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El director de PAMI negó que la obra social atraviese una crisis y garantizó: «La provisión de medicamentos no tendrá ningún problema»

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El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguizamo, rechazó este miércoles que la obra social atraviese una crisis y aseguró que ya se pagaron los vencimientos adeudados a prestadores. Sin embargo, el sistema sigue bajo presión por el reclamo de los médicos de cabecera, que llevan adelante un paro tras una medida que impactó en sus ingresos.

“No creo que tengamos un momento de crisis en PAMI. Llevo 20 años en la institución y ha habido situaciones mucho más difíciles que la que podemos tener ahora”, afirmó el funcionario en diálogo con TN, en medio de cuestionamientos por demoras en pagos y cambios en el esquema de financiamiento.

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El titular de PAMI, Esteban Leguízamo, negó una crisis en la obra social más grande del país. (Foto: Gobierno)

“Quiero llevar tranquilidad a nuestros afiliados, la provisión de medicamentos no va a tener ningún problema y la deuda con farmacias de medicamentos está al día”, insistió.

La declaración se produjo luego de que cámaras prestadoras reclamaran una deuda, que comenzó a regularizarse esta semana con un giro de $150 mil millones del Ministerio de Economía. Desde el Gobierno aseguran que la situación se normalizará en el corto plazo, aunque persisten las tensiones con parte del sistema de atención.

En ese sentido, en el Ministerio de Salud aseguraron a TN que los primeros impactos comenzaron a verse este miércoles y que la decisión de la cartera es regularizar la situación en el corto plazo para garantizar previsibilidad en el sistema. “Lo que queda por ordenar es, en su gran mayoría, deuda corriente de pocas semanas, propia del funcionamiento habitual”, aseguraron.

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El desafío fiscal de PAMI y la dependencia del Tesoro

PAMI es la obra social más grande del país y se financia con los haberes jubilatorios y de pensionados. Sin embargo, dado su tamaño de aproximadamente 5.300.000 afiliados, históricamente dependió de la asistencia del Tesoro de la Nación, pero eso comenzó a verse interrumpido a finales del año pasado.

En un contexto de recaudación a la baja, el Ministerio de Economía empezó a restringir algunas transferencias para mantener el superávit fiscal.

En números, de acuerdo a un informe publicado la semana pasada por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), los gastos para prestaciones de la obra social estatal cayeron un 41,3% en términos reales durante el primer trimestre del año respecto al mismo período en 2025.

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El ministro de Salud, Mario Lugones, reconoció la crisis en PAMI, pero aseguró que los pagos a prestadores se están ejecutando. (Foto: Tesone Juano/AFS).
El ministro de Salud, Mario Lugones, reconoció la crisis en PAMI, pero aseguró que los pagos a prestadores se están ejecutando. (Foto: Tesone Juano/AFS).

“Históricamente el PAMI recibía emisión fresca para cubrir su gasto. Esta gestión tiene instrucción del Presidente de no emitir para financiar gasto corriente. El Tesoro nos pasa fondos solo cuando nosotros lo necesitamos”, explicaron a este medio fuentes de Salud. Esto último ocurrió en febrero y este lunes, luego de una reunión de los ministros Luis Caputo y Mario Lugones donde se abordó el estado del instituto y la proyección de pagos.

El reclamo de los médicos

En paralelo a la situación financiera del organismo, la obra social se encuentra desde el lunes atravesada por un paro de 72 horas de los médicos en rechazo a una medida que modificó el esquema de ingresos de la entidad.

Los cambios, oficializados en la resolución 1107/2026, simplificaron el sistema vigente con un aumento de la cápita de $940 a $2100, pero también eliminaron los pagos adicionales por las consultas realizadas.

El pago por cápita establece una cantidad fija de dinero que la obra social paga mensualmente a un prestador médico (hospital, clínica, doctor) por cada afiliado asignado, independientemente de si esa persona utiliza los servicios médicos o no. Al eliminar el pago adicional por consulta, la medida redujo a más de la mitad los ingresos para quienes atendían muchos pacientes.

