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“El que apuesta al dólar, pierde”: la historia detrás de una de las frases más recordadas de la economía argentina

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Los ministros de economía argentinos fueron creadores -voluntaria e involuntariamente- de una gran cantidad de frases célebres de nuestra historia. Del “Hay que pasar el invierno” de Álvaro Alsogaray al “Me quiero ir” de Hernán Lorenzino pasando por “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” del desesperado Juan Carlos Pugliese en medio de la hiperinflación de Alfonsín.

Una de ellas, tal vez una de las más recordadas, y posiblemente la más dañina, la pronunció 45 años atrás, Lorenzo Sigaut, Ministro de Economía de Roberto Viola, segundo presidente de la Dictadura: “El que apuesta al dólar, pierde”, dijo.

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El 19 de junio de 1981, con los mercados en ebullición, la inflación descontrolándose, las tasas desorbitadas y creciente inquietud social con movimientos gremiales significativos por primera vez desde el golpe del 76, el ministro Sigaut enfrentó a los medios y soltó su frase célebre, la que lo perseguiría por siempre.

El Proceso, como se autodenominaba, tambaleaba. La política económica se había resquebrajado y el diseño de Martínez de Hoz se había agotado por completo. La Plata Dulce había llegado a su fin. No habría más Deme Dos ni la lluvia de artistas internacionales que bajaban a nuestro país por el dólar barato. Dejaría también de haber productos importados en cada comercio. Se acababa la Tablita del ministro orejudo. Esas eran las manifestaciones de una inflación que se desbocaba, de un desempleo que crecía, de sueldos deprimidos, del déficit fiscal y de pérdidas abruptas de reservas.

El clima social estaba convulsionado. SMATA hizo un paro con manifestaciones callejeras con el saldo de 1.100 detenidos. La carne aumentaba, también los transportes y los servicios. El malestar era creciente. El Gral Viola, presidente de facto, intentaba con su perfil más político hacer equilibrio pero nada resultaba y las internas militares recrudecían. El modelo y el plan de la Dictadura parecían haberse agotado.

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Lorenzo Sigaut, exministro de economía durante el mandato de Viola. (Foto: Dominio Público)

Lorenzo Sigaut trataba de llevar tranquilidad. El 15 de junio los diarios daban cuenta de sus declaraciones. Los títulos trataban de insuflar cierto ánimo: «Sigaut se muestra optimista», decían. El ministro sostenía que había que tener un poco de paciencia, que muchos productos estaban sobrevaluados y que con Martínez de Hoz se vivía algo que se había presentado como un milagro pero era una ficción, algo artificial que debía ser corregido, ajustado a parámetros reales: “Muchos argentinos de clase media viajaron al exterior y acá se compran artículos importados de una calidad que no habíamos visto, eso no era fruto de un milagro sino de un tipo de cambio irreal”, explicó. La inflación de ese momento la atribuía al tipo de cambio atrasado que había dejado su antecesor.

Casi como anunciando que vendría un ajuste o algún tipo de cimbronazo. Si su intención era detener la incertidumbre, estas declaraciones sólo la acrecentaron.

Mientras tanto otros referentes económicos, ex funcionarios de Videla, como Luis Estrada y los hermanos Juan y Roberto Alemann decían que el Ministro no atacaba a la inflación, que la menospreciaba y que eso era riesgoso y hasta criminal.

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Viola trataba de mostrar una autoridad que no tenía. En los diarios las malas noticias se agolpaban. Suba de tarifas, paros que se multiplicaban luego del de SMATA, protestas crecientes.

Unas semanas antes, Sigaut había tratado de encaminar la situación con una devaluación discreta. Pero nada se modificó. Para fin de esa semana la situación era muy tensa. El viernes 19, con la esperanza de que el fin de semana apaciguara los ánimos, se anunció una cadena nacional. El mensaje de Viola al país buscaba tranquilizar. Pero se seguían perdiendo reservas. Más de 250 millones en dos días. Ese mismo día, más temprano, Sigaut debió salir a hablar una vez más antes del fin de la jornada bursátil y cambiaria.

