ECONOMIA
La industria y la construcción repuntaron fuerte en marzo, en línea con los pronósticos del Gobierno

En línea con las proyecciones del ministro de Economía, Luis Caputo, en marzo, la producción industrial tuvo un repunte interanual de 12,7% y la construcción del 5% según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Se trata de dos sectores que habían presentado malos números en febrero con caídas interanuales del 8,7% y 0,7% respectivamente. Ahora, con este giro, se espera una recuperación del próximo Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
Semanas atrás, durante su participación en Expo EFI, Caputo adelantó que en marzo ya habían observaron buenos indicadores para sectores que venían rezagados, como la industria y la construcción, y que en el caso de este último se proyecta una recuperación mayor a mitad de año con el impulso de las concesiones de rutas nacionales.
En marzo de 2026, la producción de la industria manufacturera argentina subió 5% en comparación con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, el balance del primer trimestre muestra una baja: entre enero y marzo, la actividad cayó 2,3% frente al mismo período de 2025.
Respecto a la comparación mes a mes, la actividad industrial tuvo un repunte del 3,2% respecto a febrero, mientras que la medición que sigue la tendencia de largo plazo marcó una suba de 0,6 por ciento.
De las dieciséis ramas que componen la industria, diez registraron aumentos interanuales. Entre las que más crecieron se encuentran alimentos y bebidas (7,9%), productos químicos (15,9%), madera y papel (12,8%), refinación de petróleo (13,5%), autos y autopartes (7,6%), productos de metal (9,2%), minerales no metálicos (6,9%), tabaco (28,2%), muebles y colchones (3,1%) y otros equipos de transporte (4%).
En cambio, hubo caídas en industrias como la metalurgia básica (10,1%), maquinaria y equipo (11,3%), textiles (23,3%), indumentaria, cuero y calzado (8,9%), caucho y plástico (2,4%) y otros aparatos e instrumentos (0,5%).
El ministro Caputo apunta que el sector tenga un mayor repunte a mitad de año. “Si pensamos en la construcción, para junio o julio ya van a estar en obra los 9.000 kilómetros de corredores viales, eso le va a dar un impulso más. También vamos a estar empezando el proceso de licitación para otros 12.000 kilómetros de rutas nacionales. Le estamos entregando rutas nacionales a las provincias que están empezando a hacer ellas las obras, con financiamiento propio o que le estamos consiguiendo nosotros del BID, el Banco Mundial, CAF”, afirmó el funcionario. En su visión, no solo va a ayudar a reactivar la economía, sino también a ganar productividad en términos de la logística.
No obstante, desde el sector de la construcción surgieron cuestionamientos sobre el verdadero alcance de la política oficial. Una fuente privada señaló a Infobae que “el sector no puede mostrar signos positivos con las concesiones de las rutas porque el 70% del sector es obra privada. Las concesiones impactan sobre el 30% de la obra pública”.
La misma fuente explicó que, si bien hay expectativas en torno a los anuncios referidos a los 12.000 kilómetros de rutas nacionales, no existen detalles claros sobre la modalidad de ejecución ni sobre la viabilidad de concesionar tramos donde el tránsito es escaso. “Escuchamos que el Gobierno quiere hacer una mezcla de peaje y subsidio, pero escuchamos, no tenemos detalles, por lo que no sabemos si va a cerrar”, puntualizó en off the record.
Noticia en desarrollo…
obra,construcción,edificio,abandonado,obrero,solitario,hormigón,estructura,corrugado,paralizado
ECONOMIA
Caputo dio precisiones sobre el Súper RIGI: “Estamos hablando de una inversión que puede ser de USD 20 mil o USD 30 mil millones”

El Gobierno nacional avanza en la presentación de un proyecto de ley para establecer un nuevo régimen de incentivos a grandes inversiones, conocido como Súper RIGI. La iniciativa, anticipada ayer por el presidente Javier Milei, fue eje central de la conferencia de prensa que este viernes ofreció el ministro de Economía, Luis Caputo. Allí, el funcionario brindó precisiones sobre el alcance y los objetivos del esquema, así como las diferencias clave respecto del régimen vigente.
