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POLITICA

El Gobierno recurrió a la Corte para evitar el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario

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El Gobierno nacional decidió llevar a la Corte Suprema de Justicia su reclamo para no cumplir con la ley de financiamiento universitario que lo obliga a aplicar inmediatamente la norma y actualizar los salarios docentes y los programas de becas.

Además, pidió que los jueces de la Corte Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti se excusen de votar en este caso, pues son docentes universitarios en funciones o en uso de licencia, lo que los hace decidir en causa propia.

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Los jueces de la Corte Suprema de JusticiaCSJN

La ley de medidas cautelares contra el Estado, aprobada por iniciativa de Cristina Kirchner, cuando los jueces jaqueaban sus medidas de gobierno, señala que la sola apelación de una cautelar mediante un recurso extraordinario suspende la medida, con lo que en el Gobierno señalan que, con la sola presentación de este escrito, no les corresponde pagar.

El Poder Ejecutivo dijo que hay riesgo de parálisis del Estado si debiera cumplir con la ley de financiamiento educativo aprobada por el Congreso. Fue luego de que un juez de primera instancia y una Cámara le ordenaron acatar una medida cautelar y actualizar los salarios.

Contra esos fallos, el Estado presentó un recurso extraordinario federal, que fue firmado por representantes del Ministerio de Capital Humano y el Procurador del Tesoro, Sebastián Amerio.

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Sebastián Amerio, procurador del Tesoro y hombre de confianza de Santiago CaputoRodrigo Nespolo

Allí el Poder Ejecutivo le solicitó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que revoque de forma urgente la medida cautelar que lo obliga a aplicar los aumentos salariales y presupuestarios dispuestos por la Ley 27.795.

En un escrito donde el Gobierno hace advertencias extremas sobre el impacto económico de esta medida y cuestiona a los jueces que le fallaron en contra, el oficialismo dijo que no puede cumplir con la ley.

Se basó en “el colapso financiero del Estado”, la “violación del orden presupuestario”, la “intromisión en la división de poderes” y la supuesta “parcialidad de los jueces” que decidieron hasta ahora en el caso.

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El Ministerio de Capital Humano argumentó que cumplir con la medida judicial requeriría reasignar el 90,30% de la totalidad de los créditos disponibles para gastos primarios del Estado al financiamiento exclusivo de las universidades.

Según el Ejecutivo, desviar esos recursos desataría consecuencias catastróficas, ya que implicaría “una parálisis significativa del funcionamiento de los tres Poderes del Estado, como, por ejemplo, la suspensión del patrullaje de las fuerzas federales en las calles de la Ciudad de Rosario, la suspensión en la provisión de alimentos en las cárceles federales, o el cierre de todos los juzgados federales, la Corte Suprema de Justicia, y el cierre de ambas cámaras legislativas”.

El Poder Ejecutivo sostuvo que el Decreto 759/25 -que firmó el presidente Javier Milei para suspender la aplicación de la ley educativa porque dice que no tiene presupuesto- no desconoció un deber jurídico, sino que cumplió con el ordenamiento administrativo vigente, el cual impide ejecutar gastos sin un respaldo claro de ingresos.

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Para defender esta postura, el escrito cita el mandato de la ley de presupuesto: “Toda ley que autorice o disponga gastos deberá prever en forma expresa el financiamiento de los mismos. En caso contrario quedará suspendida su ejecución hasta tanto se incluyan las partidas correspondientes en el presupuesto nacional”.

Además, el Ejecutivo advirtió que los fallos previos ignoraron la reciente Ley de Presupuesto 2026, que impone expresamente que el Estado “deberá presentar una ejecución con resultado financiero equilibrado o superavitario”.

Para los abogados del Estado, la decisión de los tribunales inferiores interfiere inconstitucionalmente en las facultades reservadas al Presidente y al Congreso.

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Una de las protestas de estudiantes por el financiamiento a universidadesHernán Zenteno

Argumentaron que obligarlos a actualizar partidas de gasto sin prever cómo aumentar los ingresos pone en peligro toda la macroeconomía y la asistencia a los sectores vulnerables.

Por ello, consideraron que el fallo representa “una gravísima violación del principio de división de poderes y una ilegítima intromisión en la esfera de competencias del Congreso y del Poder Ejecutivo”.

El Gobierno, además, denunció que los magistrados intervinientes actuaron guiados por intereses personales, ya que muchos de ellos dictan clases en instituciones públicas.

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A su vez, la administración de Milei solicitó que Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti se excusen de votar en este expediente por tener cargos docentes vigentes o en licencia.

El Gobierno les exige apartarse y que los que decidan sean conjueces para “garantizar la imparcialidad”.

El proceso judicial que derivó en esta presentación extrema ante la Corte Suprema comenzó a fines del año pasado y estuvo marcado por fallos adversos para el Gobierno en las instancias inferiores.

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El derrotero judicial de la ley se inició el 29 de octubre de 2025, cuando el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y rectores de diversas universidades nacionales interpusieron una acción de amparo contra el Estado Nacional.

Su pretensión principal era declarar inconstitucional el Decreto 759/2025, una norma con la que el Poder Ejecutivo había frenado la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795) hasta que se determinaran las fuentes para financiarla dentro del presupuesto general.

Como mecanismo de urgencia, los rectores solicitaron una medida cautelar para obligar al Gobierno a aplicar la actualización de salarios docentes y de los programas de becas.

