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Ceferino Reato presentó “Pax menemista” en la Feria del Libro: “Los indultos los propusieron los Montoneros”

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El periodista y escritor Ceferino Reato presenta su libro ‘Pax Menemista’ y discute la historia de los indultos a militares y Montoneros en la Feria del Libro

El periodista Ceferino Reato presentó este sábado su libro Pax menemista en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en un diálogo con el abogado e historiador Roberto Bosca que recorrió su trayectoria como autor y se concentró en la tesis central de su nuevo trabajo: que los indultos de Carlos Menem fueron un intento, fallido pero genuino, de quebrar lo que el jurista Joaquín V. González llamó en 1910 “la ley del odio” en la política argentina.

Antes de entrar en el nuevo libro, Bosca quiso repasar la obra anterior del autor. Nacido en Entre Ríos, estudió periodismo en la Escuela Superior de Periodismo y luego Ciencia Política en la Universidad del Salvador. Trabajó como periodista, fue agregado de prensa de la Embajada argentina ante el Vaticano entre 1997 y 1999, y vivió cuatro años en San Pablo, donde nació su primera hija.

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De su producción anterior, Reato eligió detenerse en Operación Primicia, el trabajo sobre el ataque de Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa, en octubre de 1975, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. “El que más me gusta es el libro que menos apostaba”, dijo.

El libro, contó, surgió a pedido de la editoral Sudamericana tras el éxito de Operación Traviata, sobre el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci. Ese primer trabajo había desatado polémicas en pleno kirchnerismo, porque interpelaba la romantización de la guerrilla. “Volví de Brasil muy pacífico —recordó Reato—. Decía: ‘¿Cómo se van a pelear por el pasado?’”.

Libro Reato
«Pax menemista», un libro para volver a pensar los indultos.

Fue a Formosa y encontró algo que no esperaba: los soldados conscriptos que habían combatido contra Montoneros, jóvenes de 21 años, en su mayoría peronistas y pobres, atacados por militantes de clases medias y medias altas que también se decían peronistas. “Era casi una lucha de clases, pero todo al revés, porque los pobres tendrían que haber sido liberados por los chicos de clase media y fueron muertos, y los otros también murieron a manos de ellos”, señaló.

El combate, contó, duró treinta minutos y dejó veinticuatro muertos: doce montoneros y doce soldados, entre ellos un subteniente de 21 años en su primer destino. Luego, patrullas militares mataron a tres vecinos que no tenían ninguna vinculación con el ataque, entre ellos un adolescente de 15 años con la casaca del colegio secundario. El saldo final fue de 28 muertos.

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Uno de los hallazgos más perturbadores del libro -dijo- fue el destino judicial del episodio. Reato contó que había revisado los anexos del Nunca Más y encontró que los guerrilleros muertos en el combate figuraban como víctimas del terrorismo de Estado y que sus familias habían recibido indemnizaciones. “Empezamos con el ataque, terminamos con la indemnización”, resumió el autor. “Esto es una locura.”

Dos hombres senior en un panel. Uno, con chaqueta azul, habla a un micrófono, mientras el otro, con chaqueta beige, escucha. Un libro y agua sobre la mesa
El periodista y autor Ceferino Reato, en un diálogo intenso con Roberto Bosca.

Reato también es autor de Disposición Final (2012), construido sobre veinte horas de entrevistas con el dictador Jorge Rafael Videla en Campo de Mayo. En Doce noches (2015) abordó la crisis de 2001; en Salvo que me muera antes (2017), la muerte de Néstor Kirchner y el nacimiento del cristinismo; y en Masacre en el comedor (2022), el atentado contra una dependencia policial perpetrado por Montoneros.

Entonces sí se concentraron en Pax menemista. Bosca introdujo el marco histórico: la referencia al título evoca la Pax Romana, el período de paz que el emperador Augusto decretó al término de las guerras civiles. Menem, señaló, estructuró su política de reconciliación en torno a tres gestos simbólicos: la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, el abrazo con el almirante Isaac Rojas y la construcción del monumento a los caídos en Malvinas en el predio de Retiro.

