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28 acusados, siete en la horca y un emperador intocable: la historia de Tokio que pocos recuerdan

28 acusados, un emperador sorpresivamente ausente, una nación dolorido y en vilo, muchísimos harakiris, un hombre que enloquece en medio del proceso, 18 condenados a larga penas de prisión y siete llevados a la horca.
La historia no suele recordarlo, ni siquiera tiene un nombre propio en el inconsciente colectivo. 80 años atrás comenzó en Tokio el juicio contra los jerarcas japoneses responsables de la Segunda Guerra Mundial. Se lo llamó el Nuremberg Japonés. Pese a que no es tan célebre ni referido como su antecesor alemán, este juicio muestra matices más interesantes y ofrece mayores contradicciones y ambigüedades.
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El tribunal a cargo llevó un nombre pomposo, marcial: Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente.
A partir de septiembre de 1945, el General MacArthur y otros jefes norteamericanos en Japón se pusieron en marcha para cumplir lo que había decidido los líderes de las potencias vencedoras en sus encuentros en Teherán, Yalta y Postdam: juzgar a los jerarcas de las naciones derrotadas.
En Nuremberg se sentarían los líderes máximos, casi indiscutibles. En Tokio la lista inicial era muy extensa y poco representativa. MacArthur pretendía que cada uno de los estamentos importantes de los que participaron en la guerra estuvieran representados en el banquillo de los acusados. Los soviéticos tenían cuestiones personales. No iban a permitir que se dejara en libertad a aquellos que habían sido en extremo hostiles o crueles con ellos. Deseaban vengarse. Sus socios, para evitar disputas en el bando ganador, le dieron el gusto.
Primeros ministros, cancilleres, ministros, jefes de las distintas armas y hasta un civil acusado de ideólogo. Los elegidos, los señalados, fueron 28. Muchos de los que integraban las listas posibles no llegaron al juicio: varios de los prominentes líderes militares prefirieron el harakiri al deshonor de la derrota.
Era evidente que en esa lista, profusa y repleta de hombres célebres en su tiempo y que habían detentado un poder enorme, faltaba alguien: el emperador Hirohito.
No fue un olvido casual sino deliberado. También quedó fuera de los juzgados todo miembro de la familia imperial japonesa. Hirohito era considerado una divinidad. El mensaje radial en el que informó a su pueblo la capitulación fue la segunda vez en que los japoneses escucharon su voz. La mayoría de los historiadores coinciden que el emperador conocía las grandes decisiones de sus primeros ministros y de sus generales y que prestó su anuencia a las más importantes.
Pero nadie quiso bajarlo del trono al estrado. MacArthur buscó alejarlo de los juicios desde el principio. Con ese movimiento, intentaba darle legitimidad a la ocupación norteamericana y preservar al menos esa institución y tradición japonesa. MacArthur utilizó al emperador y a la institución imperial para conseguir más poder, para poder manejar a ese Japón de posguerra. Los abogados defensores recibieron instrucciones para que los acusados desligaran a Hirohito de las decisiones. Ni siquiera dejaron que fuera citado como testigo.
El modelo obvio del juicio fue Nuremberg. No sólo en la parte operativa y logística. También en sus motivaciones y fundamentos. Más allá de tener como fin castigar a los líderes que llevaron a Japón a la guerra, un objetivo primordial era contarle a Japón (y a los japoneses) y al mundo lo que había sucedido, dar a conocer el panorama general y los hechos (desde el punto de vista de los Aliados) que habían quedado tapados en el fragor de la contienda bélica.
Uno de los fiscales dijo: “El Juicio fue una de las fases más importantes de la ocupación. Recibió gran cobertura en la prensa japonesa y reveló a millones de personas por primera vez muchos sucesos que desconocían y entender otros que les habían sido retaceados”.
Las primeras disputas fueron alrededor de la nacionalidad de los jueces. Los juristas locales exigían que los juzgadores fueran japoneses. Estados Unidos se opuso de manera terminante.
El proceso quedó a cargo de un tribunal internacional. El presidente era Jim Webb, un jurista australiano. Los otros integrantes provenían de diversas nacionalidades, de potencias vencedoras y de países que habían sufrido la agresión nipona. Los jueces provenían de Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética, China, India, Filipinas, Canadá, Nueva Zelanda, Francia y Países Bajos. La fiscalía estuvo a cargo de un norteamericano. Los abogados defensores provenían de Japón y de Estados Unidos.
Los cargos se dividieron en cuatro grandes grupos de delitos: los delitos contra la paz y crímenes de guerra, los delitos contra la humanidad, genocidio (la extinción de un grupo étnico) y complot en guerra (atentar contra la paz interior de un país soberano).
El sitio en el que se llevó a cabo había sido una academia militar y en los últimos tiempos de la guerra, la sede del Estado Mayor Conjunto. Más allá de su valor simbólico fue elegido porque se trataba de una anomalía en esa Tokio desolada, llena de escombros y tierra. Fue uno de los pocos grandes edificios que quedó en pie y mantuvo su lujo original. La sala era imponente, gigantesca. Albergaba a más de cien abogados defensores, los jueces, los colaboradores, los intérpretes, mecanógrafos, asistentes y a los 28 acusados.