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En el Gobierno aseguraron que el paro —que finaliza este miércoles— “tuvo acatamiento prácticamente nulo” y que la unificación del sistema bajo una sola cápita ha sido un reclamo histórico del sector para simplificar la operatoria. “Fue un paro de tinte político o mediático, no ocurrió”, dijo Leguizamo.

Trabajadores del PAMI se movilizaron a la sede central del organismo este miércoles. (Foto: tn).
Trabajadores del PAMI se movilizaron a la sede central del organismo este miércoles. (Foto: tn).

Fuentes ligadas a la Asociación de Profesionales de la Salud (Appamia) cuestionaron los dichos del funcionario.

“No es así. El médico está igual en su consultorio porque las urgencias las tiene que atender. No podemos hacer una movilización masiva como hacen otros trabajadores, tenemos una vocación de servicio muy grande. Que diga eso siendo médico da mucha bronca”, manifestó a TN Fernanda Scoccia, médica odontóloga y secretaria de género del gremio.

De acuerdo a Scoccia, PAMI nunca dejó de pagar a los médicos de cabecera, pero en el caso de especialistas como los odontólogos vieron retrasado 25 días el pago de febrero y aún no cobraron marzo, además de un pago faltante de prótesis adeudado desde diciembre.

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En entrevista con TN, Leguizamo reconoció este retraso, pero lo atribuyó a un cambio en la modalidad de atención.

PAMI, Esteban Leguizamo, Medicos

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“El que apuesta al dólar, pierde”: la historia detrás de una de las frases más recordadas de la economía argentina

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Los ministros de economía argentinos fueron creadores -voluntaria e involuntariamente- de una gran cantidad de frases célebres de nuestra historia. Del “Hay que pasar el invierno” de Álvaro Alsogaray al “Me quiero ir” de Hernán Lorenzino pasando por “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” del desesperado Juan Carlos Pugliese en medio de la hiperinflación de Alfonsín.

Una de ellas, tal vez una de las más recordadas, y posiblemente la más dañina, la pronunció 45 años atrás, Lorenzo Sigaut, Ministro de Economía de Roberto Viola, segundo presidente de la Dictadura: “El que apuesta al dólar, pierde”, dijo.

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El 19 de junio de 1981, con los mercados en ebullición, la inflación descontrolándose, las tasas desorbitadas y creciente inquietud social con movimientos gremiales significativos por primera vez desde el golpe del 76, el ministro Sigaut enfrentó a los medios y soltó su frase célebre, la que lo perseguiría por siempre.

El Proceso, como se autodenominaba, tambaleaba. La política económica se había resquebrajado y el diseño de Martínez de Hoz se había agotado por completo. La Plata Dulce había llegado a su fin. No habría más Deme Dos ni la lluvia de artistas internacionales que bajaban a nuestro país por el dólar barato. Dejaría también de haber productos importados en cada comercio. Se acababa la Tablita del ministro orejudo. Esas eran las manifestaciones de una inflación que se desbocaba, de un desempleo que crecía, de sueldos deprimidos, del déficit fiscal y de pérdidas abruptas de reservas.

El clima social estaba convulsionado. SMATA hizo un paro con manifestaciones callejeras con el saldo de 1.100 detenidos. La carne aumentaba, también los transportes y los servicios. El malestar era creciente. El Gral Viola, presidente de facto, intentaba con su perfil más político hacer equilibrio pero nada resultaba y las internas militares recrudecían. El modelo y el plan de la Dictadura parecían haberse agotado.

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Lorenzo Sigaut, exministro de economía durante el mandato de Viola. (Foto: Dominio Público)

Lorenzo Sigaut trataba de llevar tranquilidad. El 15 de junio los diarios daban cuenta de sus declaraciones. Los títulos trataban de insuflar cierto ánimo: «Sigaut se muestra optimista», decían. El ministro sostenía que había que tener un poco de paciencia, que muchos productos estaban sobrevaluados y que con Martínez de Hoz se vivía algo que se había presentado como un milagro pero era una ficción, algo artificial que debía ser corregido, ajustado a parámetros reales: “Muchos argentinos de clase media viajaron al exterior y acá se compran artículos importados de una calidad que no habíamos visto, eso no era fruto de un milagro sino de un tipo de cambio irreal”, explicó. La inflación de ese momento la atribuía al tipo de cambio atrasado que había dejado su antecesor.