El ministro, como todos los funcionarios de ese tiempo -ni hablar los militares con sus modos marciales- utilizaba un lenguaje algo alambicado. Una especulación: no sabían bien cómo salir del paso, cómo arreglar la economía. Sólo tenían claro que debían llevar algo de serenidad.

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Al principio se quejó: “Algunos no nos están dando un voto de confianza”. Después negó la noticia que había ocupado la portada de los principales diarios de esa mañana, la pérdida de reservas de centenares de millones. “Esas son noticias disparatadas” afirmó. A esa altura los que lo escuchaban empezaron a sospechar: nunca es un buen indicio que un funcionario niegue muy rotundamente algo, suele ser la mejor manera de confirmar lo que él trata de desmentir. Predijo también que la inflación de ese mes rondaría el 10% (después sabríamos que se equivocó por bastante). Sobre el final de la conferencia, vendría la declaración que lo inmortalizaría, que haría su gestión inolvidable. Sin entender que a la plaza cambiaria no se la doma con palabras, vaticinó: “El que apuesta al dólar, pierde”.

La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Un buen one-liner que los ávidos editores periodísticos rescataron para sus títulos, que ocuparon un buen lugar en los diarios del sábado.

Horas después, Viola habló al país. Trató de mantenerse firme pero a la vez comprensivo de las protestas que aparecían por primera vez en mucho tiempo, había un despertar social que los militares no esperaban. “No toleraremos desbordes, pero analizaremos reclamos legítimos”, dijo. Trató, también, de elogiar al Proceso: “El esquema de poder actual le dio al sistema una estabilidad política inédita en el país”. Y casi como si citara a algún filósofo chino le adjudicó el mal momento a algo que llamó “La crisis del cambio”, que describió como la adaptación del gobierno militar a la nueva situación y a su permanencia en el poder (que quedaba claro no tenían intenciones de abandonar): lo malo que estaba sucediendo se debía -según su visión peculiar- por lo bueno que hicieron antes. Fue un discurso que no cumplió con sus fines: después de escucharlo, la gente se mostró más inquieta todavía.

El lunes a primera hora de la mañana, el microcentro porteño se pobló de manera inusual. Por Florida y por San Martín, calles en las que proliferaban las casas de cambio, se movía una multitud. Una foto en la portada de Clarín del día siguiente muestra la calle atiborrada, como si se tratara de la salida de un estadio después de un superclásico (por la cara de las personas que se ven: de un superclásico perdido por su equipo). Nadie quería los pesos. Todos, desobedeciendo al ministro, salieron a comprar dólares.

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La cotización voló. De 3.900 pesos que costaba a principios del día, durante esa jornada pasó los 6.100 pesos.

Pero esa multitud que volvió intransitable el centro de Buenos Aires descubrió que se habían convertido en apostadores tardíos, que esa mañana de lunes ya habían perdido. En el medio, Sigaut anunció una devaluación del 30% y el desdoblamiento del mercado cambiario. Al mediodía, las casas de cambio cerraron. No tenían cotización para la divisa y se les habían acabado los dólares.

El que apuesta al dólar, pierde, dijo el ministro Lorenzo Sigaut y en el primer día hábil posterior a su declaración dejó en claro que la derrota era para otros.

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Al día siguiente, el diario Crónica tituló: SI APOSTÓ AL DÓLAR, SE SALVÓ: drástica devaluación del peso. En un artículo del interior del diario, se transcribía este diálogo escuchado en la calle:

—¡Te dije que compraras los dólares el viernes! —le gritó una mujer exasperada a su marido.

—Pero, mujer, el ministro de Economía dijo que los que apostaban al dólar iban a perder.

