ECONOMIA
Un incentivo clave para inversiones pyme sigue sin reglamentarse: por qué se demora y qué implica para la actividad económica

A más de un mes de la sanción de la Ley de Modernización Laboral, el Poder Ejecutivo aún no avanzó con la reglamentación del régimen de incentivo a las inversiones productivas destinado a pyme, el denominado RIMI. La demora tendría que ver, según fuentes oficiales, con el análisis del costo fiscal, en un contexto en el que la recaudación tributaria acumula ocho meses de caída en términos reales.
El expediente se encuentra en el área de Ingresos Públicos del Ministerio de Economía, donde están evaluando el impacto que tendría la implementación del esquema, en particular por los beneficios impositivos que contempla. Los empresarios, tributaristas y contadores esperaban que el régimen comience a estar operativo dos o tres semanas atrás, pero sigue demorado. De todos modos, otra fuente se mostró optimista: “La normativa se encuentra próxima a salir”, auguró.
Mientras tanto, el esquema se encuentra vigente y el plazo para realizar las inversiones ya comenzó a correr: la ley fijó un período de dos años desde su entrada en vigencia, el 6 de marzo de 2026.
El esquema se diseñó como una suerte de “mini RIGI”, con el objetivo de apuntalar la inversión privada. Está dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas(Mipyme), incluyendo aquellas del tramo 2, que realicen inversiones productivas dentro de ese plazo de dos años.
El esquema RIMI se diseñó como una suerte de “mini RIGI”, con el objetivo de apuntalar la inversión privada en el segmento pyme
Se consideran inversiones productivas la adquisición, elaboración, fabricación o importación de bienes muebles nuevos amortizables, así como la ejecución de obras destinadas directamente a actividades productivas en el país. Quedan excluidos los activos financieros, los activos de portafolio, los bienes de cambio y los automóviles.
El régimen también incorpora casos especiales, como sistemas de riego, mallas antigranizo, bienes de alta eficiencia energética y semovientes, que pueden acceder a los beneficios sin necesidad de cumplir con montos mínimos de inversión.
Requisitos y beneficios fiscales
Para el resto de las actividades, se establecen pisos de inversión diferenciados según el tamaño de la empresa: USD 150.000 para microempresas; USD 600.000 para pequeñas y entre USD 3,5 millones y USD 9 millones para medianas, dependiendo del tramo.

En materia fiscal, el esquema prevé dos beneficios centrales. Por un lado, la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, que permite deducir el gasto de la inversión en plazos más cortos que los del régimen general. Los bienes de capital pueden amortizarse en dos cuotas anuales, mientras que las obras de infraestructura pueden reducir su vida útil al 60%. En casos específicos, como equipos de riego o de alta eficiencia energética, la amortización puede realizarse en una sola cuota.
Por otro lado, se establece la devolución anticipada del crédito fiscal de IVA, con el objetivo de evitar que los saldos a favor queden inmovilizados. El esquema contempla la posibilidad de solicitar la devolución o acreditación del saldo luego de un período determinado, así como su utilización para cancelar otros impuestos o incluso su transferencia.
El tributarista Sebastián Domínguez explicó ante Infobae que, pese a la falta de reglamentación, “las empresas que inviertan antes de que se dicte la reglamentación, en la medida que cumplan los requisitos legales, deberían poder gozar de los beneficios”.
Las empresas que inviertan antes de que se dicte la reglamentación, en la medida que cumplan los requisitos legales, deberían poder gozar de los beneficios (Domínfuez)
En relación con los montos exigidos, Domínguez advirtió que “los valores deberían haberse establecido en función del tipo de actividad de las Mipyme”. En ese sentido, destacó que en algunos sectores la inversión requerida representa una proporción significativa del nivel de facturación permitido. “Esto implica que pocas microempresas del sector servicios podrán acceder a estos beneficios”.
Sobre la exclusión de quienes accedieron a otros regímenes, el tributarista dijo: “Esto es correcto ya que no pueden recibir beneficios por las mismas inversiones en diversos regímenes”. También consideró Domínguez razonable la exclusión de activos financieros: “Se quiere evitar la utilización de incentivos para inversiones financieras”.

