Connect with us

INTERNACIONAL

J. M. Coetzee y Mariana Dimópulos y el lujo de lo extranjero

Published

on


Los renombrados escritores J. M. Coetzee y Mariana Dimópulos, autores de «Don de lenguas», conversan mientras admiran una obra de arte en un espacio público.

Hay una pequeña asimetría en el corazón de Don de lenguas que el libro nunca llega a nombrar. J. M. Coetzee, que escribe en inglés, es también el hombre que, cuando quiso escribir una novela sobre un pianista polaco en Barcelona, dispuso que se preparara una traducción al español simultáneamente para que el libro pudiera existir primero en español, pudiera ser español primero, al menos durante un tiempo. La traductora que eligió fue Mariana Dimópulos, una novelista y filósofa argentina, ella misma escritora en una lengua que ha pasado gran parte de su carrera defendiendo frente a la presión de precisamente la lengua en la que escribe Coetzee. El libro que han creado juntos es un diálogo sobre el lenguaje, el estilo, la traducción, la gramática es el registro de una colaboración que es también, necesariamente, una negociación en terreno desigual. Escrito originalmente en inglés, Don de lenguas cuenta con una brillante traducción al español de Esther Cross.

Cada capítulo abarca un terreno familiar para cualquiera que haya dedicado tiempo a la obra de obra de Coetzee: su sensación de distanciamiento del inglés a pesar de ser su practicante, su larga disputa con los compromisos sociales que la cultura anglófona arrastra consigo, su interés por la sintaxis plana, la prosa despojada, en lo que él llama despojar a una lengua de sus “nutrientes”. Dimópulos aborda el mismo material desde un ángulo diferente. Ella escribe en español, lo que significa que habita una lengua con género gramatical, con modos de tratamiento formales e informales, aunque con una relación que podría llamarse similar con respecto a la idea de política del imperio. Su contribución al diálogo nunca es meramente ilustrativa. Se trata de preguntas acerca de qué es el lenguaje, qué es el estilo, qué se pierde y qué se puede ganar en la traducción, que temas no se resuelven. Plantearlas como una conversación entre dos escritores con lenguas maternas diferentes y posiciones distintas dentro del mundo literario significa que la resistencia a la resolución es la fortaleza del libro, ya que es difícil ponerse de acuerdo con demasiada facilidad cuando tu interlocutor escribe desde un universo gramatical diferente.

Advertisement

El libro comienza con una reflexión sobre la nostalgia lingüística. Coetzee recuerda el momento, unos años después de la emigración de su familia de Sudáfrica a Australia, en que sintió que ya no podía escribir en inglés sin sentir que el inglés era extranjero, extranjero para él, extranjero para el continente en el que había crecido. Había pasado décadas haciendo que su distanciamiento fuera productivo, lo había convertido en un estilo. Ahora, en su adultez, en un nuevo país, se encontraba al margen del margen. Esto es típicamente coetzeano: la posición siempre está un paso alejado de cualquier centro.

Dimópulos responde a esto con su propia versión de la historia. Para ella, la extrañeza no es una condición adquirida, sino el medio en sí mismo. Escribe en un español argentino ya matizado por la conciencia de que el español de España llegó en su día como instrumento colonial, de que el español de Buenos Aires está impregnado de la inmigración italiana, de sustratos indígenas, de una relación con la cultura europea que es a la vez íntima y antagónica. Cuando escribe, ya lo hace en una lengua que le pertenece, pero no del todo, que ha heredado a través de una historia de llegada y desplazamiento. No lo describe exactamente como una herida, pero tampoco lo idealiza.

Portada del libro "Don de lenguas" con dos personas y una estatua en un parque, frente a una escultura metálica abstracta y árboles verdes
La portada del libro «Don de lenguas» muestra a J. M. Coetzee y Mariana Dimópulos

Lo que interesa a ambos escritores no es la fenomenología del lenguaje desde dentro, sino la política del lenguaje desde fuera. ¿A quién pertenece un idioma? ¿Quién decide para qué sirve? ¿Qué significa escribir en el idioma de la administración colonial cuando no se forma parte de esa administración? Son preguntas con una larga historia, y Coetzee y Dimópulos lo saben. Lo que aportan es algo más específico: el testimonio de escritores que han tenido que tomar decisiones prácticas dentro de este panorama, aunque hay una diferencia clara y poco política que subyace todo el texto sin pararse con fuerza sobre él: a diferencia de Coetzee, Dimópulos debe adoptar un segundo idioma para la academia, uno que le permita subsistir en ese medio que admite poca -casi nula- variedad lingüística. No es una elección, es una imposición que aceptamos todos los que de una u otra manera intentamos mantenernos en una carrera internacional, en un sistema de congresos y becas. Los papers se publican en inglés. En esto, paradójicamente, Dimópulos también tiene una ventaja, es bilingüe. Y por eso este dialogo es mas aceitado.

