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ECONOMIA

Actividad y reservas reavivaron el apetito por bonos Globales y cambiaron la lectura del riesgo país

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Mejoró la confianza del consumidor, se confirmó que el Tesoro siguió comprando dólares al BCRA y los bonos Globales se recuperaron de un arranque turbulento, ayudados también por un mejor clima internacional (Foto: Reuters)

Luego de varias semanas con noticias semiamargas para el Gobierno, la última dejó una acumulación de señales favorables para la economía argentina. El EMAE (proxy del PBI) de marzo rebotó 3,5% mensual desestacionalizado y más que compensó la caída de febrero; el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas y habilitó un nuevo desembolso por USD 1.000 millones; y el Gobierno anunció, casi por sorpresa, una reducción permanente de retenciones para trigo y cebada junto con una eliminación transitoria para algunos sectores industriales.

En paralelo, mejoró la confianza del consumidor, se confirmó que el Tesoro siguió comprando dólares al BCRA y los bonos Globales se recuperaron de un arranque turbulento, ayudados también por un mejor clima internacional. El mercado volvió a reaccionar a un combo que gana peso en la historia de crédito argentina: más actividad y más reservas.

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El dato de actividad fue alentador, aunque convino leerlo con cautela. El propio BCRA reconoció en su último Informe de Política Monetaria que los registros de febrero y marzo estuvieron afectados por factores puntuales, entre ellos paros en la industria, menor cantidad de días hábiles y efectos de base. Mirado el bimestre en conjunto, la foto fue más representativa: la actividad de marzo se ubicó 0,7% por encima de enero y 5,5% arriba en la comparación interanual.

Si bien el FMI destacó que la meta de reservas netas no se cumplió a diciembre del año pasado, reconoció avances y validó medidas correctivas

Las compras del BCRA en el mercado oficial volvieron a acelerar y acumularon unos USD 9.000 millones en lo que va del año. Si bien el FMI destacó que la meta de reservas netas no se cumplió a diciembre del año pasado, reconoció avances, validó medidas correctivas y dejó la puerta abierta a que el objetivo incluso pueda sobrecumplirse este año.

Para un programa que el mercado juzgó, en buena medida, por su capacidad de acumular poder de fuego, el dato no fue menor.

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Hecho este balance de la semana, el foco pasa a los bonos. Tras años de volatilidad, la prudencia se volvió un instinto de supervivencia, pero hay momentos en que incluso el inversor más escéptico necesita hacerse una pregunta menos emocional: ¿cuál es hoy el verdadero costo de oportunidad de “mirar desde afuera”?

Para un programa que el mercado juzgó, en buena medida, por su capacidad de acumular poder de fuego, el dato aumento de las reservas no fue menor (Foto: Reuters)
Para un programa que el mercado juzgó, en buena medida, por su capacidad de acumular poder de fuego, el dato aumento de las reservas no fue menor (Foto: Reuters)

Para dimensionar ese costo, conviene mirar un ejercicio simple de puntos de indiferencia. La idea consiste en estimar, para cada Global argentino, cuál debería ser su exit yield al 29 de octubre de 2027 para que el retorno total de mantenerlo hasta esa fecha iguale el de una alternativa más conservadora. La fecha no fue elegida al azar: octubre de 2027 coincide con las elecciones presidenciales, una instancia que el mercado suele leer como la prueba de estrés para la deuda.

El concepto de exit yield refiere a la Tasa Interna de Retorno (TIR) a la que debería rendir el bono en esa fecha de salida. En otras palabras, no se pregunta cuánto debería valer el bono hoy ni cuánto podría subir o bajar en el camino, sino qué rendimiento tendría que convalidar el mercado postelectoral para que, mirando hacia atrás, hubiera dado lo mismo quedarse en el soberano o haber elegido otra alternativa.

