INTERNACIONAL
Ceferino Reato presentó “Pax menemista” en la Feria del Libro: “Los indultos los propusieron los Montoneros”

El periodista Ceferino Reato presentó este sábado su libro Pax menemista en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en un diálogo con el abogado e historiador Roberto Bosca que recorrió su trayectoria como autor y se concentró en la tesis central de su nuevo trabajo: que los indultos de Carlos Menem fueron un intento, fallido pero genuino, de quebrar lo que el jurista Joaquín V. González llamó en 1910 “la ley del odio” en la política argentina.
Antes de entrar en el nuevo libro, Bosca quiso repasar la obra anterior del autor. Nacido en Entre Ríos, estudió periodismo en la Escuela Superior de Periodismo y luego Ciencia Política en la Universidad del Salvador. Trabajó como periodista, fue agregado de prensa de la Embajada argentina ante el Vaticano entre 1997 y 1999, y vivió cuatro años en San Pablo, donde nació su primera hija.
De su producción anterior, Reato eligió detenerse en Operación Primicia, el trabajo sobre el ataque de Montoneros al Regimiento de Infantería de Monte 29 en Formosa, en octubre de 1975, durante el gobierno constitucional de Isabel Perón. “El que más me gusta es el libro que menos apostaba”, dijo.
El libro, contó, surgió a pedido de la editoral Sudamericana tras el éxito de Operación Traviata, sobre el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci. Ese primer trabajo había desatado polémicas en pleno kirchnerismo, porque interpelaba la romantización de la guerrilla. “Volví de Brasil muy pacífico —recordó Reato—. Decía: ‘¿Cómo se van a pelear por el pasado?’”.

Fue a Formosa y encontró algo que no esperaba: los soldados conscriptos que habían combatido contra Montoneros, jóvenes de 21 años, en su mayoría peronistas y pobres, atacados por militantes de clases medias y medias altas que también se decían peronistas. “Era casi una lucha de clases, pero todo al revés, porque los pobres tendrían que haber sido liberados por los chicos de clase media y fueron muertos, y los otros también murieron a manos de ellos”, señaló.
El combate, contó, duró treinta minutos y dejó veinticuatro muertos: doce montoneros y doce soldados, entre ellos un subteniente de 21 años en su primer destino. Luego, patrullas militares mataron a tres vecinos que no tenían ninguna vinculación con el ataque, entre ellos un adolescente de 15 años con la casaca del colegio secundario. El saldo final fue de 28 muertos.
Uno de los hallazgos más perturbadores del libro -dijo- fue el destino judicial del episodio. Reato contó que había revisado los anexos del Nunca Más y encontró que los guerrilleros muertos en el combate figuraban como víctimas del terrorismo de Estado y que sus familias habían recibido indemnizaciones. “Empezamos con el ataque, terminamos con la indemnización”, resumió el autor. “Esto es una locura.”

Reato también es autor de Disposición Final (2012), construido sobre veinte horas de entrevistas con el dictador Jorge Rafael Videla en Campo de Mayo. En Doce noches (2015) abordó la crisis de 2001; en Salvo que me muera antes (2017), la muerte de Néstor Kirchner y el nacimiento del cristinismo; y en Masacre en el comedor (2022), el atentado contra una dependencia policial perpetrado por Montoneros.
Entonces sí se concentraron en Pax menemista. Bosca introdujo el marco histórico: la referencia al título evoca la Pax Romana, el período de paz que el emperador Augusto decretó al término de las guerras civiles. Menem, señaló, estructuró su política de reconciliación en torno a tres gestos simbólicos: la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, el abrazo con el almirante Isaac Rojas y la construcción del monumento a los caídos en Malvinas en el predio de Retiro.
Reato explicó el contexto en que Menem asumió en julio de 1989, cinco meses antes de lo previsto, en medio de hiperinflación y saqueos. El ejército estaba dividido tras tres rebeliones carapintadas. Los exguerrilleros tampoco querían ser juzgados: El jefe montonero Mario Firmenich estaba preso, unos sesenta exmontoneros estaban procesados y varios jefes —entre ellos Roberto Perdía y Rodolfo Galimberti— vivían en el exilio.