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La lista la encabezaba Hideki Tojo, el primer ministro de prominentes bigotes que lideró al país durante casi toda la guerra. Cuando el 11 de septiembre de 1945 los soldados norteamericanos ingresaron a su casa para apresarlo, Tojo se pegó un tiro en el corazón. Pero el disparo falló. Destrozó su estómago y lastimó otros órganos, casi se desangra; a pesar de eso los doctores lograron salvarle la vida. “Lamento mucho que me tome tanto tiempo morir. La guerra fue justificada. Espero el justo juicio de la historia. Quería suicidarme, pero eso, a veces, falla”, dijo. Estados Unidos centró sobre Tojo, entre otras acusaciones, la de ser el responsable último del ataque a Pearl Harbor.
Luego hubo primeros ministros, los que estaban a cargo de las ocupaciones en China y en Filipinas, los embajadores ante los otros países del Eje y los jefes de las fuerzas armadas.
Shumei Okawa, el único de los acusados que no había sido militar ni funcionario, llamado el Goebbels japonés, parecía un Modigliani. Alargado, anteojos redondos, la mirada perturbada, una sonrisa inquietante y ondulada. Negaba la legitimidad del tribunal, sostenía, muchas veces a los gritos, que todo se trataba de una farsa. Estaba acusado de ser uno de los ideólogos que condujo a Japón a la guerra. Filósofo y escritor de una enorme erudición era un nacionalista que sostenía que el choque entre las civilizaciones era inevitable, y que Japón, junto a otros países asiáticos, debía enfrentarse y derrotar a Estados Unidos y Occidente. Durante su vida pública estuvo cerca del poder y participó en varios golpes de estado.
En las primeras audiencias su conducta empezó a llamar la atención. Había algo más que indignación en sus frecuentes gritos de Esto es una comedia y similares. En algunas ocasiones asistió en pijama, en otras descalzo. Tal vez, el límite del tribunal se quebró el día que Okawa se puso de pie y utilizó la cabeza pelada del ex primer ministro Hideki Tojo mientras gritaba en un perfecto alemán: “Vamos Indio, vamos”. El psicólogo oficial certificó que no se encontraba en sus cabales y los jueces lo declararon inimputable y lo enviaron a un hospital psiquiátrico. A los pocos meses, Okawa estaba en su casa. En los años posteriores encaró una impecable (según dicen) traducción del Corán al japonés, una de las pocas existentes. Son muchos los que creen que Shumei Okawa simuló su locura para librarse de la condena.
Entre los 419 testigos, las miles de pruebas, los alegatos y la escritura de una sentencia de casi 1800 páginas, el proceso se extendió por dos años y medio cuando inicialmente habían calculado una duración de seis meses nada más. La lectura de la sentencia llevó casi una semana y cada sesión se transmitió por radio. Pese a lo farragoso del texto jurídico concentró la atención de los japoneses. Los ciudadanos nipones recibieron las sentencias con pesar y fatalismo, como un nuevo e innecesario recordatorio de que la guerra había sido perdida. “En lugar de ayudar a los japoneses a comprender y a aceptar su pasado, el juicio los dejó con una actitud de cinismo y resentimiento. De todas maneras, se debe tener en cuenta que condenar al juicio no es negar la culpa japonesa”, escribió Ian Buruma en su notable libro El Precio de la Culpa.
Antes de iniciar el proceso, los jueces se pusieron de acuerdo en respetar las mayorías y que a pesar de las diferencias, cada decisión saliera a la luz como si hubiera sido unánime para no mostrar resquicio, para no afectar la legitimidad de un juicio que recibía múltiples cuestionamientos. Los jueces de diferentes orígenes deliberaron arduamente. Hubo en la sentencia votos en disidencia pese a que había un compromiso previo de acompañar a las mayorías. El magistrado filipino sostuvo que el tribunal carecía de validez. El holandés, por su parte, se quejó amargamente de la ausencia de Hirohito. Otro dejó constancia de que el proceso ignoraba el bombardeo a Tokio y las dos bombas atómicas, hechos que configuraban delitos similares a los tratados allí. La sentencia recibió críticas de juristas japoneses y extranjeros por considerar que se trató de “justicia de vencedores”. Otros creen que la sentencia fue ecuánime y que los acusados no vieron conculcado su derecho de defensa aunque en estos casos nunca pueda dejarse de lado el aspecto político de la cuestión.
Pese a que el modelo fue Nuremberg, las acusaciones no fueron similares. William Webb, el australiano presidente del tribunal, reconoció que los que estaban en el banquillo no eran sólo unos nazis con rasgos orientales: “Los crímenes de los reos alemanes eran mucho más abominables, variados y amplios que los de los acusados japoneses”. Esto no significa que los japoneses no hayan cometido actos atroces y abominables desde antes de la guerra como la Matanza de Nanking, el programa de experimentos científicos con humanos (Unidad 731), uso de armas químicas, matanza de civiles y el trato cruel con los enemigos, prisioneros y habitantes de las tierras ocupadas y arrasadas. Los del Juicio de Tokio fueron condenados por delitos contra la paz y no contra la humanidad como los alemanes. Sin embargo, al contrario que en Nuremberg, los 25 que llegaron a la sentencia (dos murieron en el medio y Okawa fue declarado inimputable) recibieron condenas severas. 7 a muerte, 16 a cadena perpetua, 1 prisión por 20 años y otro sólo por 7 años.
Los 7 condenados a muerte fueron ejecutados en la prisión de Sugamo. Algunos de ellos pidieron ser fusilados. Creían que esa era una forma más noble de morir. Las autoridades aliadas no lo permitieron. Los ahorcaron de madrugada.
