ECONOMIA
Otra calificadora de riesgo mejoró la nota de deuda de Argentina: qué implica para la economía

La calificadora de riesgo S&P Global Ratings elevó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de Argentina desde CCC+ hasta B-, una decisión que refleja la mejora observada en los indicadores fiscales y macroeconómicos del país. Al mismo tiempo, mantuvo una perspectiva estable para la nota crediticia.
De esta manera, se suma a la decisión que había tomado a comienzos de mayo la calificadora Fitch Ratings, que subió la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-. Por entonces, la agencia estadounidense destacó los avances en consolidación fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales del gobierno de Javier Milei.
Desde S&P señalaron este miércoles que el Gobierno logró fortalecer su posición financiera y mejorar el acceso a la liquidez necesaria para afrontar los compromisos de deuda, apoyado en la continuidad de los superávits fiscales, una desaceleración de la inflación y una reducción de diversos desequilibrios económicos.
La mejora de la calificación representa un nuevo respaldo para la estrategia económica impulsada por la administración de Javier Milei, que desde fines de 2023 puso el foco en el ajuste de las cuentas públicas, la reducción de la emisión monetaria y la normalización del mercado cambiario.
El ministro de Economía Luis Caputo celebró la noticia en redes: «Nueva mejora», puso con banderas argentinas. Y agregó: «Clasificaciones a largo plazo de Argentina elevadas a B- por S&P».
El tui de Luis Caputo sobre la mejora en la calificación de S&P
Para el equipo de Caputo es una noticia clave. De hecho, semanas atrás el viceministro de Economía José Luis Daza explicó que con el B- de Fitch que «cruza un umbral clave en los mercados financieros internacionales».
«Es un cambio de enorme importancia que expande masivamente el universo de inversores elegibles para invertir en deuda soberana y corporativa argentina. Miles de fondos institucionales no pueden invertir en instrumentos calificados CCC. Ahora sí podrán invertir en bonos argentinos», explicó Daza tras conocerse la actualización de Fitch.
Qué factores destacó S&P para mejorar la calificación de Argentina
Según explicó la calificadora, uno de los elementos centrales detrás de la decisión fue la capacidad del Gobierno para sostener una política de disciplina fiscal, que permitió mejorar las condiciones de financiamiento y reducir los riesgos vinculados al pago de la deuda.
Además, destacó la disminución de la inflación respecto de los niveles observados durante los últimos años y la corrección de desequilibrios macroeconómicos que habían deteriorado la capacidad de pago del país.
Para S&P, estos avances contribuyeron a fortalecer la posición de liquidez de Argentina y a mejorar las perspectivas para el cumplimiento de sus obligaciones financieras.
La agencia mantuvo la perspectiva en estable, lo que implica que no prevé cambios inmediatos en la calificación si se mantiene el actual escenario económico.
En ese sentido, estimó que el Gobierno continuará aplicando su programa de austeridad fiscal, mientras el Banco Central sigue incrementando sus reservas internacionales.
De acuerdo con la visión de S&P, la combinación de equilibrio fiscal, acumulación de divisas y menor inflación debería permitir sostener la recuperación de la actividad económica y fortalecer gradualmente la solvencia del país.
Qué implica la mejora en la clasificación para la economía
La mejora de la calificación crediticia de Argentina por parte de S&P constituye una señal relevante para los mercados financieros internacionales, ya que refleja una percepción de menor riesgo soberano respecto de meses anteriores. Si bien el país continúa dentro de la categoría especulativa, el ascenso de CCC+ a B- puede contribuir a mejorar gradualmente las condiciones de acceso al financiamiento tanto para el sector público como para las empresas privadas.
Para el Gobierno, una mejor nota crediticia representa un respaldo a la estrategia económica basada en el equilibrio fiscal y la reducción de los desequilibrios macroeconómicos. Además, puede facilitar futuras colocaciones de deuda en los mercados internacionales, ya que los inversores suelen exigir menores tasas de interés a los países que exhiben una trayectoria de mejora en sus indicadores financieros y fiscales.