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El 23 de diciembre de 2025, el juez de primera instancia Martín Cormick hizo lugar a la medida cautelar innovativa: ordenó no aplicar el decreto presidencial y dictó el inmediato cumplimiento de las actualizaciones salariales de la ley universitaria.

El 29 de diciembre de 2025, el Estado apeló la medida. En su argumentación, planteó que la cautelar equivalía a una “sentencia anticipada” irreversible y advirtió el gravísimo impacto que tendría sobre la estabilidad macroeconómica.

El 31 de marzo de 2026, la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal con la firma Sergio Gustavo Fernández y Jorge Eduardo Morán confirmó el fallo de primera instancia y ratificó la medida cautelar a favor de las universidades.

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La Cámara desestimó los argumentos oficiales bajo dos posturas contundentes. En materia jurídica, consideró que la insistencia del Congreso en aprobar la ley educativa la dotaba de verosimilitud e implicaba que el Gobierno no podía suspenderla amparándose en leyes de responsabilidad financiera anteriores.

La discusión parlamentaria se dio en medio de marchas estudiantiles y de los gremios en defensa del financiamiento universitario con una gran movilización juvenil que encendió la alarma en el Gobierno, dado que parte de esos manifestantes integraban la base electoral de Milei.

Ante esta orden de ejecución inmediata impartida por la Cámara, que según los cálculos del Ministerio de Economía obligaría al Estado a destinar el 90,30% de todo el crédito de gastos primarios disponible exclusivamente a la educación superior, el Gobierno decidió frenar la medida interponiendo el recurso extraordinario para que los jueces de la Corte revoquen la medida cautelar.

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Hernán Cappiello,Conforme a

POLITICA

El Gobierno apela a un debate reglamentario para poder blindar a Adorni en el Senado

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Un puñado de votos que se pueden contar con los dedos de una mano podrían salvarle el pellejo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y evitarle el trago amargo de tener que someterse a una interpelación en el Senado y, eventualmente, a una moción de censura que podría malherirlo aún más, si fuera posible después de sus insólitas explicaciones patrimoniales, desde el punto de vista político.

La clave pasa por un debate de carácter reglamentario que quedó en pausa la semana pasada y que promete reactivarse esta semana durante la sesión de este jueves, en la que la Cámara alta tiene previsto tratar el pedido de interpelación presentado por el bloque kirchnerista que preside José Mayans (Formosa).

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La discusión gira en torno a cuál es la mayoría que se requiere para habilitar el tratamiento del proyecto de resolución impulsado por el peronismo. La biblioteca está dividida y anticipa un debate apasionado, cuyo resultado podría terminar favoreciendo los planes del presidente Javier Milei y de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que se niegan a entregar al jefe de Gabinete ante el reclamo, casi unánime, de la oposición.

Al término de la reunión de Labor Parlamentaria de la semana pasada, en la que se estableció que el 25 del corriente se hará la próxima sesión, la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich (Capital), dio por hecho que este jueves el Senado “discutirá todos los proyectos que piden la interpelación de Adorni”, y que si obtienen la mayoría absoluta (mitad más uno del total de miembros de la Cámara) que establece la Constitución, el jefe de Gabinete deberá comparecer para su interpelación a la semana siguiente, el 2 de julio.

Patricia Bullrich sale del Senado donde estuvo en la reunión de labor parlamentaria para tratar pa moción de censura para AdorniSantiago Filipuzzi

Bullrich fue más allá y aseguró que esto es así en virtud de que el artículo 101 de la Constitución Nacional, en el que se establece el procedimiento de la interpelación y de la moción de censura del ministro coordinador, es operativo, es decir que su debate queda habilitado para su discusión con la sola invocación por parte de un senador.

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Sin embargo, hay quienes disienten con esta lectura y recuerdan que el reglamento del Senado establece que los proyectos deben contar dictamen de comisión con una antelación de siete días para ser incluidos en el temario de una sesión.

Cualquier intento por acelerar esos plazos implica reclamar su tratamiento sobre tablas, el cual requiere del apoyo de los dos tercios de los presentes para su habilitación.

Esta es la postura que sostiene el peronista crítico Carlos Espínola (Corrientes), presidente del bloque Provincias Unidas, quien en diálogo con recordó que el proyecto del kirchnerismo no tiene dictamen de comisión, por lo que necesita del voto de los dos tercios para permitir el inicio de su debate el próximo jueves.

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“No podemos hacer tan fácil un proceso para echar a un jefe de Gabinete. Para mí hacen falta los dos tercios para habilitar el tratamiento y esa es la postura que voy a sostener en la sesión”, afirmó.

Espínola aclaró que su postura va más allá de la situación que vive Adorni, sino que tiene que ver con respetar la institucionalidad. “Es una barbaridad que con 37 votos puedas echar a un jefe de Gabinete, es sentar un mal precedente porque el día de mañana cualquier oposición te junta los votos y te vuelve loco, te hace desfilar jefes de Gabinete sólo porque no les gusta lo que dice”, explicó Espínola.

Números alentadores

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Es a partir de esta teoría, si es que los que piensan como Espínola imponen su lectura, que crecen las posibilidades de Adorni de sortear la condena del Senado, algo que hasta la semana pasada parecía cosa juzgada.