En cuanto a los beneficios fiscales, Sebastián Domínguez contó que el impacto en el Impuesto a las Ganancias no es inmediato, aunque algunas empresas pueden solicitar la reducción de anticipos. “Esto podría afectar más rápidamente la recaudación del impuesto”, explicó.
Respecto del IVA, dijo que aunque se acorta el plazo del régimen de devolución de 6 meses a 3 meses, “si la reglamentación mantiene que solamente se puede tramitar el beneficio en diciembre de cada año y sujeto a un cupo prorrateable, el beneficio puede quedar bastante diluido”.
Cuestionamientos y posibles mejoras desde el sector privado
El tributarista César Litvin planteó que existe un vacío entre los esquemas destinados a grandes inversiones (RIGI) y este instrumento orientado a pyme: “Hay un hueco inexplicable entre ambos regímenes”.
Según explicó Litvin, existen empresas que no califican como pyme pero tienen una capacidad de inversión significativa. “Pueden invertir 20, 30 o 40 millones de dólares y no tienen ningún beneficio”, enfatizó. En ese sentido, cuestionó la decisión de limitar el acceso: “El régimen es bueno, pero no se entiende por qué lo limitaron”.
Existen empresas que no califican como pyme pero tienen una capacidad de inversión significativa. Pueden invertir 20, 30 o 40 millones de dólares y no tienen ningún beneficio (Litvin)
Litvin destacó el rol del IVA dentro del esquema: “El que invierte acumula un saldo a favor que se transforma en un lastre hasta que genera actividad”. Y agregó que la posibilidad de solicitar la devolución en pocos meses puede aliviar esa situación.
Además, el tributarista planteó que las provincias y municipios podrían acompañar con incentivos adicionales: “Deberían dar beneficios en Ingresos Brutos y tasas municipales”.
La posición de la industria
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) valoraron la iniciativa como una herramienta relevante para fomentar inversiones en el segmento pyme.
“Para nosotros es una medida importante para promover inversiones”, contaron fuentes de la entidad. No obstante, acercaron al Gobierno una serie de propuestas para su implementación. Entre ellas, destacaron la necesidad de que el mecanismo sea ágil y sencillo. “Debe ser por declaración jurada y no por expediente, para facilitar su uso”, señalaron.

También subrayaron la importancia de promover inversiones en eficiencia energética sin montos mínimos. “Es algo muy importante en el contexto actual de alto costo de abastecimiento energético y déficit de infraestructura”, resaltaron, en especial para empresas ubicadas en el centro y norte del país.
En relación con el IVA, en la entidad fabril insistieron en la necesidad de una devolución rápida y automática. “Es clave evitar la acumulación de saldos a favor, que es un problema crónico para la industria”, afirmaron. Además, plantearon que estas medidas deberían complementarse con un mayor dinamismo del crédito a la inversión. “Se necesitan mejores condiciones de tasas y plazos”, agregaron.
Es clave evitar la acumulación de saldos a favor, que es un problema crónico para la industria (UIA)
Sebastián Domínguez también destacó que el régimen aplica en todo el país y sin distinción sectorial, aunque identificó sectores con mayor potencial de aprovechamiento, como la industria manufacturera, la agroindustria, la construcción, la tecnología y las energías renovables.
Para evaluar la adhesión, Domínguez consideró que las empresas deben analizar el impacto en el Impuesto a las Ganancias, el flujo de fondos vinculado al IVA, la calificación de las inversiones y la capacidad de mantener los activos durante el período exigido.
También remarcó el tributarista que el tiempo para adherir es limitado, ya que las inversiones deben realizarse dentro de los dos años desde la entrada en vigencia de la ley. En ese contexto, dijo que las empresas con proyectos en carpeta deberían analizar su elegibilidad para estar en condiciones de acceder al régimen cuando se reglamente.
Pymes,industria,trabajador,planta industrial,maquinaria,producción,metal,empleo,fábrica,herramientas
ECONOMIA
Clima de Negocios: la increíble historia del unicornio de internet argentino que sobrevivió a todo y cómo planea seguir creciendo

Año 1998. «Roby» Souviron, un joven contador egresado de la UBA que cursaba un MBA en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, había regresado a Buenos Aires para las fiestas. Fue a comprar un pasaje de regreso en Asatej, la agencia especializada en turismo estudiantil que entonces reinaba en ese mercado, pero la larga cola en el local no se movía. Después de un largo rato sin avanzar, Souviron se hartó y se fue. Encendió su computadora y compró el pasaje en Travelocity, una empresa digital que había sido fundada dos años antes, en los albores de Internet, por Sabre Corporation, dueña de uno de los mayores sistemas informáticos de venta de pasajes del mundo. Las compras en el mundo digital eran aún cuestiones para valientes.
Souviron volvió a EEUU y allí germinó la idea de fundar su “copycat”, o réplica de un modelo ya existente y adaptarlo a un país o región para que funcione (porque comprar en Travelocity y usarlo desde Argentina tampoco fue una experiencia automática t del todo satisfactoria). Una forma de emprender, sobre todo para proyectos de Internet, muy usada y reivindicada al menos hasta que llegó la ola del “winners takes all” que encabezaron Google y Facebook. Es el mismo modelo “replicante” que usaron Mercado Libre (eBay), OLX (Craigslist y otras) y Globant (Cognizant y varias compañías de servicios informáticos), por nombrar algunos de los primeros unicornios locales, como los emprendedores llaman la empresas tech que alcanza valuaciones de al menos USD 1.000 millones, un monto mítico para cualquier startup.