Lo que el libro revela, y Reato calificó como “lo curioso”, es que la iniciativa de los indultos no vino de los militares sino de Montoneros. “Hablo con Mario Montoto, que era el negociador de Firmenich con Menem, hoy un empresario próspero en seguridad y defensa. Me cuenta que ellos llevaron la propuesta.» Los documentos internos de la organización concluían que “la guerra civil intermitente que hemos protagonizado no admite soluciones judiciales sino políticas”, lo que abría la puerta a una amnistía o un indulto.
Menem incorporó la propuesta y la articuló con negociaciones paralelas con la Iglesia, los sindicatos, los empresarios y el peronismo. El nombre “reconciliación” lo tomó precisamente de la Iglesia. Hubo diferentes indultos: unos dirigidos a guerrilleros, otros a carapintadas y otros a militares condenados por delitos durante la dictadura.
Los militares, sin embargo, no quedaron conformes. Esperaban algo más que el perdón, dijo Reato. «Videla, por ejemplo, nunca lo aceptó: creía que el indulto borraba la pena pero no el delito». A partir, de ahí, contó: “El sector carapintada referenciado en Aldo Rico derivó hacia la política; el de Mohamed Alí Seineldín no. La última rebelión carapintada ocurrió el 3 de diciembre de ese período. “Nosotros no sabíamos que era la última —recordó Reato—. Mucha gente decía que iba a haber otras. En realidad, no hubo otras.”
Reato planteó una hipótesis que, dijo, sabe que “no tiene prensa”: que entre Raúl Alfonsín y Menem existe una continuidad en la política de desarticulación del poder de tutela militar sobre la democracia. “Alfonsín es el padre de la democracia, pero Menem completa la democracia liberal de partidos, porque esa democracia no podía admitir un ejército con capacidad de tutelar a los partidos.” Citó al historiador Félix Luna y su concepto de continuidades que el periodismo, dijo, no suele ver porque está entrenado para ver fracturas.

Sobre el abrazo entre Menem y el almirante Rojas —figura odiada por el peronismo y venerada por el antiperonismo—, Reato recogió el testimonio de la hija del marino: uno de sus amigos cercanos le recriminó el gesto y Rojas respondió: “A veces hay que hacer cosas por el bien de la patria”. Para Reato, el episodio ilustra algo que el libro quiere documentar: que hubo, en distintos actores, un deseo genuino de acercamiento que la narrativa predominante tendió a ignorar.
El monumento a los caídos en Malvinas en Retiro tuvo una historia propia. Reato contó que en su momento hubo resistencias de todo tipo: quienes creían que era un homenaje a los militares, quienes no querían alterar la barranca, quienes lo veían como un desafío a la Iglesia. Fue posible gracias a civiles de la Sociedad Numismática, “patriotas que no ganaron nada. Al contrario, fueron denunciados penalmente porque supuestamente arruinaban un monumento histórico nacional”. Varios empresarios aportaron dinero de forma anónima.
Al final de la presentación, Bosca pidió a Reato que hablara del “eje del libro”: el odio. Reato recuperó la frase de Joaquín V. González de 1910, publicada en la separata de La Nación titulada El juicio del siglo: “En la Argentina, en la política argentina no basta con ganar, sino que hay que humillar, eliminar a la adversidad”. “Son palabras muy actuales”, dijo Reato.
Identificó tres grandes intentos de reconciliación nacional en la historia argentina: el de Justo José de Urquiza con su consigna “ni vencedores ni vencidos”, el del general Eduardo Lonardi tras el 55 —“y duró tres meses”— y el de Menem, que se extendió doce o trece años antes de que la memoria, la verdad y la justicia volvieran a imponerse como paradigma. Los tres, dijo, fracasaron.

