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ECONOMIA

Fuerte contraste con Suiza: en el partido de la inflación, la Argentina gana por goleada

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Si bien la inflación argentina desaceleró respecto a los porcentajes de hace dos años, sigue muy lejos de los números suizos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A horas del choque trascendental entre la Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, el partido excede la cancha y se traslada al terreno de la inflación. Mientras millones de hinchas siguen la campaña de la selección, la comparación económica entre ambos países revela un marcado contraste en materia de precios.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, la inflación argentina ronda el 2% mensual y el 33% interanual. En el extremo opuesto, la nación rival de la Scaloneta exhibe una estabilidad notable: el indicador suizo se mantiene prácticamente sin cambios mes a mes y la variación anual apenas alcanza el medio punto porcentual. Este ritmo moderado de la economía helvética la ubica por debajo del nivel global que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), será de 4,7% en 2026.

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A modo ilustrativo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Suiza correspondiente a junio de 2026 presenta una fotografía de estabilidad en la evolución de los precios: no mostró variaciones respecto a mayo y experimentó un incremento interanual de apenas 0,5 por ciento. Este registro marca una diferencia sustancial respecto a la situación inflacionaria de la Argentina, donde los ajustes mensuales y anuales mantienen una tendencia más elevada.

El IPC argentino correspondiente al sexto mes del año se conocerá la próxima semana. Tras el 2,1% que arrojó mayo, existe consenso entre las consultoras que podría cerrar entre 1,8% y 2,1 por ciento. Si bien la suba del costo de vida se desaceleró en los últimos años, y desde el pico de 25,5% mensual de diciembre de 2023 producto del salto del tipo de cambio, todavía se mantiene muy por encima de los números suizos. El gobierno de Javier Milei aspira a que, en el mediano plazo, la inflación local converja a niveles internacionales.

Al ampliar el período analizado a diciembre de 2015, el pico de inflación interanual en Suiza fue de 3,5%, según datos oficiales. Esta cifra resulta similar a la que registró la Argentina en marzo de 2026, cuando la variación mensual fue de 3,4 por ciento.

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En cuanto a los picos mensuales, el máximo suizo se ubicó en 0,7%, nivel que se observó en febrero y mayo de 2022, y en febrero de 2023. Movimientos de este tipo, que en el país de Europa se consideran elevados, pueden darse en el transcurso de una sola semana en el contexto argentino, aunque en los últimos meses las subas semanales tendieron a ser algo menores.

Al mismo tiempo, las estadísticas suizas exhiben que el registro inflacionario más alto de la historia en la nación europea corresponde a agosto de 1941, cuando la dinámica interanual llegó al 17,7%, en plena Segunda Guerra Mundial, conflicto en el que el país europeo permaneció neutral. En cambio, la Argentina tuvo su récord absoluto al llegar a los 3.079% en 1989.

En el desglose por grandes grupos de consumo, el reporte de la Oficina Federal de Estadística suiza señala que alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 0,6% en junio, aunque exhibieron una baja interanual de 1,2%, mientras que las bebidas alcohólicas y el tabaco subieron 0,6% mensual y 1% interanual.

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En el caso de la vivienda y la energía, el índice descendió 0,3% en el mes, pero acumuló una suba de 1,2% respecto a junio del año anterior. El transporte, por su parte, mostró una reducción mensual de 0,6%, pero un alza interanual de 1,8 por ciento. Los servicios vinculados a restaurantes y hoteles registraron un incremento mensual de 0,6% y una variación interanual de 0,7 por ciento.

El análisis por tipo y origen de producto revela que los bienes en general mantuvieron su valor en el mes y retrocedieron 0,3% en la comparación interanual. Los bienes duraderos y semiduraderos, como electrodomésticos y vestimenta, anotaron descensos de 1,3% y 1% anual respectivamente, mientras que los bienes no duraderos subieron 0,2 por ciento. Los servicios, en contraposición, aumentaron 0,9% en el año. Entre productos nacionales e importados, los primeros subieron 0,1% mensual y 0,5% anual, y los segundos cayeron 0,4% en el mes y aumentaron 0,2% en el año.

