POLITICA
El Gobierno discute puntos sensibles de la reforma del Código Penal y demora su envío al Congreso

El Gobierno mantiene frenado el envío al Congreso de la reforma del Código Penal, pese a que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, ya remitió su proyecto a la Secretaría de Legal y Técnica para que avance con la revisión final y lo eleve a la Cámara de Diputados.
En el Ejecutivo reconocen que el texto quedó trabado por diferencias de criterio, observaciones técnicas y falta de acuerdo entre los sectores que responden a Karina Milei y a Santiago Caputo.
Según fuentes oficiales, Mahiques ya giró la nueva versión de la iniciativa, más reducida que la anterior, luego de recortar el borrador que en su etapa previa había llegado a reunir cerca de 900 páginas.
En el Ministerio de Justicia aseguran que el proyecto debería salir esta semana y sostienen que lo que resta resolver son cuestiones técnicas. En sectores neutrales a la interna repiten una lectura similar y afirman que “se están tocando detalles”, con la expectativa de que el texto sea remitido a Diputados en las próximas semanas.
La demora, sin embargo, excede el plano jurídico. En varios despachos oficiales admiten que la reforma penal quedó atrapada en la disputa por el control de áreas y organismos que se profundizó después de que Karina Milei le quitara a Santiago Caputo el Ministerio de Justicia y sus extensiones políticas.
El asesor presidencial mantiene, de todos modos, influencia sobre Legal y Técnica a través de su titular, María Ibarzabal. El área tiene a cargo la revisión jurídica de todas las medidas oficiales y el envío de proyectos al Congreso.
Esa pulseada interna también se trasladó al contenido del Código Penal. Mahiques impulsó una versión más corta y técnica que la etapa anterior, con la idea de concentrarse en los puntos con “mayor viabilidad legislativa” y menor exposición política.
En ese rediseño quedaron adentro varios capítulos vinculados con nuevos delitos y endurecimiento de penas, pero el debate sigue abierto en otros rubros más sensibles, que son los que hoy generan mayor resistencia dentro del oficialismo.
Entre los cambios que se mantienen aparecen la tipificación de estafas piramidales, viudas negras, salideras, entraderas y motochorros, además de modificaciones en delitos migratorios, grooming, abuso sexual infantil, picadas callejeras, armas en cárceles y maltrato animal. Son puntos que el oficialismo considera más fáciles de defender en términos políticos y más sencillos de negociar en el Congreso.
Las diferencias más profundas pasan por otros capítulos del texto. Dentro del Gobierno siguen bajo discusión aspectos ligados a corrupción, lavado de dinero, delitos de lesa humanidad y otros rubros que habían formado parte de los borradores previos.
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Esa tensión ya había empezado a asomar en las semanas anteriores, cuando el Ejecutivo debatía si enviar una reforma amplia o avanzar por etapas con paquetes parciales.
La discusión forma parte de la agenda de la mesa política que encabeza Karina Milei, que la semana pasada volvió a reunirse sin cerrar una definición sobre este punto.
En la Casa Rosada aseguran que la reforma del Código Penal sigue en carpeta y que no fue descartada, pero admiten que el envío depende de que se ordene antes la disputa interna sobre el alcance del texto y sobre qué parte de la iniciativa conviene exponer ahora al Congreso.
Cerca de Mahiques insisten en que el proyecto está listo para salir en el corto plazo. Pero en Balcarce 50 reconocen que, por ahora, la reforma penal quedó sujeta a algo más que una revisión técnica.
El Gobierno ya tiene el texto en Legal y Técnica, pero todavía no resolvió si quiere mandar al Congreso solo una versión corregida del borrador o un texto más extendido.
Juan Bautista Mahiques, codigo penal, Gobierno
POLITICA
Los últimos meses de la relación Macri-Milei y el factor Adorni: de la cena en Olivos al duro comunicado del PRO

Este domingo, el PRO emitió un duro comunicado contra el Gobierno nacional en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, esto no es más que el último capítulo de la tensa relación que mantienen el presidente Javier Milei y Mauricio Macri desde noviembre del año pasado.
“No tiene retorno”, decía a Infobae a finales de abril un colaborador libertario. Desde el partido amarillo, por su parte, manifestaron ayer que “acompañar el cambio no es aplaudir lo que está mal”.
Uno de los puntos de conflictos giran en torno a Manuel Adorni. De hecho, desde que Milei asumió la Presidencia y, sobre todo, en épocas de acuerdos electorales, el mandatario se reunía períodicamente con el titular del PRO en la Quinta de Olivos: comían milanesas con ensalada, intercambiaban ideas y hablaban sobre el rumbo del país.

