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Escala el conflicto en Medio Oriente y hay incertidumbre por las negociaciones de paz entre EE.UU. e Irán

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Escala la tensión en Medio Oriente y hay una fuerte incertidumbre en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz.

Tras el fracaso del primer encuentro hace poco menos de 10 días, está previsto que este lunes se lleve adelante la segunda ronda de conversaciones en Pakistán para acercar posiciones en Washington y Teherán. Sin embargo, en las últimas horas, Donald Trump atacó un buque iraní en el Golfo de Omán e Irán amenazó con tomar represalias.

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“Hoy, un barco de carga con bandera iraní llamado Touska, de casi 900 pies de largo y que pesa casi tanto como un portaaviones, intentó pasar nuestro bloqueo naval, y no les fue bien”, explicó Trump en un mensaje en redes sociales.

“El Touska está bajo sanciones del Tesoro debido a su historial previo de actividad ilegal. Tenemos la custodia total del buque y estamos investigando su carga”, sumó.

Tras el ataque, el máximo comandante militar conjunto de Irán, Khatam al-Anbiya, acusó a los Estados Unidos de violar el alto el fuego al disparar contra buques mercantes iraníes y cuestionó con dureza su accionar.

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Trump anunció que EE.UU. atacó y tomó el control de un barco iraní que intentaba cruzar el Golfo de Omán. (Foto: Reuters / Video: @centcom)

“Advertimos que las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán pronto responderán y tomarán represalias contra este acto de piratería armada por parte del ejército estadounidense”, apuntó.

Y sostuvo: “Después del ataque de Estados Unidos, las fuerzas iraníes también atacaron barcos militares estadounidenses con drones”.

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En ese contexto, Irán no confirmó su participación en las conversaciones que estaban pautadas para iniciar este lunes en Islamabad.

De hecho, según la emisora ​​estatal iraní, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, le dijo a su homólogo paquistaní en una llamada que las recientes acciones, la retórica y las contradicciones de Estados Unidos eran señales de “malas intenciones y falta de seriedad en la diplomacia”.

Por su parte, Trump confirmó que enviará una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance, que estará acompañado del enviado especial, Steve Witkoff, y de Jared Kushner, yerno del mandatario.

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De acuerdo a lo que anticipó, Estados Unidos ofrecerá a Teherán un “acuerdo muy justo y razonable”, pero amenazó con nuevos ataques si las negociaciones no avanzan: “Espero que acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a destruir cada planta de energía y cada puente en Irán. ¡Se acabó lo de ser el chico bueno!”.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, junto al presidente Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en el marco de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad el sábado 11 de abril. (Foto: West Asia News Agency)

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, junto al presidente Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en el marco de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad el sábado 11 de abril. (Foto: West Asia News Agency)

Días atrás, Trump aseguró a la agencia AFP que el acuerdo de paz “está muy cerca” y dijo que Teherán había aceptado entregar su uranio enriquecido. Sin embargo, esto fue desmentido por Masud Pezeshkian, su par iraní: “¿Cómo es posible que el presidente de Estados Unidos afirme que Irán no debe ejercer sus derechos nucleares sin explicar por qué?“.

Sin un progreso en las conversaciones que permitan prolongar el alto al fuego que empezó el 8 de abril, el cese de las hostilidades podría terminar esta semana.

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En tanto, la capital paquistaní se encuentra bajo un estricto bloqueo de seguridad y con sus principales hoteles desalojados para recibir a ambas partes.

Los puntos claves de la negociación

El principal punto que aleja hoy a ambas delegaciones de un acuerdo es la cuestión nuclear. Pero las posiciones no son insalvables, según estiman analistas.

De hecho, la postura de la Casa Blanca no es inflexible. Los negociadores no exigen una prohibición total del enriquecimiento de uranio por parte de Irán, sino una moratoria de 20 años de toda actividad nuclear, con varios condicionamientos no detallados. “Esto permitiría a los iraníes alegar que no renunciaron definitivamente a su derecho, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear, a producir su propio combustible nuclear”, escribió The New York Times.

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Leé también: Irán amenazó con volver a cerrar el estrecho de Ormuz si Estados Unidos no levanta el bloqueo naval

El gobierno de los ayatollah dijo que estaban dispuestos a aceptar una moratoria de hasta cinco años.