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—Vos sos un idiota por creer todo lo que te dicen —le respondió la esposa.

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Con el movimiento sísmico de ese día, el dólar en los primeros seis meses del año llevaba un aumento de más del 200%.

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En un país en el que muchos habían invertido en dólares, esa devaluación produjo un cimbronazo brutal y varios quebrantos. Acaso el más célebre, el que retrate esa era, sea el de Palito Ortega y sus pérdidas millonarias con la visita de Frank Sinatra al país que se produciría en agosto.

Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Sigaut, que provenía de la empresa FIAT, fue el único ministro de economía que tuvo Viola durante su breve mandato. Comandó las finanzas del país desde fines de marzo del 81 hasta el 11 de diciembre cuando Galtieri se hizo con el poder (esa aventura también sabemos cómo terminó y produjo otras infaustas frases célebres).

Fue una época que anticipó el fin de la Dictadura, el agotamiento de la fórmula y el inicio del malestar manifiesto de la gente y de los sindicatos. Se pareció, en muchos aspectos, a 1975, con las devaluaciones y los cambios de planes tratando de detener una caída inevitable y empeorando todos los índices.

Los números de la gestión de Sigaut fueron muy negativos. En abril de 1981 el dólar estaba en 3.200; en diciembre cuando dejó el ministerio había trepado hasta los 10.400 pesos. La inflación anual rondó el 135%. La deuda externa aumentó un tercio. El PBI cayó un 5,4%.

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El que apostó al dólar -como casi siempre en la Argentina- no perdió.

Un dato resume de manera cabal el descalabro: en noviembre de ese año el Banco Central por primera vez en nuestra historia imprimió el billete de un millón de pesos.

Dólar, ministro de economía, dictadura militar, Devaluación, Sumario

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El nuevo plazo de Manuel Adorni y los motivos detrás de la resistencia de Javier Milei

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“Lo mejor que le puede pasar a este chico es irse”, sentenció ante Infobae una fuente del oficialismo en referencia a la situación de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y cuya polémica lleva más de tres meses en la agenda mediática. La definición parece ser solo una expresión de deseo y contrasta con la voluntad manifiesta del presidente Javier Milei, que se niega a correr a su ministro coordinador y se muestra «irascible» con quienes osan sugerirle su remoción.

Tras los tironeos con los aliados y la oposición en el Congreso, el Poder Ejecutivo logró fijar un nuevo plazo de gracia: el jueves 2 de julio, día en el que el jefe de Gabinete aspira a brindar el primer informe de gestión ante la Cámara de Senadores con intención de neutralizar —sin éxito hasta ahora— el avance del pedido de interpelación, que podría tratarse el martes próximo en Diputados.

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La semana corta lo tuvo todo. El despegue masivo de los socios del PRO y la UCR, nuevas versiones de renuncia, un potencial uso de licencia y hasta el supuesto ofrecimiento de varias embajadas. Al respecto, varios integrantes del Gabinete sostuvieron que ninguna de las opciones estuvo en carpeta.

En las dos tribus que convergen en el ecosistema libertario coinciden en que el futuro de Adorni —a priori— es otro. “No lo van a echar y tampoco va a renunciar”, precisaron desde uno de los vértices del Triángulo de Hierro ante este medio. “Nunca estuvo planteado que se fuera”, coincidieron del otro. “Son todas operaciones. Salieron con todo”, intentaron neutralizar desde el entorno del afectado.

El mandatario sigue respaldando a su funcionario

El mandatario no solo no encuentra motivos para correrlo del cargo, como planteó la senadora Patricia Bullrich, una de las que cuestiona al funcionario, sino que prepara un nuevo gesto de apoyo. El sábado se mostrará con Adorni en la ciudad de Rosario durante el acto por el Día de la Bandera en una nueva foto para la colección en medio de los dardos.