El documento también destaca el comportamiento de la inflación subyacente, que excluye los productos frescos, estacionales, energía y combustibles: la variación interanual fue de solo 0,3 por ciento. Los productos frescos y estacionales subieron 0,7% en junio, pero cayeron 0,4% en el año. La energía y los combustibles, en cambio, experimentaron un descenso mensual de 1,6%, aunque acumulan una suba anual de 5%.

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Entre los aportes individuales al IPC, se destacan subas notables en vegetales de fruto (+13,5%) y de tallo (+32,1%), alquiler de automóviles (+15%) y hoteles (+1,2%). Las bajas más significativas se observaron en el petróleo para calefacción (-11,6%), diésel (-2,3%), pasta (-9,1%) y transporte aéreo internacional (-7,3%).

Aún sin datos oficiales de junio, que se conocerán el próximo martes 14 de julio, las últimas estadísticas disponibles del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) corresponden a mayo, cuando los precios aumentaron 2,1% en relación con abril y 33,2% respecto al mismo mes del año pasado. A la vez, la inflación acumulada en lo que va del año alcanzó el 14,7 por ciento.

El mayor salto se vio en los productos estacionales, que aumentaron un 3,5% por la suba en verduras, aunque esa cifra fue moderada por una baja en frutas. Los precios regulados, como combustibles, electricidad y agua, subieron 2,4%, mientras que el IPC Núcleo—que refleja la tendencia general sin factores estacionales ni regulados—anotó un alza de 1,9%, impulsada por restaurantes, casas de comidas y medicamentos.

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Entre los distintos rubros, Comunicación lideró los aumentos con un 3,4% en el mes, debido a ajustes en los servicios de telefonía. Educación ocupó el segundo lugar, con una variación del 2,9%. En el extremo opuesto, los incrementos más bajos se observaron en bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y en prendas de vestir y calzado (0,3%).

El informe del Indec mostró que alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro que más impactó en el promedio mensual en casi todas las regiones, especialmente por subas en pan, cereales y productos lácteos. Una excepción se dio en el Noreste, donde el mayor peso lo tuvieron las subas en gas en garrafa y alquileres de vivienda.



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ECONOMIA

Tarjetas versus transferencias: los pagos “cuenta a cuenta” transforman el uso del dinero en la Argentina y en la región

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Los pagos instantáneos cuenta a cuenta abren una dura competencia con el uso de las tarjetas, en especial las de débito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde Estados Unidos, hubo cuestionamientos contra Pix por considerar que perjudica a empresas estadounidenses, como las grandes compañías de tarjetas

Cristina Junqueira y David Vélez en el lanzamiento de Nu Global
Cristina Junqueira y David Vélez en el lanzamiento de Nu Global

En Brasil, hasta los mismos bancos que inicialmente peleaban contra las billeteras, hoy dicen ‘qué bueno que existen’, porque aumentó el tamaño del mercado y bajó los costos operativos de manejar el efectivo (Vélez)



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ECONOMIA

Clima de Negocios: piruetas para bancar el changuito y la aparición del “comprador derrotado”, en medio de un consumo masivo frenado

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El consumo masivo argentino va de mal en peor y se convirtió también en un hecho de debate político: si sube, baja o qué tipo de consumo analizar son cuestiones debatidas. Muchas veces, a los gritos.

Sin bien quizás ahora el tema quedó algo relegado por la mora bancaria –otro ítem de impacto que preocupa y que también saltó de las planillas a los atriles políticos–, inexorablemente regresa, más aún en contextos electorales como los que ya se empiezan a vivir. No es de extrañar que así suceda: se trata del bolsillo y las heladeras de los argentinos.

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Si se hace doble click en lo que pasa con el consumo masivo este año se ve un contexto general de caída en el arranque, meseta actual en cero crecimiento y un panorama similar para lo que queda del año. El contexto sombrío también se extiende al 2027. Así, con la demanda que se estabiliza, aunque todavía en niveles bajos, las familias redefinen sus compras en función del desembolso inmediato.

Mientras el gobierno, con el presidente Javier Milei a la cabeza, hablan de un consumo que “vuela”, refiriéndose al consumo privado que mide el Indec; el consumo masivo, el que busca marcar el termómetro de lo que ocurre en la góndola y el changuito, no da signos de despegue.