“Yo creo que no es que los políticos que apelan al odio triunfan, es que nosotros premiamos a los políticos que apelan al odio”, afirmó Reato. “Fijate toda la sangre derramada producto del odio. Odio reivindicado. Los veinticuatro o veintiocho jóvenes muertos en Formosa. La cantidad de asesinados y desaparecidos en la dictadura. La cantidad de víctimas de las guerrillas, que fueron muchas también, aunque menos que los otros. No hay que comparar un terrorismo con el otro, pero también fueron víctimas y hay una cantidad de odio presente en todos. Y el odio reivindicado. Y el odio reivindicado con excusas”.
El periodista también pensó la política de Carlos Menem: Menem se veía a sí mismo como el gran perdonador. Decía: “Yo estuve cinco años preso y perdono a todos”. Para Reato, ese fue su error de cálculo: asumir que su experiencia personal representaba el sentir de todos los argentinos. “No era así”, subrayó el autor.
Con todo, Reato distingue entre dos antinomias históricas. La de unitarios y federales, dijo, Menem sí logró cerrarla, y con eso eliminó una de las fuentes más antiguas del odio político argentino. La de peronistas y antiperonistas, en cambio, fue la que se le resistió. “Menem llegó al poder con la ambición de superarla creando un movimiento propio, el menemismo, que trascendiera esa grieta. Hubo intentos concretos, como la convocatoria conocida como ‘la plaza del sí’, pero fracasaron rápidamente. Terminó asentándose en el peronismo, como hacen todos los líderes de ese espacio”.
Esa antinomia no resuelta es, para Reato, la matriz de la que se nutre el odio político argentino.
Y trazó un paralelo con la experiencia española: “Si los países apelaran a la memoria por encima de la historia, los españoles todavía seguirían luchando con la Guerra Civil. Y la han dejado en la historia, que es inofensiva”.
Entrada: La entrada a la Feria del Libro de Buenos Aires costará 8.000 pesos de lunes a jueves y 12.000 los viernes, sábados y domingos.
Con esa entrada, el visitante recibirá un “chequelibro” con el que podrá conseguir descuentos en librerías cuando termine la Feria.
Gratis: de lunes a jueves desde las 20 h,
Fecha: La Feria sigue hasta el 11 de mayo.
Horarios: de lunes a viernes de 14 a 22 h. Sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h.
Dónde: En La Rural, Av. Sarmiento 2704, Av. Cerviño 4476 y Av. Santa Fe (Plaza Italia).
(Fotos: Sebastián Freire/ Cortesía FEL)
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El papa León XIV llega a España en la peor crisis de gobierno que atraviesa Pedro Sánchez

INTERNACIONAL
En ‘Dataland’, Refik Anadol convierte datos del Amazonas en un show de arte con inteligencia artificial

“Esto es una locura”, dijo uno de los estudiantes en voz baja.
“Una locura total”, murmuró el tipo que estaba a su lado. “Locura” era una forma extrema de “impresionante”.
Estábamos en el centro de Los Ángeles, en Dataland, el museo que pronto abrirá sus puertas y que está dedicado al arte generado por inteligencia artificial, y sí, fue una experiencia increíble. Los estudiantes, de una clase de IA de la Universidad de California en Los Ángeles, tuvieron la oportunidad de ver el museo por adelantado gracias a la invitación de su profesor, la estrella del arte digital Refik Anadol.
Fundado por Anadol y su esposa, la pintora Efsun Erkiliç, Dataland es una incorporación muy esperada a la floreciente escena artística y tecnológica de la ciudad, y posiblemente el museo de arte de IA más ambicioso hasta la fecha. Pero por ahora, los más de veinte estudiantes de Anadol y yo éramos los únicos visitantes en una vasta galería de paredes negras y 6,7 metros de altura, inundada de luz, color y sonido.
En un instante, fotografías de colores brillantes de la flora y la fauna de la Amazonia brasileña se deslizaban por la pared y el suelo; luego, fotos similares se desplazaban hacia nosotros en 3D antes de acelerar y desacelerar bruscamente; franjas y círculos de luz blanca aparecían formando intrincados patrones; pinceladas abstractas de verde y amarillo, rojo y amarillo salpicaban la habitación.
“Preciosos diseños inspirados en las alas de las mariposas”, explicó Anadol.
¿Alas de mariposa? Pues sí. La inteligencia artificial que él y su estudio han creado para el nuevo museo está transformando datos sobre mariposas de la selva tropical en imágenes en constante movimiento que sus alumnos llaman “una locura”.