Uno de los pasajes más instructivos del libro se refiere a la negativa de la industria editorial a considerar la traducción al español de Dimópulos de El polaco como el original. Coetzee quería que el español se considerara un original, no un texto derivado. Había escrito el inglés sabiendo que se convertiría en español, había intentado escribir un inglés que diera paso al español con elegancia, incluso con entusiasmo. La editorial no estaba de acuerdo. Hay razones legales y comerciales para ello, como siempre las hay, y la editorial no se equivocaba en sus propios términos. Pero el episodio es instructivo por lo que revela más que por lo que resuelve. La categoría de original resulta no ser meramente estética, sino institucional, protegida por contratos y la ley de derechos de autor, por la maquinaria a través de la cual se venden los libros y se conceden las licencias de derechos. El original es lo que la industria diga que es, que suele ser el idioma que domina el mayor mercado que en este caso coincide con el idioma en el que el libro fue escrito en primer lugar. En la práctica, esto significa el inglés. Y, en el caso de El polaco esto aplica además porque por más intencionalidad que haya tenido el autor de plantar una bandera política, un estandarte de protesta frente a la omnipresencia del inglés, escribió el libro en inglés originalmente. Coetzee llama a esto una derrota, y se nota la frustración. Es la frustración de alguien que entendió las reglas e intentó jugar con ellas, y descubrió que las reglas se aplicaban con más rigor de lo que esperaba. Lo que no llega a decir el libro es que su experimento con la simultaneidad fue posible, en primer lugar, porque es un premio Nobel que escribe en inglés. Una novelista peruana no podría conseguir que su español se considerara el original de una traducción al inglés. La asimetría es más profunda de lo que cualquier acto individual de buena fe puede alcanzar.

Advertisement

Y en un momento dado se refieren al estilo y, en mi opinión, esta parte del libro es de lo más interesante. Coetzee ya ha escrito antes sobre el estilo como algo ajeno: el escritor que se convierte en un extraño en su propio idioma, que rechaza la comodidad idiomática que ofrece la lengua materna, que escribe como si tradujera a palabras algún pensamiento previo, prelingüístico. Traza una línea a través de Kafka, de Beckett, del Flaubert, escritores que encontraron su voz al rechazar la música fácil de la fluidez de su lengua nativa. Hay algo seductor en esta genealogía. También hay algo que debería ponernos nerviosos. Y Dimópulos introduce ese nerviosismo. Señala que se trata de una idea muy particular del estilo, con antecedentes europeos y un carácter de clase específico. La escritora que puede permitirse despojar su prosa de la calidez idiomática, que puede producir lo que Coetzee llama un inglés sin cuerpo, debe haber interiorizado primero los modismos que rechaza. Hay que pertenecer al club antes de poder rechazar su apretón de manos. La extrañeza que se convierte en estilo solo está al alcance de quienes primero han sido de los nuestros, o que al menos han pasado por ser de los nuestros el tiempo suficiente para aprender las reglas que ahora están rompiendo.

Mariana Dimópulos
Mariana Dimópulos

Hay que reconocer que Coetzee no descarta esto. Reconoce la paradoja: hacer que el inglés resulte extraño requiere conocerlo muy bien. Su extrañeza es cultivada, elegida, alimentada por una educación en la lengua de la que se está distanciando. Esto difiere de la extrañeza de alguien para quien la lengua dominante siempre fue extranjera, para quien no existía una posición de insider que abandonar. Pero hay un pasaje en este capítulo al que volví varias veces, sin estar del todo segura de qué pensar al respecto. Coetzee propone que el ideal del estilo como extrañeza, o sea entre otras cosas la eliminación del color local, de los marcadores sociales, del tipo de prosa que planta su bandera, podría apuntar hacia lo que él llama un lenguaje de “literatura mundial” una especie lengua materna de nadie y, por lo tanto, propiedad cultural de nadie. Cita, con cautela pero con sinceridad, el ejemplo del esperanto, no como una propuesta seria, sino como una indicación de a qué podría aspirar un proyecto así.

Quiero detenerme aquí, porque creo que hay un juego de manos que el libro es demasiado educado para nombrar. El sueño de una lengua neutra, una lengua sin hogar, casi siempre se sueña desde una posición de comodidad en la lengua dominante. Las personas que ya escriben en inglés y a quienes ya se entiende en todas partes, se reseña y se traduce y se incluye en los planes de estudios son las que encuentran más atractivo proponer que el inglés pueda trascenderse a sí mismo, convertirse en propiedad de nadie, convertirse en aire. Sin embargo para quienes escribimos en español, árabe o swahili, la perspectiva de una “lengua mundial” no parece una liberación. Parece lo que ya ha ocurrido. De hecho, los hispanohablantes de Latinoamérica tenemos además un plus que viene dado de que leemos libros extranjeros publicados por las grandes corporaciones editoriales que traducen en Barcelona o Madrid para toda la biodiversidad de hablantes de los españoles que practicamos en las Américas. Por otro lado, no puedo dejar de preguntarme todo el tiempo mientras leo este por demás complejo e interesante libro, ¿el color de una lengua no es también el color de su cultura? ¿Una lengua no expresa la diversidad del pueblo que la habla? ¿Unificar la comunicación en una lengua no sería borrar la diferencia?