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Los restos de varios de ellos -de los detenidos y de los ejecutados-, tiempo después de su muerte, fueron enterrados en el Santuario de Yasukuni, el cementerio oficial de los grandes guerreros de Japón.
Los otros 18 condenados estuvieron en prisión hasta que a los pocos años comenzaron a recibir conmutaciones de la pena e indultos.
Hirohito no se expidió sobre los juicios. Continuó siendo emperador hasta el día de su muerte en 1989.
Japón sorprendió al mundo con su recuperación económica y social. Se integró al mundo deslumbrando con sus avances tecnológicos y manteniendo tradiciones.Habiendo aprendido del pasado pero sin quedar atado a él, con los ojos puestos en el futuro.
El edificio en el que tuvieron lugar las audiencias fue demolido. La cárcel de Sugamo tampoco sigue en pie. Contrariando los augurios y recomendaciones de manosantas y videntes por su pasado trágico, a mediados de la década del setenta, en ese terreno, se construyó un moderno rascacielos. Lo bautizaron Sunshine 60.
Segunda Guerra Mundial, Hirohito, Japón, Sumario
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De la euforia de Milei a las críticas al jugador de Suiza que simuló una falta: las reacciones en el Gobierno tras la victoria de Argentina

Luego del triunfo de la Selección argentina por 3 a 1 ante Suiza en el Mundial, desde el Gobierno salieron a celebrar la victoria del equipo dirigido por Lionel Scaloni, que pasó a la semifinal en la que se enfrentará a Inglaterra, el próximo miércoles.
La Argentina le ganó a Suiza en cuartos por 3 a 1, con goles de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez. Mientras que Suiza había igualado de manera transitoria con Dan Ndoye.
El presidente Javier Milei volvió a festejar con euforia el avance de la Argentina en la Copa del Mundo, en su cuenta de X: “¡VAMOS ARGENTINA CARAJO…! LRPMQLRCRMP…“. El mandatario ya había celebrado la victoria del equipo ante Egipto, en declaraciones a Radio Mitre: “Los felicito, los amo, estoy como loco de felicidad. Nada más puedo decir. Agradecer, agradecer. Me emocioné hasta las pelotas”.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno fue muy crítico con el delantero de Suiza, Breel Embolo, expulsado por simulación luego de la revisión del VAR, tras una supuesta falta por la que inicialmente fue amonestado Leandro Paredes. El funcionario escribió en su cuenta de X: “Simuló tan bien que amonestaron a su rival y su simulación se hizo evidente. Toda responsabilidad de Embolo”.
La jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, volvió a celebrar la victoria de Argentina con una foto con la camiseta de la Selección puesta y el gesto de tres dedos levantados, al igual que en los triunfos por tres goles ante Argelia, Jordania, Cabo Verde y Egipto, que la legisladora dijo que es “cábala”.
Bullrich escribió en su cuenta de X: “Soy hincha de la Selección, la aliento con el corazón. Ganamos la tercera con Lionel Messi, queremos ser campeones otra vez. Vamos Argentina».
En tanto que el asesor presidencial y jefe de Las Fuerzas del Cielo, Santiago Caputo, publicó varios mensajes en su cuenta de X: “Gracias a todos por los saludos y los mensajes. El Cielo nos regaló un poquito de magia. ¡Vamos Argentina, carajo! Nada como una victoria de Argentina frente a los Rojos en tu cumpleaños».
Caputo escribió además: “Nos preparamos toda la vida para enfrentar a Inglaterra en la Semifinal del Mundial. De todas las simulaciones programadas por el Gran Arquitecto del Universo esta es, indudablemente, la mejor versión de todas. Ojalá pudiera transmitirles cómo se siente poder leer el código fuente de nuestra realidad. TMAP”.
La vicepresidenta y titular del Senado Victoria Villarruel se sumó a las celebraciones oficiales por el pase de la Selección a la semifinal del Mundial, en su cuenta de X: “¡Gracias por darnos tantas alegrías! Gracias por ser el orgullo de todos los argentinos».
Mundial 2026, Javier Milei
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Los números que mira Milei para el 2027, las negociaciones subterráneas y el nuevo consenso que hay adentro del Gobierno

Más de un funcionario que habló con Javier Milei por estos días se quedó con la misma sensación: el Presidente está más relajado y cree que hay asuntos de su administración que se están encauzando luego de meses complejos, tanto a nivel político como en el plano económico.
Si bien hace un seguimiento general sobre varias de las carteras ministeriales, el Presidente está particularmente metido en la política económica y en las próximas reformas que quiere lanzar después del receso invernal del Congreso: la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), una nueva Ley de Mercado de Capitales, la condición de “Shutdown” del Estado al agotarse el presupuesto y la reversión de la Ley de Inocencia Fiscal.
Al interior del equipo económico afirman que son nuevas normativas que apuntan a generar “más confianza” y a incentivar a que, por ejemplo, empresas financien inversiones de largo plazo para invertir en títulos públicos argentinos o se generen condiciones más propicias para que exista una entrada de los dólares que actualmente están fuera del sistema, de los cuales hay entre USD 250.000 millones y USD 300.000 millones que están “en los colchones”.
El Gobierno se está preparando para que en los próximos días el riesgo país se coloque por debajo de los 400 puntos básicos. El presidente de uno de los bancos más importantes del país comentaba a Infobae que esperan una senda aún más bajista. “Tenés el mismo ministro de Economía hace casi tres años y sigue muy fuerte, dándote la previsibilidad de pagar todo. Se terminó el ruido político”, afirma. Ese banco tiene pensado emitir deuda en el exterior por miles de millones de dólares en los próximos meses.