Casi como anunciando que vendría un ajuste o algún tipo de cimbronazo. Si su intención era detener la incertidumbre, estas declaraciones sólo la acrecentaron.

Mientras tanto otros referentes económicos, ex funcionarios de Videla, como Luis Estrada y los hermanos Juan y Roberto Alemann decían que el Ministro no atacaba a la inflación, que la menospreciaba y que eso era riesgoso y hasta criminal.

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Viola trataba de mostrar una autoridad que no tenía. En los diarios las malas noticias se agolpaban. Suba de tarifas, paros que se multiplicaban luego del de SMATA, protestas crecientes.

Unas semanas antes, Sigaut había tratado de encaminar la situación con una devaluación discreta. Pero nada se modificó. Para fin de esa semana la situación era muy tensa. El viernes 19, con la esperanza de que el fin de semana apaciguara los ánimos, se anunció una cadena nacional. El mensaje de Viola al país buscaba tranquilizar. Pero se seguían perdiendo reservas. Más de 250 millones en dos días. Ese mismo día, más temprano, Sigaut debió salir a hablar una vez más antes del fin de la jornada bursátil y cambiaria.

El ministro, como todos los funcionarios de ese tiempo -ni hablar los militares con sus modos marciales- utilizaba un lenguaje algo alambicado. Una especulación: no sabían bien cómo salir del paso, cómo arreglar la economía. Sólo tenían claro que debían llevar algo de serenidad.

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Al principio se quejó: “Algunos no nos están dando un voto de confianza”. Después negó la noticia que había ocupado la portada de los principales diarios de esa mañana, la pérdida de reservas de centenares de millones. “Esas son noticias disparatadas” afirmó. A esa altura los que lo escuchaban empezaron a sospechar: nunca es un buen indicio que un funcionario niegue muy rotundamente algo, suele ser la mejor manera de confirmar lo que él trata de desmentir. Predijo también que la inflación de ese mes rondaría el 10% (después sabríamos que se equivocó por bastante). Sobre el final de la conferencia, vendría la declaración que lo inmortalizaría, que haría su gestión inolvidable. Sin entender que a la plaza cambiaria no se la doma con palabras, vaticinó: “El que apuesta al dólar, pierde”.

La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Un buen one-liner que los ávidos editores periodísticos rescataron para sus títulos, que ocuparon un buen lugar en los diarios del sábado.

Horas después, Viola habló al país. Trató de mantenerse firme pero a la vez comprensivo de las protestas que aparecían por primera vez en mucho tiempo, había un despertar social que los militares no esperaban. “No toleraremos desbordes, pero analizaremos reclamos legítimos”, dijo. Trató, también, de elogiar al Proceso: “El esquema de poder actual le dio al sistema una estabilidad política inédita en el país”. Y casi como si citara a algún filósofo chino le adjudicó el mal momento a algo que llamó “La crisis del cambio”, que describió como la adaptación del gobierno militar a la nueva situación y a su permanencia en el poder (que quedaba claro no tenían intenciones de abandonar): lo malo que estaba sucediendo se debía -según su visión peculiar- por lo bueno que hicieron antes. Fue un discurso que no cumplió con sus fines: después de escucharlo, la gente se mostró más inquieta todavía.

El lunes a primera hora de la mañana, el microcentro porteño se pobló de manera inusual. Por Florida y por San Martín, calles en las que proliferaban las casas de cambio, se movía una multitud. Una foto en la portada de Clarín del día siguiente muestra la calle atiborrada, como si se tratara de la salida de un estadio después de un superclásico (por la cara de las personas que se ven: de un superclásico perdido por su equipo). Nadie quería los pesos. Todos, desobedeciendo al ministro, salieron a comprar dólares.

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La cotización voló. De 3.900 pesos que costaba a principios del día, durante esa jornada pasó los 6.100 pesos.

Pero esa multitud que volvió intransitable el centro de Buenos Aires descubrió que se habían convertido en apostadores tardíos, que esa mañana de lunes ya habían perdido. En el medio, Sigaut anunció una devaluación del 30% y el desdoblamiento del mercado cambiario. Al mediodía, las casas de cambio cerraron. No tenían cotización para la divisa y se les habían acabado los dólares.

