ECONOMIA
Más de 100 millones de pagos QR por mes: la infraestructura que sostiene la economía digital

Pagar un café con un código QR, dividir una cuenta desde una billetera virtual o realizar una compra online son acciones que hoy forman parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Aunque para el usuario el proceso dura apenas unos segundos, detrás de cada operación funciona una infraestructura tecnológica que debe coordinar múltiples sistemas para garantizar que el dinero llegue a destino de forma inmediata y segura.
Los números reflejan la velocidad con la que evolucionó este ecosistema. Según el último Informe de Pagos Minoristas del Banco Central (BCRA), durante mayo de 2026 se realizaron 759,9 millones de transferencias inmediatas en pesos, un 26,6% más que en el mismo mes del año anterior.
Dentro de ese total, los pagos con transferencia interoperables alcanzaron 103,7 millones de operaciones, de las cuales 102,5 millones fueron iniciadas mediante códigos QR. Esto significa que el 98,8% de esas transacciones ya se realizan utilizando este mecanismo.
El cambio también se refleja en los hábitos de consumo. De acuerdo con el Global Payments Report 2026 de Worldpay, las billeteras digitales representaron durante 2025 el 33% del valor de las compras realizadas en comercios físicos en Argentina y el 39% de las operaciones de comercio electrónico, consolidándose como uno de los medios de pago más utilizados del país.

Aunque para el consumidor el procedimiento parece instantáneo, un pago con QR activa una cadena de procesos tecnológicos que se ejecutan en apenas unos milisegundos.
Cuando una persona escanea un código, la operación se envía a una red interoperable que identifica la cuenta desde la que saldrán los fondos, verifica que exista saldo disponible y dirige la transacción hacia la entidad financiera correspondiente para obtener la autorización.
En ese recorrido intervienen bancos, billeteras digitales, procesadores de pago y distintas plataformas tecnológicas que deben intercambiar información de manera permanente y sincronizada. Si alguno de esos sistemas presenta demoras o fallas, la experiencia del usuario puede verse afectada.
Al mismo tiempo, herramientas de monitoreo supervisan el comportamiento de las operaciones para detectar movimientos inusuales, prevenir intentos de fraude y mantener la continuidad del servicio.
El crecimiento sostenido de los pagos digitales elevó las exigencias sobre la infraestructura que sostiene este tipo de operaciones.
Según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), los sistemas de pagos rápidos deben garantizar tres condiciones esenciales: disponibilidad permanente, procesamiento en tiempo real y resiliencia operativa, ya que millones de transacciones dependen de su funcionamiento continuo.
En la práctica, esto implica que la infraestructura pueda absorber picos de demanda sin degradar el servicio, coordinar la comunicación entre bancos, billeteras virtuales, procesadores de pago y comercios, y mantener tiempos de respuesta de apenas unos segundos.

Para lograrlo, las entidades financieras y los proveedores tecnológicos combinan centros de datos distribuidos, plataformas especializadas de procesamiento, sistemas de monitoreo en tiempo real, herramientas de ciberseguridad e integraciones permanentes entre múltiples actores del ecosistema financiero.
A medida que aumentan las transferencias inmediatas y los pagos interoperables, también crecen los desafíos tecnológicos para las organizaciones que participan del sistema financiero digital.
Entre ellos aparecen la necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento, mantener una supervisión constante de las aplicaciones, integrar plataformas cada vez más complejas y garantizar la continuidad operativa frente a fallas técnicas o incrementos extraordinarios de la demanda.
Un informe de Deloitte sobre infraestructura para pagos digitales sostiene que la disponibilidad permanente dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito básico de los sistemas financieros modernos.
En la misma línea, el estudio Data Breach Investigations Report de Verizon señala que la detección temprana de incidentes y el monitoreo continuo resultan fundamentales para reducir riesgos operativos y amenazas de ciberseguridad.
La seguridad constituye otro de los grandes desafíos. El National Institute of Standards and Technology (NIST) de Estados Unidos recomienda aplicar arquitecturas de confianza cero (Zero Trust), autenticación robusta y monitoreo permanente para proteger los sistemas financieros frente a ataques informáticos cada vez más sofisticados.
La expansión de los pagos digitales transformó no solo la forma en que las personas administran su dinero, sino también la importancia estratégica de la infraestructura tecnológica que sostiene cada transacción.

