solo lugar por el Senado y estallará de furia. Esto se activaría en 48 horas.
Moisés se colgó otra medalla: también aparece en la estratégica bicameral de Trámite Legislativo, que controla los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Desde otros bloques ya hacen apuestas sobre “cuándo” se “volverá a dar vuelta”. Algo similar, en la Mixta Revisora de Cuentas, para su colega y siempre pícaro catamarqueño Guillermo Andrada, cuya botonera es direccionada sin chistar por el gobernador, Raúl Jalil. Apuestas de altísimo riesgo.
Mientras los ex kirchneristas obtienen cositas -la jujeña criticó la prisión de la ex presidenta cuando, en paralelo, ésta le destrozaba el PJ local, a favor de La Cámpora-, dialoguistas que no se movieron del cerco aliado esperan, por citar un caso, que el Ministerio de Economía confirme si los adelantos de coparticipación podrán ser devueltos no en cuatro meses, sino en ocho. Fue planteado por el peronista disidente Carlos Espínola (Corrientes) ante el propio Luis Caputo. Bajo esta rutina se convive en el Senado.
Lo que parece estar claro, sobre todo por Bullrich y lo del miércoles de Goerling Lara -fue astuto al hacerlo por X, el corazón de los mileístas-, más otros aliados que asoman la cabeza, es que la Cámara alta es hoy uno de los pocos terrenos donde se volvió a hacer política. Algo que olvidó hace muchísimo tiempo el kirchnerismo, que se autoproclama experto y no encuentra dos gotas de agua para cargar una discreta “pelopincho”. Ahora, la pelota pasa hacia la Casa Rosada. El resto mira desde muy lejos.
POLITICA
La fiscal León frenó la última arremetida de los acusados para debilitar el juicio por corrupción

Exfuncionarios, con Cristina Kirchner a la cabeza, y empresarios que se beneficiaron con la obra pública arremetieron en las últimas audiencias del juicio de los Cuadernos de las Coimas con una maniobra para debilitar el juicio: pretendieron valerse de las declaraciones de los periodistas de que revelaron la corrupción para denunciar un supuesto complot, pero la fiscalía los frenó y exhortó al tribunal a terminar con ese intento de un “juicio dentro del juicio”.
En un dictamen que lanzó en la última audiencia, la fiscal Fabiana León le reclamó airadamente al tribunal “contener el desborde” de las defensas, que buscan hacer “un juicio dentro del juicio“ para sembrar dudas sobre la investigación del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli e intentar poner en tela de juicio el vínculo con los periodistas que revelaron el caso.
La semana pasada abrieron la ronda de testigos el periodista de Diego Cabot, que comenzó la investigación que expuso el caso, y la periodista Candela Ini, que colaboró en las averiguaciones.
En las últimas dos audiencias, los abogados de los acusados los interrogaron por más de veinte horas y los sometieron a preguntas repetidas, capciosas, o inapropiadas en algunos casos, para intentar establecer que había un supuesto complot entre los investigadores o conductas inapropiadas de parte de los periodistas.
Arremetieron contra los testigos como si se trataran de delincuentes, cuando en realidad eran los abogados defensores de los verdaderos personajes acusados de delinquir. Muchos de ellos incluso confesaron haber cobrado coimas y otros dijeron haberlas pagado.
El jueves pasado declaró la periodista Candela Ini y las chicanas arrancaron desde el comienzo, en un intento por lograr que se contradiga o confrontándola en busca de detalles sobre recuerdos de hechos ocurridos hace 8 años.
En un cuarto intermedio, sola en una sala contigua al tribunal, se recuperó tras el interrogatorio y regresó para responder preguntas hasta que se hizo de noche.
Fue entonces cuando pidió la palabra la fiscal Fabiana León para exigir la “contención de los desbordes” de las defensas de los acusados, que ocupaban el micrófono pidiendo la incorporación de supuestas nuevas pruebas.
El objetivo de la estrategia es probar supuestas presiones indebidas de Bonadio y Stornelli a los empresarios para que declararan como arrepentidos y otras supuestas irregularidades que ya fueron rechazadas en primera instancia en la Cámara Federal, en la Cámara de Casación y en la Corte Suprema de Justicia. Lo volvieron a intentar.
Por eso, para dar un corte al asunto, la fiscal León denunció que el verdadero objetivo de las defensas es “que el tribunal abra una auditoría general de la instrucción dentro del juicio oral”. “Están pidiendo un juicio dentro del juicio sobre cómo se investigó la causa”, y eso, dijo, no es el objeto del debate, que se encuentra en su etapa final.
De todos modos, León recordó que por más que algunos “arrepentidos” dicen ahora que declararon por temor a ir presos “otros 58 imputados mantuvieron sus versiones, sostuvieron sus acuerdos, no denunciaron coacción o directamente no acompañaron esta narrativa”.
También remarcó que sus confesiones no fueron en soledad, sino actos de su voluntad expuestos ante sus abogados que presentaron escritos y los defendieron.
“Convertir ahora todo en ‘coacción’ exige mucho más que una afirmación tardía; implica describir un acto concreto: quién lo hizo, cuándo, cómo, qué se dijo, qué se exigió, qué consecuencia se impuso y cómo eso determinó causalmente la declaración”, sostuvo León para descalificar la estrategia de las defensas.
“El tribunal de juicio no es un tribunal de alzada permanente de la instrucción”, señaló León, que recordó que todos los planteos de los defensores fracasaron: y reiterarlos ahora no los va a validar.
“Lo que ahora se intenta es volver sobre ese recorrido, pero no por las vías de revisión propias, sino bajo la forma de prueba nueva, ese desplazamiento debe ser rechazado”, señaló y advirtió del “riesgo institucional concreto”. Se refería a que si el tribunal admite o rechaza estas ideas ahora, adelanta cuestiones propias de la sentencia.
“Si cada declaración, testimonio o incidencia habilitara automáticamente una nueva ronda de prueba, el debate se vuelve ingobernable”, dijo la fiscal, pues las declaraciones de Cabot e Ini precipitaron una catarata de pedidos de nuevas pruebas, que son en realidad excusas para plantear cuestiones ya resueltas, que buscan voltear la causa.
“Lo que no corresponde es admitir, bajo apariencia de prueba nueva, una investigación paralela sobre la investigación”, reclamó León a los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli.
La fiscal enumeró que la coacción, el miedo a la detención, la actuación del juzgado y del fiscal, las críticas al origen de la causa, las condiciones de las indagatorias y la falta de registro audiovisual no nacieron en estas audiencias. “Fueron temas conocidos, planteados, litigados, ofrecidos como prueba, rechazados, diferidos o reservados para valoración final, por lo que no pueden reeditarse, ni usarse para introducir nuevas evidencias, que no son nuevas”, aseveró.
El tribunal no está llamado ahora a decidir si esos relatos son verdaderos o falsos, sino si las medidas pedidas por las defensas son nuevas y excepcionales, o intentos de realizar una auditoría sobre cómo se investigó la causa. “No se puede hacer un juicio dentro del juicio”, reclamó la fiscalía.
declaraciones de los periodistas de LA NACION,“un juicio dentro del juicio,Hernán Cappiello,Conforme a
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