Cuando abordan el tema de la traducción, Dimópulos se expresa con mayor plenitud en su propia voz. Ha dedicado años a la traducción, primero como lectora y luego como profesional, y su comprensión de lo que exige este trabajo tiene una textura diferente a la de Coetzee. Mientras que a él le interesa la traducción como problema filosófico: el problema de la equivalencia, de lo que se puede y no se puede trasladar, a ella le interesa la traducción como trabajo, como atención sostenida con su propia ética y su propia fenomenología. Uno de los ejemplos más reveladores del libro tiene que ver con la traductora vietnamita que trabaja en una novela de Coetzee y debe decidir si el hermano de un personaje es mayor o menor. En vietnamita la distinción es gramaticalmente obligatoria: el idioma no permite dejarla sin especificar. El inglés de Coetzee la deja sin especificar, deliberadamente; quería que el personaje permaneciera ligeramente indeterminado. La traductora se encuentra ahora en una situación en la que debe añadir información que el original omite. Debe escribir algo que su autor nunca escribió y que no puede respaldar, no porque quiera, sino porque su lengua lo exige. Coetzee interpreta esto como una restricción impuesta por la gramática vietnamita, una especie de intromisión. Dimópulos lo interpreta de otra manera, y tiene razón. Lo que revela el caso vietnamita es que el inglés tampoco es neutral. Su negativa a especificar la edad relativa es en sí misma una característica gramatical, una limitación o una libertad, dependiendo de cómo se mire. La simplicidad que Coetzee valora en su estilo es en parte una función de lo que el inglés no te obliga a decir. Otros idiomas exigen otras cosas. Nada de esto es sencillo. Y ninguno debiera ir en detrimento del otro a niveles de exacta reciprocidad. Pienso mientras leo esto en otro tipo de traducciones que se hacen cuando a una autora latinoamericana que escribe en español y se publica en España se le pide que borre los marcadores vernáculos, escriba en un español mas “neutro” o peor, de manera casi insultante porque es la misma lengua (¿), que diseñe un glosario de localismos. Y no hablo precisamente de textos marcados con jerga local exacerbada; hablo de cambiar “soga de colgar la ropa” por “tendedero”.

Advertisement
J. M. Coetzee
El escritor y premio Nobel J.M. Coetzee (EFE)

Uno de los puntos neurálgicos del libro es la cuestión de género. El español es una lengua con género; el inglés, en gran medida, no lo es. A Coetzee le atrae lo que él ve como la simplicidad de la ausencia de género del inglés, su rechazo a animar el mundo entre masculino y femenino. Dimópulos aborda esto con más ambivalencia. Las disputas sobre el lenguaje inclusivo en español -el uso de la terminación en “e”, la arroba, la multiplicación de formas más o menos aceptadas- son disputas sobre quién llega a ser visible, sobre cuya existencia queda marcada en la forma predeterminada de un sustantivo o adjetivo. Despojarse del género en el lenguaje no es un acto neutral. Puede ser tanto un silenciamiento como una liberación, y Dimópulos, que ha visto cómo se desarrollaban estas discusiones en la cultura literaria de Buenos Aires con una intensidad que los críticos anglófonos rara vez registran, lo sabe de primera mano.

El capítulo final, “Palabras”, es el más personal y, en mi opinión, el menos cerrado en el mejor de los sentidos. Ambos autores hablan de la experiencia de buscar una palabra concreta, la mot juste que está casi en la punta de la lengua pero que no se encuentra, y de lo que esta experiencia sugiere sobre la relación entre el pensamiento y el lenguaje. ¿Es la palabra que falta evidencia de una laguna en el vocabulario, un lugar donde el lenguaje aún no ha madurado? ¿O es la búsqueda en sí misma la que revela algo: ¿que el pensamiento precede al lenguaje, que el lenguaje siempre llega demasiado tarde para captar lo que la mente está buscando?

Esta es una pregunta muy antigua, y el libro no la resuelve. Lo que hace es ofrecerte dos sensibilidades diferentes que la abordan en tiempo real, sin saber de antemano dónde acabarán, y eso resulta ser más interesante que cualquier resolución.