En la práctica, no es una propuesta muy diferente a la que Irán puso sobre la mesa de negociaciones en Ginebra en febrero pasado, pocos días antes de que estallara la guerra.

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De todas formas, el enriquecimiento de uranio no es el único punto que separa a ambas delegaciones. También se deberá llegar a un acuerdo sobre el restablecimiento del libre tránsito por el estrecho de Ormuz.

Su cierre generó una crisis internacional que tuvo profundas consecuencias en el comercio mundial y en el alza del precio del barril de petróleo y de otros insumos. Irán exige el pago de un “peaje” sobre el paso marítimo, algo que Washington y sus aliados occidentales rechazan de plano.

Irán y EE.UU. vuelven a reunirse para avanzar en un acuerdo de paz, en Pakistán. (Foto: Reuters)

Irán y EE.UU. vuelven a reunirse para avanzar en un acuerdo de paz, en Pakistán. (Foto: Reuters)

Pero además, Trump exige el cese del apoyo iraní a sus grupos proxy como el Hezbollah libanés, el Hamas palestino o los hutíes de Yemen.

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En contraste, Irán pide recuperar fondos bloqueados por las sanciones internacionales que ascienden a alrededor de 6000 millones de dólares producto de sus ventas petroleras. El dinero está retenido en Qatar.

Guerra en Medio Oriente, Estados Unidos, Irán

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Padres ejecutados, hijos raptados: la desaparición forzada de más de 50 niños salvadoreños en la “Guinda de Mayo”

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Una madre campesina y su hijo pequeño observan un río sinuoso, cuya mano se desvanece en el agua, simbolizando los ríos Sumpul y Gualsinga, con un helicóptero militar sobrevolando la escena. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estruendo de las hélices rasgaba el cielo plomizo de Chalatenango entre el 27 de mayo y el 9 de junio de 1982. No eran misiones de rescate; eran los helicópteros del ejército salvadoreño que descendían en las inmediaciones de los ríos Sumpul y Gualsinga para ejecutar el operativo militar “Limpieza”, conocido entre las familias sobrevivientes como la “Guinda de Mayo”.

Mientras las comunidades campesinas huían despavoridas entre la maleza para salvaguardar la vida, un engranaje estatal y militar se activaba con un propósito tan silencioso como estremecedor: separar a los hijos de sus padres mediante el terror, la muerte y el desarraigo.

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En total, 55 niños y niñas se desvanecieron en el torbellino de aquella ofensiva bélica. 44 años después, Margarita Zamora, especialista en investigación de la Asociación Pro-Búsqueda, revela en entrevista exclusiva con Infobae los detalles de una de las prácticas más macabras del conflicto armado salvadoreño: un modus operandi sistemático diseñado para el tráfico humano de menores, camuflado bajo el ropaje del auxilio humanitario.

“La práctica del ejército era asesinar a los padres y llevarse a los niños. De esa manera, no había nadie que los reclamara”, explica Zamora con una serenidad dolorosa. El desparpajo de las familias en la huida facilitaba la captura. Madres exhaustas que arrastraban a dos o tres infantes, cargando bebés en brazos mientras esquivaban las ráfagas de fusilería, se ponían en total vulnerabilidad.

Un emotivo poema de Jaime Joel Rivera Miranda que recuerda a las víctimas de la ‘Guinda de Mayo’. A través de la metáfora de las flores flotando en el río Sumpul, se rinde homenaje a las vidas perdidas durante el conflicto armado.

Al ejecutar a los progenitores en el terreno, las guarniciones militares transportaban a los sobrevivientes en helicópteros hacia sectores como La Sierpe o Victoria, en Cabañas.

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El horror militar daba paso inmediato a la burocracia civil. Los niños eran entregados a la Cruz Roja, a damas voluntarias y a orfanatos locales bajo actas falsas que declaraban un “abandono moral y material total”.

Se borraba su identidad y se catalogaban como huérfanos extraviados. “En ningún momento fueron extraviados”, enfatiza la investigadora. “Ellos no andaban paseando; andaban guindeando, corriendo para salvar sus vidas”.

