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La indignación de Sabrina Rojas tras las críticas por un video con sus hijos en el auto: “Preocúpense por ustedes”

Sabrina Rojas compartió cómo fue el regreso a casa con sus hijos luego de pasar el tiempo en familia (Instagram)
Acostumbrada al ritmo vertiginoso de la televisión y los flashes de las cámaras, Sabrina Rojas encontró en su familia el mejor refugio. La conductora, que equilibra su vida entre proyectos laborales y momentos personales, suele compartir en redes sociales fragmentos de su intimidad junto a los grandes amores de su vida: sus hijos Esperanza y Fausto. Y fue precisamente en uno de esos regresos a casa, documentado en un video familiar, donde la felicidad se mezcló con la mirada ajena y las críticas.
Todo comenzó con un breve video que Sabrina compartió en sus redes desde el interior de su auto. Se la ve manejando, mientras su hija mayor filma desde el asiento trasero y Fausto, el más pequeño, acompaña como copiloto. El nene, cómplice de la escena, se mueve al ritmo de la música junto a su mamá y su hermana. “Volviendo a casa. Así siempre, mis compañeros en esta vida (qué suerte que tengo)”, escribió Sabrina, dejando en claro el valor que le da a la compañía de sus hijos y la importancia de esos pequeños momentos cotidianos.
Sin embargo, la alegría por el instante familiar se vio opacada por una polémica inesperada: algunos seguidores notaron que Fausto parecía estar sin cinturón de seguridad, lo que generó preocupación y una catarata de comentarios en las redes. Lejos de quedarse callada, Sabrina anticipó las críticas y salió al cruce con firmeza. “Por supuesto que tiene el cinturón puesto. No rompan las pelo…, cuido muy bien a mis hijos. Disfruten y preocúpense por ustedes, ¡que de los míos me encargo yo!”, sentenció, acompañando el mensaje con imágenes que mostraban en detalle que el niño sí llevaba el cinturón correctamente abrochado.
De esa manera, Sabrina dejó en claro que prioriza la seguridad y el bienestar de sus hijos, y que la mirada externa no la afecta cuando se trata de la crianza y el cuidado. Su mensaje, lejos de buscar polémica, fue un llamado a confiar en el amor y la responsabilidad de cada madre, celebrando la libertad de vivir y disfrutar en familia sin el peso permanente de la opinión ajena.
El vínculo que Rojas tiene con Esperanza y Fausto es visible tanto en sus palabras como en las postales que comparte. No es la primera vez que la conductora elige a sus hijos como refugio en momentos difíciles. En febrero pasado, tras la internación voluntaria de su expareja y padre de sus hijos, Luciano Castro, la modelo decidió alejarse de la ciudad y buscar serenidad en la Costa argentina. Las vacaciones en la playa junto a Esperanza y Fausto se convirtieron en una terapia familiar: mates al atardecer, caminatas por la arena y charlas profundas bajo el cielo anaranjado.
Las imágenes de esa escapada hablaronn por sí solas en ese entonces. En una de las más tiernas, Sabrina aparece abrazando a sus hijos durante la hora dorada. Fausto, con la camiseta de entrenamiento de Boca Juniors; Esperanza, a su lado, con un hoodie negro y pollera blanca. Los tres miran a cámara con serenidad y una complicidad que solo se logra en la intimidad. “Son mi lugar”, escribió Sabrina en la publicación, resumiendo en tres palabras el sentido de pertenencia y la protección que siente por sus hijos.

Entre viajes, rutinas y desafíos, Sabrina Rojas demuestra que el amor y la protección por sus hijos están por encima de todo. La modelo sigue apostando a la sinceridad y a la transparencia ante sus seguidores en las redes, mostrando que la felicidad familiar se construye día a día, con abrazos, canciones y la seguridad de que, pase lo que pase afuera, siempre hay un lugar al que volver.
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Virginia Demo compartió el rotundo cambio físico y emocional después de Cuestión de Peso: “Me amigué con el espejo”