Las empresas argentinas también pueden verse beneficiadas. En muchos casos, el riesgo soberano funciona como un techo para la calificación de las compañías locales, por lo que una mejora en la nota del país abre la puerta a que firmas privadas obtengan mejores evaluaciones crediticias. Esto puede traducirse en un acceso más amplio a financiamiento externo y en costos de endeudamiento más bajos para proyectos de inversión y expansión.
Otro efecto potencial es el fortalecimiento de la confianza de los inversores extranjeros. Las agencias calificadoras son una referencia clave para fondos de inversión, bancos y organismos financieros internacionales al momento de decidir dónde colocar capital. Una mejora en la percepción de riesgo puede favorecer la llegada de nuevas inversiones productivas y financieras, especialmente en sectores con potencial de crecimiento como energía, minería, infraestructura y economía del conocimiento.
Por último, aunque el cambio de calificación no genera efectos automáticos ni inmediatos sobre la economía real, sí contribuye a consolidar una narrativa de normalización financiera. Si el Gobierno logra sostener los superávits fiscales, continuar acumulando reservas y mantener la desaceleración de la inflación, nuevas mejoras en la nota crediticia podrían profundizar los beneficios para el Estado y el sector privado, acercando a Argentina a condiciones de financiamiento más competitivas a nivel internacional.
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ECONOMIA
El desconcierto de la IA: mucho ruido y pocas nueces

Casi todas las empresas usan algo de inteligencia artificial. Muy pocas saben qué hacer con ella. Y esa distancia no es tecnológica: es de liderazgo y de cultura.
La inteligencia artificial llegó a las organizaciones antes de que supieran qué hacer con ella.
Está en todas partes —en las herramientas, en los discursos, en los comités de innovación—. Pero los resultados no aparecen. Lo que predomina no es el entusiasmo ni el rechazo, sino algo más incómodo: el desconcierto.
Los números confirman que no es una impresión. El 88% de las organizaciones ya usa IA en al menos una función, pero solo el 39% percibe algún impacto en sus resultados, casi siempre inferior al 5%. El MIT fue más lejos: concluyó que el 95% de las inversiones en IA generativa todavía no produjo retornos medibles. Mucha adopción, poco valor.
En América Latina la foto es similar, aunque la brecha es más amplia. Solo el 23% de las organizaciones obtienen algún valor económico de la IA y apenas el 6% lo considera significativo (WEF y McKinsey, 2025). La región recibe, además, apenas el 1,12% de la inversión global en esta tecnología. Podría pensarse que el problema está ahí. No lo está: las compañías que más invierten en el mundo tampoco logran resultados consistentes. Si dependiera del dinero, ya estaría resuelto.
La inteligencia artificial llegó a las organizaciones antes de que supieran qué hacer con ella
La IA no es magia. El problema no es la herramienta: es todo lo que la organización no resolvió antes de encenderla.
Las organizaciones que atraviesan este proceso muestran siempre el mismo patrón. La tecnología avanza más rápido de lo que las personas pueden seguirla, y seguirla implica dos tiempos: entenderla y, mucho más lento, aceptarla. Son tres velocidades que rara vez coinciden —la de la tecnología, la de las personas y la del negocio—, y de ese desajuste nace buena parte del problema. Cuando una organización acelera solo la primera y descuida las otras dos, la IA entra en la empresa, pero no echa raíces. No es casual que el 92% de los líderes señale a la cultura y a la gestión del cambio —y no a la tecnología— como la principal barrera (Wavestone, 2026).
En las pymes el cuadro suele agravarse. Apremiadas por la necesidad de ganar eficiencia, muchas esperan que la IA resuelva problemas que en realidad son organizacionales.