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El Presidente sabe que cualquier reemplazo es peor para él. Primero, porque implicaría menos poder y segundo, porque va a producir peores resultados para el gobierno”, admitió una importante voz con acceso al despacho presidencial. La afirmación alude al lugar que el ex vocero representa en la interna libertaria dado que, pese a responder directamente a Karina Milei, mantiene buena sintonía con el asesor presidencial, Santiago Caputo.

Un hombre que frecuenta la quinta de Olivos reveló ante este medio que, en una oportunidad, intentó abordar el tema con el mandatario, quien se mostró visiblemente molesto. “Lo intenté y no me fue bien. No vuelvo a hacerlo”, admitió al tiempo que justificó el accionar del libertario en su “carácter inflexible”.

“Javier Milei lo banca a muerte. Si la justicia llegara a decir lo contrario, ahí verá, pero hasta acá confía ciegamente en él”, expresó un funcionario en diálogo con Infobae.

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El presidente Javier Milei junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial, Santiago Caputo

El estilo de Milei es otra de las explicaciones que encuentran en el oficialismo para desoir los intentos de los bloques aliados y de algunos propios que reclaman la dimisión del funcionario. “El Presidente es distinto al resto. No le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Va a estirarlo al máximo y realmente esa forma de pensar siempre fue su ficha ganadora”, destacaron desde el entorno del libertario.

“Javier suele hacer cosas contraculturales y esta es una. Cuando todos piden que lo entregue, lo va a sostener porque cree que hay una doble vara de hipocresía en el planteo periodístico y político sobre el tema”, precisaron desde una de las tribus. “No lo va a entregar al sistema. Además, Santiago y Karina tienen al jefe de gabinete que quieren”, expresaron en otra.

Desde la irrupción de la polémica, cuando se detectó en marzo la presencia de Bettina Angeletti en la delegación presidencial que viajó a Nueva York para la Argentina Week, la administración libertaria evitó afrontar crisis y en su lugar, corrió el horizonte. Desde hace meses, el ministro coordinador supera desafíos fijados en los distintos plazos políticos establecidos. En los últimos meses, hizo frente al primer informe de gestión en Diputados, presentó la actualización de su declaración jurada y ahora, se esperanzan con una nueva visita a la Cámara Alta.

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En Casa Rosada aseguran que “no hay nada claro”, y pese a que varios actores niegan la chance de una salida anticipada, hay quienes se atreven a no descartar la posibilidad. En paralelo, frente al universo de opciones, una mesa de representantes del Ejecutivo que intenta desarticular los intentos de intimar al jefe de Gabinete en el Congreso.

La titular del bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich (NA)

En medio de las negociaciones, en algunos despachos de Balcarce 50 denuncian que Bullrich exagera posiciones al sostener que las bancadas socias no quieren acompañar al Ejecutivo. “Es más una ansiedad de ella que de los aliados”, garantizó una integrante de la mesa política que se encargó de realizar su propio relevamiento legislativo.

Con el calendario fijado, los legisladores violetas pelean la interpretación del articulo 101 de la Constitución mientras los equipos de la subsecretaría de Relaciones Parlamentarias e Institucionales a cargo de Ignacio Devitt, uno de los encargados de negociar con los aliados, trabajan en la elaboración del discurso que el ex vocero dará ante la Cámara Alta y con el que espera conformar a quienes piden su remoción del cargo.

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Recluido, pero en funciones, el ex vocero se muestra optimista respecto a la causa, aunque las últimas novedades judiciales volvieron a aumentar la presión política. Tras la filtración de los gastos en ropa de cama y blanquería, el fiscal Guillermo Marijuan solicitó la indagatoria de su hermano Francisco Adorni por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa en declaraciones juradas. “No es funcionario del Gobierno”, se jactaban desde la mesa chica.