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Cuando el Gobierno habla de “consumo privado”, la referencia es al dato macro de las cuentas nacionales del PBI, una categoría de todos los bienes y servicios de un hogar, desde luz y gas, hasta alquiler y prepaga, pasando por los gastos en ropa y viajes. Si una familia consume más gas, por caso, el consumo privado sube. Ese último dato, del primer trimestre del año, dio una suba interanual de 2,7%, y desestacionalizada, contra los tres meses anteriores, de 0,8 por ciento. El masivo, como se dijo, refleja el bolsillo. Por eso, a grandes rasgos, uno puede subir, y hacer celebrar al Gobierno, y el otro estar por el piso.

El economista Antonio Aracre, cercano al Gobierno, reconoce que “esa batalla cultural todavía no se ganó” y que los datos de las cuentas nacionales “son contundentes e inequívocos respecto al crecimiento”.

“A un europeo no le cuesta entender que puede tener que elegir entre tener o usar aire acondicionado en verano o gastar más en ropa y salidas. ¿Por qué en Argentina mis colegas no reconocen el gasto en tarifas como parte del consumo? La respuesta es clara, pero no tan obvia: si siempre te regalaron la luz y el gas y de pronto descubrís que no era gratis, ese gasto lo ves como un impuesto antes que como un consumo“, dijo.

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Los datos

Según Arthur de Oliveira, CEO de NielsenIQ para el Cono Sur, la foto local del consumo masivo podría resumirse de la siguiente manera: cierta estabilidad en torno a 0% interanual en lo que va del año.

En diálogo con Infobae, el ejecutivo brasileño fue contundente al asegurar que la mejora macro todavía no se traduce en una recuperación equivalente del consumo cotidiano: el consumidor sigue muy atento al desembolso, al valor y a la conveniencia.

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La consultora mide tanto los productos de consumo masivo —alimentos, bebidas, limpieza, cosmética y otras categorías de alta rotación— como los bienes durables (electrónica, celulares). En el primer grupo, el mercado se encuentra 21% por debajo de los niveles de 2017, que NielsenIQ toma como referencia de un año de mayor normalidad macroeconómica.

La consultora enumera cinco datos para entender el consumo en estos días:

  • Alimentos es el único grupo con crecimiento: 1,1% en el año, contra igual período del anterior.
  • Los supermercados de cadena cayeron cerca de 3%, mientras los autoservicios independientes crecieron alrededor de 3 por ciento.
  • En supermercados se registraron 8 millones menos de transacciones que un año antes.
  • Más del 80% de las categorías de la Canasta NIQ ajustó precios por debajo del IPC.
  • El e-commerce total de no durables creció 50% en valor y elevó su peso al 7,1% de las ventas.

Arthur de Oliveira, CEO de NielsenIQ

Las productoras de alimentos, en tanto, miran el contexto con preocupación. Mucho más después de los datos del Indec de la semana pasada, que mostraron una baja de la inflación –1,7% en agosto– que fue celebrado por el Gobierno, pero contrastó con la suba de la llamada canasta de pobreza, que saltó 2,6 por ciento. Una familia tipo ya necesita $1,6 millones para no ser pobre en argentina.

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“No se vende nada. Hasta ahora lo que hicimos es tratar de reaccionar ajustando costos, renegociando pagos, logística. Revisando el cuadro de costos por completo. El tema son los salarios y lo que le queda a la gente para comprar después de pagar todo, que es cada vez menos”, destacaron desde una de las “grandes”.

Para muchos, la opción es echar empleados. La semana pasada se supo que el empleo asalariado registrado cayó 0,1% mensual en junio, con variaciones negativas en todas las categorías que lo componen. En la comparación interanual, la baja llegó al 1,5 por ciento. Según datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), desde noviembre de 2023 la pérdida acumulada asciende a 354.128 puestos formales. Sólo en junio, el sector privado cedió 6.261 empleos.

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“Nosotros no echamos aún, pero hace un par años que no hay reemplazos de ningún tipo”, agregaron desde otra alimenticia.