El GD30 hoy rinde 8,9% anual. Para que mantenerlo hasta octubre de 2027 empate el retorno de quedarse en un Treasury al 3,80%, su exit yield debería ubicarse en 18,4 por ciento

La mecánica parte del precio dirty actual de cada bono, incorpora los pagos intermedios hasta el 29 de octubre de 2027 y calcula el precio de salida consistente con tres costos de oportunidad. El primero es Vista 2038 al 7% anual. El segundo es un bono del Tesoro de los Estados Unidos (Treasury) a un año al 3,80% anual. En estos dos casos, se asume que las tasas se mantienen constantes. El tercero es un umbral nominal de 0%, como referencia extrema para medir cuánto debería deteriorarse cada bono para no dejar retorno alguno entre hoy y esa fecha.

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Los ejemplos ayudan a llevar la intuición a números. El GD30 hoy rinde 8,9% anual. Para que mantenerlo hasta octubre de 2027 empate el retorno de quedarse en un Treasury al 3,80%, su exit yield debería ubicarse en 18,4%. Si la referencia fuera Vista 2038 al 7%, esa tasa de salida sería 12,1%. Y para que el retorno acumulado fuera nulo, el GD30 debería cerrar ese día rindiendo 27,1 por ciento.

En el GD35 la lógica es la misma. Su rendimiento actual ronda el 10,1%. Para empatar el retorno de un Treasury al 3,80%, la exit yield de indiferencia sería 12,3%. Si la comparación se hiciera contra Vista 2038 al 7%, la tasa de salida compatible sería 11,1%. Y si el umbral fuera no ganar ni perder en términos nominales, el GD35 debería rendir 13,8% a fines de octubre de 2027.

Cuando el ejercicio pasa del bono individual a la curva agregada, el mensaje queda más nítido. El proxy de EMBI (riesgo país) equivalente para octubre de 2027 se ubica hoy en torno a 515 puntos básicos. Bajo el escenario de indiferencia frente a Vista 2038 al 7%, ese proxy subiría a 678 puntos básicos. Si la alternativa fuera un Treasury al 3,80%, escalaría hasta 885 puntos básicos. Y si el umbral fuera un retorno nominal nulo, treparía hasta 1.165 puntos básicos.

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Para que refugiarse hoy en un Treasury termine siendo una mejor decisión que mantener los Globales hasta el día posterior a la elección presidencial, la deuda argentina debería llegar a esa fecha con un castigo suficiente como para convalidar riesgo país cercano a 885 puntos básicos (Foto: Reuters)
Para que refugiarse hoy en un Treasury termine siendo una mejor decisión que mantener los Globales hasta el día posterior a la elección presidencial, la deuda argentina debería llegar a esa fecha con un castigo suficiente como para convalidar riesgo país cercano a 885 puntos básicos (Foto: Reuters)

En términos simples: para que refugiarse hoy en un Treasury termine siendo una mejor decisión que mantener los Globales hasta el día posterior a la elección presidencial, la deuda argentina debería llegar a esa fecha con un castigo suficiente como para convalidar riesgo país cercano a 885 puntos básicos. Cabe recordar que el Gobierno inició su mandato con un riesgo país mayor a 2.000 puntos.

Desde ya, se trata de un ejercicio simplificado. Sirve para poner en perspectiva el costo de oportunidad implícito detrás de decisiones más defensivas y para traducirlo a un proxy de riesgo país equivalente, pero no pretende replicar de manera exacta la metodología del EMBI de JPMorgan.

Tampoco captura por completo la volatilidad del camino, los supuestos de reinversión ni los cambios de régimen que pueden alterar la trayectoria de los precios. En un activo tan sensible al contexto político y financiero como la deuda argentina, la diversificación siguió siendo una aliada clave.



Corporate Events,South America / Central America,Government / Politics

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ECONOMIA

Blanco sobre negro para el programa financiero del Ministerio de Economía

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La última vez que el Estado presentó formalmente un programa financiero fue en 2018, con Luis Caputo al frente del entonces Ministerio de Finanzas

Esta semana ocurrió algo que Argentina no veía desde hace tiempo. La última vez que el Estado presentó formalmente un programa financiero fue en 2018, con Luis Caputo al frente del entonces Ministerio de Finanzas. Ocho años más tarde, el mismo funcionario, ahora como ministro de Economía, volvió a poner necesidades y fuentes sobre la mesa.