La pregunta que le hace a Dimópulos es si esa experiencia es prueba de una laguna real en el lenguaje o si es prueba de algo anterior: un pensamiento o una sensación que precede al lenguaje y que ninguna palabra podría albergar del todo. Dimópulos responde con una anécdota. Un ex estudiante de filosofía vive en las calles de Berlín. Lo han visto en la estación de Jannowitzbrücke, sentado con las piernas cruzadas en ropa sucia sobre el andén frío, inclinado sobre un ejemplar del Duden, el diccionario oficial del alemán, leyendo página por página en busca de las palabras correctas. Estudió filosofía en la universidad, explica cuando le preguntan, y no puede continuar con su pensamiento hasta que haya encontrado el lenguaje adecuado. Lleva años en eso. Dimópulos lee esta figura como algo a la vez cómico, trágico, y no del todo equivocado. Le recuerda una nota adhesiva que pegó en la pared de su apartamento en la juventud: Traigan categorías nuevas, por favor. Nunca supo quién se suponía que debía traerlas. Con los años, la frase cambió en su memoria: Hay que salir a buscar palabras. Nadie más las traerá.

Advertisement

La conversación entre el tesauro de Coetzee y el lector del Duden de Dimópulos es el pasaje más hondo del libro. Ambas imágenes giran alrededor del mismo problema desde direcciones opuestas: que la palabra adecuada puede existir, pero no puede institucionalizarse, que lo que ofrece el diccionario es un mapa del universo tal como ha sido recortado hasta ahora y no tal como es. El mapa siempre va detrás del territorio.

Pieter Brueghel el Viejo
“La torre de Babel” (1563) de Pieter Brueghel el Viejo

El libro termina con una reflexión sobre la Torre de Babel y sobre las matemáticas como el único lenguaje plenamente traducible. Las matemáticas no pertenecen a ningún país ni cultura; una demostración en chino es la misma demostración en portugués. El sueño de un lenguaje universal encuentra su única encarnación real en los números, en las estructuras abstractas que carecen de idioma, de acento, de hogar. Esto no es consolador. Sugiere que lo que hay de universal en el pensamiento humano es precisamente lo que hay de menos humano en él: lo formal, lo impersonal, lo despojado de todo. Un lenguaje que signifique lo mismo en todas partes resulta no significar nada que le importe a la literatura.

Una cosa más, y quizá sea lo más extraño de Don de lenguas. El libro fue escrito en 2024. En la introducción, ambos autores reconocen el auge de los grandes modelos lingüísticos y la traducción automática como un avance de máxima importancia para todo lo que están a punto de discutir y luego lo dejan totalmente de lado. La decisión es comprensible; la IA es un tema que puede devorar cualquier conversación en la que se introduzca, y estos escritores tenían otras cosas de las que querían hablar. Pero no se puede evitar darse cuenta de lo que eso significa. El libro es un diálogo sobre lo que hace humano al lenguaje: lo ajeno, el esfuerzo, la brecha entre el pensamiento y la palabra, la forma en que cada acto de escribir es un acto de negociación con la historia. En segundo plano, mientras estos dos escritores abordan todo eso, las máquinas están aprendiendo a hacerlo más rápido, a gran escala y por menos dinero. El libro no aborda esto. Quizá no pudiera. Quizá saber qué decir al respecto lleve más tiempo del que cualquiera de nosotros ha tenido.

Don de lenguas no resuelve los problemas que plantea. No pretende hacerlo. Lo que ofrece, en cambio, es un modelo de cómo mantenerlos: dos escritores desde posiciones diferentes en el orden lingüístico, con relaciones distintas con el imperio, la traducción y la gramática, reflexionando juntos sobre lo que cuesta el lenguaje y para qué sirve. El hecho de que el libro esté escrito en inglés -precisamente el idioma que ambos escritores contemplan con una ambivalencia tan complicada- es la ironía que alberga en su interior, y que sabe que alberga, y que no ha resuelto. Eso es, al fin y al cabo, lo más honesto del libro: la negativa a fingir que la ironía se disipa, ni siquiera aquí, ni siquiera entre dos personas que la han analizado con más detenimiento, claridad intelectual y pasión que la mayoría.

Advertisement



J. M. Coetzee,Mariana Dimópulos,Don de lenguas,escritores,literatura,escultura,arte,parque,cultura,autores

INTERNACIONAL

Kevin O’Leary warns China is winning the AI race because U.S. states are slowing data center production

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

As data center projects continue to get shut down across the country, «Shark Tank» star Kevin O’Leary and other investors are warning that the facilities are needed to compete with China in the artificial intelligence race.

Advertisement

Data centers are at the forefront of the continued development of AI, serving as the hardware for the large amount of electricity and infrastructure needed to improve response time and data storage. But opponents cite utility costs to local residents and environmental concerns in their efforts to block development of new centers.