Lo que siguió fue uno de los casos más emblemáticos del emprendedorismo argentino. Despegar nació en agosto de 1999 con una inversión inicial de USD 15.000 por cabeza que pusieron cinco amigos, todos “sub 30” que la cofundaron: Souviron, Martín Rastellino, Alejandro Tamer, Christian Vilate y Mariano Fiori. Ninguno sabía nada de turismo. Todos sabían de negocios: se conocieron estudiando y en sus primeros trabajos, y se lanzaron a la aventura puntocom.
Esta es la historia de una empresa digital emblemática que tiene casi 30 años, presencia en 19 países de la región y que, a diferencia de otras que nacieron la misma época de ebullición puntocom –como el gigante del e-commerce que fundó Marcos Galperin– pasó por todas y sigue ahí, como un claro ejemplo de resiliencia. Una compañía argentina que supo salir de las fronteras del país con éxito y renovarse las veces que fue necesario.
El sitio estuvo en línea recién el 11 de diciembre de 1999, el día después de que Fernando de la Rúa asumiera la presidencia. Los fundadores eligieron esa fecha a propósito: querían montar su campaña de lanzamiento en uno de los días con los diarios con sus tiradas a full.

Levantaron cientos de millones de dólares de inversión de fondos como HMT&F, Tiger, Sequoia, Acell Partner, L Catterton y Expedia. Fue una montaña rusa. La empresa estuvo a punto de quebrar varias veces y se reinventó otras tantas hasta convertirse en “la” agencia digital de viajes de América Latina. Sobrevivió a la burbuja puntocom, al derrumbe del turismo global post caída de las Torres Gemelas y a la pandemia, cuando sus ingresos cayeron más de 7o%, registró pérdidas millonarias y tuvo que despedir a parte de su staff.
Despegar había salido a la bolsa en Wall Street unos años antes, en 2017, y se convirtió en un unicornio. Llegó a valer más de USD 2.000 millones y por el Covid se convirtió en un “unicorpse”. Un cadáver de unicornio, literalmente.
Con los años, sus fundadores fueron dejando la compañía de a poco, que pasó a ser dirigida por ejecutivos de los fondos de inversión que se habían quedado con la empresa. El año pasado Prosus, un gigante holandés de negocios de internet, compró todas sus acciones por unos USD 1.700 millones y la sacó de Wall Street. O sea, es otra vez una compañía privada que no cotiza y con un único dueño. Prosus asegura que buscará convertirla en una empresa con un valor de mercado de USD 6.000 millones en tres años.

“Tenemos el objetivo estratégico de triplicar la compañía en un plazo de tres años en términos de volumen de transacciones y operaciones. La tasa de crecimiento que nos proponemos de cara al futuro es mucho más agresiva que la registrada en los años anteriores. A través de los años y hasta hoy logramos mantener el espíritu de startup, pero con la escala de una gran empresa tecnológica”, le dijo a Infobae el CEO de la empresa, Gonzalo García Estebarena.
“Ese objetivo solo será posible si seguimos liderando la transformación tecnológica de la industria, como lo hicimos desde nuestros inicios. Fuimos pioneros en la venta online de viajes en la región, en el desarrollo mobile y ahora en inteligencia artificial. Contamos con un AI Workforce que representa el 20% de capacidad adicional dentro de la compañía y estamos construyendo tecnología para potenciar no solo nuestra operación, sino también la de hoteles, aerolíneas y partners en toda Latinoamérica. Ser parte del ecosistema Prosus nos permite acelerar esta visión de largo plazo, manteniendo el espíritu emprendedor con el que nacimos, pero ahora con la escala y las capacidades de una big tech”, agregó.
En los últimos años, Despegar compró en la región a Best Day, HotelDO, Viajes Falabella, Koin, ViajaNet y Stays.net, todas empresas digitales vinculadas con el turismo. El share de sus ingresos es similar al histórico, con Brasil a la cabeza, con el 40% del negocio. México tiene cerca del 20%, Argentina entre el 15 y el 20%, y el resto se reparte entre los demás países.

