POLITICA
Milei agota su crédito electoral y el círculo rojo se impacienta

“No tengo los votos”, avisó Patricia Bullrich. El Gobierno igual avanzó. Presentó la reforma electoral, el último fetiche presidencial, junto con cambios a la ley de discapacidad, el nuevo proyecto de propiedad privada, otra ley de salud mental y pliegos de jueces que van y vienen. Tratamiento postergado hasta nuevo aviso. Sin sesión por lo menos hasta mayo. Un mes y medio después del inicio del año parlamentario, Javier Milei ya consumió el crédito electoral y perdió el apoyo de los aliados para avanzar con sus prometidas reformas. El Congreso volvió a convertirse en un terreno de arenas movedizas para el oficialismo y el círculo rojo se impacienta a medida que cae la imagen presidencial.
La parálisis parlamentaria obligó al Gobierno a postergar sin fecha la próxima sesión en el Senado, la cámara más favorable por la que ingresan todos los proyectos que tienen cierta urgencia oficialista. Pero la última novedad de esta semana fue la reforma electoral, redactada sin consenso partidario, que ya tiene el rechazo anticipado de los aliados del PRO y el radicalismo. “No la pienso leer”, se excusa una senadora que juega a veces de aliada. Ningún apuro.
Quedó trabado el proyecto de ley de propiedad privada, cargado de vicios que complicaría más la seguridad jurídica que busca solucionar. El proyecto choca, además, con los regímenes inmobiliarios provinciales y se suman los rechazos al proyecto de Carolina Losada sobre falsas denuncias, en el que la mayor crítica radica en la criminalización y silenciamiento a las infancias víctimas de abusos sexuales. A pesar de haber conseguido una mayoría circunstancial para sacar dictamen, no alcanza consenso para llevarlo al recinto. A eso se suma el ingreso de una nueva ley de discapacidad que va camino a ser papel mojado por el rechazo de propios y ajenos. “Invotable”, se quejan en el radicalismo. Algo parecido piensa el PRO, con menos peso en el recinto.

Para convencer a los aliados, el Gobierno incorporó el tratamiento de un proyecto de Ficha Limpia como anzuelo ante la falta de apoyo para eliminar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Trabajó en la redacción el mismo equipo que logró cambios el año pasado, con la suspensión de esa instancia y la Boleta Unica Papel: la ex subsecretaria de Asuntos Políticos, Giselle Castelnuovo, hoy diputada, y la directora Nacional Electoral, María Luz Landívar. Si no se trata antes del Mundial, el proyecto cae. No hay posibilidades de adecuar una iniciativa de esta magnitud sin contar con al menos un año de preparación, desde licitaciones hasta avales partidarios necesarios para todo comicio.
El Gobierno actúa con un poder sincrónico de rechazo pasado. Insiste con la idea de achicar la oferta electoral al exigir mayores requisitos para competir en las elecciones presidenciales a los partidos políticos. Eso mismo intentó hace un año y no llegó a pasar la mesa de entrada. Se sacó antes del debate en comisión. Según un trabajo del politólogo Facundo Cruz, el efecto de la reforma que restringe el reconocimiento de partidos nacionales dejaría fuera de juego al FIT, el espacio de Juan Schiaretti, el de Juan Grabois o Margarita Stolbizer, por citar algunos ejemplos. Destino fracaso. Según esos cálculos, quedarían 19 de los 45 partidos vigentes (el 42%). La novedad que aporta la reforma es que ahora, los avales para el reconocimiento se pueden juntar de manera digital, lo que facilita el proceso para ponerse al día. Así y todo es improbable que avance.
Más allá del detalle, el consenso generalizado es que no están dadas las condiciones para eliminar las PASO, como sucedió el año pasado con la suspensión. “Una cosa es una elección legislativa, que puede no tener sentido la interna, y otra una ejecutiva, donde juegan un rol importante”, apuntan un dirigente de trato diario con Mauricio Macri.

El peronismo podría verse beneficiado del afán mileísta por privilegiar a los grandes partidos, los que serían la casta en sus propios términos, y bloquear el ascenso de cualquier outsider, como fue él. El PJ tiene un proyecto alternativo que circula de manera extraoficial en el que promueven fortalecer la nacionalización de los partidos políticos. Tiene puntos de contacto con la propuesta libertaria. Lo diagnostica así. “El sistema de partidos argentino se ha caracterizado históricamente por la desnacionalización de sus estructuras y por la territorialización de las estrategias electorales” y pone como ejemplo la existencia de 48 partidos de orden nacional y más de 700 distritales. El reproche histórico del kirchnerismo y el massismo a Alberto Fernández por no haber emprendido una estrategia nacional en el 2023 que dejó a Sergio Massa a 3 puntos de ganar en primera vuelta.
Además, el proyecto copia el modelo de Boleta Única de Córdoba, que habilita el arrastre partidario al sumar el tilde único para votar lista completa. Por otro lado, permite sumar los cargos provinciales en caso de que haya elecciones conjuntas. Leído como un intento del Gobierno de apurar apoyos de los gobernadores (la mayoría de ellos va a desdoblar con lo que la teoría pierde sentido), ese instrumento podría habilitarle a Axel Kicillof la posibilidad de hacer elecciones conjuntas en caso de que el oficialismo llegue golpeado a la elección y el camino del gobernador esté más allanado.
Con estos cambios el Gobierno asume un escenario de negociación con el peronismo más que con los aliados del PRO, la UCR o partidos provinciales, aunque el mayor espacio opositor se inclina por mantener las PASO frente a las disputas interna que solo el voto popular puede ordenar.
