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POLITICA

El giro forzado de Milei hacia los moderados: el Gobierno busca al tercio que puede definir la reelección

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La Libertad Avanza está trabajando para cumplir un objetivo claro: aceitar los engranajes políticos que se necesiten para conseguir la reelección de Javier Milei en 2027. Así, en tono imperativo y con conceptos que no dejan lugar a ninguna duda, se lo hace saber a todo el ecosistema violeta la comandante en Jefe de este operativo: Karina es la encargada de manejar los hilos de un desafío que, lo sabe perfectamente, no estará exento de turbulencias. Así, codo a codo con la Hermanísima, se lo traslada también a su equipo chico un Diego Santilli que se muestra incansable desde que alcanzó el rol de coordinador ministerial. Y así, aunque jure que no tiene un hambre desmedido de poder, lo desliza el propio Presidente a los dirigentes que lo visitan en la Quinta de Olivos: la explicación que repite en la intimidad es que cuatro años no alcanzan para imponer las reformas estructurales que hay en carpeta. Sin embargo, a 944 días de iniciada la gestión y a 477 de las elecciones nacionales, el oficialismo se enfrenta a una encrucijada: con el núcleo duro no alcanza. ¿Y entonces?

“Puteamos a los moderados durante casi tres años, pero ahora los necesitamos. Aunque los ninguneamos siempre que pudimos, cada vez que se acerca una elección todos salimos desesperados a buscarlos”. La frase, que en los pasillos de la Casa Rosada no se escucha como una autocrítica solemne ni como una confesión dolorosa sino más bien como una verdad incuestionable, sale de la boca de un funcionario de primera categoría que tiene buen vínculo con todas las terminales libertarias y pocas ganas de sobreactuar corrección política. El hombre fuerza un silencio reflexivo que no deja hueco para la repregunta, toma un sorbo de café negro y completa con una sonrisa apenas resignada:

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Son aburridos de tan ñoños institucionalistas, no militan, no gritan, no te defienden en las redes, no van a un acto a cantar contra la casta y encima te exigen resultados. Pero te pueden hacer ganar en las urnas.

El mandatario que hizo de la confrontación una identidad, del insulto una herramienta, de la batalla cultural una religión y del desprecio por los “tibios” casi una marca de agua de su liderazgo empezó a ensayar en las últimas semanas un movimiento distinto: hablarle a ese tercio de la sociedad que no se reconoce del todo ni en el mileísmo más puro ni en el antimileísmo más intenso. “No lo podemos decir con esas palabras porque admitirlo tan directamente sería dinamitar una parte de nuestra propia épica”, analiza otro integrante de LLA con oficina en Balcarce 50. Le cuesta decirlo de forma concreta, pero finalmente sucumbe ante la insistencia: pragmático cuando quiere o cuando lo necesita, el espacio gobernante está intentando seducir a los que antes ridiculizaba.

Desde ya, según indican desde el corazón de la renovada Mesa Política, no se trata de una conversión espiritual ni de un brote repentino de ternura republicana; es “rosca pura y dura”, entendida esta vez no como pecado sino como “mecanismo de supervivencia”. Lejos quedó la etapa en la que Milei se definía ante el Congreso como alguien que no había llegado para negociar “nada” ni para entrar en el “toma y daca” de los líderes tradicionales.

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Este giro hacia el centro tiene postales visibles. En primer lugar, la llegada de Diego Santilli a la silla eléctrica que representa la Jefatura de Gabinete dejó una imagen inicial descriptiva de los tiempos que empiezan a correr: a su jura asistieron 13 gobernadores. “En lo que va de gestión nunca se había visto a tantos mandatarios provinciales sentados en el Salón Blanco de la Rosada para aplaudir a un funcionario nacional”, se agrandan a su lado. Es que “El Colo” no llegó para incendiar puentes: llegó, precisamente, porque algunos puentes ya estaban convertidos en ceniza y las provincias necesitaban a alguien menos tóxico que Manuel Adorni y que no se espantara ante el concepto “acuerdo”. “Diego vino a pacificar. Habrá que ver si lo dejan”, resume alguien que lo conoce bien y que todavía mira con desconfianza la transición entre la nueva etapa dialoguista y los reflejos más duros de la familia presidencial.