Virginia Demo, exparticipante de Gran Hermano, mostró el rotundo cambio físico y emocional que logró tras su paso por Cuestión de Peso (Video: Instagram)
En el universo del espectáculo argentino, varias son las figuras que logran reinventarse y conectar con distintas audiencias, y una de ellas es Virginia Demo. Su recorrido atraviesa escenarios, estudios de televisión y plataformas digitales, construyendo una identidad múltiple: comediante, panelista, streamer, comunicadora y actriz. El año 2023 marcó un punto de inflexión en su carrera al ingresar como participante en la edición 2023-2024 de Gran Hermano, donde sumó una nueva base de seguidores que se sumaron a los ya conquistados en años de stand up y actividad en redes sociales.
La exposición mediática alcanzada en el reality no modificó su esencia ni sus inquietudes personales. Tras la finalización del ciclo, Demo regresó a los espectáculos teatrales y al universo digital, manteniendo una presencia constante y activa. Sin embargo, fue a comienzos de 2026 cuando sorprendió al público y a sus propios seguidores con una confesión pública y un nuevo desafío: presentarse al casting del programa Cuestión de Peso.
Y la pantalla reflejó un giro inesperado en su vida cuando, a fines de marzo, recibió el alta en el ciclo. El momento no solo significó para ella el cumplimiento de una meta numérica, sino el inicio de una etapa marcada por la felicidad y el reencuentro con su propia imagen. Al pisar la balanza y ver que marcaba 79,6 kilogramos, Demo expresó con claridad: “Aprendí un montón, me gusta el resultado y cómo me veo. Me amigué con el espejo y me incentivo para seguir sin sufrir la dieta”. Esa frase condensó meses de trabajo, aprendizajes y una transformación que superó lo físico.
Su paso por el programa estuvo atravesado por una sinceridad que resonó en el público. “Hola, soy Virginia Demo. Soy de La Plata, tengo 57 años y quiero entrar a Cuestión de Peso porque tengo 10 kilos de más y la verdad que sé que para muchos no es un montón, pero a mí me afecta. Muchas partes de mi vida, sobre todo la parte sexual porque yo no me siento cómoda conmigo, entonces evito situaciones”, había dicho al presentarse. Ese testimonio marcó el inicio de un proceso en el que la autoestima y el bienestar emocional fueron tan relevantes como la meta de peso.
La experiencia dentro del programa fue mucho más que un desafío individual. “El grupo es divino y cada uno tiene una historia que no me hubiese imaginado conocer”, declaró tras recibir el alta. El acompañamiento del equipo profesional y la contención de sus compañeros fueron claves para sostener el proceso. Mario Massaccesi, conductor del ciclo, resumió el espíritu que Virginia aportó al grupo: “Vivías cada historia como si fuese tuya y compartías los momentos de cada uno”.
Uno de los aspectos más notables de su transformación fue el cambio en la percepción de sí misma. Transmitió su alegría y el mensaje que busca compartir con quienes atraviesan desafíos similares: “Miren, estoy feliz, gente. Con esto les quiero decir que se puede. Tengo cincuenta y siete años. Bueno, ya tuve la menopausia. Ya entiendo que mis hormonas se empezaron a acomodar. Nunca pensé que iba a volver a este peso, un peso que no tenía hace un montón”.
Subrayó con énfasis la importancia del aprendizaje adquirido en el programa: “Sigo con todo lo que aprendí en Cuestión de Peso. Sigo haciendo gimnasia en mi casa, chicas, en mi casa. Ya les voy a mostrar, porque la verdad que cuando entré al programa no creía que iba a tener estos resultados, no creía que me iba a cambiar tanto la cabeza, no creía que me iba a hacer habitué como de lo que hay que comer, cómo, las porciones, cuándo. Y la verdad que estoy muy feliz”.
La felicidad de Demo no se reduce a los números que muestra la balanza. Su transformación abarca el plano emocional, la autoaceptación y el bienestar cotidiano. En sus palabras: “Me amigué con el espejo y me incentivo para seguir sin sufrir la dieta”. La experiencia de atravesar la menopausia y el reordenamiento hormonal, lejos de convertirse en un obstáculo, se transformó en una oportunidad para reencontrarse con su deseo y su vitalidad: “Tengo cincuenta y siete. Beso”.
Remarcó que la felicidad alcanzada no depende solo del cuerpo, sino de una actitud renovada y de la decisión de cuidarse. “Voy a empezar a tirar tips y mostrar cuando hago ejercicios en casa, porque se puede. Cincuenta y siete años tengo. No tengo veinte o treinta o cuarenta, que por ahí es más fácil bajar”.

En su mensaje, Demo invitó a cambiar la mentalidad y priorizar el amor propio: “Pasa y tenés que cambiar la cabeza, es lo fundamental y quererte. Yo tenía el hígado un poquito graso, eso ya se fue. Así que feliz”. La recuperación de la salud fue acompañada por el fortalecimiento de la autoestima y la decisión de disfrutar de la vida social: “Siempre cultivo la amistad porque es lo mejor que nos puede pasar en esta vida. Y ahí está. Bueno, gente, se puede”.
La felicidad de Virginia Demo tras recibir el alta en Cuestión de Peso se expresa en cada gesto, en cada palabra y en la energía renovada con la que enfrenta su presente. El proceso que inició con una búsqueda personal se transformó en un mensaje colectivo: es posible cambiar, reencontrarse y volver a sentirse bien, sin importar la edad ni las circunstancias previas.
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El furioso desplante en vivo de Susana Giménez tras recibir el Martín Fierro de la Moda: “¿Dónde están el oro y los brillantes?”, le reclamó a Luis Ventura