También ponen foco en un negocio no tan visible, el B2B o ventas a otras empresas. Es un segmento que ya representa el 20% de sus ingresos y en el que tienen clientes como Liverpool Viajes (México), BBVA Viajes (Argentina), los paquetes de la aerolínea Volaris, unas 17.000 agencias en la región y un proyecto en marcha para entrar al mercado de Estados Unidos con una alianza white label con una entidad financiera de gran escala, cuyo nombre aún revelan.
Prosus, que antes fue el fondo sudafricano Naspers (que compró en su momento OLX, otro unicornio local fundado por el actual embajador en EEUU, Alec Oxenford), es una empresa global de tecnología que es dueña de unas 100 compañías que suman 2.000 millones de clientes. Es el principal accionista de la china Tencent –dueña de Wechat, entre muchas otras– y parte de su objetivo es replicar en otras regiones el modelo de ecosistemas de servicios y aplicaciones virtuales en un mismo entorno. Tiene foco en servicios Entrega de Alimentos, Clasificados y Fintech y en la región es dueña de marcas de peso como iFood, Sympla y OLX Brasil, además de Despegar. Hoy, el 20% de las transacciones de Decolar (así se llama tourist tech en Brasil) provienen de clientes de iFood, un gigante del delivery de comida. Esa es la sinergia que busca Prosus. De hecho, Fabricio Bloisi, ex CEO de iFood es el actual CEO del Grupo Prosus.
“La empresa tiene muy buenas perspectivas, se reconstruye y supo adaptarse a todos los contextos. Es un orgullo ver cómo pasa todo eso, ahora desde afuera”, le dijo a Infobae Alejandro Tamer, uno de los cofundadores que ahora es funcionario del gobierno de Javier Milei. Se desempeña como subsecretario de Reforma Estatal dentro del ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger.
Despegar nació el 3 de agosto de 1999 con una inversión inicial de USD 15.000 por cabeza que pusieron cinco amigos, todos “sub 30” que la cofundaron
«Fueron casi 20 años de manejarla y los primeros años después de la salida se extrañó un poco, pero ahora ya no. Estoy muy contento con lo que hago desde el Gobierno para ayudar a que el país crezca y mejore”, destacó Tamer.
Los cinco fundadores y amigos siguen haciendo negocios juntos por medio del fondo Blue Sky Ventures, con inversiones en real estate y una startup de créditos, entre otros. Souviron se volcó también a la educación: es uno de los fundadores de los Colegios María Guadalupe, en Garín y Tigre (este último fue la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School Prize, en 2024) y Amundsen. Además, junto a Tamer, es miembro de Argentinos por la Educación.
La estrategia de Despegar combina tecnología, distribución e IA. La empresa busca llevar su volumen de “gross bookings” de los actuales USD 6.000 millones a un rango de USD 18.000 millones con una inversión anual cercana a los USD 100 millones en tecnología, inteligencia artificial y desarrollo de producto.
“Hoy, definitivamente, es el mejor momento de Despegar en toda su historia. Está creciendo más rápido que nunca, porque está desarrollando tecnología a una gran velocidad», aseguró en charla con este medio Marcelo Grether, Chief Travel Partners de la compañía.
«Ya no somos una empresa standalone de viajes sino que formamos parte de un ecosistema: le vendemos viajes a gente que está comprando comida o eventos, por ejemplo; clientes que confían en la marca. Despegar se posiciona como el one stop shop, el lugar donde se compra todo: vuelos, hoteles, paquetes, autos, actividades”, agregó el ejecutivo.
— ¿Cuánto factura la empresa?
— En 2025, Despegar facturó cerca de USD 6.500 millones, con un crecimiento superior al 20% respecto al año anterior. En una industria donde los crecimientos típicos son de entre el 8 y 12%, es un ritmo agresivo. Para este año vamos a estar en torno al 30 por ciento. El objetivo a tres o cuatro años es multiplicar el tamaño de la empresa más de tres veces, el ritmo de una startup.
— ¿Qué rol juega la inteligencia artificial en esa estrategia?
— Despegar siempre usó machine learning para marketing, producto y revenues. La nueva IA lo que hace es acelerar todo mucho más. No se trata solo de reemplazar tareas manuales: es reconfigurar la manera completa de operar. Un ejemplo concreto es Sofía, nuestro asistente de viajes con IA, lanzado hace dos años. Hoy más del 3% de las ventas online se generan a través de Sofía, y ese número sigue creciendo. Asesora al cliente como lo haría una persona desde un call center. Además, nuestro servicio posventa es el mejor de la industria, algo que hace diez años no pasaba.
— ¿Cuál es la clave de la resiliencia de Despegar?
— Son cuatro factores. El primero es la apuesta consistente por la tecnología: eso permitió escalar siempre. En la región, el 50% de los viajes se compra online, contra el 75% en Estados Unidos y Europa. Fuimos la única empresa local que apostó por lo digital desde el principio y no dejó de invertir. El segundo es la diversificación geográfica: Brasil, México, Colombia, Chile, Argentina y Perú son realidades muy distintas, y no todos los mercados van al mismo ritmo. El tercero es el contenido turístico: la oferta disponible es la más amplia del mercado, lo que genera confianza en el consumidor. El cuarto es el talento: Despegar siempre apostó por profesionales de primer nivel.
avión,vuelo,prosperidad,resiliencia,crecimiento,corporativo,cielos,viaje,expansión,futuro
ECONOMIA
El FMI elogió al Gobierno, pero enciende luces amarillas: incertidumbre electoral, fatiga social y percepción de corrupción

(AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)
La semana pasada estuvo plagada de buenas noticias sobre la marcha de la economía. En el frente externo, las exportaciones siguen aumentando y en abril se registró un superávit comercial récord, de USD 2.710 millones. El Central aceleró compras y las reservas están a punto de superar los USD 47.000 millones, un nuevo máximo para este gobierno.
En el frente interno, la actividad económico marcó en marzo una clara recuperación respecto de febrero. Según el último valor, la economía creció al 5,5% interanual y se consolida en máximos en lo que va de la gestión de Javier Milei. Prácticamente todos los sectores mostraron mejoras interanuales, incluso lo más complicados, como construcción, industria y comercio.
Pero no todas son buenas noticias. La demanda interna es a esta altura un karma para el Gobierno y no exhibe signos de repunte. Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023. Los aumentos de tarifas y la caída de ingresos en términos del salario, en un marco de aún elevada inflación, impactan negativamente a la hora de las compras en el supermercado.
Estos datos no hacen más que dejar a la vista el contraste de un país que marcha a dos velocidades. Por un lado están los sectores ganadores como agro, energía y minería. Pero luego están la industria y el comercio, que recién ahora empiezan a encontrar un piso luego de fuertes caídas en 2024 y 2025. El resultado es que algunas provincias presentan fuerte crecimiento (Neuquén es el caso más claro) y otras siguen en situación crítica: sucede en el Gran Buenos Aires y otros grandes aglomerados urbanos que dependen de sectores hoy en declive.
Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023
La baja de la inflación pasó a ser clave para que los salarios recuperen terreno. Pero todo apunta a un proceso lento. Las expectativas de un índice de 2% o incluso menos en mayo se van diluyendo a partir de algunos aumentos puntuales en alimentos. Ahora el promedio de consultoras estiman cerca de 2,3%, mejor que en abril pero todavía lejos del nivel deseado por el equipo económico.
El economista y profesor del CEMA, Jorge Ávila, se mostró cauteloso respecto al proceso de desinflación en los próximos meses: “Va a ser difícil que baje mucho más allá del 2% porque el Central está emitiendo muchos pesos para comprar dólares. Y esos pesos los precisa el Tesoro para luego comprarle divisas al BCRA y pagar deuda. Por eso es muy importante que el riesgo país baje de los 400 puntos y Argentina recupere el acceso al mercado internacional. Pero lo veo difícil porque el mercado tiene miedo al regreso del kirchnerismo”.
Justamente a esos riesgos aludió de manera bastante más explícita que de costumbre el FMI en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina, difundido el viernes a la noche.
El Fondo es muy elogioso con el Gobierno, en especial por los continuos esfuerzos por mantener el superávit fiscal. También enfatiza que es fundamental fortalecer al BCRA vía acumulación de reservas. E insiste en la necesidad de regresar a los mercados internacionales para asegurar financiamiento. Esto se transformó en algo relevante para el propio FMI, a partir de los USD 7.000 millones que Argentina debería pagarle al organismo entre capital e intereses en 2027.
Pero junto a los elogios llegaron las advertencias, que ponen en palabras lo que les sucede a los inversores que evalúan oportunidades y riesgos en Argentina.
En un apartado, el Fondo hace foco en los peligros que conlleva el proceso electoral y la volatilidad que podría traer sobre las variables financieras y en particular al dólar. Además, hace referencia al “cansancio social” producto de una bonanza económica que no llega aún a los grandes conglomerados urbanos. En ese sentido, aconseja al Gobierno a mantener o profundizar los programas de asistencia a los sectores más vulnerables. Y pone el acento en el aumento del desempleo, especialmente el joven. “Estas situaciones podrían restarle apoyo popular a las reformas”, advierte.