Diego Santilli y los gobernadores que estuvieron presentes en su jura

La otra señal evidente del cambio que se está produciendo entre los libertarios fue la llegada de Adrián Ravier a la vocería presidencial y el regreso de las conferencias con idas y vueltas en tono respetuoso con los periodistas acreditados. Después del naufragio comunicacional de su antecesor, el portavoz asumió una tarea tan delicada como ingrata: reconstruir un vínculo con la prensa que para el Gobierno siempre fue sinónimo de territorio enemigo. A propósito del pampeano, la orden que bajó junto a Fabián Fernández fue clara: la idea es aglutinar las novedades de las distintas carteras, establecer prioridades a la hora de difundirlas y habilitar a distintas voces para que después amplíen los detalles finos. Si bien estas decisiones parecen obviedades para cualquier especialista en la materia, en esos despachos las obviedades institucionales se viven como audacias revolucionarias.

Un dato extra, cero promocionado pero nada menor: con la llegada de Santilli y Ravier, las decenas de colaboradores que respondían directamente a Adorni desaparecieron casi por completo del palacio gubernamental. “Los deportamos a otro edificio en el microcentro”, conceden, misteriosos.

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El clima político renovado se verificó también en algunos gestos presidenciales. En Tucumán, durante la vigilia del Día de la Independencia, Javier Milei habló ante primeros mandatarios provinciales que escucharon un tono menos volcánico y que incluso se sorprendieron cuando recibieron algunos elogios durante un discurso que buscó mostrar gobernabilidad y no la construcción de la vieja epopeya de combate. Otro fruto de esos ejercicios de moderación se vio también en “El Jardín de la República” ante un hecho que podría haber provocado gestos de disgusto indisimulables: la ubicación de Victoria Villarruel en la línea visual presidencial. Aun así, no hubo pataleos ante las cámaras ni reclamos al anfitrión Osvaldo Jaldo.

Villlarruel en el acto por el 9 de Julio

Algo parecido ocurrió en el Tedeum porteño cuando el Presidente dejó pasar sin reacción visible pasajes de la homilía de Jorge García Cuerva que en otro momento hubieran encendido una catarata de tuits, reposteos, insultos, teorías conspirativas y nombres propios. El arzobispo habló de la pobreza, de “la crueldad hacia los más débiles”, de “la descalificación al otro” y de las “cuevas de corrupción”. Y el libertario escuchó como si no tuviera motivos para sentirse aludido o, al menos, como si hubiera decidido que no le convenía demostrarlo. Más todavía: Milei tuvo un gesto afectuoso con Jorge Macri, su esposa y su bebé, 14 meses después de haberle negado abiertamente el saludo al jefe de Gobierno porteño en ese mismo lugar.

¿Por qué todo esto sucede ahora? La respuesta aparece en las encuestas, en los focus groups y en la intuición básica de cualquier dirigente que no confunda redes sociales con país real. Un reciente estudio de la consultora QSocial Big Data le da contexto a esta decisión no tan sorpresiva: traza una Argentina partida en tres tercios ideológicos. De esta manera, se dibuja un bloque liberal/conservador del 36% de la población, base sólida del oficialismo; un bloque progresista/estatista del 34%, piso estable de la oposición; y un segmento mixto del 30% que no termina de sentirse representado por ningún espacio y que puede inclinar la balanza en la próxima contienda electoral.

