POLITICA
De patentes medicinales y pacientes

Una paciente con cáncer avanzado lleva a la justicia a su sistema de salud para acceder a un medicamento que quizás le salvara la vida. El ICIJ (Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación) documentó miles de estos casos en 47 países y para el pembrolizumab. La escena se repite en todo el espectro de los tratamientos más innovadores. En este caso puntual, la Argentina es el único lugar del mundo donde existe un biosimilar de ese fármaco. Otro tanto ocurre con los moduladores del canal de cloro de las células epiteliales (elexacaftor, tezacaftor, ivacaftor), un tratamiento biológico también producido en el país, para una severa dolencia pediátrica conocida como fibrosis quística. En ambos casos los medicamentos nacionales redujeron los costos de tratamiento entre 60 y 80% respecto de las drogas producidas por laboratorios internacionales. Y más gente mejoró su salud. Son casos de interés mundial y ocurrieron gracias a un margen de acción que existía en la regulación local de las patentes farmacéuticas. La Argentina cuenta con varios otros ejemplos parecidos. Hablamos de una moneda de doble cara. Y una de ellas es la salud.
El pembrolizumab es una molécula que combate el cáncer. El reporte del ICIJ señala que desde su aprobación por la FDA en 2014, su formulación originaria (Keytruda) acumuló más de 163.000 millones de dólares en ventas globales. Detrás de esa cifra hay décadas de investigación, riesgo financiero, y una arquitectura regulatoria que protege la innovación. Eso es legítimo. Sin patentes y sin retornos razonables sobre la inversión, la industria farmacéutica pierde el incentivo para desarrollar los próximos medicamentos que necesitará la humanidad. Pero el precio de Keytruda en Argentina, antes de la competencia, era un 325% más caro que en España. Mismo medicamento, misma presentación, misma marca. Esa cifra no refleja diferencias en la innovación sino poder de exclusividad de mercado. Y tiene consecuencias sanitarias.
Keytruda no fue patentado en Argentina. La patente original fue desarrollada en Organon, compañía que pasó sucesivamente a Schering-Plough y luego a Merck. Más allá de la controversia sobre las razones exactas del registro incompleto, cuando el laboratorio Elea desarrolló Pembrox, el primer biosimilar global del pembrolizumab, y operó dentro de la legalidad vigente. Y el precio de la droga cayó más del 50%. El mercado argentino pasó entonces de 50.000 a 80.000 unidades en un año. Más pacientes acceden hoy al tratamiento, y eso es un hecho clínico de primer orden.
Una situación parecida ocurrió con el tratamiento para la fibrosis quística producido por otro laboratorio argentino (Gador). Se logró una reducción enorme del precio de la medicación. La consecuencia fue que familias de todo el mundo pudieron acceder a él a un costo que los precios internacionales hacían imposible. Hay varios ejemplos más.
Sería un error convertir este episodio en una cruzada contra la protección de la propiedad intelectual en medicamentos. Tan error como ignorar lo que se nos revela. Los medicamentos no tienen un precio natural. Tienen un precio determinado por la estructura de mercado, el poder de negociación del comprador, la existencia o ausencia de competencia, y por la capacidad regulatoria de los países. Cuando un Estado no produce medicamentos, no regula con criterio propio considerando el mayor beneficio de sus pacientes y la sustentabilidad de su sistema de salud, y no desarrolla capacidad biotecnológica, entonces paga un precio más elevado por los tratamientos para sus pacientes. La experiencia internacional demuestra inequívocamente que ese precio puede ser incompatible con los presupuestos de salud de cualquier país latinoamericano, y conlleva menos acceso para los pacientes. Lamentablemente es África la prueba más acabada de esto.
Incluso Estados Unidos ha impulsado políticas de precio de referencia internacional para abaratar medicamentos, y allí se plantea promover biosimilares desde prestigiosos think tanks como RAND Corporation y otros. La India construyó la tercera industria farmacéutica del mundo en volumen con política estatal activa, preferencia de compra pública y formación de recursos humanos. Brasil destina 8000 millones de dólares en tres años para cubrir el 70% de su demanda de medicamentos con producción propia para 2033. Corea del Sur legisló para fomentar su industria farmacéutica como sector estratégico. China se encamina a liderar la innovación farmacéutica en pocos años más. Cada uno de estos países entiende que detrás de cada medicamento no hay solo “sector privado internacional”, sino que hay políticas de Estado que determinan quién compite, a qué precio y en qué mercados.