Es que si el cuerpo decide aplica el Reglamento del Senado en este caso, el oficialismo podría bloquear la discusión de la interpelación si logra reunir el tercio más uno del total del cuerpo (25 voluntades), dispuestas a exigir que el proyecto obtenga dictamen de comisión antes de llegar al recinto.

El camino estaría casi allanado si se cuenta que el oficialismo libertario cuenta con 21 senadores, con lo que tan sólo tendrían que conseguir cuatro votos más para bloquear la interpelación.

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Mucho más cuando Espínola le dijo a que no estaría dispuesto a avanzar con la remoción del jefe de Gabinete. Cree que la situación de Adorni la debe resolver Milei, que hasta ahora se niega en redondo a pedirle la renuncia, o, en su defecto, que la Justicia avance con su investigación y le dé al Senado las herramientas para impulsar la destitución.

Los otros tres votos para alcanzar el tercio más uno lo podrían aportar los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, del Frente Renovador de la Concordia del gobernador y firme aliado de la Casa Rosada, Hugo Passalacqua; y la neuquina Julieta Corroza (La Neuquinidad), cuyo jefe político es el mandatario provincial Rolando Figueroa, siempre dispuesto a negociar con el Poder Ejecutivo.

En el caso de fallar alguno de estos apoyos, podría sumarse al blindaje de Adorni la chaqueña Silvana Schneider (UCR), que fue vicegobernadora de Leandro Zdero hasta diciembre pasado. En la última sesión fue la única radical que no votó a favor del pliego de María Verónica Michelli, se terminó absteniendo, la jueza vetada por Milei por ser cuñada de un periodista de .

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Así, se completarían los 25 votos que podrían darle a Adorni y al Gobierno una victoria política que, hasta la semana pasada, parecía imposible. De todas maneras, todavía falta tiempo y hasta el inicio de la sesión puede pasar cualquier cosa.

El caso del entrerriano Eduardo Kueider todavía está a flor de piel en un Senado que había sido convocado aquella mañana del 12 de diciembre de 2024 para tratar su suspensión, pero terminó expulsándolo del cuerpo luego de que un pedido de desafuero de la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado ingresará a la Cámara alta apenas unos minutos antes de iniciarse el debate.




Gustavo Ybarra,Conforme a

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Julián Kanarek, asesor del ex presidente “Pepe” Mujica: “La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok”

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La inmediatez de las redes, las pantallas y la ansiedad cotidiana está modificando la forma en que se vota. “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos”, afirma Julián Kavanek, el consultor político uruguayo nacido en Bruselas y uno de los asesores comunicacional de la presidencia del ex presidente José “Pepe” Mujica. El autor de Omitir Intro, vincula en su último libro de investigación la cultura digital con el deterioro de los tiempos de la política y con una ciudadanía cada vez menos dispuesta a esperar resultados durante un mandato completo. También advierte: “Las pantallas generan no solo la adicción del momento, sino la ansiedad de perderse algo importante. Y dormimos con el celular al lado y lo miramos. Y eso tiene trastornos en el sueño, en el descanso, en la capacidad de reflexión”.

En “Omitir Intro, pantallas, dopamina y aceleración democrática” el autor, que lleva décadas trabajando para presidentes, partidos y gobiernos en América Latina, Centro América y África, sostiene: “No estamos tolerando lo que elegimos nosotros mismos.” Para llegar a esa conclusión estudió trabajos científicos de neurociencia, se apoyó en Jonathan Haidt, el psicólogo social estadounidense profesor de Liderazgo Ético en la Universidad de Nueva York y su investigación sobre la generación ansiosa, y en Nicholas Carr sobre la superficialidad con la que procesamos información y en Anna Lembke sobre la dopamina y las adicciones. “Lo que hice fue completar ese cuadro con la pieza que faltaba: qué le está haciendo todo esto a la política” explica el creador de la película de José “Pepe” Mujica, el ex presidente de Uruguay que dirigió Emir Kusturica.

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También sostiene que este cambio ya tiene expresiones concretas: “En los últimos diez años, Perú tuvo diez mandatarios y, de las últimas 23 elecciones en América Latina, 18 fueron ganadas por oposiciones». Y agrega: “En Estados Unidos por primera vez en cien años un oficialismo no logró reelegirse dos períodos consecutivos: Donald Trump (republicano), Joe Biden (domócrata) y Donald Trump.

De visita en la Argentina, el consultor político sostiene que la reducción de las “lunas de miel” de los gobiernos resume esa transformación. Donde antes se hablaba de 100 días de tolerancia, “ahora ese margen puede durar 30, 15 o incluso tres, en una lógica atravesada por el mismo consumo veloz que lleva a descartar un contenido en segundos”.

El presidente uruguayo José

—¿Estamos todo el tiempo omitiendo la intro?

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—Estamos todo el tiempo omitiendo la intro. La intro de las películas, la intro de las series. Estamos cambiando de pantallas, estamos scrolleando. En algún momento el libro se iba a llamar «Scrollear la democracia», pero «Omitir Intro» lo condensaba de mejor manera. Estamos todo el tiempo omitiendo algo para que venga lo siguiente, y eso para mí es un signo de época.

—¿Y qué omitimos de la política?

