CHIMENTOS
Carmen Barbieri en “Lo de Pampita”: “Interrumpí un embarazo porque podía morir”

Carmen Luz Barbieri -nacida en Buenos Aires el 21 de abril de 1955-, se consolidó como actriz y figura destacada en el humor dentro del teatro, el cine y nuestra televisión. Proveniente de una familia con tradición en la comedia, su padre fue el capocómico Alfredo Barbieri, y la artista también incursionó como directora teatral en el género de revista y condujo varios programas de televisión.
Actualmente, Carmen está al frente de Con Carmen, un magazine diario en El Nueve donde combina actualidad, espectáculos y entretenimiento, consolidándola nuevamente como una de las figuras fuertes de la televisión.
Por el lado más íntimo, Barbieri manifestó públicamente su fe católica, a la que recurrió con mayor intensidad durante los problemas de salud de su hijo Federico, quien en 2020 logró superar un cáncer de intestino. En 2021, tras ser internada por COVID-19, relató haber visto una aparición de la Virgen de Guadalupe durante su hospitalización.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—Bienvenidos a un espacio donde la verdad no se puede evitar. Hoy recibo a una persona que admiro con todo mi corazón, con una gran carrera, una artista de raza, Carmen Barbieri.
—Hola, chiquita, te amo.
—Muchos proyectos nos tocó compartir además.
—Sí, por suerte. Te cuento lo que me dijo Fede: “¡Mamá, no hay que contar tanto!”.
—Hablando de Fede y su actual relación con Evelyn Botto, ¿te gustaría ser abuela?
—Sí, me gustaría, pero no lo vuelvo loco con “¡Ay, quiero ser abuela!“ Si viene, soy la mujer más feliz del mundo. Y si no viene, también soy la mujer más feliz del mundo… Quiero que tenga una relación como la está teniendo ahora con Evelyn, pero que sea consciente, que no haga sufrir a las mujeres, siempre le digo: “Las mujeres sufrimos mucho por los hombres”.
—¿Lo has retado por eso?
—Mucho. Las últimas veces me enojé.
—¿De dónde sale ese gen?
—Del abuelo, mi papá (Alfredo Barbieri), y de su papá (Santiago Bal)… Viene por todos lados (risas). Pero ahora Fede tiene 36 años. Ya es un hombre.
—Dijiste que lo ves chapando, enamorado a full.
—Sí, sí, lo veo que está bien, que está con una mujer… -ojo, que todas las otras también eran bellas, inteligentes y divinas: las quería; yo me encariño mucho con las chicas-, pero ahora, Evelyn es una mujer muy viva, con la cabeza muy abierta y muy inteligente. La quiero mucho. Bueno, Dios dirá. Y espero que sigan amándose.
—¿Cómo es Carmen en el sexo?
—¿En el sexo? Uy, hace tanto… (ríe).
—¿Hace cuánto?
—Hace mucho.
—No, dale, ¿cuánto?
—Será, qué sé yo… nueve, diez años.
—¡Diez años, Carmen!
—No sé… sí, no me acuerdo.
—Pero, ¿por qué?
—Porque estoy grande y el sexo tiene que ser con alguien muy especial. Que me mueva el piso, pero no por lindo ni porque tiene plata, ni porque…
—Pero no le pongas tanta presión. Te podés divertir también.
—No, tiene que ser alguien que me haga divertir. Alguien que tenga humor y que me mueva el piso, si no… siempre fui así, me parece (ríe). Tenía que ser muy inteligente, tener un humor maravilloso ¡y cantar bien!
—¡¿Cantar también?!