Bullrich transmitió en las reuniones de la mesa política su intranquilidad por el escenario parlamentario donde nada avanza. Trabaja en cambios, y hasta imagina un sistema alternativo de primarias con votación on line. En el mundo lo tiene Estonia. Se entrega a los ciudadanos un USB donde constan los datos personales que solo permite votar una vez o bien se puede bajar una APP. Convive con el sistema de boleta papel e incluye la posibilidad de arrepentimiento del voto on line si el ciudadano se acerca a un centro de votación y opta por la papeleta tradicional. Los tiempos se agotan para cualquier aventura. La oposición dice que lo que busca la Casa Rosada es una distracción que lo saque de la investigación de Manuel Adorni, pero nada de lo que promueve tiene consenso.
El Adornipalooza
La política nacional se mueve estos días a la espera del Adornipalooza. La presentación del informe de gestión del jefe de Gabinete el próximo miércoles en la Cámara de Diputados se convirtió en un evento de dimensiones extraordinarias. Milei confirmó que irá y es probable que Karina también, con lo que arrastrará al recinto a toda su tropa. Se habla por estas horas de que el gabinete también podría participar. “Milei se queda de principio a fin”, aclaran cerca de Adorni, para descartar que se trate solo de un acto de presencia. El operativo de seguridad en el que se está trabajando es similar a una Asamblea Legislativa. La dinámica del encuentro tendrá a Adorni haciendo su presentación durante una hora y después arranca el momento de las preguntas. No es un ida y vuelta, lo que le quita espontaneidad a las respuestas. Es habitualmente un formato que beneficia al funcionario porque las consultas se agrupan por bloque partidario y cuando llega el tiempo de responder, elige lo que quiere. Primero arrancarán los espacios políticos más chicos, esto es, la Coalición Cívica, los radicales no oficiales, Provincias Unidas; y después será el turno hacia el final de Unión por Patria. Por último, los libertarios tendrán también su momento para preguntar y tirar centros. Cristian Ritondo ya avisó que preguntará por la gestión. “No esperen que lo defendamos cuando se arme”, avisó a los violetas.

La estrategia conjunta de la oposición es no pisar el palito. Sobre todo para el kirchnerismo, que tiene la tarea de hacer preguntas concretas, sin provocar ni enredarse en grandes discursos. “Nosotros tenemos que ir solo con las preguntas y que pague el costo de no responder”, admiten en el bloque. Esperan que para el miércoles ya esté más claro el panorama de las cajas de seguridad a nombre de la mujer de Adorni, una en la sucursal Morón y otra en la de Retiro. ¿Son dos cajas o son cuatro? Esa información le falta al fiscal Gerardo Pollicita porque en el oficio de respuesta del Banco Central sobre los movimientos bancarios del matrimonio aparecen detalladas las de Betina Angeletti, y Adorni surge como titular de dos cajas sin especificar si podrían ser, en rigor, compartidas por el matrimonio. En la mira hay otro viaje, con destino internacional, más cercano, en las vacaciones de invierno de 2024, aún por corroborar.
Entramado judicial
En los tribunales federales se desató una guerra de bandas donde el Gobierno juega un rol central. El juez Ariel Lijo, que no descansa en su tarea de conseguir los votos para, se presume, ser Procurador después del fallido intento para ocupar un cargo en la Corte Suprema, se reunió con el conglomerado de gobernadores y senadores donde talla el salteño Gustavo Saénz. Estuvieron el catamarqueño Raúl Jalil y la senadora por Jujuy Carolina Moises. Todos fingen demencia a la hora de explicar que el encuentro fue en la casa del juez, pero no lo desmienten. Sonaron alertas en Balcarce 50 pero también en San José 1111. Este espacio provincial que ya se escindió de Cristina Kirchner promueve la intervención del peronismo. El gobernador de Salta mantiene lazos con la jueza María Servini y el fiscal Ramiro González. “¿Se va a animar?“, se preguntan cerca de la ex presidenta sobre la jueza. Pero Servini ya lo hizo, en épocas del gobierno de Macri, cuando sacó a José Luis Gioja y puso a Luis Barrionuevo, affaire del cerrajero mediante. En el peronismo dicen que no tiene excusa para una intervención porque el partido tiene autoridades, sus cinco vicepresidentes están en ejercicio y la próxima semana tendrá actividad.
Entre los 80 primeros candidatos mandados por el ministro Mahiques la mayoría responden a la Capital o Buenos Aires, casi no hay pliegos del interior. De ahí el interés de los gobernadores por negociar leyes por jueces, un clásico de la política. El tema es que se encuentran trabados por la interna. Una cosa es la negociación con el eje Caputo, Lorenzetti, Lijo y otra con Karina, Santiago Viola o Mahiques. Elegir el interlocutor es la clave.
Mensajes inquietantes
El círculo rojo empezó a mostrarse inquieto. Desde los jueces hasta los empresarios. En las últimas cuatro semanas el Gobierno hilvanó una seguidilla de noticias negativas en lo económico que generaron demasiado ruido en los sectores del poder. Todo comenzó con el viaje maldito a Nueva York. Más allá de Adorni, el evento de La Argyo entina Week, con un Milei sacado contra Paola Rocca en el corazón del establishment mundial, desencadenó un cimbronazo que se terminó de plasmar en la cumbre de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina. Lo que se escucha ya no son elogios, son dudas. Vuelve la pregunta de cuán sustentable es el modelo. La explicación de la inflación que dio Milei ante empresarios no dejó ningún tipo de certeza, sino todo lo contrario. El atractivo ya no es tal, al punto que el oficialismo llenó de diputados afines el evento.

