ECONOMIA
La marca Peabody entró en concurso y blanqueó en la Justicia el quiebre brutal de su negocio

La crisis de la fabricante de electrodomésticos Peabody dio un paso decisivo en la Justicia. El Juzgado Comercial N°21 resolvió hoy la apertura del concurso preventivo de Goldmund S.A., la sociedad controlante de la marca, y dejó formalmente en marcha un proceso que la propia empresa había iniciado a comienzos de marzo para reestructurar su pasivo.
La resolución implica que el tribunal consideró acreditado el estado de cesación de pagos, habilitando así la negociación colectiva con acreedores bajo supervisión judicial. Al momento de la presentación, los registros del Banco Central mostraban deudas bancarias por casi $19.600 millones, aunque ese número no refleja la totalidad del pasivo concursal, que incluye compromisos comerciales, fiscales y financieros que ahora deberán verificarse dentro del expediente.
Lejos de tratarse de una jugada preventiva, la propia compañía dejó asentado en su presentación que el quiebre financiero ya se había producido. Según surge del expediente, el punto de inflexión se registró el 27 de febrero de este año, cuando no pudo afrontar un vencimiento por $290 millones, lo que derivó en la «ruptura de la cadena de pagos» y precipitó la convocatoria judicial.
Ese deterioro se profundizó en las semanas siguientes. De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, la firma acumula 168 cheques rechazados por casi $553 millones, un indicador que refleja con mayor claridad el quiebre económico de la firma.
Alquiler impago y riesgo sobre la planta
Un dato clave es que el deterioro financiero ya impacta sobre la estructura operativa. En el expediente, Goldmund informó que ocupa su planta de La Tablada, sobre la avenida Crovara, en carácter de locataria y que, al momento de presentarse en concurso, mantenía impagos los alquileres de enero, febrero y marzo.
La deuda acumulada por esos cánones supera los $628 millones y abrió un conflicto directo con la locadora. Según reconoce la propia empresa, la situación «ha puesto en crisis la continuidad del vínculo contractual», dejando en una zona de incertidumbre la permanencia en su principal base operativa.
El contrato de locación, además, tiene fecha de vencimiento: 30 de junio de 2026, lo que agrega presión sobre el corto plazo y refuerza el riesgo de que la compañía deba redefinir su base productiva en medio del proceso concursal.
SIRAs, devaluación y capital de trabajo: la secuencia del quiebre
En el expediente, la compañía reconstruye una secuencia precisa del deterioro que combina factores regulatorios, financieros y operativos. Ubica el inicio del problema en el segundo semestre de 2023, en el marco del esquema de importaciones vigente, cuando, según sostiene, debió operar en condiciones que afectaron directamente su rentabilidad.
En ese contexto, introduce uno de los ejes más sensibles de su presentación: la dinámica de las SIRA. Según detalla, para poder sostener el flujo de importaciones, la empresa debió vender productos por debajo de su costo, lo que comenzó a erosionar su capital de trabajo y a generar un descalce progresivo.
Ese proceso se combinó con la acumulación de créditos fiscales que luego se transformarían en un factor crítico. En concreto, Goldmund afirma que llegó a acumular alrededor de $1.500 millones en concepto de IVA e Impuesto PAIS, que quedaron «fuertemente licuados» tras la devaluación de diciembre de 2023, profundizando el deterioro financiero.
A esto se sumaron las restricciones para acceder a divisas y las dificultades para cancelar deudas con proveedores del exterior, lo que obligó a la compañía a recurrir a mecanismos más costosos y terminó impactando en su caja. El resultado de esa secuencia, según reconoce la propia empresa, fue el default de febrero de 2026 que marcó el quiebre definitivo.
«Precios irrisorios», subfacturación y un mercado distorsionado
Uno de los puntos más duros del escrito aparece en la descripción del contexto competitivo. Allí, la empresa sostiene que «la abrupta apertura de los mercados a la importación… alentó la introducción masiva de productos a precios irrisorios», lo que, según plantea, desarmó la ecuación económica de la industria local.