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Ese último tercio no se levanta pensando en Friedrich Hayek ni se acuesta leyendo a Ernesto Laclau. Quiere orden, seguridad, propiedad privada y previsibilidad, pero no necesariamente compra el paquete completo de la desregulación extrema, el Estado mínimo, la apertura indiscriminada de importaciones o las batallas culturales permanentes. Según el informe, el 61% de los encuestados respalda mantener el equilibrio fiscal, aunque en paralelo el 55% se opone a la reforma laboral y el 54% rechaza las privatizaciones. Hay otras conclusiones llamativas: el 63% reclama endurecer penas para delincuentes, pero el 69% rechaza revisar la ley de aborto legal y el 67% defiende la educación sexual estatal. No es un electorado contradictorio: es un electorado argentino.

Lucas Klobovs, investigador del reporte, define a ese 30% como un conjunto de “huérfanos” que no encuentran dirigente ni espacio que los exprese de manera nítida. De hecho, el 54% no se identifica con ningún político y se divide en partes iguales respecto de la aprobación y la desaprobación del experimento Milei. Para completar el panorama, casi la mitad de ese universo no votó o votó en blanco en las últimas elecciones de 2025. “Ahí está el botín”, se relamen en los pasillos del poder.

La mirada de Klobovs es incómoda para los libertarios más puros: a ese público no se lo conquista con batalla cultural sino con gestión pragmática. Si el Gobierno resuelve problemas de la vida cotidiana, puede ganarse su corazón. Si modera formas, evita peleas innecesarias y ordena su mensaje alrededor de la economía real, deja de espantarlo. ¿Se trata de un viraje honesto y espontáneo? “No creo que sea genuino, pero es una estrategia política válida”, describe el politólogo. En otras palabras: Milei no se volvió moderado; está intentando actuar como si pudiera serlo.

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Eso sí: hay dos buenas noticias para los violetas. Una: el equilibrio fiscal cuenta con un sólido 61% de apoyo para ser mantenido dirija quien dirija los destinos del país. Y dos: los conservadores argentinos presentan una altísima coherencia interna; el 87% aprueba la gestión de Milei y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas.

Javier Milei y Luis Caputo

Entonces, ¿hay que dejar a un lado la “batalla cultural” desde acá hasta el 31 de octubre de 2027? Las consultoras Alaska, de Juan Courel, y TresPuntoZero, de Shila Vilker, vienen midiendo periódicamente el termómetro social de conceptos centrales para Milei. Ahí hay algunas pistas de lectura. Para empezar, apenas un 3% de los consultados considera que el Gobierno debe priorizar ese tipo de discusiones. Y emerge un reclamo concretísimo: el 61% plantea que debe enfocarse en resolver los temas económicos. El mensaje es bastante poco sofisticado: menos guerra simbólica, más bolsillo.

Los datos muestran cansancio social. Sobre el Estado, un 70% cree que debe tener un rol activo y una amplia mayoría del 72% rechaza suspender la obra pública. Para un gobierno que quiso hacer de la motosierra una pedagogía moral, son números con gusto a cachetazo. El hastío con el discurso libertario aparece asimismo en materias como los derechos humanos (casi el 62% pide sostener las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, cuando en diciembre de 2023 era el 48,7%), la legalización del aborto (el respaldo a volver a prohibirlo cayó del 42% al 36%) y el feminismo (la postura contra el movimiento perdió 10 puntos).

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Shila Vilker aporta una clave para entender la actualidad: la adhesión a La Libertad Avanza tiene ADN diverso. Por eso Milei despliega gestos duales. “No abandonó completamente la narrativa antipolítica y, al mismo tiempo, da señales al sector moderado, jerarquizando figuras asociadas al diálogo. El consenso tranquiliza y facilita la administración del poder en el día a día mientras que la posición rupturista permite mantener viva la ilusión de un cambio”, sintetiza la especialista. Y recuerda el abrazo entre Milei, Santilli y Adorni: “El Presidente acepta lo nuevo, forzado por las circunstancias, pero no termina de soltar aquello que lo llevó al poder”.