Los síntomas se repiten. Se evitan las conversaciones difíciles. No se rediseñan los procesos: apenas una de cada cinco empresas reformuló sus flujos de trabajo, justamente la palanca de mayor impacto según McKinsey. Y se impone un cambio que genera incertidumbre, aunque nadie lo nombre. La adopción termina ocurriendo de abajo hacia arriba, sin que nadie la conduzca: ocho de cada diez trabajadores usan herramientas que su empresa nunca aprobó. La IA entró por la puerta de atrás.
El problema no es la herramienta: es todo lo que la organización no resolvió antes de encenderla
Hay, además, un costo que casi nadie mide. Buena parte de lo que produce la IA es workslop: contenido que parece terminado, pero puede ser superficial, contener errores o incluso inventar información. Alguien tiene que detectarlo, verificarlo y rehacerlo. El esfuerzo no desaparece: simplemente se traslada. La productividad no necesariamente aumenta; muchas veces se dispersa.
Debajo de todo esto late una decisión que la mayoría de las organizaciones posterga: si la IA viene a ampliar lo que las personas hacen o a reemplazarlas. Nadie lo anuncia, pero todos lo intuyen. Si las personas sospechan que el objetivo es prescindir de ellas, el miedo gana terreno y la adopción se frena. Si entienden que la IA viene a liberarlas de tareas de poco valor para que puedan concentrarse en las que realmente importan, el compromiso cambia. Esa definición no la toma el software: la toma quien conduce.
Las organizaciones que están capturando valor entendieron algo simple: no empezaron preguntándose qué herramienta comprar, sino qué problema querían resolver. La IA llegó después.
Y acá no alcanza con más tecnología: hace falta criterio. Quien logre que la IA aporte valor no será quien compre la herramienta más avanzada, sino quien tenga claro para qué la quiere. Quien abra la conversación que faltaba, rediseñe el proceso que quedó viejo y nombre el miedo en lugar de esconderlo. Su trabajo no es acelerar. Es sincronizar el ritmo de la tecnología, el de las personas y el del negocio para que el cambio ocurra a una velocidad que la organización pueda sostener. La inteligencia artificial es la parte fácil. Lo difícil, como siempre, son las personas.
Por eso, antes de dar el próximo paso, vale la pena hacerse algunas preguntas. ¿La IA amplía lo que las personas hacen o busca reemplazarlas? ¿Se rediseñaron los procesos o simplemente se le pidió a la máquina que hiciera más rápido lo que ya estaba mal hecho? ¿Qué conversación se está evitando?
El desconcierto tiene salida. Y es menos una cuestión tecnológica que una decisión de liderazgo: conducir el cambio en lugar de padecerlo.
El autor es CEO y Fundador de Modobeta
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ECONOMIA
Camioneros activaron aumento salarial y se disponen a actualizar el convenio colectivo de trabajo

El consejo directivo de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros y Obreros del Transporte Automotor de Cargas, Logística y Servicios y las cámaras de la actividad pactaron un incremento de los salarios básicos para los meses de julio y agosto, en el marco de la mejora que cerraron en marzo e incluye una cláusula de revisión en caso de que la inflación supere el aumento acordado.
En paralelo, la organización gremial que lidera Hugo Moyano ya está en contacto con los representantes de las patronales con el propósito de actualizar el convenio colectivo de trabajo 40/89, a propósito de la convocatoria solicitada por la secretaría de Trabajo según establece la nueva Ley de Modernización Laboral.
De cuánto es la mejora salarial y cómo se aplica
Según establecieron la Federación de Camioneros y los directivos de la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETYL), la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC), la suba consiste en una asignación extraordinaria no remunerativa de $30.000 que será abonada en los próximos días.
Asimismo, se incluirán $27.258 al salario básico del conductor de primera categoría a partir del 1° de julio, importe que se traslada proporcionalmente al resto de las categorías previstas en el convenio, dando origen a las nuevas escalas salariales para julio y agosto.
La mejora en los ingresos quedó acordada en el último acuerdo firmado en marzo, que fijó un incremento salarial del 10,1%, distribuido en seis tramos acumulativos para el semestre marzo-agosto, junto con una suma no remunerativa de $53.000 y una cláusula de revisión durante la primera quincena de junio para evaluar la evolución de los salarios, que es la que justamente se activó en esta oportunidad.