Más allá de los números, el hecho relevante es institucional: un programa financiero es, ante todo, un ejercicio de transparencia. El Tesoro explicita sus supuestos, se compromete con una secuencia y acepta ser auditado.

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Ahora bien, un plan es un plan. La táctica puede ajustarse cuantas veces haga falta. Por eso, resulta relevante ver cuáles son sus supuestos (y qué tan ambiciosos son) para identificar cuáles podrían ser los márgenes de maniobra. Lo único innegociable para el Gobierno es el objetivo de fondo: cumplir con la deuda. Todo lo demás parece instrumentación.

El esquema ya es conocido a esta altura de la semana, así que conviene resumirlo. Frente a compromisos en moneda extranjera que superan los USD 30.000 millones entre mediados de 2026 y fines de 2027, el Tesoro plantea un escenario base sin emisiones en los mercados internacionales en ninguno de los dos años.

Lo único innegociable para el Gobierno es el objetivo de fondo: cumplir con la deuda. Todo lo demás parece instrumentación

La apuesta pasa por el mercado local y por fuentes alternativas, como compras de divisas al BCRA por USD 6.700 millones este año, préstamos con garantía de organismos multilaterales por USD 4.000 millones, un nuevo Bonar 2029 con cupo inicial de USD 2.000 millones y privatizaciones por USD 800 millones.

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Con necesidades por USD 19.200 millones (incluyendo los pagos de esta semana por USD 4.500 millones de Globales y Bonares) y fuentes por USD 22.900 millones, según Finanzas 2026 cerraría con un excedente de USD 3.700 millones que oficiaría de colchón para el año electoral.

El plan no quedó en la conferencia: a las 48 horas se oficializaron préstamos respaldados por garantías del Banco Mundial y el BID (Foto: Reuters)
El plan no quedó en la conferencia: a las 48 horas se oficializaron préstamos respaldados por garantías del Banco Mundial y el BID (Foto: Reuters)

El plan no quedó en la conferencia: a las 48 horas se oficializaron préstamos por USD 3.200 millones con BBVA, Santander y Deutsche Bank, respaldados por garantías del Banco Mundial y el BID. Una semana antes, el BCRA había renovado los repos con bancos internacionales por USD 6.000 millones, y despejó esos vencimientos hasta 2028.

Dicho esto, el diseño de 2027 descansa sobre supuestos que valen la pena mirar.

  1. Contempla compras adicionales de reservas al BCRA por USD 4.900 millones en pleno año electoral, cuando la demanda de cobertura suele intensificarse.
  2. Proyecta ingresos por privatizaciones por USD 1.500 millones.
  3. Quizás lo más fino, el programa asume captar USD 5.000 millones en el mercado local, cifra que el secretario de Finanzas, Federico Furiase, presentó como un simple refinanciamiento total de los vencimientos de capital de Bonares (USD 4.900 millones). Pero si el sector público renueva sus propias tenencias mediante nuevos títulos, la cuenta cambia: la relación de refinanciamiento requerido se acerca a 1,4 veces los vencimientos de capital.

La relación de refinanciamiento requerido se acerca a 1,4 veces los vencimientos de capital

En términos simples, el plan supone colocar deuda neta en el mercado doméstico durante un año electoral, no apenas renovar lo que vence. Es posible, pero no es trivial.

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El horizonte que ordena todo lo anterior es el “grado de inversión”, que Caputo ubicó hacia 2031 y que, según dijo, dos de las tres grandes calificadoras consideran alcanzable. Hoy Argentina está en B-, seis escalones por debajo del umbral de BBB-.

Javier Milei y Luis Caputo
La ambición oficial de lograrlo en dos mandatos presidenciales no tiene precedentes cercanos (Fuente: AP)

La experiencia regional ofrece referencias, pero ninguna muestra esta velocidad en el proceso:

  • Perú perdió el grado inversor en 1999 y tardó nueve años en recuperarlo, recién en 2008, tras consolidar disciplina fiscal y crecimiento.
  • Uruguay lo perdió en febrero de 2002, arrastrado por el contagio de la crisis argentina, y demoró diez años exactos: S&P se lo devolvió en abril de 2012.
  • Colombia necesitó 12 años, entre 1999 y 2011.
  • Chile, ya dentro del grado de inversión, escaló seis niveles a lo largo de dos décadas, desde BBB a comienzos de los noventa hasta su máximo histórico en 2012.