Todas estas medidas que prevé el Gobierno son para suplir la falta de una “política monetaria populista”. En criollo, no quieren hacer un “plan platita” de cara al año próximo.
En ese sentido, marcan que no hay mucho que puedan hacer desde el punto de vista macroeconómico para mejorar asuntos como el crédito a privados. “Los bancos tienen que empezar a trabajar como bancos y comenzar a ofrecer tasas más competitivas”, afirman en el Gobierno.

El Palacio de Hacienda hizo una fuerte jugada a comienzos de semana al anunciar el Programa Financiero 2026-2027, en donde mostraron cómo afrontarán los compromisos de deuda de estos dos años. Consultoras privadas indican que fue un paso que explica la baja del riesgo país de los últimos días, pero que hay asuntos a tener en cuenta de cara al panorama del año próximo.
La consultora GMA Capital afirman que “las necesidades aumentan hasta USD 24.900 millones y, aunque las fuentes alcanzarían para cubrirlas, el programa ya no contempla un excedente financiero. En consecuencia, el desafío deja de concentrarse en el acceso al financiamiento y pasa a depender de la capacidad para acumular reservas, sostener el rollover de la deuda en un año electoral y administrar una mayor demanda de cobertura cambiaria”.
En síntesis, consideran que el éxito del esquema anunciado por Luis Caputo y su equipo depende de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras.
¿Se acabó el ruido político? Parece ser una lectura prematura con tantos meses por delante antes de que comience la campaña electoral. Pero es por ese motivo que en la Casa Rosada ya visualizan que pronto comenzarán a evidenciarse las primeras jugadas de relevancia del tablero político nacional. Milei sabe que no tiene mucho mayor control que el de su espacio, pero que puede dar un golpe certero que dificulte el ordenamiento de otras fuerzas: solo a través de la eliminación o suspensión de las PASO.
“No es opcional. Es un pedido directamente del Presidente. Porque de verdad no cree que ese mecanismo sea necesario y porque implica un gasto innecesario. Por eso nos vamos a tener que quemar las pestañas para tratar de sacarlo del calendario”, afirman cerca suyo.

El oficialismo no tiene los votos para quitar a las primarias del próximo año, pero hay fuerte optimismo de que en algún momento lo van a conseguir. Hay diferentes mecanismos con los que el Gobierno cuenta para poder lograrlo. Además de las palancas presupuestarias que se pueden accionar desde Hacienda o desde la Jefatura de Gabinete, hay otro elemento menos mencionado: los juzgados y fiscalías que tienen impacto directo en los territorios provinciales.
Las últimas cifras disponibles en el Consejo de la Magistratura -el órgano que selecciona y remueve jueces federales y nacionales- dan que hay 133 vacantes en trámite allí mismo, 108 en el Ejecutivo y 67 en el Senado. Muchas de esas son miradas con especial atención por parte de los ejecutivos provinciales. En los próximos días se tratarán otros 26 pliegos en la Cámara alta y el oficialismo habrá llegado antes de la feria legislativa de invierno con 100 pliegos (entre jueces y fiscales) sancionados.
Punto aparte. El Gobierno ya está mirando con atención las próximas elecciones para renovar la composición del Consejo de la Magistratura. En particular en el segmento de la abogacía. Uno de los que está trabajando activamente de cara a las elecciones de esos representantes es el concejal libertario Luis Palomino, del ala de Sebastián Pareja.
Otro de los elementos clave que tiene el oficialismo para “rosquear” adhesiones son los acuerdos políticos. Esto no implica que La Libertad Avanza vaya a dejar de competir en las provincias donde se arregle con el gobernador, pero sí que habrá una menor fuerza de parte de la conducción nacional libertaria al momento de presentarse ante los oficialismos provinciales.
“Hacer acuerdos no significa que no vayamos a seguir desarrollando el territorio. La Libertad Avanza va a competir en todas las provincias que se pueda”, afirma una importante fuente del karinismo, sector que este año comenzó a tejer una estrategia electoral diferente a la del año pasado: en ese entonces, se privilegiaba el armado local por sobre el vínculo con el gobernador de turno, salvo contadas excepciones.
En ese círculo justifican el viraje de la estrategia política diciendo que en 2025 el Gobierno no estaba peleando por la reelección de Milei, sino que se dirimía la composición parlamentaria que iba a tener el oficialismo para los últimos dos años del mandato.
“Estabas peleando para dejar de ser el oficialismo más chico de la historia democrática. Necesitábamos construir una mayoría parlamentaria. Si nosotros cerrábamos con acuerdos con varios gobernadores, no íbamos a tener los más de 90 diputados que te sirvieron para bancar los tiros opositores”, afirman.
En ese sector impulsan la opción de las colectoras bajo el razonamiento de que los inversores pueden saber con antelación de que un gobernador pueda jugar bajo la lista de Milei: “No se tiene en cuenta que la gran mayoría no tiene un espacio nacional competitivo. Les sirve estar abajo nuestro para ganar sus provincias”.
La necesidad de acordar con gobernadores es una de las pocas decisiones políticas que al día de hoy tiene un consenso absoluto de todos los sectores del oficialismo. Es algo que el año pasado proponía el ala de Santiago Caputo, desde donde siguen insistiendo que la forma en la cual se operó electoralmente el año pasado fue incorrecta.