Cómo quedaron los sueldos básicos según la categoría
Con la firma de la revisión paritaria, quedaron ratificados los salarios básicos que regirán durante los meses de julio y agosto para los trabajadores comprendidos en el convenio colectivo 40/89, que debe ser homologado por la cartera laboral, que ya fue solicitado al titular de la secretaría, Julio Cordero.
Con la mejora, los salarios básicos quedaron de la siguiente manera, según la categoría:
- Conductor de primera categoría, $1.060.010,29 en julio y $1.075.910,44 en agosto
- Conductor de segunda categoría, $1.041.120,50 en julio y $1.056.737,31 en agosto
- Conductor de tercera categoría (Fletes al Instante), $1.022.211,59 en julio y $1.037.544,76 en agosto
- Operador de servicios, $1.112.789,91 en julio y $1.144.811,30 en agosto
- Chofer de camión blindado, $1.139.645,55 en julio y $1.156.740,23 en agosto
- Chofer con firma, $1.223.953,00 en julio y $1.242.312,29 en agosto
- Peón, $968.120,14 en julio y $982.641,94 en agosto
Esta es apenas una muestra de la escala salarial, teniendo en cuenta que la actividad de camioneros se divide en diferentes ramas que, además, incluyen beneficios como antigüedad, viáticos, zonas desfavorables y plus por kilómetros recorridos, entre otras asignaciones. Se estima que las partes volverán a reunirse a mediados de agosto para acordar una nueva suba que sería para los meses de septiembre, octubre y noviembre.
Actualización del convenio colectivo de trabajo
Además de solicitar la homologación del acuerdo, herramienta esencial para que las empresas estén obligadas a reconocer y liquidar en tiempo y forma la suba salarial para los meses de julio y agosto, trascendió que Moyano ya comenzó a dialogar con los representantes de las patronales para la actualización del convenio colectivo, tal como pretende la Casa Rosada a partir de la vigencia de la reforma laboral.
En su momento, el ministerio de Capital Humano dio instrucciones a la secretaría de Trabajo para que acelere la convocatoria a los sindicatos y cámaras empresariales para que se reúnan y revisen los convenios en el marco de la Ley de Modernización Laboral recientemente sancionada por el Congreso.
Trascendió que, tal como sucedió con el convenio de la industria de la Alimentación, en Camioneros se espera que se confirme la vigencia del actual convenio, aunque no descartan que surjan algunas modificaciones puntuales en diferentes ramas. Vale recordar que hace días se llegó a un acuerdo en la rama Aguas y Gaseosas, puntualmente para las empresas Coca-Cola y Quilmes, en cuanto a eliminar diferencias entre el personal de las plantas y los tercerizados, reconociendo antigüedad y el pago de bonos y premios.
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ECONOMIA
Por qué la baja del riesgo país no alcanza para que Argentina vuelva a los mercados: la explicación del Gobierno

A pesar de que el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que los vencimientos en moneda extranjera para lo que resta del 2026 y el 2027 están cubiertos, con la baja del riesgo país de las últimas semanas surgieron nuevas presiones para que se aproveche esta oportunidad y Argentina salga a colocar en el mercado internacional, una alternativa desechada nuevamente por el Gobierno. Pero fue el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien explicó por qué no alcanza con la baja del riesgo país y qué otra tasa hay que mirar.
Producto de la mejora en la calificación soberana de la Argentina por parte de Fitch y de Standard and Poor’s, el riesgo país bajó hasta ubicarse en la zona de 420 puntos básicos (p.b.), un nivel que no se veía desde hacía tiempo. En otras circunstancias, para Furiase, podría considerarse una ventana para volver a captar fondos en los mercados internacionales.