Contra esas referencias, la ambición oficial de lograrlo en dos mandatos presidenciales no tiene precedentes cercanos.

¿Y Wall Street? El Gobierno hizo énfasis en que el escenario base no contempla emisiones internacionales ni en 2026 ni en 2027: un mensaje de autonomía financiera dirigido tanto al mercado como a la política. Pero, como venimos destacando en estas columnas, la puerta no está cerrada, y el propio equipo económico se encargó de aclararlo. Si las condiciones lo justifican, la alternativa sigue disponible.

El Gobierno hizo énfasis en que el escenario base no contempla emisiones internacionales ni en 2026 ni en 2027: un mensaje de autonomía financiera dirigido tanto al mercado como a la política

Hay buenos motivos para no descartarla. Con el riesgo país en la zona de los 400 puntos básicos, mínimos desde abril de 2018, el tramo largo de la curva de Globales ley Nueva York rinde en torno al 8,5% anual. Es una tasa todavía elevada, cierto. Pero es, a toda vista, la única vía para que el Tesoro logre extender significativamente los plazos de vencimiento y descomprimir el perfil de deuda de los próximos años, algo que el mercado local, por profundidad y por plazos, todavía no puede ofrecer.

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El autor es Team Leader de Estrategia de PPI (Portfolio Manager Inversiones)



Caputo,Daza,Furiase,Ministerio de Economía,Argentina,programa financiero

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ECONOMIA

Salarios rurales: cuánto cobra un peón en junio y todas las categorías hasta julio

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Los salarios rurales ya tienen escalas oficiales para junio y julio de 2026. La Secretaría de Trabajo homologó el acuerdo salarial firmado entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y las principales entidades agropecuarias, por lo que quedaron confirmados los sueldos mínimos que cobrarán los trabajadores rurales de todo el país.

El convenio, suscripto entre UATRE, la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), CONINAGRO, la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fija nuevas escalas salariales, incorpora sumas no remunerativas, mantiene adicionales por antigüedad y zona desfavorable y establece una cláusula de revisión que permitirá reabrir la negociación si cambian las condiciones económicas.

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Con la homologación oficial, los salarios acordados continúan vigentes para las tareas realizadas durante junio y también regirán durante julio para la mayoría de las actividades alcanzadas por el convenio colectivo. En ese marco, el salario básico de un peón rural ya supera el millón de pesos mensuales, mientras que las categorías más especializadas alcanzan remuneraciones superiores a los $2,5 millones.

Cuánto cobra un peón rural en junio de 2026

La categoría de peón general, una de las más numerosas del sector agropecuario, tiene un salario básico mensual de $1.088.358,51, al que se suma una asignación no remunerativa de $5.335,10.

Se trata del piso salarial para los trabajadores rurales permanentes comprendidos en el convenio colectivo, aunque el ingreso final puede incrementarse con adicionales por antigüedad, zona desfavorable u otros conceptos previstos en la actividad.

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El acuerdo también establece que estos valores continuarán vigentes durante julio, salvo que las partes decidan activar la cláusula de revisión para actualizar nuevamente las remuneraciones.

Salarios rurales: cuánto cobra cada categoría

Además del peón general, el convenio fija salarios mínimos para todas las categorías del personal permanente de prestación continua:

  • El peón único percibe un salario básico de $1.116.058,33, más una suma no remunerativa de $5.470,88
  • El ovejero cobra $1.127.265,44, con un adicional no remunerativo de $5.525,82
  • Los trabajadores especializados, entre ellos albañiles, herreros, carpinteros, mecánicos, cocineros y otros oficios rurales, reciben $1.158.597,91, más $5.679,41 no remunerativos
  • Los ordeñadores perciben un salario mínimo de $1.165.963,05, acompañado por una suma no remunerativa de $5.715,52
  • Los conductores tractoristas y maquinistas agrícolas cobran $1.207.669,28, además de $5.919,96 no remunerativos
  • Los mecánicos tractoristas tienen un salario básico de $1.267.993,03, con una suma adicional de $6.215,66
  • La categoría de encargado percibe $1.384.853,14, más $6.788,51 como suma no remunerativa

Estas escalas constituyen los salarios mínimos vigentes para junio y julio de 2026 en la mayor parte de las actividades rurales alcanzadas por el convenio.