“Lo que nosotros sostuvimos es que tener legisladores provinciales y concejales no tenía que ver con lo que era lo mejor para la Presidencia de Milei. En esta no lo pueden hacer porque ahora se pone en juego la reelección de Milei. No creo que lo hagan por convicción, sino por necesidad. Lo relevante es que estamos trabajando casi en la misma línea y que se entró en la senda de los acuerdos”, marca un exponente de ese ala.
En ese sector agregan que, a su parecer, el no-acuerdo con ciertos sectores políticos fue el causante de que “se convalidaran en el Congreso leyes que trajeran el déficit fiscal y que tensionaron el programa económico, lo cual trajo unos pésimos primeros meses del año”.
El Gobierno quiere negociar acuerdos electorales con cerca de 10 gobernadores. Esto no implica que LLA no vaya a competir en esos distritos, sino que habrá un esquema de competencia ordenado. “No podés desperfilar la marca. Vamos a competir en todas salvo en aquellas donde ya acordamos el año pasado”, marcan estrategas electorales. Estas son, por caso, Chaco, Entre Ríos, Mendoza y San Luis.
Quienes están afuera de esa mesa electoral del karinismo opinan que para fin de año La Libertad Avanza no va a sumar muchas provincias: “Les propongo fijarse con cuántos gobernadores nos vamos a quedar cuando termine el año próximo. Muy posiblemente con ninguno. A lo sumo uno o unos pocos. Lo que te demuestra es que fue totalmente al pedo. Lo que tenías que hacer era priorizar las listas nacionales”.
Lo cierto es que falta mucho y son elucubraciones que se hacen sin un calendario electoral claro, tanto a nivel nacional o provincial. Pero los acuerdos con gobernadores fueron uno de los principales puntos que se hablaron en la mesa política realizada el miércoles en Casa Rosada. Fue novedosa la inclusión del secretario de Comunicación y Medios de la Nación Fabián Fernández, quien vendría a ocupar uno de los roles que antes tenía Adorni en calidad de principal vocero del Gobierno.
Otro comentario al margen. Hay funcionarios que volvieron a hablar con el ex jefe de Gabinete. Lo notaron más relajado. “Se está desintoxicando después de todas estas semanas”, marcó una de las personas que conversó con él. El ritmo de la investigación se agotó con el pasar de las semanas y en el Gobierno esperan que la baja de la atención mediática tenga como correlato un estancamiento en la causa.
Respondiendo tanto al Presidente como a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, Fernández es quien se está ocupando de volver a tejer los vínculos entre la Casa Rosada y los medios, mientras que el flamante vocero presidencial Adrián Ravier es quien se dedica exclusivamente al on the record. Es decir, a las declaraciones públicas en representación de Javier Milei.
Fue el mismo Milei quien lo erigió como su vocero y quien dispuso que dependa de su área. Si bien responde directamente al Presidente, quien lo arropó y le diagrama su estrategia comunicacional es el área del asesor presidencial Santiago Caputo. Casualidad o no, ambos caminaron juntos rumbo a la Catedral Metropolitana el jueves por la mañana en el Tedeum que ofició monseñor Jorge García Cuerva. “A Karina no le gustó no haber podido elegirlo”, dicen fuentes palaciegas.
Por el contrario, sí eligió incluir al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, entre los principales dirigentes del oficialismo en la cumbre de legisladores nacionales en Casa Rosada. Es también una forma de decir que tiene sus hombres en el Senado además de a Patricia Bullrich, a quien el parte del círculo karinista le intervino las negociaciones con algunos de los senadores a través del diálogo directo con gobernadores que realizan Diego Santilli y Lule Menem. “A Bartolo [Abdala] ya lo mostró alguna vez como el que firma y lidera el Senado porque ‘Victoria es mala’”, afirma un importante senador.
Victoria es Villarruel, quien en privado no oculta sus intenciones de competir el año próximo. Tal vez no para un cargo nacional. ¿Quién podría negar que ha llegado a aspirar a ser Gobernadora o Jefa de Gobierno porteño?
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Para la reelección no hay “shutdown”: dólares y desorden opositor, la fórmula de Milei

Ya estaban todos los que habían aceptado ir pero el llamado no llegaba. Nadie tenía confirmado un encuentro con Javier Milei. Se hacía la medianoche y los gobernadores que habían ido a Tucuman para la vigilia por la celebración del 9 de Julio, con la expectativa de una reunión con el Presidente, esperaron en vano. Improvisaron una cumbre ahí, en el hotel donde se hospedaban, solos, sin funcionarios nacionales. Fue una suerte de catarsis. Ya van dos fotos en siete días y ninguna señal clara para comenzar a hablar del pacto electoral que más los ocupa. “Fue una decepción”, describió uno de los mandatarios presentes que ahondó que la invitación era la ocasión ideal para aprovechar que estaban todos aquellos con intención de acordar.
“Fuimos los que habíamos ratificado el Pacto de Mayo a hablar de lo importante pero no ofrecen nada en concreto para negociar”, se quejó uno de los asistentes. En la reunión se juraron negociar en bloque, algo que el Gobierno evita para apostar al mano a mano que le otorgue mayor fortaleza. La conclusión de varios de los presentes es que todos van a desdoblar, y que ese calendario podría depararle a la Casa Rosada un anticipo de resultados adversos en el inicio del año si no hace pactos que los unifiquen. Algo así como un aviso.