—La reflexión, el tiempo para pensar en profundidad. Omitimos que no hay soluciones complejas en tiempos mágicos. Las formas en las que se producen contenidos audiovisuales no pueden forjar las expectativas en las que queremos que se cambien los países. La democracia es muchísimo más profunda que un reel de Tik Tok. Tenemos que entender que hay un tiempo para la reflexión, un tiempo para la elaboración de políticas públicas y un tiempo para la ejecución. Y todo eso lleva a cambios que son profundos. No los va a hacer en tres segundos. La inteligencia artificial omite, incluso implícitamente, lo que nosotros hoy explícitamente queremos omitir. Omite los momentos de pensamiento. La inteligencia artificial trajo una promesa, que es la tercerización de nuestra capacidad hasta de pensar, de buscar respuestas, a interrogantes de la vida real, como Google pero de modo más profundo y funcional. Y no estamos scrolleando. Solo estamos preguntando y ya nos están respondiendo de manera mágica, sin fricción y en milésimas de segundo.

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—¿La inmediatez en la cual vivimos cambia la forma en que votamos?

—Sí, creo que es lo que atraviesa el libro. Es una búsqueda de encontrar cómo las lógicas sociales que vamos generando en nuestro transcurso a través de las redes, las pantallas, las ansiedades, tienen un correlato en nuestra forma de hacer política. Y nuestra forma de hacer política es la forma en la que exigimos a los gobiernos, la forma en la que toleramos el tiempo que están en el ejercicio del poder y la forma en la que votamos. Así como somos muy ansiosos para ver un contenido en las redes sociales, que solo puedo tolerarlo tres segundos, somos ansiosos en la forma en la que elegimos a un gobierno y lo toleramos en el poder.

La última investigación del galardonado Julián Kanarek

—¿Y eso es exclusivamente por la cultura de los tres segundos de Tik Tok?

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—No podemos decir que la política sola no tiene que ver en algo que va generando cada vez más ansiedad. Pero la cultura de la dopamina, que se ve acelerada con el uso de las pantallas, tiene muchísimo que ver con cómo interactuamos con muchos aspectos de nuestras vidas. Y sin duda la política también. Si no toleramos un contenido tres segundos, si no estamos dispuestos a llevar adelante una conversación de largo plazo, si no podemos ver la introducción de una serie, ¿por qué habríamos de tolerar a un gobierno durante cuatro años? Eso es lo que le pasa a Perú: en los últimos diez años tuvo diez mandatarios.

La lógica de las plataformas acelera la impaciencia política

El título del libro remite al botón de Netflix que permite saltear la introducción de una serie. Julián Kanarek, como en todo su libro, lo explica con datos: “En el año 2017 y luego de estudiar el comportamiento de miles de usuarios que intentaban adelantar la visualización para saltearse la introducción a sus series en cada uno de los capítulos, Netflix introdujo el botón ‘omitir intro’. Este botón, que se presiona más de 136 millones de veces por día, ha ahorrado a los usuarios más de 195 años de tiempo de visualizaciones por día según los datos oficiales de 2023 de Netflix”.

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Para el autor, ese gesto cotidiano revela un fenómeno más amplio: cientos de millones de personas usan a diario dispositivos diseñados para aumentar la velocidad de sus ansiedades como consumidores audiovisuales.

Esa exposición, dice, ocurre en un entorno saturado por más de siete mil estímulos comunicacionales diarios. El efecto es doble: por un lado, una “censura por exceso”, en la que las personas terminan eligiendo de modo poco consciente a qué se exponen; por otro, “una preferencia por diseños pensados para ahorrar tiempo”.

Trasladado a la política, ese ecosistema altera la relación entre ciudadanía y poder. Si una persona no tolera tres segundos de un contenido, no sostiene una conversación larga o no mira la introducción de una serie, la pregunta que organiza el libro es por qué habría de tolerar a un gobierno durante cuatro años.

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El investigador Julián Kanarek dialogó con Infobae en su paso por Buenos Aires

El momento del voto, afirma Kanarek, es el punto en el que confluyen todos los dispositivos destinados a influir sobre la mente al tomar decisiones. En campaña, agrega, la política dispone de más recursos y utiliza aprendizajes de la neurociencia y de la exposición mediática para intervenir sobre votantes que ya llegan cargados de ansiedad y de expectativas desmesuradas.

—¿Cómo influyen las plataformas en el momento específico del voto?

—El voto es el momento cúlmine en el que todos los dispositivos diseñados para influir en la mente de las personas a la hora de tomar una decisión se ponen en juego. La política tiene más plata para erogar durante las campañas. Entonces ahí se utilizan todos los aprendizajes que la neurociencia y la exposición a los medios nos vienen dando. Y como somos seres más ansiosos, lo que queremos es satisfacer una necesidad que no sabemos muy bien qué es. No sabemos si es este gobierno o el próximo o el que viene después. Sabemos que no es lo que está ahí, porque como no es perfecto o como no cumple con las expectativas que forjó durante la campaña, porque también sucede una suerte de inflación de promesas, hace que con tal de llegar al poder los políticos digan cosas que después no pueden cumplir. Si me prometiste que podías cambiar absolutamente todo, a los diez días de no ver ese cambio mágico, ya no te apruebo más. De las últimas veintitrés elecciones en Latinoamérica, dieciocho las ganaron las oposiciones. Y esto no es solo en América Latina: por primera vez en cien años, en Estados Unidos un oficialismo no se reeligió por tres períodos consecutivos.