Kevin O’Leary visits the set of «Outnumbered» at Fox News Channel Studios in New York City on April 18, 2024. (Roy Rochlin/Getty Images)

«If everybody talks about data centers, too much heat, too much noise, too much water, all that, that was 20 years ago,» O’Leary told Fox News Digital. «Today’s technology is completely different in terms of the heat profile, in terms the water profile, in terms how big these buildings have to be and where they have to be, because we’ve got air-cooled technology and obviously the chip technology’s advanced.»

Advertisement

TRUMP SAYS EVERY AI PLANT BEING BUILT IN US WILL BE SELF-SUSTAINING WITH THEIR OWN ELECTRICITY

O’Leary said China is focused on improving its power grid, which is needed in order to support the massive electricity demands of running a data center. He noted that data centers can function using varied energy sources.

Protesters holding signs opposing a proposed AI data center project during a public meeting in Utah.

Protesters react as the Box Elder County Commission approves a large AI data center project in Tremonton, Utah, on May 4, 2026. Activists opposed the proposed 40,000-acre development over concerns about water use, energy demand and environmental impact. (Natalie Behring/Getty Images)

«Most of it is coming from burning nat[ural] gas, which is very clean now, with turbines,» he said. «Hopefully nuclear power one day, some solar, some battery, all of it together. I think the key is that they’re beating us because they’re getting more power sooner, and then they’re building these data centers to train their own AI. The country that has the best AI will have the best economy and the best defense, the best military, and win all the wars because it’s going robotically.»

Advertisement

REPORT: CHINESE PROPAGANDA, SINGHAM NETWORK, FOREIGN DARK MONEY LINKED TO CAMPAIGNS AGAINST DATA CENTERS

President Donald Trump has pushed hard for new data center production. Last July, he signed an executive order titled «Accelerating Federal Permitting of Data Center Infrastructure» which directed agencies to reduce the regulatory burdens that have been slowing data center development.

Earlier this week, Fox News Digital obtained a letter to Acting Attorney General Todd Blanche from Sen. Tom Cotton, R-Ark., calling for federal investigators to examine whether foreign actors are attempting to shape U.S. public opinion and policy against data centers and AI development as Washington and Beijing compete for dominance in artificial intelligence.

Advertisement
Sen. Tom Cotton walking in the U.S. Capitol hallway

Sen. Tom Cotton, R-Ark., arrives for a vote in the U.S. Capitol on April 30, 2025, stating the war with Iran will continue for weeks as the U.S. limits their offensive capabilities. (Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)

«Recent reports show that Communist China is attempting to influence our policy and public opinion on data centers. The reason is obvious: They want to kneecap our processing power to win the AI race,» Cotton told Fox News Digital.

SEN BERNIE SANDERS: ARTIFICIAL INTELLIGENCE IS COMING FOR THE WORKING CLASS. WE MUST FIGHT BACK

Despite the push to put U.S. production ahead of Beijing, some liberals in Congress have been reluctant to get on board with data center development. In March, Sen. Bernie Sanders, I-Vt., and Rep. Alexandria Ocasio-Cortez, D-N.Y., introduced the Intelligence (AI) Data Center Moratorium Act.

Advertisement

«Congress has a moral obligation to stand with the American people and stop the expansion of these data centers until we have a framework to adequately address the existential harm AI poses to our society,» Ocasio-Cortez said in a statement about the legislation. «We must choose humanity over profit.»

Sen. Bernie Sanders and Rep. Alexandria Ocasio-Cortez holding a press conference at the US Capitol

Sen. Bernie Sanders and Rep. Alexandria Ocasio-Cortez hold a press conference at the U.S. Capitol in Washington, D.C., on March 25, 2026, to announce the Artificial Intelligence Data Center Moratorium Act. (Tasos Katopodis/Getty Images)

But some experts tie data center production to economic gains, saying that the jobs created from the facilities benefit communities and local economies.

STEVE FORBES: THE AI COLD WAR HAS BEGUN AND AMERICA CANNOT AFFORD TO LOSE

Advertisement

«In the first six months Trump was in office, over 90% of all economic growth came from new computer and AI investment, and much of it came from data centers,» Judge Glock, director of research and a senior fellow at the Manhattan Institute, told Fox News Digital. «Without continued growth in data centers, we would have higher unemployment and lower incomes. Data centers also bring big gains to local communities.»

Leading voices in AI also noted China’s ability to construct data centers at a much faster rate than the U.S. Last November, Nvidia CEO Jensen Huang said the communist country’s building capabilities far exceed that of the U.S.

«If you want to build a data center here in the United States, from breaking ground to standing up an AI supercomputer is probably about three years… they can build a hospital in a weekend.»