El inconveniente para el oficialismo, sostiene Vilker, es que las razones de las fugas en el apoyo a los libertarios son tan diversas como los apoyos. La desilusión se explica, sobre todo, por las dificultades económicas cotidianas, pero los escándalos de corrupción impactan en otro perfil de votantes: los que no necesariamente se volvieron kirchneristas, pero empezaron a mirar con fastidio que la promesa de lucha contra la casta terminó en expedientes como $Libra o ANDIS, o en declaraciones juradas imposibles de explicar como la del ex jefe de gabinete.

Diego Santilli

Con este telón de fondo, el desembarco de Diego Santilli se comprende mejor que nunca: llega con la promesa de cerrar grietas internas y recuperar una capacidad de diálogo que se había extraviado en las profundidades de la grieta. “¡Qué se le va a hacer! Tuvieron que apelar a los políticos profesionales para pegar los vidrios rotos. Fue error de ellos, que eran nuevos en esto y así no les quedó ni uno en pie que pueda defender el relato original”, se ufanan en el sector que, con mucho hermetismo, viene pidiendo racionalidad hace rato.

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En pos del triunfo electoral que reclaman los Milei, el frente decisivo estará en el Congreso. Por eso, el dúo Karina-Santilli y sus principales espadas en la Rosada harán todo lo posible para legislar la reforma política que pretende eliminar las PASO y quitarle de esa forma una herramienta trascendental a la oposición a la hora de buscar reorganización y cohesión interna. Hasta acá, tanto Martín Menem en Diputados pero especialmente Patricia Bullrich en el Senado advierten que los números no están y no pueden asegurar ni el apoyo de los dialoguistas. “Con plata, obras, pliegos de jueces y garantías de listas propias fuertes los vamos a convencer”, dice, sin metáforas, una persona que forma parte de las negociaciones con las provincias.

Las contradicciones de esta flamante etapa, por supuesto, están a la orden del día. Milei necesita mostrarse más moderado para seducir al 30% huérfano, pero al mismo tiempo necesita sostener una maquinaria política diseñada por Karina con lógica de control absoluto; necesita diálogo con gobernadores, pero también quiere reglas electorales que reduzcan la autonomía de los aliados; necesita bajar el volumen de la batalla cultural, pero no puede abandonar del todo el combustible simbólico que enamora a su núcleo duro. “Y todo eso no sirve de nada si la economía no empieza a mostrar resultados en la vida cotidiana”, suma un ministro.

Diego Santilli, Patricia Bullrich y Martín Menem.

La “micro”, como reza la visión compartida en todo el Círculo Rojo, sigue siendo el paredón contra el que chocan todas las narrativas. Apenas una foto: el último relevamiento de AtlasIntel, prestigiosa empresa internacional de inteligencia de datos y estudios de mercado, mostró que cerca del 62% de los argentinos considera que su bolsillo está mal. Eso explica por qué buena parte del gabinete quedó desconcertado cuando, en la reunión ministerial de este 9 de julio encabezada por el mismísimo Milei, el mandatario les habló largo y tendido de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

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“Todo bien con la estrategia electoral y la repentina moderación, pero tenemos que concentrarnos en tirarle un centro a la gente de a pie. Hacer lo que estamos haciendo ayuda. No alcanza”, se despachó uno de los asistentes al cónclave en medio del feriado patrio. Como era de esperar, ninguno de los presentes se animó a interrumpir al Presidente para decirle que, afuera de ese salón en el primer piso de Casa Rosada, hay una sociedad que no discute encajes, pasivos remunerados ni arquitectura monetaria: discute cómo llegar viva al próximo resumen de la tarjeta.

South America / Central America,Government / Politics

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Malvinas: el Gobierno sigue de cerca la crisis interna del Reino Unido y apuesta al respaldo internacional

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En medio de su avanzada por la soberanía de las Islas Malvinas, la Casa Rosada sigue de cerca las repercusiones geopolíticas que podrían desencadenarse en el Reino Unido a partir de los movimientos independentistas impulsados este lunes por Irlanda del Norte, Escocia y Gales.