En un escenario donde la inmediatez pasó a formar parte de las expectativas de los usuarios, la capacidad para procesar información en tiempo real, operar sin interrupciones y mantener elevados estándares de seguridad se convirtió en uno de los pilares del sistema financiero.
El Banco Mundial sostiene que las infraestructuras modernas de pagos son un componente central para el desarrollo de la economía digital, ya que favorecen la inclusión financiera, reducen costos de transacción y permiten que personas y empresas operen con mayor eficiencia.
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ECONOMIA
El conflicto y el clima le sientan bien: el nuevo cierre del estrecho de Ormuz y la ola de calor en EEUU impulsaron el precio de la soja

REUTERS/Enrique Marcarian
El reciente quiebre de la tregua entre Estados Unidos e Irán reactivó la volatilidad en los mercados internacionales y provocó un repunte tanto en los precios del petróleo como en los de la soja. El cierre temporal del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos para el comercio global de crudo, volvió a instalar una prima de riesgo, impulsando las cotizaciones en las principales plazas de futuros.
La soja no tardó en reflejar este impacto. En Chicago, el aceite de soja encontró un nuevo piso y empezó a aumentar, hasta alcanzar valores cercanos a USD 1.600 por tonelada, una suba de más del 5% en la semana. El aumento contagió al poroto, cuyo precio se fortaleció en un contexto del que el conflicto geopolítico no es el único motor alcista: el “climático norteamericano” con pronósticos de olas de calor en las zonas sojeras de EEUU sumó incertidumbre sobre la oferta de la próxima campaña.
Además, al inicio de julio la demanda china reapareció con fuerza en el mercado norteamericano y reforzó la idea de que el país asiático comprará unas 25 millones de toneladas anuales de soja de EEUU. Este escenario fue terreno fértil para la vuelta de los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones en apenas una semana.
Un informe de Ana Rubicondi, Franco Pennino, Matías Contardi y Bruno Ferrari, de la Bolsa de Comercio de Rosario, destaca que el futuro más cercano de la soja llegó a cotizar a USD 441 la tonelada, el valor más alto desde mayo. Aunque luego hubo una corrección y el precio cerró la semana en 334 dólares por tonelada, justo antes de la publicación del informe mensual del USDA.