—Por lo menos no desafinar (risas). Ojo, el sexo no fue tan importante en mi vida como el amor, como la previa, el beso, la mirada, como ese gesto de amor que una vez tuvo alguien que salí después de Santiago. Sí tuve dos o tres amores cortos, pero uno de ellos tuvo un gesto genial porque no era del ambiente. Yo hablaba de Tita Merello ¡y él no sabía quién era! Y yo me enojaba, le decía que no hablábamos el mismo idioma…Salimos siete meses nada más. Yo lo llamaba Trapito porque me lo levanté en la calle y le puse Trapito, ¿viste? Un día me dice: “Vamos a ir a un lugar que te va a encantar”; agarró y se metió para el Gran Buenos Aires; yo dije: “Ay, acá me la da, me corta en mil pedazos con un hacha” (se ríe).
—Un loco, claro.
—Porque hacía poco que salíamos, cuatro meses, cinco. El vendía insumos médicos. Llegamos al lugar todo oscuro, un chalet todo cerrado. Se para en uno con todas las persianas bajas y me dice: “Bajá”. Y de golpe se abren todas las persianas y aparecen payasos y globos.
—¡Ay, no, era un amor!
—¡Me morí de amor, claro! ¿Y sabés lo que me dijo? “Bueno, ahora vas a poder hablar tu idioma. Ellos hablan como vos”. ¡Oooooh! Te amo, Trapito, sabés que te amo.
—No te quedaste con Trapito.
—No, se casó, tiene hijos, está todo bien.
—Era otro destino el de Trapito.
—Trapito era bárbaro. Te lo cuento y me emociono. Era para enamorarme de de Trapito, peeeeero… yo me niego mucho al amor de pareja.
—¡Abri tu corazón, Carmen, ya esta!
—Vamos a ver… Tengo un candidato y es del ambiente. No es actor, es de la parte de atrás, de las cámaras. Hablo mucho con él, es buena gente.
—Acompañar tantos años a Santiago Bal, ¿fue difícil?
—Sí, fue difícil acompañarlo en esta vida de amor. Pero nunca nos peleábamos, nunca hubo gritos… hasta que un día se cayó todo: somos muy mediáticos. Yo armé una familia, vos me vas a entender. Armé una familia con todo el amor de mi vida, porque lo que quería era tener todos unidos. Los hijos de otras mujeres de Santiago quería que estuviesen en casa, tenían sus habitaciones. Quería que las madres de esos hijos festejaran los cumpleaños y venían… Julieta (hija de Silvia Perez) dice que yo soy su segunda mamá… Había armado una casa tan linda y una familia tan linda y de golpe se vino abajo. No podía creerlo. Mirá que yo iba a análisis. Mi psiquiatra me decía: “Cada vez que entrás me pongo el cinturón de seguridad”, porque yo le decía: “¡Lo voy a matar, lo voy a matar!”.
—Leí que hasta hasta lo planeaste…

—¡Sí, lo soñaba!
—¿Cómo era en tu cabeza esa fantasía de matarlo?
—Con un paraguas (risas). ¡Le clavaba un paraguas acá! (se toca la garganta). Y después entendí que sí, claro que lo quería matar, pero acá adentro (se toca el pecho).
—Querías matar al sentimiento.
—Y lo maté. Me costó un año y medio, pero lo logré.
—¿Lo pudiste matar?
—Acá adentro, sí.
—Sí, pero ¿ese sentimiento se va de adentro del cuerpo?
—Y sí. ¿Qué?, ¿no se te fue a vos?
—Yo creo que entran todos los amores adentro del cuerpo.
—Sí, tenés razón. Pero el mío era tan fuerte, el dolor era tan grande, porque luché tanto por ese hombre: para que viviera, para que disfrutara de los hijos y después, de golpe, se vino todo abajo, que no podía seguir adelante. Es decir, no veía una vida sin Santiago Bal. Y tuve mucha ira… por eso cuando desde mi programa le hablo al televidente, le digo: “No tengan tristeza porque estamos pasando un momento muy malo en nuestro país y el argentino está sufriendo mucho. No tengan tristeza y no tengan ira, no se enojen”, porque la ira es tan mala, porque te transforma en un monstruo que no sos. Sufrís tanto, tenés tanto dolor que decís cosas o hacés cosas que hieren mucho a otra gente y no te das cuenta. El dolor te transforma en un monstruo.