Reato explicó el contexto en que Menem asumió en julio de 1989, cinco meses antes de lo previsto, en medio de hiperinflación y saqueos. El ejército estaba dividido tras tres rebeliones carapintadas. Los exguerrilleros tampoco querían ser juzgados: El jefe montonero Mario Firmenich estaba preso, unos sesenta exmontoneros estaban procesados y varios jefes —entre ellos Roberto Perdía y Rodolfo Galimberti— vivían en el exilio.

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Dos hombres sentados en una mesa con micrófonos hablando a una audiencia sentada en sillas rojas. Un libro y una botella de agua están sobre la mesa. Detrás de la audiencia hay fotografías en blanco y negro enmarcadas
El público siguió con atención la presentación de «Pax menemista» y formuló preguntas.

Lo que el libro revela, y Reato calificó como “lo curioso”, es que la iniciativa de los indultos no vino de los militares sino de Montoneros. “Hablo con Mario Montoto, que era el negociador de Firmenich con Menem, hoy un empresario próspero en seguridad y defensa. Me cuenta que ellos llevaron la propuesta.» Los documentos internos de la organización concluían que “la guerra civil intermitente que hemos protagonizado no admite soluciones judiciales sino políticas”, lo que abría la puerta a una amnistía o un indulto.

Menem incorporó la propuesta y la articuló con negociaciones paralelas con la Iglesia, los sindicatos, los empresarios y el peronismo. El nombre “reconciliación” lo tomó precisamente de la Iglesia. Hubo diferentes indultos: unos dirigidos a guerrilleros, otros a carapintadas y otros a militares condenados por delitos durante la dictadura.

Los militares, sin embargo, no quedaron conformes. Esperaban algo más que el perdón, dijo Reato. «Videla, por ejemplo, nunca lo aceptó: creía que el indulto borraba la pena pero no el delito». A partir, de ahí, contó: “El sector carapintada referenciado en Aldo Rico derivó hacia la política; el de Mohamed Alí Seineldín no. La última rebelión carapintada ocurrió el 3 de diciembre de ese período. “Nosotros no sabíamos que era la última —recordó Reato—. Mucha gente decía que iba a haber otras. En realidad, no hubo otras.”

Reato planteó una hipótesis que, dijo, sabe que “no tiene prensa”: que entre Raúl Alfonsín y Menem existe una continuidad en la política de desarticulación del poder de tutela militar sobre la democracia. “Alfonsín es el padre de la democracia, pero Menem completa la democracia liberal de partidos, porque esa democracia no podía admitir un ejército con capacidad de tutelar a los partidos.” Citó al historiador Félix Luna y su concepto de continuidades que el periodismo, dijo, no suele ver porque está entrenado para ver fracturas.

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Menem y Alfonsín, en una foto histórica. Reato señala la continuidad entre ellos. (NA: archivo/Presidencia)
Menem y Alfonsín, en una foto histórica. Reato señala la continuidad entre ellos. (NA: archivo/Presidencia)

Sobre el abrazo entre Menem y el almirante Rojas —figura odiada por el peronismo y venerada por el antiperonismo—, Reato recogió el testimonio de la hija del marino: uno de sus amigos cercanos le recriminó el gesto y Rojas respondió: “A veces hay que hacer cosas por el bien de la patria”. Para Reato, el episodio ilustra algo que el libro quiere documentar: que hubo, en distintos actores, un deseo genuino de acercamiento que la narrativa predominante tendió a ignorar.

El monumento a los caídos en Malvinas en Retiro tuvo una historia propia. Reato contó que en su momento hubo resistencias de todo tipo: quienes creían que era un homenaje a los militares, quienes no querían alterar la barranca, quienes lo veían como un desafío a la Iglesia. Fue posible gracias a civiles de la Sociedad Numismática, “patriotas que no ganaron nada. Al contrario, fueron denunciados penalmente porque supuestamente arruinaban un monumento histórico nacional”. Varios empresarios aportaron dinero de forma anónima.

Al final de la presentación, Bosca pidió a Reato que hablara del “eje del libro”: el odio. Reato recuperó la frase de Joaquín V. González de 1910, publicada en la separata de La Nación titulada El juicio del siglo: “En la Argentina, en la política argentina no basta con ganar, sino que hay que humillar, eliminar a la adversidad”. “Son palabras muy actuales”, dijo Reato.

