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ECONOMIA

La marca Peabody entró en concurso y blanqueó en la Justicia el quiebre brutal de su negocio

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La crisis de la fabricante de electrodomésticos Peabody dio un paso decisivo en la Justicia. El Juzgado Comercial N°21 resolvió hoy la apertura del concurso preventivo de Goldmund S.A., la sociedad controlante de la marca, y dejó formalmente en marcha un proceso que la propia empresa había iniciado a comienzos de marzo para reestructurar su pasivo.

La resolución implica que el tribunal consideró acreditado el estado de cesación de pagos, habilitando así la negociación colectiva con acreedores bajo supervisión judicial. Al momento de la presentación, los registros del Banco Central mostraban deudas bancarias por casi $19.600 millones, aunque ese número no refleja la totalidad del pasivo concursal, que incluye compromisos comerciales, fiscales y financieros que ahora deberán verificarse dentro del expediente.

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Lejos de tratarse de una jugada preventiva, la propia compañía dejó asentado en su presentación que el quiebre financiero ya se había producido. Según surge del expediente, el punto de inflexión se registró el 27 de febrero de este año, cuando no pudo afrontar un vencimiento por $290 millones, lo que derivó en la «ruptura de la cadena de pagos» y precipitó la convocatoria judicial.

Ese deterioro se profundizó en las semanas siguientes. De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, la firma acumula 168 cheques rechazados por casi $553 millones, un indicador que refleja con mayor claridad el quiebre económico de la firma.

Alquiler impago y riesgo sobre la planta

Un dato clave es que el deterioro financiero ya impacta sobre la estructura operativa. En el expediente, Goldmund informó que ocupa su planta de La Tablada, sobre la avenida Crovara, en carácter de locataria y que, al momento de presentarse en concurso, mantenía impagos los alquileres de enero, febrero y marzo.

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La deuda acumulada por esos cánones supera los $628 millones y abrió un conflicto directo con la locadora. Según reconoce la propia empresa, la situación «ha puesto en crisis la continuidad del vínculo contractual», dejando en una zona de incertidumbre la permanencia en su principal base operativa.

El contrato de locación, además, tiene fecha de vencimiento: 30 de junio de 2026, lo que agrega presión sobre el corto plazo y refuerza el riesgo de que la compañía deba redefinir su base productiva en medio del proceso concursal.

SIRAs, devaluación y capital de trabajo: la secuencia del quiebre

En el expediente, la compañía reconstruye una secuencia precisa del deterioro que combina factores regulatorios, financieros y operativos. Ubica el inicio del problema en el segundo semestre de 2023, en el marco del esquema de importaciones vigente, cuando, según sostiene, debió operar en condiciones que afectaron directamente su rentabilidad.

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En ese contexto, introduce uno de los ejes más sensibles de su presentación: la dinámica de las SIRA. Según detalla, para poder sostener el flujo de importaciones, la empresa debió vender productos por debajo de su costo, lo que comenzó a erosionar su capital de trabajo y a generar un descalce progresivo.

Ese proceso se combinó con la acumulación de créditos fiscales que luego se transformarían en un factor crítico. En concreto, Goldmund afirma que llegó a acumular alrededor de $1.500 millones en concepto de IVA e Impuesto PAIS, que quedaron «fuertemente licuados» tras la devaluación de diciembre de 2023, profundizando el deterioro financiero.

A esto se sumaron las restricciones para acceder a divisas y las dificultades para cancelar deudas con proveedores del exterior, lo que obligó a la compañía a recurrir a mecanismos más costosos y terminó impactando en su caja. El resultado de esa secuencia, según reconoce la propia empresa, fue el default de febrero de 2026 que marcó el quiebre definitivo.

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«Precios irrisorios», subfacturación y un mercado distorsionado

Uno de los puntos más duros del escrito aparece en la descripción del contexto competitivo. Allí, la empresa sostiene que «la abrupta apertura de los mercados a la importación… alentó la introducción masiva de productos a precios irrisorios», lo que, según plantea, desarmó la ecuación económica de la industria local.