“Sí, se están analizando todos los movimientos geopolíticos que se están dando”, confirmaron a TN desde Balcarce 50, luego de la cumbre que mantuvieron los líderes nacionalistas de esas tres naciones en Cardiff para firmar un memorándum y avanzar en su separación del Gobierno británico.

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Hasta el momento, ninguna autoridad oficial del Gobierno argentino tuvo expresiones públicas al respecto. Quien rompió esa regla fue el asesor Santiago Caputo, que se burló en sus redes de cómo el histórico argumento británico sobre la autodeterminación de los pueblos que utilizó el Reino Unido para defender su presencia en las Islas del Atlántico Sur se le volvió en contra. “El invento revienta al inventor”, escribió en sus redes el consultor.

La vice del Sinn Féin y ministra principal del norte de Irlanda, Michelle O’Neill; la presidenta del partido, Mary Lou McDonald; el líder de Plaid Cymru, Rhun ap Iorweth; y el líder del Partido Nacional Escocés y ministro principal de Escocia, John Swinney, en la reunión entre líderes de partidos nacionalistas en Cardiff, Gales. (Foto: EFE – EPA – Jon Rowley)

En el seno del Gobierno, también fueron celebrados los pronunciamientos en favor del reclamo argentino del ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, y del hijo del primer ministro, Yair Netanyahu. “Estamos en diálogo permanente”, aseguró un alto funcionario a este medio, que dio cuenta de una oportunidad en medio del reciente conflicto diplomático entre el Gobierno laborista de Andy Burnham y Netanyahu por el respaldo del primero a la posición palestina en Cisjordania y Gaza.

De igual manera, el Ejecutivo festeja cada nueva referencia de Donald Trump sobre la disputa en el Atlántico Sur. En su última intervención, el republicano —que está enemistado con Londres por su falta de apoyo en el estrecho de Ormuz y los pocos recursos que el Reino Unido destina a la OTAN—, advirtió una posible disputa que podría convertirse en un “desastre potencial”. Afirmó que, si él terminara involucrado, estaría en condiciones de ayudar a resolverla.

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En Casa Rosada ven con buenos ojos la posible intervención de Donald Trump en el conflicto por Malvinas, en un contexto de tensión entre Washington y Londres. (Foto de archivo: AP)
En Casa Rosada ven con buenos ojos la posible intervención de Donald Trump en el conflicto por Malvinas, en un contexto de tensión entre Washington y Londres. (Foto de archivo: AP)

“(Los británicos) tienen un pequeño problema con la inmigración, con la energía y otros asuntos que deben resolver, así que no sé si van a estar dispuestos a viajar tan lejos (…) estamos hablando de semanas en barcos”, había señalado Trump tras su paso por Irlanda. Allí, el norteamericano además alimentó las tensiones internas y dijo que le gustaría ver a una Irlanda unificada y sostuvo que el proceso ocurrirá “tarde o temprano”.

El diagnóstico de Trump se asemeja al de Javier Milei durante su cadena nacional cuando se refirió al presente de Gran Bretaña: “Ellos se enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive. Sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer”.

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Patricia Bullrich se diferenció de Milei y ensayó una enfática defensa de la libertad de prensa y de expresión

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La jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich, ensayó una clara defensa del gobierno de Javier Milei, pero volvió a tomar distancia de las posturas adoptadas por el jefe del Estado al destacar, en una charla en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, su respeto por las libertades de prensa y de expresión y de la protección que la Constitución Nacional le otorga al ejercicio del periodismo.

Sin que nadie se lo preguntara – de hecho, estaba en su exposición inicial-, la senadora reconoció que había “discusiones respecto a la calidad institucional” y “cuestiones respecto a la prensa”, tras lo cual aseguró que no pensaba eludir dos temas que consideró “fundamentales: cuál es el límite del Ejecutivo respecto de los demás poderes y cuál es el límite del Ejecutivo respecto a un principio general que es la libertad de expresión”.