Además, la gran preocupación de las empresas hoy tiene que ver con el altísimo grado de informalidad que alcanzan muchos de sus competidores: ventas con precios muy bajos, en medio de un entramado de distribuidores y hasta fabricantes que venden en “negro”.

En el sector hablan de “distribuidores blue” y mencionan empresas del rubro que no son tan pymes y que tiene el 90% de sus operaciones ilegales, sobre todo para productos básicos, como fideos, aceite, arroz y harina. “En productos envasados hay casos en los que es evidente que no se puede sostener un negocio con los precios que venden. Además, hay cero fiscalización”, aseguraron.

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Todo lento

“La recuperación es muy lenta”, resumió De Oliveira.

Según NielsenIQ, en 2025, el mercado de productos no durables, alimentos y otros, creció 2%, pero venía de una caída de 16% en 2024. En lo que va del año, como se dijo, está en cero. En bienes durables es diferente: después de una suba de 22% el año pasado, tras una caída de 17% en 2024, el sector se contrajo 3% este año.

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“Aun con una inflación más controlada, cierta mejora de la actividad y una reducción de la pobreza, la recuperación del consumo sigue siendo lenta”, dijo el ejecutivo regional.

— ¿Por qué el consumo masivo no repunta?

— La menor inflación convive con un ingreso disponible estancado. Hay mayor morosidad y los gastos fijos tienen más peso dentro del presupuesto de los hogares. Los ingresos no acompañan del todo la evolución de la inflación y de los precios de los alimentos. La única familia de productos que crece este año es alimentos, con una suba de 1 por ciento. Y dentro de ese grupo, golosinas con 5 por ciento. Las bebidas permanecen estables, con una variación positiva de 0,1 por ciento. Cosmética cae 1,7% y limpieza retrocede cerca de 4 por ciento. Son categorías que las familias pueden postergar o reducir para preservar el gasto esencial. Durables cayó en general, pero el Mundial hizo que la categoría de televisores y audio creciera un 7% en el primer semestre. Línea blanca creció 6%, pero los teléfonos cayeron 24%, y se prevé que caigan entre 15% y 20% en el año. Y será muy parecido en 2027.

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— ¿Qué esperan para la segunda mitad del año?

— Esperamos una recuperación de bebidas, sobre todo de gaseosas y cervezas, que son las categorías de mayor peso en volumen. Alimentos debería sostener su desempeño. Cosmética y limpieza seguirán entre los rubros más afectados. Para el segundo semestre puede haber un repunte modesto, con una relación directa con el crecimiento de la economía. Si la actividad crece cerca de 2%, el consumo masivo debería mostrar alguna mejora, pero no esperamos una recuperación fuerte.

“La menor inflación convive con un ingreso disponible estancado. Hay mayor morosidad y los gastos fijos tienen más peso dentro del presupuesto de los hogares”

— ¿Cómo se comportan hoy los consumidores?

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— La búsqueda de valor domina la decisión de compra. Crecen los formatos chicos, las marcas accesibles y el peso de las promociones. El consumidor busca un punto de precio que le permita comprar los productos que necesita sin hacer un pago grande en una sola vez. El 54% de las categorías migran hacia formatos de menor desembolso, mientras que el 34% de la facturación en supermercados se realiza con promociones. Además, el 24% de las ventas corresponde a productos de bajo precio. Son tendencias que ganaron peso porque las promociones, en muchos casos, pasaron a funcionar como el precio habitual para determinadas categorías.

En medio de ese panorama, no todo es precio. Para NilsenIQ la innovación también “enamora” y juega a la hora de la decisión de compra. Claro, el gran desafío es atraer y no salirse del rango de precios razonable. Por ejemplo, ahora está pasando con alfajores con nuevos sabores indulgentes, energizantes sin azúcar, ediciones limitadas, como para una edición de fernet del mundial o un suavizante que tiene una colaboración con Netflix. “Son propuestas que permiten acceder a una gratificación de bajo desembolso. Cuando las familias recortan viajes, cambian menos el auto o postergan compras grandes, algunos productos de consumo masivo pueden ofrecer una sensación de bienestar. Eso ayuda a explicar que, dentro de alimentos, crecen las golosinas”, detalló De Oliveira.