«Los datos no son solo números», señaló Anadol. Antes sí lo eran, pero con la explosión de información que comenzó en la década de 1960, casi cualquier cosa puede considerarse dato: fotografías, vídeos, audio, incluso alas de mariposa. Los datos de Anadol sobre las mariposas —sus orígenes, su esperanza de vida, sus patrones de color, su comportamiento— provienen principalmente de la Enciclopedia de la Vida, un repositorio en línea compilado por el Museo Americano de Historia Natural.
Según Anadol, utilizando esta información, “pudimos modelar algorítmicamente el movimiento de las mariposas”. Al introducir estos datos en el software extraordinariamente sofisticado que impulsa Dataland y en la inteligencia artificial que lo hace funcionar —un software que, según Anadol, consta de más de 10 millones de líneas de código—, el resultado es una obra de arte hipercinética.
Anadol comenzó a hacerse un nombre hace una década con exhibiciones mucho más pequeñas y meditativas de patrones abstractos: olas de color que se extendían por una pantalla, cuyos remolinos y espirales reflejaban datos meteorológicos y otros fenómenos. Su gran éxito llegó en 2018 con un encargo de la Filarmónica de Los Ángeles para proyectar sus archivos recién digitalizados —cada interpretación de cada sinfonía, cada trompeta, cada oboe, cada nota que la orquesta haya tocado— sobre el ondulante techo de acero de su sede diseñada por Frank Gehry, el Walt Disney Concert Hall.
“WDCH Dreams”, una innovadora instalación de Refik Anadol, se proyectó en 2018 sobre la ondulada fachada de acero inoxidable del Walt Disney Concert Hall, mostrando los archivos de la Filarmónica de Los Ángeles, incluyendo fotos, vídeos, grabaciones de audio y carteles. A sus cuarenta años, Anadol ya no tiene rostro juvenil, pero sigue siendo irreprimiblemente jovial y siempre vestido de negro; rara vez se queda quieto. Su obra ha sido prácticamente omnipresente en el circuito museístico: el Museo Guggenheim Bilbao, las Galerías Serpentine de Londres, el Museo Hammer de la UCLA y otros en España, Francia, Bélgica, Corea del Sur y su Turquía natal. Sin embargo, su primer gran encargo para un museo, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, lo dejó envuelto en la polémica.