El que apuesta al dólar, pierde, dijo el ministro Lorenzo Sigaut y en el primer día hábil posterior a su declaración dejó en claro que la derrota era para otros.

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Al día siguiente, el diario Crónica tituló: SI APOSTÓ AL DÓLAR, SE SALVÓ: drástica devaluación del peso. En un artículo del interior del diario, se transcribía este diálogo escuchado en la calle:

—¡Te dije que compraras los dólares el viernes! —le gritó una mujer exasperada a su marido.

—Pero, mujer, el ministro de Economía dijo que los que apostaban al dólar iban a perder.

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—Vos sos un idiota por creer todo lo que te dicen —le respondió la esposa.

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Con el movimiento sísmico de ese día, el dólar en los primeros seis meses del año llevaba un aumento de más del 200%.

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En un país en el que muchos habían invertido en dólares, esa devaluación produjo un cimbronazo brutal y varios quebrantos. Acaso el más célebre, el que retrate esa era, sea el de Palito Ortega y sus pérdidas millonarias con la visita de Frank Sinatra al país que se produciría en agosto.

Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Sigaut, que provenía de la empresa FIAT, fue el único ministro de economía que tuvo Viola durante su breve mandato. Comandó las finanzas del país desde fines de marzo del 81 hasta el 11 de diciembre cuando Galtieri se hizo con el poder (esa aventura también sabemos cómo terminó y produjo otras infaustas frases célebres).

Fue una época que anticipó el fin de la Dictadura, el agotamiento de la fórmula y el inicio del malestar manifiesto de la gente y de los sindicatos. Se pareció, en muchos aspectos, a 1975, con las devaluaciones y los cambios de planes tratando de detener una caída inevitable y empeorando todos los índices.

Los números de la gestión de Sigaut fueron muy negativos. En abril de 1981 el dólar estaba en 3.200; en diciembre cuando dejó el ministerio había trepado hasta los 10.400 pesos. La inflación anual rondó el 135%. La deuda externa aumentó un tercio. El PBI cayó un 5,4%.

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El que apostó al dólar -como casi siempre en la Argentina- no perdió.

Un dato resume de manera cabal el descalabro: en noviembre de ese año el Banco Central por primera vez en nuestra historia imprimió el billete de un millón de pesos.

Dólar, ministro de economía, dictadura militar, Devaluación, Sumario

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El Gobierno monitorea el impacto del caso Adorni en los aliados y prepara más reuniones con gobernadores

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En el Gobierno se encendieron varias alarmas por el impacto que el caso del patrimonio de Manuel Adorni pueda tener en el vínculo con aliados y gobernadores dialoguistas, en medio de la negociación por las reformas que quiere aprobar en el Congreso.

En el Ejecutivo reconocen que evalúan cómo inciden las contradicciones en las explicaciones patrimoniales del jefe de Gabinete sobre los acuerdos políticos que el oficialismo necesita sostener en las próximas semanas.

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El tema se metió en las conversaciones con los mandatarios provinciales y en los distintos contactos con bloques aliados. En la Casa Rosada admiten que el caso Adorni genera ruido en una etapa de movimientos en la agenda legislativa, con el super-RIGI, la Ley de Lobby, la reforma electoral, Inocencia Fiscal, desregulación y otros proyectos todavía pendientes de tratamiento.

La preocupación no pasa solo por la situación judicial del ministro coordinador, sino por el efecto político de sus explicaciones. En Balcarce 50 reconocen que la admisión de ahorros no declarados, las rectificaciones patrimoniales y los videos con declaraciones anteriores sobre bitcoin complicaron el vínculo con sectores que venían acompañando al oficialismo en votaciones sensibles.

En ese contexto, el ministro del Interior, Diego Santilli, tiene previstas nuevas reuniones con gobernadores esta semana. La estrategia apunta a sostener canales de negociación con mandatarios dialoguistas, ordenar reclamos de gestión y evitar que el caso Adorni paralice los acuerdos que Nación necesita para avanzar con reformas económicas, desregulatorias y electorales.