—Yo a Fede lo tuve a los treinta y cuatro años y a los treinta y nueve quedo embarazada otra vez de Santiago. Y al segundo mes ya tenía dieciocho de presión. “No llegás ni al quinto mes”, me dijo el médico que siempre me atendió, que sí quería que yo tuviese otro chico. Me dice: “Te doy un consejo, no te arriesgues. No solamente podés perder el bebé, podés perder la vida”.
—¿Y cómo te tomaste esa decisión?
—Fue horrible. Tuve que interrumpir el embarazo. Eso lo conté hace poco a Fede. Dice: “Ay, ¿yo tendría un hermano?”. “Sí, pero tuve que interrumpir porque me podía morir no solamente el bebé, sino yo también”. Así que, bueno, tuve que interrumpir ese embarazo. Me hubiera encantado tener otro hijo.
—Te quedaste con las ganas.
—Sí, claro. Y no intenté más, porque…
—Por salud.
—Sí, además estaba grande, treinta y nueve años; pero igual hoy está bárbaro. A los cuarenta y pico, cincuenta, tenés un hijo,genial.
—Contaste que le dabas muchos disgustos a tu padre, el gran Alfredo Barbieri…
—Sí, muchos, especialmente con un amor que tuve, que fue Jorge Porcel.
—¿Es verdad que lo quiso matar? ¡Que le disparó!
—¡A mí me quería matar! Pero no, es mentira.
—Leí que le disparó el auto. ¿Eso es cierto o es una anécdota?
—No, no, hay cosas que se inventaron (rísas).
—Ah, pensé que era verdad…
—Mi papá no sabía manejar un arma, nunca tuvo un revólver. Sí tenía una navajita así, chiquita. Una vez le dijo a Julio de Grazia, un gran actor amigo mío y de papá: “Lo voy a matar con esto”, esa navajita. Y Julio le dice: “Con eso no le vas a llegar ni a un órgano”, algo así. En broma, obvio. Pero mi papá no podía creer que yo estaba con un hombre tan grande: me llevaba dieciocho años Porcel. Y encima era un compañero de trabajo de él.
—¿Estaba enojado por tu reputación?
—No, ¡porque era gordo! (ríe) Un día, Porcel le preguntó: “¿Alfredo, por qué no me querés?” Mi papá piensa, no encontraba las palabras y le dijo: “¡Porque sos gordo!” (ríe), en broma, por supuesto. Siempre dicen los padres que quieren para nosotros lo mejor, ¿no?
—¿Te hubiera gustado formar una familia con Porcel?
—Sí, claro. Con los hombres que yo amé siempre quería formar una familia.
—Sos una romántica.
—Sí, con cada amor que tuve -que no fueron muchos, pero fueron grandes amores- me hubiese gustado haber formado una familia. Tener un hijo. Vos hiciste bien (ríe).
—Bueno, vos también tuviste.
—Pero es un hijo solo, con un hombre solo. Me hubiera gustado de cada amor que tuve, tener un hijo, porque los amé.
—En varias entrevistas de tus amores dijiste: “Este es el amor de mi vida”, y después: “Este es el gran amor de mi vida…”
—No, yo te voy a decir cómo dije: Porcel fue el amor de mi vida. Y Santiago pasó a ser el hombre de mi vida. Por eso lo elegí como papá. Por eso con Santiago tuve un hijo y no tuve con otros, que amé también, pero no fueron esos amores como para decir: “Con este voy a tener un hijo”.
—Ahora, ¿qué tiene que tener un hombre para conquistar a Carmen?
—Ay, humor. Y un poco de guita, porque ya me estoy cansando de mantener a los hombres (rísas).
—A ver, ¿cuánto necesitamos? ¿Un básico?, que pueda sacarte a comer.