“La única familia de productos que crece este año es alimentos, con una suba de 1%. Y dentro de ese grupo, golosinas con 5%. Las bebidas permanecen estables”

Así, las marcas tienen el gran desafío de ir a buscar a quienes desde la consultora definen como una suerte de “consumidor derrotado”, que muchas veces ya dejó de bucear entre las alternativas de la góndola, básicamente porque puede comprar poco y nada. Argentinos y argentinas presionados y de bolsillos muy flacos. A ese público hay que intentar reconquistar otra vez, asegura el CEO regional.

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— ¿Qué canales ganan participación en este contexto?

— La caída es transversal. Dentro de los independientes, los autoservicios chinos se destacan por una propuesta enfocada en precio y un surtido más básico. El consumidor mezcla canales para encontrar mejor precio y oferta. El comercio electrónico crece cerca de 30% este año. Ya no es solo una opción de conveniencia: también funciona como una alternativa para comparar valores y acceder a promociones. Los mayoristas cobran relevancia, en especial para limpieza.

— ¿Qué escuchan de las cadenas y los productores de alimentos?

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— Los minoristas tienen una preocupación central: cómo posicionar su portafolio y su estrategia de precios. No hay un crecimiento orgánico fuerte: la expansión supone captar volumen de otro. Las compañías locales tienen mayor flexibilidad para manejar precios, promociones y acuerdos con los comercios. Las “multis”, por su parte, evalúan cómo seguirá el escenario macroeconómico y cuáles serán sus inversiones en la Argentina. Deben decidir entre volumen, margen y participación de mercado.

— ¿Qué perspectivas ven para 2027?

— Esperamos una recuperación modesta y muy vinculada a la evolución del PBI. El panorama seguirá complejo mientras no haya una mejora real y sostenida de los ingresos de las familias. El consumo de los hogares tiene un peso central dentro de la economía argentina y si las familias no recuperan capacidad de compra, será difícil que el mercado de consumo repunte como esperan las empresas.

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ECONOMIA

“Inteligencia distorsionada”: la crítica de un premio Nobel de Economía en medio de la polémica por la carrera de la IA

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La renuncia y denuncia de Jacob Coxon, un investigador de inteligencia artificial que trabajó en OpenAI y luego en Anthropic, por la carrera a su juicio “irresponsable” en que están enfrascadas las empresas del sector, sin medir los riesgos de que a partir de su “superinteligencia” la IA ejecute ciberataques y adquiera recursos o poder fuera del control de la humanidad, sigue generando revuelo.

La industria de la IA, dijo Coxon, “apuesta con nuestras vidas”. Evan Hubinger, responsable de “alineación” de Anthropic, estimó en cerca del 10% la probabilidad de que la IA mate a todos los humanos, Samuel Marks, investigador de seguridad de la empresa, sostuvo “a título personal” que desarrolladores de IA creen posible la extinción humana o resultados comparables y el propio Dario Amodei, CEO de Anthropic, dio crédito a la inquietud de Coxon en un texto en el que reconoció la necesidad de moderar el ritmo de avance de la IA, pero a su vez señaló que la presión competitivo le impide “frenar solo”.

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Distinta fue la reacción de Elon Musk que cuestionó a Coxon y sugirió que su hilo de posteos en la red X fue una operación coordinada, una suerte de “montaje”. Sin embargo, tanto Musk como Sam Altman, CEO de OpenAI, se manifestaron de acuerdo con disminuir la velocidad de desarrollo de la IA.

La denuncia de Coxon ya había generado reacciones políticas en EE.UU., como la de Bernie Sanders, senador socialista de Vermont, quien aprovechó para insistir en el proyecto para prohibir el desarrollo de la SuperInteligencia Artificial que presentó junto al demócrata Greg Casar días antes de la denuncia de Coxon. Ted Cruz, senador republicano por Texas, definió a la IA como un “riesgo catastrófico” y dijo que el posteo de Coxon le resultó muy preocupante, y Chris Van Hollen, senador demócrata, reclamó un mecanismo de salvaguardas, un régimen de pruebas y un diálogo con China, entre otras reacciones legislativas.