Los empresarios mandan mensajes. Ya no se esconden. La reunión hace 15 días de Rocca con Macri transparentó como pocas veces ese malestar de pasillo. Cerca del ex presidente contaron que el empresario le pidió que fuera candidato presidencial y que la respuesta de Macri fue que no estaba en sus planes, pero que sí trabajaría por generar un espacio alternativo a La Libertad Avanza. No encuentra aún el candidato que lo represente. Pensó en Jorge Brito, pero está más volcado al peronismo, o a dejar pasar este turno electoral. Macri está envalentonado. Le volvió a sonar el teléfono. Se juntó con gobernadores radicales como el de Corrientes, Juan Pablo Valdes, y de Chaco, Leandro Zdero y tiene escala en Mendoza para el 8 y 9 de mayo de su tour Próximo Paso. Son ráfagas de política. Después viaje a Europa y luego el Mundial. También se reunió con lo que llama gobernadores del medio. Tiene fuerte llegada a Juan Schiaretti y entre los libertarios siempre adjudicaron el nacimiento de Provincias Unidas a una acción de Macri. El ex presidente conserva un piso bajo de imagen, pero crece a medida que cae Milei. Puede no ganar, pero sí puede hacer perder.
Más allá de la carne con puré de la cena en casa de Rocca, lo que se ve es un intento de condicionamiento en momentos en que el Presidente parece no poder remontar la caída en imagen. Llamó la atención que él mismo contara que en su encuentro con Peter Thiel, el tecnomagnate al que recibió en su despacho el mismo día que cerró la sala de periodistas de la Casa Rosada, le preguntara dos veces por la sustentabilidad de su modelo. ¿Están preocupados en el mundo por el devenir libertario o Milei quería responder en público a la presión Macri Rocca y eligió usarlo como anzuelo?
La letra chica del superávit
La radiografía económica de esta semana tampoco despejó esas dudas. La economía cayó 2,1% interanual en febrero y 2,6% con respecto a enero, lo que representa la quinta peor contracción desde 2004 excluyendo la pandemia. Las anteriores fueron diciembre de 2008 (-4%), abril de 2018 (-2,9%), septiembre de 2019 (-2,9%) y diciembre de 2023 (-2,6%). Todas fechas claves del calendario político económico. “La mayor parte de la caída se concentró en la producción de bienes (-4,4%), en tanto que la de servicios retrocedió 0,5% durante febrero. Este mayor deterioro relativo se explica por la flexibilización importadora en un contexto, no solo de apreciación cambiaria, sino también de aumento de los costos logísticos, volatilidad de la demanda y un mundo que se cierra”, explica el informe semanal del Banco Provincia. Esto se da en el contexto de que el Gobierno va por la vía monetaria para reactivar la economía: relajó encajes y llevó las tasas de interés de la zona del 30% nominal anual a la del 22,5%. “Sin embargo, en el último mes, los préstamos a las familias y las empresas casi no crecieron en términos reales (+2,3% y +2,1% nominal) y por ahora no servirían para el rebote. Con tanta mora y volatilidad de tasas, ¿servirá el crédito para reactivar la economía?”, se preguntan.

La administración central incrementó en marzo la deuda flotante en casi $ 2 billones que, de pagarla, se pasaría de un superávit de $0,48 billones a un déficit de $1,6 billones en marzo, según los cálculos de la consultora Ficonomics que dirige el diputado Emiliano Estrada. “Viste cuando te sentís con guita, pero al rato te das cuenta que todavía no pagaste el alquiler ni la tarjeta”, retrató el legislador en redes sociales.
Macri se muestra preocupado por el estancamiento económico y cree que es la obra pública la que sacará al Gobierno del parate. Está de acuerdo con el rumbo macroeconómico de ajuste fiscal pero le reprocha a Milei lo que llama la microgestión. Entiende que necesita un CEO político que lo ordene y se regocija de haber sido el único que advirtió del mal paso que estaba dando al ubicar a Adorni en la jefatura de Gabinete. Culpa a la interna por el riesgo país, que para él, no es riesgo kuka, sino riesgo Milei.
El consumo masivo tampoco acompañó la semana económica. Las ventas en supermercados cayeron 3,1% interanual en febrero, en autoservicios mayoristas fue 1,2% y bajaron 2,1% en los centros de compra, según los datos del Indec.
El economista Ricardo Arriazu abrió la semana alertando sobre el riesgo de crecimiento de la pobreza y la desocupación en el conurbano que le descarrile, dijo, a Milei el programa. Ese escenario tiene sustento en los datos. Sobre la base de las mediciones del INDEC, la Universidad Católica Argentina estimó que la pobreza pasó de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto trimestre. El año no arrancó bien con lo cual se espera que el dato consolidado que se publicará en marzo podría dar malas noticias al Gobierno en el inicio del año electoral.
El Presidente habló de la frustración de la gente pero ratificó el plan. Atado al poste del barco, como se graficó a sí mismo. Esa expresión es la que está generando el mayor bullicio del círculo rojo. Si no hay cambio, las chances del peronismo se empiezan a ordenar solas. De ahí el apuro oficial por quitar la herramienta de las PASO.