—Que no lo tenga que mantener. No necesito nada para mí. Yo sola me compro, me mantengo.
—Que se pague su alquiler.
—Sí, su alquiler, su comida (ríe). Que se pague su ropa, sus viajes, si no… todo pagaba yo. No siempre, pero casi… que no se enojen.
—Pero si viene sin un mango, pero hay mucho amor, ¿lo descartamos?
—No, sin un mango no quiero (ríe). Pero no porque quiero plata para mí. Yo soy mi dueña. Mi mamá me decía “¿Por qué no dejás que te mantengan?» No, no y no.
—¿Y si te ponemos en unas App de citas que son para famosos?
—No me gusta, ya me pusieron.
—¿Y tuviste match?
—Sí, ¡pero no creían que era yo! Entonces, al otro día yo salía en la tele y decía: “Soy yo”, ponele… “Juan Carlos, la que hablaba con vos”. Y no, después me volvían loca. Así que le digo: “Chicos, sáquenme esta aplicación porque no quiero nada”.
—¿No querías ni charlar? Si estás en tu casa aburrida la noche.
—No, tengo miedo, soy miedosa.
—Ay, ¿qué te va a pasar!
—¡No lo conozco! Prefiero que me presentes vos un hombre.
—Ah, voy a pensar, ¿eh?
—Pero no, ¿vos sabés que estoy sola y estoy bien?
—Porque podés elegir bien.
—Y vos, ¿estás sola ahora?
—Más o menos…
—¿Más o menos?
—Es que no sé cuándo sale esta nota (ríe)
—Yo tendría que decir más o menos. Me encantaría decir: “Mmm, más o menos”.
—Lo mío cambia de una semana a la otra, entonces como que…
—Está muy bien.
—…no sé qué día sale esta entrevista.
—Qué sé yo. Nunca se sabe…
—Nunca se sabe.
—Está bien eso que dijiste: “Más o menos”.
—Más o menos, sí.
—Voy a empezar a decir “más o menos” yo también.
Fotos: Candela Teicheira
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Yanina Latorre expuso toda la verdad de la renuncia de Paula Chaves de Olga: “Se fue porque no quedó cómoda con…”

Se bajó de un espacio codiciado, que atrapa, que imanta al público. La trascendencia de la pantalla de Olga se torna indiscutible, por eso llama la atención la determinación de Paula Chaves de renunciar a su programa en la plataforma de streaming.
La actriz se despidió de su puesto de trabajo y de sus compañeros. A partir de esta salida se activaron algunos rumores, que refieren a posibles motivos desconocidos para esta renuncia. Así apareció una lectura filosa de Yanina Latorre, que no vaciló en exponer su verdad.
En el desarrollo de Sálvese quien pueda, la ex angelita exteriorizó algunas de las razones que pudieron incidir en esta dimisión de Paula. “Para mí, ella se fue de este programa porque nunca quedó cómoda después de todo lo que pasó con Topa y la marcha de La Cámpora”, razonó.
Y en esa misma línea, Yanina ahondó en otro aspecto y asestó: “El programa este año bajó mucho en números”. Asimismo, la ex angelita se detuvo en una necesidad de Paula para congeniar su rutina familiar y por eso expresó: “Sí es verdad que ella tiene un tema con los hijos y el otro formato no es diario”.
Por su parte, la propia Chaves argumentó su llamativa salida de Olga y en una nota con SQP manifestó “Tengo por delante un montón de viajes y proyectos dando vueltas. También tengo un proyecto con Olga. Se terminó acá el programa diario”.
Inclusive, la esposa de Peter Alfonso admitió que se avecina una generación de contenidos en ese mismo canal. “Hay un proyecto con Olga que ya hicimos el año pasado, que fue Banquete, con Pedro y unas parejas. No es diario. Siempre hay cositas, ofrecimientos. A mí me encanta Olga», aseguró.