Lo que pretenden los gobernadores es que Milei les garantice reelegir, sin ofertar un candidato propio que les quite votos. A cambio, ellos seguirán apoyando los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, algo que vienen haciendo sin demasiada presión. Salvo Santa Cruz, el resto de las provincias ya tiene en mente la fecha del adelantamiento electoral.

Se espera que esta semana el Gobierno les muestre a los mandatarios algún tipo de borrador con la nueva versión de la reforma electoral que incluirá las famosas listas colectoras como alternativa a la eliminación de las primarias obligatorias. Eso les anticiparon a los jefes territoriales. Hasta ahora nadie vio nada.
Hay gobernadores aliados que ya salieron a manifestarse en contra de la eliminación de las PASO, como Osvaldo Jaldo. Quiere ver el proyecto. Transmitió a su gente cierta desconfianza. Es paradójico. En la provincia existe el sistema de “acople”, muy parecido a las colectoras, que tiene como principal detractor a Lisandro Catalán, presidente de La Libertad Avanza, ex secretario de Interior con Guillermo Francos en el gabinete y quien intenta competir por la gobernación. Sin las internas, Jaldo vería en peligro su reelección. El peronismo opositor, que llegó a un acuerdo en la última elección legislativa y se referencia en Juan Manzur, dice ahora que irán separados por la traición del gobernador que obligó a desmarcarse del bloque de Unión por la Patria al diputado Javier Noguera. Juraron venganza.
Jaldo tiene, de todos modos, otros problemas. De su constante acercamiento al Gobierno espera que salga un aval tácito para mantenerse en el poder. Necesita un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia que lo habilite a competir. Los antecedentes del máximo tribunal le son desfavorables. Lleva cuatro períodos consecutivos dentro del binomio del Ejecutivo provincial. Fue vicegobernador entre 2015 y 2019, volvió a ocupar ese cargo entre 2019 y 2023, fue elegido gobernador para el período 2023-2027 y, si compitiera y ganara nuevamente, completaría una continuidad de poder entre 2015 y 2031. En la provincia ya circula un informe jurídico reservado que sostiene que, de judicializarse, podría ser impugnado. Es un caso similar al que le tocó a Alberto Weretilneck, a quien el máximo tribunal frenó. Jaldo, de todas maneras, podría ampararse en el artículo 90 de la Constitución provincial que permite que un vicegobernador que cumplió dos mandatos pueda ser candidato a gobernador y luego reelegido una vez. Pero la Corte ya se expresó sobre el tema e incluso falló en 2023 contra la candidatura a vice de Juan Manzur, que se bajó de manera anticipada. ¿Será Catalán el que judicialice el caso? Eso se preguntan con ironía en el peronismo no jaldista. También podría hacerlo Mariano Campero, integrante de los llamados radicales con peluca, que compite con Catalán por ser el candidato elegido por Karina Milei en el distrito.

Reforma electoral a paso lento
Para la política no hay shutdown. Todo el Gabinete hace gestos hacia los gobernadores, a quienes intentan seducir, a pesar de la falta de reuniones del propio Milei, que los dejó con gusto a poco en Tucumán. La prioridad de Karina Milei es eliminar las primarias. No están los votos. Es lo que hizo saber Patricia Bullrich en la reunión de la mesa política, que será a partir de ahora todos los martes. La última fue de tres horas. El clima cambió notoriamente tras la salida de Manuel Adorni, pero la interna constante sigue habilitando tensiones. “Nadie quiere firmar nada por miedo a represalias”, cuenta un gobernador, que padece la demora en la toma de decisiones. Muchos de ellos reconocen que Diego Santilli puede acelerar los acuerdos, pero hay una frase que los martiriza: “Todo termina en Karina”. De ahí que sin la venia de la hermana presidencial, cualquier avance en una negocaición incluso económica, se puede desvanecer sin ese aval. A eso se suma que Milei no habla de política. “No sé para qué esperan los gobernadores reunirse con Milei si saben que no le interesa el tema”, responde una voz oficialista sobre el malestar de la fecha patria. Tampoco habla de la microeconomía. “No le interesa, él cree que va a llegar la mejora y ni se toma el trabajo de hablar”, contó un referente libertario que participó de la reunión de gabinete del jueves. Ese encuentro giró sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Allí el Gobierno incluirá aquel proyecto trunco que penaba con hasta 6 años de cárcel a quienes aprobaran la modificación o suba del gasto público. Esa iniciativa prohibía el déficit presupuestario.
La salida de Adorni amplió la mesa política y el gabinete. En proporción, Karina es la que más despliegue puede mostrar. Además de Santilli, que le reporta, mantuvo a Ignacio Devitt, que había llegado con el ex vocero, están Eduardo Lule Menem y Martín Menem, sus alfiles, y sumó al secretario de Medios, Fabián Fernández, que para la gestualidad externa, ubica bajo su ala. Además participaron Luis Caputo, con juego propio, Santiago Caputo, y Patricia Bullrich. No estuvo el nuevo portavoz, Adrián Ravier, que sí participó de gabinete.