Sin embargo, el último encuentro entre ambos fue el 31 de octubre del año pasado. Para esa fecha, se oficalizaban los cambios dentro de la Jefatura de Gabinete: Guillermo Francos abandonaba la gestión y Adorni asumía la conducción de la cartera de ministros.
Esa noche, la reunión fue distinta a las anteriores: no hubo milanesas y la conversación duró poco más de dos horas, tiempo en el que el libertario escuchó las críticas y propuestas del ex mandatario. Todo fue sin garantías de aprobación.
Macri abandonó la Quinta de Olivos y no volvió a retomarse la comunicación. Luego, el ex presidente se refirió a la designación de Adorni y aseguró: “No parece ser una buena idea”. En esa línea, definió al jefe de Gabinete como alguien “sin experiencia” y habló del cambio como una “decisión desacertada”. Sucede que Francos era el interlocutor entre ambos.

Tras estos cambios, Diego Santilli, el preferido del PRO para competir en la Provincia de Buenos Aires, se sumó al Gobierno como ministro del Interior. A su vez, el partido amarillo siguió acompañando las propuestas de la administración libertaria en el Congreso; de hecho, fue clave para la mayoría de las victorias legislativas durante las sesiones extraordinarias, manteniendo las figura de bloque aliado. Pero las conversaciones estaban encabezadas por Cristian Ritondo, jefe de la bancada del PRO en la Cámara de Diputados.
Marzo, un mes clave
La acometida vino por parte del Presidente, cuando en una entrevista con Luis Majul al aire de LN+ aseguró: “No me van a llevar puesto como a Macri”. Pese a que en esa oportunidad hablaba del kirchnerismo por el cruce que mantuvo durante la apertura de las sesiones en el Congreso, el titular del PRO también recibió el golpe.
Macri, por su parte, redobló la apuesta y volvió a la agenda política el 20 de marzo con el relanzamiento del PRO en Parque Norte. Durante el acto, presentó al partido amarillo como “el próximo paso”, pero no se paró desde el lado de la oposición. El objtivo era impulsar una consolidación más territorial: fortaleciendo a intendentes en los distritos gobernados por ellos.
Durante este en el Gobierno sucedieron varias cosas, pero una de las más resonantes fue el inicio de la causa por enriquecimiento ilícito que tiene como principal señalado a Adorni.
Todo comenzó luego de que se conociera que su esposa viajó en el avión oficial a Nueva York; al poco tiempo, revelaron que el jefe de Gabinete fue junto a su familia a Punta del Este en un avión privado. Los ingresos de Adorni se convirtieron en el principal objetivo de la Justicia.
De esta manera, surgió que el titular de la cartera de ministros compró un departamento en Caballito, adeudando el 90% del total de la propiedad; luego, los arreglos de la casa del country y así varias irregularidades más. De igual forma, en más de una oportunidad, el Presidente ratificó a Adorni en su lugar.
La cena de la Fundación Libertad y el saludo que no existió
A finales de abril, Milei y Macri volvieron a coincidir en la cena de la Fundación Libertad. No existió saludo, ni acercamiento entre ambos; a diferencia de lo que sucedió entre Patricia Bullrich —actual jefa del bloque de LLA en el Senado— y el titular del partido amarillo.

En su discurso, Milei utilizó unas diapositivas en las que apuntaba indirectamente contra la gestión de Juntos por el Cambio. Al respecto, un importante referente del PRO reflexionó luego con Infobae y sostuvo: “Fue todo muy bizarro y no había clima festivo, más bien de velorio; puso las filminas criticando al gobierno de Juntos por el Cambio y la mitad de todo su equipo económico viene de esa administración; mientras hablaba, enfocaban a (Luis) Caputo o (Federico) Sturzenegger”.
El comunicado del PRO
Titulado “Manifiesto próximo paso”, el texto no hizo más que confirmar la tensión ya latente. En su mensaje, el PRO ponderó lo que fue su gestión y cuestionó a la administración libertaria.
“Hubo un momento en que la Argentina tocó fondo. Y lo sentimos todos. En los precios. En la incertidumbre. En la sensación de que no había salida. Entonces algo pasó: los argentinos eligieron cambiar. Porque el dolor del cambio era preferible al dolor de seguir como íbamos”, comienza señalando el texto.