Unsupervised, su instalación de 2022-23 en el vestíbulo del MoMA, fue tan popular que se prorrogó casi un año. Los visitantes del museo, y sus hijos, quedaron fascinados por la dinámica de fluidos en constante cambio que se proyectaba en su pantalla de 7,3 x 7,3 metros. En The Washington Post, Sebastian Smee la declaró “una obra maestra temprana del arte generado por IA”. Otros críticos no quedaron tan impresionados. En The New York Times, Travis Diehl concluyó que era “solo un protector de pantalla”. En la revista New York, Jerry Saltz la desestimó como “una enorme lámpara de lava tecno” que ofrecía “una masa viscosa psicodélica y grumos bacterianos”.
Si las formas amorfas no son lo tuyo, Anadol puede ser un blanco fácil. Sin embargo, «Unsupervised» se ha unido a la colección permanente del MoMA, gracias a un regalo de tres coleccionistas de Anadol.
Las críticas lo han colocado a él —y a Dataland— en el centro de la brecha digital del mundo del arte. Por un lado, varios críticos prominentes; por el otro, destacados curadores y directores de museos. «No habrá un futuro en el que este tipo de trabajo no exista», afirmó Michael Govan, director del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, en una entrevista. «Es como Marcel Duchamp: si sabes lo que hay detrás, estás abierto a comprenderlo». Y si no, no lo estás.
Efsun Erkiliç, cofundadora de Dataland, pasea por un paisaje de luz y musgo en Dataland, con pájaros en el suelo que aparecen en respuesta a tu estado de ánimo, calibrado mediante una pulsera especial.
Con «UNSUPERVISED“, quizás no quedaba claro si Anadol había perdido el rumbo o si sus críticos simplemente no lograban comprenderlo. La exposición inaugural de Dataland, «Machine Dreams: Rainforest“, pone la historia en primer plano.
Hace cinco años, Erkiliç lo animó a acompañarla al Amazonas en busca de inspiración. Tras una travesía que incluyó aviones, coches y diez horas en canoa motorizada, llegaron a la comunidad Yawanawá, un pueblo indígena cuyo principal contacto con el mundo exterior se realiza a través de Starlink y WhatsApp. Anadol y Erkiliç fueron recibidos con música sagrada, danzas sagradas y ayahuasca, una bebida alucinógena sagrada. Pronto, Anadol comenzó a colaborar con sus nuevos amigos en «Vientos de los Yawanawá“, una obra de arte basada en datos cuyo lanzamiento en Grecia en 2023 estuvo acompañado de la venta de 1000 NFT para beneficiar a la tribu.
La Sala Infinita de Dataland, con vistas a la selva tropical interpretada por la IA.
“Me sentí muy inspirado”, recordó. “El pueblo Yawanawá, su forma de vida en el bosque… simplemente no puedo olvidar esa sensación. Pero claro, no deberíamos ir a la selva todos los días. La pregunta era: ¿puede venir a nosotros?”.
En Dataland, existe una versión similar. La pieza central de «Machine Dreams: Rainforest» es su Sala Infinita: un gran cubo donde se proyecta continuamente en las paredes un cortometraje de ocho minutos generado por IA, reflejado en un suelo y techo espejados. El cortometraje muestra un colibrí de cristal y un “árbol de la sabiduría” inspirado en uno del Amazonas.