Cuáles son los trabajadores rurales que cobran los salarios más altos

El convenio también contempla actividades altamente especializadas que perciben remuneraciones considerablemente superiores a las escalas generales.

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Uno de esos casos corresponde a los trabajadores dedicados a la aplicación de productos fitosanitarios.

Dentro de esa actividad, el peón auxiliar cobra $1.761.296,80 mensuales, más una suma no remunerativa de $8.633,81.

La categoría mejor remunerada de todo el convenio corresponde al conductor de equipos autopropulsados, cuyo salario básico alcanza los $2.545.139,23, más $12.476,17 no remunerativos.

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De esta manera, es el puesto con la remuneración mínima garantizada más elevada entre todas las categorías del convenio rural.

Cuánto cobran quienes trabajan en la cosecha

Otra de las actividades con mejores salarios es la vinculada exclusivamente a la cosecha de granos y oleaginosas.

En estos casos, los conductores tractoristas y maquinistas de cosechadoras afectados únicamente a esas tareas perciben un salario mínimo mensual de $1.666.580,76, además de una suma no remunerativa de $8.169,51.

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Las escalas responden al mayor grado de especialización requerido para operar maquinaria agrícola durante las campañas de cosecha.

Qué cambia para la actividad olivícola desde julio

La actividad olivícola quedó alcanzada por un esquema salarial diferente, ya que el acuerdo prevé incrementos escalonados que continuarán hasta septiembre.

Durante junio, un trabajador calificado de riego percibe $1.338.417,73, más una suma no remunerativa de $13.121,74.

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Desde julio y hasta septiembre, el salario básico aumentará a $1.378.570,26, mientras que la suma no remunerativa descenderá a $6.757,70, manteniendo prácticamente el mismo nivel de ingreso total.

En el caso de los encargados de la actividad olivícola, el salario básico pasará de $1.440.014,11 en junio a $1.483.214,54 durante julio, agosto y septiembre.

Qué adicionales cobran los trabajadores rurales

Además de los salarios básicos, el convenio mantiene los adicionales históricos del sector. La bonificación por antigüedad equivale al 1% del salario básico por cada año trabajado hasta completar diez años de servicio. Una vez superado ese período, el adicional asciende al 1,5% anual por cada año de antigüedad.

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También continúa vigente el adicional por zona desfavorable, que beneficia a quienes prestan servicios en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

En esos casos, el incremento equivale al 20% del salario mínimo correspondiente a cada categoría, elevando significativamente el ingreso de los trabajadores alcanzados.

Qué pasará con los salarios rurales en julio

Las escalas homologadas por la Secretaría de Trabajo continuarán vigentes durante todo julio para la mayoría de las actividades comprendidas en el convenio.

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Por el momento no existe un aumento automático previsto para ese mes. Sin embargo, el acuerdo incorpora una cláusula de revisión que habilita a UATRE y a las entidades empresarias a volver a negociar las remuneraciones si la evolución de la inflación u otras variables económicas afecta el poder adquisitivo de los salarios.

En consecuencia, los trabajadores rurales cobrarán durante julio los mismos valores básicos vigentes en junio, salvo que las partes alcancen un nuevo entendimiento antes del vencimiento del acuerdo.

Un cambio histórico en la negociación salarial del sector

La homologación de este convenio también marca un cambio para las relaciones laborales del sector agropecuario.

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Se trata de uno de los primeros acuerdos salariales celebrados bajo el nuevo esquema de negociación colectiva impulsado por la reforma laboral. Hasta hace poco, la mayoría de las remuneraciones del sector eran establecidas mediante resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Con las modificaciones introducidas por la Ley 27.802, las negociaciones comenzaron a encuadrarse en el régimen de convenios colectivos previsto en la Ley 14.250, el mismo sistema utilizado por la mayor parte de las actividades privadas.