Identificó tres grandes intentos de reconciliación nacional en la historia argentina: el de Justo José de Urquiza con su consigna “ni vencedores ni vencidos”, el del general Eduardo Lonardi tras el 55 —“y duró tres meses”— y el de Menem, que se extendió doce o trece años antes de que la memoria, la verdad y la justicia volvieran a imponerse como paradigma. Los tres, dijo, fracasaron.

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Entrevista de Belen Marinone a Ceferino Reato
Ceferino Reato es un autor prolífico y bestseller.

“Yo creo que no es que los políticos que apelan al odio triunfan, es que nosotros premiamos a los políticos que apelan al odio”, afirmó Reato. “Fijate toda la sangre derramada producto del odio. Odio reivindicado. Los veinticuatro o veintiocho jóvenes muertos en Formosa. La cantidad de asesinados y desaparecidos en la dictadura. La cantidad de víctimas de las guerrillas, que fueron muchas también, aunque menos que los otros. No hay que comparar un terrorismo con el otro, pero también fueron víctimas y hay una cantidad de odio presente en todos. Y el odio reivindicado. Y el odio reivindicado con excusas”.

El periodista también pensó la política de Carlos Menem: Menem se veía a sí mismo como el gran perdonador. Decía: “Yo estuve cinco años preso y perdono a todos”. Para Reato, ese fue su error de cálculo: asumir que su experiencia personal representaba el sentir de todos los argentinos. “No era así”, subrayó el autor.

Con todo, Reato distingue entre dos antinomias históricas. La de unitarios y federales, dijo, Menem sí logró cerrarla, y con eso eliminó una de las fuentes más antiguas del odio político argentino. La de peronistas y antiperonistas, en cambio, fue la que se le resistió. “Menem llegó al poder con la ambición de superarla creando un movimiento propio, el menemismo, que trascendiera esa grieta. Hubo intentos concretos, como la convocatoria conocida como ‘la plaza del sí’, pero fracasaron rápidamente. Terminó asentándose en el peronismo, como hacen todos los líderes de ese espacio”.

Esa antinomia no resuelta es, para Reato, la matriz de la que se nutre el odio político argentino.

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Y trazó un paralelo con la experiencia española: “Si los países apelaran a la memoria por encima de la historia, los españoles todavía seguirían luchando con la Guerra Civil. Y la han dejado en la historia, que es inofensiva”.

Multitud de personas se congregan frente a la entrada de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con un gran cartel del evento y un edificio moderno
La Feria del Libro de Buenos Aires festeja sus 50 ediciones..

Entrada: La entrada a la Feria del Libro de Buenos Aires costará 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos.

Con esa entrada, el visitante recibirá un “chequelibro” con el que podrá conseguir descuentos en librerías cuando termine la Feria.

Gratis: de lunes a jueves desde las 20 h,

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Fecha: La Feria sigue hasta el 11 de mayo.

Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.

Dónde: En La Rural, Av. Sarmiento 2704, Av. Cerviño 4476 y Av. Santa Fe (Plaza Italia).

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(Fotos: Sebastián Freire/ Cortesía FEL)



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Inside the teen takeovers threatening to explode this summer as cities remain on edge: ‘Very worried’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

A wave of social media-fueled teen takeovers in cities from Chicago to Washington, D.C., is putting officials on alert for a potentially volatile summer as experts warn the large youth gatherings could strain police, fuel violence and threaten recent public-safety gains.

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«It usually increases during the summer,» Zack Smith, a senior legal fellow at The Heritage Foundation in Washington, D.C., told Fox News Digital of crime trends. «I think anyone who has looked at crime data and some kind of criminological studies recognized that that will increase and I think that is something that the city should be very worried about.»

The warning comes after a wave of spring incidents across the country, where large teen crowds organized or amplified online have led to arrests, fights, weapons charges and emergency curfew debates.

«So many of these incidents are fueled by two things: social media and boredom. That’s it,» Amy Swearer, a senior legal fellow at Advancing American Freedom, told Fox News Digital.

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GOP SENATOR TARGETS DC ‘YOUTH OFFENDER’ LAW AS TRUMP DEMANDS TOUGHER SENTENCES FOR VIOLENT TEENS

«There is potential for this to escalate, and to really damage some really good progress that we’ve made in cutting back on that post-COVID violent crime spike,» Swearer added. Violent crime surged nationally during the pandemic, with homicides rising sharply in 2020 as cities were also rocked by protests and riots following the killing of George Floyd in Minneapolis.