Bullrich ya marcó sus diferencias con las colectoras. Su timing esta vez es distinto al que usó con Adorni, donde jugó a fondo y logró su salida. La senadora necesita seguir haciendo su propio juego, una equilibrista que cuida su propio electorado. Difícil hablarle a su público de la avivada de las colectoras. Por eso entiende que el Gobierno tiene que reconducir la narrativa para ofrecer una herramienta alternativa a las primarias. No se opondrá, pero prefiere, antes de poner el tema en debate en el Senado, tener cerrados los acuerdos políticos. Cree que no se puede ir al Congreso sin antes haber acordado con los gobernadores y los senadores que tienen que votar. La jefa del bloque de La Libertad Avanza habla de adhesiones, para matizar la medida, y quiere que sólo haya una lista más. “Tenemos que encontrar una forma alternativa de organizarse”, bajó como mensaje, pero no mencionó nada en la reunión de labor parlamentaria previa a la sesión de esta semana que comienza. Allegados a Bullrich creen que lo más probable es que no logren eliminar las PASO. El plan B es la suspensión. Recién el tema comenzará a tratarse en agosto, con lo cual hasta septiembre no habrá votación.
La hipótesis que se está manejando es que para adherir a la candidatura presidencial, las listas colectoras deben hacer una alianza previa. El problema de una sola lista es que deberían ponerse de acuerdo todo el resto de los aliados del Gobierno entre sí, un camino hoy difícil.

Con la salida de Adorni, Bullrich volverá a mostrarse en la ciudad de Buenos Aires. Tiene en agenda un acto el martes próximo. Se había bajado en plena tensión con Karina ante la sospecha de que la Secretaria General termine haciendo un acuerdo con Jorge Macri y la use para presionarlo, pero también necesita volver a generar expectativas propias. El territorio porteño, está claro, entra en la negociación nacional que deberá emprender Mauricio Macri con los libertarios. El ex presidente tendrá que sentarse a negociar con Karina, difícil que lo pueda hacer con Milei. Incluso ya se empezó a hablar de Bullrich 2031. Aquello del plan B del círculo rojo para este turno electoral se desvaneció con sólo echar a Adorni.
Sesión caliente y cumpleaños feliz
El jueves habrá sesión en el Senado con un temario acotado pero caliente. Entre los nuevos pliegos de jueces el apuro oficial se centró en el camarista Victor Pesino, que cumple los 75 años el 27 de julio. El regalo que esperan darle es que antes de esa fecha se apruebe su continuidad por 5 años más. Falló a favor de la reforma laboral.
Todo el debate se lo llevará un capítulo clave de la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Es el que modifica la actual ley de tierras y habilita la compra sin límites por parte de extranjeros, incluso en zonas de frontera.
El número está finito. En la reunión de Labor Parlamentaria, la oposición más férrea al proyecto la encarnó la vicepresidenta Victoria Villarruel, contaron los testigos. “Yo estuve en Lago Escondido y se de qué les hablo”, dijo Villarruel, según contó uno de los legisladores presentes. Hasta se cruzó con la senadora Carolina Moisés en el debate interno, que terminó con Bullrich advirtiéndole que opine lo que quiera, pero que ella no vota. Los memoriosos recuerdan que la ley de tierras se aprobó en 2011 con un solo voto en contra: el del salteño Juan Carlos Romero. Cambia todo cambia.
El peronismo pretende eliminar el capítulo entero. El resto de la ley, creen, es reversible. El de tierras no. Es un proyecto que incluye el silencio administrativo como reaseguro para que la extranjerización se consume de hecho ante la falta de pronunciamiento del Estado, que se guarda en el texto esa autorización, pero sin obligación de hacerlo. El radicalismo posiblemente se divida en la votación. El jefe del bloque, Eduardo Vischi, anunció que votará a favor. En la oposición denuncian que parte del acuerdo para la aprobación de la reforma laboral estuvo atada a esta normativa, en la que el Estado Nacional le cedía tierras a las provincias con la promesa de que enviaría un proyecto para eliminar los límites que fijó la ley de 2011. La incógnita son los santacruceños, que en la reunión de Labor votaron en contra de llevarlo al recinto. Hubo senadores que cancelaron viajes, entre ellos, el presidente provisional, Bartolomé Abdalá. El resultado es incierto.
El debate sobre la ley se centra básicamente en ciertas zonas específicas, por eso el apoyo de la senadora Flavia Royón. Hoy, según las estadísticas, solo el 5 por ciento de la tierra está en manos extranjeras cuando la ley permite hasta el 15%. Pero en determinadas provincias como Salta, Misiones, San Juan o Mendoza, ya están cerca de ese límite, de ahí el apuro de los gobernadores por eliminarlo. Salta y Misiones, por ejemplo, llegan ya al 11%, según datos del Observatorio de la Tierra. Hay departamentos muy pasados del límite actual.
Llamó la atención que el oficialismo pidiera incluir en el temario de la sesión el proyecto de Carolina Losada, llamado de falsas denuncias, que atenta contra los menores víctimas de abuso. “Se nota que necesitan a la senadora en otras votaciones”, especula un legislador peronista. La resistencia llevó finalmente a quitarlo.
Dólares electorales y privatizaciones en la mira
El plan oficial para la reelección encuentra el otro eje no solo en la rosca política sino, por sobre todo, en los dólares electorales. El anuncio de Luis Caputo de que tiene garantizado el financiamiento hasta el final del mandato de Milei busca despejar el horizonte, aunque generó dudas en el mercado. La crónica de la presentación que publicó el diario Financial Times mostró esa incertidumbre, al resaltar que los analistas advirtieron que contenía “lagunas”. Una de ellas son unos 2000 millones de dólares que aparecen como “otras fuentes de financiación” no definidas y los 1500 millones de dólares en ingresos por privatizaciones que aún no se han materializado. También apuntan que la oportunidad de acceder a los mercados internacionales podría esfumarse con la proximidad de las elecciones.