Pese al complejo escenario, en la administración libertaria se esperanzan con la nueva parada y aspiran a recuperar la iniciativa política tras el informe de gestión. Sin embargo, mientras la Justicia y el Congreso marquen el ritmo de la discusión, Adorni continúa siendo el protagonista de un cuento borgiano, en el que el tiempo no resuelve el conflicto, apenas lo desplaza. Cada plazo cumplido posterga la polémica; ninguno, por ahora, la resuelve.

South America / Central America,Government / Politics,BUENOS AIRES

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El Gobierno busca despegar la agenda de Javier Milei del caso Adorni y enfocarla en la gestión económica

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El Gobierno cree que la imagen de Javier Milei se vio perjudicada por el impacto del caso Manuel Adorni, pero apuesta a que empiece a recuperarse a medida que se profundice el clima electoral. En el Ejecutivo aseguran que el Presidente absorbió el costo político más fuerte por sostener al jefe de Gabinete, pero consideran que el escenario se estabilizó y que la discusión pública tenderá a desplazarse hacia la economía, la gestión y la comparación de modelos rumbo a las elecciones.

El impacto fuerte ya lo tuvimos y lo absorbió la imagen de Milei. De acá en adelante es todo para arriba”, expresan en Nación. La frase resume la expectativa que manejan en distintos sectores del oficialismo: que el escándalo patrimonial de Adorni ya tuvo su efecto más profundo sobre la percepción del jefe de Estado y que, sin nuevas derivaciones judiciales de alto impacto, podrá reconstruir parte del terreno perdido.

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En la Casa Rosada trabajan con estudios de opinión pública que ubican la imagen de Milei cerca del 34%, la de Karina Milei en torno al 21% y la de Adorni alrededor del 14%. Son números que circulan en la mesa política libertaria a partir de relevamientos de distintas consultoras que en Nación mantiene de forma reservada.

La medición no es leída igual en todos los sectores internos. En el entorno de Karina Milei aseguran que la imagen del Presidente ronda los 34 puntos. En la órbita de Santiago Caputo, en cambio, dicen tenerlo algunos puntos más arriba. La diferencia no modifica la conclusión política que comparten ambos equipos: el caso Adorni golpeó la imagen de Milei, pero no lo dejó por debajo de un piso que en la mesa chica consideran competitivo para una etapa de polarización electoral.

Según reconstruyen en Balcarce 50, hace tres semanas identificaron un piso cercano a los 30 puntos. Después, sostienen, la imagen se estabilizó y comenzó a recuperar entre dos y tres puntos. Los funcionarios de primera línea interpretan ese movimiento como una señal de resistencia del núcleo de apoyo mileísta, aun en medio de la crisis más incómoda que atravesó el oficialismo desde que Adorni pasó de vocero presidencial a jefe de Gabinete.

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La lectura interna es que Milei utilizó capital político para sostener a un funcionario propio y que ese costo ya fue asumido (Foto: x de @TommyShelby_30).

La lectura interna es que Milei utilizó capital político para sostener a un funcionario propio y que ese costo ya fue asumido. En Nación insisten en que el Presidente no quiere que el Congreso ni la oposición definan la continuidad de su ministro coordinador. También repiten que no avanzará con un desplazamiento mientras no existan novedades judiciales de fondo.

Esa decisión, sin embargo, abrió una discusión interna sobre el límite de la defensa pública. Milei quiere mostrarse con Adorni, como está previsto en Rosario durante el acto por el Día de la Bandera, pero los equipos comunicacionales del Gobierno buscan evitar que el jefe de Estado quede permanentemente pegado a su jefe de Gabinete. La idea es sostenerlo institucionalmente, sin transformar cada aparición presidencial en una nueva señal de blindaje personal.