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“Bueno, en ese sentido, desde mi perspectiva, de la manera en que yo me formé, creo en esos valores, creo en la libertad de expresión, creo en la libertad de prensa, creo en la necesidad de ser prudentes respecto a estos actores que están protegidos en nuestra Constitución”, sentenció la exministra de Seguridad en alusión a los periodistas profesionales.

Patricia Bullrich en el Colegio de Abogados de la CiudadColegio de Abogados

De esta manera, Bullrich se diferenció de la política de agresión activa y periódica que adoptó el presidente Javier Milei, con fuertes agresiones verbales a periodistas críticos de su gestión y con el endoso a mensajes formulados por terceros en redes sociales que son críticos a profesionales de la comunicación.

Las palabras de la legisladora fueron formuladas durante un almuerzo organizado por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, donde fue recibido por la presidenta de la entidad, Fernanda Mierez, y participó durante poco más de hora y media de un almuerzo ante más de un centenar de miembros de la entidad profesional.

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Más allá de su diferenciación en cuanto al trato con el periodismo, Bullrich realizó una enfática defensa del modelo económico y de previsibilidad jurídica que, dijo, busca fomentar el Gobierno de Milei y que diferenció de las administraciones kirchneristas, a las que asoció con el cambio o adaptación de las reglas a intereses políticos partidarios y a la permanente intervención del Estado en las relaciones entre privados.

En ese sentido, la senadora oficialista hizo hincapié en dos oportunidades a lo largo de sus primeros 20 minutos de exposición en la idea de “la capacidad de tener una continuidad que genere una confianza permanente” en el país.

Bullrich junto a Fernanda Mieres, la presidenta del Colegio de Abogados de la CiudadColegio de Abogados

“Esa divisiones entre los países que tienen confianza y los países que no tienen confianza, se ve en su nivel de riesgo país, se ve en la calidad de sus inversiones, se ve la continuidad de sus proyectos, se ve que las cosas no cambian cuando cambian los gobiernos”, afirmó.

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Ya en el final de su intervención volvió a la carga con la idea de no interrumpir el proceso de cambio que, dijo, se está instrumentando con la llegada de los libertarios al poder en el país.

“Una de las cosas más importantes que tenemos que cuidar es la continuidad del cambio y no dejar que el cambio muera en un intento”, insistió Bullrich ante los abogados e invitados presentes en el encuentro.

En ese sentido, la senadora dijo que con la llegada de la actual administración se está produciendo un “cambio de paradigma” con el respecto irrestricto a “la seguridad jurídica, que es una regla que no puede cambiar porque hay cosas que son permanentes y cosas que cambian en un mundo que todos los días cambia y cada vez a velocidades más grandes”.

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Durante su permanencia en la reunión, al menos públicamente, Bullrich no hizo mención alguna a sus aspiraciones políticas inmediatas o para el año próximo, más bien prefirió mostrarse concentrada en su trabajo como jefa de la bancada oficialista en el Senado.

Bullrich en la mesa central del evento, junto al directorio del Colegio de Abogados de la CiudadColegio de Abogados

Al respecto, calificó como una herramienta que otorga previsibilidad la reforma a la carta orgánica del Banco Central (BCRA), proyecto que tiene dictamen de comisión y que, dijo, pretende llevar al recinto esta semana para convertirlo en ley.

En materia económica, Bullrich reconoció que el país se encuentra en una “situación difícil”, pero la adjudicó al hecho de que se está rompiendo “con muchos años de un Estado estadocéntrico (sic)” del que responsabilizó, aunque sin mencionarlo, a las gestiones kirchneristas.

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“Salir de eso, de esta especie de desmalezamiento del Estado, es una tarea, porque detrás de cada una de esas reglas o reglamentaciones del Estado anterior, hay intereses”, concluyó.