Sin hacer referencia a ningún episodio en particular el Fondo menciona también el aumento de “percepción de corrupción”, que podría derivar en un menor respaldo al oficialismo y una disminución de la confianza.
El propio presidente Milei introdujo la cuestión electoral esta semana, en su anuncio de rebaja de retenciones al dcir: “el cronograma de reducción va a continuar en 2028, si es que nos reeligen”. Es una de las primeras veces que refiere explícitamente su intención de continuar por cuatro años, pero sobre todo deja en claro que se vienen medidas que tendrán un inevitable tinte electoralista.
Luis “Toto” Caputo también hizo una referencia electoral en un reportaje radial: “Aún si la economía no repunta la gente no lo va a votar a Kicillof, porque no quiere volver al pasado”.
La evolución de las distintas variables económicas muestra que en la mayoría de los sectores se habría tocado un piso. Algunos están volando y los más rezagados empiezan a recuperar, aunque desde niveles muy bajos como sucede con la industria y la construcción.
A diferencia de lo que le ocurrió a Mauricio Macri, la posibilidad de una crisis cambiaria -al menos este año- lucen minúsculas. Al contrario, el BCRA seguirá comprando muchos dólares al menos hasta julio. Después ingresarán divisas de la energía, emisiones de deuda provinciales y de empresas. Todo indica que el 2026 luce con una oferta adecuada de divisas.
Las dudas se concentran en la dinámica del 2027. Carlos Melconian consideró “inexorable” un proceso de dolarización en la previa electoral. Los antecedentes le dan la razón. La compra récord de divisas de 2025 en medio de las elecciones legislativas requirieron de la ayuda del Tesoro americano para evitar un descontrol cambiario.
Todo eso volverá el año que viene. Las PASO serán en agosto y en el primer trimestre empezarán a definirse las candidaturas. La “ventana” de tiempo del Gobierno para que el fuerte superávit comercial llegue a los bolsillos es relativamente corto. En el mejor de los casos, deberá conformarse con haber evitado un nuevo estallido cambiario, ponerle un piso a la actividad y continuar con un proceso suave de desinflación.

¿Alcanza para que Milei consiga su reelección? No solo es demasiado prematuro ensayar una respuesta, sino que será una incógnita imposible de despejar posiblemente hasta octubre del año que viene.
La economía y las mercados entrarán en pocos meses en un estado de alta incertidumbre. Será difícil evitar que el riesgo país, las tasas de interés, el dólar y el nivel de actividad eviten el impacto.
dólar,Argentina,economía,finanzas,mercado,2026,recuperación,devaluación,inversión,valor
ECONOMIA
Las dos caras del gas: aumento de la factura familiar y cortes a empresas versus aporte de dólares y potencial de industrialización y empleo

El gas volvió a llamar la atención de hogares y empresas argentinas a raíz del aumento de las facturas por mayor consumo estacional y tarifas más caras, el proyecto oficial de cambio al régimen de Zonas Frías y los cortes de suministro a empresas fabriles que también afrontan un fuerte aumento de costos.
De aprobarse en el Senado, el cambio al régimen de Zonas Frías, que ya tiene media sancion de Diputados, significará un aumento adicional a gran parte de los usuarios que habían sido beneficiados por la ampliación que en 2021 llevó de unos 950.000 a cerca de cuatro millones el número de beneficiarios.
Argentina es un país abundante en gas, pero en los meses de invierno, por el fuerte aumento del consumo domiciliario, debe importar una parte, mayormente en forma de Gas Natural Licuado (GNL) que llega en barcos metaneros a un precio que este año tuvo un fuerte salto por la guerra en Medio Oriente y las restricciones de tránsito en el Estrecho de Ormuz.
El Gas Natural Licuado (GNL) llega en invierno en barcos metaneros a un precio que este año tuvo un fuerte salto por la guerra en Medio Oriente y las restricciones de tránsito en el Estrecho de Ormuz
Ya en mayo, según un reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios UBA-Conicet, el costo de la canasta de servicios públicos aumentó 17,5%, a $249.834 para un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La factura que más aumentó respecto de abril fue la del gas, a $49.972, porque al aumento de 4% del cargo fijo y 3,3% del variable se sumó la estacionalidad del consumo, que explota al quedar atrás el período de menor demanda del año. Ese efecto se estima se intensificará en los próximos meses.
Las restricciones en el suministro de gas ya alcanzaron a unas 130 fábricas principalmente en Córdoba, el litoral y el NOA (por insuficiencias de la infraestructura de transporte) y el sector industrial pidió al Gobierno evitar una profundización del problema. La Unión Industrial de Córdoba (UIC) emitió un comunicado advirtiendo que “la industria no puede producir bajo incertidumbre diaria ni absorber sobrecostos extraordinarios derivados del uso forzado de combustibles alternativos” y resaltó que las restricciones de suministro afectan incluso a empresas con contratos firmes y semi-firmes, es decir, empresas que pagan por el gas más que aquellas con contratos “interrumpibles”.
“La situación resulta especialmente alarmante porque ocurre antes del período de mayor demanda invernal”, subrayó la UIC. Fuentes de la UIA plantearon a Economía que las industrias afronten el costo del GNL importado, pero sin el “efecto de la guerra”.
La necesidad de importar GNL y los cortes a la industria están ligadas al aumento de la demanda domiciliaria.