El expediente aporta incluso ejemplos concretos: «productos cuyo valor real ronda los 20 dólares son declarados por montos sustancialmente inferiores, del orden de 8, 9 o 10 dólares», en referencia a prácticas de subfacturación que permiten ingresar mercadería a valores artificialmente bajos.
El diagnóstico se completa con una advertencia sobre la informalidad. Según la empresa, «se ha multiplicado una cantidad de galpones que, sin tributar impuestos, comercializan esta clase de productos importados», lo que genera una asimetría competitiva frente a las compañías formales y presiona a la baja los precios.
Ese planteo coincide con declaraciones recientes del dueño de la compañía, Dante Choi, quien sostuvo que «la ilegalidad tomó todo el mercado argentino» y que hoy la competencia se da contra productos que ingresan «subfacturados, sin certificaciones y en muchos casos por canales informales», al punto de estimar que estas prácticas alcanzan «al 70 u 80% del mercado».
Del modelo industrial al giro importador
A su vez, los números del expediente muestran también cómo cambió la forma en que la empresa hace negocios.
En 2025, Goldmund todavía mantenía un esquema con peso industrial: vendió más de 700.000 unidades, pero menos de la mitad eran de fabricación propia. Es decir, incluso antes del concurso, la compañía ya combinaba producción local con productos importados para completar su oferta.
En 2026, ese equilibrio se rompe. Las ventas caen con fuerza, apenas 83.676 unidades en lo que va del año y, al mismo tiempo, cambia la composición: más de la mitad de los productos vendidos ya son importados.
La facturación refuerza esa tendencia. En 2025 había superado los $47.000 millones, mientras que, en 2026, con datos parciales, ronda los $4.700 millones, en un contexto de caída del consumo y reacomodamiento del negocio.
En términos prácticos, lo que muestran los datos es un corrimiento claro: Peabody dejó de ser principalmente una fábrica para pasar a operar cada vez más como importadora y comercializadora, un cambio que no responde a una estrategia de expansión sino a la pérdida de competitividad de la producción local.
Paraguay, costos y reconfiguración productiva
En paralelo, la compañía detalla el esquema que sostiene actualmente su operación. Parte de la producción fue trasladada a Paraguay, donde fabrica principalmente la línea de climatización bajo un régimen de maquila.
La decisión, según explica en el expediente, responde a una diferencia estructural de costos. Goldmund estima que producir en ese país resulta entre 30% y 35% más barato, debido a salarios más bajos (en torno a u$s500 mensuales contra u$s2.000 en Argentina), menor carga impositiva, ausencia de aranceles sobre insumos importados y un régimen fiscal más liviano.
«El diferencial no responde a un único factor, sino a la acumulación de ventajas fiscales, laborales y arancelarias», sostiene la empresa, que concluye que ese esquema «torna económicamente inviable» concentrar la producción en la Argentina.
Ese proceso de relocalización ya había sido explicitado por su dueño, quien directamente afirmó que «no piensa volver a producir en Argentina», en un contexto en el que, según su visión, el negocio industrial dejó de ser sostenible.
Con la apertura formal del concurso, comienza ahora la etapa de verificación de créditos y negociación con acreedores. Pero los datos del expediente dejan un mensaje más amplio: el caso Peabody no refleja solo una crisis financiera puntual, sino el quiebre de un modelo productivo que, al menos para esta compañía, dejó de cerrar.
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ECONOMIA
El salto que les falta a las pymes: claves para profesionalizar la gestión y crecer

En Argentina existen actualmente 485.909 empresas formales con al menos un trabajador registrado, según los últimos datos disponibles publicados por la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT). Sin embargo, los datos oficiales advierten que, si se tienen en cuenta sociedades, autónomos, cooperativas y monotributistas, el número asciende a casi 1,8 millones de unidades productivas.