Un brazo robótico crea una pintura al óleo basándose en los datos recibidos durante su visita. Por $15,000, un brazo robótico llamado Qualia puede crear una pintura al óleo basada en los datos recibidos de tu visita. Ya hay lista de espera.
«En mis sueños veía este colibrí de cristal», dijo Anadol. «Le pregunté al jefe por qué veía este pájaro. Me explicó que era un pájaro especial que solo cantaba en el bosque cuando volaba para exhalar el último aliento del árbol de la sabiduría». En la Sala del Infinito, uno se acerca a su ojo y entra en un paisaje onírico fantástico de flores, tuberías y datos. «Folclore algorítmico», lo llamó Anadol. «Una nueva forma de narración».
Mariposas, pájaros, luciérnagas, todo tipo de árboles en el Amazonas: los datos que componen «Machine Dreams: Rainforest» han sido recopilados por el propio Anadol sobre el terreno o por el equipo de artistas, científicos, arquitectos e ingenieros de su laboratorio, Refik Anadol Studio, a través de colaboraciones con el Laboratorio de Ornitología de Cornell, el Museo de Historia Natural de Londres y otras instituciones similares.
Los visitantes reciben una pulsera con pantalla digital y un collar que dirige una bruma perfumada hacia el rostro. La pulsera, de grado médico, monitorea tu ritmo cardíaco y respuesta galvánica de la piel, enviando los datos a los sistemas de Dataland para que las pantallas respondan en tiempo real. La IA, con intervención humana, se utiliza para generar los aromas de Dataland, creados en colaboración con la división Luxe de L’Oréal, y sus sabores (chocolates creados con Valerie Confections). «Podemos mirar un Rothko y sentir emociones increíbles», dijo Anadol, «pero esa obra de arte nunca nos corresponderá». A diferencia de las obras de arte en Dataland.
Los datos que Dataland recopila se eliminarán a menos que los solicites al salir.
Una mañana en el estudio Refik Anadol, la fuente de toda esta maravilla tecnológica, Erkiliç y yo salimos a caminar. El estudio ocupa la mayor parte de una antigua fábrica de ventanas en el distrito de Frogtown de Los Ángeles, entre la autopista I-5 y las orillas de hormigón del río Los Ángeles.
Si bien su exposición inaugural se inspiró en su viaje al Amazonas, Dataland es, en sí misma, un producto de la pandemia. La vida normal se detuvo repentinamente. Los senderos para excursionistas se cerraron. Incluso las playas cerraron. Se hablaba mucho del metaverso, un mundo totalmente digital al que se podía acceder mediante unas gafas de realidad virtual.
El estudio Refik Anadol está cerca del río Los Ángeles, en Frogtown.
“Pero pensábamos que nadie iba a abandonar su vida física para pasarse al espacio digital”, dijo Erkiliç. “Eso no va a suceder. Necesitamos encontrar algo que conecte lo digital con lo físico. Así nació Dataland”.
Dataland es una institución con fines de lucro. Anadol concibió la idea durante unas vacaciones en México, tras su primera excursión por la selva. Luego pensaron en un nombre, pero eso era todo lo que tenían. «Soy realista», dijo Erkiliç. «Él es un soñador. Me estaba contando su sueño, y yo pensaba: ¿cómo podemos hacerlo realidad?». Necesitarían dinero, mucho dinero. Entonces, las cosas empezaron a encajar.
El espacio, ubicado en un enorme complejo de hotel y apartamentos de nueva construcción diseñado por Frank Gehry, quedó disponible cuando un multicine se canceló debido a la pandemia. Nvidia aportó chips. LG y Epson ofrecieron grandes descuentos en productos electrónicos. Google Arts & Culture financió cuatro residencias de 25 000 dólares para artistas que querían explorar la IA. L’Oréal Luxe colaboró en la creación de las fragancias. También se sumaron inversores privados. Tras 19 meses, la construcción finalizó en abril.