Detrás del discurso institucional de “salvación” operaba una red clandestina integrada por abogados locales y altos mandos castrenses mencionando reportes históricos de entrevistas a miembros del Estado Mayor de la época que convirtieron el drama en un negocio millonario.

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Los trámites de adopción internacional se cotizaban entre los 5,000 y 15,000 dólares por niño. Abogados con rutas comerciales ya establecidas los distribuyeron por el mundo:

  • Francia
  • Italia
  • Estados Unidos
  • Suiza
  • Holanda
  • España
  • Inglaterra
  • Suecia.

Parejas extranjeras pagaban la cifra creyendo que auxiliaban a huérfanos desamparados, desconociendo que la sangre de los padres biológicos aún manchaba los expedientes de origen.

Ilustración en acuarela con mapa de El Salvador central, niños de espaldas, líneas a países como Francia, EE.UU. con siluetas de niños, y un helicóptero militar bajo nubes.
Ilustración en acuarela que representa la diáspora salvadoreña, con niños emergiendo de un mapa de El Salvador y líneas hacia países como Estados Unidos y España, bajo un cielo nublado y un helicóptero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desglose de las víctimas de la Guinda de Mayo, sistematizado recientemente por Pro-Búsqueda, reconstruye las identidades rotas del operativo.

La cifra exacta de infantes desaparecidos la componen 27 niños y 27 niñas. El último caso es el más perturbador: un bebé cuyo sexo se desconoce porque el ejército capturó a su madre embarazada en plena fuga, perdiéndose el rastro de ambos hasta el día de hoy.

Las edades de todos ellos oscilaban entre los cero y los diez años, al momento de ser arrebatados. De los 55 casos documentados en este operativo, Pro-Búsqueda ha logrado resolver 31 casos; 17 ya experimentaron el “abrazo postergado” al reencontrarse vivos con sus raíces familiares.

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Sin embargo, 13 han sido localizados fallecidos; la investigación confirmó que fueron ejecutados de forma masiva en un solo lugar aniquilado por las tropas, aunque la falta de voluntad judicial solo ha permitido la exhumación de seis de ellos.

El caso número 31 constituye una paradoja del trauma: un joven localizado en Francia, cuya identidad biológica fue confirmada mediante pruebas de ADN, pero de momento ha decido no reencontrarse con su familia biológica.

Rosa Rivera, sobreviviente, relata los desgarradores eventos de la «Guinda de Mayo» de 1982. Un operativo militar en Chalatenango que se convirtió en una masacre, dejando cientos de desaparecidos, incluyendo a muchos niños, cuyas familias aún buscan justicia.

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Aún quedan 24 nombres flotando en la incertidumbre absoluta de Chalatenango. Entre ellos se encuentran los expedientes de las hermanas Erlinda y Ernestina Serrano Cruz, un caso paradigmático con sentencia internacional que obliga al Estado salvadoreño a investigar el paradero y castigar a los responsables individuales de la masacre. Sin embargo, la impunidad se mantiene incólume.

“El principal obstáculo sigue siendo la negación del Estado a abrir los archivos militares. Los oficiales que participaron en estas masacres tienen la información; estos hechos no se borran de la memoria. Falta voluntad política para darnos la verdad”, denuncia Zamora.

Acuarela: libro abierto con siluetas translúcidas de niños y adultos en sus páginas, algunos con raíces. En la mesa, manchas de café, papeles arrugados y una pluma.
Una ilustración en acuarela representa siluetas translúcidas de adultos y niños con raíces sobre las páginas de un libro abierto, rodeado de papeles arrugados y una taza de café, evocando una reflexión sobre la identidad y la herencia familiar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los padres de las víctimas envejecen y mueren con las manos vacías. Ante esto, Pro-Búsqueda resguarda un banco de perfiles genéticos diseñado gracias al impulso pionero del padre Jon de Cortina (Q.E.P.D.) y el doctor Cristian Orrego.

Aunque los padres biológicos mueran, sus códigos genéticos permanecen listos para cotejar el ADN de cualquier adulto en el mundo que hoy, superando los 40 años, dude de su procedencia y sospeche haber sido un bebé extraído de la guerra salvadoreña.