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—Es en ese punto que en su libro menciona el ciclo Trump-Biden-Trump.

—Trump va a haber gobernado ocho años, pero no consecutivos. Es un sistema de los Estados Unidos está diseñado para la reelección. Biden no pudo estar ocho años y no pudo terminar su segunda campaña por consecuencias conductuales parecidas a estas. Si no podés demostrar que estás adaptado a estos tiempos comunicacionales, te cambiamos incluso durante la campaña. Empezaste la campaña presidencial siendo presidente y candidato. Terminaste siendo expresidente y habiendo perdido las elecciones.

—¿Cuánto influyeron las redes en los triunfos de líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina?

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Las redes premian por diseño las publicaciones que generan más fricción, porque las que generan más fricción generan más discusión. Y cuanto más discusión generan, más posibilidades de que se vean esas publicaciones para los otros usuarios de manera orgánica. Eso tiende a premiar una forma discursiva que es la de la disrupción constante y la de ir subiendo el tono pase lo que pase. Estos personajes hacen que el resto de la política no encuentre las maneras de no concentrar discursivamente alrededor del provocador inicial. Alguien provoca, concentra la atención de todos, y todos están todo el tiempo hablando de lo que impuso en la agenda quien provocó al inicio. Nadie puede insertar un tema alternativo que sea ningunearme.

En Perú hubo diez presidentes en diez años REUTERS/Angela Ponce

—Y muchas veces esos temas están basados en algo falso.

—Muchas veces, porque con tal de llegar a la disrupción del momento, hay algún tipo de información que no es necesariamente real. Y los políticos se van acostumbrando a que decir algo que falsea la realidad no necesariamente está mal. ¿Por qué? Porque también estamos expuestos a pseudo-acontecimientos comunicacionales diarios que se tapan con el próximo. La profundidad y la verdad de ese hecho tienden a ser algo que se puede evitar o falsear y que no es tan grave, porque al otro día vamos a estar hablando de otra cosa.

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—En el libro cita a la académica Sarah Waters, quien sostiene que plataformas como Facebook y X son agentes activos de desinformación cuya fuerza destructiva supera sus aportes a la democracia. ¿Comparte esa visión?

—No hay que ser tecnofóbico. Creo que hay que adoptar la tecnología para poder acercarse más a la gente cada vez que uno no puede hacer territorio. Pero está comprobado por investigaciones judiciales alrededor del mundo que el aporte a la democracia de los diseños algorítmicos de las redes ha sido bastante más negativo que positivo. Concentran la información alrededor de nodos que pueden desinformar, no se hacen cargo y no hay regulaciones que les digan que tienen que levantar algo porque es mentira. Quien tiene ahora algo de regulación hacia ese lugar es la Unión Europea. Las redes llegaron a bajarles las cuentas a Donald Trump cuando dijo que le habían robado las elecciones mientras era presidente. Es una paradoja enorme: la persona con más poder en el mundo denuncia que le robaron unas elecciones sin pruebas, y las redes le cierran las cuentas porque estaba mintiendo. Pero esos mismos dueños de las tecnológicas estaban parados detrás de Trump cuando asumió en su segundo mandato y eliminaron todos los filtros de desinformación que los habían llevado a bajarle las cuentas.

Pepe Mujica durante la filmación de los que sería a película El Pepe una vida suprema de Emir Kusturica, guionado por Julián Kanarek

“Lo digital es lo político”

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—Usted sostiene en su profunda investigación que “en el siglo XXI lo digital es lo político”. ¿Qué quiere decir con eso?

—La política hoy atraviesa todas sus discusiones en el universo digital. Los políticos han encontrado que pueden ser emisores no mediados a través de sus cuentas. Un presidente hace cuarenta años no podía llegar a la población si no era a través de medios tradicionales que llevaran su mensaje narrado por periodistas. Hoy hay campañas activas para que no se apruebe la labor periodística, porque lo digital logró que todos puedan ser emisores y que haya una apariencia de información en un montón de plataformas. Regular lo digital también es tener una postura sobre cómo queremos que se den las discusiones democráticas y cómo administramos la información que fluye por las venas de la sociedad.

—El presidente Javier Milei llegó a decir que la sociedad no odia lo suficiente al periodismo. ¿Qué dice eso de este momento?

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Ahí es donde lo digital es político, porque lo digital le permite a él decir eso sin estar mediado por el periodismo. Hace cuarenta años necesitaba al periodismo para que ese mensaje llegara a la sociedad. Hoy utiliza el universo digital y las plataformas para promover el odio explícitamente. Imaginémonos si ese odio fuera ante un segmento de la población que no se llamara periodismo. Los discursos de odio también están fagocitados por las redes.

—¿Por qué los outsiders tienen tanta ventaja en este ecosistema?

—La política en América Latina y en el mundo está tendiendo a tener discusiones que no tienen que ver con el día a día de las personas. Los outsiders tienen la ventaja de venir de afuera de la política, y eso les permite presentarse como más cercanos a las personas: encontrar una forma de vinculación temática, emocional, pero también factual. La vinculación emocional es con la indignación, con la rabia, con el enojo por tantos años de promesas incumplidas. Esa indignación hace que ya probamos con A, con B, con C, ahora vamos con D. Y el D me hace correr las barreras de lo políticamente aceptable para ir hacia el E.