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Social media has contributed to «under-the-radar» meetups, Swearer said, explaining that many teens are working to boost their «clout» online with outrageous videos. 

«There are massive accounts that are just dedicated to showing the chaos and the carnage and the street takeover events, where it’s almost like a social media clout thing,» she said.

Teen takeovers continue to spread nationwide

A Chicago teen takeover erupted Wednesday night when a car rammed a police cruiser as teen mobs cheered and filmed. In a similar incident last week, 22 people were arrested, ages 12 to 21, in Tampa, Florida, after a «teen takeover» at Curtis Hixon Park erupted into fights and disruptions, resulting in charges of affray, drug possession, resisting arrest and unlawful weapon possession.

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In March, about 200 teens swarmed D.C.’s Navy Yard, where fights broke out and a 15-year-old was arrested after allegedly firing a gun, days after a temporary curfew was imposed. Nearly a dozen more juveniles were arrested a month later after street brawls in Southwest D.C., prompting a push to extend emergency powers. A large crowd returned to Navy Yard a week later, where police reported no major incidents or arrests.

The D.C. Council approved a long-term youth curfew earlier in May in an 8-5 vote after weeks of debate. The legislation still needs the mayor’s signature and congressional review before taking effect.

PROGRESSIVE PROSECUTORS LIT THE FUSE, AND TEEN MOBS ARE THE EXPLOSION

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Police officers making arrests at a teen takeover event in Tampa, Florida

Police officers responded to a teen takeover in Tampa, Florida, on May 8, 2026, deploying air patrols and making arrests to control the situation. (Tampa Police Department)

Chicago was also hit with more chaos in March and April. Hundreds of teens flooded streets, filled intersections and broke out into fights, resulting in multiple arrests and curfew violations.

Mayor Brandon Johnson warned parents about the «teen trends» following the incidents, saying they «are dangerous and can often turn violent.» Johnson avoided using the term «takeover.»

Struggles among teens, like poverty and mental health, could be fueling the «chaos,» Swearer said.

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«There’s a huge overlap between juvenile delinquency and poverty and mental health issues, and even delinquencies from school, truancy,» she said.

Despite those broader challenges, she said the takeovers are not justified.

«None of that is an excuse for allowing this type of large-scale chaotic disruption in this planned way,» she said.

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Authorities have made multiple arrests nationwide this year tied to the meetups, with several in the nation’s capital. President Trump, who campaigned on lowering crime and has warned criminals will face prosecution, has carried that message into efforts such as the Make D.C. Safe and Beautiful Task Force.

Takeovers in Trump’s backyard 

The incidents have also created a political and public-safety test in Trump’s backyard, where the president has made D.C. crime a signature issue and deployed federal muscle to back it up.

Trump’s Make D.C. Safe and Beautiful Task Force has made more than 10,000 arrests and recovered more than 1,000 illegal firearms since its launch, but the continued teen takeovers show how juvenile disorder remains a stubborn challenge even amid the broader crackdown.

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WHITE HOUSE LAUNCHES FEDERAL SECURITY BLITZ AS PRESIDENT VOWS TO END DC ‘CRIME PLAGUE’

President Donald Trump listening in the Oval Office of the White House

President Donald Trump listens in the Oval Office of the White House in Washington on April 18, 2026. (Julia Demaree Nikhinson/AP)

However, the concern over an escalation in teen takeovers persists.

The White House told Fox News Digital that the administration is ready to tackle potential rising crime «head on» when asked about concerns the teen takeover trends could spike in the warm summer months.

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«President Trump’s Safe and Beautiful Task Force has yielded tremendous results in a very short period of time – driving down crime rates in all categories and making the city safer for residents and visitors alike,» White House spokeswoman Abigail Jackson told Fox News Digital. «As new law enforcement challenges arise, the Task Force remains committed to addressing them head on.»

CHICAGO TEEN TAKEOVER MOB RAMS POLICE CRUISER BACKWARD, SWARMS CAR AS ONLOOKERS CHEER: VIDEO

DC arrest

 Department of Homeland Security (DHS) and U.S. marshal personnel perform a traffic stop on a individual allegedly with expired tags and no driver’s license on August 12, 2025 in Washington, DC.  (Getty Images)

Pressure mounts over juvenile crime response

The D.C. incidents have revived a broader fight over juvenile accountability in the capital.