El Gobierno tiene un horizonte más despejado en lo económico en este segundo trimestre que transita. Ahora se le volvió a complicar la política. Esa ventana incluye mayor oferta estacional de divisas por la liquidación de la cosecha gruesa y la liquidación pendiente de deuda ya colocada por empresas por unos US$3 billones que le garantiza oferta de dólares y liquidez. Este mismo trimestre que le daría respiro económico es el que lo encuentra con las cuentas en rojo en el acompañamiento político y social.
Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy,Europe,MADRID
POLITICA
Milei ya está en la Argentina, se prepara la salida de Adorni y Santilli pica en punta para reemplazarlo

Manuel Adorni dejará de ser el jefe de Gabinete de Javier Milei: así lo entienden todas las fuentes consultadas por en la Casa Rosada. Sin embargo, todavía resta una conversación clave con el presidente Javier Milei, que tocó suelo argentino a las seis de la mañana proveniente de España.
La salida de Adorni, que -dicen- se hará en forma de renuncia, tomó fuerza el viernes por la tarde, cuando Milei volaba de regreso para Buenos Aires.
Su hermana, la secretaria general, Karina Milei, principal impulsora de Adorni sobre todo tras las elecciones del año pasado estuvo activísima hasta altas horas de la noche del viernes.
Cuentan que incluso se volcó a delinear cómo se reestructuraría el organigrama del gobierno libertario tras el cambio, que fue resistido por más de tres meses mientras se sumaban a cuentagotas novedades de los gastos de Adorni.
Azotado por los problemas en torno a los viajes que hizo y a su crecimiento patrimonial desde que es funcionario público, Adorni aguantó en el Gobierno con el apoyo presidencial y explicaciones insatisfactorias.
Milei intentó sostenerlo hasta última hora. El viernes por la mañana, desde España, el Presidente dijo que solo echaría a su jefe de Gabinete si la Justicia certificaba que era culpable de corrupción. Pero en la Casa Rosada se respiró un clima distinto: se instaló la certeza de que Adorni ya no integraría más las filas del Poder Ejecutivo.
Este sábado, aseguran los que saben, Milei y Adorni terminarán de ultimar la decisión. Para eso se reunirían en la quinta de Olivos.
Por ahora, hay una dupla que pica en punta para el reemplazo. El ministro del Interior, Diego Santilli, se encargaría de la Jefatura de Gabinete, según refieren distintas fuentes oficialistas.
De ser así, esta se constituiría como la segunda vez en que Santilli oficia de pararrayos en un momento crítico para los libertarios: antes había reemplazado a José Luis Espert cuando lo bajaron de la candidatura para diputado nacional.
En tanto, el Gobierno reactivaría el esquema de vicejefatura de Gabinete que supo tener con la dupla Guillermo Francos y Lisandro Catalán.
En paralelo al ascenso de Santilli promoverían a Ignacio Devitt, hasta ahora secretario de Asuntos Estratégicos.
Devit ocuparía la vicejefatura de Gabinete y, de esa forma, absorbería las funciones del Ministerio del Interior.
Hasta que el decreto de promoción no esté firmado, el rango que tendría Devitt no está cerrado, pero de momento aseguran que esa es la forma que más convence.
Devitt, exgerente de Philip Morris y con orígenes en la Juventud de Pro, arribó al Gobierno promocionado por Adorni, con quien tiene vínculo desde hace largo rato.
Los Milei no lo conocían, pero rápidamente lo sumaron a las reuniones de mesa política. Siempre activo en Balcarce 50, con su estilo amable y bajo perfil, Devitt escaló posiciones e influencia en el Gobierno, sobre todo en las negociaciones para sacar las leyes.
El viernes, luego del mediodía, las voces que siempre se encargaron de negar que Adorni fuera a dejar el Gobierno comenzaron a responder con puntos suspensivos. Después, por la tarde, los mismos funcionarios asumieron que había llegado el momento de la eyección.
“No se puede gestionar así”, refirieron a en las más altas esferas de Balcarce 50, como justificativo.
Las definiciones de Karina Milei fueron trascendentales. Adorni era parte de su círculo de fidelidad.
En las dependencias del estratega Santiago Caputo advertían hace tiempo sobre el peso negativo de sostenerlo en el Gobierno, pero temían que su reemplazante fuera aún más karinista que el exvocero.
Santilli, el principal candidato a reemplazarlo, es un equilibrista.
No obstante, para comunicar las novedades y para la última definición esperaron el retorno de Milei, que deberá estampar su sello en la medida.
Hubo un nuevo hito esta semana que mostró cómo la gestión siguió complicándose por la decisión de mantener a Adorni en su puesto. En el Senado, el oficialismo no pudo imponer el debate de la ley de propiedad privada porque, si habilitaba el quorum, la oposición iba a avanzar con la interpelación y la moción de censura contra Adorni.
Asimismo, en el Gobierno hay un fuerte convencimiento de que el miércoles próximo, cuando en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado se trate la interpelación, el hasta ahora jefe de Gabinete no iba a poder evitar un resultado desfavorable.
“No pasa el Senado”, refirieron en los pasillos de la Casa Rosada cuando la salida de Adorni ya era vox populi pero Milei volaba para acá.
Tal vez hay actores del oficialismo que creen que si Adorni se corre de la vida pública, bajará también el interés mediático y, por qué no, judicial contra él.
Otra particularidad de estos días fue la renuncia del secretario de Prensa, Javier Lanari, mano derecha de Adorni.
