ECONOMIA
Tiene 18 circuitos y todo tipo de dificultades: así es la pista de pruebas más grande del hemisferio sur

Desarrollar un nuevo auto siempre es un desafío de grandes proporciones para una automotriz. Los proyectos industriales suelen comenzar entre cuatro y cinco años antes del lanzamiento de un producto a la calle.
En general, la industria argentina está habituada a montar líneas de producción de modelos que ya existen, con lo cual los procesos son mucho más ágiles y requieren menor tiempo de implementación.
El ejemplo más claro se puede ver con el proyecto de la pickup mediana de Stellantis que hoy se comercializa como Fiat Titano y Ram Dakota, que solo demandó dos años desde que se tomó la decisión de producirla en la planta de Ferreyra, Córdoba, hasta que se lanzó a la venta.
El contraste estará a pocos kilómetros de distancia, porque en Santa Isabel, en la planta de Renault, se trabaja sin pausa desde hace más de tres años para que antes de finales de 2026 salga por la punta de línea la nueva pickup compacta que hoy se conoce como Renault Niágara Concept, pero que tomará nueva identidad en los próximos dos meses.

Pero cruzando la frontera, en Brasil, el escenario es completamente distinto. Tanto sea por su densidad poblacional que le da una escala industrial cinco veces mayor a la de Argentina, como por medidas sostenidas en el tiempo para impulsar la industria automotriz, el desarrollo de autos completamente nuevos es una constante a la que está acostumbrada la industria.
Aunque el primer auto brasileño que llegó a Argentina fue el Fiat 147 a comienzos de los años 80, el verdadero símbolo de la sociedad industrial que luego se convertiría en el Mercosur y su famoso ACE14 que regula el flujo de autos entre ambos países, fue el Volkswagen Gol, un derivado del Gacel que ya se había empezado a fabricar en la planta de General Pacheco en 1983, y que llegó apenas un par de años más tarde al mercado con una silueta que convertía un sedán en un coupé.
Desde entonces, Brasil fue el principal proveedor de autos importados para Argentina, con una variedad de modelos que se diseñaron casi íntegramente para el mercado sudamericano, lo que generó la creación de departamentos de desarrollo en todas las marcas, con la consiguiente infraestructura que eso conlleva.

Desarrollar un auto no solo requiere de departamentos de diseño, acústica, seguridad y un laboratorio de prototipos, sino también de una pista de pruebas que permita representar el escenario que cada auto deberá enfrentar en su ciclo de vida como auto regional.
Es así que General Motors, la más antigua marca que fabrica vehículos en Brasil (cumplió 100 años de presencia industrial en 2025), creó en 1974 el Campo de Pruebas Cruz Alta (CPCA), una de las pistas más extensas y completas que tiene la automotriz en todo el mundo, y que se erige como el circuito de ensayos más grande del hemisferio sur a nivel mundial.
El complejo está instalado en Indaiatuba, Sao Paulo, en un predio de 1.100 hectáreas con una topografía típica de la zona, compuesta por desniveles naturales y morros que permitieron fabricar de inmejorable manera una gran cantidad de variantes representativas para el desarrollo de vehículos sin mayores dificultades.

En ese predio hay 18 pistas diferentes que sumadas superan los 50 kilómetros de extensión. Están divididas en tres distintas áreas. La más imponente por su formato es un anillo de velocidad de 4,5 kilómetros de circunferencia que tiene tres carriles de tránsito, uno completamente plano y otros dos que van aumentando su peralte hasta el externo, en el que se puede circular a 160 km/h con un vehículo inclinado a 12° de modo tal que el volante no se mueve, queda perfectamente derecho como si se estuviera en una recta infinita.
Otra zona es una gran superficie plana de 20.000 m2 en la que se pueden simular todo tipo de ensayos como frenadas contra obstáculos simulados, frenada autónoma sobre una superficie resbalosa (hay una recta de cerámica que además se moja para que patine más aun), giros intempestivos, aceleración y frenada a alta velocidad.
La tercera es la pista misma, que consiste en un trazado de 4.500 metros de largo y dos manos, como si se tratara de una ruta común, en la que hay todo tipo de superficies, desde el asfalto más liso hasta uno completamente deteriorado, en el que incluso cruza dos veces una vía de ferrocarril en dos sectores distintos, o una recta se divide en dos manos con diferente piso, una con adoquines y otra con cortes verticales aleatorios por rueda, que castigan a las suspensiones y partes de dirección al límite de lo normal.