Más allá de un número que admite varias interpretaciones, es que la proporción de pyme en relación al total del universo empresario argentino es enorme. Un informe de Banco Comafi afirma que el 99% de las compañías son pequeñas y medianas empresas, mientras que un estudio de Ucema ubica el número en 98% del total.
Con motivo del Día de las Pyme, que se celebra mundialmente el 27 de junio, Infobae dialogó con referentes de diferentes áreas estratégicas que se vinculan con el desarrollo económico y productivo de las pequeñas y medianas empresas sobre los problemas y oportunidades para el sector.
El diagnóstico de partida es compartido: las pyme argentinas operan en un entorno que exige atender simultáneamente el corto y el largo plazo, algo que en la práctica resulta difícil de sostener. Sebastian Lemos Briones, Head de Segmento y Productos Empresas en Supervielle, describió el momento como “una etapa exigente, pero también con oportunidades muy concretas”.
El principal desafío, según su lectura, sigue siendo administrar la coyuntura: sostener la demanda, cuidar los márgenes, ordenar el capital de trabajo y acceder a financiamiento oportuno en un contexto que “todavía requiere mucha prudencia”.

Irene Alfiz, Directora de Planificación Estratégica de LUC, advirtió que cualquier diagnóstico general sobre las pyme tiene un límite: la diversidad del universo pyme complejiza las conclusiones. Los desafíos difieren según el rubro, el tamaño, la región y la historia de cada empresa. Mientras algunas tienen por delante el reto de crecer para atender mercados en proceso de profesionalización, otras enfrentan la necesidad de reconvertirse para llegar a una próxima etapa.
Fernando Esperon, Gerente General de Asociart ART, aportó: “Las pyme deben hoy equilibrar múltiples variables al mismo tiempo, entre ellas la generación de ventas, la gestión eficiente de costos y el acceso a recursos para financiar el desarrollo”.
Dentro de ese panorama heterogéneo, hay segmentos donde las oportunidades son más visibles. Alfiz contó que en verticales como el agro, la minería y los combustibles, las empresas que integran esas cadenas de valor “tienen muchas oportunidades de crecimiento en la medida que la producción y las inversiones crecen”. El desafío no es la demanda, sino estar a la altura de las nuevas exigencias que ese crecimiento impone en términos de gestión y profesionalización.
El desafío no es la demanda, sino estar a la altura de las nuevas exigencias que ese crecimiento impone en términos de gestión y profesionalización (Alfiz)
Lemos Briones sumó una dimensión geográfica: la nueva coyuntura económica está generando demanda en plazas vinculadas al oil and gas y a la minería, con un “potencial de crecimiento enorme”. Para las pymes que aún no exportan, señaló que iniciar ese camino debería estar entre las prioridades. La apertura de nuevos mercados, tanto geográficos como sectoriales, aparece así como una de las vías más concretas de crecimiento disponibles hoy.
Más allá de los sectores dinámicos, los referentes coincidieron en que la profesionalización de la gestión es el factor que más diferencia a las empresas que crecen de las que se estancan. No es un problema nuevo, pero sí uno que el contexto actual vuelve más urgente.

Alfiz fue directa: “El crecimiento sin una buena planificación puede resultar costoso”. En materia económico-financiera, enumeró variables que hoy exigen atención rigurosa: el costo del financiamiento, la estructura impositiva y los costos de producción. “Todos los aspectos que hacen a la eficiencia requieren un planeamiento riguroso y a la vez flexible”, destacó.
Paula Chmielnicki, CEO de PCH, consultora especializada en la profesionalización de pyme, trazó una distinción que considera central para entender por qué tantas empresas no logran escalar. Hay una diferencia, planteó, entre tener un estilo de vida y tener una empresa. El primero es “un autoempleo con buena prensa”: una estructura armada alrededor de una persona que funciona mientras esa persona esté. La segunda es aquella que sigue funcionando cuando el fundador no está en la habitación.
La mayoría de las pyme argentinas no fracasan por un problema de negocio: tienen demanda, producto, mercado. Fracasan porque nunca cruzaron esa línea (Chmielnicki)
Su diagnóstico es contundente: “La mayoría de las pyme argentinas no fracasan por un problema de negocio: tienen demanda, producto, mercado. Fracasan porque nunca cruzaron esa línea”.