Luis Caputo explicó que la idea del Súper RIGI surgió de la necesidad de generar mayores beneficios impositivos para promover una industrialización más profunda de los recursos del país. “Estoy pensando en la idea de un super RIGI que implique todavía más beneficios impositivos para lograr una mayor industrialización de lo que son nuestros recursos”, sostuvo el ministro. Según su análisis, el régimen está destinado a englobar “todos esos sectores o industrias que hoy no existen en Argentina”, con el propósito de atraer inversiones, fomentar empleo y aumentar exportaciones, pero también de incrementar la recaudación fiscal mediante la creación de nuevas actividades productivas.
El ministro subrayó que el nuevo esquema apunta a sectores que hoy no tienen desarrollo local, como la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y la cadena de valor del uranio, entre otros. “Podría ser, por ejemplo, vamos a ser grandes productores de litio, baterías de litio, podría ser fábrica de autos eléctricos. Incluso las fábricas de autos eléctricos son consumidores, por ejemplo, tanto de baterías de litio como de laminado de cobre. Entonces, empieza a haber estas sinergias”, detalló. También mencionó la producción industrial a partir de la pesca y la elaboración de fertilizantes como rubros potenciales.
El Súper RIGI tendrá diferencias notables respecto al régimen vigente. Caputo remarcó que la tasa del impuesto a las ganancias para las empresas incluidas en el nuevo esquema será del quince por ciento, en contraste con el veinticinco por ciento que contempla el RIGI actual. Además, describió un proceso de amortización acelerada, que permitirá deducir el sesenta por ciento de la inversión en el primer año, el veinte por ciento en el segundo y el veinte por ciento restante en el tercer año. El objetivo de estas condiciones es aumentar la competitividad de la Argentina frente a otros países que ya ofrecen incentivos similares a grandes conglomerados internacionales.
Otro punto destacado por el ministro fue la exención de aranceles a la importación para todo lo vinculado a la producción de bienes incluidos en el régimen. “Hoy en el RIGI estas excepciones básicamente son para los bienes de capital, pero hay algunos bienes de capital que tienen diferente nomenclatura. Entonces, a veces hay alguna zona gris que tenemos que debatir”, explicó. El Súper RIGI, en cambio, apunta a una mayor amplitud, eliminando esos márgenes de interpretación y facilitando el ingreso de insumos necesarios para la producción.
El nuevo esquema también contempla la eliminación total de aranceles de exportación para los productos comprendidos. Además, las provincias que adhieran no podrán cobrar ingresos brutos por encima del 0,5 por ciento. Caputo agregó: “También va a ser que no se puedan cobrar tasas municipales como se quiere hacer ahora en relación a las ventas, lo que termina siendo más bien un impuesto que una contraprestación”.
El monto mínimo de inversión para acceder a los beneficios del Súper RIGI todavía no está definido, aunque el ministro aclaró que la cifra se fijará antes del envío del proyecto al Congreso. “Todavía no lo hemos terminado de definir. Pero esto estaría yendo al Congreso la próxima semana, así que lo vamos a definir probablemente durante el fin de semana”, indicó.
Durante la conferencia de prensa, Luis Caputo enfatizó el carácter federal y de largo plazo del régimen. “Este es un esquema que no apunta al corto plazo, es un esquema del que se van a beneficiar todos los próximos gobiernos. Es un esquema que viene a transformar la matriz productiva argentina, incentivando la industrialización de nuestros recursos naturales”. El funcionario sostuvo que la medida tiene potencial para consolidar el proceso de crecimiento económico y generar nuevas exportaciones, además de contribuir a la baja de impuestos en el futuro.
Respecto al impacto esperado, Caputo fue explícito al señalar la magnitud de las inversiones que el Gobierno busca captar. “Estamos hablando de una inversión que pueden ser veinte mil, treinta mil millones de dólares”. De acuerdo con la visión oficial, estas inversiones pueden instalar a la Argentina “al tope de la lista a la hora de decidir para estas empresas en dónde finalmente invertir”.