Economía, IA y “esfuerzo cognitivo”

Fue la ocasión que esperaba Daron Acemoglu, premio Nobel de Economía 2024 y profesor del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) para plantear nuevamente una crítica ya esbozada en trabajos previos.

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“¿El problema es una Inteligencia Artificial (demasiado) avanzada o una inteligencia distorsionada?“, se preguntó en un extenso posteo en X en el que celebró que “por fin” los propios investigadores de IA “se dan cuenta de que la carrera desenfrenada en la que están involucradas estas compañías es irresponsable”.

Dario Amodei, CEO Anthropic
REUTERS/Bhawika Chhabra/Archivo

Acemoglu cree que un problema irresuelto es la “alineación” de los modelos que -dice- “hacen cosas que no están en línea con los objetivos humanos”. Según él, el problema no es que los modelos de IA sean demasiado avanzados, sino que son entrenados de un modo que conduce a una “inteligencia distorsionada”.

“El problema no son las capacidades —aunque estas son claramente reales—, sino que las capacidades están al servicio de algunas métricas cuantitativas imperfectas —la aprobación de los usuarios, su interacción, métricas simples de finalización de tareas, diversas puntuaciones en pruebas comparativas— sobre las que el aprendizaje por refuerzo optimiza sin descanso. Que este proceso conduzca luego a comportamientos distorsionados, como manipular la evaluación de métricas simples de finalización, hacer trampa, mostrar exceso de confianza en respuestas equivocadas y adulación, quizá no debería sorprender”, escribió Acemoglu.

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Auto sin freno

Para aclarar su crítica, el Nobel de Economía recurrió al siguiente ejemplo. “No es que tengamos en nuestras manos un super-auto con mente propia, que quiera tomar el control de la conducción porque es superior al conductor. Más bien, tenemos un auto cuyo sistema de dirección y de frenos no funciona. Tiene muchas de las capacidades de autos muy buenos, y su motor, aceleración e interfaz gráfica pueden ser muy impresionantes. Pero si no se lo puede dirigir correctamente y no se pueden accionar los frenos cuando es necesario, ¿qué puede hacer un auto? Tal vez no deberíamos conducirlo hasta que esté reparado”, explicó.

La explicación de Acemoglu coincide con la que en la Argentina sostiene el economista Eduardo Levy Yeyati, quien alguna vez describió los algoritmos como un “espejo que adula” y en que los humanos delegamos decisiones que la IA asume a partir de cálculos abstractos. Cuando el algoritmo es el que decide, sostiene, los humanos resignamos la “agencia moral”.

Esfuerzo cognitivo

La crítica de Acemoglu, sin embargo, no se limita al problema de la “alineación”. En marzo pasado, en un paper conjunto con Dingwen Kong y Asuman Ozdaglar, otros dos académicos del MIT, modelizó que si bien la IA puede mejorar decisiones y trabajos puntuales, al mismo tiempo atenta contra la producción social de conocimiento al debilitar lo que llamó el “esfuerzo cognitivo”. En otras palabras, la IA aplicada sin criterio tiende al “colapso del conocimiento humano”, a una especie de embrutecimiento.

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Un investigador intenta presionar un botón de emergencia holográfico desconectado frente a un planeta Tierra cubierto por servidores interconectados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una IA agéntica, dice el paper publicado por el National Bureau of Economic Research (NBER) de EE.UU., al ofrecer a cada usuario, por caso, recomendaciones médicas o financieras personalizadas, actúa como sustituto del esfuerzo cognitivo. La respuesta inmediata y en apariencia buena conspira contra el beneficio de estudiar, contrastar fuentes o experimentar por cuenta propia, algo que el paper llama “esfuerzo cognitivo”.

Los autores formalizan que el esfuerzo aumenta cuando hay más conocimiento general acumulado y cae cuando crece la precisión de la recomendación de IA.

Un conflicto de este tipo, entre automatización y esfuerzo cognitivo, se presentó hace más de cincuenta años, cuando empezaron a difundirse las calculadoras de bolsillo. Entonces se debatió entre docentes y pedagogos si tenía sentido, por caso, que los estudiantes aprendieran las tablas de multiplicar. La respuesta sigue siendo que sí.

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