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U.S. Attorney Jeanine Pirro announced Friday that parents who let kids take part in violent D.C. teen takeovers could now face fines and up to six months in jail under the city’s curfew law.

«As we grapple with this problem, there is one area that hasn’t been discussed,» Pirro said. «Parent involvement has been a noted gap in any discussion, and I am here to say, as the United States attorney in the District of Columbia, that ends today.»

«If the evidence shows the parent knew or should have known, permitted or failed to prevent participation, we’re gonna charge them,» she added.

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She criticized the city’s response to teen takeovers in April, saying the disorder falls largely outside her office’s jurisdiction because most juvenile cases in D.C. are handled by the local attorney general.

«These alleged social gatherings turn into criminal chaos,» Pirro told Fox & Friends. «Families are affected by it, businesses end up being shuttered, there’s violence that occurs.»

The U.S. Attorney’s Office generally handles adult felonies and only a narrower set of serious juvenile cases charged as adult matters, including certain violent crimes involving 16- and 17-year-olds.

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«Since I have been here, my mission has been to change the law to make some of the young punks criminally responsible for what they’re doing,» Pirro told Navy Yard residents at an Advisory Neighborhood Commission meeting in March.

Smith said the D.C. attorney general’s office, led by Brian Schwalb, has repeatedly mishandled juvenile prosecutions.

«This narrow slice of crime that’s committed by juvenile offenders, primary responsibility lies to prosecute those offenders with the D.C. attorney general’s office, and frankly, he’s just not doing his job right now,» he said.

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DC CURFEW ENDS AS TEEN TAKEOVER FEARS CLOCK IN – CITY BRACES FOR CHAOS AMID SPRING BREAK MAYHEM

Members of the Mississippi National Guard patrolling near cherry blossom trees along the tidal basin

Members of the Mississippi National Guard patrol near the cherry blossom trees along the tidal basin on the National Mall in Washington, D.C., on Fri., March 27, 2026. (Tom Brenner/AP Photo)

The Department of Justice, Pirro’s office, and D.C. Attorney General Brian Schwalb’s office did not immediately respond to a request for comment.

«You can put more officers on the street, you can put more National Guard members on the streets, and they can arrest individuals who break the law, but if those juvenile offenders are not being held accountable at the end of the day, they recognize that there are no real consequences,» Smith said.

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He said teens who don’t fear punishment are more likely to commit crimes.

«Too many juveniles, particularly juvenile offenders in the District, recognize that there is a lack of consequences for their violent actions,» he said.

A small group of repeat offenders may actually be driving the crime, and authorities already know who many of them are, Swearer said.

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«Juvenile crime tracks the same way as adult crime,» she said. «It’s driven predominantly by a small number of repeat, almost incorrigible offenders who are well known to the criminal justice system.»

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She said leaders can address these problems, but whether they’re willing to act is unclear.

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«In many respects, we saw that this was a willpower issue,» she said. «Did we have the power to actually do something about this?»

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Man dies after attack by 13-foot great white shark near popular island resort: officials

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A 38-year-old man died on Saturday after he was attacked by a 13-foot shark in Australia.

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The attack happened at Horseshoe Reef near Rottnest Island on Australia’s western coast just before 10 a.m., police said. 

The island is located about 19 miles west of Perth.

The man was brought back to shore but never regained consciousness.

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«A 38-year-old man was in the water at Horseshoe Reef when he was believed to have been bitten by a shark,» a spokesperson for St. John WA Ambulance told People.

SURFER SAYS SHARK ATTACK FELT ‘LIKE BEING HIT BY A CAR’ AS BOARD BITTEN IN HALF

Authorities say a great white shark attacked a man off Rottnest Island, a popular tourist spot on Australia’s western coast. (Getty Images)

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«The man was conveyed by vessel to shore, where he was met by St. John WA paramedics. Sadly, the man was unable to be revived.»

Fox News Digital has reached out to St. John WA Ambulance.

HEART-POUNDING VIDEO SHOWS FISHERMAN LEAPING INTO OCEAN TO SAVE GREAT WHITE SHARK

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The death is the second fatal attack in Australia so far this year.