El funcionario recalcó que el régimen no se limitará a sectores como minería o hidrocarburos. “Vale recalcar que no refiere solo a minería o hidrocarburos, como dije, puede ser agro, pesca, forestación. Son todas esas industrias que hoy no están en Argentina”. Además, anticipó que la implementación del esquema generará “una gran cantidad de empleo para todos los próximos años” y que “va a consolidar nuestro proceso de crecimiento en el mediano y largo plazo, va a generar muchas más exportaciones y una mayor recaudación, que nos va a permitir a nosotros continuar con el proceso de baja de impuestos para toda la economía, para todos los argentinos, para que podamos tener cada vez más una economía más competitiva y la gente se pueda beneficiar”.

En la ronda de preguntas, Caputo agregó que “la idea de hacer un Súper RIGI es porque muchas de estas industrias tienen márgenes muy, muy bajos y nosotros competimos con países que nos llevan muchas décadas de ventaja en términos de instituciones y composición impositiva”. Recalcó que el nuevo régimen busca “algo federal y que genere mucho más empleo, exportaciones, recaudación y demás”.
El texto final del proyecto se encuentra en etapa de definición y el Gobierno prevé enviarlo al Congreso en los próximos días. La expectativa oficial gira en torno a que el Súper RIGI funcione como un incentivo decisivo para la radicación de industrias actualmente ausentes en el país y para transformar la estructura productiva nacional.
El tributarista Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, analizó los anuncios oficiales sobre el Súper RIGI y destacó que se trata de “un nuevo régimen de incentivo a la inversión con mayores beneficios fiscales que el RIGI original, destinado exclusivamente a sectores e industrias que hoy prácticamente no existen en la Argentina”. Según Domínguez, la lógica del proyecto se basa en que “el RIGI funcionó para atraer grandes inversiones en sectores ya existentes como hidrocarburos y minería, pero los márgenes de rentabilidad de ciertas industrias emergentes —refinamiento de cobre, baterías de litio, data centers, paneles solares, fertilizantes, forestación, cadena del uranio, entre otras— no resultaban suficientemente atractivos bajo ese esquema. El Súper RIGI apunta a resolver esa brecha”.
Domínguez remarcó las diferencias concretas anunciadas por el ministro: “Reducción del Impuesto a las Ganancias: la tasa baja del 25% al 15%. Es una reducción significativa que mejora directamente la ecuación de rentabilidad de los proyectos”. También subrayó la importancia de la “amortización acelerada: el esquema es más beneficioso que en el RIGI. Además de reducir la vida útil al 60%, se permitirá amortizar el 60% en el primer año, 20% en el segundo y 20% en el tercero. Esto permite recuperar la inversión a efectos fiscales en un plazo muy corto, mejorando el flujo de fondos en los años iniciales del proyecto”.
Sobre los incentivos fiscales para la producción y exportación, Domínguez indicó: “Arancel 0% a importaciones: exención de aranceles sobre todo lo vinculado a la producción, sin las zonas grises que hoy genera la diferente nomenclatura arancelaria de ciertos bienes de capital en el RIGI vigente. Arancel 0% a exportaciones: sin retenciones sobre los productos generados bajo este régimen”.
Un punto muy relevante, según el especialista, tiene que ver con los límites al cobro de Ingresos Brutos por parte de las provincias y las tasas municipales. “El Súper RIGI establecerá que las provincias que adhieran no podrán aplicar Ingresos Brutos a una alícuota superior al 0,5% sobre las actividades comprendidas en el régimen. Y, en igual sentido, que los Municipios no podrán cobrar tasas calculadas sobre las ventas —práctica habitual que, en los hechos, convierte a esas tasas en un impuesto adicional a los ingresos”. Según Domínguez, “estas medidas buscan resolver un problema estructural para las inversiones de largo plazo en la Argentina”, comentó Domínguez.
ECONOMIA
El dólar subió en la primera semana de mayo y se acercó a los 1.400 pesos

Pasó la primera semana de mayo y el dólar finalizó con balance positivo, con un fluctuante flujo de oferta de divisas en el mercado.
Con negocios que recuperaron el nivel en el segmento de contado -dada la estacionalidad del comercio exterior en mayo- se negociaron USD 573,6 millones, casi USD 180 millones o 45% más que el jueves. El dólar mayorista ganó dos pesos o 0,1%, a 1.398 pesos.
En la primera semana operativa de mayo -dado el feriado del viernes 1- el tipo de cambio oficial avanzó siete pesos o 0,5%, con una demanda privada más activa y la continuidad de las compras del Banco Central en la plaza.