Advertisement
President Donald Trump speaking with Elon Musk and Nvidia CEO Jensen Huang at the Saudi Investment Forum

President Donald Trump speaks with Elon Musk and Nvidia CEO Jensen Huang during the Saudi Investment Forum at the Kennedy Center in Washington on Nov. 19, 2025. (Evan Vucci/AP)

O’Leary said the competition with China should alarm Americans, adding that if the U.S. falls too far behind, Beijing could gain the ability to devastate the U.S. economy and national security.

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

While production capabilities are in question, widespread data shows that the U.S. currently has a significantly higher number of functional data centers already built compared to the number reported in China.

Advertisement

According to Statista, the U.S. has more than 4,000 facilities as of April, while China has just over 300 — fewer than the United Kingdom and Germany. Still, O’Leary warned that China could outpace the U.S. over the long term if the U.S. slows development.

infrastructure across america, artificial intelligence, congress, kevin oleary, economy

Continue Reading

INTERNACIONAL

Bloqueos en Bolivia: por qué paralizar las carreteras es una herramienta de presión política

Published

on


Bloqueo de caminos en una carretera boliviana (REUTERS/Patricia Pinto)

Las principales carreteras de Bolivia están cortadas desde hace más de 45 días por personas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de traición y de gobernar de manera excluyente en contra de sus intereses.

Aunque el conflicto actual destaca por ser el más prolongado y extendido de los últimos años, el bloqueo de caminos está lejos de ser una medida de presión aislada en la política boliviana. De hecho, fueron la segunda forma de manifestación más recurrente en 2025, solo detrás de las “declaratorias de emergencia”.

Advertisement

Según datos de la Defensoría del Pueblo, el año pasado se registraron 841 hechos de conflictividad en el país, de los cuales 180 se tradujeron en bloqueos, la mayoría motivados por conflictos políticos derivados del proceso electoral y la debacle financiera que atraviesa el país.

Los piquetes actuales han profundizado la crisis y han generado pérdidas millonarias para sectores estratégicos como el transporte, la industria y el turismo. En La Paz, la sede de Gobierno, la población ha experimentado no solo escasez de alimentos y de combustible a causa del cierre de sus vías de acceso, sino también interrupciones en el transporte público, la suspensión de las clases escolares presenciales y la cancelación temporal de algunos servicios médicos por falta de oxígeno.

bloqueos y huelga de choferes en La Paz, Bolivia
Una mujer camina en medio de un bloqueo de transportistas en El Alto, Bolivia. 25 de marzo de 2026. (AP Photo/Juan Karita)

Ese escenario convulso puso sobre la mesa el debate sobre la legitimidad de los cortes de caminos como una herramienta de lucha política.

Todo bloqueo es criminal porque atenta contra los derechos de las personas”, manifestó el diputado Carlos Alarcón, quien presentó un proyecto de ley para penalizar los piquetes. La norma, que está trabada en una comisión de la Asamblea Legislativa, plantea sancionar a quienes corten carreteras con penas que van de 3 a 20 años de cárcel.

Advertisement

El diputado justifica su proyecto porque “se afectan los derechos más básicos y elementales, no solo al libre tránsito sino también a la salud, la educación, el trabajo y la alimentación (…) de personas inocentes que no tienen nada que ver con los reclamos de los bloqueadores”. En entrevista con Infobae, Alarcón señaló que “no se puede corregir lo que se considera una injusticia con una injusticia mayor contra el conjunto de la población”.

Para la socióloga Luciana Jáuregui, más allá del debate sobre la criminalización de las protestas, es necesario comprender el origen de este mecanismo de acción política y las tensiones sociales que lo alimentan.

Bloqueos en Bolivia
Un punto de bloqueo en Parotani, Bolivia (EFE/ Luis Gandarillas)

Jáuregui sostiene que en Bolivia existe una “contradicción estructural” entre la conformación institucional y las organizaciones comunitarias que no están representadas en el Estado. “Las protestas se originan en ese desacople”, señala y explica que las causas tienen que ver con una crisis de mediación institucional, la desigualdad económica histórica y una exclusión simbólica de las poblaciones rurales.

Los sectores que recurren a los bloqueos como medida de presión señalan que es la única manera de ser escuchados. “No hay otra forma de lucha sindical”, afirmó en entrevista con Infobae David Mamani, ex dirigente de la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari, una de las cuales se manifiesta actualmente contra el Gobierno. “Cuando acudimos a una huelga de hambre, nadie la toma en cuenta. Si hacemos una marcha de protesta, no pasa nada. Todo es chiste para los gobernantes. Entonces, ¿cómo podemos lograr hacernos escuchar?”, justificó.