Leé también: El Gobierno apelará el fallo que avaló el cambio de domicilio de la AFA y anuló la veeduría

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En el Ejecutivo reconocen que el caso Adorni generó desgaste, paralizó parte de la agenda legislativa y obligó a negociar con aliados para evitar una derrota en el Congreso. La postergación de la sesión del Senado le dio aire al jefe de Gabinete, pero no cerró el problema: el 25 de junio se votaría su citación y el 2 de julio debería presentarse ante la Cámara alta bajo un formato de interpelación, con preguntas sobre su patrimonio, sus declaraciones juradas y sus explicaciones públicas.

La Casa Rosada también admite que el caso condiciona los próximos movimientos de gestión. En términos políticos, la prioridad es evitar que los anuncios de Milei queden eclipsados por novedades judiciales vinculadas a Adorni. Por eso, en Balcarce 50 quieren bajar la exposición del jefe de Gabinete, ordenar su defensa para el Senado y concentrar la agenda presidencial en temas económicos y de proyección internacional.

La estrategia comunicacional apunta a recuperar iniciativa con indicadores macroeconómicos. En el oficialismo quieren volver a poner en el centro la desaceleración de la inflación, las exportaciones, los anuncios de inversión, el avance del RIGI, el super-RIGI y los datos macroeconómicos. “La idea es correr el eje y poner a Milei en otro plano”, agregan.

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En Nación preparan un nuevo tramo de viajes y actividades en el exterior para las próximas semanas (Foto AP/Natacha Pisarenko).
En Nación preparan un nuevo tramo de viajes y actividades en el exterior para las próximas semanas (Foto AP/Natacha Pisarenko).

El Gobierno también buscará apoyarse en la agenda internacional del Presidente. En Nación preparan un nuevo tramo de viajes y actividades en el exterior para las próximas semanas, con la intención de mostrar a Milei como un dirigente global, corrido de la agenda doméstica que quedó atrapada por el caso Adorni. En esa secuencia entran además las conferencias económicas y los encuentros con referentes liberales, como la participación prevista junto a David Friedman, el hijo de Milton Friedman.

En el Ejecutivo creen que el calendario electoral también jugará a favor. “Estamos a mediados de junio. En poco tiempo la sociedad se va a poner a discutir la elección de modelos. No hay mucha vuelta de agenda”, relativizan en el oficialismo. La apuesta es que, cuanto más cerca estén las elecciones, más peso tendrá la polarización entre Milei y sus adversarios, y menos margen habrá para que el caso Adorni ordene por sí solo la conversación pública.

Leé también: Manuel Adorni prepara su defensa en el Senado, pero en el Gobierno admiten que su caso generó desgaste interno

Esa lectura conecta con la lógica de campaña que ya empieza a preparar la Casa Rosada. El oficialismo buscará presentar la discusión como una elección entre continuidad del programa económico o retorno a esquemas anteriores. En ese marco, la imagen personal de Adorni aparece como un problema, pero no como el eje sobre el que Nación quiere ordenar la competencia. La apuesta es que el Presidente vuelva a absorber la centralidad y que el jefe de Gabinete quede como un costo lateral de la gestión.

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El riesgo es que la causa judicial siga produciendo novedades. En Balcarce 50 reconocen que la explicación patrimonial de Adorni pudo haber servido para ordenar una estrategia impositiva y legal, pero no logró resolver el problema político. Las contradicciones públicas, las declaraciones juradas rectificativas, la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y las medidas de prueba pendientes siguen siendo factores de desgaste para un funcionario que, según los propios números que miran en la mesa chica, aparece muy por debajo de la imagen presidencial.

En el entorno del jefe de Estado plantean entonces una estrategia de dos tiempos. En el corto plazo, buscan contener el daño, ganar tiempo en el Congreso, preparar a Adorni para el Senado y evitar nuevas escenas de defensa presidencial directa. En el mediano plazo, apuesta a que la polarización electoral, los datos económicos y la agenda internacional le permitan a Milei recuperar iniciativa.