El expediente aporta incluso ejemplos concretos: «productos cuyo valor real ronda los 20 dólares son declarados por montos sustancialmente inferiores, del orden de 8, 9 o 10 dólares», en referencia a prácticas de subfacturación que permiten ingresar mercadería a valores artificialmente bajos.

El diagnóstico se completa con una advertencia sobre la informalidad. Según la empresa, «se ha multiplicado una cantidad de galpones que, sin tributar impuestos, comercializan esta clase de productos importados», lo que genera una asimetría competitiva frente a las compañías formales y presiona a la baja los precios.

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Ese planteo coincide con declaraciones recientes del dueño de la compañía, Dante Choi, quien sostuvo que «la ilegalidad tomó todo el mercado argentino» y que hoy la competencia se da contra productos que ingresan «subfacturados, sin certificaciones y en muchos casos por canales informales», al punto de estimar que estas prácticas alcanzan «al 70 u 80% del mercado».

Del modelo industrial al giro importador

A su vez, los números del expediente muestran también cómo cambió la forma en que la empresa hace negocios.

En 2025, Goldmund todavía mantenía un esquema con peso industrial: vendió más de 700.000 unidades, pero menos de la mitad eran de fabricación propia. Es decir, incluso antes del concurso, la compañía ya combinaba producción local con productos importados para completar su oferta.

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En 2026, ese equilibrio se rompe. Las ventas caen con fuerza, apenas 83.676 unidades en lo que va del año y, al mismo tiempo, cambia la composición: más de la mitad de los productos vendidos ya son importados.

La facturación refuerza esa tendencia. En 2025 había superado los $47.000 millones, mientras que, en 2026, con datos parciales, ronda los $4.700 millones, en un contexto de caída del consumo y reacomodamiento del negocio.

En términos prácticos, lo que muestran los datos es un corrimiento claro: Peabody dejó de ser principalmente una fábrica para pasar a operar cada vez más como importadora y comercializadora, un cambio que no responde a una estrategia de expansión sino a la pérdida de competitividad de la producción local.

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Paraguay, costos y reconfiguración productiva

En paralelo, la compañía detalla el esquema que sostiene actualmente su operación. Parte de la producción fue trasladada a Paraguay, donde fabrica principalmente la línea de climatización bajo un régimen de maquila.

La decisión, según explica en el expediente, responde a una diferencia estructural de costos. Goldmund estima que producir en ese país resulta entre 30% y 35% más barato, debido a salarios más bajos (en torno a u$s500 mensuales contra u$s2.000 en Argentina), menor carga impositiva, ausencia de aranceles sobre insumos importados y un régimen fiscal más liviano.

«El diferencial no responde a un único factor, sino a la acumulación de ventajas fiscales, laborales y arancelarias», sostiene la empresa, que concluye que ese esquema «torna económicamente inviable» concentrar la producción en la Argentina.

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Ese proceso de relocalización ya había sido explicitado por su dueño, quien directamente afirmó que «no piensa volver a producir en Argentina», en un contexto en el que, según su visión, el negocio industrial dejó de ser sostenible.

Con la apertura formal del concurso, comienza ahora la etapa de verificación de créditos y negociación con acreedores. Pero los datos del expediente dejan un mensaje más amplio: el caso Peabody no refleja solo una crisis financiera puntual, sino el quiebre de un modelo productivo que, al menos para esta compañía, dejó de cerrar.

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ECONOMIA

La canasta de servicios públicos aumentó por encima de la inflación en julio: cuánto representa para una famiila del AMBA

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La luz fue el servicio que más subió en julio (Imagen Ilustrativa Infobae)

La canasta de servicios para un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó en julio los $295.826, monto necesario para cubrir las necesidades de electricidad, gas, transporte y agua potable. El valor representa un incremento del 4,6% respecto del mes anterior y un 53% en comparación con el mismo mes de 2025.

De acuerdo a un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, el transporte fue el rubro de mayor peso, con un gasto mensual de $121.023. Le siguieron la energía eléctrica, con $68.210; el gas natural, con $64.862; y el agua potable, con $41.724.