En el mercado interno argentino, el rally de Chicago sostuvo las pizarras locales y la soja se pagó hasta 325 dólares por tonelada. Ajustado por inflación, el precio disponible alcanzó niveles máximos desde mediados de mayo. La mejora incentivó la fijación de precios, aunque la comercialización aún es inferior al ritmo de campañas anteriores.
A tres meses del inicio de la campaña 2025/26, solo se comprometieron 21,8 millones de toneladas en el mercado interno, 19% menos que el promedio de la última década (excluyendo la atípica 2022/23). Con una producción estimada en 51,5 millones de toneladas, apenas el 42% de la cosecha tiene contrato y solo al 27% se le fijó precio, precisa el informe.
La abundante oferta interna de cereales y girasol, y una demanda externa dinámica, canalizó la liquidez hacia estos granos y postergó los compromisos sobre la soja
Ese porcentaje representa la menor cobertura física desde al menos la campaña 1994/95. El contraste con el año anterior es notorio: en este mismo momento había 20 millones de toneladas con precio, un 50% más que el nivel actual, pese a que hoy el precio de la soja ajustado por inflación es un 8% superior y en dólares, un 21% más alto.
La abundante oferta interna de cereales y girasol, junto con una demanda externa dinámica, canalizó la liquidez hacia estos granos y postergó los compromisos sobre la soja, tanto en la oferta como en la demanda.
En el caso del trigo 2026/27, la siembra avanza y ya cubre el 82% de las 6,6 millones de hectáreas proyectadas por SAGyP, luego de superar demoras iniciales por lluvias. No obstante, la comercialización no acompaña este ritmo. Hasta el cierre de la semana analizada, se vendió apenas el 10,5% de la producción estimada para el país, por debajo del promedio del 16,6% de los últimos cinco años en igual fecha.
En términos acumulados, se comercializaron 2 millones de toneladas, de las cuales 0,69 millones no tienen precio firme. El porcentaje de trigo con precio firme cayó en las últimas semanas, tendencia asociada a la baja en las cotizaciones: el precio del contrato a diciembre retrocedió desde máximos de 231 dólares por tonelada en mayo hasta 206 dólares a principios de julio. Así, la oferta prefirió demorar la fijación de precios, reduciendo el ritmo comercial respecto a principios de mayo.
Por el lado de la exportación, las ventas externas suman 14,56 millones de toneladas y las compras domésticas del sector, 16 millones, cifras históricamente elevadas. La inserción internacional del trigo argentino se mantiene firme, aunque comienza a perder competitividad en mercados lejanos: el precio FOB actual se ubica en 227 dólares por tonelada, nivel similar al de sus competidores, cuando a principios de año era el más bajo, con 208 dólares por tonelada.
La comercialización semanal de maíz 2025/26 repuntó en las últimas dos semanas, con 800.000 toneladas negociadas en la semana finalizada el 8 de julio, el registro más alto desde mayo. Este aumento responde al ingreso del maíz tardío, actualmente en plena trilla. El total comprometido para la campaña suma 31,42 millones de toneladas, equivalente al 46% de la producción, levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El precio del maíz, en dólares, se ubica en mínimos desde el inicio de la cosecha, con la pizarra rondando los 180 dólares por tonelada. Las primas FOB se debilitaron tras los máximos de junio, presionando a la baja el precio de exportación. Este nivel de precios se explica por la abundante oferta derivada tanto del maíz tardío argentino como de la safrinha brasileña, cuya cosecha avanza en ambos países.
En cuanto a la exportación, entre marzo y junio se despacharon 17,1 millones de toneladas, un 39,3% del programa exportador previsto, en línea con los promedios de las últimas cinco campañas. La producción encuentra demanda, a pesar de la amplia oferta global.
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ECONOMIA
La demora de los cambios a la ley de Inocencia Fiscal genera expectativas de una nueva prórroga para Ganancias

“No veo razón para que no aprueben una versión mejorada”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, respecto al tratamiento de la nueva Ley de Inocencia Fiscal en el Congreso. Pero el tiempo corre, y el vencimiento para la presentación jurada del Impuesto a las Ganancias se acerca. Ante la mora en el envío del nuevo proyecto al Congreso, se especula con que nuevamente se prorrogue la fecha, aunque sería con un sexto anticipo o pago a cuenta para no afectar la recaudación y la relación con las provincias.
La discusión sobre el futuro del Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) y la regularización de dólares no declarados se trasladó al plano de la urgencia fiscal y la coordinación política. El propio Caputo, en conferencia de prensa por el programa financiero hasta 2027, destacó la importancia de que se apruebe la nueva versión.
“La Ley de Inocencia Fiscal es muy importante porque es ese ahorro que está abajo de los colchones donde la gente está perdiendo poder de compra y, a su vez, el país no se beneficia porque ese es el ahorro que debería estar capitalizándose o convirtiéndose en inversión. Y ese es el ahorro que bancos y ALyCs podrían destinar para poder financiar proyectos de infraestructura, pymes”, sostuvo.
La cuestión es que a fines de julio vence el plazo de presentación de la declaración jurada de Ganancias y el Gobierno todavía no envió la nueva Ley de Inocencia Fiscal. Según pudo saber Infobae, giraría el proyecto en la semana del 20 de julio. Los tiempos no alcanzan para que se apruebe antes de la fecha limite para presentar la declaración jurada. Por eso los contadores creen que podría haber una nueva prorroga.

El CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, César Litvin, analizó el escenario ante Infobae. “Inocencia Fiscal tiene que pasar por el Congreso, no se sabe cuánto tiempo va a demorar ese trámite, pero es inminente que prorroguen el plazo de vencimiento de Ganancias, por lo menos para los que se van a adherir al Régimen Simplificado de Ganancias“, explictó. Hoy hay muchos contribuyentes que quieren estar en el RSG, pero por los parámetros impuestos por la ley vigente no pueden ingresar y están esperando el proyecto que reforma para poder incluirse en el régimen.
Litvin también identificó la tensión entre la urgencia de recaudar del Gobierno y la de ofrecer alternativas a los contribuyentes. “Acá se produce una disyuntiva desde el punto de vista de que la recaudación de julio tiene que ser mejor que la de junio, hay necesidad de que ingrese el dinero de Ganancias y, por otro lado, hay necesidad de prorrogar el vencimiento porque el Congreso se demoró en tratar este tema”, marcó.
Entre las opciones, el tributarista sugirió que lo más conveniente, como ha ocurrido en otras ocasiones, podría ser establecer un anticipo nuevo o pago a cuenta para que no se haya una baja de la recaudación, el Gobierno pueda obtener algo y, por el otro lado, dar más tiempo para que los contribuyentes puedan optar por el RSG y esterilizar dólares del colchón originados en actividad lícitas.
Ante la consulta de Infobae, fuentes de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), no habían respondido sobre la posibilidad de postergar el vencimiento.
El CEO de SDC Asesores Tributarios, Sebastián Domínguez, aportó su visión: “Si bien se conoció el anteproyecto de Inocencia Fiscal II, esto se ha ido dilatando por cuestiones políticas: no está presentado en el Congreso y lo harán antes del 20 de julio, según dijeron. La intención está, pero no se sabe si va a ser posible su aprobación o no”.
Según Domínguez, lo ideal, dado que el Gobierno quiere modificar la Ley, es establecer una prórroga. Al respecto, advirtió que la recaudación de Ganancias no sólo impacta en el Estado nacional, sino también en las provincias y en CABA, por su carácter coparticipable.
El especialista explicó que para lograr una postergación suelen realizarse conversaciones con los gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). “Hay que ver si están dispuestos a una nueva postergación”, sostuvo.
Domínguez también analizó los resultados esperados y los límites del régimen: “El objetivo del Gobierno es la utilización de dólares no declarados, el Régimen, como está, tiene falencias y muy pocos contribuyentes están dispuestos a usar los dólares del colchón. Pero difícilmente lo haya usando en 2025 cuando la ley no existía. Entonces, que no haya prórroga no afecta la utilización de dólares del colchón, pero sí afecta a la cantidad de gente que se adhiera al RSG, aunque el Gobierno quiere mostrar un número alto”, sostuvo.

Pero además del inconveniente del tiempo entre el envío de la nueva Ley de Inocencia fiscal, la aprobación en el Congreso y la fecha para la presentación de la declaración jurada de Ganancias, está la cuestión política. Por más de Caputo aseguró que no ve razón para que los diputados y senadores no vuelvan a acompañar el proyecto ya que se trata de una versión mejorada. La discusión en el reciento estará cruzada por lo que sucedió con el ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien está siendo investigado presunto enriquecimiento ilícito, negociaciones incompatibles con la función pública y dádivas y se adhirió al RSG. Aunque ello no implique necesariamente que lo hizo para sacar dólares del colchón.
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ECONOMIA
“Tamaño mínimo viable”: el paper que publicaron Javier Milei y Demián Reidel en el que la batalla cultural juega un rol clave