Gobierno, Javier Milei, Manuel Adorni

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Crearon un programa de seguridad nacional para reforzar el control migratorio

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El Ministerio de Seguridad Nacional puso en marcha el Programa de Seguridad Migratoria mediante la resolución 551/2026 en Boletín Oficial. Se trata de una iniciativa que busca reforzar el control migratorio en el país y combatir los ilícitos.

Mediante una publicación en redes, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, contó que “el objetivo es seguir fortaleciendo nuestra política migratoria y nuestra política fronteriza”. A partir de esta iniciativa, se crearon las Unidades de Seguridad Migratoria para reforzar los controles, prevenir delitos y enfrentar a las organizaciones criminales.

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El programa tiene siete componentes. El primero apunta a la actualización de la formación del personal de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), con foco en inspectores, supervisores, jefes de paso y analistas. El segundo extiende esa misma lógica a las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales, para que puedan cumplir con mayor eficacia su rol de Policía Auxiliar Migratoria. El tercero prevé la mejora de los procesos de prevención, detección e investigación de delitos migratorios. El cuarto apunta a una mayor coordinación operativa entre la DNM y las fuerzas. El quinto es la creación de las Unidades de Seguridad Migratoria, tal como lo mencionó la funcionaria en el video. Los dos restantes contemplan la modernización de equipamiento e infraestructura y la ampliación de la cooperación internacional.

La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, señaló que el objetivo es mejorar la actuación de las fuerzas de seguridad

“Hemos venido dando una serie de pasos, planteando este programa de seguridad migratoria y que básicamente apunta a una capacitación especial, a procedimientos específicos de actuación. Muchas gracias a las fuerzas porque, como siempre, serán los que integrarán esta capacitación”, indicó Monteoliva.

De acuerdo con la reciente resolución, las Unidades de Seguridad Migratoria se crean en el ámbito de la Gendarmería Nacional Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Policía Federal Argentina (PFA) y la Prefectura Naval Argentina. Según establece la resolución, estas unidades tendrán un rol meramente funcional y no implicarán la creación de nuevas estructuras organizativas. Su misión abarcará la prevención en áreas de control migratorio, el mantenimiento del orden público en zonas de frontera, la detección e investigación de ilícitos y las tareas subsidiarias de control migratorio. El personal que cumpla funciones dentro del programa llevará un distintivo de “Seguridad Migratoria”, independientemente de su dependencia de revista.

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Las fuerzas que cumplan funciones dentro del programa llevarán un distintivo de

La norma establece que se deberán actualizar los mecanismos de actuación para que, en forma subsidiaria o ante situaciones de emergencia, esas fuerzas puedan llevar a cabo un control migratorio eficiente, con respeto por las responsabilidades primarias de cada institución. “El trabajo será realizado teniendo en cuenta las responsabilidades primarias de cada entidad, la eficacia, la complementación y el uso eficiente de las capacidades de las citadas instituciones”, reafirmaron en el texto oficial.

El programa tiene siete componentes

“Nuestro propósito es claro, nuestro propósito es firme. Quien no cumple la ley, no entra. Lo venimos diciendo, lo venimos afirmando. Y si entró por alguna circunstancia, lo buscamos y lo encontramos”, aseguró la titular de la cartera de Seguridad horas antes de que se formalice la medida. Bajo este propósito, instruyeron a la Subsecretaría de Asuntos Estratégicos y Fortalecimiento Institucional y la Dirección Nacional de Formación y Desarrollo Profesional a implementar la formación del personal.

Los refuerzos comenzaron a materializarse luego de que el Gobierno publicó la Reforma Migratoria mediante el decreto 366/2025. La misma endureció los criterios para la residencia de extranjeros y facilitó los procesos de deportación para aquellos que cometan delitos en el país. También estableció mayores controles en las fronteras y regularizó la situación de inmigrantes, entre otros puntos.

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Incluso, la puesta en marcha de este nuevo programa se conoció después de que la ministra anunciara la expulsión de 14.000 extranjeros del país en los últimos seis meses.

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