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Paro de colectivos en el AMBA - Estación Constitución - 11/04/2024
El transporte fue el rubro de mayor peso, con un gasto mensual de $121.023 por hogar (Luciano González)

La suba del gasto de los hogares respecto de junio se explica por:

  • Gas: en julio el cargo fijo subió 2,8% y el variable 3%. A esto se sumó el efecto de la estacionalidad en el consumo, que se encontró en el pico del invierno durante ese mes. La combinación de ambos factores arrojó un aumento de la factura del 5,2%.
  • Energía eléctrica: al igual que en el gas, se incrementaron las cantidades consumidas por el pico de consumo invernal. Esto se combinó con aumentos tarifarios del 3% en el cargo fijo y 5,7% en el variable para usuarios sin subsidio. El resultado fue un incremento del gasto del 12,5% respecto de junio.
  • Colectivos: las líneas de la Ciudad aumentaron 4,1% (IPC de mayo 2,1% más 2% por regla indexatoria). Las líneas interjurisdiccionales, que habían subido 7,7% en abril y 7,1% en junio, tuvieron un aumento del 3,2% en julio. El gasto total de las familias en transporte subió 3,7% respecto del mes anterior.
  • Agua: confluyeron dos factores. Por un lado, un día más de consumo (julio tuvo 31 días) y por otro una baja en el componente variable del 7,7%. Con esto, el gasto en este servicio se redujo 4,6% respecto de junio.

“En síntesis, el aumento del 4,6% mensual en la canasta de servicios responde a la combinación de incrementos tarifarios en los servicios y la mayor demanda energética estacional de cara al invierno. El componente más relevante en julio fue la energía eléctrica”, resumió el IIEP.

Asimismo, el informe detalló que en relación a julio de 2025, el costo total de la canasta aumentó 53%, superando en 19 puntos porcentuales la variación estimada del índice general de precios, que fue de 34%.

Gráfico de barras que compara costos de agua, energía eléctrica, gas natural, transporte y canasta de servicios en AMBA para julio de 2025 y 2026
Evolución de la canasta de servicios públicos

Al analizar cada servicio, el mayor incremento interanual corresponde al transporte, con una suba de 73% frente a julio de 2025, por encima de la inflación estimada. Los gastos en agua, energía eléctrica y gas natural crecieron 35%, 48% y 39%, respectivamente, en el mismo lapso.

El gasto en transporte explicó 27 de los 53 puntos porcentuales del alza interanual de la canasta, mientras que agua, gas y energía eléctrica aportaron 6, 9 y 11 puntos, respectivamente.

De este modo, entre diciembre de 2023 y julio, la canasta de servicios públicos del AMBA registró un incremento de 966%, mientras que el nivel general de precios subió 241% en el mismo período. El salto más importante se observó en la factura de gas, con un avance del 2.185%.

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Tabla de aumento de servicios públicos: agua, energía eléctrica, gas natural, transporte, canasta e IPC, con variaciones porcentuales a julio de 2026
Aumento de la canasta de servicios públicos en AMBA a julio de 2026

Por otra parte, el IIEP destacó que la canasta de servicios públicos del AMBA representó el 15% del salario promedio registrado estimado ($1.924.456). En consecuencia, un salario promedio alcanzó para adquirir 6,5 canastas de servicios públicos, frente a las 7,8 que podía cubrir en julio de 2025.

Además, el transporte concentró el 41% del costo total de la canasta, consolidándose como el rubro de mayor incidencia sobre los ingresos del hogar.

En otro orden, en los hogares del AMBA, las tarifas de los servicios públicos cubren, en promedio, el 54% de sus costos, mientras que el Estado financia el 44% restante mediante subsidios.

En julio se incorporó una bonificación adicional del 25% sobre el precio mayorista del gas y del 16,6% sobre el precio mayorista de la energía eléctrica.

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Estos descuentos se aplican únicamente al componente correspondiente al precio mayorista y son complementarios a los ya otorgados por el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).

Como resultado, las bonificaciones totales alcanzan el 75% para el gas y el 66,6% para la energía eléctrica en los usuarios que reciben subsidios sobre el bloque base.