Justamente, el mismo día en que tomó fuerza que Adorni se iba, la Casa Rosada inauguró por la mañana una nueva narrativa con la presentación en sociedad del vocero, Adrián Ravier, que viene a ser el nuevo fronting comunicacional. Así, el jefe de Gabinete se quedó sin una de sus funciones principales.
La llegada del tándem Ravier y Fabián Fernández, en reemplazo de Lanari, no logró sacar de agenda las revelaciones sobre las compras del jefe de Gabinete.
El viernes mismo, reveló que Adorni adquirió en agosto aparatos para videojuegos con tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban para él, por $5.848.589, cuando cobraba en bruto $3.584.006.
A lo largo de los meses hubo primero en el Gobierno un intento por instalar que el tema pasaría y que lograrían así retomar la iniciativa, como ocurrió con otros escándalos, como $LIBRA, Espert y Andis.
Pero no pasó. Las novedades coparon la escena mediática, motivadas más que nada por las incongruencias en el discurso de quien había sido la principal espada de la comunicación libertaria: pregonaba austeridad, pero su vida no se condecía con eso.
Todo arrancó en marzo, cuando -para la Argentina Week- Adorni subió a su esposa, Bettina Angeletti, al viaje oficial hacia Estados Unidos. En ese entonces, el exvocero -que había criticado fuertemente estas movidas de parte de la oposición y que supo ostentar su gracia frente a los medios y las redes- falló: dijo que estaba “deslomándose” y que precisaba la compañía de su señora. La palabra fue eje de ironía en el inicio de la polémica.
Después apareció un video suyo yéndose a Punta del Este, Uruguay, en el avión privado de su amigo y contratista de la TV Pública, Marcelo Grandio, a pasar un fin de semana largo.
Con el tema judicializado, poco a poco se conocieron distintos consumos y viajes de Adorni desde que asumió la gestión pública, como así también que tenía fondos y propiedades sin declarar frente a la Oficina Anticorrupción.
En una de sus últimas movidas, el jefe de Gabinete saliente rectificó sus anteriores declaraciones juradas y dio una entrevista a LN+ en la que intentó justificar su nivel de vida con un incremento patrimonial supuestamente motivado por inversiones en bitcoins. Horas antes, tanto él como su esposa se sumaron al Régimen Simplificado de Ganancias, paso previo e indispensable para entrar al blanqueo.
Desde ese momento en adelante, todo el Gabinete no hizo más que agitar su expulsión. Indignados y convencidos de que la permanencia de Adorni interrumpía la gestión, los ministros sumaron injerencia para que se vaya, a la vez que los hermanos Milei lo subían a fotos y visitas oficiales para ratificarlo.
La oposición, a través del Congreso, también hizo lo propio. Pero Milei siempre alegó que no iba a soltarle la mano a alguien que consideraba honesto y cargó cañones contra los medios, acusándolos de fogonear su salida.
Voz cantante de la embestida puertas adentro fue la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista, la primera en despegarse públicamente del funcionario que entró en desgracia y que hoy está a un paso de no ser más parte del Gobierno.
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POLITICA
“La Libertad Aguanta”: la defensa de Adorni suma complicaciones al Gobierno y genera dudas en el PRO

Manuel Adorni se convirtió, para propios y ajenos, en el símbolo de un capricho presidencial. La política ya no habla del jefe de Gabinete por la cascada, las jubiladas, la escribana o las criptomonedas: su incómoda permanencia en el Gobierno es, en sí misma, la que hoy irradia problemas para el oficialismo en todos los ámbitos.
“Estamos acá, sosteniendo”, soltó esta semana un ministro del gabinete. El factor Adorni tiene sumida a la gestión nacional en un sopor que provoca un hastío en todos. No es solo a Patricia Bullrich, que ya ni se gasta en disimular: numerosos funcionarios, legisladores y dirigentes del oficialismo están agotados de cargar con el tema.
Anoche, el Gobierno consiguió una victoria parlamentaria con la media sanción -ajustada- del Super RIGI en Diputados y con la aprobación del acuerdo con los holdouts. Fue solo una bocanada de oxígeno. El affaire Adorni se estiró tanto (pasaron más de cien días desde aquella primera foto de Bettina Angeletti en Nueva York) que la dinámica en el Congreso pasó a ser muy hostil para el oficialismo y la mayoría de proyectos del Poder Ejecutivo continúan trabados. No solo eso: los logros económicos siguen opacados, las redes libertarias no tienen guion y la estrategia electoral de cara al 2027 permanece en stand by. El clima interno, en definitiva, está cada vez más espeso porque todos los esfuerzos están en salvar al ministro coordinador. “La Libertad Aguanta”.
En ese contexto, esta semana cobraron enorme relevancia las negociaciones con los aliados del PRO para que no avanzara una moción de censura contra el jefe de Gabinete. El partido amarillo camina por el angosto sendero del republicanismo: dice que quiere avanzar con una interpelación a Adorni pero no quiere acelerar la burocracia para no quedar pegado al kirchnerismo.
El PRO tiene, además, sus propias fisuras. Están los colaboracionistas que, como Cristian Ritondo, le quieren dar más tiempo al Gobierno amparándose en lo institucional. El clásico “ayúdame a ayudarte”.
En cambio, aquellos que reportan más directamente a Mauricio Macri —como los diputados Fernando De Andreis o Darío Nieto— se muestran más determinados a avanzar con la interpelación. Son los que advirtieron en el comunicado del bloque PRO: “El caso Adorni se va a tratar”.