Al respecto, el espacio dialoguista sostuvo que en aquel entonces apoyó “sin especular” ni “mirar desde afuera”, aunque reconoció que no logró mantener el apoyo del electorado.
Así, admitieron que “algunas cosas empezaron a cambiar”. Sin embargo, aclararon que “empezar no es llegar y eso también se siente, porque hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore”.
Luego, en el comunicado que difundió por sus redes sociales oficiales, el partido remarcó que “cuando ese dolor no se escucha”, “no se da el ejemplo” o “no se respeta el sacrificio ajeno”, a la ciudadanía le “duele más”.
“El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”, plantearon.
Así, el PRO cerró diciendo: “A los dos los vamos a enfrentar. Porque acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal. Apoyar el cambio es otra cosa: es decir lo que falta. Es decir la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó. Eso es lealtad verdadera”.
Mauricio Macri,Alberto Fernández,política,Argentina,división,grieta,conflicto,diálogo,milanesas,cena
POLITICA
Semana clave en el caso AFA: la Cámara Federal define el lunes si la causa sigue en Campana o vuelve al Penal Económico

La investigación judicial sobre la lujosa mansión de Pilar vinculada a dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) entrará este lunes en una etapa decisiva: la Cámara Federal de Casación Penal realizará una audiencia para definir si la causa continúa en la Justicia federal de Campana o si vuelve al fuero Penal Económico porteño.
La audiencia fue fijada para el lunes 11 de mayo y, una vez finalizada, los jueces tendrán cinco días hábiles para emitir una resolución sobre el conflicto de competencia que atraviesa el expediente.
La definición es observada con atención tanto en tribunales como en el entorno de la conducción de la AFA, ya que podría modificar el rumbo de una de las investigaciones más sensibles que involucran al círculo cercano de Claudio “Chiqui” Tapia y al tesorero Pablo Toviggino.
La causa investiga presuntas maniobras de lavado de dinero y utilización de testaferros en torno a una mansión ubicada en el barrio Ayres Plaza de Pilar, cuya compra y titularidad quedaron bajo sospecha judicial.
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Actualmente el expediente tramita en el juzgado federal de Campana, a cargo de Adrián González Charvay, luego de una resolución de la Cámara Federal de San Martín. Sin embargo, el fiscal general Carlos Cearras pidió que la investigación vuelva al juzgado en lo Penal Económico de Marcelo Aguinsky, donde se había iniciado originalmente la causa.
El conflicto comenzó cuando González Charvay reclamó la competencia del caso argumentando que las propiedades investigadas están ubicadas en Pilar y, por lo tanto, correspondía la intervención de la Justicia federal de Campana.
Aguinsky rechazó apartarse y sostuvo que el eje de la investigación no es únicamente la propiedad, sino una presunta estructura de administración fraudulenta y lavado vinculada a la AFA.
“El núcleo de la investigación no es la casa de Villa Rosa, sino la Asociación del Fútbol Argentino”, sostuvo el magistrado en una de las resoluciones citadas en el expediente.
En línea con esa postura, el fiscal Carlos Cearras consideró que en casos de presunto lavado de dinero no debe analizarse solamente la ubicación física de un inmueble, sino la totalidad de la maniobra financiera investigada.
La mansión bajo sospecha
La causa apunta a determinar si la propiedad de Pilar fue adquirida mediante una estructura de supuestos testaferros ligados a Toviggino.
Según la investigación, la quinta fue comprada en mayo de 2024 por un valor declarado de US$1,8 millones. Sin embargo, una tasación oficial incorporada al expediente estimó que el inmueble podría valer cerca de US$17 millones.
La Justicia también analiza registros de visitas, movimientos societarios y documentación vinculada a Real Central SRL, la firma a nombre de la cual figura la propiedad.
Uno de los elementos mencionados en la causa es que Luciano Pantano —quien aparece como titular formal del inmueble junto a su madre Ana Lucía Conte— utilizaba una tarjeta corporativa de la AFA para distintos gastos. Además, entre las personas registradas como visitantes frecuentes de la mansión figura Máximo Toviggino, hijo del tesorero de la AFA.
Qué puede pasar después de la audiencia
Tras la audiencia del lunes, la Cámara de Casación tendrá cinco días hábiles para resolver qué tribunal continuará con el expediente.
Si los jueces hacen lugar al planteo fiscal, la causa regresará al fuero Penal Económico y quedará nuevamente bajo la órbita de Aguinsky. Si ratifican la decisión de la Cámara Federal de San Martín, seguirá en Campana.
La definición podría tener impacto directo sobre el avance de medidas de prueba y futuras decisiones en una causa que ya se convirtió en uno de los principales frentes judiciales para la conducción de la AFA.
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POLITICA
Dura crítica del PRO al Gobierno: una decisión sorpresiva tomada por Macri, que profundizó las diferencias con Milei