Susana Giménez fue una de las grandes figuras de los Martín Fierro de la Moda y hasta fue galardonada con una distinción especial. Sin embargo, fiel a su estilo, no necesitó demasiado para convertir un momento elegante en un clip viral. Y con un fuerte reclamo en vivo, donde apuntó contra Luis Ventura y se volvió tendencia, uno de los momentos más comentados de la noche.
Bastó con que Susana subiera al escenario, tomara el trofeo entre sus manos y mirara con atención un detalle clave en la estatuilla que le entregaron. En unos pocos segundos, su agradecimiento se transformó en una escena inesperada, algo tensa y hasta divertida. De hecho la situación dejó en silencio absoluto a los conductores de la velada, Valeria Mazza e Iván de Pineda.
¿Qué pasó? Todo comenzó cuando Susana recibió el premio Ícono de la moda, distinción que buscó homenajear su trayectoria y la huella estética que dejó durante décadas. Incluso en la previa le habían hecho un hermoso homenaje, con un desfile en su honor donde repasaron algunos de sus looks más emblemáticos. Una puesta que la emocionó por completo.
Pero cuando llegó el momento de hablar, apareció la Susana imprevisible. Con el premio en la mano, lo observó detenidamente y disparó contra Ventura, el presidente de APTRA. “¿Dónde están el oro y los brillantes? Luis, me mentiste”, lanzó la diva. La frase fue tan instantánea como genuina. El salón estalló en risas, con algo de sorpresa y hasta mucho desconcierto.
EL MOMENTO VIRAL DE SUSANA GIMÉNEZ TRAS RECIBIR EL MARTÍN FIERRO DE LA MODA
Ventura también se vio acorralado por otro tema que venía guardado. Porque, entre humor y sinceridad, Giménez deslizó que en las cuatro ediciones del evento nunca había sido premiada hasta ahora. Y luego tuvo otra salida inesperada cuando miró la estatuilla y dudó de que realmente fuera para ella. “No era para mí este… Ah sí, dice Susana”, remató entre risas.
En las redes, el momento de Susana se hizo viral. Y se pudo ver en diferentes comentarios de X como: “Gracias por todo, pero ya no vengas mañana le diría”, “¡¡Está reconfundida!! Dijo cualquier cosa , reclamaba el Martín Fierro de oro y diamante ,no se enteró aún cómo estamos en Argentina!!”, “Jajajaja, ay, la amo. No pega una. Simplemente Susana siendo Susana, jaja”.
Después llegaron los nervios, o quizás simplemente ese caos encantador que suele rodearla. Porque en medio del agradecimiento, Susana tuvo dificultades para nombrar a Gustavo Scaglione, el nuevo dueño de Telefe. Y también protagonizó otro instante desopilante cuando intentó referirse a Iván de Pineda y terminó llamándolo Rosco, en alusión al programa Pasapalabra.
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La estricta condición que imponen Letizia Ortiz y Felipe VI en sus cenas privadas que sorprende a todos sus invitados

Detrás del glamour, los looks y las fotos oficiales, las cenas de la realeza esconden detalles que no siempre salen a la luz. Y en el caso de Letizia Ortiz y Felipe VI, hay una condición clave que se repite en cada encuentro y que todos deben respetar.
Cada vez que los monarcas reciben a líderes políticos o figuras internacionales en el Palacio Real, nada queda librado al azar. Desde la disposición de la mesa hasta el último plato, todo responde a un protocolo milimétrico que busca transmitir una imagen muy clara.
Pero hay una regla que atraviesa todas esas decisiones y que se convirtió en una marca registrada de su reinado: la apuesta por una cocina saludable basada en productos españoles.
Lejos de los banquetes recargados de otras épocas, la impronta actual tiene mucho que ver con el estilo personal de Letizia Ortiz, conocida por su enfoque en la alimentación equilibrada y el bienestar. Según trascendió, desde Casa Real las consignas hacia los chefs son claras: platos livianos, ingredientes de calidad y una fuerte presencia de la gastronomía local.
Esto no significa que falte sofisticación. Todo lo contrario. Los menús se diseñan con meses de anticipación y suelen estar a cargo de reconocidos chefs, que tienen libertad creativa… pero dentro de ciertos límites. La idea es que cada comida funcione también como una carta de presentación del país.
Además, dependiendo del invitado, pueden incluirse guiños a otras culturas, generando una experiencia gastronómica que combina tradición española con toques internacionales. El cambio respecto a años anteriores es evidente. Durante el reinado de Juan Carlos I, los menús solían ser más abundantes y clásicos.
Hoy, en cambio, predominan opciones más livianas, con fuerte presencia de pescados, vegetales y preparaciones menos cargadas. El escenario tampoco pasa desapercibido. Las cenas se desarrollan en largas mesas cuidadosamente montadas, con manteles blancos impecables, vajilla elegante y detalles que refuerzan la imagen de sobriedad y sofisticación.
Así, entre protocolo, política y estética, Letizia Ortiz y Felipe VI logran algo más que una simple comida: construyen un mensaje. Porque en la realeza, incluso lo que se sirve en el plato… también comunica.
Letizia Ortiz, Felipe VI
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