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La búsqueda no cesa. Es el intento tardío pero firme de escribir las líneas de una página en blanco para decenas de identidades robadas que aún ignoran que, en un rincón de El Salvador, hay una raíz destruida que jamás dejó de esperarlos.



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Former Biden aide sounds alarm on Democratic party backing Platner as scandal deepens: ‘Dangerous game’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Former Press Secretary for First Lady Jill Biden Michael LaRosa said he has been «shocked» by the amount of Democratic support for Maine Senate candidate Graham Platner and that the Platner campaign reveals a line in the sand within the Democratic Party.

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«I am shocked at some of the people, some of the Democrats who I consider friends, being so all-or-nothing about this guy, and I don’t really understand why,» LaRosa told Fox News Digital. «He is not really representative of the values I would expect in a Democratic candidate, even by today’s standards. I’m a little surprised at the number of people who are circling the wagons just to beat Susan Collins.»

Despite criticism across the political spectrum over Platner’s resurfaced sexually explicit and vulgar online posts, including one mocking a Purple Heart veteran shot multiple times by the Taliban, and a tattoo of a Nazi symbol on his chest have drawn criticism across the political spectrum, Platner continues to lead in the polls.

LaRosa accused Democrats of brushing off serious concerns over Platner’s controversial past.

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DEMOCRATIC MAINE SENATE CANDIDATE GRAHAM PLATNER CONFRONTED BY MS NOW HOST ABOUT TATTOO CONTROVERSY

Former Press Secretary for First Lady Jill Biden Michael LaRosa warns the Democratic party is playing a «dangerous game» backing Maine Senate candidate Graham Platner. (Fox News Digital ; Joe Raedle/Getty Images)

«Democrats are playing a really dangerous game,» he said. «It’s really funny to me how selective and how short memories are in politics.»

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LaRosa added that he personally draws the line at backing «a Democrat who has Nazi tattoos,» adding that Platner was «just not for me.»

«I get it,» he said. «I want the Senate seat, I want Democrats to win, I want Chuck Schumer to be the majority leader, but I’m not willing to take anybody off the street to run just because they arouse some vibes in a few portions of the Democratic Party.»

LaRosa said five-term incumbent Republican Sen. Susan Collins is «much more my style than somebody who I consider kind of a performative economic populist like Graham Platner,» adding that Platner attended elite private schools that LaRosa’s «family certainly couldn’t afford.»

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«It’s kind of odd to hear him talk about the elite when he was educated by the most elite of New England prep schools,» LaRosa said.

LaRosa told Fox News Digital that he believes winning the election is «just not worth it» if it means supporting Platner.

KNIVES OUT FOR FETTERMAN: MAVERICK SENATOR JOINS LONG LINE OF DEMS PUNISHED FOR BREAKING FROM LEFT

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Platner is taking on Susan Collins in Maine

Graham Platner, Democratic candidate for U.S. Senate, speaks at a news conference Thursday, April 30, 2026, in Lewiston, Maine. (Robert F. Bukaty/AP PHoto)

«It’s his own behavior that disqualifies him. It’s his own history of rhetoric, of advocating for political violence, of mocking wounded U.S. soldiers shot by the Taliban. All of that stuff, it’s just not worth it for me as a Democrat.»

He said just because Platner is a Democrat does not mean he is qualified to serve in the U.S. Senate.

«That does not make him a good candidate,» he said. «It won’t make him a good senator. It just makes him a D. What’s the point in having a party if you don’t have standards anymore?»

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Despite Platner’s high polling numbers, LaRosa pointed to his experience campaigning in 2020 with former Maine House Speaker Sara Gideon, who repeatedly surged ahead of Collins in the polls before Collins won re-election in one of the most expensive races in state history, calling it a «cautionary tale.»

«Sara Gideon did not trail Susan Collins in a single poll,» he said. «Six years ago, our Democrat outpolled, outraised and outspent Susan Collins, and the state of Maine on Election Day chose both Joe Biden and Susan Collins by 9 points.»

Platner became the Democrats’ presumptive nominee in the June 9 primary to decide who will face Collins in November after two-term Gov. Janet Mills ended her campaign last month.