La banda superior del esquema cambiario oficial se situó en los $1.717,98, para dejar al dólar a 319,98 pesos o 22,9% de ese holgado límite.
“El dólar mayorista continúa transitando una etapa de ligeras oscilaciones en torno a los $1.395, mientras los operadores prestan atención al ritmo de compras del BCRA, el cual en las últimas ruedas se estuvo desacelerando. Ocurre que dicha condición resulta necesaria en busca de que pueda avanzarse con decisión en la acumulación de reservas, lo cual no sólo ayudaría a seguir comprimiendo el riesgo país sino también a transitar un 2027 con menor volatilidad”, comentó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
El dólar al público revirtió la baja de cinco pesos de la mañana y terminó ofrecido a $1.420 para la venta en el Banco Nación, sin variantes respecto del jueves. En la semana el dólar minorista subió diez pesos o 0,7 por ciento.
El dólar blue quedó estabilizado en el día a $1.400, también el mismo precio del cierre de abril. Para la compra las entidades tomaron al billete a $1.380, solo diez pesos por encima de los $1.370 que pagan los bancos a sus clientes.
“El mercado sigue atento a las compras de dólares del BCRA, con una cosecha gruesa que aun tarda en materializarse producto de lluvias que demoran la liquidación, aunque eso, sumado a exportaciones de energía y colocaciones de bonos en el exterior, deberían proveer de oferta. Dicho esto, la demanda debe también considerarse, y de la dinámica de oferta y demanda hacia adelante, junto a cuestiones monetarias, surgirá la dinámica del tipo de cambio y la inflación hacia los próximos meses”, explicó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.
El Banco Central publicó su más reciente REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado).
“Las expectativas del mercado continúan incorporando un proceso de desinflación más lento en 2026, sugiriendo que la inflación podría no perforar el 1,5% mensual este año. Respecto de las proyecciones del dólar respecto del peso, las expectativas volvieron a revisarse levemente a la baja, con un tipo de cambio esperado para fines de 2026 de $1.676, por debajo de la estimación previa de 1.700″, detalló Max Capital.
“Para mayo, la encuesta proyecta un tipo de cambio de $1.410, también inferior a la estimación previa de $1.449″, agregó.
“La noticia de la semana fue la exitosa colocación de deuda en los mercados internacionales por parte de la Ciudad de Buenos Aires. Se colocaron USD 500 millones al 7,375%, el costo de financiamiento más bajo de su historia desde su autonomía en 1996. La operación registró una demanda superior a los USD 3.000 millones (un bid-to-cover que multiplicó por seis) y se concretó con un cupón de corte de 7,05%, reflejando el apetito de los inversores internacionales por crédito argentino de calidad», indicó un reporte de IEB.
En cuanto al futuro ingreso de divisas, el presidente Javier Milei anunció a través de un mensaje en la red social “X” que el Gobierno enviará al Congreso un nuevo proyecto de ley estableciendo un nuevo esquema de “Súper RIGI”. Señaló que otorgará mayores beneficios que el RIGI original y que aplicará a sectores que “nunca han existido en Argentina”. Explicó que, bajo esta iniciativa, “se podrán crear nuevas empresas que satisfagan las necesidades productivas de los nuevos sectores dinámicos de la economía al tiempo que multiplicará la cantidad de empleos”. Hasta el momento no se conocieron más detalles sobre el contenido del proyecto.
Corporate Events,Europe
ECONOMIA
Por qué la nueva macro puede acelerar la adopción de IA en Argentina

En los últimos años, una parte importante de la discusión económica argentina estuvo dominada por las urgencias: inflación alta, volatilidad cambiaria, restricciones externas, tasas de interés reales negativas y ausencia de crecimiento. En ese contexto, muchas decisiones empresariales se tomaban en modo defensivo. La prioridad era administrar la incertidumbre, proteger el capital de trabajo, intentar no perder rentabilidad y sostener operaciones en un entorno difícil de prever. El escenario actual plantea un desafío distinto.