El obstáculo, agregó, no es macroeconómico: “Es un problema de gestión disfrazado de problema de plata. Y el de gestión, a diferencia del macroeconómico, no se arregla esperando al próximo gobierno”.
Uno de los cambios más nítidos en el entorno pyme de los últimos años es el lugar que ocupa la tecnología en la estrategia de crecimiento. Natalia Jiménez, Directora Regional de Deel para Latinoamérica, planteó que el desafío central de las pyme argentinas es, antes que operativo, de mentalidad: “El mercado laboral es global, y la competencia también”. Las empresas que siguen mirando solo su entorno local, advirtió, están resignando terreno sin saberlo.
La barrera para operar globalmente, explicó Jiménez, era hasta hace poco de orden estructural: contratar en otro país implicaba meses de trámites y una inversión que pocas pymes podían asumir. Hoy esa barrera prácticamente desapareció. “El límite es casi siempre una decisión, no un impedimento operativo”, resaltó. La decisión más importante que puede tomar una pyme, sintetizó, es “dejar de tratar la tecnología como un gasto y empezar a verla como infraestructura para crecer”.

Lemos Briones reforzó esa idea desde el ángulo financiero: digitalizar no es solo operar por canales online, sino simplificar cobros, pagos, administración y acceso al crédito. “Una pyme que reduce fricciones operativas gana tiempo, eficiencia y capacidad para enfocarse en su negocio”, afirmó.
La brecha entre las empresas que avanzaron en ese camino y las que no lo hicieron, advirtió Jiménez, “se está ampliando, y eso genera una presión real que antes no existía”.
Ligado a la tecnología aparece otro eje que los referentes identificaron como decisivo: el acceso al talento. Natalia Jiménez dijo que las empresas que escalan más rápido son las que resolvieron cómo gestionar ese recurso: saben qué capacidades necesitan, dónde conseguirlas y cómo incorporarlas sin que la complejidad operativa frene el negocio. Muchas están recurriendo al mercado internacional no solo por una cuestión de costos, sino porque hay perfiles -en tecnología, diseño y finanzas- que “simplemente no abundan en el mercado local”. Acceder a ese talento de forma ágil, dijo, “ya es una ventaja competitiva real”.
Hay perfiles -en tecnología, diseño y finanzas- que simplemente no abundan en el mercado local (Jiménez)
Ese cambio de mirada se refleja también en cómo las pymes perciben su propio horizonte. Según Jiménez, hace unos años el foco estaba en resolver la coyuntura. Hoy las conversaciones cambiaron: hay más empresas preguntando cómo escalar, cómo entrar a nuevos mercados, cómo sumar capacidades que antes creían fuera de su alcance. Lo que más preocupa ahora, sintetizó, es no quedarse atrás.
“Las pyme que están creciendo hoy tienen algo en común: no esperaron las condiciones perfectas para profesionalizar su operación”, dijo la especialista.
Fernando Esperon aportó una perspectiva menos habitual en el debate sobre pymes la protección del capital humano como variable de sustentabilidad. Lo que observa en el contacto diario con empresas es una ampliación de la mirada sobre el riesgo. Históricamente, la prioridad estaba en proteger los activos físicos del negocio. Hoy crece con fuerza la preocupación por las personas que hacen posible la operación.

Los datos de su cartera reflejan ese giro: en el último año, las coberturas vinculadas al capital humano crecieron muy por encima del promedio del mercado. Vida Colectivo aumentó cerca de un 300% interanual, Accidentes Personales – Salud – Sepelio creció un 116% y Riesgos del Trabajo se expandió cerca de un 60%. “Las empresas entienden cada vez más que la ausencia de un empleado clave puede afectar directamente la continuidad del negocio”, explicó Esperon.