La cobertura tarifaria de los costos de la canasta de servicios mostró una trayectoria creciente entre julio de 2025 y febrero de 2026, con un incremento significativo asociado a la implementación del nuevo esquema de subsidios. No obstante, desde entonces se observa una tendencia decreciente.

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Esto se dio pese a que los principales subsidios económicos a los sectores Energía y Transporte presentaron un aumento nominal del 44% anual acumulado a julio y por lo tanto su variación real tuvo un incremento del 10%.

“Mientras los subsidios a la Energía, que representaron el 76% de los subsidios acumulados, aumentaron 69% anual nominal (+ 30% real), los subsidios al transporte cayeron 27% en términos reales, aunque al 17 de julio de 2026 los rubros de transporte no mostraron devengamientos el mes”, remarcó el IIEP.

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ECONOMIA

Inversores subidos al carry trade respiran por caída del dólar pero la City lanza una advertencia

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Más allá del leve repunte del viernes pasado, la baja que mostraron el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) durante las últimas ruedas volvió a traer algo de aire a aquellos inversores que conservaron sus bonos en pesos después de la tensión de junio. En ese mes, la divisa superó los $1.500, se consumió una parte importante de los intereses acumulados y llegó a provocar pérdidas de hasta el 4,5% al medir los resultados en dólares.

Con el MEP en los niveles actuales, las LECAPs, los bonos CER (que siguen a la inflación) y los títulos atados a la tasa TAMAR recuperaron una porción del terreno perdido. Sin embargo, el escenario todavía está lejos de ser una invitación para vender dólares y volver a apostar todos los pesos al carry trade, ya que la situación cambia según el momento en el que se encuentre cada ahorrista.

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Quien ya compró una LECAP mejora su resultado cada vez que baja el dólar, porque continúa acumulando intereses y necesita menos pesos para recomprar la misma cantidad de divisas. En cambio, quien conserva la divisa norteamericana y analiza venderla ahora parte desde otro lugar, con bonos que pagan tasas de entre el 23% y el 26% anual y una divisa que acaba de demostrar que puede avanzar varios puntos en pocas ruedas.

Por esto, el Comité de Inversiones de Criteria —una de las mesas de operaciones más grandes de la City— considera que los últimos movimientos del dólar comenzaron a debilitar el carry trade y recomienda ser mucho más selectivo al decidir dónde colocar los pesos.

Cómo funciona el carry trade con la que ganan inversores

El carry trade consiste en vender dólares, invertir esos pesos en un bono que paga intereses y recomprar la divisa al finalizar la operación. El resultado depende de una carrera entre la tasa que ofrece el título y el movimiento del dólar durante ese período; por lo tanto, la estrategia genera una ganancia cuando los intereses superan a la suba cambiaria, pero comienza a perder cuando la divisa avanza más rápido.

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El retroceso reciente del MEP beneficia directamente a quienes mantuvieron sus bonos después del salto de junio. Cuando un título gana un 0,1% durante una jornada y el dólar baja un 0,4%, el resultado medido en dólares mejora alrededor de un 0,5%, debido a que al interés generado por la inversión se suma la ventaja de poder recomprar la divisa a un precio menor.

Ese alivio debe compararse con lo ocurrido durante las semanas anteriores. De acuerdo con el informe de Criteria, el dólar MEP había subido un 3,8% en un mes, mientras que los bonos a tasa fija de corto plazo habían rendido un 2% en pesos, los de plazo medio habían ganado un 3,5% y los más largos habían avanzado un 3%.

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La diferencia dejó pérdidas en dólares del 1,7% para los bonos cortos, 0,3% para los de plazo medio y 0,8% para los largos, ya que los intereses no alcanzaron a compensar el aumento del dólar. Los bonos CER tampoco consiguieron superar a la divisa, con bajas en dólares del 2,1% para los vencimientos cortos, 2,6% para los medios y 0,7% para los largos.