Más allá de los debates abiertos sobre el ritmo de recuperación, el valor del tipo de cambio o la sostenibilidad del programa económico, las empresas comienzan a percibir un cambio de régimen con implicancias muy concretas: menor capacidad de trasladar aumentos de costos a precios, consumidores más sensibles, competencia más exigente y presión creciente sobre la rentabilidad. En términos simples, la macroeconomía se estabiliza, pero también empieza a disciplinar. Y en ese nuevo contexto, la eficiencia deja de ser deseable y pasa a ser condición de competitividad.
Esta transformación puede tener una consecuencia relevante y todavía poco analizada: acelerar la adopción de IA en el sector privado argentino. La IA es, sin duda, una de las principales revoluciones tecnológicas en curso. Pero su adopción en las empresas no responde únicamente a la novedad, sino cada vez más a una lógica económica vinculada con las mejoras en la productividad en un contexto donde los márgenes son más estrechos.
La IA empieza a jugar un rol tangible como herramienta para hacer mejor lo que ya se hace. A nivel global, esta transición ya está en marcha
Cuando una firma podía convivir con ineficiencias operativas, procesos redundantes o decisiones lentas sin comprometer seriamente sus resultados, el incentivo a transformar era menor. “Hoy, cuando cada punto de rentabilidad cuenta, ese margen de tolerancia se reduce”. La inflación deja de ocultar ineficiencias y la competencia obliga a revisarlas. En ese contexto, la IA empieza a jugar un rol tangible como herramienta para hacer mejor lo que ya se hace. A nivel global, esta transición ya está en marcha.
Más de la mitad de los trabajadores utiliza herramientas de IA en su actividad cotidiana con distintos niveles de intensidad, y las habilidades más demandadas no son solo técnicas, sino aquellas vinculadas a mejorar productividad, toma de decisiones y eficiencia operativa. Las oportunidades para las empresas son múltiples, pero lo relevante no es el catálogo de usos sino su impacto económico.

La IA permite tomar mejores decisiones comerciales, optimizar procesos, reducir costos operativos, mejorar la calidad del servicio y escalar sin aumentar proporcional mente la estructura.
Argentina, además, presenta algunos incentivos particulares para este proceso. La escasez histórica de capital obliga a utilizar mejor los recursos disponibles. La volatilidad acumulada generó una cultura empresaria acostumbrada a adaptarse. Y existe una base de talento profesional y tecnológico competitiva en múltiples sectores. Si estos activos se combinan con un entorno macroeconómico más ordenado, el potencial de adopción puede ser significativo.
La escasez histórica de capital obliga a utilizar mejor los recursos disponibles. La volatilidad acumulada generó una cultura empresaria acostumbrada a adaptarse
Por supuesto, incorporar IA no garantiza resultados automáticos. Muchas iniciativas fracasan por problemas menos tecnológicos que organizacionales, como la mala calidad de los datos, los procesos deficientes, los objetivos difusos, la falta de liderazgo o la resistencia cultural.
En muchos casos, el principal desafío no es la falta de tecnología, sino la falta de decisiones. Tampoco debe perderse de vista la dimensión agregada. Si la adopción se extiende más allá de casos aislados y alcanza a un número amplio de firmas -especialmente medianas empresas-, el impacto puede trascender los balances individuales. “Más productividad empresarial implica, potencialmente, más competitividad, más inversión y mayores posibilidades de crecimiento sostenido”.
La nueva macroeconomía argentina no asegura crecimiento por sí sola, pero sí redefine los incentivos. Y en ese nuevo mapa, la IA deja de ser una opción tecnológica para convertirse en una variable económica central porque en un entorno donde los márgenes se reducen, la productividad es una necesidad
El autor es profesor de Economía en IAE Business School. Esta nota se publicó en el IEM de abril de 2026 del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral
oficina,coworking,inteligencia artificial,tecnología,datos,innovación,colaboración,digital,red,negocios
POLITICA3 días agoPatricia Bullrich le pidió a Manuel Adorni que presente su declaración jurada: «No puede quedar la sensación de que somos iguales a los que venimos a correr»
POLITICA2 días agoMarcela Pagano cruzó a Milei por acusarla de “mentirosa compulsiva”: “Confundió rating con grandeza”
POLITICA2 días agoJavier Milei adelantó que Manuel Adorni presentará su declaración jurada, tras la presión de Bullrich
