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María Becerra contó por qué dejó de ser vegana: “No podía seguir con esa alimentación”

María Becerra detalla aspectos de la vida con sus mascotas. Además, explica las razones que la llevaron a dejar el veganismo
La escena cotidiana de María Becerra está marcada por la presencia y el cuidado minucioso de sus animales. La cantante argentina, reconocida por su carrera musical, también es responsable de una convivencia singular: en su hogar viven actualmente trece mascotas. Esta dinámica familiar exige una organización precisa y la implementación de servicios exclusivos para garantizar el bienestar de cada animal, incluso cuando la artista se encuentra de gira.
La relación de la cantante con el mundo animal no se limita al cuidado material, sino que incluye una dimensión ética y una reflexión sobre el sufrimiento animal, que trasladó a la alimentación. “Yo primero fui vegetariana de los 15 a los 19. Ahí me hice vegana hasta los24, por ahí”, relató durante la charla.
El motivo original para adoptar estas dietas fue el rechazo al sufrimiento animal. Sin embargo, las exigencias de su carrera la llevaron a reconsiderar esa decisión. Las giras, los horarios y la falta de opciones veganas en algunos lugares dificultaron la continuidad de la dieta. “No podía por tanto trajín. O sea, de repente estamos acá en una gira en el norte, no sé, Asturias o donde sea. Terminábamos un show a las diez de la noche, once. Había que salir a comer. Lugares abiertos en Asturias a las once y media de la noche. Y veganos además. Nada”.
María Becerra adoptó un perro y realizó una videollamada con su novio para contárselo
Detalló que, a pesar de la suplementación y los cuidados, sufrió episodios de anemia y problemas de salud que la obligaron a reincorporar alimentos de origen animal bajo indicación médica: “El doctor me dijo: ‘Che, si te sigue agarrando anemia, o sea, es un problema para tu salud, porque puede venir algo peor después’. Al menos pescado necesito que comas, los suplementos no alcanzaban. Yo me suplementaba con todo. Omega, B12, todo”.
Luego de estos problemas, Becerra debió modificar su alimentación, aunque mantuvo su postura ética respecto al sufrimiento animal y la industria alimentaria: “Yo recontra respaldo esa alimentación y me parece espectacular. En mi caso, con el estilo de vida que yo tengo, no, no lo podía llevar a cabo”.
Durante la charla con el podcast Grimey TV, conducido por Yibril, Becerra detalló la composición de su familia animal: “Tengo ocho perros y cuatro gatos”, precisó, y luego sumó espontáneamente un nuevo integrante: “En los últimos días se sumó un gato más en el hogar”. Esta convivencia exige rutinas específicas y una estructura que permita atender las necesidades de cada mascota sin que su ausencia por compromisos profesionales altere el orden de la casa.
Al ser consultada sobre cómo maneja la logística cuando está de viaje, Becerra fue directa: “No, papito, tengo todo armado. Tienen paseador, adiestrador, una guardería, tienen modista”. Esta declaración resume el entramado de servicios y roles especializados que funcionan en su hogar, permitiendo que los animales mantengan sus hábitos y reciban atención continua.
La dinámica no se limita a la presencia de los animales. La organización abarca desde la alimentación hasta la supervisión diaria, pasando por actividades recreativas y cuidados de salud. El hecho de que la cantante pueda delegar tareas en un equipo de profesionales evidencia una planificación detallada y una inversión considerable. Este modelo de convivencia es posible gracias a la estructura creada alrededor de sus mascotas, lo cual le permite ausentarse por trabajo sin comprometer el bienestar de los animales.
El cuidado de los animales de la cantante va más allá de las necesidades básicas. La artista ha dispuesto servicios exclusivos que incluyen hasta una modista encargada de confeccionar y adaptar la ropa para cada mascota. “¿Querés que te muestre la foto del fitting?”, ofreció durante la entrevista, mostrando imágenes de las pruebas de vestuario y carpetas diferenciadas para cada animal: “Y para cada uno hice una carpeta distinta, porque todos tienen un porte diferente”.