Pero el secretario aclaró que esta mejora no se refleja en la tasa total que debe asumir la Argentina para financiarse en dólares. El motivo principal es que la tasa de interés libre de riesgo global, la de los bonos de Estados Unidos a 10 años, se mantiene en 4,5%. Según explicó, históricamente el mayor componente del costo financiero argentino fue el riesgo país, pero en la actualidad la tasa base internacional representa una porción más relevante. “Hoy, en lo que compone el costo financiero en dólares del Tesoro, la tasa libre de riesgo global, la tasa a la que se financia Estados Unidos, es un componente más alto que el riesgo país”, remarcó.
El secretario de Finanzas definió el riesgo país como “el primer ladrillito sobre el que se construye el costo de financiamiento de una empresa o una familia”, ya que representa la sobretasa que debe pagar un país para financiarse en dólares por encima de la tasa libre de riesgo global. Afirmó que la baja del riesgo país y la caída de las tasas de interés en moneda local son “la manera genuina de generar competitividad, bajar el costo financiero para poder acceder al financiamiento tanto en moneda local como extranjera y poder aumentar la inversión, la productividad y el crecimiento económico”. No obstante, insistió en que la mejora de ese indicador no alcanza para que Argentina vuelva a los mercados, ya que el contexto internacional impone límites claros.
Furiase explicó que por más que el riesgo país argentino baje, la tasa internacional de referencia se ubica en valores inusualmente elevados, lo que encarece cualquier financiamiento externo y desalienta la salida al mercado internacional. Siendo esta el foco de la pelea que tiene el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la Reserva Federal (Fed). Es que mientras el mandatario exige que se bajen las tasas para estimular la economía, la Fed resiste para anclar la desaceleración de la inflación.
En esa línea, sostuvo que las estrategias oficiales de financiamiento alternativo -como las garantías con organismos y los posteriores prestamos con instituciones financieras internacionales- permitieran a la Argentina acceder a financiamiento a tasas de interés considerablemente inferiores a las que implicaría salir al mercado global en este contexto.
“Hoy el Tesoro tiene en el BCRA depósitos en dólares por USD 4.200 millones y claramente ya tiene financiado lo que son los vencimientos en dólares de ahora en julio. Pero no solamente eso, teniendo en cuenta el financiamiento con préstamos con garantías de organismos multilaterales, otras fuentes de financiamiento, ya tenemos prefinanciados los vencimientos de deuda en dólares del año 2027”, afirmó. Además, anticipó que el programa financiero respecto de los vencimientos de deuda en dólares del Tesoro está “totalmente cubierto”.
A su vez, Furiase festejo el ritmo de compra de reservas internacionales de la entidad que conduce Santiago Bausili, pero sobre todo bajo las condiciones en las que se logró. Es que en los primeros seis meses del año, el Banco Central, no solo ya cumplió la meta que se fijo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de USD 10.000 millones sino que la superó, aunque en las últimas jornadas bajó el ritmo.
En esa línea, remarcó que estas compras se realizaron dentro del esquema cambiario vigente, sin necesidad de recurrir a una devaluación abrupta ni modificar los parámetros del sistema. “Este proceso de compras del BCRA de USD 11.000 millones, que a ritmo anualizado representa unos USD 23.000 millones, se logró dentro del esquema cambiario y con el tipo de cambio bajando de $1.470 hasta hace un mes y medio a $1.370, ahora volviendo a la zona de $1.470”, detalló. Para Furiase, mantener la política sin devaluaciones bruscas evitó un impacto mayor en la inflación y en el poder adquisitivo.
Y es ahí donde apuntó contra los que en octubre y noviembre del año pasado, tras la victoria de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones legislativa, exigían una devaluación para que el Banco Central compre reservas. “Se dio dentro del régimen cambiario que veníamos sosteniendo y esto es importante porque implica que se ahorro un montón de materia de inflación. Imagínense lo que hubiese sido salir del esquema de banda, hacer una devaluación para comprar dólares como sostenían muchos economistas, esto hubiera generado mucha inflación y un deterioro en el poder adquisitivo de la gente”, sostuvo.
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