Beaches in Sydney's north closed with shark warning signs visible

The death is the second fatal attack in Australia so far this year. (Steve Christo/Corbis)

Perth’s Department of Primary Industries and Regional Development told the AFP news agency that it was urging the public to take «additional caution» in the area, according to BBC News.

The agency added that it was reported to be a great white shark.

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Footage of the incident provided by the Australian Broadcasting Corporation showed police at the scene with a boat and rescue officers.

In January, a 12-year-old died a week after he was attacked by a shark in Sydney Harbor.

Great white shark swimming near sea floor at Neptune Islands South Australia

A great white shark swims near the sea floor at Neptune Islands, South Australia. (Auscape/Universal Images Group)

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Three others were attacked within the same two days along the New South Wales coast in non-fatal incidents.

Reuters contributed to this report.



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A medio siglo de la Revolución Cultural de China

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Hace más de 500 años, el 31 de octubre de 1517, el monje agustino Martin Lutero llegó a las puertas de la Catedral de Wittenberg y colocó sus famosas “95 tesis”, donde cuestionaba la venta de las indulgencias y la autoridad papal. Era el comienzo de la Revolución protestante, uno de los mayores cismas en la historia del cristianismo. Mucho más cercano en el tiempo –el 25 de mayo de 1966, es decir hace medio siglo- un puñado de profesores y estudiantes chinos llegaron a la Universidad Peita, en Beijing, y colocaron el “Daziabo”, un mural firmado por el líder Mao Tse-Tung. Lo titulaban “Bombardear el cuartel general”, aludiendo a otros líderes como Deng Xiao Ping y Liu Xaoshi, Fue la señal de partida para que fanáticos y guardias rojos iniciaran otro de los períodos más oscuros de la historia china: la llamada Revolución Cultural.

En aquella época, la URSS, la mayor potencia socialista, llevaba más de una década de desmantelamiento del stalinismo: una serie de reformas que, según Mao Tse Tung, antes aliado, “conducían al camino capitalista”. Mao no quería permitirlo de ninguna manera en su territorio. Y desencadenó, desde arriba, una revolución de masas contra un amplio sector de la elite, provocando entre medio millón y dos millones de muertes. Destruyó la economía y dinamitó las instituciones, mientras promovía hasta límites inéditos el culto a su personalidad.

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Fue un período muy duro para China, pero terminó generando lo que Mao temía: una serie de reformas que transformaron por completo el país. “La Revolución Cultural acabó llevando a China precisamente al lugar que quería evitar”, definió Frank Dikötter, profesor de la Universidad de California-Stanford, y autor de “La Revolución Cultural. Una historia popular”, entre otras obras de referencia.

Entrevistado hace poco en el diario El País, explicó: “Mao se veía como el Stalin de China, y al comprobar que Jruschov se convertía en líder de la URSS, entró en shock. ¿Cómo podía alguien como él desmantelar el sistema estalinista? La explicación que encontró fue que, aunque los soviéticos se hicieron con los medios de producción en 1917, permitieron continuar a la cultura capitalista, que corrompió a los soviéticos.. Y eso es lo que él quiso impedir en China, de ahí que la llamara Revolución Cultural: debía destruir y reemplazar la cultura de las clases capitalistas. Por supuesto, también era para protegerse a sí mismo. En el fondo, toda la Revolución Cultural es una cuestión de lealtad, de ver quién le es fiel».

«A partir de 1971, Mao teme que el ejército pueda volverse contra él, así que el jefe militar, Lin Biao, muere misteriosamente y hay una purga en las fuerzas armadas. Entre los mandos en las aldeas ocurre igual. El resultado es que ya no queda nadie para decir a los campesinos qué deben hacer. Así que pasa lo que se había querido evitar: la gente de a pie toma la vía capitalista. Empiezan a desmantelar las comunas. Se llevan las herramientas a sus casas. Cultivan los campos por su cuenta… Ocurre de manera muy gradual y discreta. Pero llega un momento, después de que Deng Xiaoping vuelva al poder, en el que todos estos cambios están tan institucionalizados que al Partido no le queda otra que dar su sello de aprobación”, añadiò.