Los perros y gatos de Becerra cuentan con prendas específicas, como pijamas idénticos para todos, y accesorios de marcas reconocidas. El proceso de selección de la ropa se realiza mediante referencias buscadas en plataformas digitales y se adapta a la fisonomía de cada mascota. La cantante explicó que selecciona las referencias por Pinterest y las envía a la modista.
En una de las anécdotas compartidas, relató cómo debió proceder con sus animales después de que los gatos arañaran el auto de colección de su vecina. “Les tuve que poner unas botitas para que no puedan arañar”, detalló, al mostrar cómo la personalización de los accesorios también responde a necesidades específicas surgidas en el día a día.
El fitting y la prueba de vestuario forman parte de una rutina en la que los animales participan activamente. “Ahí le están probando su pijama, que para todos es el mismo”, comentó la cantante, mientras mostraba fotos a Yibril, quien reaccionó sorprendido ante la sofisticación de estos cuidados. En la charla, el conductor bromeó sobre la posibilidad de preguntarle a los perros si realmente quieren usar ropa, a lo que Becerra respondió con naturalidad: “No, pero yo sé que le encanta. Porque se ven más fashion”.
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La esposa de Alberto Cormillot sufrió un accidente y no podrá moverse por dos meses

Un inesperado accidente doméstico obligó a Estefanía Pasquini a pasar por el médico y generó preocupación entre sus seguidores. La nutricionista, esposa de Alberto Cormillot, mostró en sus redes sociales cómo quedó su brazo tras sufrir una fuerte caída en su casa y, aunque terminó con un yeso que le inmoviliza gran parte de la extremidad, eligió afrontar el momento con el humor que la caracteriza.
La primera imagen que compartió fue una selfie frente al espejo del baño, donde dejó ver el brazo completamente enyesado. Fiel a su estilo, acompañó la postal con una frase que resumió cómo decidió atravesar este difícil momento: “No paro de triunfar”, escribió con ironía, despertando una catarata de mensajes de apoyo y buenos deseos.
Sin embargo, uno de los momentos más tiernos llegó cuando reveló la charla que mantuvo con su hijo Emilio al regresar a su casa. Al verla con el yeso, el pequeño le preguntó con total inocencia: “Mamá, ¿estás enferma?”. Con paciencia, Estefanía intentó explicarle lo ocurrido: “No, no, no es enferma la palabra, estoy golpeada”.
La conversación siguió con la espontaneidad propia de un niño. “¿Te caíste?”, quiso saber Emilio. “Sí, me caí. Me caí feo”, respondió ella. Pero la respuesta del pequeño terminó descolocándola y haciéndola reír: “Entonces sos re torpe”. Entre risas, Pasquini trató de defenderse: “Bueno, bueno, pará, tampoco tan torpe. Hubo un desliz”.
ESTEFANÍA PASQUINI SE FRACTURÓ UN BRAZO
Lejos de quedarse en el golpe, la nutricionista también contó cuál fue la consecuencia que más lamentó de esta fractura. Cuando su hijo le preguntó qué era lo que más le dolía, respondió con total sinceridad: “Lo que más me duele es haber pagado el mes anticipado y haber pagado el anual para volver a natación”. Luego explicó que, según las indicaciones médicas, deberá suspender su rutina física por un largo tiempo: “Creo que por dos meses más o menos no me voy a poder mover”.
Finalmente, Estefanía reveló cómo ocurrió el accidente y el motivo por el que terminó con una fractura. En diálogo con TN, detalló: “Me caí para atrás porque no calculé bien y cuando caí, paré con una sola mano todo el cuerpo. Escuché ‘clac’. Era como un acordeón y ahí me fracturé”. A pesar del susto y de la recuperación que tendrá por delante, dejó en claro que piensa atravesar esta etapa sin perder el buen humor.
Alberto Cormillot, Estefanía Pasquini
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