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Santilli recibirá este martes en la Casa Rosada al gobernador de Chaco, Leandro Zdero, a las 10, y al mandatario de San Juan, Marcelo Orrego, a las 15. Los encuentros forman parte de la agenda que Interior viene desarrollando con mandatarios provinciales para avanzar en la reforma electoral y sostener la negociación por los proyectos que el oficialismo quiere aprobar en el Congreso.

El Gobierno busca que los diálogos con gobernadores funcionen como una red de contención política (Foto: REUTERS/Mariana Nedelcu).

El Gobierno busca que esos diálogos funcionen como una red de contención política. En Nación sostienen que hay gobernadores dispuestos a discutir cambios sobre las PASO, acuerdos legislativos y una hoja de ruta para 2027, pero advierten que el caso Adorni volvió más sensible la relación con aliados que ya venían marcando diferencias con el oficialismo.

El PRO fue uno de los sectores que tomó mayor distancia. El partido de Mauricio Macri calificó la situación como una “falta grave” y reclamó que Milei “defienda el cambio y no a Adorni”. Sin embargo, por ahora mantiene la decisión de no acompañar la interpelación impulsada por la oposición en Diputados. En Nación leen esa posición como una señal de tensión, pero también como una muestra de que todavía existe margen para negociar.

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Leé también: Milei busca bajar la tensión que generó el caso Adorni en el gabinete e impulsa la vuelta de las conferencias

El kirchnerismo y otros bloques opositores buscan avanzar con pedidos de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete. En Diputados, distintos espacios pidieron una sesión especial para el 23 de junio. En el Senado, Unión por la Patria (UxP) presentó un proyecto para citar a Adorni e iniciar el proceso previsto en el artículo 101 de la Constitución Nacional.

Dentro del Ejecutivo hay miradas dispares sobre esa avanzada. En el entorno de Adorni creen que la moción de censura no va a prosperar porque requiere mayorías difíciles de alcanzar: al menos 129 votos en Diputados y 37 en el Senado. En la mesa política, en cambio, no lo dan por descontado. “Todavía hay que ver”, expresan en Balcarce 50.

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La diferencia de lecturas responde al clima que se percibe entre aliados. En la Casa Rosada creen que la oposición busca aprovechar el malestar de sectores del PRO, la UCR, Provincias Unidas y bloques minoritarios para ampliar la presión sobre el jefe de Gabinete. Aunque esos espacios no acompañan por ahora una remoción, varios de sus referentes pidieron que Adorni dé explicaciones o un paso al costado.

La situación se volvió más delicada porque el Gobierno intenta ordenar una agenda legislativa cargada (Foto: Presidencia).
La situación se volvió más delicada porque el Gobierno intenta ordenar una agenda legislativa cargada (Foto: Presidencia).

Victoria Villarruel también elevó la presión institucional. La vicepresidenta reclamó que Adorni concurra este mes al Senado para cumplir con su obligación constitucional de rendir informes al Congreso. El jefe de Gabinete había anunciado que iría en julio, pero desde la Cámara alta insisten en que debe presentarse antes.

La situación se volvió más delicada porque el Gobierno intenta ordenar una agenda legislativa cargada. En Diputados, el oficialismo busca avanzar con el super-RIGI y la ley de lobby, dos proyectos que requieren negociaciones con aliados y gobernadores. El primero es la prioridad económica del paquete, mientras que el segundo abre una discusión sobre transparencia, intereses extranjeros, registros de gestores y sanciones.

Leé también: Malestar y desconcierto en el Gobierno por los videos que contradicen la explicación de Adorni sobre bitcoin

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En paralelo, la reforma electoral quedó atravesada por las conversaciones con mandatarios provinciales. Santilli intenta sostener apoyos para modificar el sistema de las PASO, mientras Patricia Bullrich acercó la idea de habilitar colectoras como salida para destrabar resistencias en el Senado. En varios despachos oficiales admiten que la discusión será más larga y que dependerá de acuerdos con gobernadores y bloques provinciales.

El caso Adorni también complica el tratamiento de Inocencia Fiscal. El Ministerio de Economía venía trabajando en modificaciones al régimen, pero la explicación patrimonial del jefe de Gabinete volvió más difícil impulsar cambios sobre una herramienta que la oposición y algunos aliados ya asocian con su situación personal. En el Ejecutivo reconocen que ese punto obliga a recalcular tiempos y estrategia.