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En su perfil sobre Mao y en Clarín (2025), Marcelo Cantelmi recordó que “Mao adaptó y reescribió las líneas fundacionales del comunismo y la unión del proletariado que dio vida a la Unión Soviética nacida antes. Pero lo hizo con la tensión política colocada en el campesinado y poco a poco diferenciándose del modelo de Moscú. Mao tuvo un gran mérito que fue mantener unida a esa estructura nacional. Pero su gestión acumuló gruesos errores y consecuentes fracasos. El principal, posiblemente, el programa conocido como El Gran Salto Adelante, de fines de la década del 50. Ese proyecto político y de cambios sociales profundos, se pensó como un ariete para la pronta industrialización del país y dejar atrás la economía tradicional agraria. Fue una iniciativa tan gigantesca y fallida como sus consecuencias de hambrunas, crisis social y el colapso de obras de infraestructura. El país no se industrializó, por el contrario se estancó. Su economía era minúscula comparada con la de la Unión Soviética que a inicios de la década de los ’70 significaba aproximadamente la mitad del PBI de Estados Unidos”.

Una de las “máximas” de la Revolución Cultural era erradicar las “cuatro viejas”: cosas viejas, ideas viejas, costumbres viejas, hábitos viejos. Ciertamente ya habían avanzado en los años anteriores, pero aprovecharon esa nueva ola para eliminar por completo esos vestigios.

Lo que quedaban de antiguas prácticas religiosas, supersticiones, festivales, costumbres sociales como bodas y funerales tradicionales, y vestimentas ancestrales fueron violentamente atacados y reprimidos. Se destruyeron vestigios visuales de tradiciones antiguas y se desató una auténtica orgía de quema de libros antiguos y destrucción de objetos de arte.

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Los jóvenes Guardias Rojos irrumpieron en hogares y destrozaron altares familiares que simbolizaban la continua veneración confuciana transmitida por generaciones. Los pocos templos, mezquitas e iglesias que aún quedaban, fueron clausurados. Incluso aquellos que se habían mantenido abiertos al turismo, como los grandes templos budistas, lamaístas y taoístas de Beijing, fueron cerrados y sus estatuas, altares y demás mobiliario fueron retirados. Y la Ciudad Prohibida estaba clausurada.

En realidad, las raíces de la Revolución Cultural se remontan a principios de aquella década. China había sufrido otra catástrofe –el Gran Salto Adelante, un emprendimiento socio económico de presunta modernización- que provocó millones de muertos. Mao aceptó un papel menos activo en el gobierno y líderes más moderados, como el vice Liu Xaoshi y el premier Chou En-lai introdujeron reformas económicas basadas en los incentivos individuales, por ejemplo permitir a millones de familias cultivar su propia tierra. Hubo un crecimiento de la economía china (1962-1965) pero Mao detestaba esas reformas que iban contra los principios del marxismo.

En 1966, y después de que circularan rumores sobre el agravamiento de su salud, Mao decidió retomar el poder en plenitud, le dio más vuelo a su cuarta mujer, Jian Qing y tuvo como aliado al jefe del Ejército Popular, Lin Biao. Este promovió el libro de citas de Mao, el famoso “Pequeño Libro rojo”: exigió que todos los soldados lo leyeran y ratificaran su lealtad al Gran Timonel.

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Cuando se lanzó la Revolución depuraron a figuras clave de la burocracia cultural y arrasaron con los escritores disidentes. Después que colocaran en “Daziabo” en la Universidad, los profesores de otras universidades replicaron la acción y la ola de críticas a los “reformistas” se extendió a todas las escuelas secundarias. Los líderes extremistas distribuyeron brazaletes a los escuadrones de estudiantes y los declararon «Guardias Rojos: la línea del frente de la nueva agitación revolucionaria».

Una de las agitadoras – la más relevante- fue Jian Qing, también conocida como Madame Mao: era la cuarta esposa del líder quien, hasta poco antes, la había preservado de toda intervención política. Veinte años menor que Mao, cautivó a este después de la Larga Marcha de los años 40 que lo llevaría al poder. Madame M quería intervenir en las cuestiones culturales y finalmente lo hizo, sin contemplaciones: liquidó la ópera tradicional china para reemplazarla por temas “socialistas” como la participación de los campesinos. Su discurso ante una multitud de estudiantes en la Universidad de Pekían también se señala como formal lanzamiento de la Revolución Cultural del 66.