Advertisement

Los bloqueos prolongados revelan el nivel de organización social que tienen las poblaciones campesinas. La forma de sostener más de seis semanas en las calles es mediante turnos de rotación y la toma de decisiones de manera unánime. “Nadie nos da dinero, es una gran mentira que alguien esté financiando esta movilización, no hay nada de eso”, afirmó sobre las versiones que vinculan las protestas con dinero externo y de organizaciones ilícitas.

Manifestantes sostienen un cartel que dice en español: "No más bloqueos", durante una protesta que exige que los manifestantes antigubernamentales despejen las carreteras que conducen a la ciudad de La Paz, Bolivia, el martes 9 de junio de 2026 (AP/Juan Karita)
Manifestantes sostienen un cartel que dice en español: «No más bloqueos», durante una protesta que exige que los manifestantes antigubernamentales despejen las carreteras que conducen a la ciudad de La Paz, Bolivia, el martes 9 de junio de 2026 (AP/Juan Karita)

El dirigente campesino es consciente del daño colateral de la medida de presión y afirma que toda protesta tiene “causa y efectos”. Aún así, considera que su demanda es justa y que si la administración de Rodrigo Paz no hubiera incumplido sus promesas de campaña, ellos no estarían hoy en las calles. “Estamos en las carreteras porque el Gobierno ha ojo cerrado ha ejecutado decretos anticampesinos”, afirmó.

Sin embargo, los bloqueos como herramienta de lucha política trascienden a las organizaciones campesinas. En los últimos años, las clases medias impulsadas por las instituciones cívicas de Santa Cruz también hicieron bloqueos en vías urbanas -con dinámicas diferentes y bajo la modalidad de “paro cívico”-, para exigir desde la renuncia de Evo Morales en 2019 hasta la realización de un censo de población y vivienda en 2022.

Jáuregui explica que estos conflictos suelen estallar en una sociedad dividida y con intereses antagónicos cuando una de las partes no controla los recursos institucionales y económicos del Estado. “Eso sucede en los dos casos (…) cuando no existen canales de ejercicio de poder, se recurre a la calle”, apunta la analista que ve en las instituciones bolivianas un “Estado parcial” que no logra reflejar “la estructura plural de poder que existe en la sociedad”.

Advertisement
Enfrentamientos-Bolivia
Un cartel y troncos en el piso impiden el tránsito en una calle de Santa Cruz de la Sierra en noviembre de 2022. El piquete reclamaba que se adelante la fecha de un censo de población y vivienda (Photo by AIZAR RALDES / AFP)

Estas diferencias se traducen también en la forma en la que se miran las protestas: mientras unos consideran los bloqueos una medida de presión legítima para obtener beneficios colectivos, otros creen que es un atentado cruel contra los derechos fundamentales.

“¿Cuánto tiempo más nos falta sufrir? ¿Qué quieren? ¿Qué comencemos a robarnos entre nosotros para dar de comer a nuestros hijos? Tanto bloqueo, bloqueo, bloqueo no es justo; nosotros solo queremos trabajar”, manifestó entre lágrimas una mujer comerciante de La Paz, a la que ya no le llegan productos ni clientes. “Nosotros no estamos a favor de nadie, lo único que queremos es poder vender tranquilas”, agregó.

Aunque el diputado Alarcón defiende su proyecto de ley “antibloqueos” como una norma constitutiva de un nuevo ordenamiento social y garantiza los otros métodos de protesta reconocidos en la Constitución Política del Estado —marchas, huelgas, mítines, etc.—, el dirigente Mamani anuncia una “absoluta” resistencia a la aprobación de esa norma.

Esta pulseada latente revela un problema más profundo: la dificultad de una sociedad fragmentada para construir consensos mínimos que le permitan dirimir sus diferencias por vías institucionales.

Advertisement



Civil Conflict,Demonstrations,Riots,South America / Central America,Civil Unrest

Continue Reading

INTERNACIONAL

Israel–Hezbollah ceasefire becomes first test of Trump Iran framework after talks delay

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

A U.S.-backed ceasefire between Israel and Iran-backed terror group Hezbollah was set to take effect Friday afternoon, as Washington tried to salvage a broader regional framework with Iran after talks scheduled for Switzerland were abruptly postponed.

Advertisement

The Israel–Hezbollah ceasefire was set to take effect 9 a.m. Eastern Time/4 p.m. local time, both a senior U.S. and an Israeli official told Fox News Digital, but whether the ceasefire formally took effect remains disputed.  

The White House has not publicly commented on whether the ceasefire has formally taken effect. 

A Hezbollah spokesperson told Fox News Digital that the group would abide by the ceasefire if Israel does, but «reserves the right to respond» to any violation. The spokesperson said Hezbollah did not yet view the ceasefire as having taken effect, claiming Israel was still carrying out strikes in southern Lebanon more than an hour after it was supposed to begin.