La capacidad de producción de vacunas o medicamentos biológicos de nuestro país es excepcional y constituye una clara demostración de que el ecosistema biotecnológico argentino existe, y puede generar valor clínico real cuando se le dan condiciones.
La gran industria innovadora internacional seguirá siendo indispensable, seguirá trayendo mejoras reales a las afecciones de salud de la gente, y la Argentina debe mantener relaciones productivas con todos (como de hecho ocurre desde hace años). La patente puede ser un instrumento legítimo para premiar la innovación. Pero cuando la exclusividad utilizada de manera imprudente se traduce en precios incompatibles con el acceso y la apertura de una grieta biotecnológica, entonces la discusión deja de ser jurídica y pasa a ser sanitaria.
Nuestro país debe fortalecer su propio sistema de medicamentos, como la India, Brasil, Israel, China, los Estados Unidos, o Corea del Sur. Utilizando para ello un ecosistema donde inversión pública en investigación básica, formación universitaria, financiamiento eficiente de los sistemas de salud, promoción de un sistema nacional farmacéutico, y criterios regulatorios inteligentes y sustentables, se articulen en función de que todos los argentinos accedan a los mejores tratamientos disponibles.
Siempre debemos volver a casos como Frederick Banting, el médico canadiense que descubrió la insulina y vendió su patente en 1923 por un dólar; “-La insulina no me pertenece, pertenece al mundo”, habría dicho. O a Jonas Salk, quien no patentó la vacuna contra la polio, preguntándose si “¿acaso se puede patentar el sol?”. O a nuestro César Milstein, científico bahiense que ganó el Nobel en 1984 por inventar los anticuerpos monoclonales, (paradójicamente la plataforma científica sobre la que se construyó el propio Keytruda), y que no patentó su descubrimiento. La política farmacéutica no consiste en elegir entre innovación y pacientes, sino en diseñar un régimen donde la innovación llegue efectivamente al paciente. Y la Argentina tiene un largo camino recorrido que debemos aprovechar.
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El autor es médico, Doctor en Ciencias Biomédicas (UBA), y fue director ejecutivo del PAMI
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POLITICA
Javier Milei: “La ONU se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados”

El presidente Javier Milei lanzó este miércoles una dura crítica contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su discurso ante la Asamblea General. Sostuvo que el organismo incumplió sus objetivos originales y afirmó que “se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”.
La cuestión Malvinas ocupó un lugar central. Milei cuestionó la falta de consecuencias para las acciones unilaterales británicas en el área en disputa y reiteró el pedido argentino de reanudar las negociaciones por la soberanía de las islas.
Las críticas a la ONU y el reclamo por Malvinas
Milei afirmó que la organización no logró garantizar la seguridad colectiva ni defender los derechos humanos. También la acusó de haber tolerado a dictaduras y organizaciones terroristas, y de adoptar una posición desfavorable a Israel.
Al abordar la disputa por las islas, aseguró que “Malvinas es para nosotros una causa nacional”. Mencionó el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvina Norte y sostuvo que la Argentina rechaza las licencias británicas para explotar recursos en el área. Según expuso, el Gobierno presentó notas diplomáticas, recurrió a herramientas jurídicas, sancionó a empresas involucradas y envió al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, preguntó. Luego volvió a convocar al Reino Unido a negociar una solución pacífica para la disputa de soberanía y a dialogar sobre la explotación de los recursos naturales.
Pandemia, agendas internacionales e Inteligencia Artificial
En otro tramo, Milei acusó a la ONU de haber construido una estructura burocrática dedicada a influir en las decisiones de los países y en la vida de sus ciudadanos. Cuestionó las agendas internacionales sobre regulación económica, género, ambiente e inmigración, y volvió sobre la actuación de organismos vinculados a Naciones Unidas durante la pandemia.
El Presidente calificó las políticas de confinamiento como un “experimento global de control social disfrazado de ciencia” y vinculó esas críticas con la decisión de su gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud.
Por último, rechazó la regulación preventiva de la inteligencia artificial. Dijo que la Argentina buscará atraer inversiones para su desarrollo mediante un marco jurídico favorable y beneficios fiscales. “Ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, afirmó.
Milei señaló que el país seguirá participando en los foros multilaterales, aunque aclaró: “No confundimos cooperación con subordinación”. Cerró su intervención con una convocatoria a científicos, emprendedores e inversores a mirar hacia la Argentina, antes de repetir su consigna: “¡Viva la libertad, carajo!”.