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More moderate stances that have drawn criticism from some Democrats, including Sen. John Fetterman’s support for Israel after the Oct. 7 Hamas attacks and criticism of Democrats’ handling of border security, «were extremely normal or mainstream in the Democratic Party» years ago but are now being used to purge strong candidates, LaRosa explained.

«We’re going to do to John Fetterman exactly what Trump is doing to candidates who opposed him or aren’t with him 100% of the time, and I don’t like it,» he said. «I don’t like that my party is going to target John Fetterman for simply having, holding and defending views that were extremely normal or mainstream in the Democratic Party.»

He said Democrats could be in for a «major disappointment» and that he personally would not «publicly support, give money to, contribute to or work for» Platner.

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MAINE GOV JANET MILLS DROPS OUT OF DEMOCRATIC RACE FOR SENATE, SIGNALING SHE STRUGGLED TO RAISE ENOUGH MONEY

Sen. Susan Collins speaking at a podium indoors

Sen. Susan Collins, R-Maine, addresses the press at Washington Crossing Inn in Washington Crossing, Pa., on Nov. 6, 2022. (Mark Makela/Getty Images)

«My party seems to think that this guy represents what the rest of America wants or what Maine voters want or what people outside of the Beltway actually want,» he said. «Democrats believe that Graham Platner seems to represent what people are yearning for and wanting outside of Manhattan and D.C.»

LaRosa said the decision is now up to the voters and «Maine now has the choice» to decide if Platner will represent «their values and their views and their anger and their frustrations.»

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«They now have the opportunity to vote for him or Susan Collins, and we, the Democratic Party, have given and provided Maine that choice for them, and so now they’re going to decide,» he said.

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Fox News Digital reached out to the Platner campaign for comment.

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Elecciones en Colombia: el país vota para consolidar o revertir la agenda política de Gustavo Petro

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El ambiente en las principales capitales y en las zonas rurales de Colombia es de una tensa expectativa. Las elecciones presidenciales de este domingo no representan una jornada electoral común; se han convertido en un auténtico plebiscito sobre el rumbo histórico de la nación con el reveló del presidente socialdemócrata Gustavo Petro.

Con las urnas listas, la ciudadanía se prepara para decidir qué modelo de sociedad guiará al país, en un escenario fragmentado donde conviven visiones ideológicas diametralmente opuestas y donde la agudizada violencia rural y urbana sigue siendo el examen definitivo para cualquier gobernante.

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Entre una baraja de 11 aspirantes presidenciales, las encuestas han mostrado una reñida carrera entre tres punteros: el oficialista Iván Cepeda que iría adelante como favorito y los opositores el líder de la nueva derecha Abelardo de la Espriella y la liberal Paloma Valencia. En cualquier caso existe firmemente la alternativa de una segunda vuelta que se definirá el 21 de junio.

“Colombia es un país que permanece profundamente dividido en temas sociales, económicos y políticos”, aseguró a The Associated Press el analista político Sergio Guzmán.

“Petro es una figura polarizante, pero no es impopular: cuenta con cerca del 40% de aprobación, según encuestas, y también tiene un muy alto rechazo entre algunos sectores”, agregó.

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Pero ese apoyo explicaría el fortalecimiento de Cepeda, que además ha enarbolado banderas liberales, defendiendo el capitalismo, la Constitución y el equilibrio de poderes, señales a la clase media centrista. Colombia, señalan los analistas, no es un país de izquierda, sino capitalista con un gobierno socialdemócrata que plantea un orden con mayor distribución del ingreso. Petro, sin embargo, es un líder polémico que ha hecho constantes declaraciones controvertidas, últimamente defendiendo al ex presidente Evo Morales, pese a la ofensiva golpista que lleva adelante contra el gobierno centrista de Rodrigo Paz.

Desde la perspectiva de los analistas tanto el presidente como Cepeda representan un sector político que busca consolidar el Estado Social de Derecho a través de reformas estructurales en salud, pensiones y la tenencia de la tierra.

Para sus defensores, Cepeda encarna la persistencia de una agenda enfocada en los derechos sociales y la salida negociada a los conflictos. No obstante, desde los sectores críticos se les acusa de promover un estatismo excesivo que debilita la confianza empresarial y de mostrar debilidad en la gestión de la seguridad ciudadana.