Gustavo Ybarra,Patricia Bullrich,Conforme a

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Jorge Macri viajó a Estados Unidos y se reunió con un alto funcionario de la Casa Blanca

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El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, viajó a Estados Unidos con el objetivo de fortalecer los vínculos con la Ciudad de Buenos Aires y mantuvo reuniones con el subsecretario de Estado, Christopher Landau.

La cumbre se llevó a cabo este lunes en Washington D.C. y se trataron temas como la seguridad, el crecimiento económico e inversiones. Además, se apuntó al rol central que ocupa la Argentina como CABA en lo particular dentro de la región. En ese cuadro, la relación bilateral entre Washington y Buenos Aires adquiere un peso específico que, según los funcionarios presentes en la reunión, es cada vez más reconocido desde ambos lados.

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Christopher Landau asumió como el 23.° subsecretario de Estado el 25 de marzo de 2025, tras ser confirmado por el Senado de Estados Unidos con 60 votos a favor y 31 en contra. Desde ese cargo, ha impulsado la profundización de los lazos con la Argentina: en febrero de 2026, se reunió con el canciller argentino Pablo Quirno en el marco de la Conferencia Ministerial sobre Minerales Críticos y destacó la importancia estratégica de la cooperación bilateral en materia económica, de inversiones y energía.

Macri participó del encuentro junto al secretario General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad, Fulvio Pompeo; el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; y el diputado nacional del PRO, Cristian Ritondo. La presencia de Ritondo, uno de los principales negociadores del partido en el Congreso, subrayó el carácter político de la visita, que trasciende la gestión de la Ciudad y se proyecta sobre el escenario nacional.

La reunión de Jorge Macri con Christopher Landau en Washington D.C. abordó seguridad, crecimiento económico e inversiones.

En sus declaraciones tras el encuentro, el jefe de Gobierno definió el tono de la conversación: “Hablamos del cambio de rumbo que la Argentina viene llevando adelante y de la necesidad de sostenerlo: dar certidumbre, previsibilidad y garantías de que no vamos a volver al pasado”, sostuvo. Y completó: “Desde el PRO impulsamos y acompañamos ese cambio. Creemos que profundizar una relación madura y sólida con los Estados Unidos es parte del camino correcto para atraer inversiones, generar empleo y darle a nuestro país las oportunidades que merece”.

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Macri también valoró el trabajo concreto en el territorio porteño: “Conversamos sobre la gestión en la Ciudad, sobre la importancia de la ley y el orden como condición indispensable para vivir en libertad: con seguridad, reglas claras y oportunidades reales para progresar”. En esa misma línea, el funcionario porteño subrayó la relevancia de avanzar hacia una región con más respeto por el cumplimiento de la ley, por la propiedad privada y por las condiciones que permitan sostener el crecimiento y generar confianza.

Buenos Aires no es un actor periférico en esta relación. Como capital del país y principal centro político y económico de la Argentina, tiene un lugar propio en una agenda bilateral que atraviesa cuestiones centrales: desde la atracción de capitales externos hasta la seguridad pública, pasando por el ordenamiento institucional. La Ciudad viene desarrollando una política de internacionalización activa y la visita a Washington se enmarca en esa misma estrategia.

La agenda del jefe de Gobierno en la capital estadounidense no se limita al encuentro con Landau. Macri tiene previsto participar de una reunión con empresarios y referentes del sector financiero organizada junto a Citi Bank, con foco en las transformaciones que atraviesa Buenos Aires, las oportunidades de inversión y negocios, y el escenario económico general de la Argentina. La instancia apunta a tender puentes directos entre la gestión porteña y actores del mercado de capitales de Estados Unidos.

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También está previsto un encuentro con Muriel Bowser, alcaldesa de Washington D.C., para abordar la relación entre ambas capitales y explorar oportunidades de intercambio y cooperación. Buenos Aires y Washington comparten el rol de capitales con una dinámica política intensa y una agenda de gestión urbana que incluye seguridad, movilidad, desarrollo económico y atracción de inversiones.

Estados Unidos,CABA,jorge macri

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