Mauricio Macri tomó una decisión política reservada y de alto impacto que sorprendió incluso a dirigentes importantes del PRO: avanzó personalmente con la difusión del manifiesto crítico contra el gobierno de Javier Milei sin consultar previamente ni a gobernadores, ni a referentes parlamentarios, ni a la mesa ejecutiva del partido. El movimiento, ejecutado en medio del tembladeral generado por el caso de Manuel Adorni, profundizó las diferencias entre el ex presidente y la Casa Rosada y volvió a exponer las tensiones internas alrededor de la relación con La Libertad Avanza.
La reconstrucción de cómo se gestó el documento muestra el nivel de hermetismo con el que se manejó la iniciativa. “Es Mauricio 100%”, resumió ante Infobae una alta fuente del PRO. Y agregó: “No habló con Jorge Macri, ni con Rogelio Frigerio, ni con Cristian Ritondo, ni con Guillermo Montenegro. En la mesa ejecutiva no habló con nadie”.

El manifiesto “Próximo Paso” fue difundido el domingo por la tarde a través de las redes sociales oficiales del PRO y rápidamente generó interpretaciones políticas sobre un endurecimiento de Mauricio Macri frente al Gobierno. El texto incluyó cuestionamientos al funcionamiento interno del oficialismo y buscó marcar diferencias respecto del estilo político libertario.
“Apoyar el cambio no es aplaudir lo que está mal”, sostuvo el documento.
Y agregó otra definición que fue interpretada como una referencia directa a la Casa Rosada: “El cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre (…) y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”.
La decisión de Mauricio Macri de avanzar con ese posicionamiento ocurrió en un contexto especialmente sensible para el oficialismo, atravesado por las repercusiones políticas del caso Adorni y por discusiones internas dentro del PRO sobre el vínculo con Milei.

En el entorno del ex presidente consideran que el Gobierno empezó a enfrentar costos políticos derivados del ejercicio del poder y creen que algunas conductas internas comienzan a generar incomodidad incluso entre sectores que respaldan el rumbo económico oficial.
Pero además, alrededor de Mauricio Macri quedó un fuerte malestar político desde la cena de la Fundación Libertad realizada hace dos semanas. Aquella noche, Javier Milei endureció sus críticas contra la gestión económica del PRO entre 2015 y 2019 y exhibió durante su discurso una serie de filminas con indicadores negativos de la administración macrista. La escena cayó especialmente mal en el entorno del ex presidente.
El clima político de esa noche quedó atravesado además por otro dato que dentro del PRO interpretaron como una señal deliberada de distanciamiento. Milei no saludó a Macri ni lo mencionó durante todo su discurso, que se extendió por más de una hora, pese a que el fundador del PRO había participado previamente de una charla sobre el escenario junto al escritor Álvaro Vargas Llosa.
La secuencia política de la cena tuvo además otro episodio que dentro del macrismo fue leído como un gesto cargado de intención política. Patricia Bullrich se acercó a saludar a Mauricio Macri delante de fotógrafos, camarógrafos y periodistas acreditados. El diálogo fue breve y fugaz, pero la escena quedó registrada públicamente en medio de las tensiones crecientes entre el entorno del ex presidente y la ministra de Seguridad.
Ese episodio terminó funcionando como un antecedente directo del clima político que atravesó la difusión del manifiesto del PRO y de las señales posteriores del círculo más cercano a Macri.
La decisión de Mauricio Macri de avanzar personalmente con el documento quedó además alineada con otra señal política que había aparecido horas antes dentro de su propio entorno. Este domingo, Fernando De Andreis —hoy convertido en la principal espada política del ex presidente— cuestionó duramente a Patricia Bullrich y le reclamó públicamente a Manuel Adorni que diera explicaciones rápidas sobre su patrimonio, al advertir que cualquier demora termina deteriorando la imagen del Gobierno y del propio Milei.
Aunque las declaraciones de De Andreis ocurrieron antes de la difusión del manifiesto, dentro del PRO ambas situaciones fueron leídas como parte de una misma decisión política impulsada desde el círculo más cercano a Mauricio Macri.
Las críticas de De Andreis a Bullrich tuvieron además un fuerte impacto interno porque volvieron a poner sobre la mesa el malestar que existe alrededor de Mauricio Macri frente al avance libertario sobre dirigentes y estructuras del PRO. El trasfondo no puede entenderse sin el 2027 y la batalla por el bastión amarillo, su casa matriz, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Durante meses, una parte importante del partido evitó confrontar con Milei para no debilitar el respaldo social al programa económico. Pero en las últimas semanas empezó a crecer otra preocupación: que el PRO termine diluyéndose políticamente dentro de La Libertad Avanza.