Advertisement

ISRAEL MOVES TOWARDS CEASEFIRE DEAL WITH HEZBOLLAH: REPORTS

Prime Minister Benjamin Netanyahu posted a video after the 4 p.m. local start time that he said showed Israel Defense Forces striking Hezbollah targets in Lebanon. It is unclear when those reported strikes took place, and Fox News Digital could not independently verify their timing.

«As I instructed – the IDF struck powerfully 150 Hezbollah targets in Lebanon and eliminated dozens of terrorists,» he wrote on X. 

Advertisement

IDF spokesperson Effie Defrin said Hezbollah had killed four Israeli soldiers in overnight strikes early Friday. 

An airplane flies as smoke rises after an Israeli strike on Beirut’s southern suburbs amid escalating tensions between Hezbollah and Israel on March 6, 2026. (Khalil Ashawi/Reuters)

Still, an Israeli official said Israel intends to honor the ceasefire agreement.

Advertisement

«If Hezbollah doesn’t shoot, we won’t shoot. If they shoot — we will respond,» the official told Fox News Digital.

The agreement came after negotiations between the U.S. and Iran scheduled to take place this weekend in Switzerland were abruptly postponed. The White House has not publicly provided a reason for the delay.

Trump has expressed increasing frustration with Netanyahu over the conflict with Hezbollah in Lebanon. 

Advertisement

«Bibi has to be more responsible with respect to Lebanon,» Trump said to reporters Tuesday at the G7 conference in France. «Too many people are being killed, and you don’t have to knock down an apartment house every time you’re looking for somebody, because there are a lot of people in those apartment houses, and they’re not all Hezbollah, that I can tell you.»

«I’m not saying they shouldn’t protect themselves,» he added Wednesday during separate remarks to reporters. «I’m saying when two drones are shot into the desert and drop harmlessly, you don’t have to knock down buildings in Beirut. They could behave better, and frankly, they could do a better job.»

Hezbollah is an Iran-backed Shiite militant group and political movement based in Lebanon that the U.S. has designated as a foreign terrorist organization. Its conflict with Israel dates back decades, but the latest fighting has centered on Hezbollah rocket and drone attacks from Lebanon and Israeli strikes aimed at pushing the group back from the border and protecting northern Israeli communities.

Advertisement
Smoke billows over Beirut's southern suburbs as seen from Baabda Lebanon

Smoke billows over Beirut’s southern suburbs following reported strikes amid escalating conflict involving Hezbollah and Israel, as seen from Baabda, Lebanon, on March 6, 2026. (Mohamed Azakir/Reuters)

«As the Vice President said at his press conference, the plans for the upcoming technical talks have not been finalized, and the U.S. delegation has been prepared to depart at the first available opportunity,» a White House spokesperson told Fox News Digital. «But the logistics of these negotiations have never been simple or predictable. As of now the Vice President is not departing tonight. We will let you know as soon as we have a concrete update about next steps.»  

The Iranian foreign ministry on Friday denied reports claiming Iran had once again closed the Strait of Hormuz. 

«The Armed Forces of the Islamic Republic of Iran have taken the necessary measures to ensure the safe passage of commercial ships through the Strait of Hormuz, in accordance with the Memorandum of Understanding on the End of the War dated 18 June 1405, and shipping is underway in this route,» foreign ministry spokesperson Esmail Baghaei said in a statement posted to Telegram.

Advertisement

A separate Iranian official told Fox News Digital Friday that traffic was moving «slowly» through the strait due to mine-clearing operations. 

HORMUZ CHOKE POINT PERSISTS AS IRAN HALTS OIL TRAFFIC DESPITE TRUMP CEASEFIRE

U.S. officials have described the memorandum signed Wednesday as a 60-day framework for negotiations toward a final agreement largely focused on Iran’s nuclear program.

Advertisement

They have said any U.S. force withdrawal from areas near Iran would be tied to a final deal, not required immediately under the initial agreement.

Fireball rising from site of Israeli airstrike in Beirut's southern suburbs

A fireball rises from the site of an Israeli airstrike targeting an area in Beirut’s southern suburbs overnight on March 10 to 11, 2026. (Fadel itani / AFP via Getty Images)

The agreement also declared the «immediate and permanent termination of military operations on all fronts, including in Lebanon,» according to U.S. officials.

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

Advertisement

U.S. officials have said the memorandum also includes immediate oil sanctions waivers for Iran, an end to Iranian threats to the Strait of Hormuz and a process for lifting the U.S. blockade, and future talks over Iran’s nuclear program, including the fate of its enriched uranium stockpile.

Fox News Digital reached out to the Pentagon, Israeli Prime Minister’s Office and Iranian Foreign Ministry for additional comment and had not received responses by publication.

middle east, lebanon, treaties, iran, israel

Advertisement
Continue Reading

Tendencias