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—¿Siempre se va hacia algo más radical cuando hay frustración?

—No necesariamente se está yendo siempre hacia el radicalismo, sino hacia algo distinto. En Brasil tenemos un ejemplo: se llegó a Bolsonaro y se vuelve a Lula. Es volver a un presidente que ya fue dos veces presidente. Pensemos en Chile, donde ningún oficialismo repite desde que Lagos le entregó su primera presidencia a Bachelet. Después Bachelet a Piñera, Piñera a Bachelet, Bachelet a Piñera, Piñera a Boric y Boric a Kast. Es izquierda, derecha, izquierda, derecha. Y las últimas dos versiones son versiones que se desgranan de la izquierda y la derecha más tradicional de Chile. Lo que hay es una ausencia de continuismo. Si no me das lo que yo creo que tendrías que haber dado, estoy dispuesto a cambiarte, sea quien sea quien viene después.

—Cuando se llega al poder con ese manual de la oposición, ¿qué pasa?

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—El manual de comunicación se vuelve obsoleto si no tienen un enemigo útil. Entonces la utilización del enemigo para moldear el discurso se vuelve necesaria. Todo el tiempo lo que están haciendo es enfrentarse a alguien: puede ser un sector de la sociedad, quienes estaban antes en el gobierno, la historia de los gobiernos anteriores encapsulados en términos como “casta”, “medios”, “políticos tradicionales”. Como la administración del poder tiende a ser ineficiente en términos de lo que prometiste, es más fácil rivalizar y polarizar diciendo que los que tienen la culpa, incluso de que vos no puedas cumplir tus promesas, siguen siendo los que venías señalando históricamente como ineficientes.

“La política ha renunciado a la coherencia”

—Usted fue asesor del presidente Pepe Mujica, un político que ni siquiera tenía redes sociales ¿Cómo hizo para trabajar con el? ¿Cuál fue tu desafío?

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—Mujica tenía una capacidad de disrupción que es lo que las redes premian hoy. Disrumpía por ser distinto a la norma actual. Y la norma actual es que no tenemos tiempo para escuchar discursos profundos y más largos. Él rompía con eso, pero no por una cuestión de comunicación, sino por una convicción que va en contra de la época, porque decía cosas que además podía sostener con la coherencia. La política ha renunciado tanto a la coherencia que esa cuestión de “yo no necesito mucho para vivir”, y que la gente viera que él realmente vivía como decía que vivía, le daba una posibilidad de que cada vez que abordaba alguna temática fuera auténtico y resultara sincero para la ciudadanía. Un presidente de un país pequeño, sin redes, que dice cosas que las redes están dispuestas a escuchar porque no van en correlación con lo que circula por ahí. Quizá lo que Mujica hacía mejor era estimular todo el tiempo a los jóvenes a que pensaran en una mirada crítica de lo que tenían alrededor.

—Si mal no recuerdo Mujica hablaba del tiempo ganado para la familia.

—La película tiene es un poco de eso, es decir, bueno, una historia de vida que te hace ser un interlocutor que quiso ir por lo más extremo y después cambió las formas para llegar al mismo fin. Y ese mismo fin te permite a vos decir las cosas y estimularte a que dejes un poco la inmediatez o las políticas del consumo, porque hablaba mucho del tiempo. El tiempo que utilizamos para producir bienes, se lo quitamos a nuestra familia, eso es lo que decía Pepe Mujica.

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—En el libro usted habla de inteligencia artificial y sostiene algo que es terrible, que la IA terciariza nuestras capacidades de pensar.

—Claro, cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos. La utilización de la inteligencia artificial la vamos adoptando en tiempos prolongados. ¿Por qué? Porque piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Hay varios experimentos sociales que se han hecho con poblaciones testigos de dos partes, una haciendo una investigación de estudio con altos usuarios de inteligencia artificial y otra sin altos usuarios de inteligencia artificial, y los niveles de comprensión y retención de la información a largo plazo son muchísimo más bajos en quienes utilizan la inteligencia artificial de manera masiva a quienes no la utilizan. Por eso, por ejemplo, hay países como Suecia o China que están fomentando militantemente la vuelta a la lectura en papel.

Ni Joe Biden ni Donal Trump consigueron la reeleccion en Estados Unidos. Ganaron las oposiciones a sus gobiernos  REUTERS/Kevin Lamarque/Carlos Barría

—Hablando de China, Tik Tok es una plataforma china ¿Esa plataforma es un peligro para la democracia?

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—Tik Tok tiene el algoritmo más refinado de todos los que existen en las redes sociales, porque en muy pocos segundos se da cuenta de lo que a vos te gusta sin que tengas que dejar rastro, sin un like, sin absolutamente nada. Pero TikTok como tal no funciona en China. Como la conocemos nosotros, en China no funciona. Es un producto de exportación. El problema ahí es más geopolítico que de daño a la democracia: estos datos que las tecnológicas buscan todo el tiempo, no quiero que estén en manos de China. Ahora, no les importó tanto en algunos momentos el daño que estaba haciendo en la psicología y en la mente de los jóvenes redes como Facebook, Snapchat e Instagram. Se dispararon los números de autolesiones, de depresión, de trastornos de la ansiedad. Todo eso luego de 2010, en lo que Jonathan Haidt —psicólogo conductual— identifica como la creación de la “generación ansiosa”: la generación que pasó de tener infancias basadas en el juego a infancias basadas en el teléfono. Esos jóvenes que en 2010 eran niños, hoy son votantes.