El fenómeno responde a una combinación de factores: el costo laboral aumentó y reemplazar talento calificado se volvió más complejo y costoso. Además, en empresas de menos de diez empleados -que representan dos tercios del universo pyme argentino- la ausencia de una persona tiene un impacto operativo inmediato.
Las empresas entienden cada vez más que la ausencia de un empleado clave puede afectar directamente la continuidad del negocio (Esperon)
Lo que cambió, en la lectura de Esperon, no es la preocupación en sí, sino la valoración económica de ese riesgo: las pymes están incorporando la protección de su capital humano como un componente central de la continuidad del negocio.
El crédito es otro de los ejes donde los referentes ven tanto un desafío como una oportunidad en ciernes. Irene Alfiz planteó que, a medida que se normalice el acceso al financiamiento para las pyme, surgirán más oportunidades de fondear el crecimiento, y que la clave estará en estar preparado cuando lleguen. Lo ilustró con una analogía: tener los documentos en orden es como tener el pasaporte al día por si surge un viaje. “Puede ser tarde” para tramitarlo cuando la oportunidad ya apareció.
Lemos Briones aportó el contexto de fondo: lo que más preocupa hoy a las pymes es la productividad del capital. “Cada peso cuenta, cada dólar cuenta y cada decisión financiera puede impactar en la competitividad de la empresa”, afirmó. En ese marco, las empresas buscan soluciones que les permitan mantener liquidez y al mismo tiempo generar valor, y valoran cada vez más poder resolver más necesidades de forma integrada, con agilidad y sin perder tiempo en gestiones que no hacen al negocio central.
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ECONOMIA
El método con billeteras y bancos para ahorrar más de $100.000 mensuales en compras clave

En un contexto en el que cada peso cuenta, los reintegros se convirtieron en una de las herramientas más utilizadas por los consumidores para reducir gastos. Bancos, tarjetas de crédito y billeteras virtuales ofrecen devoluciones de dinero en rubros que forman parte de la vida cotidiana, desde supermercados y combustibles hasta gastronomía y farmacias.
A diferencia de los descuentos tradicionales, los reintegros implican que el cliente paga el monto total de la compra y recibe posteriormente una devolución parcial del dinero en su cuenta o resumen.
Supermercados: el ahorro puede superar los $20.000 por mes
Uno de los programas más utilizados es el de Cuenta DNI, la billetera digital de Banco Provincia. Durante junio, los usuarios tienen descuentos específicos según la cadena elegida:
- 15% de reintegro en Nini Mayorista los martes.
- 10% de descuento en Carrefour.
- 15% de reintegro en Toledo los miércoles.
- 20% de descuento en Changomás los jueves
A estos beneficios se suman promociones en comercios de cercanía y otros rubros que permiten acumular reintegros a lo largo del mes. Según estimaciones difundidas por la entidad, un usuario que aprovecha la totalidad de las promociones disponibles puede alcanzar ahorros superiores a los $170.000 mensuales.
Combustibles: uno de los rubros con mayores devoluciones
Las estaciones de servicio se transformaron en un terreno de fuerte competencia entre bancos y billeteras digitales. Durante junio, distintas promociones ofrecen descuentos de hasta 30% en cargas realizadas en YPF, Shell, Axion y Puma Energy, con topes que en algunos casos llegan a $25.000 por mes.
Entre las promociones vigentes figura un reintegro del 20% para clientes que cargan combustible en YPF utilizando MODO y determinados medios de pago de Banco Nación, con límites mensuales establecidos por la entidad.
El beneficio del 25% en gastronomía que reduce el gasto familiar en salidas
Los consumos en restaurantes, cafeterías y cadenas gastronómicas también forman parte de las estrategias de ahorro. Cuenta DNI, por ejemplo, mantiene durante los fines de semana un beneficio del 25% en locales gastronómicos adheridos, con un tope semanal de devolución.
Para una familia que realiza varias salidas al mes, estos reintegros pueden representar miles de pesos de ahorro sin modificar hábitos de consumo.