La aparición de un nuevo modelo económico desarrollado por Javier Milei y Demián Reidel busca generar debate en ámbitos académicos y políticos. El documento, titulado “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns”, propone una revisión crítica de las bases de la microeconomía clásica y asegura desafiar la visión tradicional sobre el crecimiento y la supervivencia de las economías.
En el resumen de divulgación que acompaña la publicación, los autores formulan una pregunta central: «¿Puede una economía ser demasiado chica para sobrevivir?». La teoría tradicional, explican los autores, responde que la escala no importa y que todo país tiende a converger y alcanzar a los demás. El trabajo de Milei y Reidel afirma lo contrario: “Existe una escala mínima viable: por debajo de ella el colapso es inevitable, y por encima crecer deja de ser una opción entre varias para volverse la única decisión racional”.
Este enfoque se apoya en la idea de rendimientos crecientes -por oposición a la de rendimientos decrecientes- y en la necesidad de incorporar herramientas matemáticas avanzadas para abordar la complejidad de la realidad económica. “La microeconomía que se enseña en todas partes descansa sobre un supuesto: los rendimientos decrecientes. Cada máquina adicional rinde menos que la anterior; cada hora extra, también. En ese mundo todo se acomoda solo. Los mercados se equilibran, los países pobres alcanzan a los ricos y el tamaño de una economía no importa. La realidad, como muestra la historia, es otra”, expresan los autores en el resumen.