La inteligencia artificial y la exigencia de respuestas instantáneas

—En “Omitir Intro” usted, como ya hablamos, aborda en profundidad el tema de la inteligencia artificial.

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—Hoy solo el 11% de la población mundial utiliza la inteligencia artificial, pero se va a masificar. Si nosotros ya estamos descontentos con la política porque creemos que tiene soluciones tardías a problemas reales, ¿cómo vamos a evaluar los tiempos y las soluciones de la política si nos acostumbramos a pedirle a una inteligencia artificial que nos dé una respuesta a preguntas complejas en milésimas de segundo y esas respuestas tienen la sensación de ser perfectas? Si estamos todo el día interactuando con un chatbot que no discute con nosotros, que tiende a darnos las respuestas que nos gustan, que es privado y además pseudoperfecto e instantáneo, ¿cómo después vamos a salir al mundo a tolerar que el gobierno de mi localidad no limpie la basura en la primera hora en la que eso está sucio? La inteligencia artificial terciariza nuestras capacidades de pensar. Cognitivamente está demostrado que nos volvemos más vagos en tanto la utilizamos de manera prolongada. Piensa otro por nosotros y nosotros digerimos. Por eso hay países como Suecia que invirtieron 120 millones de dólares en sacar pantallas de las aulas y volver al libro en formato papel, o China que instaló más de tres mil bibliotecas en distintos lugares del país, sobre todo en zonas rurales. China es el país que más invierte en inteligencia artificial del mundo, pero sabe que necesita que su gente vuelva a leer en papel.

La entrevista de más de una hora concluye con una idea que da sentido al título del libro: hoy se está “omitiendo la intro” de la política. Lo que se omite, dice el especialista, es la reflexión, el tiempo de elaboración de políticas públicas y la comprensión de que los cambios profundos no ocurren en tres segundos, ni en un reel, ni en una respuesta automática producida sin fricción y en milésimas de segundo.

—¿Y qué pasa cuando ese cerebro sobreestimulado por los tres segundos llega a la urna?

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—Nos vinculamos con la política de una manera emocional, siempre fue así. Lo que cambió es qué predomina la emoción. Y no es la esperanza ni la empatía. La emoción más preponderante en las campañas hoy es el odio, el irrespeto, el desafío al poder. Votamos mucho más en contraposición a algo que a favor de otra cosa. Sé lo que no quiero. Hay toda una parte de las campañas que sucede por abajo, en TikTok,en Instagram, en comunidades que se comportan de manera tribal y no dialogan entre sí. Así aparecen presidentes que nadie vio venir”.

—Una conexión directa con el algoritmo, como surge de su investigación “Omitir Intro”.

—Está comprobado que los contenidos negativos concentran mucho más interacción que los positivos. Cuando criticás algo tenés muchas más posibilidades de atraer atención que cuando proponés y por eso los oficialismos están en un problema.

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La crisis de Adorni destapó una unión entre Bullrich y el kirchnerismo en el Senado por un artículo clave

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La crisis política vigente en el Congreso por las tropelías del jefe de Gabinete, el ya indefendible Manuel Adorni, terminaron de ratificar el mega tapón generalizado sobre toda la gestión de Javier Milei -ni un solo logro de la Casa Rosada queda encima del escándalo actual- y una agonía que, por ahora, se estiraría. En el Senado, la radiografía de las horas más álgidas de la semana que finaliza destapó una insólita jugada en la que coincidieron los titulares del oficialismo y kirchnerismo, Patricia Bullrich y José Mayans, respectivamente, que dejará un muy riesgoso antecedente a futuro para cualquier persona que se encuentre al comando de la administración central.

Que Bullrich sea la única política que aprovechó rápido las penurias del Gobierno -al que dice defender- es más que conocido. Nadie del arco opositor le sacó tanto jugo como ella. Un puñado de supuestas pinceladas republicanas le dieron primeras planas. No obstante, la estrategia de jugar siempre al fleje -y que, sin temor, algunas pelotas piquen fuera del mismo- le jugó una mala pasada durante la reunión de Labor Parlamentaria del miércoles pasado. Allí, la sacó del estadio. Para comprender esto, es imprescindible realizar una cronología de cómo se inició y finalizó dicha jornada.

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La ex ministra de Seguridad comenzó el día con una imagen subida a la red X para celebrar la primera victoria de la Argentina en el mundial de fútbol. Todos desean un cuarto campeonato. Sin embargo, la experimentada política salió con una camiseta y un tres generado con los dedos del medio de su mano izquierda. Curioso. Por la mañana, diversas bancadas se reían de la picardía de la legisladora, siempre bien acompañada en los pasillos por un grupo de personas que supera, en varias ocasiones, los cinco empleados que dice tener en su oficina, según la web oficial de la Cámara alta.

Manuel Adorni (REUTERS)

Previo a Labor Parlamentaria, Bullrich se reunió con aliados para definir si la sesión sería al día siguiente o el jueves 25. Y, por esa vía, anticiparse al ya instalado pedido de Mayans para votar una interpelación a Adorni que implicaría, a los siete días, la asistencia del jefe de Gabinete al recinto y una potencial moción de “censura”. No sorprendió su apuro para dar por liquidado al funcionario, aunque se demoró tanto esa cumbre que, mientras otros aguardaban en la oficina de la vicepresidenta, Victoria Villarruel, el convite no finalizaba. Tras minutos de incertidumbre, uno de los participantes cantó “humo blanco”.