Farmacias y perfumerías: ahorros que pueden superar los $10.000 por mes
Los beneficios en medicamentos, productos de cuidado personal y perfumería también ganaron protagonismo. Por ejemplo, los clientes de Banco Galicia que pagan mediante MODO pueden acceder a un 25% de ahorro en Farmacity, con un tope de reintegro de $10.000 mensuales. Además, la entidad ofrece hasta tres cuotas sin interés en compras realizadas en la cadena.
Otra promoción destacada es la de Farmacity, Simplicity y Get The Look con MODO, que ofrece un 20% de reintegro y un tope de devolución de hasta $12.000 por mes para clientes de bancos adheridos como Nación, Galicia, Santander, BBVA, Macro e ICBC.
También existen beneficios para las compras online. En Farmaonline, los clientes de Galicia pueden acceder a un 15% de reintegro y hasta tres cuotas sin interés, con un tope mensual de $10.000.
Para quienes compran medicamentos de manera habitual o realizan gastos frecuentes en perfumería, combinar estos beneficios con promociones propias de las cadenas puede representar un ahorro de varios miles de pesos al mes.
Cómo viajar gratis en colectivo y subte en junio 2026
El sistema de transporte público incorpora nuevas promociones que buscan incentivar el pago digital en colectivos y subtes, con reintegros que reducen de manera significativa el costo de cada viaje. Las billeteras virtuales y tarjetas bancarias se convierten en protagonistas de estos beneficios, que se activan tanto con tecnología NFC como mediante códigos QR.
En el caso de Naranja X, los usuarios pueden acceder a un 50% de reintegro al abonar con tarjeta Visa de débito o crédito mediante pago sin contacto (NFC), con un tope mensual de devolución de hasta $5.000 por persona. La misma app también ofrece el beneficio del 50% de reintegro en subtes si el pago se realiza a través de QR utilizando saldo en cuenta.
Por su parte, Mercado Pago amplía la promoción con una devolución del 100% en viajes abonados con QR tanto en colectivos como en subtes, con un tope de hasta $5.000 por usuario. En todos los casos, las promociones tienen vigencia hasta el 30 de junio de 2026.
El reintegro se acredita de forma automática dentro de las 72 horas hábiles posteriores a la realización del viaje, lo que permite recuperar parte o la totalidad del gasto de transporte de manera casi inmediata y sin trámites adicionales.
El secreto para maximizar los reintegros
Los especialistas recomiendan:
- Revisar cada mes los beneficios vigentes porque los acuerdos cambian constantemente
- Concentrar las compras en los días promocionales
- Utilizar el medio de pago correcto
- Prestar atención a los topes de devolución
Etas acciones suelen marcar la diferencia entre recibir unos pocos miles de pesos o acumular reintegros mucho más significativos. En un contexto de bolsillo ajustado, aprovechar estas herramientas puede convertirse en una fuente de ahorro permanente.
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ECONOMIA
Según un premio Nobel de Economía, el Mundial de Fútbol 2026 es una lección contra los extremismos

El reciente Mundial de fútbol brinda, para el Nobel de Economía Daron Acemoglu, una valiosa enseñanza sobre integración social y los límites de los discursos extremistas.
El caso de Deniz Undav, delantero alemán de origen turco-sirio y padres yazidíes kurdos, es el punto de partida de su análisis: tras anotar dos goles decisivos para Alemania frente a Costa de Marfil, Undav fue celebrado como héroe nacional. Para la mayoría de los aficionados, su origen o aspecto físico fueron irrelevantes frente a la alegría y el orgullo que aportó al equipo.
En la nota, publicada por Project Syndicate, un reconocido portal de política y economia internacional, Acemoglu, él mismo de ascendencia turca y profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las Universidades más prestigiosas de Estados Unidos, sostiene que este tipo de ejemplos deportivos refutan tanto las posiciones de la extrema derecha —que rechaza la inmigración y asocia la identidad nacional a criterios étnicos— como las de la extrema izquierda, que considera el patriotismo un concepto retrógrado o problemático.