El manifiesto “Próximo Paso” apareció justamente en ese contexto.
El documento recuperó conceptos históricos de la identidad política del PRO vinculados a la gestión pública, la administración y la obra pública. “El próximo paso son más rutas, más hospitales, mejor educación”, sostuvo el texto.
La definición buscó reinstalar una agenda más asociada a resultados concretos de gestión que a la lógica de confrontación permanente que domina el discurso libertario.
Al mismo tiempo, el manifiesto planteó una crítica sobre las formas políticas del oficialismo. El cuestionamiento a la “soberbia” y a la “arrogancia” dejó expuesto el malestar que existe dentro del entorno de Macri frente a determinadas dinámicas internas de La Libertad Avanza.
La sorpresa que generó el documento quedó reflejada públicamente horas más tarde en las declaraciones de Jorge Macri. El jefe de Gobierno porteño admitió en TN que desconocía la existencia del manifiesto hasta minutos antes de entrar al estudio.
“No sabía. Me enteré viniendo para acá”, dijo cuando le mostraron el texto al aire.
Jorge Macri explicó que nadie le había enviado previamente el documento y reconoció que lo leyó recién en el celular camino al canal. La declaración terminó confirmando el nivel de reserva con el que Mauricio Macri manejó la iniciativa.
Sin embargo, el jefe de Gobierno evitó confrontar con el contenido político del manifiesto. Por el contrario, validó buena parte del diagnóstico planteado en el documento.
“Creo que expresa lo que algunos argentinos sienten”, sostuvo.
Pero al mismo tiempo dejó entrever diferencias respecto del momento elegido para lanzar la crítica al Gobierno. “Después podremos discutir si era oportuno o no sacar un comunicado de ese tipo”, afirmó.
Esa frase fue interpretada dentro del PRO como una señal de cautela frente a la posibilidad de profundizar prematuramente el enfrentamiento con Milei. Jorge Macri comparte parte de las inquietudes que existen dentro del partido sobre la relación con La Libertad Avanza, pero al mismo tiempo considera que una ruptura abierta podría afectar al electorado que todavía acompaña el rumbo económico del Gobierno.
Por eso, durante toda la entrevista intentó sostener una posición intermedia: marcar identidad propia sin romper con la Casa Rosada.
“No somos parte de La Libertad Avanza”, afirmó.
Y cuando le preguntaron si ambos espacios competirán juntos en las próximas elecciones, respondió: “No lo sé. Falta un montón”.
La respuesta reflejó el momento ambiguo que atraviesa el vínculo entre el PRO y el oficialismo. Una parte importante del partido sigue respaldando aspectos centrales del programa económico de Milei, especialmente el equilibrio fiscal y la baja de la inflación. Pero alrededor de Mauricio Macri empezó a consolidarse otra discusión: hasta dónde acompañar al Gobierno sin perder identidad política propia.
En ese contexto, la decisión del ex presidente de impulsar personalmente el manifiesto sin abrir una discusión partidaria previa fue interpretada como una señal concreta hacia adentro y hacia afuera del PRO.
No se trató de una ruptura formal con Milei. Tampoco de un pase a la oposición dura. Pero sí de una intervención política deliberada de Mauricio Macri, ejecutada desde su círculo más cercano y diseñada para empezar a marcar diferencias con el Gobierno en un momento donde la Casa Rosada enfrenta sus primeras tensiones políticas relevantes desde la consolidación de la estabilidad económica.
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