¿Y Martin Goerling? ¿A quién responde? Se trata del senador misionero y titular del bloque PRO en la Cámara Alta que ayer, sorpresivamente, presentó un proyecto de resolución para insistir con una interpelación de Adorni el 2 de julio. Hay quienes dicen que responde a Macri. Otros, en cambio, resaltan que en el fondo nunca dejó de responder a Patricia Bullrich, que supo ser su jefa política.
Se trata de la misma Bullrich que el martes negoció con los aliados en el Senado dar de baja el informe de gestión de Adorni previsto, justamente, para el próximo jueves. La cita se había fijado la semana pasada, pero se encaminaba a ser una carnicería: los senadores no enviaron preguntas al Poder Ejecutivo para no convalidar al ministro coordinador en su cargo. No quisieron prestarse a otra puesta en escena como la que tuvo lugar en Diputados a fines de abril, aquella presentación en la que el jefe de Gabinete dijo que no hubo “ocultación alguna” en sus declaraciones juradas.

En su afán por sostener a Adorni (como diría el politólogo Pablo Salinas, se da la anomalía de “un gobierno protegiendo a su fusible y no al revés”) el oficialismo incurre todas las semanas en papelones.
A Bullrich la escucharon insultar el martes a la noche cuando el jefe de Gabinete publicó un tuit para decir que él estaba a disposición del Senado. “Lo hago zafar de que no lo masacren, lo saco del centro de la escena para que empiece una comunicación distinta y él se mete de nuevo. No se puede trabajar así”, se quejó la senadora puertas adentro.
La intención de Adorni fue dejar en claro que él no “arrugó”, sino que fue el Senado el que prescindió de su informe de gestión. ¿Tiene sentido que siga cuidando su imagen con ese tipo de mensajes en redes sociales?
El tuit de Adorni, en tanto, hizo juego con el ánimo que hoy tiene Karina Milei de marcarle la cancha a Bullrich. Las reuniones en la Casa Rosada organizadas esta semana por la hermana del Presidente con los senadores de LLA estuvieron orientadas a ordenar la tropa y recordarles quién manda.
Coletazos
Si se amplía la mirada, los últimos movimientos en el Congreso se proyectan sobre el panorama electoral que seguramente crecerá apenas culmine la fiebre del Mundial: ¿PRO y LLA van a jugar juntos o separados en 2027? ¿Volverán los frenemies de centroderecha a sellar un acuerdo pragmático?
En el karinismo —donde suele imperar la lógica de la imposición— comenzaron a reconocer tímidamente que una alianza con los amarillos será necesaria para allanar el camino de la reelección de Milei. La ecuación en ese campamento es que LLA podría aceptar un acuerdo en la Ciudad (y además sellar una alianza atrás de Diego Santilli en la provincia) si eso garantiza que no habrá un candidato de PRO a la presidencia. “Aunque saquen cinco puntos, nos hacen daño”, reconoció un importantísimo referente cercano a la hermana presidencial. Y admitió: “Toda la estrategia electoral está paralizada. Así como estamos hoy, no nos podemos sentar a negociar con nadie”.

El factor Adorni se cuela en todas las esferas del Gobierno. El próximo lunes, el Ministerio de Justicia estará en condiciones administrativas de remitir al Senado los dos pliegos más trascendentes del año: el de los candidatos a camaristas de Comodoro Py en reemplazo de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi. Tal como adelantó Infobae, en las ternas que tiene el Poder Ejecutivo hay seis nombres, pero la versión más fuerte es que los elegidos serán el propio Bertuzzi y Pablo Yadarola, juez en lo penal económico. El problema para el titular de la cartera, Juan Bautista Mahiques, es que ahora se enfrenta a un recinto mucho más enrarecido que el que aprobó, por caso, el pliego de su padre Carlos “Coco” Mahiques a mediados de mayo.
La dinámica de las redes también se ve afectada. Ni siquiera los videos de Jesica Cirio, con una cantidad obscena de dólares en efectivo en un placard de Martín Insaurralde, lograron sacar los reflectores encima de Adorni. La consultora Ad Hoc midió que el 18 y 19 de junio, el volumen de conversación del caso Insaurralde-Cirio fue muy similar al generado por Adorni en ese mismo período.
Los tuiteros libertarios intentaron, tímidamente, extrapolar la corrupción de Insaurralde hacia todo el PJ. El diputado bonaerense y cabecilla de la estrategia digital de Las Fuerzas del Cielo, Agustín Romo, resaltó una gorra de Juan Domingo Perón al lado de los fajos de billetes. Santiago Oria, el videógrafo elegido por Karina Milei como nuevo influencer estrella, apenas retuiteó un mensaje de Marcos Galperin, que subió los videos de Cirio y comparó: “Entre $20 y $40 palos. Pero Adorni tenía una cascada…”.
Un importante referente libertario en la provincia reconoció con resignación: “Teniendo a Adorni adentro, no podemos salir a decir nada de Insaurralde. No nos da la cara”. Si se tiene en cuenta que para Milei la moral es una política de Estado, el paralelismo es muy incómodo.
La preocupación de Milei
Tras varios meses de desasosiego por la caída de la actividad y aceleración de la inflación, por fin los indicadores económicos están mostrando signos de repunte (la economía creció un 0,7% en el primer trimestre). Esos datos de la macro son la base mínima para hablarle a un ciudadano de a pie que no siente alivio en la micro y que sigue padeciendo el ajuste en el bolsillo. El affaire Adorni no está permitiendo reconstruir esas expectativas.