El éxito y la popularidad de jugadores con ascendencia diversa en selecciones nacionales demuestra, sostiene el autor, que la integración y el orgullo nacional no solo pueden coexistir, sino que suelen hacerlo de manera natural y espontánea.
REUTERS/Siphiwe Sibeko
El Mundial, recuerda Acemoglu, ofrece en cada edición equipos multiétnicos que despiertan un fuerte sentido de pertenencia y patriotismo entre miles de millones de hinchas en todo el mundo. La mayoría de los planteles incluyen futbolistas cuyos padres o abuelos llegaron hace pocas décadas, y su desempeño inspira orgullo colectivo, independientemente de su origen. Este fenómeno desafía la narrativa de los extremos políticos, que ven la diversidad y el patriotismo como impulsos incompatibles.
El economista, coautor del aclamado libro “Por qué fracasan los países”, en el que distingue entre instituciones “inclusivas” y “extractivas” y abunda en referencias a la Argentina y el peronismo, advierte que, en muchos países industrializados, la preocupación por la inmigración ha impregnado la política convencional. Conceptos como la Teoría del “Gran Reemplazo” y llamados a la “re-migración”, antes limitados a foros marginales, hoy se discuten abiertamente en espacios respetables.
Encuestas recientes -advierte al respecto- muestran que entre el 45% y el 53% de las poblaciones de varios países europeos apoyan la idea de frenar la inmigración y promover la salida de inmigrantes recientes. Si bien estas cifras pueden estar infladas por el modo en que se formulan las preguntas -dice- reflejan un cambio radical respecto de la apertura mostrada una década atrás.
Por el otro lado del espectro político, Acemoglu señala que buena parte de la izquierda ha adoptado un enfoque binario de opresores versus oprimidos, donde los países occidentales son vistos sistemáticamente como villanos y el patriotismo es objeto de recelo o desprecio. Al respecto, datos de Gallup muestran que el sentimiento de “orgullo extremo” por la nacionalidad estadounidense entre quienes se identifican con el partido Demócrata cayó de más del 60% a principios de los años 2000 al 22% en 2019, y aunque se recuperó algo desde entonces, la tendencia es clara. Para muchos sectores progresistas -subraya Acemoglu- expresar orgullo nacional se ha vuelto incómodo o incluso inaceptable.

FOTO DE ARCHIVO: Manifestación ante el mural de Marcus Rashford después de que fuera pintado tras la final de la Eurocopa 2020 entre Italia e Inglaterra – Withington, Manchester, Gran Bretaña – 13 de julio de 2021. REUTERS/Peter Powell
Esta evolución es preocupante, sostiene, porque sin una identidad compartida es difícil construir consensos políticos en torno a políticas públicas que beneficien a los sectores más vulnerables, incluidos los trabajadores sin educación universitaria, históricamente afectados por la movilidad social descendente.
El autor aclara que el deporte profesional no es un reflejo exacto de la sociedad: los equipos nacionales son grupos pequeños, muy seleccionados y altamente gestionados, con condiciones distintas a las de la vida cotidiana. E incluso en este ámbito la integración no está exenta de conflictos. Al respecto, recuerda los insultos racistas sufridos por jugadores negros de Inglaterra tras la final de la Eurocopa 2020, los debates en Francia sobre la “verdadera” identidad de los “bleus” y el historial de discriminación en el deporte de EEUU. Estos episodios -dice- muestran que los prejuicios persisten y que las minorías radicalizadas pueden hacer oír su voz con fuerza, amplificada por los algoritmos.
A pesar de estas dificultades, concluye, el Mundial demuestra que la integración y el orgullo nacional pueden convivir y reforzarse mutuamente. La mayoría de los aficionados celebra a sus selecciones multiétnicas sin cuestionar el derecho de cada jugador a portar la bandera nacional. Para Acemoglu, los extremistas de ambos lados podrían aprender, si observaran los estadios, que cuando integración y patriotismo se combinan, suelen generar una fuerza social positiva y ampliamente aceptada.
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