Este nuevo mecanismo otorga mayor protagonismo a la negociación entre sindicatos y empleadores y permite incorporar herramientas como la cláusula de revisión, que facilita la actualización de los salarios rurales frente a eventuales cambios en el contexto económico.

De esta manera, las escalas homologadas no solo fijan cuánto cobra un peón rural y el resto de las categorías durante junio y julio de 2026, sino que también establecen el marco para futuras negociaciones salariales si la evolución de la economía así lo requiere.

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ECONOMIA

La tasa de financiamiento a pyme baja 15% y abre la puerta al crecimiento

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La capacidad de las pyme argentinas de sostener su actividad y reconvertirse en medio de crisis macroeconómicas recurrentes es aún más admirable si se considera un déficit estructural crítico (Foto: Unión Industrial Provincia de Buenos Aires -Uitba-)

Una empresa que produce, agrega valor y genera trabajo de manera sostenida en un contexto como el argentino tiene una maestría en supervivencia financiera. La capacidad de las pyme argentinas de sostener su actividad y reconvertirse en medio de crisis macroeconómicas recurrentes es aún más admirable si se considera un déficit estructural crítico para nuestro sector productivo: la marcada escasez de crédito privado y la falta de información estratégica sobre el sector.

Las pyme en Argentina son el sostén de la economía, pero están sobreviviendo, creciendo o reconvirtiéndose con muy poco acceso al crédito. La relación entre crédito privado y Producto Bruto Interno (PBI) se mantiene en niveles muy bajos en comparación regional e internacional: 15%, mientras que países vecinos como Uruguay (31%) o Perú y Colombia (40%) duplican y triplican nuestra capacidad de financiamiento, y economías como Brasil o Chile operan con ratios del 76% y 104%, respectivamente. Un techo invisible limita la inversión y frena el incremento de la productividad de quienes sostienen el empleo.

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La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado en nuestro país. La modernización y la simplificación de regulaciones en el ámbito del mercado de capitales, para facilitar la captación de fondos por parte de las empresas productivas, son hitos fundamentales. Pero es necesario abordar otro problema: el déficit de información y transparencia.

La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo y la consolidación del crédito privado

Hasta la fecha, no existía un indicador de referencia que mostrara cuánto cuesta realmente financiarse en el mercado de capitales a las pyme. Ese es el corazón del Índice de Financiamiento Pyme (IFP) que elaboró VetaCap: una referencia construida en un 100% a partir de operaciones reales de financiamiento realizadas en el Mercado Argentino de Valores (MAV). Una tasa de interés basada en datos reales, y no en promedios de menús de ofertas a los que no se sabe cuántas empresas realmente acceden.

Los datos recopilados en el último informe mensual de mayo de 2026 muestran una foto sumamente elocuente del sendero que está transitando la economía local. El IFP se ubicó en 25,33% Tasa Nominal Anual (TNA) vencida, consolidando una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril y una contracción interanual de 14,82 pp frente al 40,15% registrado en mayo de 2025.

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Si miramos la película completa, desde el máximo histórico del 59,06% anual alcanzado en el segundo semestre del año pasado, el costo nominal del financiamiento bursátil para las pyme entró en una senda descendente que acompaña el proceso general de desinflación de tasas en pesos.

VENANCIO 117
El IFP se ubicó en 25,33% Tasa Nominal Anual (TNA) vencida, consolidando una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril

El dato contrasta con lo que ocurrió en el crédito bancario. Si bien las series estadísticas no son directamente comparables, los datos publicados por el BCRA nos brindan una aproximación. En mayo de 2025, una pyme que descontaba documentos en el banco pagaba una tasa similar a la del mercado de capitales, en torno al 40%. Doce meses después, esa simetría se rompió a favor del mercado. Mientras la tasa bancaria de descuento de documentos a pyme bajó a 27,9%, el IFP retrocedió a 25,33%. La brecha se amplía todavía más frente a las líneas más usadas para capital de trabajo.