Incluso cuando debido a importantes proyectos de aumento de la producción Argentina se convierta en un fuerte exportador de GNL, el país tal vez deberá seguir importando GNL porque la inversión en infraestructura de transporte para abastecer picos de unos pocos días no tendría sentido económico, explicó Juan Bosch, CEO de Saesa, una comercializadora de energía.
“Argentina puede reducir la importación de GNL sensiblemente, pero todavía importar algo, porque en invierno la demanda domiciliaria pasa de 20 millones de metros cúbicos por día (Mm3d) a 80 o hasta 90 Mm3d. Si este swing ocurre, tal vez haya que importar GNL por unos pocos días y en cantidades muy inferiores, pero con superávit en petróleo y también en gas. Estamos en una posición muy robusta”, dijo Bosch a Infobae.
El experto también defendió las limitaciones al Régimen de Zonas Frías, que enfrentará una fuerte resistencia de las provincias en el Senado.
El régimen era prudente y razonable, pero se fue desvirtuando al incluir zonas y usuarios que no requerían protección especial (Bosch)
“El régimen era prudente y razonable, pero se fue desvirtuando al incluir zonas y usuarios que no requerían protección especial. En su origen incluía un impuesto del 7,5% que ya violaba la ley 24.076 (marco regulatorio del gas, de junio de 1992, que prohíbe los subsidios cruzados), pero como no alcanzó, se recurrió a rentas generales. Así, el habitante del Chaco o de La Matanza que no tiene gas de red, también paga los subsidios a los beneficiarios del régimen de Zonas Frías. Un hotel 5 estrellas en Zona Fría que pone sus habitaciones a 26 grados, ¿tiene que recibir subsidio? Yo creo que no, sobre todo porque lo pagan muchos a quienes no les sobra nada”, dijo Bosch.
El ejecutivo recordó que en 2002 se rompieron los contratos y el esquema económico del gas y recién ahora se está superando el nivel de producción de principios de siglo.

Bosch destacó: “Hemos dilatado las inversiones en producción y transporte. Hicimos una política anti-industrial: pagábamos el gas importado hasta 6 o 7 veces que al productor local: el dinero argentino iba a desarrollar industrias hidrocarburíferas en el extranjero. De haber llegado a importar 100 barcos de GNL, vamos a importar unos 25 este año. La gestión de compra es de Enarsa, pero todo el GNL que se compró para junio ya está vendido a USD 21,17 el millón de BTU. Es más caro que el gas local, pero siempre fue así. Lo bueno es que lo paga el sector privado, que lo usa, y es un incentivo para que se produzca más acá y reducir la dependencia del gas importado”.
La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) proyectó que en un escenario “moderado” Argentina producirá 213 millones de metros cúbicos de gas diarios en 2030 y que en escenarios de “expansión” o “aceleración” superará la línea de los 280 millones hacia 2030 y la de los 300 millones en 2025, casi duplicando su nivel de consumo actual.
Para entonces, calculó Saesa en base a datos de Cammesa y la Secretaría de Energía, Argentina exportará tantas cargas de buques con GNL como las que debió en 2014, cuando la Argentina pagaba carísimo el gas importado y con precios muy inferiores desalentaba la producción local hasta llegar a picos de subsidio, importación y déficit energéticos.
Un precio del gas local muy inferior al internacional (en este momento, la mitad, aunque insuficiente para abastecer el pico de consumo invernal y todavía sin infraestructura para exportación masiva) implica a su vez la potencialidad de agregar valor industrializando el gas “aguas arriba” o “aguas abajo”. El caso más obvio es la industria petroquímica y, en particular, la producción de fertilizantes, del que la Argentina es un fuerte importador.
Un precio del gas local muy inferior al internacional (en este momento, la mitad) implica a su vez la potencialidad de agregar valor industrializando el gas “aguas arriba” o “aguas abajo”
Es el primer y más obvio sector al que podría aplicarse el Super RIGI que anunció, pero todavía no presentó, el Gobierno, dijo Fernando Navajas, economista jefe de FIEL especializado en energía en la presentación del “Observatorio de la Transición Energética” de la Fundación Torcuato di Tella, que en un informe había adelantado el crecimiento de la actividad industrial de marzo que el jueves confirmó el Indec.
En base a datos de Cammesa, un informe del Observatorio ya había detectado que ese mes la demanda total de energía eléctrica aumentó 2,8% interanual, pero mientras la demanda residencial había aumentado 1%, la de los grandes usuarios del Mercado Mayorista Eléctrico (esto es, grandes industrias) lo había hecho un 12,8 por ciento.
Según Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de Fundación Mediterránea, la industria argentina aún no experimentó a pleno el efecto multiplicador de Vaca Muerta, cuyo potencial va mucho más allá del efecto sobre el sector externo, como mostró la experiencia de Estados Unidos con el “shale”.
En Argentina, el efecto multiplicador sobre los proveedores de bienes y servicios “aguas arriba” ya se constató, aunque no hay mediciones precisas al respecto, pero el efecto multiplicador “aguas abajo” recién está comenzando, y tiene que ver más con gas que con petróleo: la fluidez de esta fuente energética es un factor de competitividad de primer orden para actividades industriales intensivas en el uso del gas y apunta a ser una ventaja comparativa relevante en relación al resto de los países de la región, dijo Vasconcelos, aunque aclarando que las inversiones industriales capaces de aprovechar esa oportunidad “son en general proyectos de lento recupero, por lo que el nivel de riesgo país y otros factores institucionales pesan a la hora de decidir la inversión”.
En una investigación, Vasconcelos destacó que a partir de la irrupción del “shale gas” en Estados Unidos cambió la pendiente de la evolución industrial. Por caso, ejemplificó, mientras de 1997 a 2007, cuando el shale apenas se iniciaba, la industria manufacturera de ese país perdió 384.000 puestos de trabajo, mientras que de 2011 a 2013, con el fenómeno del shale ya consolidado, recuperó 159.000 empleos. El cambio fue abrupto para sectores industriales particulares, como la producción de bienes durables, que de perder 217.000 en el período pre-shale pasó a ganar 146.000 gracias al boom del shale, y dentro de durables el empleo en el rubro “metales fabricados” pasó de perder 17.000 a ganar 49.000 empleos, casi el triple de los que había perdido, y la de Maquinaria pasó de perder 34.000 a ganar 36.000 puestos.
En Estados Unidos la producción de bienes durables pasó de perder 217.000 en el período pre-shale a ganar 146.000 gracias al boom del shale (Vasconcelos)
El vuelco más impresionante se dio en producción de bienes para Transporte, que de perder 38.000 empleos entre 1997 y 2007 pasó a ganar 61.000 entre 2011 y 2013, gracias a que el boom del shale gas proveyó a ese sector de una fuente de energía abundante y barata.
Lo mismo podría suceder en Argentina, si antes supera el aumento abrupto de costos, por el gas importado y el aumento del consumo domiciliario durante los meses de invierno.
En caso que se apruebe en el Senado el proyecto para restringir el subsidio al gas del Régimen de Zonas Frías, el subsidio se limitará a regiones con clima severo y a hogares vulnerables, apuntando a un ahorro fiscal de poco más de $270.000 millones anuales, una reducción de casi 56% del costo fiscal del actual sistema, de unos $485.000 millones.