Y ahora, para todos los datos en Dataland, tu experiencia se desarrolla en el mundo físico. No hay gafas de realidad virtual entre tú y la fantasía. Incluso hay objetos para llevarte a casa, como chocolates con aromas de la selva tropical. Se podía comprar una edición de 1000 “pinturas vivientes” con una impresión de archivo por 5000 dólares cada una, pero se agotaron en línea en 34 minutos. Por 15 000 dólares, los VIP pueden obtener un brazo robótico llamado Qualia para pintar un lienzo abstracto guiado por sus datos personales; pero ya hay lista de espera.
Dataland, el nuevo museo, es el elemento central del complejo Grand LA, con un hotel y apartamentos que se alzan imponentes detrás.
A la noche siguiente me invitaron a la casa de Anadol y Erkiliç, en lo alto de las colinas de Hollywood. La casa es elegante y sencilla y, por insistencia de Erkiliç, completamente blanca. Grandes puertas y ventanas de cristal ofrecen vistas a un cañón repleto de árboles y matorrales. La pareja compró la casa hace tres años por más de 3 millones de dólares. Pero no han tenido mucho tiempo para amueblarla, por lo que el comedor cuenta con una mesa minimalista pero sin sillas.
Mencioné la Sala del Infinito. En un momento dado, te encuentras en un arroyo rocoso y poco profundo; casi esperaba mojarme los pies. Y el colibrí de cristal me había impactado de maneras que no terminaba de comprender. Fue inesperadamente maravilloso, sobre todo ese instante en que te acercas a su ojo y te encuentras en un universo de flores y tuberías. «Los llamo túneles de la memoria», dijo Anadol. «Para mí, son una transformación mágica que muestra cuán interconectada está la naturaleza», consigo misma y con todo.
Al final de la película, el colibrí canta una melodía diferente: el canto de apareamiento de un ave ya extinta en Hawái. La última grabación conocida de su canto, la que se escucha en la Sala Infinita, se realizó en 1987.
«Es una historia muy triste», dijo Erkiliç. «Ves a un pájaro cantando sin cesar, y no recibe respuesta. ¿Qué lo impulsa a seguir cantando?». Entonces comprendió: «Esa era la misión de ese pájaro: cantar su última canción. El pájaro estaba cumpliendo con su deber. Por eso me conmueve tanto».
En cierto modo, Anadol y Erkiliç consideran Dataland como su deber. Puede sonar ingenuo, pero ambos son soñadores y han logrado que personas muy importantes —entre ellas Govan, Gehry y el exdirector del MoMA, Glenn Lowry— sueñen con ellos.
Pronto nos encontramos hablando sobre la velocidad del cambio y la resistencia que encuentra. «Nos esforzamos muchísimo por mantener las cosas como están», dijo Erkiliç. «La energía está estancada. Y ahora, como civilización, nos vemos obligados a cambiar, y eso genera una crisis. Por eso necesitamos gente audaz que dé ejemplos audaces para sacudir un poco el mundo. Dataland puede ser esa sacudida».
[Fotos: Sela Shiloni/The New York Times]
Fuente: The New York Times
INTERNACIONAL
Bondi’s replacement saddled with Epstein baggage as he awaits grueling confirmation battle

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Former Attorney General Pam Bondi revealed that Todd Blanche, who at the time was second in command at the Justice Department, was put in charge of the release of the millions of documents from the Epstein files during her closed-door hearing before Congress late last month.
«As the head of a large department with broad responsibilities, I did not lead every aspect of this effort nor conduct that document review myself,» Bondi said during the hearing. «I delegated that oversight over this process to Deputy Attorney General Todd Blanche.»
The House Oversight Committee released its transcript from Bondi’s May 29 hearing just a day after President Donald Trump announced he intended to nominate Blanche as his permanent attorney general nominee, potentially complicating Blanche’s confirmation as senators on both sides of the political aisle have heavily criticized the files’ rollout.
Blanche has been serving as Acting Attorney General since April 2, when Trump announced Bondi’s dismissal.
LAPSED EPSTEIN DEADLINE UNDERSCORES CHALLENGE OF REVIEWING TROVES OF FILES IN 30 DAYS
Acting U.S. Attorney General Todd Blanche arrives to a House Committee on Appropriations, Subcommittee on Commerce, Justice, Science, and Related Agencies hearing in the Rayburn House Office Building on June 2, 2026, in Washington, D.C. (Andrew Harnik/Getty Images)
The release of the transcript, which placed responsibility for the Epstein files rollout squarely on Blanche’s shoulders, comes just days after Blanche announced during a hearing that the Justice Department will be eliminating its controversial Anti-Weaponization Fund, which was created to compensate alleged victims of politicized prosecution and labeled a «slush fund» for Trump and his supporters by critics. The Justice Department’s handling of the Epstein files and the Anti-Weaponization Fund, both overseen by Blanche, has drawn concern from both Republican and Democratic lawmakers.
Bondi’s testimony revealed that Blanche had been her point man on the Epstein files and was tasked with briefing her on the release of the Epstein files.
The former attorney general found herself in hot water last July following a joint release by the Justice Department and FBI finding that there was no evidence that convicted sex offender Jeffrey Epstein, who is alleged to have hundreds of underage victims, had kept a client list.
BONDI SAYS EPSTEIN CLIENT LIST ‘SITTING ON MY DESK RIGHT NOW’, AND IS REVIEWING JFK, MLK FILES