Para la consultora 1816 “el programa que presentó el Gobierno luce cumplible, pero implica presionar bastante sobre las reservas del BCRA, sobre la deuda en pesos y sobre los Bonares” y agrega que “una eventual emisión internacional, en nuestra opinión, daría algo más de aire para encarar el 2027”.
El peronismo puso la mira en las privatizaciones anunciadas como parte del plan de recaudación electoral. La diputada Julia Strada presentó un pedido para convocar de manera urgente a la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y seguimiento de las Privatizaciones, a cargo de Pablo Cervi. Allí se denuncia que no se puede ejercer el control sobre las empresas ya privatizadas y sus tasaciones. Hasta ahora en resoluciones del Ministerio de Economía se estableció que el Tribunal de Tasaciones de la Nación se excusó de participar. ¿Quién le está poniendo precio a las empresas? Exigen detalles de esa decisión. Para las privatizaciones de Belgrano Cargas, ENARSA, Intercargo, AySA, Corredores Viales y NASA se encomendó a la Unidad Ejecutora Especial “Agencia de Transformación de Empresas Públicas” que pida a entidades bancarias públicas que hagan la tasación. En la oposición quieren saber si es cierto que “el 1 de abril se habría emitido la resolución nº1, por la que se habría establecido la reserva de los informes de tasaciones producidos o a producirse hasta el perfeccionamiento de los procesos de selección”, según la carta enviada al presidente de la bicameral. Además, sostienen que se “habría encomendado las tasaciones al Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). No obstante, aquella resolución no ha sido puesta en consideración de esta Comisión Bicameral”. Sin la activación de ese organismo tampoco puede actuar la Auditoría General de la Nación, que necesita antes el pedido para expedirse de esa bicameral. La carta la firman Strada, Ana María Ianni, Florencia Carignano, Germán Martínez y el senador Jorge Capitanich. La intervención del Congreso fue una incorporación que logró Miguel Pichetto en el debate de la Ley Bases, entonces con mejor relación con el oficialismo que ahora. A eso se suma que el criterio de las empresas a privatizar debía ser para aquellas que fueran deficitarias, también una negociación que se hizo con los aliados, entonces a cargo de Rodrigo De Loredo. No es el caso de Atucha, por ejemplo. Parte del plan financiero presentado por Caputo cerraba con lo recaudado por las privatizaciones por venir.
Oposición y relato
Con la casta en casa, Milei apela a un cambio de narrativa focalizada en la economía, y dentro de ese universo, interna pescar electorado en el equilibrio fiscal. Pos Adorni ya no le quedan demasiadas alternativas. Aflojó incluso el nivel de intensidad en sus redes. En junio bajó a un promedio de 1 hora y 51 minutos diario de uso de X, ex Twitter. Venía de 2 horas y 38 minutos en mayo y de 2 horas y 50 minutos en abril.

El otro camino es la dispersión opositora y cómo se reconfigure el escenario. La pregunta que sigue dando vueltas es en cuánto pesará el pasado en el voto blando, que en Milei es alto, ronda un 20%. Según el último trabajo de Casa Tres, de Mora Jozami, se va configurando nuevamente la polarización con la aparición de un actor identificado claramente en contraposición a Milei, que es Axel Kicillof. Según esta medición, que trata de identificar el liderazgo opositor, cayó la categoría “nadie”, que era la percepción mayoritaria en enero de 2024 y pasó al frente el gobernador bonaerense. Saltó de 6% a 34%, muy despegado del resto de los actores políticos. Cristina Kirchner aparece segunda, con 19%. Sergio Massa alcanza apenas un 2%, Macri sube al 7%, Myriam Bregman al 6% y se despega el periodismo como factor de oposición a Milei, que alcanza el 8%. La categoría “nadie” pasó de 27% a 11% en dos años. La pregunta en esta encuesta es abierta, sin opciones a la vista. Es lo primero que empieza a surgir entre los votantes, de manera espontánea. No parece haber opción para una tercera vía competitiva. Más bien, habrá postulantes de diseño, para hacer daño, como podría ser una candidatura de Victoria Villarruel.
La última encuesta de satisfacción política de la universidad de San Andrés apunta a un nivel de satisfacción estable con el Gobierno, pero en 30%, con una insatisfacción que llega al 68%. Así y todo supera al mismo período de las gestiones de Macri (26%) y de Alberto Fernández (10%). Milei mejora 1 punto y llega a 34% y entre las preocupaciones ciudadanas se destacan la falta de trabajo (38%), la corrupción (38%) y los bajos salarios (35%). Este último ítem aumentó 5 puntos respecto al mes anterior. Patricia Bullrich es la dirigente con mayor imagen positiva bruta (36%), seguida por Axel Kicillof (34%), Javier Milei (33%) y Myriam Bregman (33%). Y justamente en el espacio opositor, Kicillof y Bregman crecieron 3 puntos en este último mes. La nitidez de la propuesta, bien delimitada, marca la diferencia en el caso de estas dos muestras. No parece ser el tiempo de los discursos a medias.
Con este escenario, el Gobierno tendrá que retomar el eje del riesgo Kuka, un arma de doble filo. Puede asustar sobre la vuelta al pasado, pero necesita dólares acumulados para resistir cualquier posibilidad de cambio.
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