La Casa Rosada busca mostrar gestión para bajar el peso del caso en la agenda pública. En Balcarce 50 evalúan convocar al Gabinete la semana próxima, retomar el esquema de conferencias y multiplicar anuncios de distintas áreas. La apuesta es correr el foco hacia la baja de la inflación, la caída del riesgo país, la mejora de los activos argentinos y los proyectos económicos que el oficialismo quiere instalar antes de la campaña.

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Gobierno, Manuel Adorni, Gobernadores

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POLITICA

Milei no le suelta la mano a Adorni, el encuentro reservado de Karina y Bullrich y el gesto que esperaban los aliados

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El jueves, Patricia Bullrich había dicho en público, otra vez, lo que pocos se animaban a decir en voz alta: que la situación patrimonial de Manuel Adorni no era un error sino una omisión ética, y que la Justicia tendría la última palabra. Cuarenta y ocho horas después, Karina Milei apareció en el cumpleaños de Bullrich. El gesto no pasó desapercibido para nadie que siga de cerca la geometría del poder dentro de La Libertad Avanza.

El sábado a la noche, en la terraza del bar Uno —a metros del Congreso—, Bullrich festejó sus 70 años con un grupo de unas 50 personas entre amigos de la política y de la vida, según pudo confirmar Infobae. El salón fue alquilado por los propios invitados y los gastos se dividieron a la romana. Había sido un viernes intenso: el día de su cumpleaños real, lo había pasado con su familia extendida. El sábado era la noche de los suyos. En un momento de la velada llegaron Karina Milei y Pilar Ramírez. No fue una visita protocolar. En medio del escándalo Adorni, con el oficialismo en estado de crisis y una ofensiva opositora sobrevolando el Congreso —con el Senado forzando una citación anticipada y Diputados queriendo iniciar una interpelación y posterior moción de censura—, la secretaria general de la Presidencia eligió ese lugar para estar. Eso habló por sí solo.

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Puertas adentro del oficialismo, el gesto fue leído como lo que era: una señal de que, más allá de las turbulencias, el vínculo entre Karina y Bullrich se mantiene intacto. Para los aliados que venían mirando con inquietud el nivel de tensión interna, fue exactamente el gesto que esperaban ver.

La foto de la última reunión de la mesa política

Milei sostuvo a Adorni desde las redes

Mientras la tormenta política sacudía los despachos de Casa Rosada, Javier Milei eligió el domingo para hacer pública su posición. Sin pronunciarse directamente sobre las explicaciones patrimoniales de su jefe de Gabinete, el Presidente reposteó en su cuenta de Instagram un mensaje de un militante libertario que auguraba que el mandatario saldría fortalecido por sostener a Adorni, como había ocurrido —según el texto— con otras operaciones en su contra. En X hizo lo propio con una columna del escritor libertario Leonardo Facco que enmarcaba el caso bajo el título “Adorni y la defensa del ahorro”. El mensaje presidencial era nítido: no hay marcha atrás.

El retuit del presidente Javier Milei en apoyo a Manuel Adorni

La estrategia de Milei espeja la del propio Adorni. Desde que se conoció el salto patrimonial de más de 500.000 dólares en su última declaración jurada —justificado en operaciones con bitcoins realizadas entre 2013 y 2018 y en ahorros que, según sus propias palabras, nunca habían sido declarados formalmente— el jefe de Gabinete intentó encuadrar su situación como un caso de evasión antes que de enriquecimiento ilícito. La frase “ahorramos en negro como todos los argentinos” resumió esa estrategia y, tal vez, le costó más de lo que calculó.

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En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine —que responde de manera vertical a Javier y Karina Milei— fue la voz libertaria que salió públicamente a defenderlo, tanto en las redes sociales como en la televisión. A través de su cuenta de X, calificó a Adorni de inocente y atribuyó las denuncias a una operación política de Marcela Pagano, diputada que desde hace más de un año se convirtió en una de las voces más críticas del oficialismo dentro del propio Congreso. La aparición de Lemoine no fue casual: es la espada mediática que Milei reserva para las batallas que considera propias. Su salida pública a defender a Adorni fue, en ese sentido, una extensión de la misma señal que el presidente había dado desde sus redes.