Además hay una recta de 2.500 metros de largo rodeada por árboles para hacer ensayos de velocidad y rodajes en los que ese bosque lidero cumple la misión de parar el viento para obtener los mejores resultados posibles, hay también una zona de lomadas y cortes de máxima exigencia para las suspensiones, en las que no se puede circular a más de 10 km/h, un sector que se inunda a distintas profundidades para medir estanqueidad y corrosión, y una pista de 4×4 de 3.300 metros y dos niveles de dificultad, exclusivamente para vehículos todo terreno y pickups.
En total, en todas estas pistas, se realizan más de 6 millones de kilómetros de pruebas por año, que se complementan con mediciones en los 5 laboratorios que están dentro de sus instalaciones, y que son uno de seguridad, otro de electrónica y electricidad, y otros tres de emisiones, ruidos y vibraciones y de exámenes térmicos.
En estos laboratorios, que incluyen una pista de Crash Test equivalente a las que usa LatinNCAP en Alemania para probar los autos sudamericanos, en los que ya se hicieron más de 3.500 pruebas de choque desde su inauguración en 1997.
Cruz Alta,Indaiatuba,Brasil,General Motors,campo de pruebas,ensayos automotrices,automóviles,pistas,Sudamérica,ingeniería
ECONOMIA
El fin de la isla digital: por qué la verdadera omnicanalidad requiere cultura antes que tecnología

Existe una creencia ampliamente extendida en el retail: si una compañía cuenta con una marca de alto perfil, un producto deseable o una figura mundial en la portada, el éxito en el comercio electrónico está asegurado. Sin embargo, la práctica diaria demuestra lo contrario. La tracción de marca y la inversión en pauta abren la puerta y generan la consideración inicial, pero son incapaces de sostener la conversión por sí solas y, mucho menos, de construir fidelidad y escalar en el tiempo. En un contexto de costos de adquisición crecientes donde la rentabilidad se exige línea por línea en el P&L (profit and loss o estados contables), depender únicamente del peso del logo es un riesgo operativo.
La verdadera maduración del canal digital exige cambiar de paradigma. El e-commerce ya no puede gestionar las ventas como si fuera una tienda aislada o un catálogo transaccional. Su función estratégica es convertirse en el centro de gravedad de un ecosistema omnicanal que potencie a todos los puntos de contacto de la compañía.
La tracción de marca y la inversión en pauta abren la puerta y generan la consideración inicial, pero son incapaces de sostener la conversión por sí solas
Sin embargo, para que esta integración ocurra de manera eficaz, la transformación debe darse de adentro hacia afuera. Ninguna herramienta tecnológica por sí sola logra derrumbar los silos organizacionales si no está respaldada por una cultura corporativa alineada y un presupuesto transversal. Si la alta dirección trata al e-commerce como una iniciativa periférica y no invierte en adaptar los incentivos comerciales, los sistemas ERP y las capacidades logísticas de toda la empresa, el área digital queda inevitablemente aislada. La tecnología habilita el cambio, pero la cultura y el presupuesto son los que le dan tracción real.
Cuando esta alineación cultural y presupuestaria se concreta, el impacto sobre el negocio es exponencial. El canal digital se integra de manera fluida con las tiendas físicas, transformándose en el principal catalizador de tráfico. Soluciones como el despacho desde tienda o la devolución autogestionada no solo eliminan fricciones para el cliente, sino que generan eficiencias estructurales en los costos de última milla y maximizan la rotación del inventario. Un producto inmovilizado en el stock de un local regional puede venderse digitalmente a un comprador a cientos de kilómetros, optimizando el capital de trabajo y la contribución al margen global de la compañía.
La marca atrae la atención, pero la excelencia operativa en toda la cadena de valor transforma una visita aislada en un cliente leal y rentable
Esta sinergia trasciende al negocio directo al consumidor. Lejos de competir con el canal mayorista, una operación digital madura actúa como un motor de demanda que valida lanzamientos, posiciona la marca y disponibiliza datos de consumo que ayudan a los distribuidores a vender más y mejor.
Estar presente en todos los puntos de contacto con una ejecución impecable es la única ventaja competitiva sostenible en el tiempo. La experiencia del cliente no se define en el momento del pago, sino en la disponibilidad real del catálogo, la transparencia en el checkout y el cumplimiento estricto de la promesa de entrega. La marca atrae la atención, pero es la excelencia operativa en toda la cadena de valor la que transforma una visita aislada en un cliente leal y rentable para toda la organización.
El autor es CX & Digital Operations Manager de Southbay / Nike
belleza,exposición,retail,cosméticos,pantalla digital,diseño,iluminación,esferas,tienda,productos
ECONOMIA
La plata se termina antes de fin de mes: 6 de cada 10 personas se quedan sin ingresos disponibles antes del día 20




deuda,precariedad,ingresos,facturas,cocina,consumo
ECONOMIA
ANSES: quiénes cobran hoy, lunes 21 de septiembre de 2026




Corporate Events,South America / Central America
POLITICA3 días agoLa Justicia confirmó las fechas de los juicios contra Cristina y Máximo Kirchner por las causas Los Sauces y Hotesur
POLITICA2 días agoTras los cruces por Discapacidad, Javier Milei y Patricia Bullrich se reencuentran en la reunión de Gabinete para delinear la agenda legislativa
POLITICA3 días agoProvocativo gesto de Patricia Bullrich: publicó un video con una canción de Lali Espósito tras sus críticas al interior del Gobierno
