Milei tomó nota y mostró una reacción a medias con el nombramiento de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial y de Fabián Fernández como secretario de Comunicación y Prensa. El martes, en el evento de la Fundación Faro, quedó en claro cuál es la mayor preocupación del Presidente cuando dijo sobre su flamante portavoz: “La experiencia de Adrián como divulgador económico es fundamental para que los cambios que está llevando adelante nuestra gestión puedan llegar a todos los argentinos”.

El jefe de Estado también tiene en claro que quiere preservar del barro a Luis “Toto” Caputo. Milei dejó saber internamente que el mensaje económico tiene que ser coherente y prolijo en esta etapa. “Muy cuidado diría”, dijo un colaborador de la Casa Rosada al tanto de ese pedido, que busca no entorpecer la labor del equipo económico.
La otra novedad que arrojaron los nuevos nombramientos en la Casa Rosada es que fue Milei quien seleccionó a los nuevos funcionarios. “Fue una decisión de Javier y él se lo comunicó a Karina. Le avisó, no la consultó”, dijo a Infobae alguien que conoce de cerca a los dos hermanos. El Presidente —que tiene paciencia para Adorni, pero está harto de la puja de poder entre Santiago Caputo y su hermana— quiso que las designaciones no quedaran entrampadas en la interna.
Según informó Infobae, tanto Ravier como Fernández tuvieron, durante sus primeras horas en Balcarce 50, largas reuniones con Karina y con Caputo por separado. La hermana del Presidente se aseguró de mostrarse con ellos en sociedad durante el evento de la Fundación Faro. Pero el asesor presidencial da por descontado que, al final del día, son de su palo.
El cocktail de la Fundación Faro de esta semana tuvo lugar, una vez más, en el Yacht Club de Puerto Madero, que pertenece al Grupo Neuss, holding liderado por los hermanos Juan y Patricio Neuss, amigos de la infancia de Caputo y cuyos negocios se expandieron al calor de la era Milei. Esta vez no fue un evento de recaudación.

Por cierto, en el Gobierno aseguran que es “caso cerrado” el emplazamiento que le hizo la Inspección General de Justicia (IGJ) a la Fundación Faro para que le informe quiénes fueron los donantes que le aportaron casi $5000 millones en 2024. El think tank es coordinado por Francisco Caputo, el hermano del asesor presidencial. Y la IGJ responde a Mahiques, del riñón de Karina. “Al otro día se presentaron los papeles. Está terminado ese tema. Pasó a ser un expediente más”, aseguró un colaborador de ese ministerio.
Fabián Fernández, en tanto, venía trabajando en la comunicación institucional de YPF de la mano de Guillermo Garat, ex socio de Caputo en la consultora Move Group. En la prehistoria, el flamante funcionario trabajó en la comunicación de Néstor Grindetti, en Lanús. Tiene, así, el expertise de lo conurbano mezclado con lo corporativo, sumado a un amplio abanico de vínculos acumulados a lo largo de los años.
Milei apeló a la pecera de Caputo para seleccionar a los funcionarios, pero todo ocurrió en la charla de seis horas que tuvo con Adorni el viernes pasado en Olivos. No sorprende que el jefe de Gabinete haya recomendado a Fernández: el ministro coordinador no llegó con un equipo propio. Importantes colaboradoras suyas, Aime “Meme” Vazquez o Belen Stettler, también vienen referenciadas de Move Group.
Esa es una gran diferencia entre los casos de corrupción que invadieron la agenda política. Insaurralde hoy es un fantasma que conserva mucho poder en la provincia de Buenos Aires. Adorni, en cambio, figura en todas las fotos oficiales, pero no tiene un dispositivo propio. Si dejara el cargo, no generaría mayores huecos en el organigrama.
Un referente libertario analizó: “Nosotros somos bomberos piromaníacos apagando el incendio de Adorni. Insaurralde, al menos, se fue el mismo día que se destapó lo del yate en Marbella”.
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POLITICA
Todos contra todos: se profundiza la división entre los Kirchner y Kicillof y se complica el 2027

Todos contra todos. Sin matices, sin tacto electoral, sin medir el daño hacia adentro de la fuerza política. El peronismo, especialmente el bonaerense, se ha convertido en una batalla campal diaria. Uno dice y el otro se ve necesitado de contestar. Y viceversa. Hasta el hartazgo. Mientras tanto, la militancia racional, la que sueña con un regreso al poder del escudo justicialista, no deja de asombrarse por la enorme capacidad autodestructiva del espacio.
“Manda el caos”. Así describió este momento un diputado nacional de la provincia de Buenos Aires. Máximo Kirchner cuestiona a Axel Kicillof sin nombrarlo, Facundo Tignanelli y Emanuel González Santalla se trenzan en las redes sociales en una discusión ilimitada con Juan Manuel Abal Medina; Sergio Berni se cruza, chicana mediante, con Verónica Magario en el Senado de la provincia y la discusión termina con la Vicegobernadora cortándole el micrófono.
Todo sucede frente a un gobierno nacional que aún no ha podido explicar el patrimonio de su Jefe de Gabinete y que ha logrado, con el respaldo de los aliados, que el Congreso lo saque de la cancha. El peronismo no solo no capitaliza los problemas del oficialismo, sino que se encarga de autogenerarse conflictos internos que lo ponen en la primera plana de la agenda política.