La crítica que intentan los autores al paradigma predominante se vincula con la dificultad matemática que presentan los modelos con rendimientos crecientes. Según el resumen, “con rendimientos decrecientes los modelos se resuelven con cálculo elemental: las curvas se cruzan una sola vez, el óptimo es único, los teoremas salen solos. Con rendimientos crecientes nada de eso funciona — aparecen umbrales, trampas, destinos que dependen del punto de partida — y la matemática tradicional no alcanza para resolver el modelo. Ese es el secreto a voces de la microeconomía, la trampa neoclásica que el Presidente bautizó en su libro: suponer algo que se sabe falso para que los modelos cierren. Buscar la llave bajo el farol, porque ahí hay luz”.
El trabajo presentado en Davos 2026 por Milei se apoya en este marco teórico, donde “regular para forzar a la economía dentro del molde de la competencia perfecta es matar la fuente del crecimiento”. El resumen lo sintetiza: “La omnipotencia del Estado, las regulaciones, destruyen el derecho de propiedad y eso mata los rendimientos crecientes y, por ende, el crecimiento es menor”.
El paper propone que la economía real funciona bajo una lógica distinta a la que describen los modelos tradicionales. “El modelo es simple de enunciar. Hay una economía con capital que se desgasta y una capacidad de trabajo que tiene techo: nadie trabaja infinito. Quien decide — el país, si se quiere — elige en cada momento cuánto consumir y cuánto invertir, mirando el futuro completo. La dificultad no está en el enunciado. Está en que, con rendimientos crecientes, el problema abandona el terreno amable donde el cálculo de siempre funciona, y hace falta otra caja de herramientas. El paper la construye con herramientas matemáticas avanzadas: optimización dinámica no cóncava, barreras de Bellman y demostraciones asistidas por computadora en aritmética exacta”.
El modelo identifica tres umbrales clave para la economía: el umbral de extinción, el piso de retorno y el umbral de despegue. Según el resumen, “hay un nivel de capital debajo del cual una economía ya no puede mantenerse: lo que produce no alcanza para reponer lo que se gasta. No es una metáfora ni un escenario pesimista; es un teorema. Debajo de κ, se haga lo que se haga, toda trayectoria termina en cero”. Además, “sobrevivir no alcanza: invertir tiene que rendir. Una economía puede mantenerse en pie y aun así no darle a nadie un motivo para invertir en ella. No muere; se queda quieta. Es la primera vara que sube cuando la regulación empieza a estorbar”. Por último, “pasada esa línea, crecer conviene siempre: cualquier otro camino deja a la economía peor. Quedarse quieto nunca es la mejor decisión”.
La cultura del trabajo aparece como un parámetro determinante dentro del modelo. “Hay un parámetro que decide todo lo demás: cuánto trabajo está dispuesta a movilizar una sociedad. El paper lo llama L¯ y prueba que tiene un piso. Si la capacidad de trabajo cae debajo de ese piso, el conjunto de economías sostenibles queda vacío: no colapsan las chicas, colapsan todas, arranquen de donde arranquen”. En palabras del resumen: “El paper no modela la cultura; modela su consecuencia. Una sociedad donde trabajar pierde valor social se comporta, en el modelo, igual que una cuyo L¯ cayó bajo el piso. Por eso la batalla cultural no es un adorno retórico: en este modelo, la valoración social del trabajo es una variable de supervivencia. El teorema dice qué pasa cuando falta. No queda economía”.
La valoración que una sociedad otorga al esfuerzo incide directamente en su posibilidad de subsistir. “Las sociedades que celebran el esfuerzo movilizan más trabajo; las que lo castigan — con desprecio o con incentivos a no trabajar — movilizan menos. Y ese menos cuesta caro: cuando L¯ cae, el techo de lo sostenible baja y el piso de lo indispensable sube. Es la misma pinza que veremos con la regulación”.
La cuestión de la regulación ocupa un lugar central en el planteo. “Los economistas llaman cuña (wedge) a todo lo que se mete entre el esfuerzo y su fruto: el impuesto que distorsiona, la traba, el trámite de más”. El resumen destaca tres resultados: “Toda cuña condena una franja. No importa lo pequeña que sea: al subir el umbral de extinción, economías que ayer eran viables amanecen condenadas. Cerca del piso, la sensibilidad explota. A una economía que opera cerca de su mínimo la destruye una cuña diminuta. Existe una cuña crítica. Pasado cierto punto, no sobrevive ninguna condición inicial: la economía entera queda condenada, arranque de donde arranque. Cuando los rendimientos crecientes son leves, esa cuña crítica puede ser sorprendentemente chica”.
El texto advierte que “juntos, los tres resultados dibujan una pinza: cada regulación sube el piso — el capital mínimo para sobrevivir — y baja el techo — el máximo que se puede sostener. El país posible se angosta con cada vuelta de rosca, hasta que los dos bordes se tocan. La lección no es que toda regulación mate: es que la regulación consume el espacio donde la vida económica es posible, y ese espacio no se termina de a poco. Se termina de golpe. Una economía puede absorber cien trabas sin drama y desaparecer con la ciento una. La regulación excesiva no es un costo más: puede empujar la economía debajo de su umbral de existencia. El costo de la última traba no se mide en puntos de producto; se mide en si la economía sigue existiendo”.
El documento presentado por Milei y Reidel se apoya en ejemplos históricos para ilustrar sus afirmaciones. “Durante casi toda la historia humana, el ingreso por persona no se movió. Un campesino romano y uno del siglo XVII vivían, en lo material, casi la misma vida: la humanidad caminó mil ochocientos años sobre una línea plana. Y de pronto, hace apenas dos siglos, la línea se quiebra hacia arriba y ya no vuelve a bajar. Los economistas llaman a esa figura el palo de hockey, y explicarla es el problema central de la disciplina… ¿Qué se quebró en 1800? La lógica de la producción. Mientras la economía dependió de la tierra, un factor que no se puede multiplicar, cada boca extra empobrecía a las demás: rendimientos decrecientes en estado puro. La salida fue otra lógica. Adam Smith la vio en 1776 en una fábrica de alfileres: diez obreros que por separado no habrían hecho ni veinte alfileres diarios cada uno, divididos en dieciocho operaciones producían cuarenta y ocho mil. La división del trabajo, las máquinas y el conocimiento — que no se gasta al usarse: se multiplica — invirtieron el signo de la producción. Más escala pasó a rendir más, no menos. Los rendimientos crecientes son el motor del palo de hockey: sin ellos no hay despegue ni mundo moderno”.
El resumen de divulgación concluye con una síntesis del argumento central: “Las economías tienen un tamaño mínimo debajo del cual no existen. La cultura del trabajo decide de qué lado del umbral vive una sociedad. La regulación excesiva puede empujarla al lado equivocado”. Y añade: “Cruzado el umbral, despegar no es un sueño: es la única decisión racional”.
El propio Milei, durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2026, vinculó estas ideas con su programa de gobierno: “Los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”.
Finalmente, el texto señala que “las políticas del Presidente Milei buscan devolver a la Argentina al lado correcto del umbral y convertirla en el país que todos soñamos”.
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