Pese a esto, quienes comenzaron la estrategia a fines de 2025 o durante los primeros meses de este año conservan resultados más positivos, debido a que los bonos a tasa fija de corto plazo acumularon hasta principios de julio una suba de el 17,7% en pesos y del 14,4% en dólares, mientras que los de plazo medio rindieron un 19,2% y un 15,9%, respectivamente. Para estos inversores, la baja reciente puede servir para asegurar una parte de la ganancia, pasar a títulos que vencen antes o cubrirse frente a un nuevo repunte cambiario.

Rendimiento de las LECAPs: aún conviene desarmar posiciones en dólares

La mejora que obtiene quien ya estaba invertido no convierte a los bonos en pesos en una oportunidad conveniente para quien todavía conserva sus dólares. Una LECAP corta ofrece un rendimiento cercano al 2% mensual, mientras que la divisa puede subir ese mismo porcentaje en dos o tres ruedas cuando aumenta la demanda, por lo que el margen para soportar un nuevo salto resulta mucho más acotado que durante los primeros meses del año.

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Según el relevamiento de Criteria, las tasas anuales de las LECAPs eran las siguientes:

  • La S31L6, que vence el 31 de julio, ofrecía una tasa anual del 23,7%
  • La S14G6, con vencimiento el 14 de agosto, rendía un 24,8%
  • La S31G6 alcanzaba el 24,7%
  • En septiembre, la S15S6 ofrecía un 25%
  • La S30S6 llegaba al 25,3%

En la práctica, esos rendimientos representan ganancias mensuales aproximadas de entre el 1,8% y el 2,1%, según el precio de compra y los días que falten para el vencimiento. Con estas tasas, una suba del dólar del 2% durante un mes puede borrar prácticamente todo el interés generado, mientras que un aumento del 4% dejaría una pérdida cercana al 2% al momento de volver a comprar la divisa.

Criteria sostuvo que «los recientes movimientos del tipo de cambio muestran que, aunque de manera acotada, el riesgo de reversión comienza a erosionar el atractivo de las estrategias tradicionales de carry«. Frente a este escenario, la firma continúa favoreciendo «los tramos más cortos de las curvas» para quienes necesitan mantener sus ahorros en pesos, ya que los vencimientos cercanos permiten cobrar rápidamente y volver a decidir qué hacer.

Estrategias de inversión en pesos y el factor clave del BCRA

Si analizamos la situación desde el lugar de un ahorrista que ya venía haciendo carry, la baja del dólar puede aprovecharse para ordenar la cartera y no para aumentar sin límites la apuesta. Podemos conservar una parte de las LECAPs que están cerca de vencer, asegurar las ganancias de aquellas posiciones que acumularon un buen resultado desde comienzos de año y cubrir otro porcentaje frente a un eventual repunte del dólar, porque una tasa mensual cercana al 2% deja poco margen para soportar una suba cambiaria.

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Para quien todavía conserva sus dólares, venderlos por completo para buscar ese rendimiento mensual implica asumir un riesgo importante frente a una ganancia limitada. Una entrada gradual, con una parte pequeña del capital, vencimientos cercanos y alguna cobertura parece más razonable que colocar todo el ahorro en pesos bajo la idea de que el dólar continuará bajando durante los próximos meses.

El cambio de escenario no significa que todos los bonos en pesos hayan dejado de servir, aunque ya no alcanza con elegir cualquier LECAP y esperar hasta su vencimiento. Ahora resulta necesario prestar más atención al plazo, al precio del dólar al momento de ingresar y al nivel que podría alcanzar el tipo de cambio antes de cobrar el bono.

Para quienes necesitan conservar pesos, Criteria destacó una operación que combina la compra del bono dólar linked D31L6 con contratos de dólar futuro. El título vence el 31 de julio, ajusta su capital según el movimiento del dólar oficial y ofrecía una tasa anual del 16% con precios al 10 de julio, un rendimiento considerablemente mayor al de otros bonos cambiarios con vencimientos similares.