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El candidato a la Presidencia colombiana por el partido Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro. Foto: XINHUA

Las opciones en juego

Petro, quien militó en su juventud en una extinta guerrilla, logró hace cuatro años una victoria histórica para la centroizquierda. Una vez en el poder, ha buscado que su legado continúe porque asegura que cuatro años no fueron suficientes para un “cambio” que favorezca a los más vulnerables, alegando que la oposición no le permitió ejecutar todos sus proyectos.

Su gobierno logró que la pobreza monetaria -que se mide a partir de un mínimo de ingresos mensuales de 127 dólares- disminuyera pasando del 36,6% en 2022 al 31,8% de la población en 2024, según el último dato oficial disponible. Mientras que el salario mínimo mensual pasó de 309 dólares en 2022 a 554 dólares en 2026. A nivel diplomático logró un acercamiento crucial con el líder norteamericano Donald Trump que lo había acusado de narcotráfico, un cargo sobre el cual Washington no aportó evidencias.

Para Sandra Borda, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, no se trata tanto de un escenario de polarización, sino de un panorama político más amplio del que tuvo Colombia antes de que la centroizquierda fuera un jugador importante en las urnas, en un país gobernado tradicionalmente por la derecha dura o los centristas.

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Abelardo de la Espriella, en su discurso de cierre de campaña el domingo pasado en Medellín, Colombia. Foto: EFE

Como contrapeso radical, ha emergido con fuerza la figura del abogado De la Espriella. Catalogado unánimemente por los politólogos como un referente de la ultraderecha anarco capitalista, de moda en la región, el dirigente, admirador del salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, De la Espriella capitaliza el descontento, el miedo a la inseguridad y el rechazo a las políticas progresistas. Con un discurso de «mano dura», defensa de los valores tradicionales y apelando al nacionalismo, su propuesta promete restaurar el orden mediante el uso riguroso de la fuerza del Estado.

Sus críticos, sin embargo, alertan que sus posturas extremas podrían profundizar la polarización y debilitar el marco de los derechos humanos en las regiones más vulnerables.

En un terreno intermedio se ubica la senadora Paloma Valencia. Representando una alternativa de corte liberal en lo económico, Valencia enfoca su propuesta en el fortalecimiento de las libertades individuales, el libre mercado, el incentivo a la inversión privada y la reducción del aparato estatal.

También una lucha frontal contra la violencia que cambie el lema del oficialismo de “paz total” por “seguridad total”. Los analistas señalan que su discurso busca atraer al electorado empresarial y a las clases medias que desean un retorno a la ortodoxia económica y al respeto estricto de la propiedad privada, marcando una distancia institucional tanto del estatismo de la izquierda como de la estridencia de la ultraderecha.

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La senadora y candidata del Centro Democrático a la presidencia de Colombia, Paloma Valencia, muestra su boleta en Bogotá. Foto: EFE

Más allá de los debates económicos y las doctrinas de partido, las diferentes fuentes analíticas coinciden en un diagnóstico unánime: el reto definitivo del próximo gobierno es, y seguirá siendo, la violencia.

A pesar de los múltiples esfuerzos vastas regiones de Colombia (como el Pacífico, el Catatumbo y el Bajo Cauca) continúan atrapadas bajo el yugo de grupos armados ilegales, el narcotráfico y las disidencias. La violencia no solo se cobra vidas de líderes sociales y firmantes de paz, sino que carcome la legitimidad democrática al coaccionar a los votantes en las periferias.

Ninguna reforma económica será sostenible y ningún modelo socialdemócrata, liberal o de derecha podrá prosperar si el Estado no logra arrebatarle el control territorial a las economías ilegales. La seguridad y la paz no son banderas ideológicas, sino el requisito mínimo de supervivencia para la democracia colombiana.

Mientras el bloque socialdemócrata insiste en el diálogo social y la sustitución de economías ilícitas, la propuesta liberal aboga por el fortalecimiento de la justicia y la inversión, y la ultraderecha promete la asfixia militar de los criminales. Colombia vota en medio de promesas y temores, buscando una salida definitiva al laberinto de su propio conflicto.

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