Lo sucedido ayer en el senado bonaerense dejó en claro que el peronismo vive uno de sus momentos más tumultosos y que el último sábado, el discurso de Máximo Kirchner detonó la precaria convivencia que había entre el kicillofismo y el cristinismo. Desbloqueó una nueva etapa de la interna y le dejó la puerta abierta a un puñado de dirigentes que tenían el enojo contenido en la garganta.
En la tarde del miércoles, el ex ministro de Seguridad bonaerense cuestionó a Kicillof frente a su compañera de fórmula. El mismo al que defendió durante cuatro años de gestión. El sello Berni en la seguridad le generó a Kicillof soluciones en el plano operativo y dolores de cabeza por su alto perfil público. El descargo fue en la primera sesión ordinaria del año. Se abrieron las puertas de la Legislatura bonaerense y el peronismo se ahogó en sus problemas internos.
Berni aseguró que Kicillof “desde su mirada de izquierda” escribió artículos cuestionando la política económica durante la presidencia de Néstor Kirchner, y que, aún así, Cristina Kirchner “lo llevó a Aerolíneas Argentinas, lo hizo viceministro y ministro de Economía”. Magario, después de varias advertencias y un cruce preliminar por las licencias en el recinto, le cortó el micrófono. Una pelea habitual entre oficialismo y oposición, esta vez quedó enmarcada en la interna de un espacio.
Mario Ishii tuvo también su momento de crítica dentro del debate parlamentario. El intendente de José C. Paz, en uso de licencia, apuntó contra el Gobernador, al que “invitó a caminar por el conurbano” para advertir la compleja realidad social que hay en el territorio. “Hay más de 80 ollas populares en cada distrito y una ola de gente buscando comida”, indicó. Los cuestionamientos fueron generados porque no se trataron los proyectos de emergencia alimentaria y humanitaria que el senador había presentado. Cada uno aportó su argumento y sus palabras a un clima de mayor tensión en el recinto y en la convivencia de la fuerza política.
El presidente del bloque de senadores del peronismo y el vicepresidente de la cámara, ambos de larga trayectoria en el justicialismo, cuestionaron en la sesión al gobernador, que es de su mismo espacio político. Lo sucedido es una muestra del estado de situación del peronismo a esta altura del 2026. No hay conducción, no hay reglas claras y no hay noción real del daño que la interna le está generando a toda la fuerza. La credibilidad y la capacidad de ser confiables a futuro entran en jaque cada semana.
La interna se devora cualquier acción lógica de la oposición a nivel nacional y del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. Se ha vuelto insostenible y ha adquirido una ferocidad rotunda en las últimas horas, donde los límites se desdibujaron. “Estamos regalados. Lo que está pasando es increíble. Es una locura”, se sinceró un intendente del conurbano, que está completamente resignado ante la infinidad de peleas que atraviesan a la fuerza política.
En la antesala del enfrentamiento en La Plata, hubo una discusión virtual muy fuerte entre Tignanelli, que es presidente del bloque justicialista en la Cámara de Diputados de la provincia, y un hombre muy cercano a Máximo Kirchner, y el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, que en la actualidad está en las filas del kicillofismo. El principio de esa mini historia fue el lunes, cuando el ex funcionario criticó el discurso del líder de La Cámpora en Parque Lezama, pese a haber estado presente en el escenario.
“El acto no me gustó. No me gustó el discurso de Máximo para nada. Fue muy internista, pegándole a Axel”, dijo Abal Medina en el streaming de Infobae. Esa afirmación generó, en primera instancia, una crítica del senador provincial Emannuel González Santalla. “El problema lo teníamos si decía que le gustó el acto a este garca que hace 10 años que trabaja de criticar a Cristina en los medios”, sostuvo en las redes sociales.
“Fuiste algo en la política por Cristina y cuando dejó el gobierno y la empezaron a perseguir rompiste el bloque en 2016 pidiéndole autocrítica y te borraste para enfrentarla al año siguiente. Ahora que Ella está presa y proscripta salís corriendo después de un acto a tirarle a Maximo en los medios”, sostuvo el legislador camporista. En esa avanzada digital escribió la historia de una pequeña batalla más.

Abal Medina retrucó: “Dije y digo que me jode el exceso de internismo venga de donde venga. ¿Qué tal si vos y otros “valientes” van a defenderla a Cristina en los medios que son mucho más incómodos para nosotros en vez de chicanear cómodamente en las redes?“. La discusión se entrelazó con un aporte de Tignanelli, quien lo acusó de ser “funcional al macrismo” y de ser ”un agente divisor de la unidad” peronista durante la gestión nacional de Mauricio Macri.
“Estas desubicado, perdido y desorientado”, le dijo el camporista. Y agregó: “Fuiste un jefe de gabinete espantoso, vago, que le gustaba dormir hasta tarde”. Abal Medina respondió: “Desubicado estas vos que tenés que salir a instalar mentiras viejas para llenarle la cabeza a Máximo para mantener tu lugarcito intrascendente. Hablas para los mismos cien de siempre. Asi nunca vas a existir en política y seguirás siendo siempre el pseudo ñoqui que tuve a mi cargo en la JGM”. El debate se fue desmoronando hasta llegar al subsuelo.
Los cuestionamientos se van encendiendo de uno y otro lado. No hay final para tantas diferencias. Y, sobre todo, no hay marcas en la cancha para saber los límites del juego de poder. El peronismo sigue enfrascado en sus problemas y en sus obsesiones, como si no existiera una realidad nacional infinitamente más importante que la discusión del propio espacio. Nadie se puede escapar de esta interna feroz, llámese como se llame. Mientras tanto, el tiempo pasa.
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