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La comparación con otros bonos dólar linked muestra la diferencia:

  • El D31G6, que vence a fines de agosto, mostraba una tasa del 6,7%
  • El D30S6, con vencimiento el 30 de septiembre, ofrecía un 5,4%

La diferencia explica por qué Criteria encuentra una oportunidad puntual en el D31L6 y no extiende la recomendación a todos los bonos dólar linked. La propuesta consiste en comprar el D31L6 y utilizar dólar futuro para cubrir el riesgo cambiario, algo que requiere más conocimientos que adquirir una LECAP y esperar su vencimiento.

Para perfiles más agresivos y con capacidad para esperar hasta seis meses, Criteria también mantiene una preferencia por los bonos TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0. Estos títulos pagan el máximo entre la inflación (CER) y la tasa TAMAR, por lo que pueden beneficiarse cuando los precios continúan desacelerándose y también ofrecen protección cuando la inflación tarda más de lo esperado en bajar o las tasas vuelven a subir.

El escenario mejoró por la desaceleración de la inflación, la baja del riesgo país hacia la zona de los 400 puntos y el acceso del Tesoro a nuevas fuentes de financiamiento. Antes del pago de aproximadamente u$s4.500 M de Bonares y Globales, el Gobierno consiguió un préstamo por u$s2.000 M garantizado por el Banco Mundial y otro por u$s1.200 M con garantía parcial del BID.

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Estos fondos redujeron las dudas sobre los próximos vencimientos y reforzaron temporalmente las reservas; aun así, Criteria considera que la acumulación genuina de dólares continúa siendo uno de los principales desafíos del programa económico. El esquema financiero previsto para 2026 y 2027 requiere utilizar una cantidad importante de reservas y podría necesitar nuevas emisiones de deuda en los mercados internacionales.

La capacidad del Banco Central (BCRA) para comprar dólares sin provocar una suba sostenida será uno de los factores que definan cuánto tiempo puede continuar funcionando el carry, ya que si la autoridad monetaria necesita adquirir muchas divisas, el dólar podría encontrar un piso más alto y reducir el rendimiento de los bonos en pesos.

Por todo esto, el retroceso del dólar MEP les concede una revancha parcial a quienes atravesaron junio con bonos en pesos, especialmente a aquellos que comenzaron la estrategia a principios de año y todavía conservan ganancias. Para quienes recién evalúan ingresar, las tasas cercanas al 2% mensual ofrecen una protección acotada frente a un tipo de cambio que puede moverse por encima de ese porcentaje en pocos días, por lo que el carry todavía puede ocupar un lugar dentro de una cartera, aunque difícilmente justifique vender todos los dólares para apostar por la estabilidad cambiaria.

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ECONOMIA

Plazo fijo: cuánto pagan los principales bancos por depósitos de $1 millón a 30 días

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Las diferencias entre entidades pueden representar más de $5.000 de rendimiento adicional en un plazo de 30 días (Reuters)

El seguimiento de las tasas de interés que ofrecen los bancos para depósitos a plazo fijo en pesos argentinos permite detectar diferencias notables entre las distintas entidades. El resultado de invertir $1.000.000 a 30 días en un plazo fijo varía según el banco elegido, lo que impacta en el rendimiento final obtenido por los ahorristas. La información recolectada incluye los valores más altos de tasa nominal anual (TNA) que cada entidad ofrece en la actualidad, así como el cálculo del monto a recibir al término del plazo.

En el sector de bancos tradicionales, el Banco de la Nación Argentina ofrece una TNA de 19%. Para una inversión de $1.000.000, el rendimiento al cabo de los 30 días asciende a $1.015.616. El Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. otorga una tasa de 17,5%, lo que representa un resultado de $1.014.384 después de un mes. El Banco BBVA Argentina S.A. posiciona su tasa en 18,25%, lo que implica un rendimiento de $1.015.000. En tanto, el Banco Santander Argentina S.A. fija su tasa en 16%, con un rendimiento de $1.013.151 para el plazo y monto analizados.