La nueva norma dejaría fuera del beneficio a 1,2 millones de hogares en provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y San Luis, manteniendo el subsidio pleno solo en la Región Patagónica, el departamento Malargüe en Mendoza y la Puna. En el resto de las zonas sumadas en 2021, el subsidio continuará exclusivamente para usuarios residenciales que cumplan con los criterios de ingresos del Subsidio Energético Focalizado (SEF), menores a tres Canastas Básicas Totales, poseedores del Certificado de Vivienda Familiar (ReNaBaP), veteranos de Malvinas o titulares del Certificado Único de Discapacidad.
Además, el subsidio ya no abarcará toda la factura, sino solo el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), dejando afuera el “Valor Agregado de Distribución” que regulan los organismos provinciales.
El viernes, en un comunicado, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señaló que los cambios propuestos “alteran la lógica histórica del régimen compensatorio” y que “limitar el alcance del beneficio exclusivamente al valor del gas en boca de pozo implica trasladar a los usuarios costos crecientes de transporte, distribución e impuestos, generando incrementos tarifarios que podrían superar ampliamente la capacidad de pago de miles de familias patagónicas”. Una presión tarifaria adicional, dice el documento, “profundizará la desaceleración económica y afectará directamente la capacidad de sostener puestos de trabajo”.
El subsidio ya no abarcará toda la factura, sino solo el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), dejando afuera el “Valor Agregado de Distribución” que regulan los organismos provinciales
La revisión excluye expresamente a 55 departamentos de Buenos Aires, 13 de Córdoba, 12 de La Pampa, 8 de San Luis y 8 de Santa Fe. Un estudio del Ieral calculó que la factura de un hogar de Bahía Blanca que consuma 118 metros cúbicos mensuales pasará de $19.945 a $39.890, un aumento del 100%, mientras los hogares que califiquen para el SEF con los nuevos criterios en esa misma ciudad pagarán 22% más y en la zona fría histórica el aumento será del 20%, sobre una canasta de servicios que, como se precisó al inicio de esta nota, ya en mayo aumentó 17,5 por ciento.
Así, según los analistas, para acceder a los beneficios del gas propio y abundante (creciente superávit comercial, industrialización, nuevos empleos y eventualmente consumo más barato), antes hay que pasar el invierno, frase vieja y repetida de la historia económica argentina.
olla,cocina,gas,llama,calor,cocción,hornalla,hogar,energía,utensilios
POLITICA14 horas agoFractura total: el Gobierno no invitó a Victoria Villarruel al Tedeum
ECONOMIA3 días agoMilei lanza «operativo» urgente para que el salto de inflación mayorista no explote en góndolas
ECONOMIA2 días agoEl FMI aprobó la revisión del acuerdo con la Argentina y destraba el desembolso de USD 1.000 millones
