Mao respaldó el discurso revolucionario y los ataques a las figuras de autoridad, de quienes creía que se habían vuelto “complacientes, burocráticos y antirrevolucionarios”. Los Guardias Rojos locales atacaron a cualquiera que creyeran que carecía de credenciales revolucionarias y luego se volvieron contra aquellos que simplemente no apoyaron incondicionalmente sus esfuerzos.

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Pese a las directivas oficiales y el aliento de la dirección del Partido, las fuerzas locales se vieron obligadas a actuar de acuerdo con sus propias definiciones, y muchas de ellas terminaron infligiendo violencia a sus comunidades y chocando entre sí. Nadie quería ser considerado un «reaccionario», pero en ausencia de pautas oficiales para identificar a los «verdaderos comunistas», todos se convirtieron en blanco de los abusos. La gente intentó protegerse atacando a sus amigos e incluso a sus propias familias. El resultado fue una desconcertante serie de ataques y contraataques, luchas entre facciones, violencia impredecible y el colapso de la autoridad en toda China.

El caos y la violencia aumentaron en el otoño y el invierno de 1966, cuando las escuelas y universidades cerraron para que los estudiantes pudieran dedicarse a la «lucha revolucionaria». Y al mismo tiempo, se llevaron a cabo purgas en las altas esferas del Partido Comunista. A Liu Xaoshi y a otros expulsados los calificaban como “burgueses revisionistas”.

Los Guardias Rojos y otros grupos de trabajadores y campesinos aterrorizaron a millones de chinos durante el período 1966-1968. Miles de intelectuales fueron golpeados, se suicidaron o murieron a causa de sus heridas o privaciones. También, fueron encarcelados y millones enviados a trabajar en el campo para “reeducarse” trabajando entre los campesinos.

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La violencia alcanzó su punto máximo a mediados del 67, las alas radicales hasta tomaron el control de las Relaciones exteriores en agosto de 1967 y comenzaron a nombrar a sus propios diplomáticos radicales para las embajadas chinas de todo el mundo. Fue en ese momento, y luego de nuevos incidentes en el verano del 68, cuando Mao y otros líderes consideraron que todo se salía de control.

El Congreso Nacional del PC designó en 1969 a Lin Biao como eventual sucesor de Mao y, como jefe del Ejército Popular, mantuvo otro enfrenamiento armado con los soviéticos en la frontera norte. Pero Lin también cayó en desgracia. A fines de 1971 –y después de que le acusaran de intentar asesinar a Mao- el propio Lin Biao se embarcó con una familia en un avión para huir del país: se estrelló en Mongolia. Lo llamaron “Renegado y traidor”, después de haberlo venerado como un héroe por más de una década.

Recién a comienzos de los 70 se normalizó la situación en colegios y universidades. Al mismo tiempo China iniciaba el sorpresivo encuentro con Occidente, que tuvo un hito con la visita del presidente estadounidense Richard Nixon en 1972. Pero Mao, para asegurarse de que la afluencia de elementos de la cultura occidental no diluyera los ideales de la Revolución Cultural, lanzó simultáneamente la campaña «Anei-Lin Biao Anti-Confucius», instando a los chinos a permanecer fieles a los valores marxistas. Su influencia no se extendería mucho más: Mao murió el 9 de septiembre de 1976 y su eventual sucesor, Chou en-lai, ocho meses antes.

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Eran los únicos que podían controlar la despiadada lucha por el poder, donde el ala moderada y pragmática encarnada por Deng Xiao Ping prevaleció sobre “la banda de los cuatro”. Allí figuraba la propia Jian Qing, ahora viuda de Mao. Los acusaron de múltiples crímenes y de ser los autores intelectuales de la Revolución Cultural. Los arrestaron el 6 de octubre de 1976, fecha que considera el fin de la Revolución Cultural, cuyas políticas extremas comenzaron a revertirse. Jian Qing fue condenada a muerte, pero conmutaron esa pena y quedó en prisión perpetua: murió en 1991.

Una vez saldada aquella lucha, el Partido Comuhista chino anunció que ahora “podremos avanzar hacia la modernización socialista” pero, en la práctica, fue la mayor apertura a Occidente y la transición hacia modos capitalistas en su economía. En 1979, Deng Xio Ping se convirtió en el nuevo líder.

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