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El Banco de la Provincia de Buenos Aires se distingue en el grupo de bancos de gran volumen por ofrecer una de las tasas más altas, con 21%. Esto se traduce en un resultado de $1.017.260. Por su parte, el Banco Macro S.A. ofrece una TNA de 18,75%, equivalente a $1.015.425. El Industrial and Commercial Bank of China (Argentina) S.A.U. presenta una tasa de 17,2%, con un rendimiento de $1.014.164. El Banco de la Ciudad de Buenos Aires establece la tasa en 17%, por lo que el resultado final es de $1.014.027. El Banco Patagonia S.A. también fija su TNA en 16%, igualando el rendimiento de $1.013.151.

table visualization

Dentro de las cooperativas, el Banco Credicoop Cooperativo Limitado ofrece una tasa de 17,5% y un rendimiento de $1.014.384. En la comparación con bancos que informan tasas para no clientes a través de canales digitales, surgen valores sensiblemente mayores. El Banco Bica S.A. presenta una TNA de 22% y permite alcanzar $1.018.082 tras 30 días. El Banco CMF S.A. iguala esta tasa, con idéntico resultado.

Entre los bancos con tasas superiores al 20%, se encuentran el Banco de la Provincia de Córdoba S.A., que ofrece una TNA de 20,75% y un rendimiento de $1.017.055, y el Banco del Sol S.A., que marca una tasa de 21% y un monto final igual al de la Provincia de Buenos Aires: $1.017.260. El Banco Dino S.A. informa una tasa de 20%, lo que genera $1.016.438. El Banco Hipotecario S.A. se destaca por ofrecer una tasa de 20,5%, con un rendimiento de $1.016.850. El Banco Meridian S.A. alcanza una de las tasas más altas del listado, con 22,25%, y un resultado de $1.018.293.

El Banco Mariva S.A. y el Bibank S.A. también figuran entre las opciones con 21% de TNA, alcanzando ambos un monto de $1.017.260 al finalizar los 30 días. El Banco Voii S.A. iguala la propuesta de 22%, logrando $1.018.082. El Banco de Comercio S.A., el Banco Julio Sociedad Anónima, el Banco Masventas S.A., el Banco del Chubut S.A. y el Banco Provincia de Tierra del Fuego coinciden en una tasa máxima de 19%, con una ganancia de $1.015.616 cada uno.

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En cuanto a las compañías financieras, Crédito Regional Compañía Financiera S.A.U. y Reba Compañía Financiera S.A. se posicionan en el tope del listado con tasas de 23%. El rendimiento estimado para una inversión de $1.000.000 a 30 días en ambas entidades asciende a $1.018.904.

El Banco de Formosa S.A. ofrece una tasa de 18,5%, que se traduce en un rendimiento de $1.015.287. El Banco Comafi Sociedad Anónima y el Banco de la Ciudad de Buenos Aires comparten una TNA de 17%, lo que significa un resultado de $1.014.027 al cabo del plazo fijo.

La diversidad de tasas genera escenarios donde la diferencia en el resultado final puede superar los $5.000 para un mismo monto invertido, dependiendo de la entidad elegida. Las opciones digitales y las compañías financieras concentran los valores más altos, mientras que en los bancos tradicionales prevalecen tasas más conservadoras. El Banco Macro S.A., el Banco BBVA Argentina S.A., el Banco de Formosa S.A. y el Banco Credicoop Cooperativo Limitado se ubican en un rango intermedio, con rendimientos superiores a $1.015.000 pero sin alcanzar el nivel de los bancos digitales o las financieras.

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El análisis de las tasas muestra que, en la actualidad, la rentabilidad en pesos a través de plazos fijos depende en gran medida de la entidad bancaria o financiera seleccionada. La diferencia entre la propuesta más baja y la más alta puede resultar relevante para quienes buscan maximizar el rendimiento de su capital en un contexto de tasas en descenso. Los bancos digitales y las compañías financieras encabezan el ranking, mientras que bancos como el Banco Santander Argentina S.A. y el Banco Patagonia S.A. se ubican en el extremo inferior de la tabla.

Las cifras informadas corresponden a valores vigentes al momento del relevamiento y pueden modificarse ante eventuales cambios en la política de tasas de cada entidad. Los datos permiten visualizar el abanico de posibilidades existentes y facilitan la comparación para quienes desean optar por la alternativa más conveniente dentro del sistema financiero argentino.



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