La mesa política y el diálogo áspero

El jueves, horas antes del cumpleaños de Bullrich, la mesa política se había reunido en Casa Rosada con una atmósfera que nadie describió como distendida. Adorni encabezó el encuentro junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem. Luis Caputo no estuvo. Lo que ocurrió en esa sala, según fuentes que hablaron con Infobae, tuvo un momento de tensión.

En ese ámbito, Adorni le reclamó a Bullrich que la exposición pública de las consideraciones sobre su situación podían perjudicar al Gobierno. La respuesta de la titular del bloque de senadores oficialistas no fue conciliadora: le marcó la diferencia entre las reglas que rigen el manejo del dinero privado y las obligaciones éticas que impone el ejercicio de un cargo público, y adelantó que en el Congreso la moción de censura podía prosperar. Karina Milei intervino para defender a su hombre de confianza. Santiago Caputo intentó bajar la tensión, aunque reconoció ante los presentes que las mediciones propias mostraban un daño enorme: un nivel de penetración negativa en la sociedad que, según los trabajos de campo que supervisa, no tenía antecedentes en la gestión.

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Karina Milei y Patricia Bullrich

El diagnóstico que circulaba en el entorno de Bullrich era más crudo todavía. Analistas especializados que siguieron la conversación en redes registraron que el 97% de las menciones sobre las explicaciones de Adorni eran negativas —un índice que, según le dijeron a Infobae, no tenía precedentes—. La paradoja central era que Adorni seguía convencido de que había actuado bien y de que lo que le ocurrió a él le ocurre a todos los argentinos. Pero hay una diferencia que el oficialismo no puede ignorar: Adorni es funcionario público. Y había dicho públicamente que no tenía nada que ocultar. Es una opinión que —dicen los que hablaron con ella este fin de semana— Bullrich comparte.

La propuesta rechazada y el fantasma de Kueider

Según pudo saber Infobae, en conversaciones reservadas se propuso que Adorni solicitara al menos una licencia hasta que el fiscal Gerardo Pollicita definiera los próximos pasos de la investigación por enriquecimiento ilícito y el panorama judicial se aclarara. La propuesta no tuvo recepción. Karina es, en este momento, el principal sostén político del jefe de Gabinete, y su posición no tiene fisuras visibles. “No es Karina la que lo sostiene, no se confundan. Es una decisión que tomó el Presidente que Karina ejecuta”, explicó a Infobae una de las personas que estuvieron sentadas en la mesa política.

Lo que sí tiene fisuras es el escenario parlamentario. En el Senado circula con insistencia la comparación con el caso Kueider: el senador entrerriano que iba a ser suspendido y terminó siendo expulsado en cuestión de horas, cuando el efecto cascada llevó a que nadie quisiera pagar el costo político de sostenerlo. La analogía inquieta a los propios: si la presión opositora se intensifica, sostener a Adorni en una votación podría volverse inviable para los aliados. La destitución requiere 37 votos en el Senado —mayoría absoluta— y el kirchnerismo ya presentó el pedido de interpelación como paso previo.

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La fecha del 2 de julio para la presentación de Adorni ante la Cámara alta fue el resultado de negociaciones que Bullrich encaró con los bloques dialoguistas para ordenar los tiempos y reducir la presión. Un senador aliado confirmó a Infobae que la fijación de la fecha descomprimió bastante la situación e hizo menos probable una acción inmediata. El propio Diego Santilli pasó el viernes y el fin de semana al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores aliados para explicar la situación y consolidar apoyos, según supo este medio. Las señales que llegaban desde ese flanco eran, por el momento, más tranquilizadoras: los senadores y diputados que responden a los gobernadores habían comprometido no sumarse a la ofensiva que impulsa, principalmente, el kirchnerismo.

El miércoles hay Labor Parlamentaria y el caso Adorni tendrá protagonismo. En el oficialismo predomina una cautela que no alcanza para disimular la incomodidad: la estrategia es sostener, llegar al 2 de julio y ver cómo evoluciona el escenario judicial. Por ahora, la fecha funciona como válvula. Pero en el Senado saben que las válvulas, cuando la presión es suficiente, también ceden.

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