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Las claves del discurso de Javier Milei en la ONU: duras críticas al organismo por su falta de acción en el conflicto por Malvinas y reclamos a Gran Bretaña

El presidente Javier Milei criticó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Asamblea General del organismo multilateral, por su falta de acción en el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas y le reclamó a Gran Bretaña reanudar negociaciones. Ante líderes mundiales, el mandatario acusó al organismo internacional de “mirar para otro lado” y ratificó que su gobierno eligió ejercer “una defensa pacífica, práctica y efectiva” de la soberanía argentina de las islas. El mandatario expuso por tercera vez ante los líderes mundiales.
El Presidente planteó: “Malvinas es para nosotros una causa nacional. Y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar. La ONU se comprometió a hacer respetar el derecho internacional, a defender la soberanía de las naciones y ofrecer un foro donde los conflictos se resolvieran por la cooperación en vez de resolverse instantáneamente por las armas. Se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros, pero decidió mirar para otro lado respecto a la situación de las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos circundantes”.
Milei mencionó en la ONU que “hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa (la soberanía de las islas Malvinas) permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”: “Hoy, el proyecto Sea Lion avanza en la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina correspondiente a la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”.
El mandatario advirtió: “Toda actuación en este sentido constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional. ¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? Faltan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde su autoridad. Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que quienes incumplen no reciben la menor represalia”.
Milei destacó: “Elegimos una defensa pacifica, práctica y efectiva de Malvinas. El principio de libre determinación no aplica en este caso porque es una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa. Ese principio existe para liberar pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización. Si el Reino Unido sostiene una interpretación selectiva del principio de libre determinación respecto de las islas Malvinas deberá explicar también cómo concilia ese criterio con los debates sobre autodeterminación existente dentro de su propio territorio”.
Milei criticó el control estatal de la Inteligencia Artificial: “Allí, donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”
Milei además criticó el control estatal de la Inteligencia Artificial (IA) y advirtió sobre las limitaciones a la innovación: “Allí, donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. La Inteligencia artificial o superinteligencia, como dice el presidente (de Estados Unidos) Donald Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud, que todavía no comprendemos. Trayendo a Adam Smith: la inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI, y mucho más. Puede transformar nuestras economías, nuestra medicina, nuestra educación e incluso nuestra forma de gobernar”.
El Presidente aclaró: “¿Eso exige prudencia? Sí. Pero prudencia no significa miedo, y es más, el miedo bajo ningún punto de vista debería convertirse automáticamente en obediencia: “De hecho, los escenarios distópicos a los que se suele aludir para infundir el miedo y propiciar el control del Estado, carecen de sentido desde el punto de vista económico. La respuesta está en Adam Smith: la inteligencia artificial, tal como la división del trabajo en el caso de la fábrica de alfileres, es un acelerador para el crecimiento de la productividad. Sin embargo, Smith señaló que la división del trabajo está limitada por el tamaño del mercado. Por ende, el crecimiento será extendido con su contrapartida de demanda genuina, sin necesidad de déficits fiscales ni emisión espuria de dinero”.
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Las frases más fuertes del discurso de Milei en la ONU

El presidente Javier Milei brindó un fuerte discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas, con el acento puesto en el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas.
Habló del archipiélago reclamado por la Argentina, reforzó su alianza con Estados Unidos e Israel y respaldó a Donald Trump en su política favorable a la Inteligencia Artificial (IA), en medio de cuestionamientos y preocupación sobre su avance.
A continuación, las principales frases de Milei:
- “Malvinas es para nosotros una causa nacional”.
- “No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal. La posición argentina está tomada: vengo a decirles que la Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandado y va a tomar cartas en el asunto”.
- “La ONU fracasó en cumplir lo que no se debía hacer. Apoyó dictaduras sangrientas y organizaciones terroristas. Forzaron un encierro y generaron un genocidios”.
- “Durante demasiado tiempo, la Argentina administró su decadencia”.
- “Queremos una Argentina influyente y poderosa para que nuestro destino sea decidido por nosotros. Miren al sur, van a encontrar una tierra inmensa y próspera. Queremos una nación libre, próspera y soberana”.
- “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. La IA será la fábrica de alfileres del siglo XXI. Exige prudencia, pero no miedo ni obediencia. La respuesta está en Adam Smith. Tiene que ser un atajo a la productividad. Producir más tiene por objeto más nivel de consumo. La Argentina será vanguardista y habrá libertad”.
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