Ya en Labor, el punto principal y conocido tanto por Bullrich y el resto de presentes era si lo impulsado por el formoseño precisaba, al ser un proyecto de resolución no dictaminado, los dos tercios para que fuese habilitado en una sesión que, al final, se pospuso. Parecía más que claro el asunto -y validado por el reglamento- y hasta había sido charlado durante horas. No ocurrió. De manera llamativa, la reinterpretación de la ex ministra fue acompañada por Mayans, ante una pasividad extrema entre los oficialistas sentados en esa mesa. De hecho, la senadora hasta tuvo que improvisar una mini cumbre con otros compañeros de bloque que objetaron este punto. Es decir, los muy pocos que jugaron a favor de Balcarce 50. A esta altura, una situación delirante.

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¿Cuál es el problema de la reinterpretación del artículo 101? Si bien el pleno es soberano y la decisión final, de ser avalada, no podría ser objetada, lo cierto es que el precedente que dejará marcado tendrá una magnitud negativa descomunal. Aquí coincidieron varios despachos consultados por Infobae. Por caso, desde uno se oyó: “Es una torpeza lo que están haciendo. Si llegamos a ese punto, a partir de allí, cualquiera podrá reclamar eso. Otros jefes de Gabinete de otros gobiernos fueron igual de impresentables que Adorni, pero si tengo que ser realista por el país en el que vivo, algo así te dejaría a las puertas de lo que hace el Congreso peruano con sus presidentes y funcionarios. Un nivel de irresponsabilidad absoluta”.

El titular de la bancada kirchnerista en la Cámara alta, José Mayans (Gustavo Gavotti)

En otro, reconocieron: “Es simple. Al kirchnerismo le sirve mantener en la parrilla a Adorni, más allá de que se quieran colgar la medalla de ser los primeros en reventarlo. Si es una máquina de malas noticias. Ojo, también es útil para el resto. No queremos ser los que tapemos con diarios al jefe de Gabinete. Pero parece será eso, ya que el Ejecutivo lo defiende sin cesar. El asunto es tan grave que la unanimidad ya no se acerca sólo en los propios que sugieren, por lo bajo, un paso al costado, sino también en el Congreso y, sobre todo, en la sociedad. Ahí está lo más delicado: pega en la base social por la vara que dijeron tener en cuanto a transparencia en la función pública. No hay grieta. Un verdadero papelón”.

Un detalle del pedido de Mayans que pasó desapercibido. En la iniciativa de resolución, habla de moción de “censura”. Esto es muy distinto a una remoción, ya que sería una especie de apercibimiento y nada más. Ambas necesitan mayoría absoluta del Cuerpo, 37 voluntades. Por supuesto que nadie cree que ocurra lo primero, sino lo segundo, que luego deberá ser refrendado por Diputados. El resultado parece cantado y lo que muchos desean saber, de acá hasta el 2 de julio, es qué pirueta harán los estrategas de la Casa Rosada ante una eventual eyección de Adorni, bajo la premisa de ganar aún en la derrota. Allí abundaría la libertad de opinión, el odio al periodismo y acusaciones de golpismo. Sería una jungla de operaciones. Como los meses de penuria de 2024 y 2025. Esta receta fue copiada a la perfección por Bullrich. Se la comieron, de manera olímpica, el propio Gobierno y sus diseñadores. La gran pregunta es si hay más soldados o generales en tándem con ella.

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El Senado de la Nación

Durante la noche del jueves, apareció un indicio de racionalidad. Se convocaría a una nueva reunión de Labor Parlamentaria para pasado mañana para analizar, una vez más, la interpretación del artículo 101 de la Constitución. Hay dialoguistas a los que no le cierra en absoluto la idea de Bullrich. Entonces, ya no logra contener a su bancada -que votó de tres formas distintas un simple pliego judicial agitado por ella-, no convence suficiente a aliados -que le despluman todos los proyectos que impulsa Balcarce 50- y lima la otrora confianza que había en el corazón del mileísmo. Ganar aún en la derrota, o perder aún en la victoria. O todos contentos, como cuando se consumó la Labor del miércoles último. No todo es lo que parece.

En caso de volver hacia atrás en los próximos días, una discusión en el recinto sobre la habilitación por dos tercios ayudaría a ganar más tiempo a La Libertad Avanza y a dejar a Adorni en la parrilla, como “prefiere” el kirchnerismo. La tarea no será sencilla: como contó días atrás este medio, requerirá tener sentados a sus 21 soldados y convencer a tres o cuatro ajenos -en principio, según quienes estén presentes- para llegar a 24 o 25. Así, bloquearía cualquier intento opositor. El embrollo continuará. Por ende, para avanzar, será obligatorio que se junte la comisión de Asuntos Constitucionales. La preside el oficialista Agustín Coto (Tierra del Fuego), que mandó al cajón la reforma política para que los friendly no separen Ficha Limpia. En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, colecta álbumes de fotos con gobernadores para sostener, como sea, el supuesto interés del Gobierno en la iniciativa libertaria.

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