Los adelantos en cuenta corriente a pyme cerraron mayo en 43,7% TNA, más de 18 puntos por encima del IFP. El mercado de capitales reacciona antes a la baja de tasas, y esa velocidad es la que le permite a una empresa capturar mejores condiciones antes que el resto.

En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones

En mayo, según el informe del IFP, el volumen operado total alcanzó a $587.263 millones a través de 29.692 operaciones. En junio, el volumen superó los $655.000 millones, mostrando nuevamente una evolución por encima de la inflación. Si bien se observa un aumento constante, todavía hay una oportunidad enorme para seguir robusteciendo el mercado de créditos.

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A pesar de la sensible mejora en los costos bursátiles, la radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado.

La radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado (Foto: Reuters)
La radiografía del financiamiento corporativo en Argentina sigue mostrando límites que debemos transformar en oportunidades de diseño de mercado (Foto: Reuters)

El primero de ellos es la composición y la prima de riesgo. Más de la mitad del financiamiento bursátil totalizado en el mes se canalizó a través del segmento avalado por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Cuando se analiza el comportamiento del mercado, se observa que el Premium Bruto del Aval se ubicó en 11,79 puntos porcentuales. Comparando operaciones equivalentes en instrumento y plazo (cheques y pagarés a 60-120 días), una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA.

Incluso restando los costos asociados a la operatoria de la SGR y de los agentes de Bolsa, el beneficio neto para la empresa promedia los 6,79 puntos de tasa. Esta información es clave y existe una oportunidad enorme para llevar a más empresas a que intenten financiarse por medio de una SGR.

Una empresa que se financia de manera directa, sin garantía, paga 34,46% TNA, mientras que aquella que cuenta con el respaldo de un aval SGR accede al 22,67% TNA

El segundo gran desafío, y quizá el más estructural, es la curva de plazos. El Plazo Promedio Ponderado (PPV) del conjunto de instrumentos se situó en 66 días. Si bien las operaciones con aval SGR logran estirar los vencimientos promedio hasta los 74 días, otros tramos más cortos, como las Facturas de Crédito Electrónicas (FCE), se concentran en duraciones de apenas 31 días.

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El mercado de capitales comenzó a desandar el camino de ser un rincón marginal o un salvavidas de último momento. Por ejemplo, en el segmento de descuento de documentos (herramienta fundamental para el manejo de capital de trabajo de corto plazo para las pymes), en la última década trepó del 6% al 43%, con un volumen que ronda los $1,6 billones de pesos reales mensuales.

La razón de este crecimiento es clara: el mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional, sino que ofrece ventanas de oportunidad para capturar tasas más competitivas.

El mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional (Foto: Reuters)
El mercado de capitales se consolidó como un canal más eficiente para las empresas. No solo funciona como complemento del crédito bancario tradicional (Foto: Reuters)

Sin embargo, todavía se puede crecer mucho más: consolidar este avance requiere profundizar las herramientas de información. Un mercado más transparente y dotado de mejores métricas de acceso público es la única garantía para propiciar mejores decisiones corporativas y que más empresas se acerquen al mercado de capitales.

El índice no pretende ser un diagnóstico estático ni una conclusión cerrada. Se concibió desde sus cimientos metodológicos como una plataforma viva, abierta y dinámica. Su valor de largo plazo dependerá enteramente de la capacidad que tengamos de nutrirlo mediante el aporte cruzado de todos los eslabones del ecosistema: empresarios, cámaras industriales, SGR, analistas macroeconómicos y el propio sector público.

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Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores

Para profundizar el crédito privado se requiere articulación y coordinación entre sectores. Conocer el costo real del financiamiento con datos verificables es el primer paso indispensable. Esta herramienta estará disponible en indicepyme.com.ar y se actualizará mensualmente, dos días después del anuncio del dato de IPC.

El mercado de capitales tiene que estar al servicio de los que producen y generan valor a diario. No hay otro camino posible para el desarrollo productivo.

El autor es presidente de VetaCap

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