Then-U.S. Attorney General Pam Bondi testifies before the House Judiciary Committee in the Rayburn House Office Building on Feb. 11, 2026 in Washington, D.C. (Alex Wong/Getty Images)
The joint statement, which Bondi said during May’s hearing was penned by Blanche and not her, comes after months of the Trump administration teasing the release of the Epstein files. In February 2025, Fox News’ John Roberts asked Bondi about the release of Epstein’s «client list,» which Bondi responded by saying that it was «sitting on her desk.» Bondi and the White House clarified after the fact that she was referring to the files as a whole and not Epstein’s «client list.»
Members of Congress asked Bondi why Blanche interviewed Epstein’s co-conspirator Ghislaine Maxwell, who was in prison, weeks after the joint memo release. Bondi replied by saying Blanche «was leading the Epstein matter and the release of everything from the beginning.»
Once Trump signed the Epstein Files Transparency Act in November 2025, Bondi stated Blanche oversaw the release of millions of documents, which entailed overseeing the redaction process, including its protocols and guidelines, determining which documents were privileged and making corrections to redactions.

Rep. Thomas Massie speaks alongside Reps. Ro Khanna and Marjorie Taylor Greene during a news conference on the Epstein Files Transparency Act outside the U.S. Capitol in Washington, D.C., on Nov. 18, 2025. (Heather Diehl/Getty Images)
DOJ’S EPSTEIN DISCLOSURE DRAWS FIRE FOR WEBSITE GLITCHES, MISSING DOCUMENTS, REDACTIONS
«He was in charge of the process and the entire release of the Epstein files,» Bondi said.
But the Justice Department faced scrutiny over failures to redact all identifiable information from some of Epstein’s victims, allegations that some redactions were heavy-handed and that some documents were completely missing, prompting a bipartisan group of senators to send a letter in March requesting that the Government Accountability Office lead an investigation into the Justice Department’s redaction process.
«Not only has DOJ withheld files, but those records that were disclosed are largely information that was already public,» the letter stated. «Even those records are so heavily redacted that there are serious questions as to whether the Department is properly applying the limited exceptions for redaction that are permitted under the Act. Moreover, several records appear to have been removed, without explanation, from the files the Department did release.»
SENATE REPUBLICAN DEMANDS STATE, FEDERAL COURTS ‘IMMEDIATELY UNSEAL ALL’ EPSTEIN DOCS
However, Bondi said during the hearing that she was not blaming Blanche and that the error rate for the redaction was 1%, which was what Blanche had told her.
«He managed this investigation — and it was a Herculean task — with very little error,» Bondi said during the hearing. «And Todd did an excellent job, in my opinion, and is doing an excellent job as our Attorney General.»
Following her closed-door testimony, Bondi pushed back on allegations from Rep. Robert Garcia, D-Calif., that she is pushing the blame of the Epstein Files rollouts on Blanche.
«NOT TRUE,» Bondi posted on X. «I praised Acting AG Blanche’s management of this Herculean task. I said his ethics are beyond reproach and that he is an incredible Attorney General.»
A White House spokesperson said that Blanche was doing an «excellent job» and will continue to perform well.
«Todd Blanche is an American patriot who fearlessly fought on behalf of President Trump against the Democrats’ illegal and unprecedented lawfare campaign,» said Abigail Jackson, a White House spokeswoman. «The President’s entire team at the Department of Justice is doing a great job advocating for sanity, law and order, and policies that keep Americans safe.»
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Blanche’s nomination is also expected to face scrutiny from Democrats who have questioned whether the former Trump defense attorney can serve as an independent attorney general. Last month, Sen. Adam Schiff, D-Calif., launched a Senate Judiciary Committee inquiry based on allegations that Blanche disregarded ethics guidance advising him to recuse himself from matters at the Justice Department involving Trump, who he previously served as a personal lawyer to.
Fox News Digital reached out to Senate Judiciary Committee leadership and the Justice Department for comment.
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